Dios mío amorosísimo, Señor del Hospital, a tus plantas llego con lágrimas en los ojos y fatiga en el cuerpo, los cuales te ofrezco en agradecimiento de tus bondades y como hijo pecador, te pido, Jesús mío me concedas un sincero arrepentimiento de mis pecados y tu ayuda para dejar de ofenderte, y así haciéndome digno de tu Santo amor, me concedas por los méritos de tu preciosísima sangre, las gracias que en este día todo corazón imploro. (Súplica)
Benignísimo Señor que quisiste dejarnos en esta venerable imagen una copia exacta de tus padecimientos y dolores por ellos espero que me concedas la gracia que te pido, la tranquilidad de mi casa, el perdón de mis pecados y mi salvación eterna.
Amén.
(Texto tomado de las oraciones que entregan en la mesa de entada a la Parroquia).