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viernes, 5 de mayo de 2017

Fotografía aérea de Salamanca en 1955

  Salamanca siempre tuvo al sur una frontera, un límite: el río. Más allá era difícil que creciera pues antes el agua abundaba y el caudal que bajaba era grande. Hacia el norte primero fue la calle de "las Carreras" la que marcaba el límite, era lo que hoy conocemos como Guerrero-Aldama. Luego el límite se fue a la actual Matamoros, luego sería "las Damas", es decir, la avenida del Trabajo, de ahí seguían las huertas. En 1880 el norte fue la vía del Ferrocarril Central Mexicano y para 1950 la calle Faja de Oro era el norte. Pero ya estaba en construcción lo que sería "la otra Salamanca" que era la Refinería, la Colonia Pemex y la Bellavista.

  En esta imagen que supongo es de 1955, vemos que la Refinería ocupaba el cuadro nor-oriente, la Colonia Pemex estaba bien trazada y arbolada y la Bellavista abarcaba Tierra Blanca al oriente, Faja de Oro al sur, Tecolutla al poniente y Arbol Grande al norte. El resto estaba apenas trazado. Se ve el "lago" que más bien era banco de grava, donde está hoy el Hospital Pemex. De la ciudad hay que notar las huertas por el rumbo de San Gonzalo.

 La Colonia Guanajuato, al otro lado del río tenía algunas pocas casas apenas. Entre la carretera a Valle y el tren también a Valle, todos eran terrenos de cultivo, al igual que lo que actualmente es San Isidro, Virreyes, etc.

Nadie imaginaba que los caminos rurales se volverían calles como Veracruz, Bicentenario, Leona Vicario, etc.

 La Refinería quizá era la mitad de lo que es actualmente, la Termoeléctrica aun no llegaba.

  Los barrios de Nativitas y San Juan estaban poco poblados, la Obrera aun no existía. Ya vemos la planta de Montrose. El cambio es dramático a lo que vemos en la actualidad.


sábado, 6 de febrero de 2016

De Castas y Españoles en la villa de Salamanca, silgo XVII.

  De pronto hay quien aun en esta segunda década del siglo XXI que estamos viviendo, afirma venir de una noble ascendencia. No admite aun que en México confluyeron tres razas y que de allí surgimos todos nosotros. Estamos por cumplir cinco siglos de la conquista, cosa que ocurrirá en 2021, año en que tendremos, además otro Bicentenario más, el de la Consumación de la Independencia. Y del Quinto Centenario de la conquista estamos a tan solo 6 años, un sexenio, para entender mejor el tiempo que falta para llegar al aniversario.

   Cada siglo se compone de tres generaciones, por lo que, si estamos a cinco siglos de la Conquista, quiere decir que han habido 15 generaciones desde entonces. Generaciones que se han ido mezclando y volviendo a mezclar, de Europa nos llegaron ya de por si mezclados, venían de la España con larga presencia judía, larga presencia árabe, larga presencia romana, visigoda  y seguramente alguna otra civilización más. Así que hablar de una pureza de sangre está difícil. Ya desde antes de la Conquista había comenzado el mestizaje. Hay quien piensa que el primer mestizaje entre Zazil ha, del pueblo maya, con Gonzalo Guerrero. Se piensa eso ocurrió en Akumal. Y hay quien dice que el mestizaje fue a partir de Hernán Cortés con Ce Malinali, Malinche o Doña Marina, como gustes llamarla.

   Los primeros españoles que llegaron lo eran (por así decirlo) de chile, de dulce y de manteca, pues igual venían judaizantes, que portugueses, que italianos, que flamencos y, (creo) uno que otro alemán  pues entonces el Imperio Español era enorme y abarcaba muchas naciones europeas. Insisto en algo, si en este siglo XXI hay quien todavía piensa descender de razas puras, eso esta difícil, más aun en México. Pero me dejo de elucubraciones y entro en materia: el mestizaje que se dio en Salamanca. Ya desde tiempos prehispánicos el sitio que hoy ocupa Salamanca era de confluencia de pueblos, al sur del río estaban los Purépechas, al norte los Chichimecas Guamares, pero en oriente, eran también Chichimecas, del pueblo Pame, luego vendrían los Otomís junto con los Españoles y, casi simultáneamente llegaron Negros y Mulatos. El rumbo fue un auténtico crisol, en donde se fundieron buena cantidad de pueblos, de naciones. De lo ocurrido entre 1603 y 1651 en término de nacimientos, matrimonios y defunciones, no sabemos nada pues el primer libro no se comenzó hasta noviembre de 1651. Y es en esos libros que vemos aparecer el crisol más que manifiesto pues vemos las "castas", las "categorías" anotadas en cada registro bautismal: españoles, mulatos, castizos, mestizos, moriscos, lobos, coyotes.

