sábado, 29 de enero de 2011

La diligencia del Camino Real que pasaba por Salamanca

El Camino Real fue el nombre genérico que se le dio a todos los caminos que durante la época virreinal se desarrollaron, hubo uno que fue el más importante de todos, se le conocía como El Camino de la Plata, pero oficialmente se le denominó El Camino Real de Tierra Adentro. Fue construido principalmente para comunicar los centros productores de plata de Guanajuato, San Luis Potosí y Zacatecas, luego continuó hacia las provincias más al norte hasta llegar a Santa Fe en Nuevo México. Era, por así decirlo, la espina dorsal de las comunicaciones en la Nueva España. Ese Camino de Tierra Adentro no pasaba por Salamanca, pues una vez que llegaba a Querétaro, continuaba hacia San Miguel, Guanajuato, San Felipe para salir de la intendencia por lo que hoy es Ocampo.

En cambio, el Camino Real, así, a secas, continuaba de Querétaro para Apaseo, Celaya y Salamanca para luego seguir a Lagos y de allí a Guadalajara. Esa era la vía más corta entre las ciudadades de México y Guadalajara. Ya para el último cuarto del siglo XIX, cuando el territorio nacional estaba en una casi calma, el recorrido de México a Salamanca se llevaba a cabo en dos días y medio, las jornadas comenzaban muy temprano, a las tres de la mañana, para concuirlas luego del ocaso. La primera noche se dormía en Tula, la segunda en Querétaro y ya para el medio día se llegaba a Salamanca a la que era la terminal, justo en donde se localizaban los mesones de San Antonio y el de Las Flores, el primero frente a la actual explanada del templo de San Agustín, el segundo frente a la panadería de La Santísima. El precio en aquel entonces era de $21 pesos, una auténtica fortuna.

En tiempos de lluvia, ir o venir de México se prolongaba a tres días y medio, pues entre Celaya y Apaseo el Grande, siendo una zona baja, normalmente se anegaba completamente, al grado de que el puente de Tresguerras no era suficiente, era necesario dormir en Celaya para cruzar, con muchos trabajos y continuar el camino.
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Si la intención era viajar de Salamanca a Guadalajara, la Diligencia salía al medio día hacia Guanajuato, allí se dormía, al otro día a las cinco de la mañana se continuaba a León para llegar a dormir a Lagos, al día siguiente, también a las cinco, se salía rumbo a San Juan de los Lagos, para llegar a comer y continuar un poco más adelante de Jalostotitlán para dormir en un lugar llamado Venta de Pegueros, al otro día partiendo a las cuatro de la mañana, se llegaba por la tarde a Guadalajara. El precio era de $24 pesos.

Auténticas odiseas era el transitar por el Camino Real, además, si agregamos al tiempo y las condiciones climáticas, había ciertas zonas en las cuales, habitualmente merodeaban Los Plateados, esto por el rumbo de Calpulalpan, luego de pasar Arroyozarco.
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Si el tema del Camino Real de Tierra Adentro te interesa, te invito a que me sigas en el blog de El Bable, allí lo estamos recorriendo por los puntos de mayor interés que existen a lo largo del Camino. La lista de precios e itinerario que aparece al principio de éste artículo, me la hizo llegar amablemente el Lic. Abelardo Cantú, a quién agradezco enormemente la atención.
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