viernes, 30 de enero de 2015

Cartelera del Cine Auditorio de Salamanca en 1964.

      Para muchos sera increíble esto, para otros sera un poco nostálgico, tiempos en los que, por $3.00 pesos se veían 3 películas en el Cine Auditorio, el más moderno de Salamanca, era Junio de 1964 y la programación que tuvieron, en la última semana fue ésta:




jueves, 29 de enero de 2015

La Virgen María del Socorro del Puente, en Salamanca, Guanajuato.

    Muchas han sido las ocasiones que lectores de este blog me han preguntado sobre leyendas de Salamanca, y sobre los túneles que, se dice, construyeron los agustinos, llegando a la exageración de que uno de ellos pasa por debajo del río Lerma. Los temas de leyendas no son de mi agrado, pues, regularmente están asociadas a muertes y a espíritus en pena, eso lo oigo cada domingo en la Hora Nacional, en el que, inevitablemente comentan una leyenda en la que, invariablemente hay un aparecido, un llanto, un ser vestido de negro, un fraile o sacerdote y ruidos extraños. En cambio, cuando los relatos se sustentan en hechos reales, en costumbres del pasado, en evidencias físicas, esa posible leyenda da el brinco de ser un relato popular a un documento histórico. Creo que eso es precisamente lo que ocurre con algo que hay en Salamanca y que no se ha estudiado y difundido adecuadamente.

    Sabemos bien que las calles que llevan por nombre Hidalgo y Morelos, adquirieron esos nombres como consecuencia a las Fiestas del Centenario, en las que, por orden del Gobierno Federal, las principales calles de cada población debían recordar los nombres de los principales caudillos de la Independencia. En Salamanca no solo se hizo memoria a los dos héroes mencionados, también ocurrió con Mina, Guerrero, Aldama, Allende, Abasolo y varias más. Ya antes se había puesto el nombre de los héroes locales a las calles en donde se pensaba habían vivido, así surgieron las de Tomasa Esteves, Albino García y Andrés Delgado, cosa de dudar, pues, ni Albino ni Andrés vivieron en la villa, sino en sus respectivos ranchos. Como quiera, se les recuerda a todos ellos. Habrá que puntualizar que la Hidalgo-Morelos antes se llamaba Calle Real, por ser ese el paso del Camino Real y la de Abasolo llevaba por nombre la de Carreras o Carretas, por ser allí en donde, durante la feria anual, se corrían las carreras de caballos.

    Sabemos también de la abundancia que hubo de agua en todo el Bajío, especialmente en el valle de Santiago y en el valle de Salamanca, tanta era el agua que se formaba una laguna o ciénaga cada temporada de lluvias, se le conocía con el nombre de La Charca y llegaba a ser tan grande que el Camino Real en su tramo de Salamanca a Irapuato se anegaba, quedaba la alternativa del Camino Real con rumbo norte, el que seguía por la calle Cazadora y enfilaba rumbo a Temascatío y de allí a Guanajuato. El Camino Real al salir de Salamanca en dirección poniente cruzaba un arroyo, por lo que hubo la necesidad de construir un puente. Esa era una de las goteras, como entonces se le llamaba a los límites de las poblaciones. Y en ese puente ocurría de todo, tanto robos, como asaltos, como que era el sitio de recreo de los pobladores, y la venta de limas, cosa que abundó, hace ya tiempo, en las huertas de la localidad.

    Con todos estos antecedentes pasamos a la leyenda que, por estar bien sustentada, la podemos considerar como historia, una de las tantas que hay en Salamanca y que es indispensable rescatar, documentar y difundir. Antes de pasar a ella, será bueno saber que una de las tradiciones que los evangelizadores en México dejaron fue la añeja de las cruces de humilladero, usadas en la España medieval y adoptadas en el México virreinal, elemento que se incluye en el relato y que nos da detalles más precisos de las añejas tradiciones ya perdidas en todo el país. Y la historia dice que:

