jueves, 10 de abril de 2014

Algunos datos estadísticos de la población del Estado de Guanajuato en el siglo XX.

   Encuentro este comparativo poblacional histórico publicado por el INEGI en el que se muestra como al paso del tiempo la población va aumentando en general en todo el país y, específicamente, en el caso del estado de Guanajuato vemos los siguientes números. La estadística se divide en poblaciones de 15 000 a 49,999; de 50 000 a 99,999, de 100 000 a 499 999 y de 500 000 en adelante. Los números se refieren a un consecutivo de las poblaciones del país teniendo en cuenta un orden alfabético, primero por estado y luego por población.

Año de 1878

a).- de 15 000 a 49 999
6.- Acámbaro
7.- Dolores Hidalgo
8.- Salamanca
9.- San Felipe
10.- San Miguel de Allende

b).- de 50 000 a 99 999
47.- Guanajuato
48.- León

Año de 1900.

a).-
8.- Celaya
9.- Guanajuato
10.- Irapuato
11.- San Francisco del Rincón

b).-
28.- León

Año de 1940

 a).-
15.- Acámbaro
15.- Celaya
17.- Guanajuato
18.- Irapuato

b).-
44.- León

Año de 1960.

a).-
22.- Acámbaro
23.- Guanajuato
24.- Moroleón
25.- Salamanca
26.- San Francisco del Rincón
27.- Silao
28.- Valle de Santiago

b).-
4.- Celaya
5.- Irapuato

c).- León

 Año de 1970

a).-
27.- Acámbaro
28.- San Miguel de Allende
29.- Cortazar
30.- Dolores Hidalgo
31.- Guanajuato
32.- Moroleón
33.- Salvatierra
34.- San Francisco del Rincón
35.- Santa Cruz de Juventino Rosas
36.- Silao
37.- Valle de Santiago

b).-
9.- Celaya
10.- Salamanca

c).-
35.- Irapuato
36.- León

Año de 1980.

a).-
6.- Pénjamo
7.- San Luis de la Paz
8.- Uriangato

b).-
98.- Acámbaro
99.- San Miguel de Allende
100.- Cortazar
101.- Dolores Hidalgo
102.- Guanajuato
103.- Moroleón
104.- Salvatierra
105.- San Francisco del Rincón
106.- Silao
107.- Santa Cruz de Juventino Rosas
108.- Valle de Santiago

c).-
44.- Celaya
45.- Irapuato

d).-
81.- León

Año de 1990

a).-
Abasolo
Apaseo el Alto
Apaseo el Grande
Comonfort
Romita

b).-
San Miguel de Allende
Cortazar
Dolores Hidalgo
Moroleón
Pénjamo
Salvatierra
San Felipe
San Luis de la Paz
Santa Cruz de Juventino Rosas
Uriangato
Yuriria

c).-
Acámbaro
Guanajuato
San Francisco del Rincón
Silao
Valle de Santiago

d).-
Celaya
Salamanca
Irapuato

e).-
León.

Fuente:

1.- Estadística Histórica, Tomo I. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Aguascalientes, 2000. pp.909-945.

lunes, 7 de abril de 2014

Salamanca, la australiana.

    Buscaba la ubicación de un rancho de Salamanca, el de Loma de Flores y, por algún motivo que desconozco, el buscador me manda al mapa de Hobart, ciudad de Tasmania, en la isla al sur de Australia. Quizá lo de Tasmania te es familiar por la famosa caricatura. Resulta ser que allí existe una calle llamada Salamanca Place. Había leído algo sobre las muchas Salamancas que hay en el mundo, además de la del Bajío, la de España, la de Chile, la de Nueva York, y, creo, la de Sir Lanka, una por allá, por Australia, pero que era más bien una roca, un punto de referencia cartográfico.

   Más adelante nos dedicaremos a buscar esa referencia, esa roca, lo que ahora me atrae es ver esta moderna zona que, dicen, es muy popular en el verano, pues está llena de tiendas, restaurantes y, sobre todo, mucho arte. 

