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jueves, 27 de agosto de 2015

San Bartolomé Apóstol, el Santo Patrono olvidado de Salamanca

  Todavía hay muchas personas que viven en Salamanca que no saben que el Santo Patrono de esta ciudad es San Bartolomé. Yo lo supe cuando tenía más de 40 años, es decir, me ocurrió lo mismo que a muchos, por no decir que a todos los que aquí vivimos a pesar de ser oriundo del lugar. La razón creo es una: la presencia, por un lado del Señor del Hospital, y por el otro la de San Agustín. Me explico

   Eso que ahora llamamos "tramitología", para obtener la autorización de crear una nueva población de españoles comenzó más o menos en febrero de 1602. Quién encabezó el trámite fue Bartolomé Sánchez Torrado que, por casualidades de la vida llevaba ese nombre, el de Santo Patrono. Tal vez nació un 24 de agosto y por eso le fue dado, o tal vez, en la población de la que era originario en España tenía por patrono a Bartolomé, pues en España hay una buena cantidad de poblados que lo tiene, su festividad es una muy sentida en la zona rural de España, incluso en la actualidad. Ocurrió que el Virrey de Nueva España otorga la autorización para fundar una villa de españoles el 16 de agosto de ese 1602. Muy probablemente el correo, la posta real entrega la notificación en la víspera del 24 de agosto, cuando corría ya el triduo de San Bartolomé.

   Se dice que el camino entre la ciudad de México y lo que hoy es Salamanca se recorría en 5 o 6 días, eso sin ir con prisas y a galope. Dudo que la posta real llevara prisa alguna por llegar, lo más seguro es que tuviera trazada una ruta y en el camino iría dejando las notificaciones a las distintas poblaciones: Tepeji, Jilotepec, Tula, San Juan del Río, Querétaro, Apaseo y Celaya, solo por nombrar las más importantes, pues igual había haciendas en el camino. Así que, si la firma se da el 16, digamos que el 17 salió la posta y el 23 llega no a Salamanca pues aun no existía, sino a Irapuato, lugar en donde vivía Bartolomé Sánchez, era la víspera de su Santo, la víspera de San Bartolomé. Quizá sea esa la razón por la cual se le eligió como Santo Patrono.

  Había en aquella época en la Nueva España, y más aun en la Edad Media en España, la tradición de que cuando se elegía al Santo Patrono se hacía por rifa, el nombre tenía que aparecer tres veces lo cual se consideraba casi milagroso, eso lo podemos aplicar al caso de Salamanca, pero hay un detalle que parece pequeño pero, considerando que de allí se determinaría el patronazgo de la población, más bien el detalle es grande, pues desde que el Virrey tiene en su escritorio la solicitud de fundar una nueva población ya aparecía allí el nombre de San Bartolomé.

   El Virrey cuando firma la autorización para fundar la Villa "que se llame nombre e intitule por ahora y para siempre jamás Salamanca" dice claramente su ubicación, la cual es, luego de la "vista de ojos" que hacen sus emisarios, es decir, la inspección del lugar, y anotan que el límite sería el Rincón de San Bartolomé, el cual se llamaba antes Rincón de Alonso Hernández, un rincón, en aquel entonces era un ancón, un punto en donde había una curva, en este caso la curva que mencionan se refiere a la que hace el río Lerma.

   San Bartolomé es, en la tradición rural española, el abogado en contra de muertes por rayos en las tempestades, cosa que, antes del cambio climático que experimentamos, ocurría con frecuencia en esos días de Agosto, cuando se le celebra. San Bartolomé es un santo sumamente importante en el Calendario Agrícola, pues es el que marca el final de la Canícula, cuando dejaba de arreciar el calor.

