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jueves, 8 de febrero de 2018

De cómo fue que las Ordenanzas de Felipe II fueron acatadas en la fundación de Salamanca.

  De lo mucho que hay en la historia documentada de Salamanca, un episodio que bien lo podemos catalogar como "épico", ocurre poco antes de la fundación, cuando, acatando lo establecido por Su Majestad, el Rey, que entonces lo era Felipe II, en sus Ordenanzas de Población; que eran una especie de reglamentos a seguir en cuanto a ubicaciones y dimensiones de cada nueva fundación española que se hacía. Al caminar por el mero centro de Salamanca, de Albino García a Victoria y de Matamoros a Revolución, notamos claramente la llamada "traza perfecta" que es la retícula perfectamente orientada en donde se asentaron los primeros pobladores de la Villa de Salamanca, todo esto lo comenté durante la presentación de mi libro Haciendas de Salamanca ya que es una de las tantos datos que encontrarás en él. 

  A continuación un extracto de las Ordenanzas, todos aquellos ítem que tienen algo que ver con nuestra población:


Ordenanzas de descubrimiento, nueva población y pacificación de las Indias dadas por Felipe II, el 13 de julio de 1573, en el bosque de Segovia

El orden que se ha de thener en descubrir y poblar

Don Phelipe etc-A los Virreyes presidentes Audiençias y gouernadores de las nuestras Indias del mar oceano y a todas las otras personas a quien lo infrascripto toca y atañe y puede tocar y atañer en qualquier manera saued que para que los descubrimientos nueuas poblagiones y pacificaçiones de las tierras y prouincias que en las Indias estan por descubrir poblar y paçificar se hagan con mas façilidad y como conuiene al seruicio de dios y nuestro y bien de los naturales entre otras cossas hemos mandado hazer las ordenanças siguientes.

39.- Los sytios y plantas de los pueblos se elijan en parte adonde tengan el agua çerca y que se pueda deribar para mejor se aprouechar della en el pueblo y heredades çerca del y que tenga çerca los materiales que son menester para los ediffiçios y las tierras que han de labrar y cultibar y las que se an de pastar para que se escusse el mucho trabajo y costa que en qualquiera destas cosas se habra de poner estando lexos.

102.- No hauiendo personas que hagan assiento y obligaçion para hazer nueua poblaçion si ouiere copia de hombres cassados que se quieran conçertar a hazer nueua poblaçion adonde le fuere señalado con que no sean menos de diez cassados, lo puedan hazer y se les de termino y territorio al respecto de lo questa dicho y ellos puedan elijir entre si alcaldes ordinarios y officiales del concejo añales

104.- Hauiendo hecho el gouernador assiento de nueua poblaçion con çiudad adelantado alcalde maior o corregidor de nueua poblaçion la ciudad o personas con quien se tomaren el dicho asiento tomara asimesmo assiento con cada vno de los particulares que se ouieren registrado o vinieren a registrar para la nueua poblaçion el qual assiento la persona a cuyo cargo estuuiere la dicha poblaçion se obligara de dar a la persona que con el quisiere poblar el pueblo designado solares para edificar cassas y tierras de pasto y labor en tanta cantidad de peonias y cauallerias en quanta cada vno de los pobladores se quisiere obligar de edificar con que no excedan ni se den a cada vno mas de çinco peonias ni de tres cauallerias a los que se dieren cauallerias.

105.- Es vna peonia solar de cinquenta pies en ancho y ciento en largo çien hanegas de tierra de labor de trigo o ceuada diez de maiz dos huebras de tierra para huerta y ocho para plantas de otros arboles desecadal tierra de pasto para diez puercas de vientre veinte vacas y çinco hieguas çien obejas y veinte cabras

106.- Vna cauallería es solar para cassa de çien pies de ancho y dosçientos de largo y de todo lo demas como çinco peonias que seran quinientas hanegas de labor para pan de trigo o cebada çincuenta de maiz diez huebras de tierra para huertas quarenta para plantas de otros árboles de secadal tierras de pasto para cinquenta puercas de vientre y çien vacas veinte yeguas quinientas ovejas çien cabras.

111.- Hauiendose hecho el descubrimiento elegidose la prouincia comarca y tierra que se ouiere de poblar y los sitios de los lugares adonde se han de hazer las nueuas poblaçiones y poniendose el assiento sobrello los que fueren a cumplir los executen en la forma siguiente: llegando al lugar donde se ha de hazer la poblaçion el qual mandamos que sea de los questuuieren vacantes y que por dispusiçion nuestra se puede tomar sin perjuiçio, de los indios y naturales o con su libre consentimiento se haga la planta del lugar repartiendola por sus plaças calles y solares a cordel y regla començando desde la plaça maior y desde allí sacando las calles a las puertas y caminos principales y dexando tanto compas abierto que aunque la poblaçion vaya en gran creçimiento se pueda siempre proseguir en la misma forma y hauiendo disposiçion en el sitio y lugar que se escogere para poblar se haga la planta en la forma siguiente:

111.-  (sic). Hauiendo hecho la elegion del sitio adonde se ha de hazer la poblaçion que, como esta dicho, a de ser en lugares lebantados, adonde aya sanidad, fortaleça, fertilidad y copia de tierras de labor y pasto, leña y madera y materiales, aguas dulces, gente, natural comodidad de acarretos, entrada y salida que este descubierto al viento norte. Siendo en costa tengase consideración del puerto y que no tenga al mar al mediodía ni al poniente sí fuere posible no tenga cerca de ssi lagunas ni pantanos en que se crien animales venenosos, y corrupçion de ayres y aguas

113.- La grandeça de la plaça sea proporçionada a la cantidad de los vecinos teniendo consideraçion que en las poblaçiones de indios como son nueuas se va con intento de que han de yr en aumento y asi se hara la eleçion de la plaça teniendo respecto con que la poblaçion puede creçer no sea menor que doscientos pies en ancho y treçientos de largo ni mayor de ochocientos pies de largo y quinientos y treynta pies de ancho. De mediana y de buena proporçion es de seiscientos pies de largo y quatrocientos de ancho

114.- De la placa salgan quatro calles prinçipales vna por medio de cada costado de la plaça. Las quatro esquinas de la plaça miren a los quatro vientos principales porque desta manera saliendo las calles de la plaça no estaran expuestas a los quatro vientos principales que seria de mucho ynconuiniente

115.- Toda la plaga a la redonda y las quatro calles prinçipales que dellas salen tengan portales porque son de mucha comodidad para los tratantes que aqui suelen concurrir. Las ocho calles que salen de la plaça por las quatro esquinas salgan libres a la plaça sin encontrarse con los portales retrayendolos de manera que hagan lazera derecha con la calle y plaça

119.- Para el templo de la yglesia maior parroquia o monasterio se señalen solares los primeros despues de las plaças y calles y sean en ysla entera de manera que ningún otro edificio se les arrime sino el perteneçiente a su comodidad y ornato

121.- Señalase luego sytio y solar para la cassa real cassa de concejo y cauildo, y aduana y ataraçana junto al mesmo templo y puerto de manera que en tiempo de necesidad se puedan fauorecer las vnas a las otras. El ospital para pobres y enfermos de enfermedad que no sea contagiossa se ponga junto al templo y por claustro del para los enfermos de enfermedad contagiossa se ponga ospital en parte que ningun viento dañosso passando por el vaya a herir en la demas poblaçion, y si se edificare en lugar lebantado sera mejor

123.- Las poblagiones que se hizieren fuera del puerto de mar en lugares mediterraneos si pudieren ser en ribera de rio nauegable sera de mucha comodidad y procurese que la ribera quede a la parte del çierço y que a la parte del rio y mar baxa de la poblaçion se pongan todos los officios que caussan inmundiçias

126.- En la plaça no se den solares para particulares dense para fabrica de la yglesia y casas reales y propios de la çiudad y edifiquense tiendas y cassas para tratantes y sea lo primero que se edifique para lo qual contribuyan todos los pobladores y se inponga algun moderado derecho sobre las mercaderias para que se edifiquen.

