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miércoles, 23 de diciembre de 2009

El reloj en la torre de la Parroquia del Señor del Hospital

Uno de los personajes que merece ser recordado en la historia relacionada al Señor del Hospital es, sin duda, el padre don Vicente Bustos ya que fue él quien hizo todas las gestiones necesarias para instalar el reloj público que fue instalado en una especie de torre en forma de espadaña en donde ya se notaba la influencia del estilo neoclásico. Si vemos con atención la fotografía de época notaremos fácilmente los distintos estilos entre la torre original del Templo del Expiatorio y aquella manda construir por el padre Bustos en 1887. Hasta aquí los datos que nos ofrece don José Rojas Garcidueñas en el libro Salamanca, dimensión económica municipal, editado por la presidencia Municipal en 1971, en ese entonces encabezada por don José Francisco Aguinaco Alemán.


En buena medida, en esa nueva torre se estaba marcando el estilo a seguir en el diseño que el ingeniero Ernest Barton estaba desarrollando por encargo de doña Emeteria Valencia. Quizá, me atrevería a decir, que fue el mismo Ing. Barton quién hizo el diseño de la torre que luego sería demolida para dar paso al nuevo templo. Como dato complementario, el cronista de la ciudad, Juan José Rodríguez Chávez nos menciona que el reloj tuvo un costo de $ 2,000.00 pesos, originalmente fue colocado en el antiguo templo hoy Expiatorio, cambiándolo a su nuevo templo parroquial en 1924 con motivo de su estreno y consagración.




sábado, 12 de septiembre de 2009

El legado de doña Emeteria Valencia en el Señor del Hospital

Un personaje que fue fundamental en el desarrollo del culto al Señor del Hospital es Doña Emeteria Valencia sin lugar a dudas. En Salamanca contamos con algunos vestigios de esta dama, uno de ellos la placa que en la esquina de Obregón y Guerrero recuerda que fue allí, en lo que fueron en su momento las últimas calles de Salamanca, el lugar donde nació. Otro lo tenemos en la Plazoleta Hidalgo en donde se levantan los obeliscos recordando a los salmantinos ilustres y la calle que lleva su nombre. No debemos de olvidar que el recuerdo más valioso que tenemos en Salamanca es que fue ella, Doña Emeteria Valencia la persona que donó el capital suficiente para la erección del Templo del Señor del Hospital.

De la vida de doña Emeteria, la señora Abigail Carreño, periodista de Celaya nos comenta que “un 3 de marzo, del ya lejano año de 1834, nacía en Salamanca una niña, hija del matrimonio de don Patricio Valencia y doña Guadalupe Ibáñez. Esta niña nació en un humilde hogar de personas muy ricas, pues habiendo sido su padre un humilde labriego, circulaba en aquel tiempo en Salamanca la noticia de que don Patricio encontró rumbo a Santa Cruz de Comontuoso un gran tesoro que se suponía habría sido escondido o por algún hacendado o por algunos bandidos durante la guerra de Independencia. Sea lo que fuere, lo cierto es que don Patricio dejó de ser pobre de la noche a la mañana y empezó comprando propiedades en Salamanca y en Santa Cruz”.

Continúa la señora Carreño de Maldonado: “hemos de agregar que por ahí del año 1855, llegó a Salamanca un joven español de nombre Eusebio González y se empleó con el acaudalado señor don Patricio Valencia, en calidad de cuidador de su ganado. Don Eusebio, aprovechando la época tan inestable en que vivía nuestro país, encontró la forma de hacer buenos negocios, ya feura vendiendo telas, vituallas, ganado, en fin, haciendo diversas operaciones comerciales en donde lograba muy buenas ganancias, además del sueldo que recibía de don Patricio, el que más tarde sería su suegro”.