  San Bartolomé fue conocido en México con el nombre coloquial de San Bartolo. Aquí en Salamanca, al revisar los libros de bautismo del siglo XVII no aparece ni una sola persona a la que se le haya dado el nombre de Bartolomé, quizá sea porque el nombre no estaba permitido para indios ni mulatos, ni castas. Los libros del siglo XVIII aun no los he revisado, en cambio los de las primeras décadas del siglo XIX, antes de que comenzara la guerra de Independencia nos dicen que en Salamanca, en 1809 había 6 personas que llevaban el nombre de Bartolo, cosa mínima para una población de poco más de 14 mil habitantes.

  Otro San Bartolomé lo tenemos en la que fuera su parroquia original, esa que conocemos como Parroquia Antigua.

  Esta es otra escultura que tenemos de San Bartolomé, se localiza en la torre oriente del templo de San Agustín.


  La razón por la cual digo que San Agustín opacó el culto a San Bartolomé te la contaré en el artículo siguiente. Te pregunto una cosa ¿fuiste a la misa de San Bartolomé el 24 de agosto? yo no, porque no estaba en Salamanca y, te dejo una duda: Las ferias en México van asociadas a la Fiesta Patronal, la Feria de Salamanca se llama Fiestas de Primavera y más bien está asociada a la Semana Santa, el Martes Santo es el día de celebración del Señor del Hospital. ¿Por qué en Salamanca la Feria no es en Agosto?

jueves, 28 de junio de 2012

San Probo, el santo NO venerado en la Salamanca mexicana.

 Lo más seguro es que ya sepas que este blog del Señor del Hospital se desprende del blog El Bable, aquí pretendo concentrar toda la información posible en torno a la historia conocida, y más bien, a la historia desconocida de la Salamanca Criolla, término acuñado por don José Rojas Garcidueñas, sin liugar a dudas el salmantino más distinguido que hemos tenido. Y sucede que, al saber que tengo más lectores en El Bable, que en El Señor del Hospital, decidí subir allí el artículo relacionado a la lista de las reliquias de santos que existen o existieron en Salamanca, Guanajuato. Dentro de ellas, según testimonio de fray Reginaldo Vega, está (o estuvo) la de San Probo.

Los alcances de los nuevos sistemas de comunicación son infinitos e impensables. Rara vez recibo comentario alguno de gente de Salamanca (México) y, ocasionalmente de la Salamanca original, la de España, como fue el caso de este comentario que apenas recibí hace un par de días, el cual, dada su importancia te comparto:

"Muy curioso el artículo. Un santo llamado Probo es venerado en Salamanca (España) como oriundo de la ciudad, juntamente con otros cuatro compañeros mártires. Murieron en el Reino Vándalo africano en el siglo V por no querer abrazar el arrianismo, por órdenes del mismo rey Genserico, del cual eran consejeros. La tradición afirma que sus restos descansan en Medinaceli (Soria) y una leyenda (que pudiese tener algo de cierto) le hace oriundo de la ciudad de Salamanca. De hecho algunas de las reliquias de dichos santos llegaron a Salamanca procedentes de Medinaceli y su culto fue muy popular en el siglo XVIII. Me resultaría sorprendente que una de esas reliquias (apreciadísimas en su día) hubiese llegado a la Salamanca mejicana. ¿En cual de las fuentes que cita se menciona la existencia de dicha reliquia? Es un dato que aquí no es conocido".

Quien esto comentó no dejó, desafortunadamente su nombe, como quiera tenemos una referencia de él: que es de la provincia de Salamanca, España y que conoce bien la historia de su región. Su comentario me hace pensar varias cosas que creo son importantes para la historia de nuestra Salamanca, la desconocida y casi ignota Salamanca apellidada Guanajuato por parte de padre y México por parte de madre.

Los frailes agustinos, dentro de la idea megalómana de constrir una escuela, una universidad, emulando a la de la Salamanca original, no solo se quedaron allí, sino que también tomaron la figura de San Juan de Sahagún, para nosotros los de la Salamanca mexicana, santo desconocido, en cambio para los de la Salamanca original su santo patrono. Con esta acción constatamos que fueron un poco más allá al emular, santoral y hagiográficamente, todo lo posible a una Salamanca con la otra, la prueba la tenemos con lo de San Probo... y los santos mártires.

