viernes, 20 de enero de 2017

Agustín de Cañas, Administrador de Alcabalas en la villa de Salamanca, 1799

   De los tantos personajes que vivieron, en algún tiempo en Salamanca, que poco sabemos de ellos o que poco se han estudiado [poco difundido también], uno es el español Agustín de Cañas. No dudo que aun, hoy día, 20 de enero de 2017, exista alguien que diga: "no me interesa porque era español", repito, aun hoy, 20 de enero de 2017, cuando la xenofobia está por estallar alguien se una a ese movimiento. Cuando hablamos de Historia, la historia colectiva, la historia del país, el que haya sido de aquí o de allá, es lo de menos, fue alguien que vivió en Salamanca y que padeció en carne propia, en primera persona, el hecho de ser español justo cuando estalló el movimiento de independencia de 1810.

  Agustín de Cañas, junto con tantas otras personas, eran españoles de nacimiento que vivían en Salamanca, es decir, no era criollos, eran peninsulares. Tenía a su cargo la administración de Alcabalas, es decir, era quien cobraba los impuestos a los productos monopolizados, el pulque, los alcoholes en general, los naipes y algunos otros, aquellos que entonces se llamaban los Estancos.

  No he logrado mayores datos de Cañas, fuera de que vivía en la Calle Real, la actual Morelos, en la cuadra que va de Sánchez Torrado al Tesguerras, ahí se encontraba la casa en la que se asentaba la Aduana, antes del Puente del Socorro y ocurrió que, el 26 de septiembre de 1810, cuando llega Hidalgo y los insurgentes, una semana luego del "Grito" en Dolores, detienen a todos los españoles que en la villa vivían, ya lo habían hecho en Chamacuero y Celaya, ahora tocaba a Salamanca. Él, su esposa, su hija y el yerno, todos españoles son detenidos y llevados como rehenes a Guanajuato. Para el 28 de septiembre son depositados en la Alhóndiga y, al día siguiente, desnudados, amordazados, amarrados, son ejecutados.

  Solamente su hija sobrevivirá, de ello da cuenta José María Liceaga, en sus Rectificiaciones a la historia de México. Triste es el caso... lo que hoy comparto es un documento que encontré en el AGN, Indiferente, Caja 4147, Exp. 29, de fecha 5 de enero de 1799, en el que da cuenta de lo recabado en materia de derechos (alcabalas) por la introducción de aguardiente de caña a Salamanca.



martes, 17 de enero de 2017

El campo de futbol El Molinito en Salamanca, Guanajuato

     El campo de futbol del Molinito es el más antiguo de Salamanca aunque antes había uno, de tipo "llanero" en San Antonio en la década de los años treinta. La única información que contamos es la que publicó Guillermo Razo en su Salamanca hoy, edición 1987. En la página 516 leo que...

   "La búsqueda por el campo siguió. Se fijaron entonces en un basurero cercano al río Lerma, que era propiedad federal y que estaba lleno de carrizos. Así nació el campo "El Molinito", en donde se habría de escribir la época de oro del futbol amateur y profesional de Salamanca. "El Molinito" es con sobrada razón el campo deportivo más querido y estimado por todos los practicantes de este apasionante deporte".

   "Después de una limpia al campo, de cortar carrizos y allanar bordos, medio se pudo jugar. Hacia 1942, nació otro equipo, "Levitan y flor", equipo que llevaba ese nombre en honor a la levadura que entones se usaba en las panaderías, puesto que una mayoría de sus jugadores eran panaderos -de la panadería Santísima Trinidad-. Hacia estos años, el Azteca glorioso había ya desaparecido y volvió a resurgir lo mismo que el Anáhuac. Célebres se hicieron los encuentros entre el Iris y el Anáhuac...

   "En 1943 nace la Liga Salmantina de Futbol Amateur y organiza el primer campeonato oficial [...] participaban el Azteca, Anahuac, Deportivo Salamanca y Valtierrilla.