Hay personas afortunadas en esta vida, sin lugar a dudas uno de ellos fue Patricio Valencia, padre de doña Emeteria, pues de acuerdo a lo que dice la Monografía del Municipio de Comonfort, (desconozco el nombre del autor), fue otro tesoro el descubierto por el padre de doña Emeteria: “El pico de Orizaba (Citlatpetl) de 5757 metros de altura en Veracruz, es el mudo testigo que ha dado la bienvenida a cuantos visitantes llegan a través del Atlántico y al pie de este gigantesco cerro una barranca conocida como Metlac, cruzada hoy por el ferrocarril mexicano y bordeada desde hace siglos por atajos sin número de mulas y burros, por ahí penetró la civilización europea a la Nueva España, por ahí desfilaron frailes y capitanes, soldados y obispos, conquistadores y virreyes, nobles y emperadores y cargamentos de todas clases, con inimaginables riquezas, que en ocasiones llegaron a caer en dicho barranco, lo que ocasionó que se pensara que esta barranca estaba embrujada”.

“Cierto día, llegó procedente de Salamanca, España, don Patricio Valencia con el fin de comprar tabaco y llevarlo en sus mulas a su patria; esto ocurrió continuamente, pero en determinado momento al pasar por la barranca de Metlac, se le cayó una mula con su cargamento de tabaco, lo pensó seriamente y optó por bajar por su carga, ya que la pérdida de la mula era irreparable; al descender escuchó los gritos de un viejecito el cual le indicaba que no siguiera por ese lugar que estaba embrujado, ya que había devorado muchas vidas. Don Patricio no hizo mucho caso y siguió hasta el fondo del abismo en donde se encontró con grandes cantidades de oro, plata, joyas, finísimas ropas, tapices, telas de tisú y escarlata, todo ello amalgamado con esqueletos, podredumbres malolientes y osamentas llenas de barro y moho de quienes tuvieron la desgracia de caer a tan maravilloso lugar. Todo esto hizo que don Patricio Valencia hiciera varios viajes de oro y plata disimulando los bultos con hojas secas de tabaco”.

Esa historia es, sin lugar a dudas una hermosa leyenda que se le atribuye a don Patricio, en esta Monografía que encontré en la Biblioteca Municipal de Comonfort, se menciona que don Patricio era originario de Salamanca, España, siendo esta la primera vez que se dice algo sobre su origen y que da pie a una cierta incredibilidad a tan particular historia. Sea el que sea el origen de la fortuna de don Patricio, lo interesante fue que su yerno con habilidad innata para los negocios supo llevar los telares de la familia Valencia a posicionarlos como los mas grandes de México y su fortuna la mas importante de todo el Bajío durante el convulsionado tiempo de la segunda mitad del siglo XIX.

Es por algo que se le ha dado el título de Benemérita a doña Emeteria y dentro de sus pías obras, además de su valiosísima aportación que hizo al sostener un buen número de escuelas en Salamanca, Celaya, Soria y Salvatierra, donó la cantidad suficiente par que se construyera el templo del Señor del Hospital, encargando en 1887 su diseño al Ingeniero inglés, avecindado en Salamanca, Ernest Barton, logrando la concepción de una magnífica obra usando los conceptos arquitectónicos de moda en ese momento en todo México, especialmente en el Bajío, el Neoclásico. El diseño arquitectónico se hizo, pero la obra nos e realizó en ese momento pues el 25 de Octubre de 1893 muere doña Emeteria en su casa de Celaya. Tres años antes, Ernest Barton, el diseñador, murió en Salamanca víctima de una epidemia de difteria.

Todos los que somos salmantinos y católicos debemos estar muy agradecidos a ambos personajes, especialmente a doña Emeteria Valencia ya que fue ella quien nos legó a todos el Templo, ahora Parroquia y pronto Santuario en donde veneramos al Cristo Negro del Señor del Hospital. Justo recuerdo merece también la otra pía salmantina que aportó fondos para la construcción del Templo, doña Cayetana Gasca, dama de la cual no he logrado aun encontrar nada que nos hable de su vida.