    El lugar comienza en la década de los treinta del siglo XIX, cuando en México apenas nos estábamos organizando como República Federal, cuando aun no perdíamos California, Texas, Arizona y demás; por allá, por Australia, los exconvictos se habían ya avecindado en este punto sur de la isla de Tasmania, y lo habían convertido como próspero puerto de distribución de aceite de ballena. El sitio creció y fue fuente de riquezas durante varios siglos hasta que, sea el abuso, se la no previsión, sea el cambio de las conductas del mercado, el aceite de ballena dejó de ser negocio, entonces sucedió que el puerto cayó en el semiabandono.

   Su historia es curiosa, pero lo más curioso, creo yo, para todos nosotros salmantinos, de la Salamanca del Bajío, es enterarnos que en tan lejanas latitudes hay un punto de referencia llamado igual Salamanca, ahora bien, ¿cómo se pronunciará en inglés con acento australiano? creo será aun más curioso oírlo.




 Para leer la historia de ese lugar, en inglés, entra aquí.



domingo, 30 de marzo de 2014

El Rancho de Barrón, parte que fuera de la Hacienda de Marigómez, Salamanca, Guanajuato.

    Esta serie de fotos que vemos ahora las tomé viniendo del entronque de la carretera Guanajuato-Santa Cruz de Juventino Rosas, cuando sigues rumbo a Salamanca hasta llegar al otro entronque, el de la Ordeña. Vemos, del lado izquierdo lo que fueran los terrenos del Rancho de Barrón, y del lado derecho lo que fue la Hacienda de Marigómez; de la cual no queda nada, fuera, quizá de un grato recuerdo, especialmente con el de las frutas que Marigómez producía pues en la actualidad es otro rancho de Salamanca. Pero eso, lo de las frutas y lo que producía Marigómez lo veremos en otra ocasión, lo que ahora nos ocupa es del sitio llamado Barrón, evidentemente en función a que alguien, en algún tiempo, llevaba ese apellido y era la referencia a su propiedad, misma que no aparece registrada en ninguno de los documentos verificados del siglo XVII ni del XVIII.

    Tampoco aparece registro alguno en el libro de bautismos de la parroquia de la Villa de Salamanca a lo largo del siglo XVI, el cual comprende documentos de 1650 a 1699. Ya para el siguiente siglo, el XVIII, las propiedades que hay hacia la parte nor-oriente de Salamanca no incluyen ninguna propiedad de nombre Barrón, solo se mencionan las de Cerrogordo, Guadalupe, Ancón, Marigómez, La Compañía, Doña Rosa, Loma de Granados y Sardinas, eso me hace pensar que en ese tiempo la zona de Barrón estaba comprendida por Marigómez, quizá algo, lo menos, por Ancón, los documentos los veremos más adelante.

   Casi para terminar el siglo XVIII se realizó una 'Relación de Pueblos, Haciendas y Ranchos pertenecientes a la Intendencia de la ciudad de Real de Santa Fe de Guanajuato y su Provincia', (1) esto el 16 de noviembre de 1792 y tampoco hay mención de sitio alguno que tenga por nombre el de Barrón, los nombres de las haciendas vuelven a ser los mismos arriba mencionados y en la lisa de ranchos no hay ningún que se parezca al que buscamos, sería muy arriesgado decir de uno o de otro rancho pudiera ser el origen de Barrón, pues solo va una lista de nombres, pero sin ubicaciones, podemos entonces, asegurar que tampoco en el siglo XVIII existió el sito de Barrón, como quiera su "tetilla" siempre ha estado allí.

    Entrado el siglo XIX, luego de los once años de Guerra de Independencia, luego de la inestabilidad que siguió al conflicto, ya para cuando Antonio López de Santa Anna se había proclamado como Su Alteza Serenísima, en Octubre de 1853 se hace un registro de todas y cada una de las propiedades rústicas del partido de Salamanca, en ella aparece, Barrón y en ese documento comprobamos que Barrón fue desprendimiento de la Hacienda de Marigómez. Barrón nunca fue Hacienda, era un Rancho y se conocía con el nombre de Rancho de Barrón de Marigómez.

