lunes, 30 de junio de 2014

1814: Algunos personajes del Clero en la Villa de Salamanca.


   Uno de los ejercicios pendientes que tengo y que sé me llevará mucho tiempo compilar, es la lista de los, como entonces se les decía, "santos varones" que ejercían su oficio en Salamanca. Ardua es la tarea pero no difícil. Mucha paciencia requeriré para completar la lista, tanto de Curas como de sus Tenientes, Presbíteros, Sacerdotes, así como alguno de los Frailes Agustinos que, en ocasiones, asistían en la Parroquia por la ausencia del Señor Cura de la Parroquia de Salamanca.

   Recurrir a los libros parroquiales es la forma más recomendable para recabar el listado que pretendo, pero, esos nombres van surgiendo en otro tipo de documentos como el que a continuación te comparto:

  "Me he enterado con aprecio del parte que V.S. me acompaña con oficio de 2 del corriente, referente a la vigorosa defensa que el Teniente Coronel D. Manuel de Iruela y Zamora, ejecutó el 17 de enero en la Villa de Salamanca, rechazando con fuerzas muy inferiores las gavillas de rebeldes que la atacaron, haciéndolas retirar con pérdida y escarmiento de los bandidos.


   "Me es muy apreciable la conducta que observaron dicho Jefe, sus Oficiales y tropa, y el patriotismo del Cura de aquella Villa, Dr. D. José María Zenón y del religioso agustino Fr. Salvador Perea, a quien dará V.S. en mi nombre, las gracias que merece su celo y amor a la justa causa, y no dudo que mediante el saludable influjo de estos eclesiásticos, y la actividad y buen porte de Iruela se logre no solo la conservación del buen orden interior, sino la eterna pacificación del territorio.


   "Por lo que respecta al Cadete D. Celso de Iruela y Pamplona, respecto al buen concepto que V.S. tiene de su disposición militar, me lo propondrá para el empleo a que lo considere acreedor, y en que pueda ser útil al servicio. -Dios, etc. -México, 19 de Febrero de 1814. -(Rúbrica). -Sr. D. Agustín de Iturbide

   En éste documento, corto, y aparentemente sin importancia, encontramos varias cosas, una esa idea de quedar bien con el Clero, digamos que, "estar bien con Dios", y reportar la "muy apreciable conducta" de cura Zenón y del padre prior de los agustinos, fray Salvador Perea; por otra la continua idea de mostrar a su compadre como excepcional persona, hablando en buenos términos, como siempre, de Manuel Iruela y su hijo Celso, que eran quienes cuidaban las espaldas y los intereses personales de Iturbide. La otra cosa que vemos aquí es eso que se ha comentado de que en Salamanca se sacaba bandera realista cuando los realistas llegaban y bandera insurgente cuando estos llegaban. A unos y a otros se les repicaba con solemnes campanadas, todo esto ayudó a que no ocurriera, como en Valle de Santiago, que la ciudad fuera quemada y saqueada.

Esta es la firma del cura José María Zenón, estampada, por cierto en la defunción de Tomasa Estéves.

Fuente:

1.- Publicaciones del Archivo General de la Nación. Correspondencia y Diario Militar de D. Agustín de Iturbide de 1814. Tomo II. Secretaría de Gobernación. Talleres Gráficos de la Nación. México, 1926. p.25    

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