    "Corría el año de 1881 cuando la imagen fue regalada por el fraile agustino Marcelino Lozano. Depositada en un farolito labrado en cantera; la imagen estaba pintada en una lámina de cobre junto al Puente del Socorro, el lugar lo llamó la gente como "El Humilladero". El puente estaba construido de piedra y tepalcate, por abajo tenía dos túneles por los que corrían el arroyo de San Antonio que desembocaba en el río Lerma y por el otro túnel corría el arroyo de Temascatío, este lugar lo escogieron los agustinos porque ocurrían muchos asaltos en el puente por ser éste un lugar estratégico para asaltar la diligencia que salía de Salamanca hacia Irapuato, además de los transeúntes que continuamente lo utilizaban. Este era el paso normal del Camino Real y se dice que gracias a la imagen de la Virgen del Socorro disminuyeron en gran parte los delitos que allí se cometían. El más célebre bandido que merodeaba por la zona, junto a sus cómplices se apodaba "El Tuerto".

   "Alzando nubes de polvo y armando gran estrépito con sus cascabeles, el restallar del látigo y las roncas voces del mayoral y el mulero de la diligencia de Guanajuato anunciaba su llegada a la villa, moderaba su rápida carrera y poco después cruzaba el puente del Socorro donde se congregaba una turba de muchachos que le gritaban a los ocupantes de la diligencia pidiéndoles alguna moneda o una golosina, donde hoy es la calle de Morelos y enfrente de la Casa del Rastro, quedaba el Puente del Socorro. Junto al puente en ambos lados había varias huertas de limas así como jacales, la gente acostumbraba pasear por este rumbo en las tardes, compraba limas, mientras que los muchachos cortaban carrizos para jugar.

   "Conforme la ciudad fue creciendo al poniente quedó el arroyo de San Antonio en parte del centro de la ciudad con sus aguas cenagosas se estancaban con mucha facilidad, es por eso que tuvo que desviarse el curso llevándolo hasta donde se vaciaba en la Charca, con el tiempo, debido a ese desvío hacia el norte de la población, hubo la necesidad de construir otro puente, el Pinto, esto debido a que se hizo el tendido de vías para el Ferrocarril Central Mexicano. Fue entonces que se derribó el Puente del Socorro, manos piadosas retiraron la imagen del farolito quedando en custodia por los vecinos del lugar, es por eso que se mantuvo la veneración a la Virgen del Socorro del Puente pues era depositada en las pocas casas que había en la zona, de allí fue que se desprendió el mote de "La Peregrina".

   "La fiesta, en aquellos tiempos, empezaba con un recorrido de ocho días con banda, anunciando la llegada de la fiesta, el día 3 de agosto se ofrecía la cera escamada a la virgen, había carreras de caballos, de las llamadas pollos, mismas que se desarrollaba, manteniendo la añeja tradición, en la calle que hoy conocemos por Aldama, y, así con el tiempo, hubo alguien que se preocupó por hacer una capilla, fue hasta 1971 cuando don Jesús Sánchez, con la ayuda del barrio empezó a edificar la capilla que se terminó en 1976, fecha de su inauguración. Hasta 1995 se regía por Mayordomías, hoy en día es un comité el que se encarga de hacer los preparativos de la fiesta en su honor."

    Esta es la calle Morelos, al fondo, del lado izquierdo, que es el sur, está el Parque Xidóo, es allí en donde se localizaba, anteriormente, la Escuela Hidalgo, que antes de ser escuela fue la Casa del Rastro, y era por allí que se localizaba el Puente del Sorcorro.

   Ha pasado mucho tiempo y la tradición sigue, la tradición de festejar, el 3 de agosto, a la Virgen del Socorro del Puente, aquí, en Salamanca, Guanajuato.

   Para los años cuarta fue que se pavimentó este tramo, es decir, todo lo que fue el Camino Real, para dar paso a la Carretera Federal 45, la llamada Panamericana, los restos del puente, dicen por ahí, aparecieron cuando se hicieron trabajos en algunas de las casas de por el rumbo. Lo que veo aquí además de una bella historia es una gran coincidencia, pues, como bien lo sabemos, en la administración municipal actual 2012-2015, se está construyendo un nuevo puente, sobre el Río Lerma muy próximo a lo que fue el Puente del Socorro.

   Yo propongo que, para el rescate de la Historia de Salamanca, este puente que está en construcción se llame: Nuevo Puente del Socorro, eso aumentará aun más nuestra identidad. Y sería, en buena medida, un recuerdo a que en este año de 2015 estaremos conmemorando, el 26 de Mayo, el 400 Aniversario de la fundación del Templo y Convento de San Agustín, ese que le ha dado tanta fama a Salamanca.