    El rancho era propiedad de Rafael Aboytes, constaba de 11 Caballerías, esta medida se entiende en la actualidad de 42.79 hectáreas, por lo tanto la dimensión original de Barrón, para 1853, era de 470 hectáreas y estaba valuada en $3,794.00 pesos. Los terrenos, salta a la vista, no eran precisamente de los mejores, pues más que para la agricultura, eran para el pastoreo. Si ves con atención las fotografías, o lo observas cuando pases por ese rumbo, notarás que la deforestación que hubo allí fue brutal. No fue reciente, sino en la época virreinal. Todo eso eran bosques de mezquites, huizaches, y en las zonas altas, de madroño y pino, todo terminó alimentando las fraguas de las haciendas de beneficio de Santa Fe de Guanaxuato, sí, todo eso se convirtió en leña.

   Barrón se componía de 2 caballerías de tierra "barrialosa", tierra del tipo barrial, que no era la más apta para el cultivo, como quiera, en ella se sembraba; cada caballería se cotizaba en 500 pesos cada una. Tenía además 9 caballerías de tierra del tipo cerril, la cual es pedregosa, como lo son en toda la región los cerros, nada aptos para el cultivo pero buenos para el pastoreo. Las caballerías del tipo cerril se valuaban en 250 pesos cada una. La propiedad incluía 7 yuntas de 30 pesos cada una; 15 vacas de cría de 10 pesos cada una; 6 burras de cría de 4 pesos cada una y 160 borregos de cría, valuados a peso cada uno. Para darnos una idea, las mejores tierras eran las del tipo "aventurera" que se cotizaban en 1,400 pesos cada caballería. (1)

   Cuando comienza el porfiriato, una de las cosas que se implementaron entonces fue el manejo de la estadística para facilitar la promoción del país a los inversionistas extranjeros, el primer Censo que se levanta fue el publicado en 1887 por el Ministerio de Fomento, en él para la Municipalidad de Salamanca se cuentan: 1 villa,  2 pueblos, 24 haciendas, y 90 ranchos. Había una población total de 32,200 habitantes. Barrón estaba catalogado como el doceavo más poblado de los ranchos y se le conocía como Barrón o Zapotillo, contaba con 254 pobladores. (2)

   Previo al gran Censo de Población de 1900 y como base a la información que México presentó en la Exposición Universal de París, la Delegación Guanajuato de la Comisión para la Exposición, realizo un registro de todas las propiedades, allí aparece el rancho de Barrón, nuevamente como Zapotillo, cotizado en $3,718.00 pesos. (3) Y el Censo de ese año, 1900, arrojó una población de 265 habitantes, divididos en 143 hombres y 122 mujeres. (4)

Lo comento una vez más, no sigo con la historia luego de 1900 pues, sabemos que a raíz de la Revolución, años más tarde, entre 1925 y 1935 hubo el reparto agrario y la tenencia de la tierra cambió de manos, situaciones que se vuelven un poco confusas para documentar. Hay algo que no he podido aun interpretar al caminar por estos ranchos, no solo los de Salamanca o los del Estado de Guanajuato sino, prácticamente los de todo México. Es esa forma laberíntica en la que se van desarrollando los ranchos luego del reparto agrario, parece ser que se regresaba a un sistema feudal en el que cada pueblo, cada rancho quedaba encerrado por un canal y dentro el laberinto era confuso en verdad. Quizá se implementó eso en los ranchos buscando una protección, esperemos dar un día con la respuesta.



Fuentes:

1.- Castro Rivas, Jorge Arturo. Rangel López, Matilde. Relación histórica de la Intendencia de Guanajuato durante el periodo de 1878-1809. Universidad de Guanajuato, Guanajuato, 1998. pp.162-163.

2.- Archivo Histórico Municipal de Salamanca. Gobierno, Censos y Padrones 1818-1873. Caja 84. leg.5

3.- Peñafiel, Antonio. Estadística General de la República Mexicana. Ministerio de Fomento, México, 1887. pp.141-154.

4.- Archivo Histórico Municipal de Salamanca. Estadísticas. Caja 272.

