Una vez lo oí, fue en voz de una persona que conoció por dentro la Parroquia del Señor del Hospital en los años cuarenta del siglo XX, asistía con regularidad al templo e incluso ayudaba en los días tan especiales que eran cuando se le hacía una limpieza a la Santa imagen del Cristo Negro que era limpiada meticulosamente con algodones, en el afán de que quedara libre de polvo y humo de las veladoras. Me comenta que incluso los algodones eran codiciados por la gente que creyente en la religión y una gran fe en el Cristo Negro, aguardaban con paciencia recibir una reliquia de ese tipo. Me comenta que al entrar en el Templo Expiatorio, a finales de los años treinta del siglo XX, veía como las paredes estaban cubiertas de ex votos. Había una cantidad tal de ex votos que a todos impresionaban. Sabemos que en el México del siglo XIX la fe en los milagros era tal, que esos ex votos se les llamaba propiamente así, “milagros”, esas pequeñas pinturas que representaban la intermediación de una imagen venerada en la solución de alguna enfermedad o de algún problema que acongojaba al creyente.
Era la época en que, dada la inestabilidad política y social del país, los asaltos a las carretas y diligencias que transitaban por los difíciles caminos se daban con regularidad. Los robos y asaltos eran relatados a través de los ex votos, ya que al invocar la ayuda de ese santo sentía como una intervención milagrosa había defendido al cristiano, evitaba la bala, hacia cambiar súbitamente de parecer al bandido, obraba milagrosamente y el acto no se consumaba. El creyente tenía la convicción de que el Santo de su predilección había intervenido, sentía la necesidad de agradecérselo, juraba una manda, un peregrinar hasta sus pies y dejar constancia del hecho. Los ex votos se multiplicaban y en El Señor del Hospital era cosa común. La gente de la región sabía de las bondades y milagros que el Cristo Negro había realizado, los muros del Templo comenzaron a llenarse de esos milagros o ex votos, hay quien los nombra retablos.

En los cuarenta, el Padre Medrano fue asignado al templo del Expiatorio, notó como el templo se encontraba sucio, las paredes impregnadas de polvo y hollín, una capa negra cubría los espléndidos trabajos de pintura que regularmente se hacían a los templos en el siglo XIX, se dedicó a dar una limpieza profunda a las paredes, las cuales lucieron como en sus mejores momentos, pero fue en ese momento cuando desaparecieron los ex votos que colgaban en abundancia. Consultando la Monografía de Salamanca, publicada en 1987 por la Revista Radar dirigida por el Señor Guillermo Razo se comenta, en la pluma de Daniel Castro del Valle acerca de los ex votos del Señor del Hospital que en “Alguna ocasión en que Gerardo Murillo, el extraordinario Dr. Atl pasó por Salamanca, observó en el interior del Templo del Señor del Hospital cientos de retablos o ex votos, pintados por un pintor al que equiparaban con Hermenegildo Bustos. Esas pinturitas en lámina, decía, tenían gran valor pictórico. No sabemos donde están ahora”.
Benja:
ResponderEliminarMi madre me contaba que cuando tenían la oportunidad de ir de visita al Sr. del Hospital cuando la escultura se encontraba en la capilla. Las paredes del templo estaban cubiertas hasta el techo de tanto retablo. Decía que era impresionante ver tanta devoción al Señor del Hospital. Seguramente los retablos están ahora en colecciones privadas de EE UU. En buenas manos despues de todo, revendidos por los ladrones de los templos.
Los ex votos o retablos están expuestos temporalmente en el Museo Amparo en la ciudad de Puebla
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