Una vez me dijo una persona en Salamanca (cito textual hasta donde me acuerdo): "es que tú te metes mucho con los Santos" y yo digo, como se lo dije a ella... si quieres conocer la historia virreinal de México, si no conoces de Santos, nunca entederás nada.

Vamos por buen camino.

Para leer el artículo de donde todo esto se generó, entra aquí:
http://vamonosalbable.blogspot.mx/2012/01/las-reliquias-que-hay-en-los-templos-de.html

miércoles, 12 de octubre de 2011

La historia, leyenda y mito de San Bartolomé.

"...Y también al glorioso San Bartolomé Apóstol, de quien había oído decir que era abogado contra los demonios..." (3)
Alonso de Andrade. S-XVI

En Salamanca estamos habituados a ver la representación de San Bartolomé así como se nos presenta en las tres imágenes que de él tenemos: la del Santuario del Señor del Hospital, la que hay en la Parroquia Antigua y la de la torre oriente del Templo de San Agustín. En ellas aparece el apóstol con sus atributos más comunes: el cuchillo y el libro. En cambio, en esta representación que ahora vemos aparece el santo triunfal y a punto de ser coronado, con un demonio a sus pies. Veamos pues un poco más de lo que es su historia, su leyenda y su mito.

Aquí aparece San Bartolomé en la víspera de su festividad en el Santuario del Señor del Hospital. Recordemos que fue éste apóstol el señalado para ser declarado Santo Patrono de la Villa de Salamanca cuando su fundación en 1603. Toda la historia de la antigua Iglesia Católica está basada en buena medida en lo escrito por Eusebio de Cesárea, él se encargó de transcribir antiguos manuscritos y recabar todos los datos que le fueron posible para organizar una Historia Eclesiástica. En ella dice que, al igual que todos los apóstoles, Bartolomé salió de Galilea a predicar, lo hizo primeramente en la India, se dice que incluso dejo allá copia del Evangelio de Mateo. Continuó luego su labor predicando en Mesopotamia, Persia, Egipto, Licaonia, Frigia y Armenia y que su martirio fue ejecutado en Albanópolis, población localizada en la costa occidental del mar Caspio.

Vemos ahora el único retrato que se dice ser de Eusebio de Cesárea, él dice que fue en la India donde Bartolomé predicó primeramente, que luego siguió a Mesopotamia, lo que en la actualidado conocemos como Irak; de allí continuó a Persia. Persia es, actualmente Irán; para luego hacerlo en Egipto. Hasta allí habla de un mundo medianamente conocido para quienes vivimos en México, pues luego continua por regiones cuyos nombres son tan antiguos que están practicamente desaparecidos: Licaonia y Frigia; sitios que se ubicaban en el noreste del actual Turquía. Finalmente llega a Armenia en donde es sacrificado, se dice que en Albanópilis. Buscando en el mapa donde pudo haberse localizado esta ciudad donde muriera Bartolomé, encuentro que, la porción de la antigua Armenia que daba al occidente del mar Caspio es la actual República de Dagestán.

"Cuando San Bartolomé llegó a la India, la idolatría, la superstición, y los sacrificios a los ídolos invadían aquellas tierras, como nos dicen sus hechos. Dios le escogió para a través de él hacer allí muchos milagros, y muchos enfermos le seguían con la esperanza de ser curados. Llegó hasta la corte del rey Polimio, y curó a la hija de éste de una terrible enfermedad. El rey quiso recompensarle con riquezas, pero San Bartolomé no las aceptó, sino que predicó al rey ampliamente la doctrina de la Redención. Este rey se convirtió a Jesucristo, pero su hermano, Astiages, adorador de los ídolos, cuando ascendió al trono, se enfureció contra San Bartolomé, y mandó que apalearan al Apóstol, y después de darle una enorme paliza, lo desollaron vivo. Polimio, después de la muerte del Apóstol, dirigió la Iglesia de aquella parte del mundo a lo largo de veinte años" (1).