5.- González, Pedro. Geografía local del Estado de Guanajuato. Tip. de la Escuela Industrial Militar. Guanajuato, 1904. p.198

lunes, 24 de marzo de 2014

Las joyas barrocas de Salamanca vistas por el historiador de arte J.A. Baird. 1953

   Joseph Armstrong Baird, Jr. nació en Pittsburgh, Pennsylvania en 1922. Comenzó sus estudios de Historia del Arte en el Colegio Oberlin en donde concluyó su bachillerato para luego asistir a la Universidad de Harvard en donde obtuvo su maestría para luego doctorarse en Historia de la Arquitectura en 1951. Dio claese en la Universidad de Toronto (1949-1953) antes de llegar a la de Davis en 1953. Comenzando como conferencista en el Departmento de Arte y retirándose como profesor de tiempo completo de Bellas Artes en 1985. Continuó como asesor hasta su muerte ocurrida en 1992. (1)

   Efectivamente, se trata de otro de los grandes Historiadores de Arte del siglo XX que, impactado por la belleza del templo de San Agustín de Salamanca, dedica una cuartilla en el en su obra Los retablos del siglo XVIII en el sur de España, Portugal y México. En la obra hay un capítulo que habla sobre los retablos del Bajío, realizados en Querétaro, ciudad en la que José de Rojas elaboró dos para el templo agustino de Salamanca, vamos:

SALAMANCA, (Guanajuato).

La Parroquia.


   Es un fino ejemplo de fachada retablo (cuatro medias muestras salomónicas, en el primer nivel, cuatro erizadas estípites en el segundo, con dos etípites y dos columnas cariátide sobre el centro del tercer nivel, las últimas empujadas por curvas semicirculares formadas por el levantamiento de la cornisa) casi totalmente cubiertas con variantes locales del ornamento foliado. La articulación decisiva de columnas y nichos, con nichos entre las columnas de los extremos y puertas y ventanas o nicho en el centro (muy seguido con el tercer nivel como aquí), previene la incoherencia que podía tener el patrón, las delgadas hélices de las salomónicas del primer nivel pueden compararse a aquellas de la iglesia del Hospital de Irapuato. Hay una sola torre a la derecha de la fachada.

San Agustín.

   Fundado en 1616 y parcialmente reconstruido en 1771 (especialmente los claustros). De acuerdo al sacerdote local Reginaldo Vega, el convento se fundó en 1540. La construcción de la iglesia comenzó el 26 de mayo de 1615 (fray Juan de San Nicolás y fray Francisco de la Anunciación fueron los padres fundadores). La consagración ocurrió en 1706. El convento se abrió (iniciación) en 1750 bajo fray José de Ortega. (Ver también Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, México, no. 17, pp. 46-51).

   Hay algunos historiadores locales que dicen que el retablo mayor fue llevado a Rouen por los franceses, actualmente se piensa que quizá se destruyó mucho antes para colocar el actual retablo neoclásico que, se dice, fue hecho por Tresguerras.

   La fachada es muy sencilla, con pequeña portada y dos finas torres con azulejos azules y púrpura en las agujas. En el interior hay una brillante serie de retablos que se discute completamente en el texto. Las modalidades notables en el interior incluyen un púlpito taraceado (marfil, latón y varias maderas) con las divertidas pinturas escalonadas de los cuatro elementos; la quijotesca mesa de la sacristía con su remate en una taraceada y las poco comunes puertas de madera, en patrones mujéjares con un elaborado dosel rodeado de yeso policromado. 

   "Los cuatro pequeños retablos del lado occidental de la iglesia de San Agustín son notables, especialmente por la manera en que presentan el repertorio manierista ornamental de Rodíguez (guardamalleta y espirales); el estípite aparece solo en estos retablos y está combinado con cintas o gallardetes ondulantes de rocaes planos y pequeños acentos de forma rocae. (Las dedicaciones de estos retablos se han cambiado en casi todos los ejemplos, en los últimos cien años)". (2)

   Hasta aquí lo escrito por Baird sobre la Parroquia Antigua y el templo de San Agustín de Salamanca. En la obra original, publicada en inglés, aparecen una serie de fotografías tomadas en el interior del templo que son las que aquí estás viendo, a excepción de la que corresponde a la fachada de la Parroquia, la cual fue publicada por Pedro González en su Algunos puntos y objetos monumentales, que fuera la presentación del estado de Guanajuato durante el IX Congreso de Americanistas en 1895. En las fotografías de Baird, aparecen unos detalles que creo son sumamente curiosos, seguramente fueron tomados durante la Semana Santa pues, como se aprecia en la cuarta fotografía, está una escena del Vía Crucis en un juego de luz y sombra.