Nota: Encontré en copias fotostáticas el relato que aquí transcribo, en el cual he hecho algunas correcciones en cuanto a la sintaxis para hacerlo más lógico y darle mejor sustento. En una copia no aparece nombre de ningún autor, en la otra, que en realidad es el mismo texto, salvo el agregado de algunos nombres de las personas del comité, aparece como autor la señora María Josefina Rojas de Barrera.

martes, 27 de enero de 2015

De campanas, su uso y sus acontecimientos, en Salamanca, Guanajuato.

    Varias eran las torres que, corriendo el siglo XIX había en Salamanca. La más antigua de ellas, la de la Parroquia Antigua, luego fueron terminadas las de San Agustín (que son las que vemos en esta imagen); siguió la del Santuario de Guadalupe, el Templo de Nativitas, luego la del Hospital y ya casi por concluir ese siglo, la de las Tres Caídas. Era entonces que se comenzaba a construir la del Señor del Hospital, que no sería concluida hasta 1910. Y ocurre que, para 1892, se publica un reglamento para el Uso de las Campanas en el Estado de Guanajuato:






    Esto que acabamos de leer, es, evidentemente, consecuencia de las Leyes de Reforma que se implementaron luego de su proclamación e Veracurz pero, debido a la Invasión Francesa, no se llevaron a cabo en su totalidad, una vez reinstaurada la República, en 1867, se retomó la idea, pero tuvieron que pasar varios años más para que llegaran a Salamanca. Finalmente en 1890 se publica el reglamento para el uso de campanas, ya se habían dado reglamentos para otros elementos que la Iglesia usaba. Creo sumamente interesante leerlo con atención pues nos remite, entre otras cosas, a aquella práctica que sobrevivió hasta entrados los años sesenta del siglo XX, con el repique de las 9 de la noche y la bendición del Santísimo.

   Más allá de lo religioso, estaba el punto de los usos y costumbres, agreguemos también las diversiones y el entretenimiento o, en todo caso, el ocio y ocurrió que....

Gobierno del Estado de Guanajuato.
Sección de Gobernación.
Circular.

   Habiéndose observado que con frecuencia mueren jóvenes o niños por caer de las torres de las iglesias a donde suben para tocar las campanas o para divertirse de algún otro modo, el Gobierno ha tenido a bien disponer ordene usted a los encargados de los templos no permita subir a estos a los menores de edad, cuidando usted de hacer efectiva esta disposición conforme a sus facultades en el distrito que es a su cargo.
   Tengo la honra de decirlo a usted para su debido conocimiento y fines consiguientes.

Libertad y Constitución.- Guanajuato, a 4 de Julio de 1901.
Nicéforo Guerrero
Secretario.

Fuente:

Archivo Histórico Municipal de Salamanca. Caja 259. Gobierno. Correspondencia. Cultos y Templos. 1820-1834. 

lunes, 26 de enero de 2015

De las poblaciones de Guanajuato y sus cambios de nombre.

   Hay varias curiosidades que tiene el Estado de Guanajuato, una de ellas es su forma, que dicen es de un "lienzo". Lo que me parece más curioso es que Guanajuato no ha cambiado en mucho desde que se hizo la primera creación de Intendencias. Por ejemplo, San Luis Potosí, la intendencia, llegaba hasta Nueva Orleans, la intendencia de Guadalajara, antes de ser Xalisco, tuvo muchos cambios y casi todas las demás igual fueron sufriendo cambios en su territorio al paso del tiempo.