148.- Los españoles a quien [Interlineado: "se"] encomendaren los indios soliçiten con mucho cuidado que los indios que les fueren encomendados se reduzgan a pueblos y en ellos edifiquen vglesias para que sean dotrinados y biban en poliçia. Porque os mandamos que veais las dichas ordenanças segun que de suso van yncorporadas y las guardeis y cumplais y hagais guardar y cumplir segun y como en ellas se contiene y contra el tenor y forma dellas no vais ni paseis ni consintais yr ni passar so pena de la nuestra merced. Fechas en el bosque de segouia a treze de jullio de mill e quinientos y setenta y tres años yo el rrey refrenda de antonio de erasso librada de los señores presidente Joan de ouando licenciados castro don gomez çapata bootello maldonado otalora.


Fuente:

Morales Padrón, Francisco Teoría y leyes de la conquista. Ediciones Cultura Hispánica del Centro Iberoamericano de Cooperación, Madrid, 1979, pp. 489-518. Publicado en el sitio electrónico: 500 Años de Documentos. Para ver las Ordenanzas completas, entra aquí.

lunes, 26 de octubre de 2015

Hablando de conquistadores y advenedizos por el rumbo del Bajío -3a Parte-

   En dos artículos anteriores hemos visto algunos personajes que tienen el título de Conquistadores por haber llegado entre 1519 y 1521 y, como participaron justamente en esa conquista que hubo de lo que hoy conocemos por México, obtuvieron una serie de prebendas que les confirmaban eso de "hacer la América". El caso que hoy veremos es sumamente particular pues, como es de esperarse, no todos los que vinieron entonces a la Conquista eran eso, gente que peleaba, que usaba la espada o el mosquete, y que vivieron episodios sumamente complicados. También hubo los infaltables advenedizos, escurridizos, abusivos que aprovechaban el momento, uno de ellos era conocido con el nombre de Maese de Roa y, entre las muchas tierras que recibió, se encontraban unas que estaban al norte de Salamanca e Irapuato y sur del municipio de Guanajuato, creo que también por los rumbos de Silao las tuvo, eso por el valle de Chichimecas pues le fueron otorgadas muchas mercedes, desconozco la ubicación de ellas. Nos apoyamos en la magistral pluma del maestro Luis González Obregón que a su vez se apoya en una pluma grande, la de Bernal Díaz del Castillo.

   “El supradicho ameno relato, del ingenuo y pintoresco cornista Bernal Díaz del Castillo, lo voy a reproducir poco más o menos, con sus propias palabras y frases, pidiendo a los lectores su previo consentimiento, que con las dichas palabras y frases ganará más la narración en colorido y verdad.   En la recién conquistada y reedificada ciudad de México, -Temixtlán-, vivió algunos años andados, un hombre ladino, meloso y viejo, que tenía en el pescuezo un lobanillo grande y asqueroso, del cual no había podrido curarse, como no sanó tampoco a otros, que desde los más pobres hasta los más ricos habían acudido a su arte de curar sin aliviar, arte que le había dado tan injusta fama, a pesar de todo. El tal viejo llamábase a sí mismo Maese Roa, pero adrede le decían Maese de Rodas, aludiendo a que Hernán Cortés le había traído de Castilla con esperanza de que le curase el brazo derecho que tenía quebrado, a resultas de una caída de caballo que sufrió durante la homérica pero infructuosa expedición a la provincia de Honduras, en donde, como es sabido se reveló uno de sus capitanes más famosos, Cristóbal de Olid.

  Lo de apellidarse Rodas en vez de Roa, fue juego de palabras, originado de que en las fiestas celebradas en México el año de 1538, entre otras representaciones teatrales o farsas, se puso en pública escena una llamada La toma de Rodas y en ella Hernán Cortés salió disfrazado de Maestre de Rodas y como éste había venir de España al viejo del lobanillo, le designaban con el mismo apodo que se le había quedado al conquistador.

  Hernán Cortés, por la curación del brazo había pagado al Mese Rodas muy bien, pues entre otras cosas le dio en encomienda muy buenos pueblos de indios, con gran disgusto y grita de muchos conquistadores, que le habían servido con más fruto que el médico o curandero. Este, parece que no solo dragoneaba, como se dice ahora, de perito en medicina, sino que también era hombre de letras, porque fue uno de los cronistas que escribieron a Castilla la relación de los festejos mencionados; y una vez allá, como tenía “buena plática”, aprovechó aquella coyuntura para entablar conocimiento y estrechar relaciones con la señora Doña María de Mendoza, mujer del Comendador mayor Francisco de los Cobos el cual gozaba de mucho valimiento en la corte el cual por ser secretario de su majestad. La doña María de Mendoza, en íntima confidencia aseguró al Maese Rodas, ser muy desgraciada e infeliz por no haber dado sucesión a su esposo el Comendador: pero el Mases Rodas, a la vez le aseguró que perdiese cuidado, que él haría medicamentos que remediasen el achaque de esterilidad de que adolecía la distinguida dama; y ésta lo creyó y, manifestó al Maese Rodas, que si ella hubiese descendencia con el medicamento que le  iba a propinar, le daría dos mil ducados y le favorecería en el Real Consejo de Indias a fin de que hubiese otros pueblos de indios como los que le había encomendado el Cortés, y quizá más feraces y con más tributarios.

  Hízose también en la corte, de relaciones el Mese de Rodas –quizá por recomendación e influencia de la propia dama- con el cardenal de Sigüenza, presidente del susodicho Consejo de Indias; y como el cardenal estaba gotoso, ansí mismo le prometió que lo curaría de la gota; y luego, alentados con las promesas y con la esperanza de sanar, le proveyeron por mandato del cardenal y por favor de la señora doña María de Mendoza “muy buenas encomiendas e indios”, mejores que las que tenía y le diera el conquistador de México”.  Pero el resultado fue tan fructífero y bonancible para el curandero, fue nulo y sin beneficio para los engañados enfermos, porque asegura Bernal Díaz, ni Cortés sanó del brazo, antes se le quedó más manco; ni la señora doña María de Mendoza parió o “por más letuarios calientes de zarzaparrilla que la mandó comer” ni el cardenal de Sigüenza se alivió de su gota. Reía sin duda el maese, al verse tan rico con sus engaños de curar; y los verdaderos conquistadores dela Nueva España se dolían de no tener encomiendas tan buenas como él asegurando que más valía ser llamado “Maese de Rodas”, “se plático” y llevar un poco de zarzaparrilla a la Corte que cuantos servicios hicieran ellos en la conquista a su capitán Cortés y a su majestad el Rey de España e Indias.

  Todavía años después los aventureros advenedizos imperaban por todas partes con harto disgusto de los conquistadores, y por eso un descendiente de uno de ellos, que no pocos trabajos habían padecido en expediciones y descubrimientos, exclamaba: “¡ho, indias! ¡ho, conquistadores llenos de “trabajos en aquella simplicidad de aquellos dichosos tiempos donde no sacaste más que un nombre excelente y una fama eterna, y en tiempos que mayores servicios y mejores sucesos erades despojados de vuestras propias haciendas y de los frutos de vuestros servicios y hazañas, dando los que gobernaban en los primeros años, vuestros sudores a gente advenediza y que no mereció nada en la conquista; ahora ya es llegada la sazón donde luce más el engaño, la mentira, la ociosidad y el perjuicio del prójimo, con que vendiendo vino, o especias, o sinabafas o fierro viejo, se hacen grandes mayorazgos e hinchen extenuando con milagros fingidos, sin ser agradecidos a Dios ni a los que les crecieron en su desnudez del polvo de la tierra, para allegarlos a tan poderosos”. (1)

  Así de rica en personajes es la historia de Salamanca... y lo que nos falta por documentar!

Fuente:

1.- González Obregón, Luis. Croniquillas de la Nueva España. Editorial Botas. México, 2005.p. 21-24

jueves, 15 de octubre de 2015

Aterrizando la idea de Conquistadores en la región de Salamanca (Guanajuato).