  Este es uno de los detalles, primeramente que la imagen de la virgen de Guadalupe está cubierta, lo cual me afirma eso de la Semana Santa, pero, lo que me llama la atención es ese cuadro que parece ser un espejo y está colocado justo debajo de la mencionada imagen. Quiza sean la estaciones que se rezaban en esos días en el interior del templo, pues, para entonces aun no se había iniciado la Procesión del Silencio que ahora la vemos como cosa tradicional pero que, en realidad, no tiene tanto tiempo de haber sido creada por el recordado fray Camilo Montes.

   Vemos ahora, en este otro acercamiento a la fotografía cuarta, que, debajo de una de las quince estaciones colocadas en el interior del templo, aparece de nuevo ese cuadro, como el que está en el retablo de Santa Ana, quizá eran especiales para los ritos de la Semana Santa, pero un dato seguro no lo tengo.


Fuentes:

1.- OAC, Online Archive of California. Collection Guide. D-231.

2.- Eighteenth Century Retables of the Bajío, Mexico: The Querétaro Style
Author(s): Joseph A. Baird
Source: The Art Bulletin, Vol. 35, No. 3, (Sep., 1953), pp. 195-216
Published by: College Art Association
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/3047490
Accessed: 26/07/2008 19:12

Hay una edición en español de esa obra bajo el nombre: Los retablos del siglo XVII en el Sur de España, Portugal y México. Traducido por Rebeca Barrera de Fraga, publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México en 1987. pp.399-401

sábado, 22 de marzo de 2014

Hacienda de Sotelo: Otra hacienda desaparecida en Salamanca, Guanajuato.

    Esta documentación, como todas las que he hecho de Haciendas de Salamanca, comenzó hace tiempo, hace seis años para ser precisos. El primer dato lo obtuve en el libro de Rojas Garcidueñas un poco antes, en 84, cuando lo leí por primera vez; pero eso no me hizo ponerle la debida atención, luego, cuando La Rana reedito la Geografía Local de Pedro González, fue cuando vi nombres, más de veinte, de las haciendas que sobrevivieron hasta la Revolución. Algunos de esos nombres me parecieron familiares, el de Cerrogordo el más, los otros como que los había escuchado alguna vez. La intriga quedó sembrada y, ante la carencia de más fuentes de información fidedignas, de más libros; fue que decidí que la única manera de saber era, por un lado consultar directamente en el Archivo Histórico Municipal y la otra ir a ver in situ lo sucedido en cada lugar.Además de consultar en las bibliotecas de Guanajuato y en las de Morelia.

    Se antoja increíble que, siendo originario de Salamanca, de pronto tenga que preguntar en dónde queda esto o el otro sitio. A sabiendas de ello me fui a la terminal de autobuses cercana al mercado municipal, sitio en el que salen todos lo autobuses a todos los ranchos de Salamanca, ranchos que, en su mayoría, fueron una vez una próspera hacienda. Pregunto la ruta, el horario, la hora de regreso, trato de recordarlo, mejor lo anoto, organizo el tiempo en base al recorrido que hará el autobús, de ese modo sabré si puedo ver todo lo que quiero ver sin tener que esperar mucho tiempo para el regreso. Me paro en mitad del camión y, cual merolico, pregunto en voz alta: ¿Alguien sabe si hubo una hacienda allí? Me miran, ponen gesto de estar pensando, pero nadie me responde nada. Vuelvo a gritar: ¿Saben si hubo una hacienda, si queda una troje? unos se miran y afirman con la cabeza, entonces me dicen: no, en Soletelo no hubo ninguna hacienda, es el puro rancho.

