jueves, 21 de abril de 2011

La Semana Santa de 1811, cuando en el Bajío se silenció.



En mundo en el que vivimos, con la cantidad de información que fluye cada día, pasan desapersividos, en ocasiones, ciertos datos que, aunque pequeños, nos dejan imaginar como se hubieran podido dar las cosas hace doscientos. Años. Bien sabemos que el año pasado, 2010, celebramos en todo México el Bicentenario, para muchos fue solo la celebración del 15 y de Septiembre, pero, cuando entendemos bien las cosas, sabemos que seguimos celebrando el Bicentenario pues la guerra por la Independencia apenas comenzó el 16 de Septiembre, pero siguió a lo largo de once años, así qué, seguiremos escuchando sobre el festejo del Bicentenario de aquí al 2021, cada vez enfocado a un cierto acontecimiento que se desarrolló relacionado a esa larga revolución.

Por Salamanca el cura Hidalgo pasó no una, ni dos, sin tres veces. Quizá la estancia más conocida, en la cual se hospedó un par de noches en esa que entonces era una villa, es la más conocida, cuando venía de Celaya y se dirigía a Guanajuato, esto aconteció el 23 y 24 de Septiembre de 1810, apenas había pasado una semana desde el "Grito de Dolores". Una vez dados los acontecimientos en Granaditas, el rumbo que tomó el cura, encabezando al ejército Insurgente fue al sur, así que volvió a pasar por Salamanca, en esta segunda ocasión lo fue el 10 de octubre; de Valladolid enfilaron con la intención de llegar a la ciudad de México y capitular, cosa que no sucedió a pesar del triunfo en el monte de Las Cruces, Hidalgo entonces regresó rumbo al Bajío y se enfrentó a los realistas en las inmediaciones de Aculco, allí perdió y fue cuando "reculó" hacia la tierra que bien conocía: el Bajío. Pasó, a decir de algunos historiadores, una tercera vez por Salamanca pues se dirigía de Celaya a Valladolid, esto sería el 14 de noviembre; todas las fechas corresponden al año de 1810.

En Salamanca fue hace un año en el que tuvimos dos grandes celebraciones, una, la que nos unió a todos los mexicanos en el Bicentenario, la otra fue una cosa meramente local, pues festejamos el 450 aniversario de la llegada del Senior del Hospital a nuestra ciudad. Aplicando la aritmética, en una sencillísima operación veremos que, en 1810 había pasado un Bicentenario y Cuarto de la llegada del Cristo Negro; efectivamente, en 1810 El Senior del Hospital llevaba ya 250 años de ser venerado en Salamanca, consecuentemente la Semana Santa de 1811 debió haber sido, según mi apreciación, una festividad silenciada por la presencia realista en Salamanca y por haberse ya conocido que don Miguel Hidalgo y Costilla y los demás jefes Insurgentes habían sido aprehendidos en Acatita de Baján apenas un par de semanas atrás de ese Martes Santo de 1811.

La Semana Santa es una fecha movible, eso todos lo sabemos, hay una fórmula dictaminada por el Vaticano hace muchos años en la cual se establece cuando será la Semana Santa y de allí se determinan todas las festividades movibles que tenemos en el calendario Católico. La luna llena más próxima al equinoccio de primavera establecerá el Miércoles de Ceniza, la Cuaresma y la Semana Santa. Para 1811 esta fórmula estableció que el Domingo de Ramos sería el 7 de Abril, consecuentemente la Solemnidad del Senior del Hospital en Salamanca sería el Martes 9 de Abril de 1811. Los acontecimientos en Acatita de Baján se dieron el 21 de marzo, había pasado ya el tiempo suficiente para que fuera conocido en todo buena parte del virreinato los acotecimientos, al menos en Salamanca ya se sabía pues la posta con la notificación oficial al virrey Venegas fue recibida en la ciudad de México el lunes 8. La posta venía de Monclova, pasando forzosamente por Salamanca, que era la vía más corta para la ciudad de México, esto seguramente aconteció 3 o 4 días antes, es decir, el día 4 o 5 de abril: la noticia que se llevaba era de lo más importante, una verdadera primera plana y se tenía que difundir en toda la Nueva España: el ejército Insurgente con todos sus jefes habían sido aprehendidos y se daba por concluido el movimiento de insurrección, así pues, en Salamanca, población netamente Insurgente, más que tener una festividad gozosa, ese Martes Santo de 1811 fue una festividad silenciosa para El Señor del Hospital.

Pero esta serie de "curiosidades" y fechas olvidadas o no adecuadamente recordadas terminan allí. Dice don José Rojas Garcidueñas en su libro Salamanca, recuerdos de mi tierra guanajuatense, que hubo un paso más del cura Hidalgo, este ya no en vida, sino en sus restos. Cuando fueron exhumados los cráneos de los cuatro próceres que colgaban de las esquinas de Granaditas, fueron colocados en el Panteón de San Sebastián en el Real Santa Fe de Guanajuato, consumada la Independencia una de las primeras cosas que se dictaminaron fue la de trasladar los restos de los héroes a la Ciudad de México, estos salieron de Guanajuato a la Hacienda de Burras, se dice que de allí siguieron a San Miguel el Grande para continuar a Querétaro y llegar a México, pero don José Rojas nos comenta que de Burras siguieron a Salamanca, en donde la noche del 1 de septiembre de 1823 la pasarían en el recinto parroquial, quiero pensar que se refiere a la Parroquia Antigua, será interesante adentrarnos a sus archivos para corroborar el dato.

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