   En las fotografías de época buscamos en las que aparece el campo de futbol, esta que ahora vemos tiene la particularidad de que en el lado derecho se alcanza a la torre sur-poniente, ya desaparecida, que marcaba los límites de la casa agustina. Desaparecerá cuando sea acondicionado el lote como campo de juego.

   Durante la inundación de 1958 fueron varias fotografías las que se tomaron en El Molinito el cual estuvo totalmente anegado por más de un mes.




lunes, 16 de enero de 2017

Un vestigio del manejo de agua dentro de la zona urbana de Salamanca

   Esta vez partimos de lo dicho, y más que dicho, de lo escrito por Goethe, el alemán que me iluminó con su frase de que "sólo vemos lo que conocemos"... frase que, por cierto, conocí en el Parque Bicentenario. Y la frase lo que nos dice, y que he comprobado unas buenas docenas de veces al oír lo que la gente dice, lo que comenta en torno a algo y eso que dice haber visto es, justamente lo que conoce, pues, cuando no lo conoce pasa {simplemente} desapercibido.
   Todo eso viene a colación porque la última vez que fui a Valle, cosa de tres meses, esperé el autobús en la esquina de la Farmacias Guadalajara, por la calle Morelos, y siguió su rumbo por el puente nuevo, iba en el lado derecho, así que, un poco más adelante, vi una estructura que me dijo, de inmediato que era parte del sistema de riego que en algún tiempo hubo por la zona. Seguramente parte del Rancho de Chávez, que es el más próximo de esa zona.

   Ayer, caminando por el rumbo lo recodé, para allá me dirigí y, sin, efectivamente, tenemos un vestigio más de lo que fue el manejo de agua en Salamanca. Este no es tan antiguo como los que hay por el rumbo de Cerrogordo, Doña Rosa, Ancón y Temascatío, por los elementos constructivos, cemento, específicamente, podemos pensar que se trata de algo construido en el siglo XX, tal vez a mediados, cuando no estaba tan poblada la zona que ahora conocemos como Colonia Guanajuato.

   El vestigio está dentro de un terreno municipal, como límite del Eco Parque, según lo verás en el mapa que sigue, por lo tanto, sugiero que sea preservado y no solamente tenerlo ahí como barda alterna, sino como un elemento que nos cuenta algo de la historia de Salamanca.




  En esta fotografía aérea, tomada en 1945, antes de comenzar la construcción de la Refinería, vemos claramente al centro, en la parte baja, la tarjea competa y comprobamos que el agua iba a dar a un canal que irrigaba el rancho de Chávez.

domingo, 15 de enero de 2017

El entorno natural de Salamanca en 1884

   La imagen que vemos es una de las más antiguas que se hayan tomado en Salamanca, la fecha no está del todo definida, de acuerdo a lo que la Central University Libraries de la Sothern Methodist University en Dalas, Texas, tiene en su catálogo fue tomada entre 1884 y 1900 por el fotógrafo norteamericano William Henry Jackson. Sabemos que el fotógrafo fue contratado para realizar una serie de tomas por los lugares donde pasaría el Ferrocarril Central Mexicano, realizó tres viajes a México, en los dos primeros sería para ese propósito, en 1883 y 1884, por lo que, deducimos que la toma de Salamanca fue en alguno de esos dos años.

  Será bueno analizar la imagen. El burro quizá es de aguador, o tal vez de pulquero, llama la atención esa especie de cuera que viste y llama más la atención la cantidad de cactus que hay a todo lo largo de la calle ¿cuál calle será en nuestros días? Imposible de responder pues no hay referencia en la que nos podamos apoyar, son solamente árboles, arbustos y cactus los que vemos y es justo al punto que quiero llegar: la vegetación que había en la villa de Salamanca. 