   Con esa respuesta, que fue negativa, me están afirmando que sí la hubo pero no saben de ella a pesar que allí viven. Igual me ocurrió cuando pretendí llegar a la Hacienda de Charca, que la tenía ya localizada en el mapa satelital y que, con la misma operación en mitad del autobús todos me confirmaron que nunca habían oído mentar a una Hacienda de la Charca. Moraleja: en la mayoría de las ocasiones, las fuentes menos confiables son los propios moradores de los sitios. Así que, yéndonos a las fuentes bien confiables, la primera, son los Libros de Bautismos que hay en el Archivo Parroquial de Salamanca. Por suerte contamos con los servicios de Family Search, que, desde 1964 digitalizaron todos los libros existentes hasta esa fecha. Es allí en donde encontramos la primera mención de la Hacienda de Sotelo, siendo su propietario Francisco de Pantoja. Veremos luego que la familia Pantoja se hace de propiedades en toda la parte sur-este del actual municipio de Salamanca.

   Ya de forma oficial, es decir, dentro de un censo, la primera noticia que se tiene de Sotelo es la del Padrón de la Villa de Salamanca, levantado por el Cura, Br. Jospeh de Solís y Grijalba, a pedido del Obispo de Michoacán, Juan de Ortega Cano Montañez y Patino, que lo fuera de 1682 a 1699. El sitio estaba registrado como Rancho de San Francisco Sotelo y contaba para el 27 de abril de 1683, 29 habitantes, en todo el partido de la villa de Salamanca había 1,467 moradores. (1)

   El siglo XVIII se caracteriza por una gran prosperidad en toda la municipalidad de Salamanca y, en general en todo el Bajío, es cuando se termina el suntuoso decorado del templo de San Agustín, y las haciendas de la región se multiplican generando riqueza a sus propietarios, para el 17 de diciembre de 1754, el cura de la villa, Br. Luis María Fernando Coz y León, elabora un nuevo padrón y cuenta ya un total de habitantes en toda la jurisdicción de 10,252 personas de las cuales 49 viven en la Hacienda de Sotelo que pertenece ya "a varios interesados". (2) Un poco más tarde, en el mismo siglo XVIII, ya con problemas en el virreino, se hace un censo general que da especial énfasis en la relación de propiedades rurales, quizá en vías de la implementación de los Vales Reales de Consolidación, pues a la Intendencia de Guanajuato (3) lel resultado arroja que en Salamanca hay 1 villa, 5 pueblos, 39 haciendas y 54 ranchos. Una de las haciendas de la lista es la de Sotelo.

   Durante la guerra de Independencia, lo hemos dicho muchas veces aquí, Salamanca fue paso de Realistas e Insurgentes, Salamanca tocaba campanas de júbilo para los realistas cuanto estos entraban y tocaba campanas de júbilo cuando los Insurgentes hacían lo propio, es decir, la villa optó por la sana prudencia y no se declaró ni a favor de unos, ni a favor de otros, esto para evitar saqueos, pero esos saqueos se daban en la zona rural. La hacienda de Temascatío, por ejemplo, fue saqueada e incendiada en más de una ocasión tanto por insurgentes como por realistas. El 28 de febrero de 1818, por instrucciones del coronel Antonio Linares, se levanta una relación del estado de las haciendas de Salamanca, se registran un total de 56 incluyendo los ranchos, una de ellas es la Hacienda del Potrero de Sotelo propiedad de don Ramón Guerra, que es encuentra en control de los Insurgentes. (4)

   Del periodo comprendido desde la consumación de la Independencia y los primeros años de la República no hay datos de Salamanca, quizá debido a que el país estaba buscando una organización, ya cuando Antonio López de Santa Anna se había autoproclamado como Alteza Serenísima. Para el último trimestre de 1853 se hace una valuación de las propiedades rústicas por orden del Recaudador Subalterno. Este es uno de los documentos más interesantes con que contamos, pues da todo tipo de datos relacionados a cada propiedad; en el caso de la Hacienda de Sotelo vemos que su dueño era Luis Rosiles, contaba con una superficie de 30 caballerías, equivalentes a 1,283.7 hectáreas. El valor total, incluyendo veinticinco vacas, cinco toros y ochenta cabras era de $11,430.00 pesos. Por extensión Sotelo ocupaba el noveno lugar de 27; por valor era la quinceava. (5)