  Otra curiosidad, que estudiaremos más adelante, es que la parte nor-oriente, la llamada región de la Sierra Gorda, esa no era parte del Obispado de Michoacán, a que correspondía toda la Intendencia de Guanajuato, sino que era del Arzobispado de México. Pero lo que hoy nos ocupa es otra cosa, otra "curiosidad" que son los cambios que las poblaciones que conforman al Estado de Guanajuato han ido sufriendo en cuanto a su denominación:

   Sabemos que en Guanajuato se fundaron Villas y Ciudades de españoles, Pueblos de indios, Congregaciones, Haciendas y Ranchos. Todas dieron paso a las cabeceras de los 46 municipios en que está dividido, y los nombres que han tenido, algunas de ellas, han ido cambiando, según las necesidades que la política buscaba satisfacer en su momento. Quizá los casos más conocidos son los del Pueblo de Dolores, que cambió de nombre por el de Villa de Hidalgo en 1847, para luego cambiar al de Dolores Hidalgo y, después, en 1948 llamarse oficialmente Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional. Igual ocurrió en San Miguel el Grande que pasó a ser la Ciudad de Allende en 1847 y luego cambió a como la conocemos: San Miguel de Allende. Fue también en 1847 que la Villa de León pasó a ser León de los Aldamas. En el mismo año de 1847, tiempos de Antonio López de Santa Anna, la congregación de Xichú de Indios, pasó a ser la Villa de Victoria, en franca referencia al Primer Presidente de México: Guadalupe Victoria. Ya un año antes, en 1846, se le había dado categoría de cabecera municipal al Real de Minas de La Luz, al crearse la Municipalidad de La Luz, misma que al comenzar el siglo XX, bajó de rango al de pueblo, dependiente de Guanajuato.

   Los cambios seguirían en la segunda mitad del siglo XIX, pues en 1857 el pueblo de San José de Amoles pasa a ser la Villa de Cortazar y, en 1859, la congregación de San José de Casas Viejas cambia a Villa de Iturbide; en el mismo año, la congregación de San Diego del Bizcocho pasa a ser el pueblo de San Diego de la Unión. Poco después, en 1874, la congregación de San Juan del Vaquero pasa a ser la Villa de Ocampo; el pueblo de Chamacuero cambia a Villa de Comofort,  así como el pueblo de Santa Cruz, cambia de nombre por el de Santa Cruz de Galeana, para luego cambiar, ya en el siglo XX, al de Juventino Rosas.

   En 1890 vendrían más cambios, uno de ellos a la Villa de San Felipe, que pasa a ser la Ciudad Manuel González y el pueblo de Cuitzeo de los Naranjos, que pasó a ser la Villa de Cuitzeo de Abasolo, cambiaría a Ciudad Abasolo. Para 1897 el que fuera el mineral de Pozos, debido a su prosperidad pasa a ser la Ciudad Porfirio Díaz y la villa de San Pedro Piedra Gorda se elevaría a Ciudad Manuel Doblado. 

   Algunos cambios se darían en el siglo XX. Todos ellos ocurren en 1910, cuando el pueblo de Jaral, pasa a ser la Villa de Jaral de Obregón, esto habrá que aclarar, nada tiene que ver con Álvaro Obregón, sino con el que fuera gobernador del estado, Joaquín Obregón. Jaral, luego de la Revolución cambiaría de nuevo su nombre al de Jaral del Progreso. El que fuera Rancho del Guaje, pasó a ser pueblo con el mismo nombre, para, en 1910, cambiar a Villa Encarnación Ortiz, luego pasaría a ser la Ciudad de Villagrán. Tarimoro también cambió por algún tiempo su nombre, pues en ese año se le nombró Ciudad Joaquín Obregón González.

   En la década de los años veinte, el pueblo dependiente de Salamanca, Valtierrilla, cambió su nombre por el de Pueblo Andrés Delgado, nombre que, al poco tiempo se le quitó dejando el original de Valtierrilla.


martes, 20 de enero de 2015

Villa de Salamanca: La Ciudad Real de 1530 en la Nueva España.

    Al que vemos en este retrato es el célebre Adelantado de Yucatán, o mejor dicho su hijo, Francisco Montejo y León, hubo tres Francisco de Montejo que llegaron a la Conquista de México, mejor dicho, a la de Yucatán, fue al "viejo" a quién le otorgaron el título de Adelantado; el otro de mismo nombre, fue "el hijo" o "el mozo", y fue quién fundara la ciudad de Mérida. Un tercer Francisco de Montejo. llamado por obvias razones "el sobrino" que fuera quien fundara la ciudad de Valladolid. Los tres participaron en la conquista de la península de Yucatán y los tres participaron, de alguna u otra manera en las fundaciones primitivas de la Villa de Salamanca.