  Cuando andamos por el rumbo norte del municipio nos maravillamos por la presencia de mezquites, garambullos y otras variedades de cactus, nos sorprendemos por la abundancia que de ellos hay en ciertas zonas, otras están totalmente devastadas, pero aun, por la zona de devastación la presencia de cactus está... Cactus había por todo el llamado Valle de Salamanca, de ellos cada vez quedan menos, el entorno lo hemos ido cambiando poco a poco.

  Otra toma hecha por el mismo fotógrafo pero entre 1882 y 1897, según lo marca el archivo de la mencionada Universidad.


jueves, 12 de enero de 2017

La tradición de comer lechugas el día de San Gonzalo en Salamanca

  El culto a San Gonzalo llegó a México a través de los Dominicos, esta orden religiosa, llamada de los Predicadores (OP) no tuvo presencia en la región del Bajío, ellos más bien se fueron hacia el sur, Oaxaca, Chiapas y Guatemala son lugares en donde es habitual encontrar un templo en el que se rinda culto a Santo Domingo, Santa Rosa de Lima, principales santo de la orden. San Gonzalo pertenecía a esa orden, de ahí que su hábito sea blanco y negro, característico de los Predicadores.

  San Gonzalo no tiene ese título, es solamente Beato pero, por tradición se le conoce como Santo. La "causa", como se conoce a los procesos de canonización del Vaticano, concluyó hace buena cantidad de siglos, en 1560, cuando se le beatificó, mayores trámites no se siguieron pero aplicando aquello del "vox populi, vox dei", en todo el mundo católico se le dice San Gonzalo, quizá sea por lo complicado que pudiera ser a él como Beato Gonzalo.

   En Salamanca tuvimos presencia de la Orden de San Agustín (OSA), por lo que el culto a San Agustín, San Nicolás Tolentino, Santa Rita y Santa Mónica, entre otros, es normal. Ya que es la "zona de influencia" de la orden. Los cultos que hay localmente, como el de San Pedro, San Antonio, San Juan Bautista, son debido a que ellos conforman, entre otros muchos los santos más "populares" si es que el término aplica para el caso. Del culto mariano ni que decir, sea en la advocación de la virgen de la Natividad, la virgen de Guadalupe o la virgen de la Candelaria, son, digamos, "normales".

  El culto al Señor del Hospital es más que evidente, ya que es la advocación Crística que se venera en la localidad. La de San Bartolomé es, claro está, por ser el Santo Patrón Salamanca. Y lo que hoy nos ocupa, San Gonzalo, esa fue una devoción de alguien que la tenía luego de la guerra de Independencia y que influyó tanto en su barrio que hasta el nombre del templo se ajusto a la del Santo que no lo es oficialmente pues, como ya lo dijimos, es Beato. Nuevamente aplica aquello del "vox populi".

  Fue a mediados del siglo XVIII que, ante el crecimiento poblacional de la villa de Salamanca, que se crean los barrios de Señor de Roque al poniente, San Antonio al norte y Nuestra Señora de San Juan también al norte. Cada una de ellas tendría su propia capilla y sus propios mayordomos que se encargarían de la limpieza, el adorno de flores y velas y ocurría en aquel tiempo que, esos mayordomos prácticamente se apropiaban del inmueble, eso lo pudimos ver con las familias que estaban a cargo de San Antonio en el estudio que hicimos en ocasión del 40° Aniversario de la Parroquia del Sagrado Corazón. Todavía quedan ejemplares a la venta de ese libro, por si estás interesado en adquirirlo.

  Tanto el barrio como la capilla siempre estuvieron registrados como Nuestra Señora de San Juan, nunca se hizo oficial aquello que seguimos repitiendo de "San Juan Chihuahua" eso era una manera de referirse por costumbre al lugar, advocación mariana conocida como "Chihuahua" no existe, por lo tanto es absurdo que alguien se empeñe en referirse al lugar con un nombre que no lo es. La prueba la tendremos, una vez más, el 2 de febrero, cuando se haga misa de función en honor a la Virgen de San Juan de los Lagos, cuya festividad está ligada a la de la Candelaria.

