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jueves, 1 de diciembre de 2011

Elementos de un escudo vasco en Salamanca, Guanajuato, siglo XVII.

Esto que ahora vemos es el producto de tres meses de estar buscando en todos los sitios electrónicos imaginables, de consultar con tres historiadores de profesión y uno de afición y sobre todo, de esclarecer una duda que hay sobre la propiedad de la única casona del siglo XVII que sobrevive en Salamanca, la llamada "Casa del Inquisidor". De esa señorial casa estamos viendo parte de su patio central, el cual ha sido dividido del lado derecho y mutilado del izquierdo; hechos lamentables pues sin lugar a dudas este es un muy buen ejemplo de la arquitectura civil difundida por el Bajío y de la que quedan pocos ejemplos, en Salamanca, seré reiterativo, solo queda una, que es la que hoy nos ocupa.

Y más que la casa en sí son los muy particulares elementos decorativos que encontramos en la parte alta de la columna de donde surgen los arcos del patio central. Allí aparecen intercaladas dos figuras muy representativas del País Vasco: Un árbol, más específicamente, un roble y un león viendo de frente.

Pensé primero que esto que ahora vemos representaba una granada, esto debido a la asociación de ideas con el escudo español en donde además de la granada aparece también el león, solo que allí hay más cosas. Además la granada tiene una forma muy específica y se representa redonda, con apenas una hendidura o herida que la propia naturaleza hace para mostrar la riqueza de su interior, y aquí se nos está representando, más bien, la copa de un árbol. Como sudede en muchos elementos decorativos de esa época, encontramos el acanto, rodeando a la figura central del decorado. Esa forma más que una granada sugiere ser un roble, considerando que en euskera "aritz" es roble. Aritzaga o Arizaga es robledal, y ese es precisamente uno de los apellidos de los que fueran por tres generaciones alguaciles mayores del Santo Tribunal en Salamanca. Hay una gran posibilidad de que este árbol aparezca estilizado o mal representado, en alusión al apellido, y también al origen geográfico, ya que ese bien podría ser el árbol de guernica.

Efectivamente, al comparar el escudo actual de Vizcaya, en el cual aparece representado un roble con una copa muy bien definida, redonda, la cual, vemos también en esa representación hecha en cantera. Los robles son cosa nada común en el Bajío y el cantero que trabajó las piedras al recibir la instrucción de representar un roble, en menudo problema estaba, ante la descripción que, seguramente le hicieron del árbol, él lo interpretó en la forma tan primitiva que hemos visto. Pero ¿el león?

Si nos ubicamos en los zapatos de ese cantero del siglo XVII al cual le dijeron de representar un león, el cual, luego de interpretar un árbol, ahora tenía la encomienda de un bestia que jamás había, ni siquiera oído hablar de ella. Quizá le presentaron algún dibujo heráldico de un león, pero, regularmente el león está de perfil. En este caso debería aparecer de frente. Tal vez le dijeron que un león era como un gato pero más grande y que tenía una especie de bufanda al rededor del cuello, que tenía una cola tan larga como medio cuerpo y no más.

Y este fue el resultado de un león, luego de la descripción que, insisto, seguramente le hicieron. Pero, estamos ante una nueva interrogante. Si en toda la heráldica aparecen leones, rampantes, erectos, pero siempre de perfil... ¿por qué en este caso debería aparecer de frente?

Resulta que, desde el siglo XV y hasta el XIX, el escudo que representaba a los Señores de Vizcaya incluía un león, el cual se presentaba de frente; leemos en Wikipedia: "En 1986 se suprimieron algunos elementos de dichas armas; en concreto, dos lobos pasantes de sable (negro), ambos cebados de un cordero de su color, que fueron el símbolo de la Familia Haro y un león, de frente, soporte del escudo que asomaba la cabeza".

Así pues, creo nos estamos aproximando cada vez más a una parte de la historia de Salamanca que menos ha sido estudiada y que la vemos todos los días al pasar por las calles de Allende y 5 de Mayo, en donde se ubica esa "Casa del Inquisidor", la cual, nos muestra estos elementos de la heráldica de la Vizcaya, la cual nos confirma que, efectivamente los Elejalde y Arizaga fueron quienes levantaron tan esplendida casona.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Antonio de Elejalde, artista vasco que dejó una profunda huella en Salamanca.