    Como lo vimos ya en varios artículos previos, hubieron diez fundaciones previas a la Salamanca del Bajío, todas ellas en la Península de Yucatán, la primera ocurrió en 1527 en Xel.Ha, sitio conocido actualmente en Quintana Roo por su belleza, al poco movieron esa fundación a Xaman Ha, que es actualmente Playa del Carmen, también en Quintana Roo. Pasaría luego a Xicalango, mítico lugar conocido porque allí fue entregada la Malinche a Cortés. Pasaría luego la Villa de Salamanca a su período (por así decirlo) "Campechano): primero a Alcalán, luego a Champotón y después a San Francisco de Campeche, era ya 1531. Continuarían luego los traslados de la Villa de Salamanca de nuevo a lo que conocemos por Quintana Roo, llegaría a Bacalar, luego a Pachá y a Chunhuhub, para regresar a Bacalar y quedarse allí, incluso con categoría de Alcaldía Mayor.

   Pero hubo una fundación más con el nombre de Villa de Salamanca, esa ocurrió entre que iban del actual estado de Quintana Roo al actual estado de Campeche, la fecha no es del todo exacta, pudo ser 1529 o 1530. Lo que si es exacto y, sobre todo, muy conocido, es el sitio al que se le dio el nombre de Salamanca pues es de los más visitados en todo México: Chichén Itzá.

   "A fines del año 1527 salió de España Montejo con cuatrocientos hombres, llevando por contador a Alonso Dávila; por tesorero a Pedro de Lima; y por veedor a Hernando Moreno (de Quito) y aportó en Cozumel en marzo de 1528. Cozumel es una isla que no presentó importancia  de ninguna especie a los expedicionarios, los cuales siguieron su marcha hasta desembarcar en la península, en las inmediaciones del cabo Catoche, (sitio que había sido nombrado anteriormente como la Gran Cairo.

   Montejo conocedor de todas las disposiciones de los reyes de España relativas a conquistas en las Indias y no queriendo omitir requisito alguno porque sabía muy bien que cualquiera falta en ellos era fuente de procesos y dificultades, tomó posesión de la tierra solamente en nombre del rey, y mandó pregonar el requerimiento de conforme a las disposiciones reales debía hacerse en toda tierra nuevamente descubierta y antes de entrar en ella en son de guerra. Este requerimiento, como era natural, no produjo resultado alguno entre gentes que ni por el idioma, ni el objeto de él comprendían; y Montejo, guiado por un indio de Cozumel, emprendió su camino internándose en la península y encontrando a los mayas que la habitaban más o menos recibimientos hostiles, pero ninguno dispuesto a recibir el yugo de los españoles.

   Llegó al pueblo de Conil, (actual Holbox) siguió después hasta llegar a Cobá, luego a Chuaca (rumbos del actual Tizimín) y al fin a Aké en donde los combates comenzaron a ser más rudos y más sangrientos. Allí pelearon los españoles durante todo un día, y la ventaja al anochecer estaba por parte de los yucatecos, porque sobre se éstos gente indomable, belicosa y fuerte, los soldados de Montejo valían poco para el combate, tanto por ser nuevos en la guerra con los indios como porque es de suponerse que aquella expedición estaba compuesta más de gente que iba al husmo de la riqueza de las Indias que de soldados aguerridos y veteranos. Al siguiente día repitióse el combate, Montejo obtuvo la victoria, pero costóle tanto en vidas y ánimo de sus soldados, que tuvo necesidad de refugiarse en una fortaleza que arregló en Chichén Itzá, para ponerse a cubierto de los ataques de los mayas, cuyo valor y obstinación había tenido ya motivos de conocer.

   Permaneció allí algún tiempo procurando cultivar relaciones amistosas con algunos caciques de los alrededores, y fundó una villa de españoles con el nombre de Salamanca, en el mismo Chichén, asentando como vecinos de ella ciento sesenta de los soldados que le acompañaban.

   Por algún tiempo permaneció tranquilo Montejo en la nueva Salamanca, aunque sufriendo algo la tropa por la escasez de víveres; pero como aquella situación no contentaba las aspiraciones de Montejo ni de sus compañeros que anhelaba por encontrar oro, y como se tuviese en la nueva villa la noticia de que por el rumbo de Bakhalal había ricas y abundantes minas de aquel meta, Montejo desprendió de su fuerza una columna de cincuenta infantes y diez y seis caballos a las órdenes de Alonso Dávila.