   Al principio me confundió un poco la clasificación, luego, al ir viendo uno, otro y otro más, hubo dos "clasificaciones" que me llamaron más la atención: los lobos y los moriscos. Y luego de buscar y buscar, finalmente encuentro el texto que los define cabalmente:

   
   "A pesar de los importantes avances intelectuales de estos últimos años, tan sólo hemos comenzado a comprender el significado del sistema colonial de castas y sus implicaciones sobre la vida de los colonos en el Nuevo Mundo. El siguiente estudio explora algunos aspectos de la vida de moriscos y lobos a través de los registros matrimoniales de Nueva España. Este análisis forma parte de un proyecto mayor a partir del cual pretendemos examinar la historia social de estos grupos y cómo contribuyeron a definir, articular y modificar las interpretaciones de la casta y la raza durante la temprana edad moderna.

  "Comencemos con algunas definiciones. Dentro del sistema de castas el término lobo se refiere a la cría mezclada, desde un punto de vista racial, de indios y negros. El término era también usado para referirse a la mezcla de mulatos e indios. De ahí, lobo funcionaba como las categorías de zambo, zambaigo, jarocho, loro, cocho, cambujo y pardo —todas ellas se aplicaban a la cría de indios, negros y mulatos—. Muchos de estos términos tenían un significado muy local, como cocho (usado en Michoacán) o cambujo (usado en Oaxaca). El término lobo probablemente se empezó a utilizar en Nueva España con alguna frecuencia a principios del siglo xvii. Antes, las clasificaciones de zambo y zambaigo habían sido usadas de manera más común, pero perdieron aceptación hacia finales de 1500 (aunque permanecieron como categorías importantes en otros lugares del reino español). La desaparición de las categorías de zambo y zambaigo, con mucha probabilidad puede ser el resultado de las ordenanzas.

  "A diferencia de los lobos, los moriscos eran esencialmente mulatos de piel clara, provenían fundamentalmente de la mezcla de españoles (blancos) y mulatos. Derivado de “moor” (moro), la categoría de casta “morisco” representaba una designación étnica y religiosa transformada en una especie de categoría de raza. A lo largo del periodo colonial, el término morisco también se aplicó a individuos que creían en el Islam. Gracias a los trabajos de investigadores como Karoline Cook, sabemos que en el siglo xvi y la primera mitad del xvii, un número de musulmanes viajó a las colonias desde España de forma legal e ilegal. Algunos de los primeros vinieron como soldados cautivos, sirvientes y guardias en los ejércitos de los conquistadores". (1)

Clasificación de bautismos en la Villa de Salamanca de acuerdo a su calidad: (ES: español. MU: mulato. MO: morisco. ME: mestizo. CO: coyote. LO: Lobo.)

Año:     ES   MU  MO  ME   CO  LO
1651      3      3      1       1      0      0
1652      2      3      1       3      0      0
1653      4      3      3       1      0      0
1654      0      3      2       3      0      0
1655      4      1      1       0      0      0
1656      2      3      3       1      1      0
1657      9      3      1       2      0      0
1658      4      1      1       5      0      2
1659      4      1      1       2      0      0
1660      2      1      2       0      0      0
1661      9      5      3       2      0      0
1662      5      6      2       8      0      0
1663      5      2      0       1      0      0
1664      2      1      1       3      0      0
1665      1      2      3       4      0      0
1666      2      2      3       5      0      0
1667    10      4      3       2      0      0
1668      6      3      3       3      0      0
1669      2      5      2       2      0      0
1670      8      5      4       7      0      0

En otra ocasión incluiré aquí los años siguientes:

Fuente:

1.- Vinson III, Ben. Moriscos y lobos en la Nueva España. Debates históricos contemporáneos: Africanos y afrosescendientes en México y Centroamérica. Coord. María Elisa Velásquez. Centro de estudios mexicanos y centroamericanos. México, 2011. pp. 159-178

lunes, 14 de diciembre de 2015

La población actual (2015) en Salamanca, Guanajuato. ¿Hacia dónde vamos?