  Si no has leído aun el artículo anterior, te recomiendo lo hagas para que te sea más fácil entender esta que es una segunda parte. Todo va asociado a la duda que tengo en torno a los propietarios de las tierras en donde fue fundada la villa de españoles de Salamanca.

  “Describiré a continuación el origen regional de los conquistadores. La primera región de donde provienen los hombres de Cortés es Andalucía, con casi un tercio del ejército; León ofrece el segundo contingente con 17 por ciento, después Extremadura con 15 por ciento; los conquistadores de Castilla Vieja fueron menos numerosos 12 por ciento; mucho menor fue el contingente de Castilla la Nueva, 7 por ciento. Los conquistadores originarios de las provincias orientales de España fueron muy escasos, mientras que, las principales ciudades de donde vinieron aquellos hombres que se embarcaron a las nuevas tierras provenían de Sevilla, Palos, Medellín, Salamanca, Cuellar, Moguer, Toledo, Jerez de la Frontera, Medina del Campo y Cáceres. En el ejército de los conquistadores, también se encuentran algunos extranjeros (6.2 por ciento), primero los portugueses, luego los genoveses (estas dos nacionalidades forman más de 85 por ciento de los que no son españoles). Incluso se encontraron algunos griegos y uno de Flandes a pesar de las prohibiciones que les impedían pasar a las Indias. 

  “La Conquista aparece como el hecho vital para casi dos tercios del contingente a quienes se puede considerar como adultos, pues tenían una veintena o una treintena de años en 1519; se trataba de hombres generalmente robustos, fuertes, que se encontraban en todo el vigor de la juventud, condiciones esenciales en una expedición militar. Sin embargo, hay una buena cantidad de jóvenes —núbiles—, de menos de 20 años (28 por ciento), quienes a menudo ejercieron oficios menores en la embarcación como grumetes o pajes; pero hubo también una porción de hombres mayores, 8 por ciento, que tenían más de 40 años y casi un cuarto que tenían más de 50 años. Contrario a una idea muy difundida, el número de conquistadores hidalgos es bajo. De los 1 175, se encontraron sólo 69 hidalgos (alrededor de 6 por ciento). Las mujeres conquistadoras fueron muy pocas: una veintena, sin embargo, éste es un dato muy poco conocido. Ellas, fueron todas españolas, en su mayoría provenientes de Andalucía; casi todas tenían cerca de 30 años y procedían de una clase social modesta. Por otra parte, es necesario señalar que entre los conquistadores, se encontraban dos negros y un cacique de Cuba.

 “He tratado de establecer el nivel cultural de los conquistadores mediante la evaluación de su capacidad para escribir, redactar o sólo firmar, analizando las referencias a la firma y escritura tanto en las Informaciones de Méritos y Servicios, así como en los juicios de residencia de Hernán Cortés y Pedro de Alvarado. De este examen se desprende que 84 por ciento de los conquistadores, es decir, una clara mayoría, tenían la capacidad de firmar, frente a 16 por ciento que declararon no saber escribir. Establecer las profesiones de esos hombres antes de la empresa novohispana no fue una tarea fácil. La información con que cuento hoy me revela la situación únicamente para 12 por ciento de ellos, por lo tanto los resultados no pueden ser significativos. No obstante, comunico los avances. Sus oficios eran de lo más variados. Una pro porción superior a la tercera parte ejercía tareas relacionadas con el mar, eran marinos o pilotos de embarcaciones; 30 por ciento, se dedicaba al comercio y a la artesanía (mercaderes, herreros, carpinteros, sastres); casi 16 por ciento se describieron como soldados (pero son realmente muy pocos los que venían de verdaderos ejércitos europeos); se encontraron 12 por ciento de letrados (notarios o escribanos). Hay algunos clérigos, frailes, médicos, boticarios y músicos. A pesar de la carencia de mención precisa, los campesinos parecen constituir una parte de la tropa de los conquistadores (jornaleros, labradores, hortelanos, criadores de ganado, etcétera)”. (1)

   Es justo en la obra de Grunberg que encontramos algunos datos de Sancho de Barahona y su hijo, ese sería el primer conquistador que ligamos con Salamanca, de él hemos dado cuenta en varios artículos. Agreguemos a la lista a otros personajes, o, en todo caso, a sus hijos pues, teniendo en cuenta lo que el autor dice, y tomando la edad promedio de los conquistadores en 30 años en 1520, quiere decir que ellos, cuando comienzan a poblar el Valle de Chichimecas, nombre que tenía el Bajío en la época, andarían en sus 60 años. En este espacio de tiempo (de 1521 a 1550) las poblaciones fundadas en lo que hoy conocemos como Estado de Guanajuato eran: Acámbaro (1526), Apaseo (1530), Irapuato (1537), Yuriria (1540), San Miguel (1540) y Pénjamo (1542) (2) y los Encomenderos, de acuerdo a Peter Gerhard, fueron, entre otros, Pérez de Bocanegra. Pero ¿cuál de todos los Pérez de Bocanegra?

  “Durante el gobierno de Estrada en la primavera de 1528, Acámbaro estaba encomendada a Gonzalo Riobó de Sotomayor, mientras que Yuririapúndaro pagaba tributo al comendador Tovar (quizá Juan de Tovar, conquistador). Este último lugar puede haber pertenecido a Alonso del Castillo en 1539; para 1545 había pasado a la Corona. A la muerte de Riobó en 1538 Acámbaro fue asignado a Hernán Pérez de Bocanegra y Córdoba. Pérez fue sucedido primero por su hijo, Bernardino Pacheco de Bocanegra, y después (hacia 1565) por el hermano de éste último, Nuño de Chávez Pacheco de Bocanegra; el siguiente heredero, en 1603, fue Francisco Pacheco de Bocanegra y Córdoba. En 1625 aparece como encomendero un hijo de éste último, que había adquirido el título de marqués de Villamayor, Carlos Colón de Córdoba Bocanegra y Pacheco. Para 1664 más de la mitad de los tributos de Acámbaro se entregaban a la Corona, el resto se dividía entre Baltazar de la Cueva Enríquez y Juan Bautista Sauza Navarrete”. (3)

   Esta confusión que provoca la continua repetición del apellido Pérez-Bocanegra y la tradición de mantener el nombre de pila en todos los hijos, en este caso el de Alonso, la podemos aclarar al ver en el sitio electrónico Bisabuelos, el desglose que hacen de esta familia y sus breves biografías. Alonso Pérez, conocido por el mote de “El Viejo” fue Conquistador, pues llegó junto a Hernán Cortés. Nació en 1419, murió en 1562. El recibió varias encomiendas, las más conocidas son las del oriente del actual estado de Guanajuato. Su hijo las heredó, se llamaba Alonso Pérez, apodado “El Mozo” su nombre completo era el de Alonso Pérez de Bocanegra y de la Cavallería, nació en 1517, no sé el año de su muerte. Es su hijo, es decir, el nieto del Conquistador, el que recibe en herencia buena parte de las tierras, se trata de Alonso Pérez de Bocanegra y Jaramillo, aquí ya hace sentido la propiedad que tenía en lo que hoy es Salamanca pues, el apellido Jaramillo está asociado a otro Conquistador, el llamado “Caballero del Lagarto”, Jerónimo López Fernández, para ver parte de la vida de este personaje, entra aquí.