   Iban en compañía de Dávila, Francisco de Montejo, hijo del adelantado, Martín Villa Rubia, Cristobal de Cisneros, Blas Maldonado, Alonso Arévalo y otros principales.

   Llegó Dávila con su columna hasta Chablé, dejó allí una parte, y con el resto fuese hasta la mar, embarcóse navegando tres días, y tomando tierra llegó a Chetemal, cuyo pueblo encontró abandonado, pero le pareció bueno fundar en él una población de españoles, como lo hizo en efecto, haicendo venir a los que habían quedado en Chablé y asentado allí una villa a la que llamó Villa Real, siendo nombrados en ella Martín de Villa Rubia y Francisco Vázquez, alcaldes; y Cristóbal de Cisneros, Francisco de Montejo, Blas Maldonado y Alonso Arévalo, regidores". (1)

   Siendo originario de Salamanca, Guanajuato, estando este blog destinado a documentar la Historia de Salamanca, me llama enormemente la atención encontrar una Salamanca más que hubo, aunque por breve tiempo, en México. Una más que se fundó en la Península de Yucatán y una más que funda Francisco de Montejo. El texto que acabamos de leer, de la pluma de Vicente Riva Palacio, nos deja entender que, entre las fundaciones que hubo, primero en la costa del Caribe, luego en la costa del Golfo, siguió esta en Chichén Itzá, para pasar luego a Bacalar y quedare allí, por más tiempo asentado el nombre de Salamanca, nombre que le recordaba, a Montejo, su lugar de origen en la otra península: la Ibérica.

   En la fotografía que sigue, verás un fruto nada conocido por el Bajío, se trata de la Anona, que crece al finalizar el invierno por la península de Yucatán, ese fruto viene a colación debido a que, todos los personajes, cuyos nombres hemos leído en este texto, fueron conocidos entre la gente maya como los "comedores de anonas", fruta que no era consumida por ellos, pero sí por los españoles y, a propósito de ello encuentro este texto:

  "En ese año fue que vinieron a Chichén los comedores de anonas. Entonces, lo primer que conocieron los grandes españoles don Francisco de Montejo, el Adelantado, y a los altos jefes, fue Cichén Itzá, donde se asentaron". (2)

   Con el fin de documentar un poco más allá del México a través de los siglos, encuentro en el fraile franciscano, historiador de Yucatán, Diego López de Cogolludo lo siguiente: "Desde allí solicitó pacificar a los naturales, introduciéndose con ellos con señales de amor y amistad cuantas podía, y con ellas agregó algunos indios, con que dio principio a edificar y hacer población en forma, aunque con intento de poblar de asiento en lo que después pacificada la tierra, pareciese más propósito para vivienda y comercio de los españoles. Las casas eran del modo de las de los indios, de madera y palos, las cubiertas de hojas de guano, que es muy semejante a la de la palma, y otras de una paja larga a modo de centeno. Avecindáronse en la nueva población ciento sesenta y seis vecinos españoles, que así se dice en la ejecutoria del adelantado, número muy cuantioso para lo que se acostumbraba en aquellos tiempos, y los demás quedaron para hacer las otras poblaciones que traían determinadas, según se fuese reconociendo la tierra. No he hallado para asegurarlo con certidumbre; pero por lo que he leído en un escrito muy antiguo, me persuado la llamaron Salamanca, y no sería mucho darle el adelantado el nombre de su patria". (3)

   Con todo esto, lo que estamos confirmando es que Salamanca, la del Bajío es la Salamanca número 12, luego de los varios intentos que comenzarían en Xel Ha, seguirían por Playa del Carmen, para luego seguir a lo que hoy es Frontera, Tabasco; continuar a Champotón y Campeche, pasar a Chichén Itzá y seguir a Bacalar, Pachá, Chunhuhub y regresar a Bacalar, población ésta última, que mantuvo el nombre de Salamanca desde 1544 hasta mediar el siglo XVII, en la que dejó de ser Salamanca de Bacalar para llamarse, tan solo Bacalar. Y ya, para ese mediar del siglo XVII, la Villa de Salamanca en el Bajío, comenzaba a prosperar y seguiría creciendo, hasta nuestros días.