"Las versiones acerca de su muerte son muy variadas. Se ha dicho que fue crucificado con la cabeza hacia abajo, que fue desollado, muerto a garrotazos, y que se le cortó la cabeza. También se ha dicho que pudo haber sufrido, acumulándolos, para incrementar su sufrimiento, todos estos tormentos: primero fue apaleado, después crucificado, luego desollado y, por último, decapitado". (2). En esta representación del apóstol en la tradición Ortodoxa vemos algo interesante. Los colores que usa en su ropa son los mismos que se representan en las imagenes que hay en Salamanca, tanto en el Hospital como en la Parroquia Antigua: un particular tono de morado con azul.

Vemos ahora las pequeñas islas que al norte de Sicila se localizan, una de ellas se llama Lípari y es allí en donde cuenta la tradición que los restos de San Bartolomé fueron encontrados en una caja de plomo. Aquí estamos ante una de las tantas, y siempre presentes, interrogantes que aparecen en torno a las historias de santos y apariciones y, en general, de cosas milagrosas pues, viendo el mapa nos hacemos la pregunta del ¿cómo fue posible?. Si la ejecución del apóstol fue en una ciudad en las orillas del Mar Caspio, mar interior y que no tiene salida al mar Mediterráneo. Pensemos positivamente que no fue en el Caspio sino en el mar Negro a donde fue aventada la caja con los restos y que estos bien pudieron atravesar los estrechos de Bósforo y de los Dardanelos y salieron al Mediterráneo, rodearon Grecia y parte de Italia para dar en Lípari.

"Según relata San Gregorio de Tours en su obra DE GLORIAM MARTYRUM, al apoderarse de esta isla los sarracenos, sus huesos fueron trasladados a Benvenuto en el año 808. A finales del siglo décimo (983), siendo emperador Otón III, sus restos fueron trasladados a Roma y sepultados en la Iglesia de San Adalberto de Praga, en la isla del Tíber que cambió su nombre por el de San Bartolomé in Ínsula". (3). De ésta iglesia, con el tiempo, se logró hacer una impresionante obra de arte con su interior ricamente ornamentado y contiene una profunda historia ya que antes de estar dedicado a San Adalberto de Praga, era un santuario levantado a Esculapio, dios romano de la medicina.

Me parece sumamente interesante lo sucedido en la isla del Tíber, en Roma, lugar en donde se levantaba el santuario romano a Esculapio, el cual, dado el sincretismo que la Religión Católica ha desarrollado a lo largo del tiempo, pasó a la veneración de San Adalberto de Praga, el cual es, en la actualidad el Santo Patrono de Bohemia, Polonia y Hungría. Para luego ser cambiado al culto del Apóstol San Bartolomé. Además de ver aquí claramente el sincretismo, cuando lo romano se cristianizó, vemos como los Santos se ponen y se quitan de estar en moda. Algo que, guardando las debidas proporciones, sucedió en Salamanca, lugar en donde hubo una parroquia dedicada a San Bartolomé, al que luego se le olvidó debido a la fuerte presencia del Cristo del Señor del Hospital.

Y es en este punto, cuando la caja de plomo llega flotando a la isla de Lípari, que se comienza a tejer la leyenda pues, entendiendo que a esos huesos se les había dado sepultura en el cementerio de la localidad, como las tradiciones lo establecen; se dice que cuando los sarracenos invadieron a isla, destrozaron el sepulcro donde se guardaban los restos del apóstol San Bartolomé y los huesos fueron dispersados. Vino entonces una misteriosa aparición, fue la de este santo y le ocurrió a un monje diciéndole que recogiera todos sus huesos y les diera cristiana sepultura. El monje, impresionado, le dice que eso será tarea más que difícil pues, luego del paso de los invasores, docenas de tumbas habían sido profanadas y dispersados montones de huesos. Fue entonces que San Bartolomé le indicó que esa orden será cosa fácil de realizar, ya que al ir en la noche verá que los que son sus huesos brillarán. Cuentan que el monje recogió los huesos y los envió en una nave a Italia, a una región nombrada Benevento.