  Sobre Alonso Pérez de Bocanegra y Jaramillo encontramos que: “nació en la Ciudad de México y fue bautizado en la Parroquia del Sagrario de la Catedral el 5-XII-1556. Casó con Beatriz de Jaramillo y Andrada, en la misma parroquia, el 6-XII-1576. Fue rico encomendero. Recibió la herencia de su abuelo y de su padre. Además, adquirió tierras cerca de San Luis Potosí (región de Villeta), en San Miguel el Grande  y San Juan del Río. En esta última población tenía un solar en 1594 y tierras en las inmediaciones (por ejemplo, en Galindo). Fue Alcalde ordinario de México en 1597. Fue Alcalde de la Santa Hermandad de México. En esa época vivía en la Calle del Águila, muy cerca del Monasterio de la Concepción. Luego se trasladó a la ciudad de Santiago de Querétaro de donde fue vecino. Él y su mujer fundaron una capellanía de seis mil pesos sobre sus Haciendas. Murió en Querétaro entre 1618 y 1620.” (4)

  Hasta aquí logramos dilucidar a dos de los nombrados en el documento que conocemos como Merced de Fundación de la Villa de Salamanca: Barahona y Pérez Bocanegra. Se mencionan a otros que serán afectados, uno de ellos es Baltazar de la Cadena, otro se llama Gaspar de Valdés, y un tercero serían los descendientes de Juan Velázquez de Salazar, este último es el único Conquistador que es mencionado en el documento, y lo hace diciendo “los descendientes de…” surge, pues, la pregunta, ¿quiénes eran todos ellos? Eso lo averiguaremos en un siguiente artículo.

Fuentes:

1.-  Grunberg, Bernard. El universo de los conquistadores, resultado de una investigación prosopográfica. Revista Signos Históricos, UAM-Itapalapa. No. 12. Julio-Diciembre  2004. México. pp. 94-118

2.- González, Pedro. Geografía local del Estado de Guanajuato. Editorial La Rana. Guanajuato, 2004, p.109.

3.- Gerhard, Peter. Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821. UNAM. México, 1986, p.66

4.- Bisabuelos.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Comenzando a aterrizar la idea de Conquistadores en la región de Salamanca (Guanajuato).

   Me tildarán de exagerado al decir que he leído alrededor de cuarenta veces la merced de fundación de la Villa de Salamanca, pero no, no exagero, quizá sean un poco más, o un poco menos esas lecturas que he hecho del documento que al igual que la mayoría de los salmantinos, lo encontré por primera vez en el libro de Rojas Garcidueñas como anexo. Luego aquel grupo de salmantinos interesados en el rescate histórico lo reprodujo en una de las Gacetas de la crónica de Salamanca. Para 1996 la Biblioteca de Historia de América en Madrid incluyó en su número 16 llamado Normas y leyes de la ciudad hispanoamericana, Tomo II, la transcripción a lenguaje actual, de la propia Merced. Esto me ayudó a ver una interpretación más precisa de lo que allí se ordenó. Una lectura más, con una interpretación ligeramente diferente vendría apenas el año pasado cuando ocurrió aquel episodio en el que el Alcalde de Salamanca proponía que el festejo de la fundación se hiciera el 16 de Agosto y no el 1° de Enero y para ello en el Archivo Histórico Municipal localizaron un documento en el que a consecuencia de un largo pleito entre propietarios de tierras se incluyó en su alegato la Merced, que es el único testimonio con que localmente se cuenta en el que vemos lo dicho por el virrey y escrito en el documento del 16 de Agosto de 1602. Sale de sobra decir que cuando estaba preparando mis comentarios al libro de Rojas Garcidueñas, la meced la leí y la volví a leer, además de que la transcribí. 

   En este blog numerosas veces he hecho referencia a la tal Merced, en cada una de ellas hubo incluida una lectura, luego, en plan casi obsesivo, anoté una y otra vez los nombres de los personajes que aparecen anotados sea en la Merced que en el Acta de Fundación, esto debido a que no me cuadraban los nombres de los firmantes con lo que el acta establece, pues firman más de 30 de los que se supone fueron los autorizados a asentarse en la nueva Villa de españoles, que fueron 41. Comencé a indagar quién fue cada uno de ellos, ha sido mucho trabajo, han sido muchos los libros consultados y aun no logro dar con la información precisa. Sin embargo doy con un autor del que no tenía noticia y al leer lo poco que me ha sido posible encontrar en español (él escribe en francés, su legua natal), comienzo a dilucidar nombres, entornos, circunstancias y relaciones del que fue esta parte del Bajío antes de que se nombrara Villa de Salamanca. Vamos por partes.

  Bernard Grunberg nació en Francia, en 1949. Su investigación se centra en la conquista del Imperio Azteca y los inicios de la colonización en México. Inicia su carrera como profesor en la universidad y la escuela secundaria entre 1974 y1994. Luego de haber sido profesor en el Departamento de Estudios Ibéricos de la Universidad de Estrasburgo II, se convirtió en profesor de Historia Moderna en la URCA (Universidad Reims Champagne-Ardenne) en 1994. A partir de 1995 se convierte en profesor de historia moderna en la URCA; fue, además, responsable de la especialidad en "Historia de los espacios marítimos". En 2004 fundó el SHAC (Seminario de Historia de América Colonial), luego dirigió en 2008 al 2011, el programa ANR -CSA titulado Editado en español por un corpus completo de fuentes raros o inéditos sobre las Antillas Menores (1493-1660). En 2007, se convirtió en titular de la cátedra "Marcel Bataillon" en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Desde entonces ha sido invitado en varias ocasiones por las universidades mexicanas. Es profesor universitario adjunto a la URCA (Universidad de Reims Champagne-Ardenne) y IRIEC (Instituto de Investigación de Estudios Culturales de la Universidad de Toulouse Le Mirail)". (1)

   La obra más emblemática de este autor es, sin lugar a dudas Dictionnaire des conquistadores de Mexico, (París, L’Harmattan, 2001, 633 p.), de ella se dice que es una “obra de consulta y rica en sorpresas, en verdad de grande interés, es ésta que debemos a la acuosidad del doctor Bernard Grunber. Es de consulta porque proporciona información a partir de fuentes de primera mano acerca de 1 172 conquistadores de México. Permiten ellas reconstruir sus biografías, valorar sus antecedentes y sus principales actuaciones en diversos tiempos y lugares. Asimismo, esta obra es portadora de sorpresas porque a través del gran cúmulo de noticias que reúne, es posible enterarse de los orígenes insospechados de algunos conquistadores, sus variadas formas y tiempos de llegada a México, si contrajeron matrimonio con españolas o con indígenas —no ya tan sólo de quienes se amancebaron con ellas o las violaron— y sobre los hijos que tuvieron, y desde luego sobre las acciones bélicas en que participaron. La información que proporciona la obra de Bernard Grunberg proviene de documentos del Archivo General de Indias (Sevilla) en ramos como los de Audiencia de México, Justicia e Indiferente General; del Archivo General de la Nación (México) en ramos como los de Mercedes, Historia, Inquisición y Hospital de Jesús; el Catálogo de pasajeros a indias; el Nobiliario de conquistadores; las Actas de Cabildo de la Ciudad de México; las Cartas de indias; las Informaciones de méritos y servicios de los conquistadores; los Fondos del Archivo de Protocolos de Sevilla; los Protocolos del Archivo de Notarías de México; la Colección de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organización de las antiguas posesiones de América y Oceanía; el Diccionario autobiográfico de conquistadores y pobladores de Nueva España, de Francisco A. de Icaza; el Epistolario de la Nueva España, de Francisco del Paso y Troncoso. También toma en cuenta Grunberg las principales crónicas e historias de españoles, mestizos e indígenas del periodo novohispano y las aportaciones de buen número de historiadores posteriores”. (2)

   Quizá te estás preguntando si todo esto tiene que ver algo con Salamanca, te diré que sí, pues, una vez que entendemos lo que Grunberg estudió a fondo encontraremos las primeras luces de ese episodio tan complicado de la historia regional que fue lo ocurrido en el capítulo de la Historia de México, que se conoce como Colonia, el cual siempre confundimos con los tres siglos de dominio español. Colonia es, específicamente el periodo que va de 1521 a 1535, es decir, desde la caída de Tenochtitlán, hasta la llegada de Antonio de Mendoza,  primer virrey de Nueva España. El periodo Virreinal va de 1536 a 1821 que abarca desde que Mendoza asume el puesto (el 14 de noviembre de 1535) hasta la Consumación de la Independencia. Y es justo entre uno y otro que viene ese antecedente de los propietarios de las tierras en donde se asentaría la villa de españoles de Salamanca. Vamos directamente a Grunberg:

   “El presente trabajo es el resultado de una larga investigación cuyos avances se han vertido en diversos artículos y libros, en ellos, se presentan los acontecimientos concretos referentes a los conquistadores de México. La investigación se realizó mediante la búsqueda de hechos reales más que imaginarios y con un fuerte espíritu crítico de las crónicas. El análisis de la trayectoria de vida de los conquistadores se llevó a cabo a partir de la revisión de las Informaciones de Méritos y Servicios (IMS) que ellos y sus descendientes o herederos escribieron para hacer valer sus derechos o solicitar mercedes por los servicios prestados a la Corona. 