Es el templo de San Agustín, la obra arquitectónica de mayor mérito que dentro del municipio de Salamanca se localiza y es tal su valor que está dentro de las tres obras arquitectónicas más importantes del estado y uno de los templos cuyos retablos están catalogados a la par de San Francisco Xavier en Tepotzotlán y La Valenciana en Guanajuato. Justo será darle la importancia que merece al constructor del templo y elaborador de los primeros retablos que allí hubo: Antonio de Elejalde, el Viejo. Será bueno aclarar que en la mayoría de la literatura que sobre el templo agustino de Salamanca hay, lo menciona siempre como Elexalde, pero, consultando con la Real Academia de la Lengua Vasca, nos dicen que la equis se usaba anteriormente, y en la actualidad debemos de escribir el apellido con jota.

En el mapa anterior vemos la zona que abarca el País Vasco, o Euzkadi; en este mapa vemos como es que se divide en tres provincias: Bizkaia, Araba y Gipuzkoa y es allí en esta tercera provincia que nace nuestro personaje, el constructor, entallador y pintor Antonio de Elejalde y Vergara quien desarrolló su arte en esa región algunos de ellos junto a su padre, Juan de Elejalde.

España había apenas salido de una muy larga dominación árabe, ocho siglos en los cuales las artes se vieron influenciadas por ellos. Para 1492, año en que son expulsados los últimos árabes, España comienza a adquirir sus propios estilos de construcción, es entrado el siglo XVI que el Plateresco irrumpe y adquiere características propias, un poco influenciado por el Gótico Isabelino. Y en una de las regiones españolas, Burgos, fue donde tomó un particular sello al que se le denominó Burgalés.

Datos precisos, como la fecha de su nacimiento no me ha sido posible encontrarla pero sí que era originario de una comunidad llamada Mondragón en Guipuzcoa. "La primera mención de la iglesia de San Román surge con motivo de una escritura de convenio sobre la pintura de su altar mayor. Consta que en el año de 1590 se sucitó un proceso con la curia de Pamplona, por el que sabemos que el pintor del retablo fue Antonio de Elexalde, vecino de Arrasate-Mondragón. En el Archivo Histórico de Protocolo de Oñati se guarda un documento por el que se deduce que Juan y Antonio de Elexalde intervinieron en el año de 1591 en la pintura del retablo de San Pedro; en Zumaia" (1).

Años antes, entre 1540-1580 Antonio de Elejalde estaba incluido en la lista de los más destacados artistas de la región, junto a Diego Guillén, Domingo de Amberes, Simón de Bueras, Juan de Esparza el Viejo, y Rodrigo y Martín de la Haya. Y se le consideraba de "los más relevantes imagineros de Burgos". El diagrama que vemos corresponde a la Igeslia de San Esteban, lugar en donde se ubica el Museo del Retablo. Aquí es donde se encuentran dos retablos elaborados por Antonio de Elejalde.

Antonio de Elejalde tenía un hermano, el cual tomo el hábito de San Agustín y ambos llegaron a la Nueva España hacia finales del siglo XVI, se establecieron en Valladolid, esto debido a que allí había un asentamiento de vascos que seguramente los acogieron y apoyaron. Al poco tiempo, para 1609 que se hace la creación de la Provincia agustina de San Nicolás de Tolentino, Martín, el hermano de Antonio va obteniendo mejores posiciones dentro de la órden hasta llegar, en 1634 a ser el padre provincial, dando con ello un gran impulso a la mejora y decorado de los templos agustinos, Querétaro y Valladolid serían los primeros en obtener retablos diseñados por Elejalde, y para 1640 se encargaría del diseño del templo y claustro menor de San Agustín en Salamanca.

Vendría luego un segundo aire dentro de la órden agustina la cual había acumulado ya la riqueza suficiente para ordenar la construcción de nuevos retablos en Salamanca, le tocaría al hijo de Antonio de Elejalde el Viejo, Antonio de Elejalde el Joven, hacerse cargo de ellos. "Los retablos, por modestos que fuesen, eran costosos. En su eleaboración intervenían muchísimos operarios, pintores, doradores, escultores, ensambladores, carpinteros, maestros, oficiales y aprendices..." (2). Esto que dice Guillermo Tovar de Teresa en cuanto al número de artistas que se requerían para elaborar un retablo me hace pensar en que tan cierto pudiera ser eso que siempre se ha dicho en Salamanca de que Antonio de Elejalde trabajó solo con cinco personas...

Fuentes:

1.- Departamento de Cultura, Juventud y Deporte. Diputación Foral de Gipuzkoa. Sitio Electrónico.

2.- Tovar de Teresa, Guillermo. Consideraciones sobre retablos, remios y artífices en la Nueva España en los siglos XVII y XVIII. El Colegio de México.