Vemos ahora la Basílica de San Bartolomé en Roma y nos enfocamos a las ideas que sembradas durante toda la época Medieval en Europa florecieron, ideas de demonios, aparecidos, seres míticos y una fauna larga de nombrar, poblaba las ideas y los relatos de los creyentes de ese entonces. El mes de agosto, en mita del verano se ha caracterizado por ser en buena parte del mundo, más específicamente en Europa, mes de tormentas, razón por la cual se pensaba que era el mes propicio para que los demonios hicieran de las suyas. Si nos introducimos a la demonología veremos un personaje llamado Astaroth.

Leemos en Wikipedia: "De acuerdo con Michaelis es un demonio de primera jerarquía que seduce por medio de la pereza, la vanidad, filosofías racionalistas de ver el mundo y su adversario es San Bartolomé, que puede proteger contra él porque venció las tentaciones de Astaroth. Inspira a los matemáticos, artesanos, pintores y otros artistas liberales, puede volver invisibles a los hombres, puede conducir a los hombres a tesoros escondidos que han sido enterrados por hechizos de magos y contesta a cualquier pregunta que se le formule en forma de letras y números en multitud de lenguas". Es así como nos damos cuenta la razón por la cual encontramos representaciones de San Bartolomé concebidas en el siglo XVI cuando se pensaba que él era la mejor fórmula para vencer al demonio.

Pues bien, y a modo de conclusión. Si observamos el Bajío con atención, nos daremos cuenta de que hay dos poblaciones (hasta donde buenamente tengo entendido) en donde hay Parroquia a él dedicada, una en Rincón de Tamayo, municipio de Celaya y la otra aquí, en Salamanca. Y si se escogió este patronazgo es debido a que San Bartolomé es, dentro de todas sus atribuciones y abogacías, el adecuado en contra de tormentas, aquellas que, en algún tiempo eran habituales en agosto acá, por El Bajío.

Y va la última pregunta: ¿Por qué celebramos a San Bartolomé el 24 de agosto? Pues por que es la "fecha de su traslación a la Iglesia romana en la que se supone se hallan sus restos". La fecha de su festejo varía de acuerdo a las distintas Iglesias que conforman al Catolicismo:

11 de junio para Griegos, Coptos y Sirios.
13 de junio según el Martirologio de San Jerónimo.
8 de diciembre para los Armenios.

Fuentes:

1.- Mercabá, Web Católcia de Información.

2.- Salas Parrilla, Miguel. San Bartolomé Apóstol y los dichos de las danzatas de la Almarchea (Cuenca). Culturas Populares, Revista Electrónica 5, Julio-diciembre, 2007. España.

3.- De Andrade, Alonso. Itinerario historial que deve guardar el hombre para caminar al cielo. Con Privilegio por Pablo de Val. Madrid, 1657.

Nota: En buena medida saqué toda la información del libro de la segunda referencia.

lunes, 29 de agosto de 2011

San Bartolomé Apóstol, ¿Segundo santo patrono de Salamanca?

El pasado miércoles 24 de agosto fue el día de San Bartolomé Apóstol, al que también se le llamó Natanael y cuyos atributos son el cuchillo, debido a que fue martirizado arrancándosele la piel. Debido a ésto, cuando se dio la evangelización en la Nueva España, se buscó la manera de darles a las celebraciones que los antiguos mexicanos tenían un valor dentro de las festividades Católicas, esto con el fin de hacer esa evangelización más fácil. Se encontró una similitud con el sacrificio practicado durante la fiesta de Xipe Tótec, en el mes denominado: Tlacaxipehualitzli.