   Como seguramente lo sabrás, en octubre, hace un par de meses, presentamos el libro del 40 aniversario de la Parroquia del Sagrado Corazón. En él colaboré con la parte histórica, con la idea de hacer una recapitulación desde las primeras noticias que se tienen de la evangelización en esta región del Bajío hasta la fundación de la primera parroquia, misma que fue "de dicho" pues no hubo construcción alguna  hasta pasadas tres décadas luego de la fundación de la villa. Allí hacemos solo mención de la presencia de los frailes agustinos pues sobre San Agustín de Salamanca se han escrito al menos una docena de libros y luego nos adentramos en cómo se fueron creando los pueblos de indios en rededor de la villa, hasta que, ya entrado el XVIII un caserío al norte de la villa se convirtió en el barrio de San Antonio, el cual, en la última década del siglo XIX se volvió el núcleo de desarrolla de la villa por los telares que había, por la construcción de la Escuela Modelo y, sobre todo, porque allí estaba la estación del FFCC. Y es en San Antonio, el templo, en donde arranca realmente nuestra historia pues con la llegada del padre Rafael Campuzano se da un giro en el desparpajado crecimiento que la población llevaba luego de la puesta en función de la Refinería. El tema es interesante, para mi fueron muchos los datos novedosos que fui encontrando al investigar sobre el tema, no dudo que te será un magnífico regalo para estos días que estaremos de fiesta. El libro está a la venta en la Librería del Sagrado Corazón, en la esquina de Árbol Grande con Tenixtepec, abierto todos los días de 11 a 2 y de 5 a 8.

  Y ocurrió que, dentro de lo mucho que estudiamos para darle sustento a lo que allí publicamos, estuvo algo que no aparece en el libro pero que nos dice mucho sobre Salamanca y su crecimiento poblacional, pues, consultando el histórico de INEGI logramos saber las tasas de crecimiento real que hubo en la población, dando como punto de inicio el censo de 1940 pues en esa década fue cuando se comenzó a construir la Refinería y Salamanca pasó de ser un pueblo de agricultores a una ciudad industrial. Seguimos consultando los datos de cada censo hasta el último, el de 2010 y luego nos fuimos también con INEGI a las proyecciones de crecimiento para saber cual es la población actual de Salamanca, actual en 2015; solo que, cuando hice ese trabajo aun no estaban los resultados del conteo de población, que es el censo intermedio, ese que se levanto en el primer semestre del año, así que nos fuimos a los cálculos, determinando que la población en 2015 era de 276,198 habitantes. No estuvimos tan errados pues el conteo de población de INEGI arrojó la suma de 273,271 habitantes en Salamanca. Habrá que aclarar que cuando decimos Salamanca, nos referimos a todo el municipio.

  Seguramente te interesa saber las tasas de crecimiento, son interesantes pues nos dice cuáles fueron las décadas de un altísimo incremento, que fue la del 70, que llegó al 50.3%

Censo      Población     Incremento   Porcentaje

1940          37,554
1950          49,200           11,700          3,00% anual
1960          67,097           17,900          3,05%
1970        105,548           37,900          5,50%
1980        160,040           55,000          5,30%
1990        211,376           51,000          3,02%
2000        226,664           15,000          0,70%
2010        260,732           34,000          1,50%
2015        273,732           12,500          1,00%

