miércoles, 24 de agosto de 2011

Cría fama y échate a dormir. La contaminación en Salamanca

La semana pasada regresé a Salamanca luego de varios meses de ausencia, venía de México pero nunca me ha gustado llegar a la Central de Autobuses, prefiero llegar al centro, es por eso que regularmente tomo el autobús directo a Celaya y allí transbordo al que va a Santa Cruz de Juventino para tomar luego uno más que me dejará, efectivamente en el centro de Salamanca. Esa me parece una ruta más agradable, más auténtica. En ella vamos viendo el espléndido campo del Bajío, esa zona rural que nos saca del ajetreo que es la Carretera 45 y su Corredor Industrial.

Así pues, íbamos pasando por el rumbo de El Divisador cuando se nos presenta este panorama. Obvio fue que lo primero que pensé era lo excesivamente contamiando que estaba Salamanca ese día, cosa que no era así, era solo una enorme nube que estaba descargando agua por el rumbo de Irapuato, desde donde la estaba viendo parecía que la Rufianería estaba en un álgido momento escupiendo toneladas de contaminantes.

Estas imágenes bien nos pueden llevar a hacer una profunda reflexión en torno a aquella consabida frase, a ese refrán popular que es sabiduría pura que dice aquello de que "cría fama y échate a dormir"...



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