Salamanca, la villa de, fue fundada, bien lo sabemos, el 1 de enero de 1603. Meses antes, el 16 de agosto de 1602, el virrey Martín Enríquez de Almanza, conde de Monterrey otorga la Licencia y Mercedes en la que se estipula, entre otras cosas que "...en nombre de la dicha villa de Selaya en la parte y lugar donde se a de hazer la saca del agua del dicho río que es donde llaman el Rincon de Alonzo Hernandes junto a Summutaro y por nuebo nombre que se le dio el Rincon de San Bartolome..."(1). Es aquí, en este documento, donde vemos por primera vez mencionado a San Bartolomé, hay quien dice que es debido a que el español, avecindado en Irapuato, que hizo los trámites par que se otorgara el permiso de una nueva fundación llevaba el nombre de Bartolomé, efectivamente, nos referimos a Sánchez Torrado, fue esa la razón de asignar al apóstol como santo patrono. Será bueno anotar que ese sitio al que se refiere como el Rincón de Alonzo Hernandes, seguramente era propiedad de Alonso Hernández Romero, uno de los españoles que aparece en el acta de fundación de la ciudad.

Yo me atrevo a pensar otra cosa, algo más real y auténtico. Dudo que alguien quisiera congraciarse con Sánchez Torrado ya que ni título ni nobleza ostentaba. Sabemos muy bien de la complicada y barroca burocracia que existió a lo largo de la Colonia, acabamos de ver que fue el 16 de agosto cuando el virrey otorgó la Licencia y las Mercedes, es decir, que fue el 16 de agosto que el virrey autorizó la fundación de una nueva villa, ese permiso seguramente llegó a las manos de Sánchez Torrado una semana después, justo el día de su Santo, San Bartolomé, el 24 de agosto de 1602... esta es una posibilidad que podemos sustentar al saber que en esos años antes que cualquier otra cosa estaba la Religión, en muchas ocasiones no se marcaban fechas con número de día y mes, sino lo que el calendario litúrgico señalaba.

Los santos que más se celebraban en ese inicio del siglo XVII eran los cuatro Evangelistas, los doce Apóstoles, Los Cinco Señores y los Padres Fundadores de las órdenes establecidas en la Nueva España. La fecha en que el virrey da la autorización para que se funde la villa de Salamanca es apenas un día después de una de las festividades más importantes de mitad del verano: la Asunción de María. A lo largo de la semana es decir, del 17 al 23 de agosto no hay ninguna festividad litúrgica de importancia hasta el día 24, día en que, de acuerdo a los cánones de conducta de la época, era misa obligatoria pues era un Apóstol al que se celebraba. Esto, creo yo, tiene mayor y mejor sustento que el pensar en los buenos actos e intenciones que pudiera haber tenido Bartolomé Sánchez Torrado.

Sabemos también que unos años antes de la fundación de la villa de Salamanca, 43 para ser exactos; había ya llegado la imagen del Cristo Negro, el que llegó con el nombre de Cristo de los Agonizantes y que ahora conocemos como Señor del Hospital, esto se dio en el año de 1560, el Cristo Negro llegó para quedarse en Salamanca cuando aun se llamaba Xidoó y llegó cuando aun existían algunos ligeros conflictos entre los distintos pueblos que habitaban la zona: otomíes, purépechas y chichimecas, al paso del tiempo el Cristo Negro quedó para el culto de los indios, mientras que, los españoles asentados ya en Salamanca tenían en su primitiva parroquia al que había sido nombrado como Santo Patrono de la villa: San Bartolomé.