  “Estos documentos, redactados entre 1524 y 1627, presentan gran dificultad para su desciframiento, quizá, por esta razón, la mayoría de los historiadores no los han explotado lo suficiente hasta ahora. Esta documentación se encuentra en el Archivo General de Indias (AGI) en Sevilla, fondos: Patronato Real, Audiencia de México y Justicia. Por otra parte, también me he servido de otras fuentes que están en los archivos mexicanos, particularmente, en los fondos: Inquisición, Mercedes, Tierras, Hospital de Jesús, entre otros, del Archivo General de la Nación (AGN); Actas de Cabildo del Archivo Histórico de la Ciudad de México (AHCM), y los protocolos de Notarías del Archivo General de Notarías.
 
  Se identificaron 1 175 individuos (es decir, un poco más de la mitad de todos los conquistadores de México, que evalué en 2 100 más o menos). Realicé el análisis de estas informaciones y el estudio de estos hombres poniéndoles en relación con el tiempo en que vivieron (la España de la primera mitad del siglo XVI) y con el acontecimiento (la Conquista de México). Ambos elementos nos han permitido conocer su universo, es decir, la manera en que ellos vivieron su conquista, sus motivaciones, su implantación y su vida en este nuevo continente. El estudio de los conquistadores de México tiene una importancia capital porque, por primera vez, los europeos se enfrentaron en el Nuevo Mundo con pueblos que habían logrado un alto grado de civilización y porque la Conquista de México prefiguró el carácter de las siguientes que tuvieron lugar en la América continental.

  El uso de la palabra conquistador se remonta a la época de la reconquista, en el año 1238, cuando el rey de Aragón, Jaime I, liberó Valencia de la ocupación musulmana, por su hazaña, recibió el título honorífico de: El Conquistador. Posteriormente, esta palabra pasó a América con un significado particular, en estas tierras el conquistador es el hombre que hizo reconocer por las armas, el derecho de España y de la Iglesia sobre las tierras que a partir de entonces formaron parte de la Corona española (después de la donación pontificia). Ahora bien, para la monarquía española y para las autoridades de la Colonia, los conquistadores de México fueron aquellos que vinieron a la Nueva España antes de la caída de México Tenochtitlan". (3)

  Este es apenas una parte, muy pequeña, de la introducción que el autor francés hace de su trabajo. Antes de concretar la relación que podemos encontrar en su estudio de los mil y tantos personajes mencionados, es necesario continuar con esta breve introducción, cosa que veremos en la siguiente publicación, creo que con la información aquí dada es abundante y amerita ser digerida con calma.

Fuentes:

1.- Wikipedia-Francia.

2.- León-Portilla, Miguel. Reseñas Bibliográficas. Revista de Cultura Náhuatl No. 4. IIH-UNAM, México. pp.447-451.

3.- Grunberg, Bernard. El universo de los conquistadores, resultado de una investigación prosopográfica. Revista Signos Históricos, UAM-Itapalapa. No. 12. Julio-Diciembre  2004. México. pp.94-118

miércoles, 7 de octubre de 2015

Sigo dudando que los terrenos de Barahona hayan sido efectivamente de Sancho de Barahona

   Al asunto le hemos dado vueltas y más vueltas al menos durante siglo y medio, quizá durante dos siglos y poco hemos concretado. Se ha dicho que uno de los conquistadores, es decir, los que llegaron junto a Hernán Cortés, era Sancho de Barahona y se ha dicho que, una estancia (que realmente es muy poco territorio para retribuir los méritos de un Conquistador) le fue entregada. Si pensamos que al principal de ellos, a Cortés, cuando Carlos V le da el título de Marqués del Valle, con él le incluye tierras que eran de tal magnitud que abarcaban el hoy Estado de Morelos, parte de la ciudad de México, una parte del Estado de México, algo del Estado de Oaxaca, Guerrero y Veracruz, no creo que a uno de esos 300 hombres que le acompañaron en la conquista le hayan dado tan solo una estancia. Digamos que una Estancia de Ganado Mayor pues eso sería como un gran tan solo, pensando en las dimensiones del botín que cada uno de ellos se llevó, sin embargo eso es lo que se ha dicho.

  En Salamanca lo único que nos queda en el recuerdo de Sancho de Barahona es lo que se anota en la leyenda del Señor del Hospital, que no se refiere a él sino a sus hijos Juan y Sancho, además del cuñado de ellos, Ledesma. Ellos por ser hijos de un Conquistador iguales derechos tenían de poseer lo que a sus padres se les entregó, incluso, la posesión abarcaba hasta la cuarta generación. Sin embargo más no conocemos de ellos, amén del nombre del mercado público que hay en la Colonia Guanajuato aquí, en Salamanca.

  En cambio, sea en Guatemala que en Costa Rica y creo en Honduras y Nicaragua, la huella dejada por estos personajes es honda y llegan a una dimensión que, en el Archivo de Indias, se guardan documentos de importancia:

  "Información, a instancias de Juan Bautista de Carranza, de los méritos y servicios de Sancho de Barahona, uno de los primeros descubridores y conquistadores de Nueva España, con el capitán Francisco Hernández de Córdoba con quien fue en 1517. Después siguió el descubrimiento con Hernán Cortés y se halló en la entrada que se hizo en México y en la prisión del gran Moctezuma, de cuya refriega salió mal herido. Nota: Hay una copia de la ejecutoria de hidalguía ganada en 1553 a instancias de Alonso Oñez, vecino de la villa de Pancorvo. Sin duda éste es de la familia de Isabel de Escobar, mujer que fue de Sancho de Barahona". -Véase: folios 91 al 177. Consejo de Indias (España) Archivo General de Indias (Sevilla, España). Patronato, 89, N.1, R.2. 

 "Información de los méritos y servicios de Sancho de Barahona, y de su hijo Juan. El primero fue uno de los primeros conquistadores de Nueva España y México, y el segundo se halló en la conquista de Costa Rica con el licenciado Caballón, general de esta jornada". Patronato, 73, N.2, R.10

  "Información de los méritos y servicios de Juan de Guzmán, y de Sancho Barahona, que fueron de los primeros conquistadores de Nueva España". Patronato, 86, N.1, R.1


  Para suerte nuestra, en el Archivo Digital Etnográfico Atitlán en Guatemala, están en proceso de digitalización documentos que nos darán más datos de los Barahona, pero no esperemos que mencionen a Salamanca, es decir, al Valle de Chichimecas Blancos, pues él, Sancho de Barahona, parte junto con Pedro de Alvarado, en la expedición que se volverá el descubrimiento y conquista de Guatemala y, en general, de Centroamérica, quedará siempre la incógnita si esa tal Estancia de Barahona conservó el nombre solamente por tradición y en recuerdo de uno de los tantos que acompañó a Hernán Cortés.

jueves, 16 de julio de 2015

Fray Juan Bautista Moya ¿realmente estuvo en Xidoó?

    De lo mucho que se ha dicho y poco estudiado, de la historia antigua de Salamanca, hay un dicho con el cual nunca he estado de acuerdo, por un lado el que el nombre que en la segunda mitad del siglo XVI en una congregación de otomíes era el de Xidoó, por el otro de que recibe el nombre de San Juan Bautista Xidoó por haber sido fray Juan Bautista Moya el que vino a evangelizar esta zona. Lo primero, lo del nombre Xidoó no acabo de aceptarlo porque en las pocas referencias cartográficas que hay de la época, en ninguna se menciona comunidad que lleve ese nombre. La otra, lo del fraile agustino conocido por el mote o título de "Apóstol de la Tierra Caliente", de haber andado por acá, no se hubiera limitado a evangelizar solamente esta comunidad, y, lo más seguro es que hubiera pasado por Yuririapúndaro, en donde existía una fundación de su orden y por Iripuato, que era la única congregación de españoles en la zona.
    En la merced de fundación que otorga el Virrey, conde de Monterrey el 16 de agosto de 1602, hace referencia de que la nueva villa de españoles se ubique en el Rincón de Alonso, que para entonces ya se le conocía con el nombre de Rincón de San Bartolomé, y Surummutaro, de haber existido una congregación de nombre Xidoó, creo que se hubiera mencionado en el documento como punto referencial y eso no ocurre. El Apóstol de la Tierra Caliente estuvo un tiempo en Tacámbaro, otro en Valladolid, su salud no era del todo buena, por lo que no creo se hubiera aventurado a evangelizar en tierras desconocidas para él en lo que hoy es el Bajío de Guanajuato. Quizá la confusión creada en torno a él se deba a que por el rumbo de lo que hoy es la laguna de Yuriria había un poblado de nombre Sirándaro y, efectivamente, fray Juan Bautista Moya fundó un Sirándaro, pero en la Tierra Caliente. La confusión se acrecenta en la Goegrafía Histórica de la Nueva España de Peter Gerhard, la poner en duda el nombre que tenía la región en dónde se levantaría la villa de Salamanca, al escribir: Barahona o Sirándaro.

    La siguiente es una biografía corta del fraile agustino que, sin caer en detalles, nos dice de las fundaciones que hizo y de los sitios por los que pasó, sin mencionar siguiera algún punto del Bajío guanajuatense:

   "Misionero y religioso, fundador de Pungarabato. De la orden de los religiosos agustinos, pasa a la historia como el “Apostol de la Tierra Caliente”, fundador de la mayor parte de los pueblos de la región, pero sin duda el pueblo clave, el punto estratégico para su misión pastoral, lo es, Pungarabato. Hijo de los hidalgos españoles, Jorge de la Moya y Tomasa de Valenzuela, nace en Jaén de Andalucía, España, el 24 de junio de 1504, descendiente de la Casa Solariega de la Villa de Moya. Fue criado en buenas costumbres y en buena doctrina, donde aprendió latín, griego, idiomas en los que era elocuentísimo. ES descrito como varón apuesto, mediano en estatura de cabeza señera, cabello rizado, frente amplia y despejada, rostro ovalado, ojos grandes y zarcos, cejas pobladas y bien arqueadas, nariz recta y levemente aguileña, boca pequeña de finos labios y tez blanca de mejillas sonrojadas. Sus biógrafos lo definen como hombre de clara inteligencia, memoria feliz, voluntad dócil para el bien e inquebrantable ante el mal, corazón sencillo y afectuoso, palabra fácil y juiciosa, voz bien timbrada; cordial, comunicativo, entusiasta, generoso, leal, sincero, prudente, comedido, cortés activo, diligente, más inclinado a lo práctico que a lo especulativo, modesto, benigno y de una simpatía arrebatadora".

   "Es ordenado por fray Tomás de Villanueva prior del convento agustiniano un 23 de diciembre de 1521. Empieza a profesar el día de navidad de 1522. Reanuda estudios de filosofía y teología durante un sexenio. Cubre la especialidad en teología positiva y moral y sagrada escritura. Evangeliza a los pobres de las parroquias rurales de 1530 a 1533. En compañía del beato Alonso de Orozco de 1533 a 1536, continúa con su vocación. Se embarca a América en 1536 a las órdenes de fray Juan Francisco de la Cruz. Establecido en México, se ocupa de enviar una pintura de la Virgen de Guadalupe a la catedral de Jaén. Tras permanecer 6 meses en la capital virreinal parte a las tierras tropicales de Chilapa, acompañado de fray Agustín de la Coruña. Después de obtener autorización se lanza a los campos vírgenes en pos de su misión evangelizadora. De 1537 a 1543, evangeliza una vasta región bajando de Tlapa por el oriente, surgen las comunidades cristianas de Teotepec, Zapotitlán, Patlicha, metlatonoc, Quetzalapa, Miahuicinapa, Acapulco, Atoyac, Tecpan, Petatlán, Quetzalapa, Miahuichinapa, Zihuatanejo, Petachalco y Zacatula, y luego por la vertiente del Balsas, Ajuchitlán, Teololapan, Totoltepec, Xochicalco, Tetela, Huatla y Tlacotepec. En cada comunidad levanta una iglesia, según la capacidad del pueblo por él formado, y en los mayores funda también, escuelas y hospitales".

   "De 1543 a 1553, hace vida conventual, siendo electo Prior del Convento Máximo de México en mayo de 1543. Es reelecto prior el 4 de mayo de 1545; va a las misiones como prior de Huachinango, Puebla, en la Huasteca se junta con su compañero el célebre fray Antonio de Roa. Renuncia al priorato y pide autorización para misionar la tribu Otomí, recibiendo respuesta favorable a principios de 1546, predicando desde entonces hasta la pascua de 1551, establece la doctrina de Zempoala con varias visitas alrededor, misión donde logra la docilidad de la raza hosca, altiva y escurridiza, enseñándoles además, a labrar la tierra. En 1551 es electo Definidor junto al provincial fray Jerónimo de Santiesteban. Retorna a México como consejero y ahí se enferma de angustia, quizá al sentirse oprimido por las calles citadinas, extrañando el medio serrano. Parte en diciembre de 1551 a Valladolid".

   "Sobre la llegada de fray Juan Bautista Moya y Valenzuela a la Tierra Caliente, existen dudas, en tanto que el padre Nicolás P. Navarrete, en su Historia de la provincia agustiniana de San Nicolás de Tolentino de Michoacán, indica que la entrada de fray Juan Bautista debe fecharse para el tiempo pascual de 1554, algunos otros estudiosos señalan que para marzo de 1553 se encuentra en Tiripitío, tomando después Pungarabato como centro de sus afanes misionales, otros autores plantean la llegada de Moya en 1552. Respecto de su misión evangelizadora en la Tierra Caliente, el padre Navarrete la divide en dos ciclos; el primero hacia los años 1554 a 1560, iniciando en Ario de Rosales, donde crea el Centro Misional de la Huacana; después se carga hacia occidente por la Cuenca del Tepalcatepec, organizando Zicuirán, Parácuaro, Santa Ana de Amatlán, Buenavista, Tomatlán, Apatzingan, Tepalcatepec, Coacolmán y Aguililla".

   "El segundo ciclo se va de 1560 a 1567, su misión se caracteriza por ser más fecunda y más heroica. Su partida de Tacámbaro se da el lunes 2 de junio de 1560, emprendiendo su ruta por la margen izquierda del río Tacámbaro, y el primer pueblo importante que fundó por ahí fue Turicato, obra que le llevó un año. Para mediados de 1561, se encuentra en la región sureste en los límites de Michoacán y Guerrero. Establece su cabecera misional en Pungarabato, pueblo al que funda antes que a los demás; de 1562 a 1563, surgen Carácuaro, Nocupétaro, Huetamo y San Lucas. De 1564 a 1565 recorrió evangélicamente toda la cuenta del río Balsas hasta su desembocadura en Costa Azul, fundando muy al principio muy al pueblo de Zirándaro, que le fue tan querido. Por la costa sur estableció centros de cristiandad hasta Coahuayana, regresa tierra adentro y levanta los pueblos de Aquila y Aguililla. Después baja a la mar, llega a Zacatula, dejando de paso organizados la cabecera y varios poblados de la actual Villa de Arteaga. De Zacatula se dirigió a Pugarabato para después marchar a Zirándaro por algunos meses, librando al pueblo de las desastrosas inundaciones que lo asolaban. De 1565 a 1567, se establece definitivamente en Pungarabato, ya que fue el último de su existencia misionera".

  "En 1567 es notificado por fray Juan Medina de Rincón de la entrega de las misiones a Antonio de Morales, ordenándose su cambio a Tacámbaro. Ya enfermo renuncia al priorato y solicita parar el resto de su existir en Valladolid, a donde es trasladado en noviembre de 1567 por los mismos indios en una camilla tejida de mimbre en estado deplorable de salud. Muere un sábado de las témporas de adviento, 20 de diciembre de 1567, con cerca de 64 años y 46 de hábito".

   "En conclusión, la mayoría de los historiadores coinciden en que Pungarabato es el principal centro misional de fray Juan Bautista Moya en la región de Tierra Caliente, pueblo que funda antes que a todos. El Dr. J. Guadalupe Romero en su obra La estadística del obispado de Michoacán en la página 142, refiere que fray Juan Bautista Moya, escogió Pungarabato como centro de sus misiones, enseñando la religión, las letras y las artes, abrió caminos, fundó el hospital de La Concepción y planteó una escuela de música y coro en cuya labor le ayudaron unos catequistas que llevó de Tacámbaro, fincó, asimismo, convento e iglesia con paredes de cal y canto –una de las mejores, según refiere, el autor- cubierta con una enorme tijera, cuyas maderas trajeron los indios en hombros desde partes muy remotas; hecha la iglesia, trazó la plaza, calles y solares a la manera con que estaban trazadas las de Tiripitío. Fray Juan Bautisma Moya y Valenzuela, fundador de Pungarabato y último apóstol de la Tierra Caliente de Guerrero y Michoacán". (1)

   Así pues, el que fray Juan Bautista Moya haya obtenido, al poco de su llegada a Nueva España, autorización para misionar en la zona otomí, no quiere decir que la anduvo toda y mucho menos en la zona de peligro y de enfretamientos continuos con los pueblos de la Gran Chichimeca, el documento menciona solamente a Cempoala, eso es por el rumbo del actual Estado de México, nada se dice de su andar por el Bajío, y su presencia es tan fuerte en la Tierra Caliente que, prácticamente, todas los pueblos por él fundados están dedicados a San Juan Bautista, una razón más para seguir confundiendo la idea de que San Juan de la Presa fue fundación del padre Moya. Dudo que él haya pasado por estos rumbos, más aun, que  haya hecho una fundación.

  Aquí descansan los restos de Fray Juan Bautista Moya, en el Templo de San Agustín en Morelia. Al fraile, hace mucho se le inició la Causa para elevarlo a los altares, pero solamente ha llegado al segundo nivel, el de Venerable. Y, ahora que lo pienso a profundidad, en caso de que hubiera él estado en eso que insisten en llamar Xidoó, creo que en el templo agustino de Salamanca se le hubiera colocado, al menos, una placa.

Fuente:

1.- Espinoza Quiróz, José de Jesús; Arias Catillo, Víctor Manuel. Monografía del municipio de Pungarabato. H. Congreso del Estado Libre y Soberano de Guerrero.Chilpancingo, 2002 pp. 159-164

miércoles, 21 de mayo de 2014

Las fundaciones de pueblos y villas españolas en Nueva España en el siglo XVI.

   Si bien este espacio electrónico está dedicado a rescatar la Historia de Salamanca, el artículo que ahora lees aplica para todo el país pues luego de buscar y buscar por las bibliotecas física y electrónicamente, doy con el libro de García Cubas en donde presenta una interesantísima tabla en la que concentra cronológicamente, las ciudades, pueblos y villas que fueron fundados durante la conquista y en las primeras décadas del virreinato,a lo largo del siglo XVI; algunas de ellas han cambiado de nombre, otras con orgullo lo mantienen, algunas han elevado su categoría y son actualmente ciudades, y otras, las menos, han desaparecido. 

  Nos debemos de ir con mucho tiento en este listado de García y Cubas pues los datos que en ella da no son del todo precisos. Hay que considerar que fue en 1861 que se publicó la Memoria para la carta general. Quizá él comenzó a recabar la información desde 1850, por decir una fecha, tiempo en el cual el flujo de información no era tan preciso y no había los niveles de difusión que contamos en la actualidad. Como ejemplo basta el de Salamanca, en el cual anota dos de ellas, una sin fundamentos aceptados en la actualidad, la de que fue un curato y fundación de don Vasco de Quiroga. Sabemos ahora que él nunca estuvo en lo que hoy es Salamanca, incluso, para entonces, no se tenía idea de que el pueblo de indios de Xidóo llevaría para 1603 el nombre oficial de Villa de Salamanca 

  Habla de la Salamanca de Bacalar en 1543, pero no dice de la primera Salamanca de Xel-ha, en la cual se estableció un cuartel de Francisco de Montejo, cosa que ocurrió en 1527, esto lo colocaría en el lugar 14 de esta lista, vendría luego, en 1528, el cambio de ubicación a Salamanca de Xaman-ha. Para 1529 se movería nuevamente a Salamanca de Xicalango, en 1530 sería Salamanca de Alcalán. Aparece en el listado Campeche y Champotón, pero no se considera que las dos poblaciones, antes de las fechas mencionadas como la fundación de cada una, llevaron el nombre de Villa de Salamanca.

   Al ir corroborando los datos que anota García y Cubas, vemos varias discrepancias entre los años que él anota y los que se publican en las páginas web de cada ayuntamiento. Esto me da la idea de hacer un próximo artículo en el que rectifiquemos la lista, agreguemos algunas poblaciones que olvidó el autor, y acomodemos cronológicamente los resultados a fin de tener un listado más cercano a la realidad, por lo pronto, esto es lo que en 1861 se anotó:

1.- Villa Rica de la Veracruz, 1519. Desaparecida.
2.- Puerto de Bernal, Veracruz, 1519. Desaparecida
3.- San Esteban del Puerto, 1520. Actual Pánuco, Veracruz.
4.- Santiago de los Valles, 1520. Actual Valles, San Luis Potosí.
5.- San Luis de Tampico, 1520. Actual Tampico, Tamaulipas.
6.- Segura de la Frontera, 1520. Actual Tepeaca, Puebla
7.- Segura de la Frontera, 1522. Actual Villa de Tututepec de Melchor Ocampo, Oaxaca.
8.- Villa de Medellín, Veracruz, 1522. Se integró a la Villa Rica de la Vera Cruz en 1525.
9.- Santiago de los Caballeros, 1522. Actual Tecomán, Colima.
10.- Villa del Espíritu Santo, 1522. Actual Coatzacoalcos, Veracruz.
11.- Villa Rica de la Vera Cruz, 1524. Actual La Antigua, Veracruz
12.- Santa María de la Victoria, 1525. Actual Frontera, Tabasco.

13.- San Francisco de Acámbaro, 1526. Actual Acámbaro, Guanajuato.
14.- Chiapa, 1527. Actual Chiapa de Corzo, Chiapas.
15.- Antequera, 1528. Actual Oaxaca, Oaxaca.
16.- Villa del Espíritu Santo, 1530. Actual Tepic, Nayarit.
17.- Villa del Espíritu Santo, 1530. Actual Chametla, municipio de Rosario, Sinaloa.
18.- Puebla de los Ángeles, 1530. Actual Puebla, Puebla.
19.- Ahualulco, 1530. Actual Ahualulco de Mercado, Jalisco.
20.- Santiago de Galicia, 1531. Actual Compostela, Nayarit.
21.- San Miguel de Culiacán, 1531. Actual Culiacán, Sinaloa.
22.- Apaseo, 1531. Actual Apaseo el Grande, Guanajuato.
23.- Guadalajara, 1533. Actual Rancho de Tlacotlán, municipio de Cuquío, Jalisco.

24.- Pueblo de Santa Fe, 1533. Actual Santa Fe, Delegación Cuajimalpa, D.F.
25.- Huamantla, 1534. Actual Huamantla, Tlaxcala.
26.- Compostela, 1535. Aquí tengo una discrepancia con Jerez de Santiago de Galicia
27.- Puerto de la Santa Cruz, 1535. Actual La Paz, Baja California Sur.
28.- Guadalajara, 1542. Actual Guadalajara, Jalisco.
29.- Villa de la Purificación, 1536. Actual Villa de la Purificación, Jalisco.
30.- San Pedro Champotón, 1538. Actual Champotón, Campeche.
31.- San Jerónimo, 1540. Desaparecida, estaba en Sonora.
32.- San Francisco de Campeche, 1540. Actual Campeche, Campeche.
33.- Santiago de Querétaro, 1540. Actual Querétaro, Querétaro.
34.- Villa de Zamora, 1540. Actual Zamora, Michoacán.
35.- Uruapan, 1541. Actual Uruapan, Michoacán.
36.- Valladolid, 1541. Actual Morelia, Michoacán.
37.- Juchipila, 1541. Actual Juchipila, Zacatecas.
38.- San Francisco de Pénjamo, 1542. Actual Pénjamo, Guanajuato.
39.- San Miguel el Grande, 1542. Actual San Miguel de Allende, Guanajuato.

40.- Nuestra Señora de la Encarnación de Mérida, 1542. Actual Mérida, Yucatán.
41.- Valladolid, 1543. Actual Valladolid, Yucatán.
42.- Salamanca de Bacalar, 1543. Acual Bacalar, Quintana Roo.
43.- Nuestra Señora de Zacatecas, 1546. Actual Zacatecas, Zacatecas.
44.- San Marcos de Iripuato, 1547. Actual Irapuato, Guanajuato.
45.- Santa Fe de Guanaxuato, 1554. Actual Guanajuato, Guanajuato.
46.- San Francisco de Matehuala, 1550. Actual Matehuala, San Luis Potosí.
47.- San Jerónimo Agua Hedionda, 1552. Actual Moctezuma, San Luis Potosí.
48.- Pueblo del Glorioso Señor Santiago de los Llanos de Silao, 1553. Actual Silao, Guanajuato.
49.- Presidio de San Pheliphe, 1554. Actual San Felipe, Guanajuato.
50.- San Juan del Río, 1557. Actual San Juan del Río, Querétaro.
51.- Real de Minas de Sombrerete, 1558. Actual Sombrerete, Zacatecas.
52.- Susticacán, 1562. Actual Susticacán, Zacatecas.
53.- Nombre de Dios, 1562. Actual Nombre de Dios, Durango.
54.- Santa Bárbara, 1563. Actual Santa Bárbara, Chihuahua.

55.- San Felipe de Chihuahua, 1563. Actual Chihuahua, Chihuahua.
56.- Villa de Durango, 1563. Actual Victoria de Durango, Durango.
57.- Santa María de los Lagos, 1563. Actual Lagos de Moreno, Jalisco.
58.- Salamanca, 1563. Actual Salamanca, Guanajuato.
59.- Villa de San Sebastián, 1563. Actual Concordia, Sinaloa.
60.- San Juan Bautista de Carapoa, 1563. Actual El Fuerte, Sinaloa.
61.- Villa de San Ildefonso, 1563. Actual San Ildefonso Villa Alta, Oaxaca.
62.- Villa de la Concepción de Zelaya, 1570. Actual Celaya, Guanajuato.
63.- Santa María Charcas Viejas, 1574. Actual Charcas, San Luis Potosí.
64.- Valle de las Labores, 1575. Actual Ramos Arizpe, Coahuila.
65.- Villa de Santiago del Saltillo, 1575. Actual Saltillo, Coahuila.
66.- Nuestra Señora de la Asunción, 1575. Actual Aguascalientes, Aguascalientes.
67.- San Luis Potosí, 1576. Actual San Luis Potosí, San Luis Potosí.

68.- Villa de León, 1576. Actual León de los Aldamas, Guanajuato.
69.- Congregación de Nuestra Señora de los Dolores, 1579. Actual Dolores Hidalgo CIN, Guanajuato.
70.- Xichú de Indios, 1580. Actual Xichú, Guanajuato.
71.- Palmar de la Vega, 1585. Actual Pozos, Guanajuato.
72.- Santa María del Río, 1589. Actual Santa María del Río, San Luis Potosí.
73.- San Miguel Mezquitic, 1591. Actual Mezquitic de Carmona, San Luis Potosí.
74.- San Sebastián Ojo de Agua del Venado, 1591. Venado, San Luis Potosí.
75.- Santa María de las Parras, 1592. Actual Parras de la Fuente, Coahuila.
76.- San Luis de la Paz, 1595. Actual San Luis de la Paz, Guanajuato.
77.- Nuestra Señora de Monterrey, 1596. Actual Monterrey, Nuevo León.
78.- Puerto de La Paz, 1596. Actual La Paz, Baja California Sur.
79.- Villa Felipe II, 1596. Actual Villahermosa, Tabasco.

Nota:


Los datos dados por el autor, Antonio García Cubas son interesantes, nos dan una idea de como se fueron fundando las poblaciones de acuerdo a los patrones ibéricos, pues en México había ya pueblos y una enorme ciudad, la de Tenochtitlán. En ocasiones no se hicieron los trámites burocráticos que imperaban en ese siglo XVI que comenzaban con la solicitud de Merced de Fundación que iba a dar a la capital del Virreinato para de allí solicitar a la Metrópoli la autorización, misma que tardaba igual un año que una década. Muchas de las poblaciones indígenas fueron tomadas por los españoles para un asentamiento hispano, el nombre no cambiaba, en todo caso se "hispanizaba" y se le agregaba el consabido nombre de un Santo, no se daba una fundación propiamente, era más bien una toma y documento, acta, de fundación no existía, dejándonos con la duda de cuál es la fecha exacta del nacimiento de esa ciudad, villa o pueblo. Me llama mucho la atención que se de un dato de Salamanca, cuando aun no tenía siquiera ese nombre y que el autor dice que ya era un curato, cosa que no es cierta pues la Villa de Salamanca, que fue de españoles, no se fundó hasta 1603 y García Cubas da una fecha de cuatro décadas anteriores. Eso me hace dudar mucho de la veracidad del documento. Se olvida anotar la primera fundación de Guadalajara, la que dio paso al pueblo de Nochistlán en el actual Zacatecas. habla de la Fundación de Tampico y la pone dentro de las primeras en 1520, pero el documento de fundación de San Luis de Tampcio no se da hasta el 26 de abril de 1554, tres décadas después. Creo muy valioso el ejercicio que García Cubas hizo, pero me despierta muchas inquietudes. Tantas que estoy en proceso de recabar los mayores datos posibles sobre las fundaciones españolas del siglo XVI en México. Un lector en Jalisco me hará el favor de verificar las fundaciones en su Estado, otro de San Luis Potosí hará lo propio. ¿Quién más me puede ayudar? Agradezco de antemano quienes busquen los datos en sus estados respectivos. Mi correo: oficina.utt@hotmail.com o vía Facebook: Benjamín Arredondo, mi ID es el 51.

   Han pasado varios meses desde que publiqué este artículo, en él menciono que lo dicho por García Cubas no está sustentado, o, en todo caso, el sustento que tuvo no es preciso. Ahora, con los sistemas electrónicos de que disponemos, nos es más fácil documentar, razón por la cual, en otro blog que mantengo, llamado El Bable, dí cuenta de las fundaciones de modo cronológico. Está en tres partes:
Esta es la Primera Parte. En el referido Blog, hablamos también sobe las fundaciones itinerantes, las puedes ver aquí. Para ver las fundaciones de 1527 a 1553, entra aquí. La tercera y última parte, está aquí.


Fuente:

García Cubas, Antonio. Memoria para elaborar la carta general de la República Mexicana. Imprenta de Andrade y Escalante. México, 1861. pp.46-48