  En un interesante artículo del periódico Correo del 14 de diciembre, nos dice los datos arrojados por el conteo de población o censo intermedio de 2015, algo sorprendente es que León pasó ser ya la cuarta ciudad en México,  pero no solo eso, sino que las poblaciones que más crecen son las cercanas a León: Silao y Purísima. De hecho vemos a Silao ocupando el quinto lugar en el estado, Salamanca mantiene el cuarto. Lo que me aterra ante estas cifras es la contaminación, específicamente la que el ciudadano como tú y como yo hacemos, no la industrial, sino la de basura que generamos entre pet, botellas de vidrio, envoltorios de papel, de aluminio y de cuanta cosa botamos a la calle... y en la calle se queda. Creo, ahora que vemos este comparativo de población que aquellos que nacieron en los ochenta, nacieron ya con un paisaje de basura, basura integrada a las calles, a los parques, a los jardines. Ahí la han visto siempre, pero yo que nací en la década de los cincuenta, cuando no había esa producción masiva de pet y alumino, no tirábamos basura a la calle, todo era reciclado, si querías un refresco llevabas tu botella vacía para comprar otro, igual ocurría con la leche, no había envases desechables y las latas eran más bien pocas las que se consumían, ahora hasta los frijoles vienen enlatados. Nosotros no crecimos viendo basura en la calle, es por eso que no toleramos las condiciones en que están todas y cada una de las calles de Salamanca.


¿Hacia dónde vamos? ¿A dónde queremos llegar?

lunes, 26 de octubre de 2015

Hablando de conquistadores y advenedizos por el rumbo del Bajío -3a Parte-

   En dos artículos anteriores hemos visto algunos personajes que tienen el título de Conquistadores por haber llegado entre 1519 y 1521 y, como participaron justamente en esa conquista que hubo de lo que hoy conocemos por México, obtuvieron una serie de prebendas que les confirmaban eso de "hacer la América". El caso que hoy veremos es sumamente particular pues, como es de esperarse, no todos los que vinieron entonces a la Conquista eran eso, gente que peleaba, que usaba la espada o el mosquete, y que vivieron episodios sumamente complicados. También hubo los infaltables advenedizos, escurridizos, abusivos que aprovechaban el momento, uno de ellos era conocido con el nombre de Maese de Roa y, entre las muchas tierras que recibió, se encontraban unas que estaban al norte de Salamanca e Irapuato y sur del municipio de Guanajuato, creo que también por los rumbos de Silao las tuvo, eso por el valle de Chichimecas pues le fueron otorgadas muchas mercedes, desconozco la ubicación de ellas. Nos apoyamos en la magistral pluma del maestro Luis González Obregón que a su vez se apoya en una pluma grande, la de Bernal Díaz del Castillo.

   “El supradicho ameno relato, del ingenuo y pintoresco cornista Bernal Díaz del Castillo, lo voy a reproducir poco más o menos, con sus propias palabras y frases, pidiendo a los lectores su previo consentimiento, que con las dichas palabras y frases ganará más la narración en colorido y verdad.   En la recién conquistada y reedificada ciudad de México, -Temixtlán-, vivió algunos años andados, un hombre ladino, meloso y viejo, que tenía en el pescuezo un lobanillo grande y asqueroso, del cual no había podrido curarse, como no sanó tampoco a otros, que desde los más pobres hasta los más ricos habían acudido a su arte de curar sin aliviar, arte que le había dado tan injusta fama, a pesar de todo. El tal viejo llamábase a sí mismo Maese Roa, pero adrede le decían Maese de Rodas, aludiendo a que Hernán Cortés le había traído de Castilla con esperanza de que le curase el brazo derecho que tenía quebrado, a resultas de una caída de caballo que sufrió durante la homérica pero infructuosa expedición a la provincia de Honduras, en donde, como es sabido se reveló uno de sus capitanes más famosos, Cristóbal de Olid.

  Lo de apellidarse Rodas en vez de Roa, fue juego de palabras, originado de que en las fiestas celebradas en México el año de 1538, entre otras representaciones teatrales o farsas, se puso en pública escena una llamada La toma de Rodas y en ella Hernán Cortés salió disfrazado de Maestre de Rodas y como éste había venir de España al viejo del lobanillo, le designaban con el mismo apodo que se le había quedado al conquistador.