Fuentes:

1.- Riva Palacio, Vicente. México a través de los siglos. Tomo V. Editorial Cumbre. México, 1986. pp.98-99.

2.- Pech, Ah Nakuk. Crónica de Chac Xulub Chen. En: México, nuestra gran herencia. Selecciones del Reader's Digest. México, 1973. p.174.

3.- López de Cogolludo, Diego. Historia de Yucatán. Libro II. Cap. VI. Red Ediciones, Barcelona, 2012. p.115 (Este libro está digitalizado.)

martes, 13 de enero de 2015

Otra zona arqueológica más en el olvido en Salamanca, Guanajuato.

    Es de sorprendernos y no. Me explico. Si no todos, muchos en Salamanca sabemos de la existencia de una zona arqueológica que se ha documentado desde los años setenta del pasado siglo y que, ya desde 1895 don Pedro González lo mencionó en el Congreso de Americanistas cuando representó al estado de Guanajuato junto a don Ramón Alcázar; de que en Salamanca había una zona llamada Los Edificios. Esos estuidos, los de 1970, los realizó primero Beatriz Braniff, luego, del Colegio de Michoacán harían lo propio con Efraín Cárdenas García en los ochenta y en los noventa del siglo XX. Y hasta allí llegaron las cosas.

   En octubre pasado fui invitado a participar el en Congreso de Arqueología que se desarrolló en Tepeji del Río, Hidalgo. Allí una buena amiga, interesada en estos temas me prestó un libro-memoria de uno de los congresos anteriores, en él aparecía un artículo sobre lo que ahora se llama Cultura Bajío y lo que más me sorprendió fueron los mapas que en donde se marcan los vestigios que se han encontrado en la zona, y que se han registrado. Muchos en Salamanca, de los cuales ni idea tenemos o, en todo caso, ni idea tenía, como los que acabo de ver apenas este fin de semana por el rumbo del rancho de Barrón.

    Actualmente (enero de 2015) se está construyendo una carretera asfaltada a ese rancho, y cuando íbamos llegando a la comunidad, cosa de menos de medio kilómetro antes, del lado Norte, vi tres promontorios en mitad de una parcela que se ve, claramente, es trabajada con regularidad. Esos tres promontorios no son cosa natural, es bien notorio que se trata de vestigios prehispánicos. De cuándo o de quiénes, eso no lo sé. En el mapa que comparto vemos en cada punto que allí se marca, la referencia a un sitio arqueológico, a un vestigio que hay, y allí aparece marcado ese de Barrón, al que aunamos el del Cuecillo de Cerro Gordo, la Cueva de Torres y Los Edifcios, que algunos conocen como Razos o Cenizos.

   Y si enfocamos al sur del municipio, veremos que allá también hay vestigios. Marcado como punto importante en algún periodo en los que suele dividirse las etapas prehispánicas de preclásico, clásico o poscásico, aparece Uruétaro, quizá sea eso que solemos llamar Comaleros. Con todo esto estamos viendo que el pasado anterior a la etapa colonial, fue grande en Salamanca.

Por su forma redonda podría intuir que se trata de un cuicillo o coecillo, solo que, aclaro, no tuve oportunidad de bajar del autobús y aproximarme al sitio. Pero es notorio que se trata de vestigios prehispánicos.



lunes, 12 de enero de 2015

Enero 10, la fiesta de San Gonzalo de Amarante en Salamanca, Guanajuato.

    No sabemos cuándo comenzó a celebrarse a San Gonzalo en Salamanca, incluso no sabemos cuando cambió de nombre la capilla en donde se le honra pues esa capilla estaba dedicada originalmente a Santa María de San Juan, quizá a se refería a San Juan de los Lagos, pues justo por un lado pasa la vía del tren que, en 1880 se comenzó a construir y que iba a dar, justo a Lagos de Moreno, Jalisco. Quizá por allí pasaron algunos de los peregrinos que entonces le dieron la advocación, pero la cosa se complica cuando vemos que el nombre no era de San Juan de los Lagos, sino de San Juan Chihuahua. Lo de este otro nombre es fecha que no acabo de asimilar, mucho menos de aceptar. Los documentos mencionan barrio de Santa María, nada de Chihuahua.