  Pocos años después, proclamadas las Leyes de Reforma y bajo la ocupación francesa, en Salamanca se levanta un nuevo registro de fincas rústicas, esto con el fin de determinar el porcentaje de aportación que cada una deberá hacer para sostener a una policía rural que se requería dadas las condiciones de inseguridad que se estaban presentado, allí aparecen 68 propiedades, entre ranchos y haciendas, una de ellas la de Sotelo. No vemos cambios, sigue siendo Luis Rosiles su propietario y el valor permanece, 11,430 pesos. (6)

  Terminado el Segundo Imperio, en 1867, comienza la Segunda República, seguirá más de una década de nueva inestabilidad hasta que llega Porfirio Díaz al poder y al poco implantaría la llamada "Pax Porfiriana". El primer censo del porfiriato lo coordina el Dr. Antonio Peñafiel, (7) para 1887 publica los resultados del Estado de Guanajuato, vemos allí que en Salamanca había 1 villa, 2 pueblos, 24 haciendas, y 90 ranchos. Sotelo había perdido, no sé por qué motivo, su calidad de Hacienda y aparece registrado como Rancho, con 218 habitantes. En todo Salamanca había  32,200 pobladores.

   Estaba por concluir el siglo XIX, Porfirio Díaz ordenaba que México mostrara lo mejor de sí en la Exposición Universal de París. Para Guanajuato y, en general para todo México, le rubro de la producción agrícola en sus más de ocho mil haciendas era de suma importancia mostrarlo al mundo, de ese modo se ordena prepara información estadística detallada de todas las haciendas y ranchos mexicanos. Para el caso de Salamanaca son 81 las que aparecen, una de ellas, ya en calidad de rancho es Sotelo, valuada en 24,600 pesos, la extensión sigue siendo la misma.

   De lo ocurrido en el siglo XX, la historia no es precisamente agradable, todos la sabemos ya, en 1910 estalla el movimiento de Revolución, comienzan a sucederse gobiernos, la inestabilidad nuevamente domina a la economía mexicana, viene luego el movimiento Cristero, en muchas haciendas del Bajío hay enfrentamientos, no lejos de Sotelo, en Valtierrilla ocurre la ejecución de un sacerdote, hoy elevado a los altares en calidad e santo. Viene luego el reparto agrario, con el que termina la historia de la gran mayoría de las haciendas en México. En el último Censo de Población, el de 2010, en el rancho de Sotelo la población era de 1,383 personas, según datos del INEGI, y, de ellos, poco, quizá ninguno, sabe que allí hubo hace tiempo una Hacienda.


Fuentes:

1.- ACM (Archivo de la Catedral de Morelia), N.D., S.XVII,  leg.69, 1683, 6fs. Citado por Carillo Cázares, Alberto. Partidos y padrones del obispado de Michoacán 1680-1685. pp.415-427

2.- AGN, (Archivo General de la Nación), Inquisición, vol. 937, fol. 378-384. Citado por González Sánchez, Isabel. El Obispado de Michoacán en 1765. Comité Editorial del Gobierno de Michoacán. Morelia, 1985. pp.302-305.

3.- Castro Rivas, Jorge Arturo y Rangel López, Matilde. Relación histórica de la Intendencia de Guanajuato durante el periodo d 1787-1809. Universidad de Guanajuato. Guanajuato. 1998. pp.162-163

4.- Archivo Histórico Municipal de Salamanca. Gobierno. Censos y Padrones. Caja 84, leg. 1

5.- Ibid. leg. 5

6.- Ibid. Exp.13

7.- Peñafiel, Antonio. Estadística General de la República Mexicana. Ministerio de Fomento, México 1887. pp. 141-149.

jueves, 20 de marzo de 2014

Se puede afirmar que ni en Francia ni en Alemania hay conjuntos más elegantes, atrevidos y completos que estos de San Agustin de Salamanca.

   Una de las razones por las cuales muchos neófitos en el tema de las artes abandonan el interés de seguir profundizando en la Historia del Arte es cuando topan con textos poco ágiles, muy churriguerescos y con dejos de precisión de tal dimensión que, se vuelven tan pesados y difíciles de interpretar y entender, sobre todo de mantener una atención en la lectura que, acaba uno por abandonar el interés. Por fortuna los actuales críticos de arte son amenos y no abusan de sus conocimientos tratando de dar doctas conferencias en cada página que escriben. Como ejemplo de estas escrituras complejas, rebuscadas y tediosas tenemos el siguiente ejemplo que, por mera casualidad encuentro en la biblioteca municipal de Cancún, sitio en el que no sólo viene uno a vacacionar, sino también, a aprender.En esta transcripción que hago de la obra del Arq. Villegas, incluyo algunos enlaces para hacer más entendibles los términos usados.