Hemos dicho, casi hasta el cansancio, que el Templo del Señor del Hospital es un verdadero museo, pues bien, ahora complementamos este concepto al presentar aquí las fotografías del plano original del diseño arquitectónico de fachadas principal y lateral realizado por el Ingeniero Ernest Barton en 1887, podemos constatar todo lo aquí escrito, en la leyenda que aparece en el plano, donde nos menciona que es un encargo de Emeteria V. de González.

Los planos se encuentran en buen resguardo en la Notaría Parroquial, agradezco al Señor Cura Alfredo González Vázquez el haberme dado la oportunidad de conocerlos y fotografiarlos.


miércoles, 8 de julio de 2009

El testimonio del geógrafo salmantino Pedro González en 1904

Este es el actual altar del templo del Expiatorio, anexo al Señor del Hospital, luego de la remodelación en ocasión al inicio al Año Jubilar.

Existe un personaje por demás importante en la historia no solo de Salamanca sino de todo el Estado de Guanajuato, es el geógrafo Pedro González del que no se sabe mucho de su vida. Nació aquí en Salamanca en 1853, ocupó en tres ocasiones la Jefatura Política de la ciudad, que equivale a la actual Presidencia Municipal, lo fue no solo de Salamanca sino de varios lugares más, como Purísima, Valle, Apaseo, Moroleón, Dolores, San Miguel, Pozos y San Felipe. Hacia 1894 era el jefe de la sección de estadísticas, al año siguiente se convierte en el bibliotecario del Museo Nacional de Arqueología y se desempeña como profesor de Etnología. Publica varios libros, entre ellos la primera obra completa sobre historia y geografía de todas las poblaciones del Estado de Guanajuato, su Geografía Local publicada en 1904 es punto de referencia para todo estudioso de la historia de nuestro estado, de allí sustraemos los siguientes datos acerca de Salamanca y del Señor del Hospital:

“El templo viejo del Hospital, fundado por el venerable señor Quiroga, es coetáneo de la fundación de la población, lograda al reunir en barrios a los indígenas que se redujeron a ellos, como ya se dijo. El nuevo templo que se está construyendo, adyacente a aquel, lo fundó el señor cura don Tiburcio Incapié y dejó de trabajarse en él durante mucho tiempo, hasta que lo continuaron las señoras doña Cayetana Casca de García y doña Emeteria Valencia, el padre don Vicente Bustos y el padre don Ramón Partida, utilizando en la obra parte de los cuantiosos donativos que producen las romerías de los martes de las semanas santas. Entre los dos templos se levanta una alta torre que contiene un reloj público, comprado con donativos del vecindario a instancias del padre Bustos. Este señor, para colocar dicho reloj, reformó el cubo de la torre que lo sustenta, que había fabricado con igual fin el señor jefe don Cirilo Quiroz, en el año de 1862”.

Encima del arco de entrada al Baptisterio se ve una barda que era la que sostenía la pared a manera de torre, donde se encontraba el reloj instalado por el Padre Bustos.

Este testimonio es de lo más importante, pues nos da el nombre del cura Incapié, del cual no se había hablado en otras obras, asimismo menciona de cómo las obras estuvieron detenidas, cosa muy cierta pues siempre se ha anotado como inicio de la construcción del Templo del Señor del Hospital el año de 1888 y su terminación en 1924, 36 años que no fueron en realidad los que se llevó el levantar esta obra. Ahora lo sabemos, que sí, que estuvo detenida por muchos años, lamentablemente no da fechas precisas de cuando se reinició la edificación. Aquí el Sr. González, al igual que José Rojas Garcidueñas en su libro, nos comentan del reloj que el padre Bustos mandó colocar en la torre que ya no existe y que se ubicaba en lo que actualmente es el baptisterio.