      Se cree que esta capilla se levantó en el último cuarto del siglo XVIII, esto debido a que allí era originalmente uno de los varios panteones de Salamanca, los cuales se localizaban junto a los templos. Sabemos que había panteón junto al templo de Nativitas, junto al Señor del Hospital, junto al Santuario de Guadalupe, todos ellos del siglo XVIII, ya entrado el XIX se ubicaría otro en San Antonio. Y, cuando cuando se exhumaron todos los restos que había en ese panteón a un lado de la capilla de San Gonzalo, la fecha más antigua que se encontró en las tumbas fue la de 1780.

   En Salamanca, y en general en el estado de Guanajuato, presencia de la Orden de los Predicadores, es decir, de los Dominicos no la hubo, y fueron ellos quienes trajeron a México el culto a San Gonzalo pues el perteneció a esa orden religiosa. Una fecha concreta de cuándo llegó el culto de San Gonzalo o quién lo trajo a Salamanca, es un misterio.

   Por costumbre le decimos San Gonzalo, pero él no fue santo, nunca fue canonizado, solamente fue beatificado. Su muerte ocurrió el 10 de enero de 1259 en plena Edad Media. Se le conoce como Gonzalo de Amarante por ser originario de ese pueblo y es allí en donde hay una Romería, a la usanza ibérica en el sentido de Iberia la península pues Amarante es en Portugal. "Esta es una fiesta emblemática. San Gonzalo, santo portugués del siglo XIII, fue consagrado por el pueblo como el santo casamentero, y su culto se asocia a la fertilidad. En Amarante, se mantiene la costumbre de que las mozas solteras abracen al santo y le pidan un marido. Se realiza, a la vez, una feria anual, un festival de folclor, un concurso de bombos, una corrida, un concurso pecuario, una verbena y fuegos artificiales". (Tomado de Lifecooler.)

   Para nosotros, en México, y en buena parte del mundo católico, entendemos que el "santo casamentero" es San Antonio de Pádova y no San Gonzalo, ambos de origen portugués, por cierto San Antonio muere el 13 de junio de 1231, 28 años de San Gonzalo, pero uno estaba en Portugal, el otro en Italia, y nunca coincidieron.

   Y ocurre, además, dentro de todo el misterio que hay en torno a San Gonzalo, que el no es santo, es solamente beato, su beatificación ocurrió en 1560, y fue el papa Pío IV quien le otorgó ese título de Beato, pero la causa no se siguió. La causa significa seguir todo lo que El Vaticano establece para llevar a una persona a los altares como Santo, en cambio lo que sí ocurrió fue que  el 10 de junio de 1671 el papa Clemente X le otorga oficio propio, eso quiere decir que se le asignó una misa para él. Pero no fue canonizado. El misterio sigue, desconozco la razón.

    Y sucedió que a México se introdujo con la idea, misma que hay en Portugal, de que siendo él un santo casamentero, al organizar bailes en los que muchachos y muchachas participaban de él, se conocían y luego se formalizaba un matrimonio. Y, siendo México un pueblo netamente festivo, la idea del baile pervive a nuestros días pues al santo se le suele bailar el día de su festividad, eso ocurrió este 10 de enero, como marca la tradición en la capilla de San Gonzalo en Salamanca, Guanajuato.

    Esta vez había en el reducido atrio de la capilla un conjunto musical del tipo "norteño" y ellos tocaban y la gente bailaban, claro es que no en pareja, sin le bailaban al santo. Lo que no vi en esta ocasión era lo que la celebración al mediar el siglo XX marcaba en Salamanca: la venta de zanahorias, rábanos y lechugas que, en las huertas en rededor de la capilla de San Gonzalo había. Las huertas desaparecieron hace mucho tiempo, por lo tanto aquella arraigada tradición de comprar y comer lo que las huertas producían en el día de San Gonzalo, eso quedó en la memoria solamente. Yo recuerdo, siendo niño, ir a ver bailar a mi mamá ante San Gonzalo y luego salir a comprar lechugas, rábanos y zanahorias... tiempos ya idos.