martes, 14 de julio de 2015

El contexto histórico del Arzobispado de Morelia en 1978

   Recientemente tuve la oportunidad de acceder al Archivo Histórico del Arzobispado de Morelia, esta vez no iba a consultar documentos del siglo XVII o XVIII, sino de fechas más recientes, de los años sesenta y setenta del siglo XX, lo cual no quiere decir que no tengan la misma importancia, ha pasado casi medio siglo, que son un montón de años, consecuentemente, son parte ya de nuestra memoria colectiva que, en ocasiones, por estar relativamente cercana en el tiempo, no le damos el valor que tiene o la analizamos cabalmente.

   Me adentro en el Boletín Eclesiástico del Arzobispado de Morelia, es curioso, ver notas de acontecimientos que viví, pero esta vez desde el contexto de la Iglesia, como eso ocurrido en 1968, cuando los Juegos Olímpicos se realizaron en México y que fue tema tratado desde el punto de vista episcopal, al igual que el tema de la "conquista del espacio". Así, van apareciendo nombres que me son familiares, pues Obispos, Arzobispos, Presbíteros, Sacerdotes, muchos de ellos que estuvieron o pasaron por Salamanca en ese tiempo, los voy reconociendo, de pronto llego a un documento, de 1978 en el que se plantean los lineamientos del Plan Diocesano de Pastoral, lo comienzo a leer y me hace reflexionar enormemente en lo que es México hoy y lo que fue hace apenas hace 37 años. En él veo algo que es aquello de un paso adelante y dos pasos para atrás en cuanto a evolución como sociedad hemos tenido. Es por eso que me permito transcribir esto que es el Contexto Histórico, una visión de 1978 de lo que era la Diócesis de Morelia, a la que pertenecía entonces Salamanca:

 Elementos Socio-culturales:

   La población actual aproximada del país es de 63 millones de habitantes con una densidad de 31.4 habitantes por kilómetro cuadrado, con un ritmo de crecimiento de 3.5% al año. Una de las más elevadas del mundo. En nuestra diócesis contamos con 1,700.000 habitantes y 22,000 kilómetros cuadrados, con una densidad de 77.77 habitantes por kilómetro cuadrado. México cuenta de 9 a 10 millones de indígenas tradicionalmente marginados; la diócesis cuenta con 25,132 entre Mazahuas, Nahuas y Purépechas.

  México está considerado como el sexto país en índice de homicidios; en el país se comete un homicidio cada 50 minutos, un estupro cada 20 minutos, una violación cada 15 minutos, y una lesión intencional cada 18 minutos. Oficialmente se registran un promedio de millón y medio de abortos provocados al año y se calcula en un millón el número de abortos no detectados. La drogadicción aumenta cada día más, sobre todo entre los 10 y 20 años.

   Se nota un fuerte cambio de escala de valores en la niñez y juventud, que constituyen más del 70% de la población del país. Se relegan a segundo plano los valores fundamentales de la persona humana. El 30% de la población es analfabeta y es insuficiente el Sistema Educativo Nacional para tender la demanda escolar; en nuestra diócesis y en nuestra Nación el 12% de la población estudiantil es atendida en colegios particulares. Hay una gran deserción escolar sobre todo en el ambiente rural.

   El alcoholismo es uno de los mayores problemas de salud pública, México ocupa el cuarto lugar mundial en el consumo de bebidas alcohólicas y el 85.2% de los delitos y accidentes entre el sábado y el domingo se deben al alcohol.

 Elementos Político-económicos.-

  No existe una auténtica participación democrática en las decisiones; exigir información, denunciar abusos y criticar constructivamente se suele interpretar como una provocación al poder público. El Ejecutivo tiene un poder casi absoluto y el 87% de sus iniciativas son aprobadas sin casi modificarse. Existe una gran carencia de educación cívica y un desaliento e los sistemas políticos sobre todo electorales.

  Existe un laicismo oficial que a veces degenera en posición antirreligiosa. La situación económica se ha venido agravando con el fenómeno de la inflación y con la devaluación de la moneda. Sigue siendoinjusto y desproporcionado el ingreso per cápita.

Elementos Eclesiales:

  La religión ha sido transmitida por tradición y se ha tomado como una herencia y no como un compromiso personal. Es muy bajo porcentaje de fieles que vive una vida Sacramental con profundidad. Se nota gran indiferencia por los bienes trascendentales, al mismo tiempo que crece el afán por las comodidades y placeres. La mayoría de los padres de familia no se preocupan por la educación religiosa de sus hijos. En su mayoría reciben una instrucción solamente hasta la primera comunión.

  La extensión y la densidad de la población de la diócesis dificulta la acción pastoral del Obispo y del Sacerdote. En muchas ocasiones el Obispo no puede rechazar a fondo su labor pastoral por la escasez de sacerdotes y por la concentración de ellos en los centros urbanos. Las organizaciones parroquiales son, en general, muy deficientes y estamos lejos de que sean verdaderas comunidades que impulsen y acrecienten la vida cristiana.

  En nuestra diócesis hay un sacerdote por 5,745 habitantes en promedio y en varios lugares llega a ser mucho mayor. Nuestra intensidad pastoral apenas es superior a la media nacional, teniendo en cuenta el número de sacerdotes y religiosas sobre la extensión y la población de la diócesis. " (1)

  Hoy, luego de lo sucedido en la Cárcel del Altiplano, todos nos preguntamos ¿qué está pasando? y eso nos hemos venido preguntando en los últimos meses y, al menos, en los últimos cinco años. ¿Qué pasa?... creo que este documento, especialmente en la parte concerniente al panorama socio-cultural nos da la respuesta, eso que allí se vio, hace 47 años cuando yo y seguramente muchos de los que leen este blog eramos estudiantes universitarios que, cargados de ilusiones, veíamos el futuro promisorio, y no nos dábamos cuenta de lo que en rededor pasaba, y eso que hoy vivimos es el fruto de aquello que no vimos, no me gusta pensarlo pero lo pienso, no me gusta escribirlo pero lo escribo, somos una generación fallida, no dimos el paso para adelante, sino que fueron dos para atrás, al menos, eso es lo que veo hoy día.

Fuente:

Boletín Diocesano de la Arquidiócesis de Morelia. Septiembre-Octubre, 1978. pp.219-221

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