  Hernán Cortés, por la curación del brazo había pagado al Mese Rodas muy bien, pues entre otras cosas le dio en encomienda muy buenos pueblos de indios, con gran disgusto y grita de muchos conquistadores, que le habían servido con más fruto que el médico o curandero. Este, parece que no solo dragoneaba, como se dice ahora, de perito en medicina, sino que también era hombre de letras, porque fue uno de los cronistas que escribieron a Castilla la relación de los festejos mencionados; y una vez allá, como tenía “buena plática”, aprovechó aquella coyuntura para entablar conocimiento y estrechar relaciones con la señora Doña María de Mendoza, mujer del Comendador mayor Francisco de los Cobos el cual gozaba de mucho valimiento en la corte el cual por ser secretario de su majestad. La doña María de Mendoza, en íntima confidencia aseguró al Maese Rodas, ser muy desgraciada e infeliz por no haber dado sucesión a su esposo el Comendador: pero el Mases Rodas, a la vez le aseguró que perdiese cuidado, que él haría medicamentos que remediasen el achaque de esterilidad de que adolecía la distinguida dama; y ésta lo creyó y, manifestó al Maese Rodas, que si ella hubiese descendencia con el medicamento que le  iba a propinar, le daría dos mil ducados y le favorecería en el Real Consejo de Indias a fin de que hubiese otros pueblos de indios como los que le había encomendado el Cortés, y quizá más feraces y con más tributarios.

  Hízose también en la corte, de relaciones el Mese de Rodas –quizá por recomendación e influencia de la propia dama- con el cardenal de Sigüenza, presidente del susodicho Consejo de Indias; y como el cardenal estaba gotoso, ansí mismo le prometió que lo curaría de la gota; y luego, alentados con las promesas y con la esperanza de sanar, le proveyeron por mandato del cardenal y por favor de la señora doña María de Mendoza “muy buenas encomiendas e indios”, mejores que las que tenía y le diera el conquistador de México”.  Pero el resultado fue tan fructífero y bonancible para el curandero, fue nulo y sin beneficio para los engañados enfermos, porque asegura Bernal Díaz, ni Cortés sanó del brazo, antes se le quedó más manco; ni la señora doña María de Mendoza parió o “por más letuarios calientes de zarzaparrilla que la mandó comer” ni el cardenal de Sigüenza se alivió de su gota. Reía sin duda el maese, al verse tan rico con sus engaños de curar; y los verdaderos conquistadores dela Nueva España se dolían de no tener encomiendas tan buenas como él asegurando que más valía ser llamado “Maese de Rodas”, “se plático” y llevar un poco de zarzaparrilla a la Corte que cuantos servicios hicieran ellos en la conquista a su capitán Cortés y a su majestad el Rey de España e Indias.

  Todavía años después los aventureros advenedizos imperaban por todas partes con harto disgusto de los conquistadores, y por eso un descendiente de uno de ellos, que no pocos trabajos habían padecido en expediciones y descubrimientos, exclamaba: “¡ho, indias! ¡ho, conquistadores llenos de “trabajos en aquella simplicidad de aquellos dichosos tiempos donde no sacaste más que un nombre excelente y una fama eterna, y en tiempos que mayores servicios y mejores sucesos erades despojados de vuestras propias haciendas y de los frutos de vuestros servicios y hazañas, dando los que gobernaban en los primeros años, vuestros sudores a gente advenediza y que no mereció nada en la conquista; ahora ya es llegada la sazón donde luce más el engaño, la mentira, la ociosidad y el perjuicio del prójimo, con que vendiendo vino, o especias, o sinabafas o fierro viejo, se hacen grandes mayorazgos e hinchen extenuando con milagros fingidos, sin ser agradecidos a Dios ni a los que les crecieron en su desnudez del polvo de la tierra, para allegarlos a tan poderosos”. (1)

  Así de rica en personajes es la historia de Salamanca... y lo que nos falta por documentar!

Fuente:

1.- González Obregón, Luis. Croniquillas de la Nueva España. Editorial Botas. México, 2005.p. 21-24

jueves, 15 de octubre de 2015

Aterrizando la idea de Conquistadores en la región de Salamanca (Guanajuato).

  Si no has leído aun el artículo anterior, te recomiendo lo hagas para que te sea más fácil entender esta que es una segunda parte. Todo va asociado a la duda que tengo en torno a los propietarios de las tierras en donde fue fundada la villa de españoles de Salamanca.