    "En la iglesia de convento de San Agustín, también en Salamanca, y en los extraordinarios retablos del interior "...la palabra estípite adquiere su última forma; su dibujo imposible ya de perdurar; su disloque total como composición geométrica. Si en el Sagrario de México o en Tepotzotlán, cada uno de los elementos del estípite es perfectamente lógico en su concepción arquitectónica, aquí lo que debería ser tubo se convierte en una calabaza". En el retablo de San José los estípites tienen la composición ornamental complicada que indica De la Maza; la Rocaille es tema importante en ellos. Se consideran aun estípites por el crescendo en volumen y riqueza de la ornamentación simétrica de un eje central, desde su iniciación -no se le puede llamar base propiamente- hasta su termino superior en que hacen de cariátides cabezas de querubines alados -por lo que tampoco pueden llamárseles con propiedad Hermes- que tienen en la cabeza a manera de capiteles sendos canastos entretejidos, cónicos y de gran fondo, que sostienen un entablamento con un pedazo de cornisa que tienen un roleo en un extremo y concluye roto en el otro.

"Estos singulares estípites -un par a cada lado de la parte central-, tienen en sus entrecalles dos nichos que se cubren con dos enormes coronas, que recuerdan las del retablo destruido de San Julián en Sevilla. Sobre los estípites vegetales, y precisamente sobre los roleos, cuyos centros coinciden con los ejes de los apoyos centrales hay dos estípites en el segundo cuerpo, uno a cada lado de la ventana, de tipo Mercurio, atlantes, como saliendo de elegantes floreros y descubriéndose las figuras humanas de un manto; directamente sobre las cabezas tienen sendos entablamentos individuales.

   "El retablo de Santa Ana, del mismo templo salmantino, los estípites son relieves asimétricos con relación a su eje, en los que domina la rocaille con objetos en su parte superior, con capiteles, sosteniendo fragmentos de cornisa. Estos relieves que fueron pensados para servir de pilares rococó, recuerdan los de Cayetano da Costa en Sevilla, cuyos elementos rocaille están abultadísimos, formando apoyos vigorosos y casi exentos, de un barroquismo exuberante, en los retablos de San Salvador y de San José de 1770 a 1762 respectivamente.

   "El arte rococó que en Francia no constituyó un estilo propiamente arquitectónico, ni se manifestó en exteriores sino que tuvo características eminentemente ornamentales en los interiores, en combinaciones asimétricas a base de rocaille se manifiesta exuberante y distinto en el templo de San Agustín llenando el retablo-celosía la rocaille mezclada con los roleos churriguerescos le dan gran carácter a esta obra ornamental y arquitectonicamente admirable y de extraordinaria belleza.

   "Para el estudio particular del estípite son muy interesantes, por todos los conceptos las pilastras, cariátides y Hermes con capitel corinot y con el cuerpo descendente a base de rocaille. Más que una descripción literaria de ellas que por más elocuente resultaría totalmente incompleta, se precisa una buena reproducción, y todavía mejor si se les ve en su sitio armonizado en un conjunto, prodigio de arte y ejecución. Se puede afirmar sin temor a equivocarse que ni en Francia ni en Alemania hay conjuntos rococó más elegantes, atrevidos y completos que estos de San Agustin de Salamanca. (1)

   Así, pues, no lo digo yo, no lo dice nadie de Salamanca que, expresando su cariño a la zona, haga semejante comparación, y semejante afirmación, lo dijo el arquitecto Víctor Manuel Villegas Monroy.

Fuente:

1.- Villegas, Víctor Manuel. El gran signo formal del barroco. Ensayo histórico del apoyo estípite. Gobierno del Estado de México, Toluca. 1993. pp.447-448. La edición original de esta obra fue publicada por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM en 1956.