En primer plano uno de los ángeles del escultor Ponzanelli, al fondo el altar mayor con el Cristo Negro del Señor del Hospital.

domingo, 14 de junio de 2009

Reseña gráfica de la construcción del Templo de El Señor del Hospital

La feria en Salamanca se da durante la Semana Mayor, pues es el Martes Santo cuando se tiene establecido como el día del Cristo Negro, es de 1890 esta fotografía. A pesar de que es el Apóstol San Bartolomé el patrón de la ciudad, la veneración siempre ha sido hacia El Señor del Hospital; de allí que la feria se haga durante la Semana Santa y no el 24 de agosto, día del mencionado Apóstol.

Esta fotografía retrata el antiguo templo del Hospital, ahora conocido como el Expiatorio, es también de 1890, aproximadamente, seguramente se tomó desde el balcón de la que fuera la casa de la familia Rojas Garcidueñas. No se ve seña aun de la que es actualmente la Parroquia del Señor del Hospital, el cual había sido proyectado dos años antes por el Ing. Barton.

Hacia 1895 se tomó esta fotografía desde la azotea de la que fuera la casa de don Pedro Arredondo, se aprecia claramente el que fuera el reloj de arena que está actualmente encima de la puerta del lado oriente del Expiatorio. La torre del reloj, construida por el Padre Bustos está aun y es en donde actualmente se ubica el baptisterio.

En 1900 gran expectativa causó la exhibición de acrobacias del globo aerostático, claramente se ve en esta foto tomada también desde la casa de don Pedro que aun permanecía baldío el terreno donde se levantaría unos años más tarde el templo del Señor del Hospital.

Si comparamos esta fotografía tomada en 1904 desde la torre de la Parroquia Antigua, notamos que ya está levantado el templo, por lo tanto deduciremos que fue en 1901 cuando se inició formalmente la construcción. Aquí vemos que aun se trabajaba en la torre y la cúpula apenas se estaba levantando.

De 1905 data la fotografía tomada desde la actual esquina de Juárez y Tomasa Estévez, aun podemos ver el “portal chiquito”, hay varias cosas interesantes, aun se sigue trabajando en la torre principal, no se ha avanzado nada de la cúpula, sigue la torre del reloj en pie, al igual que la llamada “pirami”. El portal Muñoz Ledo había sido terminado en agosto de 1904.

Durante los festejos del Centenario, en Septiembre de 1910 se tomó esta fotografía en donde se ven las Señoritas que engalanaban la ceremonia, al fondo se ve la torre de la Parroquia del Señor del Hospital sin campanas y sin reloj, se puede ver entre los postes del kiosco la torre que construyó el Padre Bustos en donde había un reloj. El kiosco se levantó en lo que fuera la base de la columna llamada “la pirami”.

En 1912 hubo una gran inundación, podemos apreciar en la toma hecha desde la calle de la Rinconada, actual Mina, que la torre había sido ya terminada y en la cúpula se levantaba ya la primera parte de la arquería. La torre aun no tiene instaladas las campanas.

Hacia 1920 que fue tomada esta fotografía, seguramente en Septiembre, deduciéndolo por la altura de las aguas del río Lerma, no se ven más andamios en la torre o cúpula del Señor del Hospital, supongo que fue de 1920 a 1924 que se estaba trabajando en su interior.

En esta vista desde la actual calle Revolución vemos como lucía en 1924, año de la consagración del templo del Señor del Hospital.

Estas fotografías han sido bajadas de la red y tomadas de los libros Salamanca de José Rojas y Salamanca Hoy de Guillermo Razo.

domingo, 24 de mayo de 2009

Ernesto Barton, diseñador del Templo de El Señor del Hospital

Nos refiere Don José Rojas Gacidueñas que la construcción del Templo de El Señor del Hospital se inició el 12 de mayo de 1888 según el proyecto que hizo el ingeniero Ernesto Burton. Luego de una ardua búsqueda, finalmente encontré la monografía “Salamanca hoy, 1987”, escrita por Guillermo Razo y publicada por la Revista Radar en Marzo de 1987 en donde nos ofrece una visión del paso del Ingeniero Barton por Salamanca, la cual dice que… “La historia de los Barton en Salamanca, rebasa los límites de lo interesante. Ernesto A. Barton, connotado ingeniero inglés, llegó a Salamanca cuando la última cuarta del siglo XIX asomaba. Su fama la ganó a base de trabajo y tesón. Era sumamente competente en cuanto a obras de ingeniería se refiere. En 1889 realizó la obra –tal vez la mejor de cuantas hizo- del puente negro sobre el Río Lerma, al que se le puso como nombre Manuel González, en honor del que fuera Presidente de México y gobernador del Estado de Guanajuato por tres períodos consecutivos, aún cuando para esta fecha ya había fallecido en su hacienda de Chapingo".