  No voy a "quemar mis cartuchos" antes de tiempo, el nombre de la persona y la fecha en que ocurre, eso lo contaré en el libro que publicaremos próximamente sobre Haciendas de Salamanca en el cual incluimos un análisis exhaustivo de la formación y conformación de la villa que en 1895 adquiere el título de Ciudad de Salamanca.

  Y la fiesta de San Gonzalo se realizó una vez más en el templo a él dedicado pero... ¿te has dado cuenta de que son dos recintos y no sólo uno? digamos que uno es el Templo de San Gonzalo y el otro la Capilla de Nuestra Señora de San Juan, así que, como marca la tradición, llegó la gente a bailarle a San Gonzalo. ¿Por qué se le baila?

  Todo comienza en Portugal, en un pueblo llamado Amarante, en donde el fraile Gonzalo estaba a cargo del templo del lugar, era el siglo XIII, tiempos en que la esperanza de vida difícilmente llegaba a los 40 años, por lo tanto era necesario contraer matrimonio muy joven para procrear suficientes hijos que eran la fuerza motriz de toda labor que entonces se desarrollaba, plena Edad Media.

  Fray Gonzalo, el padre Gonzalo, ayudaba en esto de los nuevos matrimonios organizando bailes en los que presentaba muchachos a las muchachas (o viceversa) todo con el observante ojo de la Iglesia, procuraba que a través del baile se conocieran y formaran una nueva familia, su receta fructifico al grado que, la creencia popular, luego de muchos siglos confundió lo que él Gonzalo de Amarante, portugués hacía, con lo que no hacía otro portugués, San Antonio... y se confundió, quizá por la nacionalidad que el santo casamentero era Gonzalo y no Antonio, además, uno dominico, el otro franciscano.

  El culto a San Antonio fructificó rápidamente en Nueva España, igual ocurrió con el de San Gonzalo solo que, la Iglesia Novohispana, alarmada por los actos inmorales que se cometían al danzar en forma suelta y alegre, prohibió tales festejos... pero, nuevamente recurramos al "vox populi", como la bailada era cosa agradable, alegre y relajante... igual se practicó, al grado tal que, en nuestros días no solo vamos a "bailar a Chalma" sino también el 10 de enero a San Gonzalo.

  Era tradicional que a la fiesta de San Gonzalo se fuera a bailar y, además, a comer todo tipo de hortalizas, especialmente lechugas, rábanos y zanahorias. La razón es una y era muy propia de Salamanca. La capilla de Nuestra Señora de San Juan estaba enclavada en mitad de la zona de huertas que, desde la fundación de la villa hasta mediados del siglo XX funcionaron en Salamanca. En el mapa levantado en 1864 por el ejército francés, invasor en ese momento de México, que ahora ves, podrás reconocer las calles por las cruces que se marcan en donde había un templo, así abajo vemos el Hospital y San Agustín, al centro las Tres Caídas y el Santuario de Guadalupe, no aparece la Parroquia pero la identificamos fácil pues está marcada la plaza al frente de ella. La última calle al norte era la actual Matamoros, luego seguían las huertas, podemos ver en francés "Terre Cultivé", "Jardins", "Mais", "T.C.", y lo que por ahí se cultivaba aun en la primera mitad del siglo XX eran las lechugas, los rábanos y las zanahorias, razón por la cual, en el día de San Gonzalo, eso era lo que se se acostumbraba comer, era una tradición muy, pero muy local.

  Desaparecieron las huertas, desaparecieron al arroyo de San Antonio... la tradición de comer hortalizas en ese día está a punto de fenecer, esta vez solamente vi un puesto en el que vendían lechugas con chile, sal y limón. Y la fiesta estuvo más o menos así: