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viernes, 26 de mayo de 2017

Hay que llorar: La arquitectura civil perdida en Salamanca

  De entrada digo que no puedo afirmar que estas imágenes correspondan a Salamanca, así están clasificadas en la Medioteca de la Secretaría de Cultura, el único dato que dan es el del fotógrafo, de apellido Smithers y el año, 1950, año en que fue inaugurada la planta refinadora de Pemex en el que muchos medios llegaron a retratar a Salamanca. 

  Las imágenes son iguales en cuanto a cromías se refiere, de algunos sitios bien reconocidos de Salamanca, y se asienta el mismo autor y la misma fecha, pero el sitio que ahora vemos, que era una maravilla, lo tengo idea de cuál habrá sido. 

  Por el tipo de piedra usada en el recubrimiento de las paredes puedo pensar que es igual al de la única casa relevante que nos dejaron, la de la esquina de 5 de Mayo con Allende. Pero no logro identificar esta magnífica ventana, no digamos la puerta. De que está desaparecida, lo está.

  Por último vemos este inigualable portón,  el cual, para comenzar, muestra la peculiar forma de la puerta de personas, el portón se abría completo para dar paso a un carruaje, mientras que la caprichosa forma de la parte alta de la hoja izquierda de la puerta, daba paso a las personas.  Sí estás pensando que este portón es el de 5 de Mayo... te equivocas, no lo es... ese portón y la puerta y ventana se ha perdido... al menos nos quedan estas imágenes que nos dicen de las maravillas de arquitectura civil que hubo en Salamanca.

  Esta es la que pensé sería... pero no, no lo es.

Nota: Las cuatro primeras imágenes las obtuve en la Medioteca de la Secretaría de Cultura y no las estoy usando con fines comerciales, solamente para la difusión del pasado colectivo de Salamanca, Guanajuato.

jueves, 20 de octubre de 2016

De la salitrera que había en la "junta de los ríos", 1780.

  En la continua búsqueda de datos que nos digan lo sucedido en Salamanca encuentro este mapa en el Archivo General de la Nación, levantado el 28 de agosto de 1781 por la persona que tenía el asiento de la pólvora, don Teodomiro de Cañizares y, para producir pólvora era necesario el salitre, razón por la cual en 1780 y 1781 hace un viaje entre la ciudad de México y Durango para visitar las salitreras, en su periplo incluye también a San Luis Potosí.

Archivo General de la Nación/ Instituciones Coloniales/ Colecciones/ Mapas, Planos e Ilustraciones (280)/ Título: Ruta del viaje hecho por Teodomiro de Cañizares, en la visita de Salitreros desde la Ciudad de México hasta Durango.

Fecha(s): 28 de Agosto de 1781.
Nivel de descripción: Unidad documental simple (Pieza Documental)
Volumen y soporte: 1 Mapa, soporte papel marquilla con dimensiones de 66.5 x 39.7 cm
Productores: Teodomiro de Cañizares.

Alcance y contenido: México. Se observa la ruta que corrió Teodomiro de Cañizares en 1781 a los Salitreros que van desde México a Durango; Zumpango, Rosa de Castilla, Celaya, Pueblo de San Bartholo, Culiacán, Terecuaro, La Noria de Alday, San Luis Potosí, Sierra Madre, etc. El reconocimiento de 1780 abarca 537 leguas, mientras que el de 1781 abarca 1543 leguas, e incluye cuevas y tierras salitrosas. El mapa esta compuesto por dos líneas; una roja que es el camino que recorrió Cañízares de ida, y la línea verde que significa el camino de regreso. Este plano es producto del cálculo del costo que tendría la fábrica de un almacén de pólvora. (Proyecto de 1775).


   Muchos de los puntos que marca en el mapa de su recorrido eran lagunas, lugares propicios para ubicar el salitre que buscaba, vemos que de San Juan del Río continúa a la salitrera de Joseph de Aguilar,  no sé si sea por El Pueblito en Querétar o un poco antes, luego sigue al pueblo de San Bartolo, intuyo que se refiere a San Bartolo Aguascalientes o Agua Caliente, en Apaseo el Alto. De Celaya hace varias rutas, una hasta Jerécuaro, pasando por la Salitrera del Cerro del Culiacán, luego por Acámbaro. 

 De Celaya continua a San Miguel, Xichú, Dolores, San Felipe y varios sitios más, todos en los que hay salitreras los marca, por ahí continúa por Zacatecas y Durango, pero, a partir de Celaya hace una incursión a Salamanca hasta llegar a otra salitrera, de la cual nunca antes había visto referencia alguna. Menciona "la junta de los ríos", quizá sea por Pueblo Nuevo pues dice que era propiedad de Ignacio Azconoveitia.

Creo, en este documento de 1894, confirmamos que, la salitrera estaba en Valle de Santiago, en la Hacienda del Salitre.

domingo, 20 de marzo de 2016

La industria textil: Obrajes y élite en San Miguel el Grande

   Hablando de la historia comercial y económica de Salamanca, del tiempo de la Revolución hacia atrás, vemos que dos eran los giros más importantes que había, en ellos se cimentaba la riqueza de la localidad. Sin lugar a dudas los Labradores, (ese era el término que en el siglo XIX y antes se usaba para designar a los Agricultores) y los Tejedores eran las dos actividades principales, de allí se derivaban otros más, pues los Tejedores incluían a reboceros, y a todos aquellos asociados con la actividad textil. Será bueno dar una ojeada a lo que era la industria textil en la Nueva España en el último cuarto del siglo XVIII. Lo que hoy comparto es el caso sucedido en San Miguel el Grande, ese que conocemos actualmente como de Allende.

  "El poblado de San Miguel el Grande se hallaba a dos días de Querétaro en viaje a Caballo. La expansión de sus obrajes empezó después de 1740. La producción local de lanada declinó cuando las haciendas circundantes se dedicaron al cultivo de cereales, y en cambio hubo que comprar lana en Dolores, que también abastecía a Querétaro. La expansión de San Miguel como centro comercial estuvo unida a la creciente prosperidad de las haciendas locales y a la demanda cada vez mayor de los campamentos mineros de Guanajuato. Los primeros beneficiarios de la expansión económica formaron una compacta y próspera élite criolla compuesta esencialmente por familias como las de Sauto, Canal, Landeta, Lanzagorta, Uzcanga y Allende.

  "El progenitor de una de estas familias, don Baltazar de Sauto, nació en 1710 en el valle de Oquendo, en Álava. Ya se encontraba en Nueva España a la edad de 15 años, acaso fuese don Severino de Jáuregui quien trajo a Sauto a San Miguel pues también Jáuregui era inmigrante, y propietario del obraje del lugar. Sauto casó con su hija la criolla doña Juana Petra y adquirió así el obraje. A mediados de la década de 1740, Sauto era ya un magnate local, poseedor de haciendas, ganado y una tienda en San Miguel. Su empresa estaba bien integrada. Sauto llevaba vellón de la hacienda al obraje, y usaba trabajadores del obraje en sus empresas agrícolas. A mediados de la siguiente década el obraje operaba con 22 telares.

  "Como otros provincianos que poseían obrajes, Sauto ocupó el cargo de Regidor y de Alcalde Ordinario. Asimismo era miembro de la milicia local y administrador de la alcabala en San Miguel antes de la incorporación de la alcabala como función de la burocracia real. También el asentista local del alumbre, sin cuyo aguafuerte no podía teñirse casi ningún textil. Dicho discretamente, Sauto estaba bien colocado y era poderoso. Tal vez fuese inevitable que su creciente poder e influencia amenazaran a sus competidores de San Miguel. Sus “enemigos” (éste es el término empleado por Sauto) eran miembros de las familias Canal y Landeta, tan ricas y poderosas como él mismo. Por ejemplo Francisco José de Landeta, originario de San Miguel, llegó a ser primer conde de Casa de Loja en 1753. Dos de sus hijas, doña Francisca y doña María Anna, casaron con hijos de Manuel Tomás de la Canal, otro opulento criollo nacido en la ciudad de México en 1771, hijo de don Domingo de la Canal, poderoso miembro del Consulado. En conjunto, los Canal y los Landeta poseían casi 40% de los telares que había en la ciudad a mediados de la década de 1750. Además los miembros de sus familias ocupaban importantes cargos municipales, habían comprado asientos en el cabildo, y durante un tiempo ocuparon el puesto de Alcalde Mayor. Los Canal y los Landeta también estaban asociados con otra familia, los Lanzagorta, prósperos comerciantes, hacendados y ganaderos cuyas propiedades estaban cerca del pueblo de Dolores. Los textiles, el comercio y la ganadería eran las empresas que daban poder y riqueza a San Miguel el Grande.

  "Todas estas familias se vieron envueltas en un gran conflicto por causa del obraje de don Balthazar de Sauto, conflicto que duró de 1758 a 1771. No están muy claras las causas precisas del conflicto, pero Sauto consideró que sus “enemigos” otra de las familias conspiraban por envidia y despecho contra él, aunque don Balthazar fue formalmente acusado por el visitador de dar mal trato a los trabajadores de su obraje. En lo más caldeado de la lucha, Sauto fue encarcelado en Puebla y el joven inspector enviado para emprender acción contra él, don Diego Antonio Fernández de la Madrid, se casaba con un al hija de Manuel de la Canal. Esta inspección culminó en una cédula que ordenaba clausurar el obraje de Sauto, pero Sauto desafió la orden y obtuvo de la Audiencia una moción de obedezco pero no cumplo para impedir la clausura.

  "El asunto pasó, pero dejó demostrado cuan rápidamente la interdependencia podía convertirse en caos cuando resultaban abrumadores las tensiones de la competencia. En San Miguel, estas tensiones acaso se originaron por la escasez de mano de obra, recursos y capacidad empresarial, cuando el número de obrajes en operación se duplicó con creces entre 1744 y 1755. Además, no había allí Gremio que resolviera conflictos o que uniera a los productores ante unas autoridades civiles adversas a ellos. Desde esta perspectiva, los competidores de Sauto actuaron para acosar a un advenedizo que se había colado entre ellos, y para reducir la probabilidad de una mayor regulación o una represalia virreinal contra todos ellos. O acaso Sauto estuviese mentalmente perturbado: alguna de sus acciones desafían toda explicación racional. Pero toda una década de desorden claramente causó daño a los obrajes de San Miguel, solo uno o dos que producían las telas de lana más finas continuaron operando hasta el fin de siglo." (1)

  En entradas posteriores seguiremos analizando el asunto textil de Nueva España, con la intención de darnos cuenta de lo importante que era y la fuerza que llegó a tener, considerando que en Salamanca la producción textil fue sumamente importante y en la actualidad se encuentra casi en el olvido lo que eso fue. Las fotos que incluyo son de la pasada Octava de Corpus, en donde aun sigue participando el Gremio Textil.

Fuente:

1.- Salvucci, Richard J. Textiles y capitalismo en México. Una historia económica de los obrajes, 1539-1840. Alianza Editorial. México, 1992. pp. 134-137

jueves, 3 de marzo de 2016

1786: Hambre y peste en Guanajuato

   El siglo XVIII en la Guanajuato estuvo lleno de altibajos. Fue el siglo en que, al principio de él, Mellado y Rayas ofrecieron enormes ganancias. A la mitad del él, el XVIII, sucedió el redescubrimiento de eso que conocemos como Valenciana que en su momento se llamó Mina de Ánimas y ya en la última década ocurrió una segunda bonanza en la que ya se había integrado como La Valenciana que ofreció tal cantidad de riquezas a sus dueños que eran considerados como los más ricos de toda la Nueva España y, más aun, de toda la Corona Española. Pero hubo también a lo largo del siglo, episodios trágicos: inundaciones, sequías, pestes... y en 1786 ocurrió que...

   "A consecuencia de la helada que ya mencionamos, verificada en 27 de Agosto del año anterior de 1785, se pierden completamente todas las cosechas, y una hambre horrible, acompañada de una asoladora peste, devasta por todas partes el suelo de la Nueva España: en la Ciudad de Guanajuato tienen lugar las más lastimosas escenas, semejantes á las que hemos descrito con motivo de otra igual calamidad en el año de 1714.

   Desde el momento en que la helada fatal echó por tierra las esperanzas de los labradores, que contaban con pingües cosechas, todos los comestibles comenzaron á encarecer progresivamente, subiendo al fin á precios verdaderamente fabulosos. La manteca llegó á valer 25 pesos la arroba, y vendiéndose al menudeo daban una onza por medio real, un piloncillo valía dos reales, y la harina 20 pesos la carga etc. á las tortillas les mezclaban biznaga, y otros ingredientes á veces perjudiciales á la salud; en las alhóndigas había terribles desórdenes por la multitud que las invadía, y la guardia que las autoridades hicieron poner en cada una de ellas, á fin de contenerla, tuvo muchas veces que recurrir á sus armas. 

  La peste en tanto competía con el hambre, para ver cuál de las dos hacia más víctimas. Las montañas, los barrios y aún las mismas calles y plazas eran teatro de los más tristes espectáculos: crecidas caravanas de miserables, de la Ciudad y de fuera de ella, andaban en todas direcciones pidiendo por amor de Dios un pedazo de pan, y frecuentemente se veían caer moribundos á varios de ellos que espiraban en pocos momentos. D. Bartolo Álvarez, en sus apuntes manuscritos, que varias veces hemos citado, refiere que había personas caritativas, que, desde la oración de la noche hasta las cuatro de la mañana, se ocupaban en recoger cadáveres que se encontraban tirados á cada paso, y los llevaban al panteón de S. Sebastián para darles allí sepultura. Su multitud fue tanta, que el mencionado panteón, único que entonces existía, hubo de llenarse de tal manera, que los miasmas corrompidos que exhalaba, se percibían desde grande distancia; y se hizo necesario por esta razón echar sobre toda su superficie un atierre de media vara de espesor, providencia que fue tomada por el Ayuntamiento el día 1° de Agosto. 

   Según el Barón de Humboldt excedieron de 8,000 las víctimas que hizo en la Ciudad de Guanajuato esta asoladora calamidad. Hubo no obstante muchas personas benéficas y caritativas, deparadas por la Providencia, que derramaron sus tesoros á manos llenas para aliviar en lo posible tanto sufrimiento, de suerte que los pobres de los contornos venían en multitud á Guanajuato, atraídos por tanta caridad. El Ayuntamiento á la cabeza de los particulares no omitió medio para hacer menos dura la suerte de los desgraciados: desde fines del año anterior estableció varias casas de misericordia, donde se curaban los enfermos y se alimentaban los menesterosos: una estaba en la hacienda de beneficiar metales llamada de S. Pedro, que fue proporcionada para el efecto por el Sr. Regidor D. Pedro Luciano de Otero, otra en una casa contigua que facilitó el Presb.

   [...] Pero como las necesidades crecían por instantes, y viera la corporación que ya no eran suficientes las casas mencionadas, por estarse experimentando que en las calles, plazas, barrios, cerros y minas, se morían innumerables personas, así por la peste como por el hambre, determinó en 16 de Abril establecer otras dos nuevas, como en efecto se verificó; y ocurrir á la protección divina por medio de un solemnísimo novenario y procesión de la venerada Imagen de Ntra. Sra. de Guanajuato, arreglados por los regidores D. Juan Vicente Alamán y D. León de Sein. Los Sres. Curas D. Juan José Bonilla y D. José Joaquín Carrillo, no solamente no quisieron quedarse atrás en estas obras de piedad, sino que tomaron a iniciativa desde 16 de Noviembre del año anterior de 1785, donando para compras de semillas, que se distribuyeron gratuitamente, y para otros socorros a los necesitados, la suma de $ 8,000 que se tomaron de la fábrica y de los fondos de cofradías.  

   [...] Otros varios particulares formaron en 26 de Abril una junta denominada "de pro visión de víveres" que hizo también grandes bienes, y para cuyos gastos, suplieron fuertes cantidades los Sres. D. Juan Vicente Alamán y D. Pedro González. Pero entre tantos piadosos caballeros, dignos todos de los más grandes elogios, se distinguía el Sr. Conde de la Valenciana, el cual, á más de las limosnas que hacia secretamente, que eran muchas, daba alimentos en el hospital de Belén á cuantos pobres se presentaban á recibirlo. El primer día que tuvo lugar este reparto se distribuyó una res entera y abundantes canastos de tortillas, pan y semitas; y habiéndose quedado sin parte cosa de 300 pobres, por no haber sido suficientes los alimentos preparados, entonces el benéfico Conde dio una limosna de dos reales á cada uno de los grandes y un real y medio á los pequeños, y mandó para los siguientes días triplicar la cantidad de comida, de suerte que las hileras de pobres se extendían desde el interior del hospital, por toda la calle de Belén. Gracias á tanta caridad, verdaderamente cristiana, los estragos del hambre calmaron algún tanto, sin llegarse á experimentar en Guanajuato los extremos horrores que en otros puntos, en que faltó la voluntad ó la posibilidad de hacer esos beneficios de tan grande cuantía."

Tomado del Tomo II de las Efemérides Guanajuatenses de Lucio Marmolejo. 

lunes, 21 de septiembre de 2015

Buscando y encontrando a mi Trastatarabuelo: José Juan Manuel Arredondo

   Esto que vemos es una de las sesenta y tantas páginas que forman el registro de habitantes de Salamanca elaborado en 1809 por la parroquia, cosa normal en tiempos coloniales la de hacer cada año un padrón que incluía a todos los mayores de 13 años con sus respectivos nombres, cada raya separa una familia de otra, aunque, dentro de cada familia se incluye al personal de servicio. Como esta página muestra la zona rural, no hay la marca si es o no de la familia. En cambio, en la villa se marcaba con una cc si era familia y con una c si era alguien que allí vivía junto con la familia, no puedo afirmar cabalmente que se trataba de personal de servicio, lo intuyo solamente. 

  Y eso que vemos es una familia, de apellido Arredondo que vivía en Baltierra el Grande, que es lo que hoy día conocemos como La Labor de Valtierra. Y se trata de mi Trastatarabuelo, que era el padre de mi Tatarabuelo y con ese dato ando en busca de mi Penta-Abuelo, que son, en con el mismo grado de parentesco los de mis hermanos, y primos, pero, de mis sobrinos aumenta en uno el grado pues el que fue mi Abuelo es el Bisabuelo de mis sobrinos. El que fue mi Bisabuelo es el Tatarabuelo de ellos. El que fue mi Tatarabuelo es su Trastarabuelo. El que fue mi Trastarabuelo es su Penta-Abuelo y el que fue mi Penta-Abuelo es su Hexa-Abuelo. Parece complicado pero no lo es tanto y sí, efectivamente, este es un ejercicio sumamente personal que hago público para que ellos, mis parientes tengan la información.

  Aclaro algo, no pretendo encontrar ninguna nobleza en esto, simplemente satisfacer una curiosidad de quién era, es decir, cómo se llamaba el padre del padre del padre del padre del padre de mi padre, nada más; pues sí algo he aprendido al ver los árboles genealógicos de personajes es que no siempre se llega a una nobleza que sé muchos ansían. Yo afirmaba, hace tiempo, cuando desconocía mucho de la Historia de México, que los "pasajeros de Indias" como se les llamaba en el registro a todo aquel peninsular que era autorizado a cruzar la mar océano (el Atlántico) tenían, algunos, apellidos, otros se ponían como apellido su gentilicio, es decir el nombre en donde vivían o habían nacido, de allí que muchos de los apellidos que hay en México sean nombres de pueblos, villas y ciudades españolas. Y como en Cantabria hay un pueblo llamado Arredondo, yo juraba que allá estaba mi origen y... pues no, no lo es. En algún momento imaginé que era descendiente de don Mateo de Arredondo, que era tan noble que tenía escudo y no, no es así.

  Había otras personas que usaban el nombre de un animal como apellido, es el caso de los judaizantes. O los que usaban por apellido el nombre de la parte de un cuerpo o una característica de la persona como Bueno, Malo, Gordillo, Rubio, etc., El caso es que, como ya lo anoté en un artículo anterior, a Salamanca el, primer Arredondo que llegó fue, precisamente un español llamado Jospeh Martín Redondo, esto al finalizar el siglo XVII, será ya muy entrado el siglo XVIII que el apellido Redondo se transforme en Arredondo. Con todos estos antecedentes, esto es lo que encuentro:

  Esta historia de construcción del Árbol Genealógico comienza no en Salamanca sino en Valle de Santiago, no porque los ancestros vivieran allá, sino debido a que la parroquia más próxima a Balteirra el Grande (La Labor de Valtierra) era la de San José de Parangueo, agreguemos a ello que para llegar a la villa Salamanca había que cruzar el río Lerma y entonces no había puente alguno y los caudales de agua eran regularmente grandes, así que la opción quedaba al sur, en Parangueo, el origen sigue siendo en Valtierra. Ojo, antes se escribía con B, ahora lo hacemos con V.

  En este mapa satelital vemos en el punto rojo San José de Parangueo, la parte redonda, blanca, corresponde a la Hoya de Parangueo, a unas dos leguas al norte está Valtierra, ojo, no confundirla con Valtierrilla. Pues bien, fue allí en donde aparece el que puede ser nuestro Penta Abuelo (para mis hermanso y primos, pues para mis sobrinos sería su Hexa Abuelo y para los hijos de mis sobrinos sería su Hepta Abuelo) se llamaba Luis Redondo, estaba casado con Josefa Rivera. Luis Redondo tenía al menos 4 hermanos: Joseph María (1778), María Josfa (1781), José Cirilo (1789) y José Manuel de San Juan (1791), la fecha de nacimiento de Luis Redondo aun no logro encontrar, puede ser entre 1745 y 1755, en eso trabajaré cuando tenga acceso a los archivos parroquiales.

  Luis Redondo y Josefa Rivera casan entre 1765 y 1774, tienen (supongo) varios hijos, uno de ellos es José Manuel Redondo Rivera, que sería mi Trastatarabuelo.

  No sé si fue el primer hijo, pero uno de ellos, fue José Esteban, bautizado el 2 de 1798.

  José Juan Manuel Redondo casa con María Guadalupe Barrón, tienen varios hijos, uno de ellos nació en 1800, se llamaba Pedro Ramón Chrisanto... ¿acaso será mi tatarabuelo Pedro Arredondo? No lo sé. No te extrañe ver fechas de bautizo y no de nacimiento, así se estilaba en la época, registrar el bautizo.

 Otra hija de José Juan Manuel Redondo y María Guadalupe Barrón fue María Gertrudis Espiridiona, bautizada el 7 de diciembre de 1804.

  Un hijo más de José Juan Manuel Redondo y María Guadalupe Barrón fue José Julian, bautizado el 25 de diciembre de 1806.

   En el documento que ahora vemos ya no se anota ni Redondo ni Arredondo, cosa común en la época (por un lado) y en el paleógrafo por el otro, pues en esa época nadie brillaba precisamente por su ortografía, y como los paleógrafos de Family Search son norteamericanos el apellido Arredondo se vuelve difícil de pronunciar y de escribir para quienes hablan inglés, eso lo se muy bien pues trabajé 30 años con turistas norteamericanos y continuamente me cambiaban el nombre. Así pues, aquí lo que vemos es el registro del matrimonio de Pedro Arredondo, mi tatarabuelo, con María Antonia Gonález, mi tatarabuela. Esto ocurrió el 2 de abril de 1839.

  Y para finalizar, vemos el registro de bautismo de José Octaviano Epigmenio Redondo González, mi Bisabuelo, cosa que sucedió el 24 de marzo de 1845, hace ya 170 años...

 Conclusión:

  En genealogía no están precisamente puestas reglas, pero sí nombres y se sugiere que una vez llegando al trastarabuelo, que es la quinta generación, el registro concluye debido a que el crecimiento generacional es geométrico: tenemos un padre y una madre. Ellos tienen a su vez los propios, que significan 4 abuelos para uno. El uno en genealogía se conoce como el ego. Los 4 abuelos tienen a su vez padre y madre, los cuales son 8 personas que son los bisabuelos, 16 serán los tatarabuelos y 32 los trastatarabuelos. Al continuar más atrás en el tiempo, tendríamos que investigar sobre 64 personas que serían los Penta-Abuelos y 128 Hexa-Abuelos. Por lo tanto, si hemos logrado identificar a don José Juan Manuel Redondo Rivera nacido en Baltierra el Grande en diciembre de 1775 hemos llegado a buen puerto. Esto significa casi dos siglos y medio de antigüedad genealógica.

   La razón por la cual pienso que él es nuestro trastatarabuelo la baso en los registros de habitantes en Salamanca realizado en 1809. Allí aparecen varias personas de apellido Redondo o Arredondo, al ir descartando cada uno de ellos, partiendo de una información que es de todos nosotros conocida, que refiere al origen de la familia en lo que hoy se conoce como La Labor de Valtierra, nos hace ubicar al mencionado como Juan Arredondo y María Guadalupe. En cuanto a las otras personas registradas con estos apellidos encontramos que había solamente una señora que tenía el título de Doña, lo cual para la época identificaba a alguien que era descendiente directo de españoles, ella era Doña Mónica Arredondo, vivía con Doña María Rafaela Arredondo, pueden ser madre e hija o hermanas, eso no lo sé. Vivían en la 2ª calle de la Estampa, esto quiere decir Guerrero, entre Albino García y Zaragoza.

  En la que se marcaba como 9ª Quadra, que era en el centro, vivía un Juan Arredondo, casado con María Guadalupe, al parecer tendían dos hijas: María Andrea e Ysabel Secundina. A pesar de la coincidencia en nombres, no pueden ser ellos pues todos sabemos del origen en Valtierra y este matrimonio vivía en el centro. Otra familia, que vivía en la 7ª Quadra eran Esteban Arredondo y María Casimira. Será bueno saber que aparece una buena cantidad de registros en distintas épocas del nombre Esteban Arredondo. Una tercera familia era la de Mathias Arredondo y María Josefa, ellos vivían en la Calle cerrada del Hospital, lo que es hoy Rayón. En lo que era la periferia de la villa, en las proximidades de Nativitas o San Pedro, encontramos a María Ysabel Redondo, era viuda. A José María Arredondo y María Andrea García. A Francisco Arredondo y María Magdalena, insisto en algo, los descarto a todos por la cosa de Valtierra.

  En la zona rural habían más familias de apellido Arredondo o Redondo: en Cerro Blanco estaban tres: José María Arredondo, José Ygancio Arredondo y José Mariano Arredondo. En Puerto de Guadalupe José Prudencio Arredondo. En la Loma Pelada María Guadalupe Arredondo casada con Joaquín Lozano, Ursula Arredondo casada con Pablo Ledesma. En la hacienda de Doña Rosa vivía Santiago Arredondo. En el rancho de Los Castaños vivía José Francisco Arredondo casado con María Josefa García. En la hacienda de Uruétaro José Esteban Arredondo y Juana Josefa. En la hacienda de Mancera eran tres familias encabezadas por Andrés Arredondo, José Agustín Arredondo y José Faustino Arredondo.

  Creo que la idea quedó clara: nuestro trastatarabuelo se llamaba José Juan Manuel Redondo Rivera, así fue bautizado, cuando casa y registra a su descendencia el apellido se había modificado a Arredondo. Me queda pendiente de sustentar todo, más allá de los registros escuetos en los formatos que aquí incluyo, eso lo podemos localizar en los libros de bautismo de la segunda mitad del siglo XVIII en la Parroquia de San Bartolomé, si mal no recuerdo son los libros 13, 14 y 15. Eso será algún día… así lo espero.

martes, 4 de agosto de 2015

El Bajío en el último cuarto del siglo XVIII: Las reformas borbónicas

   "La intendencia de Santa Fe de Guanajuato fue una entidad territorial creada en 1787 por mandato de la Real Ordenanza de Intendentes, promulgada en Madrid (España) durante el gobierno de Carlos III como parte de las Reformas borbónicas. El primer intendente de Guanajuato fue Andrés Amat y Tortosa, quien llegó a la ciudad de Guanajuato en 1787".

  "A partir de 1787 el territorio estaba dividido en cinco alcaldías mayores que estaban conformadas por:

1.- La de Guanajuato, establecida en 1559 y que abarcaba la ciudad de Guanajuato, sede del intendente y capital de la intendencia, las congregaciones de Irapuato y Silao, así como los pueblos de Marfil y Santa Ana.
2.- San Miguel el Grande, establecida en 1555 y que abarcaba la ciudad homónima, así como el pueblo de San Felipe y la congregación de Dolores.
3.- León, fue establecida en el año de 1559 y abarcaba los poblados de San Francisco del Rincón, San Pedro Piedra gorda, La Piedad y Pénjamo, así como la ciudad de León.
4.- San Luis de la Paz, establecida a finales del siglo XVII con territorialidad sobre la ciudad de San Luis de la Paz, y sobre los pueblos de San Francisco de Xichú, Santa Catarina, San Pedro de los Posos, San Juan Bautista, Atarjea, Tierra Blanca y Casas Viejas.
5.- Celaya, con jurisdicción desde el año de 1571 sobre la ciudad de Celaya, los pueblos de Apaseo, Chamacuero, San Juan de la Vega, Acámbaro, Jerécuaro y Yuririapundaro, así como las villas de Jaral de la Cruz, Salamanca, Salvatierra y Valle de Santiago". (Tomado de Wikipedia.)

   Para entonces, siglo XVIII, la ciudad de Guanajuato se había posesionado ya del segundo lugar en toda la Nueva España en cuanto a población se refiere, solamente la ciudad de México presentaba una concentración mayor de población... y de riqueza. Al leer a una de las eminencias que han estudiado a fondo la economía local, encuentro una descripción de nuestro estado que nos dará una idea puntual de lo que era en esa época. Las comparaciones que hace y porcentajes que da nos dan un muestrario excepcional estadístico, de usos y costumbres y de movimientos de población.

   "Durante el siglo XVII la región fue más conocida por su agricultura que por sus minas. Mientras Celaya recibió el título de ciudad en 1655, Guanajuato no alcanzó ni siquiera el de Villa hasta 1679. La población del campo minero era igualmente pequeña; fue estimada en 4,000 habitantes en 1600 y se incrementó lentamente hasta alcanzar los 16,000 en 1700. De la misma manera, su producción de plata no alcanzó importancia hasta las últimas décadas del siglo. En la distribución de mercurio de 1636 se asignó a Guanajuato el 7.2 por ciento del total, en comparación con la tercera parte que se destinó a Zacatecas. Además, la comparación de la masiva pero sencilla parroquia de Guanajuato, construida en los años 1671-96, con su equivalente zacatecano, de un espléndido barroco, construido casi en el mismo periodo, nos revela que Guanajuato seguía siendo muy provinciana.

  Sin embargo, y a en el siglo XVIII el Bajío se había convertido en una zona intermedia muy próspera y bien diferenciada tanto de las despobladas tierras y campos mineros aislados del norte, como de los valles del centro, donde las comunidades indígenas se alternaban con los latifundios. En primer lugar tenía una población principalmente mestiza y muy urbanizada, además de que sus poblaciones eran industriales: Querétaro y San Miguel de Allende eran los centros productores de telas de lana más importantes de la Nueva España; Celaya y Salamanca tejían el algodón; León producía artículos de piel; y Guanajuato se había convertido en el centro productor de plata más importante de México. Con tan amplio mercado urbano que aprovisionar, la agricultura de la región prosperó enormemente, siendo precisamente esta combinación de urbanización, industria textil, minería y agricultura lo que hacía del Bajío una zona excepcional no solo en México, sino en toda la América española.

   Sin fuerza de trabajo numerosa y móvil, el progreso económico de la región habría sido imposible. Al mismo tiempo, la amplia gama de posibilidades de empleo o atraía inmigrantes de Michoacán y del centro, o en cambio ofrecía un medio particularmente propicio para el incremento demográfico natural. Cualquiera que haya sido la causa, el hecho es que la población de los cinco distritos que más tarde formaron la intendencia de Guanajuato, creció con mayor rapidez que en los valles centrales o en el sur. Mientras que para la Nueva España en su conjunto el crecimiento demográfico entre 1742 y 1793 fue aproximadamente del 33 por ciento, en la intendencia de Guanajuato alcanzó el 155 por ciento. En 1742 el territorio de la intendencia estaba poblado por el 4.6 por ciento de los habitantes de la Nueva España, pero este porcentaje se incrementó al 9.4 hacia 1793. Es difícil encontrar las razones de este fantástico aumento. Los registros parroquiales sugieren que en gran parte se debió a que los nacimientos claramente superaban a las defunciones y parece que ni siquiera la gran mortandad causada por las granes hambres y epidemias de 1759-60, 1779-80 y 1784-6 afectaron esta tendencia favorable.

  Por supuesto que de estas cifras dispersas no se puede sacar en claro gran cosa, una persona tenía más probabilidades de ser cristianamente bautizada, que de ser enterrada con solemnidad; además, durante los años de hambre muchos indígenas y peones vagaban en busca de comida por los campos y morían sin atención en zonas despobladas. Tal movilidad distorsiona si no es que lo destruye el valor de las listas parroquiales. De todas maneras sirven de indicación útil como la paja que señala la dirección del viento.

  El grado de urbanización, aunque fue difícil de calcular, era notablemente alto. En 1790 las ciudad de Querétaro tenía casi 30 000 habitantes y San Juan del Río 6 173. Guanajuato tenía 32 000 personas en su centro pero si le agregamos la población de los centros mineros y de beneficio que se encontraban dentro de un radio de 5 kilómetros, que en realidad eran casi suburbios de la ciudad, el total alcanza la cifra de 55 000. Carecemos de cifras exactas en lo relativo a las ciudades de Celaya, San Miguel y León, pues las que tenemos se refieren a sus distritos, pero Celaya posiblemente tenía más de 20 000 habitantes y San Miguel por lo menos 12 000; León era mucho más pequeña pues en 1781 no llegaba a 6 000. Además de estos centros urbanos importantes el Bajío contaba con un gran número de poblaciones menores tales como Irapuato, Silao, Salamanca, Salvatierra, Acámbaro, San Felipe y Dolores. Quizá sea razonable suponer que hacia 1793 cerca de un tercio de la población el a intendencia de Guanajuato vivía en poblados de más de 5 000 habitantes. Un porcentaje similar era aplicable a la zona del corregimiento de Querétaro.

  Siendo esta la situación, no es de sorprender que en el Bajío predominara la población mestiza. Un resumen extractado de los sumarios publicados del censo de 1792 ilustra las proporciones.

  Como la mayoría de las personas consideradas como españoles indudablemente tenían alguna mezcla de sangre indígena o africana, podemos entonces dar por hecho que el Bajío, hacia fines del siglo XVIII, había logrado lo que otras provincias alcanzarían mucho más tarde: la formación de una población predominantemente mestiza estando ya los indígenas en minoría. Además, las pruebas que han llegado hasta nosotros indican que la población indígena estaba considerablemente hispanizada y en camino de perder su identidad como grupo cultural separado.

  Históricamente los otomís y tarascos del Bajío eran grupos colonizadores que habían fundado pueblos organizados en número relativamente escaso. En 1810 aparecen en las listas únicamente 62 pueblos de esta especie y en el censo de 1793 no se mencionaban más que 37. Además, como lo reveló en una encuentra hecha en 1797, estos pueblos conservaban muy pocas tierras comunales. En San Felipe y en Dolores no quedaban pueblos que tuvieran ni fondos comunales ni siembras de milpas comunes. La zona de San Luis de la Paz había 4 pueblos que conservaban algo de tierra, pero los 4 estaban litigando con los terratenientes locales sobre la posesión de dichas tierras. Más hacia el sur, en la región de Salamanca, los dos pueblos que todavía eran propietarios de las tierras las daban en alquiler, y en Salvatierra, la pequeña extensión que pertenecía a dos pueblos cercanos no producían nada. Ni en Celaya, ni en las poblaciones menores de su jurisdicción, tales como Apaseo, Jerécuaro o Chamacuero, tenían tierras los indígenas. En León, los 702 tributarios de San Francisco del Rincón carecían de tierras comunales. De San Miguel el Grande se informaba: “no hay repartimientos entre los indios laboríos que viven en las haciendas y ranchos de la comprensión y los que habitan en esta villas e mantienen con la industria de artesanos”. (1)


Fuente:

1.- Brading, David A. Mineros y comerciantes en el México borbónico (1763-1810). FCE. México, 2012, pp.302-307

martes, 25 de noviembre de 2014

Extraños movimientos subterráneos en Guanajuato, Enero 9 de 1784.

    Encontramos en la Gazeta de México, del 28 de Enero de 1784, un documento que me parece curioso pues habla de un suceso un tanto cuanto extraño que muchos seguramente calificaron con una antesala al fin del mundo o como un reclamo del Cielo ante los muchos pecadores que entonces había por la región. Lo transcribo completo para compartir contigo algo que si bien no nos dice de un evento histórico notable, si nos dice de los aconteceres en aquel ya nada apacible último cuarto del siglo XVIII por la Intendencia de Guanaxuato.

"Guanajuato.-

     El Cabildo, Justicia y Regimiento de esta Ciudad, con fecha 14 y 17 del corriente expone á S. Exa. la consternación en que se hallan sus habitantes á causa de los estruendos y movimientos subterráneos que se han sentido desde la madrugada del día 9 en todo el territorio; pues aunque en los cuatro díassiguientes solo se percibían con lentitud, el 13 repitieron con igual fuerza desde las tres y quarto de la mañana, siguiendo del mismo modo hasta el día 16 con muy cortos intervalos; y que aunque en todo ese tiempo no se había experimentado estrago alguno, temiéndolo por momentos, muchos de sus vecinos habían desamparado sus casas y salido en la Ciudad, sin embargo de los bandos promulgados para contener su fuga.

     Deseando satisfacer dichos Cavildo á la estrecha obligación en que se halla construido de precaver por todos los medios posibles el daño de aquel Público, y previniendo el que le amenazaba de alguna violenta irrupción, ocurrió ante todas cosas a implorar los divinos auxilios, disponiendo en la tarde del día 13 una devota Procesión, y que el siguiente se comenzase Novenario a María SSma. baxo la advocación de la misma Ciudad, su principal Patrona. Y para venir en conocimiento de la extensión a que llegan los movimientos subterráneos, dirigió las correspondientes cartas cordilleras a los Lugares comarcanaos; á las que contextando los de San Miguel el Grande, Querétaro, Celaya, Salamanca, Irapuato, los Dolores, San Felipe, villa de León y Silao, asientan uniformes no haber sentido movimiento alguno.

     Quedan tomadas las correspondientes providencias a fin de que no siga el desamparo de la ciudad y minas, y para que se regresen a ella los que intimidados del temido estrago, hubiesen verificado la fuga; y para que con este motivo no le tengan algunos malhechores para hacer robos y causar daños, se han puesto sobre las armas doscientos Soldados inclusos los de Guardia, para que rondando á todas horas la Ciudad, la pongan á cubierto de todo insulto.

      Las mismas noticias se han comunicado para los Oficiales Reales de aquellas Caxas de Gobierno, el que entendido de todos los acontecimientos referidos, los ha exhortado a que se conduzcan con la mayor actividad, zelo y constancia en custodiar los Reales Intereses, y en ocurrir á el auxilio de aquellos habitantes siempre que las circunstancias lo exijan".

Fuente:

Gaceta de México del 28 de enero de 1784.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

El registro de Confirmaciones de la Villa de Salamanca del 6 de Marzo de 1708.

    Gran sorpresa me llevo al ver en el Archivo Parroquial de Salamanca el registro de confirmaciones que se realizaron el martes 6 de marzo de 1708, y, como marca la regla, estas confirmaciones fueron realizadas por el Obispo de Michoacán, Don Manuel de Esalante Colombres y Mendoza, décimo sexto Obispo de Michoacán durante su visita pastoral por esta parte de su diócesis. Al analizar el documento nos vamos imaginando muchas cosas, como, por ejemplo, el aglomeramiento que hubo en torno al templo parroquial que para entonces ya estaba construido pero aun no terminado. Ya entonces, 1708, estaba construida una sola torre, esa que vemos en el recinto conocido como Parroquia Antigua. El aglomeramiento se debe a que los confirmados fueron 475, si consideramos que la mayoría eran niños, estos seguramente iban acompañados de sus padres, además de sus respectivos padrinos. Agreguemos a ello el séquito que, seguramente, acompañaba al Señor Obispo. 

Confirmados março de 1708 años.

   En la Villa de Salamanca en seis de março de mil set.tos y ocho años Estando la Sala principal de la Casa de mora de los S.res Curas de esta villa que esta inmediata a la igles.a parrochial de ella El Illmo y Rmo Sr. Don Manuel de Escalante Colombres y Mendoza Obispo de la S. Ibles.a de la Ciu.d de Valla.d provincia de Michoacan del Consejo de la Mag.d &a mi Sr estando y selebrando las Confirma.s dixo su Señ.a Illma. que mandaba y mando que todos los confirmados se asienten en este libro de los Baptismos p.a que en todo tipo conste expresando sus qualidades y son como siguen." (1)

    El listado es largo, se anota allí el nombre de pila, luego "sus qualidades", es decir, su origen o casta. En una tercera columna aparece el nombre del padrino y, como marcaba la tradición, cuando se anotan indios, mestizos o mulatos, estos solo aparecen con el nombre de pila, cuando son españoles llevan el apellido, en el caso de los padrinos solamente. Esto nos da una idea de la población infantil, la cual se marca, según el estudio de uno de los que más profundamente ha visto la conformación de la sociedad en el México virreinal, Oscar Mazín, de que, cuando la Iglesia levantaba sus padrones, cosa que hacían cada año, en ellos anotaban a los mayores de 8 años, pues eran ya sujetos al pago del Diezmo, los menores no eran contados, por lo que se llegó a establecer, como regla, aumentar en un 25% la población arrojada en esos "censos" para tener un número de habitantes más próximos a la realidad. Ahora que encontramos este documento, podemos implementar la regla al revés, para determinar que la población de la villa de Salamanca y su provincia era de unos 2000 habitantes. Numero que no puedo confirmar a ciencia cierta, simplemente es para darnos una idea. Es muy próximo a la realidad, considerando que en el padrón de 1683, la población registrada fue de 1,467 habitantes.

   Debemos tener en cuenta que no solamente eran confirmados niños, pues muchos indios habían sido bautizados ya en edad adulta y, cuando el obispo llegaba a la Villa, eran confirmados, pero de esos detalles no tenemos noticia. Lo que si vemos en estos documentos es la composición demográfica en base al listado de los 475 confirmados los cuales fueron: 343 indios; 55 españoles; 46 mestizos y 31 multatos. Es decir, un siglo después de ser fundada la Villa de españoles de Salamanca, la población era eminentemente indígena con un rotundo 72% de presencia.

   Son 475 nombres de padrinos que aparecen en la lista, sería complicado transcribirlos todos, pero, para fines estadísticos y más precisamente, para fines genealógicos, saco algunos nombres y apellidos para darnos una idea de cuán antiguos son los apellidos de la región de Salamanca: Gregorio de Lizarrarás, Diego de Soto, Manuel Rodríguez, Joseph de Fonseca, Joseph López, Joseph de Irazabal, Br. Juan Díaz Corona, Alonso Pérez, Agustín de Cervantes, Salvador Ramos, Juan de Witrago, Martín López, Joseph Solórzano, Antonia de Miranda, Lorenza Mexía, Xbal de Herrera, Antonio Flores, Ana de los Ríos, Antonia Merino, Domingo Solórzano, Bernabé González, Diego de Guevara, Joseph de Soto, Nicolás de Orozco, Joseph Salmerón, Joseph Zavala, Juan Arroyo, Mateo Gómez, Antonio de Fonseca, Lucas García, Bernabé González, Agustín Pantoja, Gaspar de los Ríos, Francisco Gutiérrez, Miguel de Miranda, Agustín de Sandoval, Pedro de Retes, Doña María de Valle, Pedro de Amézquita, Nicolás de Santillán, Nicolás de Ribera, Nicolás Pérez, Antonio de Hinojosa, Domingo Ximénez, Michaela Zurita, Joseph M. Redondo, Doña Isabel de Prado y Sotomayor.

   Sobre el Obispo Escalante Colombres y Mendoza sabemos que nació en Lerma, España, en 1649, es nombrado Obispo de Durango en 1701, ocupando el cargo en 1703, para el 19 de mayo de 1704 es nombrado Obispo de Michoacán, a donde llega el 27 de Junio de se mismo año. Muere en Valladolid, Michoacán, el 15 de mayo de 1708, a la edad de 59 años, por Salamanca pasó el 6 de marzo de ese año, no sabemos si pernoctó aquí. El Señor Cura de la Villa de Salamanca era entonces el Bachiller Don Joseph Bruno de Salas y Garnica.

Fuente:

Archivo Parroquia de Salamanca. Libro de Bautismos No.3 del 12 de Junio de 1706 al 27 de Marzo de 1718. pp.21-27.

lunes, 10 de marzo de 2014

Redondo, el origen de un apellido común en la región de Salamanca, Guanajuato: Los Arredondo.

    Aclaro que uso la información de mi parentela meramente como indicativo de lo que son los cambios, ajustes o desajustes de los apellidos en una nación en la que, el dominio español, el dominio de sangre, la cual debería ser "de probada pureza por los cuatro costados" y del dominio de ideas que, viniendo de cientos de kilómetros mar adentro, cuando llegaban a esta Nueva España y, más aun, cuando llegaron a la zona del Bajío, habían recibido tantas transformaciones que, al pretender armar árboles genealógicos nos topamos con la cortina que cubre a la noche de los tiempos y que, al no tener los suficientes datos confirmados, esos pretendidos "linajes" simplemente desaparecen, desaparecen porque no existen. Tal es el caso del apellido que yo llevo y que varios cientos de personas de la región mencionada llevamos. Más aun, para ser precisos; cientos de personas de los municipios de Salamanca, Valle de Santiago y Jaral, en el estado de Guanajuato nos apellidamos Arredondo. Municipios que, por cierto, eran una sola alcaldía cuando ésta fue creada, la de la Villa de Salamanca.


  Yo pensaba al igual que, seguramente otros Arredondo pensaban, que un señor de ese apellido había cruzado el Atlántico, luego de la conquista de México y se había avecindado acá. Más aun, llegué a pensar que había sido uno de Cantabria, la norteña región española. Pensé que, quizá, había sido uno originario de la Villa de Arredondo y llegué a la exageración de pensar que ese Arredondo que había cruzado el Atlántico era descendiente ni más ni menos que don Mateo Arredondo y que en algún momento se avecindó en el Bajío, pero no, la historia no es así, ya que él se avecindó en Santiago de Saltillo, actual capital del estado de Coahuila y era descendiente de Juan de Arredondo.

   "Don Gaspar de Albear Salazar, Caballero de la Orden de Santiago, gobernador y capitán general de este reino y provincias de Chiametla y Copala por Su Majestad. Por cuanto Juan de Casares fue proveído por capitán y justicia mayor de la Villa de Santiago del Saltillo y su jurisdicción y el tiempo que se le dio del dicho cargo es cumplido y conviene nombrar persona que administre justicia en él, y confiado del capitán Mateo de Arredondo, residente de esta villa, que bien y fielmente hará lo que por mi fuere cometido y encargado como lo ha hecho en este alzamiento general de los indios de la nación tepehuana..." (1) Así, pues, descartamos a don Mateo como la semilla que vino a dejar el árbol genealógico de los Arredondo en el Bajío guanajuatense.

  "Mateo de Arredondo nació en Burgos, España, hijo de Juan de Arredondo Agüero y de María Fernández de Regil. En 1626 entró al Nuevo Reino de León con Martín de Zavala, acompañado con sus parientes Juan de Arredondo Agüero y Hernando de Arredondo. En 1628 y 1630 él y su familia se dedicaban a los negocios de minas en San Nicolás Tolentino y San Gregrio". (2)

  Había visto este escudo en repetidas ocasiones, con la torre y los leones rampantes, nunca había notado que hay una mujer que asoma por la ventana central. Ahora que he revisado el Archivo Parroquial en los libros uno y dos, que abarcan los registros del siglo XVII en Salamanca, que comprenden los años de 1651 a 1699, no encuentro a un solo personaje que lleve el apellido Arredondo, en cambio veo a varios que llevaron el apellido Redondo. Luego de atar varios cabos y deshacer varios nudos me di cuenta de que es lo mismo, es decir, que el origen del apellido Arredondo, tan común por estos lares, no es de ningún español que apellidara así, en cambio lo es de uno que apellidaba Redondo... la A fue integrada, con la correspondiente segunda erre, en la primera mitad del siglo XIX. Y, más aun, al observar los escudos heráldicos de ambos apellidos no vemos diferencia alguna. Son lo mismo. Durante varias décadas afirmé que el apellido Arredondo se había influenciado por la gramática árabe durante los muchos siglos que tuvieron de dominio en la península ibérica. Pensaba que, a sabiendas que los adjetivos nos fueron heredados de la lengua árabe, cuando se nombraba, en español, redondo, se arabizaba diciendo Al redondo, y luego de que Nebrija pusiera orden en la gramática ese Alredondo se volvió Arredondo.... ahora estoy dudando todo eso.

   En 1683 fue levantado un padrón en Valle de Santiago, es esta la fecha más antigua que he visto en donde aparece registrado el apellido Redondo, se dice ser el "Padrón de las personas que han cumplido con el presepto de Nuestra Santa Madre Ygecia en este Valle de Santiago, este año de 1683. Padrón de la jente que ay en esta congregasion de el Valle de Santiago de este presente año de 1863 en la jurisdicción de Salamanca". (3) Aparecen: Ximon Redondo, nieto de Mariana de Santoyo, viuda. Juan Martínez Redondo, casado con Josepha de León, sus hijos son María Velázquez y Joseph Martín. Se incluye a Bartolomé Redondo, que no estaba presente, ni él ni ningún miembro de su familia durante el censo. Y está María Redondo, de 2 años, hija de María Mexía. Habrá que recordar que entonces los apellidos se usaban al gusto de cada quien, igual se portaba indistintamente el apellido materno que el paterno o el paterno o materno de los abuelos, uno disponía de cual usar, razón por la qué se vuelve complicado el rastrear a una persona si no se cuentan con datos bien precisos.

  Viendo uno por uno, los registros bautismales de la Parroquia de la Villa de Salamanca notamos que hay, del lado español varios apellidos dominantes: Santoyo, Pérez, Quintana, Valle, Fonseca, Pantoja, especialmente en el tercer cuarto del siglo XVII (1651-1676). Del lado indio domina el apellido Cruz y el Martín, sobresale el Butanda, pero ese es un caso excepcional. El primer Redondo que se registra en Salamanca es Antonio Ramos Redondo, nacido el 18 de febrero de 1690 en el rancho del Sáuz, su madre es María Redondo.

   Para el año siguiente, el 5 de marzo de 1690, hay un matrimonio, indígena, él se llama Joseph Martín Redondo, ella Juan Pérez de Santoyo, viven en Baltierra "de la otra banda", y aparecen como padrinos de un niño mulato que es bautizado en la fecha mencionada, es hijo de Diego Rodríguez, mulato que vive en la Hacienda del Molino de San Nicolás, es decir, en eso que conocemos como "El Molinito", hacienda que era de los padres agustinos. Si no estás muy familiarizado con la historia, (la bien documentada), de Salamanca, quizá te confunda el término Baltierra de la otra banda. Te lo explico:

  El río Grande, ese que conocemos como Lerma, ha sido siempre punto de referencia en la historia de Salamanca. En el siglo XVI, se mencionaba por su banda, es decir, por su cauce. Cuando se decía de esta banda, quería decir del Lema hacia el norte. La otra banda era del Lerma hacia el sur. Había además una ligera confusión entre Baltierra y Valtierrilla, pues ambas eran Baltierra, pero una era "de esta banda", refiriéndose a Valtierrilla, y la otra era "de la otra banda", refiriéndose a la Labor de Baltierra, que ahora se llama así y que fue originalmente una de las Estancias en donde se fundó la Villa de Salamanca, luego fue próspera hacienda que, al fraccionarse se convirtió en varias "labores" (que quiere decir "terrenos de cultivo" y que en la actualidad es un rancho, llamado con pompa, "comunidad" y ya sólo se hace mención de "La Labor".

   Así, pues, tenemos que un tal Joseph Martín Redondo, vivía en Baltierra de la otra banda. Seguimos revisando el libro de bautismos y aparece un tercer Redondo: un niño expósito (que quiere decir de padres no conocidos) que nace en la casa de Joseph Miranda Redondo el 8 de diciembre de 1691. El 20 de marzo de 1692 es bautizado un niño, que lleva por nombre Francisco y es hijo del mestizo Francisco García y de la mulata Inés Redondo, ellos viven también en Baltierra.


   El siglo XVII en la villa de Salamanca presenta una sociedad apenas en formación, todo aparenta que aun no se daban las marcadas diferencias sociales y de raza y sangre, como en las ciudades grandes (México, Guanajuato, Guadalajara, Querétaro, Valladolid) y había una sana convivencia entre españoles, criollos, indios y mulatos. Esto lo podemos comprobar con el siguiente registro, del 9 de noviembre de 1694:

  "...En el año de mil y seicientos y nobenta y quatro en nuebe dias del mes de nobiembre yo Rodrigo de Castañeda y Leon Teniente de Cura desta Villa en la Iglecia parochial de ella baptise solebnemente un infante español de ocho dias de nacido y le puse por nombre Isidro, hijo legitimo de Juan Martin Redondo y de Maria Sanches de Mansera fueron sus padrinos Juan de Fonseca español y su hermana Maria de Fonseca..." (4)

   Todo indica que Joseph Martin Redondo era muy conocido en la región, seguramente muy sociable, amén de buen cristiano, pues continua apareciendo como padrino en diversos bautizos. el 14 de marzo de 1694 lo es de Eusebio, hijo de Lázaro Santoyo y de Bernarda de la Sierra. Una niña más, de apellido Redondo, es bautizada el 8 de mayo de 1695, se trata de la hija de María Mexía, casada con Antonio Aguilar, ella es hija de Francisco Redondo, todos son españoles. Quizá sea ella la que aparece registrada como residente en el Valle de Santiago.

   Hay algunos registros más en los que aparece el español Joseph Martín Redondo siempre como padrino de bautismo de españoles, criollos e indios. De los documentos del tercer libro bautismal de la Parroquia de la Villa de Salamanca que abarcan el siglo XVIII, no he tenido aun la oportunidad de consultarlos, eso me llevará mucho tiempo, tanto, que dudo tener mayor información en lo que resta de este 2014 concerniente a ese siglo. Pero tenemos un dato sumamente importante, se trata de un sitio documentado en un censo levantado en la última década de ese siglo, el XVIII, según la "Relación de los Pueblos, Haciendas y Ranchos pertenecientes a la Intendencia de la ciudad de Real de Santa Fe de Guanajuato y su provincia, del 16 de noviembre de 1792. (5) En ella se menciona que en Salamanca había: 1 Villa, 5 Pueblos, 39 Haciendas y 54 Ranchos; uno de esos ranchos tenía por nombre el de Los Redondos. Dato por demás curioso e intrigante ahora que estamos tratando de entender esta genealogía de los Arredondo.

  Este censo ocurre por orden específica de la Corona pues estaba en plena ebullición la estabilidad del reino, España estaba en guerra con Inglaterra y buscaba recursos por todos lados, uno de ellos a través de los Vales de Consolidación que darían pie, al poco tiempo, al estallido del movimiento de Independencia, y, como durante los largos once años de guerra, todo el tiempo la Villa de Salamanca fue escenario de paso de tropas realistas e insurgentes, si algo hubo en Salamanca durante todo ese tiempo fue inestabilidad. Y se vuelve más complicado aun verificar fechas, datos, nombres entre 1811 y 1821 periodo en el que nació uno de los Redondo que será el eslabón que una la cadena que amarra al árbol genealógico del que yo desciendo, este personaje sería el padre de Pedro Redondo.

   Pedro Redondo vivía en la Hacienda de la Labor, que era el nombre que ya había adquirido, como hacienda ya formada, lo que se menciona como la Estancia de Baltierra, que pasó luego a ser la Labor de Baltierra y varios ranchos con diferentes nombres en su conjunto. Pensando en que en ese temprano siglo XIX mexicano, la edad promedio para que un hombre se casara eran los 25 años, podemos intuir que Pedro Redondo nació en 1814. ¿Quién era su padre? no lo sé, quizá uno de los propietarios del rancho de Los Redondo, pues, si el nombre era en plural, seguramente eran varios Redondo los que allí vivían y laboraban. El único dato con el que cuento es que Pedro Redondo casó el 2 de abril de 1839 con Antonia González en la Hacienda de La Labor. Tuvieron nueve hijos, entre ellos unos gemelos:

1.- Antonio Crispín Santiago, nacido el 25 de julo de 1840.
2.- Antonio (seguramente con más nombres), el 27 de junio de 1841.
3.- María Atancia Mónica Soledad, nacida el 4 de mayo de 1843.
4.- María Eugenia Gertrudis. Aquí no concuerda del todo la información, pues su fecha de bautismo es el 17 de noviembre de 1843, hay la posibilidad que exista aquí un "error de dedo" y sea 1844 el año del registro.
5.- Octaviano Epigmenio, nació el 22 de marzo de 1845, él es mi bisabuelo.
6.- Julián, nacido el 10 de enero de 1853.
7.- Sabino del Refugio, nacido el 30 de diciembre de 1853.
8.- José nacido el 31 de diciembre de 1853, aquí hay dos cosas, una que sea el gemelo de Sabino, y que como murió solamente le pusieron José. Quizá murió por el largo trabajo de parto, de otro modo aparecerían registrados juntos y con una anotación especial que se hacía cuando eran gemelos, que se les anotaba como "del mismo vientre". La otra posibilidad es que haya otro "error de dedo" y haya sido el 31 de diciembre de 1854 su nacimiento.
9.- José Macedono Cresenciano, nacido el 14 de septiembre de 1855.

  Y comenzamos a sacar las primeras conclusiones de esta, la primera inmersión que hago pública de lo que he ido viendo y documentando de los que fueron los posibles, algunos, y seguros otros, de mis (nuestros) antepasados. Está aun registrado como Redondo, el que llevara por nombre Pedro, padre de Octaviano, ya con Octaviano es cuando aparece el apellido como Arredondo ¿por qué? ¿fue error de dedo? ¿fue capricho del cura que escribía el registro? ¿fue que ya, por tradición y costumbre, los que se apellidaban Redondo, habían adoptado el Arredondo? Eso espero saberlo para 2015 que será cuando tenga averiguado lo relacionado a los registros del siglo XVIII. Pedro Redondo, mi tatarabuelo, nació durante la guerra de Independencia y su padre, cuyo nombre desconozco, es decir, mi trastatarabuelo, del cual soy su chozno no lo sé.

  Yéndonos a tiempos más cercanos, veamos el caso de mi bisabuelo: Octaviano Arredondo González, nacido el 22 de marzo de 1845 en la Hacienda de La Labor de Baltierra, casado en el templo de San Nicolás del Jaral, (actual parroquia de Jaral del Progreso), con Felipa Juana Ojeda Quesada el 19 de febrero de 1873, a los 28 años. Felipa era originaria de Jaral, pueblo que pertenecía a la jurisdicción del Valle de Santiago, ella contaba 29 años al matrimoniarse. En el Jaral el apellido Ojeda es uno de los más abundantes. Y en Salamanca una familia Ojeda, otra García, fueron propietarios, por varios años de parte de la Hacienda de San José de la Sardinas. Esa hacienda, que era de las grandes, fue propiedad buena parte de la segunda mitad del siglo XVIII del capitán Juan Antonio Santana, estuvo abandonada durante la guerra de Independencia y, ya para mediados del siglo XIX, se fraccionó en tres partes, tomando los nombres de Troje de Sardinas, Otero de Sardinas, y Sardinas, se perdió aquello del San José de las Sardinas. Troje de Sardinas pasó a manos de Mateo García, constaba de 12 caballerías. Sardina era de Ignacio Machuca, con otras 12 caballerías. Hay otro personaje, Isaura Gallegos, soltera, que heredó Sardinas y ella dispuso que el usufructo de Sardinas fuera para mantener la capilla de la cárcel que entonces estaba en la calle de Marte, actual Tomasa Estévez. Lo curioso de todo esto es que, tanto La Troje de Sardinas pasa a propiedad de Octaviano Arredondo, así como la esquina de Marte con la calle del Jardín Principal, sitio en el que puso su tienda, especializada en artículos de papelería que se llamaba La Bandera Roja y era concesionario de El Águila, para la venta de gasolina, cuya bomba se encontraba justo en la esquina de lo que hoy es Banorte.

  La descendencia de Octaviano Arredondo y Felipa Ojeda fueron:
1.- José Clemente Rafael, nacido el 23 de noviembre de 1873.
2.- José Refugio, nacido el 13 de mayo de 1876, mi abuelo.
3.- José Toribio Pedro Ramón, nacido el 29 de abril de 1878
4.- José Isaac Quirinos de Jesús, nacido el 5 de junio de 1880
5.- José Crescencio Juan Luis Gonzaga, nacido el 5 de mayo de 1883.

Así pues, será bueno, de ahora en adelante, no seguir buscando más en los Arredondo, dado que el origen que tenemos está con los Redondo y ese origen se enraizó en La Labor de Baltierra, actual municipio de Salamanca.

 Relación de negocios establecidos en Salamanca hacia 1900, el número 23 es el de Octaviano Arredondo, registrado como una tienda, (era papelería) de nombre "La Bandera Roja".

 Listado de los propietarios de las "fincas rústicas" en vías de preparación del Censo de 1900, aparece allí don Octaviano Arredondo y, cosa curiosa, está también una persona con quien emparentaría, Rómula Acosta de Flores, madre de Trinidad Flores Acosta, con quien casaría uno de los hijos de Octaviano, Refugio (mi abuelo).

Otro documento que encontré en el Archivo Histórico Municiapal de Salamanca es esta carta en la que Octaviano Arredondo se excusa de no poder asistir a un citatorio para ver lo concerniente al terreno en donde se construiría la ampliación de la estación del ferrocarril.

Fuentes:

1.- Garza Martínez, Valentina. Libro del Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo. 1578-1655. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. Archivo Municipal de Saltillo. 2002. p.172

2.- BMNAH. Sección microfilms. Serie Zacatecas, rollo 4, exp. 20 fs 1,2 y exp. 21, fs 1-11, 18v, 20.21. Cavazos Graza, Diccionario. Citado en Libro del Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo. p.172

3.- Carrillo Cázares, Alberto. Partidos y padrones del obispado de Michoacán. 1680-1685. El Colegio de Michoacán. Zamora, 1996. pp. 428-429.

4.- Segundo libro de bautismos. Parroquia de Salamanca. Hoja 41, vuelta.

5.- Castro Rivas, Jorge Arturo. Relación histórica de la Intendencia de Guanajuato durante el periodo de 1787-1809. Universidad de Guanajuato. Guanajuato, 1998. pp.162-163.