"Alrededor de esos años, tal vez un poco antes, el ingeniero Barton había dirigido aquí los trabajos para armar la primera locomotora del centro que después cubriría los tramos de Celaya a Irapuato. En estos trabajos en los que colaboraron numerosos salmantinos destaca por su capacidad y conocimientos el mecánico Esteban Castillo. Esta locomotora estuvo formada por dos carros de pasajeros, otros tantos de carga, su ténder, lleno de leña y carbón cumplió, como producto del trabajo del ingeniero Barton, con éxito su misión de servicio. Inglés de nacimiento Barton conservó familiares suyos en la Gran Bretaña y ya estando aquí alguna vez los visitó. Barton también fue el constructor del famoso obelisco que se encontraba en la plaza principal de la ciudad y que fue destruido en la remodelación que ya en el siglo XX se hiciera al jardín. A este obelisco el pueblo lo llamaba “La Pirami” o Parián. Barton por el tiempo en que desarrolló los distintos trabajos, se le comenzó a ver como un ciudadano salmantino mas, muy respetable y conocedor".

Por esos años, había en la ciudad una familia de gran renombre, los Moreno, formada por Virginia, Tomás, Juan Valentín y Luisa. Esta última de gran belleza y dotes artísticas. No se sabe si fue aquí en Salamanca donde Luisa Moreno conoce al Ingeniero Barton o en alguna de sus giras, pero al poco tiempo esta pareja contrajo matrimonio (hacia 1880, según lo menciona don José Rojas Garcidueñas). Habitaron por muchos años una elegante casa, propiedad de los Moreno, en la esquina de Juárez y Vasco de Quiroga, donde ahora se levante el Hotel María Teresa. Ernesto A. Barton, fue un apasionado de su hogar y su familia, con Luisa procreó dos hijos. El hijo heredó del padre el nombre y el físico, era alto, de manos y pies grandes. Con la pequeña, también muy bella, se inició la historia trágica de la familia. Contrajo una enfermedad contagiosa, (difteria) por la que la tuvieron que aislar del resto de la familia. Barton padre sintió hasta el alma esta enfermedad y aún cuando los médicos no le permitían ver a su hija, no quiso separarse de ella y contrajo la enfermedad que junto con su pequeña lo llevó a la tumba en 1890.

martes, 19 de mayo de 2009

Los mármoles del templo de El Señor del Hospital

Es gracias al don José Rojas Garcidueñas que sabemos acerca de los mármoles instalados en el Templo de El Señor del Hospital, obra de la afamada firma Mármoles Ponzanelli; si consideramos que el inicio de la construcción del Templo fue el 12 de Mayo de 1888 y su consagración el 30 de Abril de 1924; y tomamos en cuenta que el Sr. Adolfo Ponzanelli funda su empresa en 1906, será quizá entre 1920 y 1923 que hace el trabajo en Salamanca, considerando que había ya terminado la Revolución.


Don Adolfo Ponzanelli, discípulo de August Rodin, llegó a México contratado por el Arquitecto Adamo Boari como soporte en el diseño y construcción del Palacio de las Bellas Artes y el Monumento a la Independencia, obras por demás representativas de la Ciudad de México. Su empresa sigue funcionando en todo lo relacionado a la instalación de mármoles y pisos finos. No cabe duda que, gracias a la colaboración económica de Doña Emeteria Valencia, la erección del Templo de El Señor del Hospital se hizo con lo mejor que existía en la época.