Escribe Rojas Garcidueñas: "La villa de Salamanca crecía y, naturalmente, substituyó su primitiva parroquia, que sería de adobe y pequeña, por una construcción importante, suntuosa y de tales pretensiones, que parece haber sobrepasado las posibilidades de entonces y quedó inconclusa en partes secundarias y detalles de ornato" (2). Evidentemente que se refiere a lo que conocemos como Parroquia Antigua. Antes, en 1904, Pedro González escribió: "La actual parroquia quedó concluida en 1690, sin las torres que debe tener, pues quedó en el primer cuerpo la que existe en el mismo estado..." (3). Era esa la parroquia de la villa de Salamanca, era el lugar en donde se veneraba a San Bartolomé, el santo patrono y en el templo de Nuestra Señora, lo que ahora conocemos como Expiatorio, estaba el Cristo Negro que ya era conocido con el nombre de Señor del Hospital. Estamos hablando de la última década del siglo XVII.

Seguramente en el 1700 seguía, como siempre ha sido en nuestro país, una división social. Los indios teniendo acceso al sencillo templo del Hospital (el Expiatorio) y los criollos, pues para entonces españoles no creo vivieran en Salamanca, tenían su Parroquia. El Señor del Hospital para unos, San Bartolomé para otros pero, considerando que es en este siglo, ya el XVIII, que los agustinos decoran "el templo de San Juan de Sahagún (que) es, a no dudarlo, uno de los monumentos barrocos más notables del país; particularmente sus retablos, porque perteneciendo al estilo decorativo del siglo XVIII en el Bajío son, en varios sentidos, únicos y representativos tanto de la comunidad que los promovió -religiosos agustinos y sociedad criolla- como del momento histórico en que se construyeron..." (4)

No tengo el dato ahora de cuando la Parroquia de la villa de Salamanca dejó de serlo y por costumbre la gente siguió refiriéndose al recinto como la Parroquia, pero agregándole el título de Antigua, para entonces había ya una nueva Parroquia, esta fue la del Señor del Hospital; sin querer se dejó al Santo Patrono oficial en la "Antigua", consecuentemente su culto se fue olvidando paulatinamente, pero, si sangre llama a sangre, oro llama a oro, es decir, los ricos de la villa tenían ahora una sede ostentosa, rica, dorada y soberbia: el ya concluido templo de San Juan de Sahagún que, desde entonces era mejor conocido como el Templo de San Agustín.

"San Agustín fue fundado en 1609 por fray Diego de Ávila y por el obispo fray Baltasar de Covarrubias, habiéndose reedificado desde 1771 hasta 1810 por fray José de Ortega" (5). Es así que, a finales del siglo XVIII San Agustín lucía con el esplendor que todos lo conocemos actualmente y hay algo que, seguramente orilló aun más al olvido al Santo Patrono de la villa de Salamanca, esto fue la festividad del Padre Fundador de los Agustinos, San Agustín de Hipona.

La lógica nos lo dice, no podemos tener tantas fiestas en tan solo una semana, el templo donde se encontraba la imagen de San Bartolomé había sido degradado. El culto al Señor del Hospital seguía creciendo en su recinto que ahora era Parroquia y la exuberancia de San Agustín atraía más y más fieles, la fiesta del 24 de agosto a San Bartolomé se apagaba y relucía dentro del ornamento que sigue siendo hoy día la joya del barroco novohispano, la del 28 de agosto a San Agustín... tan solo 4 días de diferencia. Esa, esa es mi teoría del por qué nos hemos ido olvidando que el Santo Patrono oficial de Salamanca es el Apóstol San Bartolomé.

Fuentes:

1.- Licencia y mercedes otorgadas en 1602 por el virrey conde de Monterrey para la fundación de la villa de Salamanca. Apéndice 1. José Rojas Garcidueñas. Salamanca, recuerdos de mi tierra guanajuatense. Editorial Porrúa. México, 1982.

2.- Rojas Garcidueñas, José. Salamanca, recuerdos de mi tierra guanajuatense. Editorial Porrúa. México, 1982.

3.- González, Pedro. Geografía Local del Estado de Guanajuato. Ediciones la Rana. Guanajuato, 2004.

4.- De Santiago Silva, José. El templo agustino de San Juan de Sahagún en Salamanca. Ediciones la Rana. Guanajuato, 2004.

5.- González, Pedro. Op cit.