  “Describiré a continuación el origen regional de los conquistadores. La primera región de donde provienen los hombres de Cortés es Andalucía, con casi un tercio del ejército; León ofrece el segundo contingente con 17 por ciento, después Extremadura con 15 por ciento; los conquistadores de Castilla Vieja fueron menos numerosos 12 por ciento; mucho menor fue el contingente de Castilla la Nueva, 7 por ciento. Los conquistadores originarios de las provincias orientales de España fueron muy escasos, mientras que, las principales ciudades de donde vinieron aquellos hombres que se embarcaron a las nuevas tierras provenían de Sevilla, Palos, Medellín, Salamanca, Cuellar, Moguer, Toledo, Jerez de la Frontera, Medina del Campo y Cáceres. En el ejército de los conquistadores, también se encuentran algunos extranjeros (6.2 por ciento), primero los portugueses, luego los genoveses (estas dos nacionalidades forman más de 85 por ciento de los que no son españoles). Incluso se encontraron algunos griegos y uno de Flandes a pesar de las prohibiciones que les impedían pasar a las Indias. 

  “La Conquista aparece como el hecho vital para casi dos tercios del contingente a quienes se puede considerar como adultos, pues tenían una veintena o una treintena de años en 1519; se trataba de hombres generalmente robustos, fuertes, que se encontraban en todo el vigor de la juventud, condiciones esenciales en una expedición militar. Sin embargo, hay una buena cantidad de jóvenes —núbiles—, de menos de 20 años (28 por ciento), quienes a menudo ejercieron oficios menores en la embarcación como grumetes o pajes; pero hubo también una porción de hombres mayores, 8 por ciento, que tenían más de 40 años y casi un cuarto que tenían más de 50 años. Contrario a una idea muy difundida, el número de conquistadores hidalgos es bajo. De los 1 175, se encontraron sólo 69 hidalgos (alrededor de 6 por ciento). Las mujeres conquistadoras fueron muy pocas: una veintena, sin embargo, éste es un dato muy poco conocido. Ellas, fueron todas españolas, en su mayoría provenientes de Andalucía; casi todas tenían cerca de 30 años y procedían de una clase social modesta. Por otra parte, es necesario señalar que entre los conquistadores, se encontraban dos negros y un cacique de Cuba.

 “He tratado de establecer el nivel cultural de los conquistadores mediante la evaluación de su capacidad para escribir, redactar o sólo firmar, analizando las referencias a la firma y escritura tanto en las Informaciones de Méritos y Servicios, así como en los juicios de residencia de Hernán Cortés y Pedro de Alvarado. De este examen se desprende que 84 por ciento de los conquistadores, es decir, una clara mayoría, tenían la capacidad de firmar, frente a 16 por ciento que declararon no saber escribir. Establecer las profesiones de esos hombres antes de la empresa novohispana no fue una tarea fácil. La información con que cuento hoy me revela la situación únicamente para 12 por ciento de ellos, por lo tanto los resultados no pueden ser significativos. No obstante, comunico los avances. Sus oficios eran de lo más variados. Una pro porción superior a la tercera parte ejercía tareas relacionadas con el mar, eran marinos o pilotos de embarcaciones; 30 por ciento, se dedicaba al comercio y a la artesanía (mercaderes, herreros, carpinteros, sastres); casi 16 por ciento se describieron como soldados (pero son realmente muy pocos los que venían de verdaderos ejércitos europeos); se encontraron 12 por ciento de letrados (notarios o escribanos). Hay algunos clérigos, frailes, médicos, boticarios y músicos. A pesar de la carencia de mención precisa, los campesinos parecen constituir una parte de la tropa de los conquistadores (jornaleros, labradores, hortelanos, criadores de ganado, etcétera)”. (1)

   Es justo en la obra de Grunberg que encontramos algunos datos de Sancho de Barahona y su hijo, ese sería el primer conquistador que ligamos con Salamanca, de él hemos dado cuenta en varios artículos. Agreguemos a la lista a otros personajes, o, en todo caso, a sus hijos pues, teniendo en cuenta lo que el autor dice, y tomando la edad promedio de los conquistadores en 30 años en 1520, quiere decir que ellos, cuando comienzan a poblar el Valle de Chichimecas, nombre que tenía el Bajío en la época, andarían en sus 60 años. En este espacio de tiempo (de 1521 a 1550) las poblaciones fundadas en lo que hoy conocemos como Estado de Guanajuato eran: Acámbaro (1526), Apaseo (1530), Irapuato (1537), Yuriria (1540), San Miguel (1540) y Pénjamo (1542) (2) y los Encomenderos, de acuerdo a Peter Gerhard, fueron, entre otros, Pérez de Bocanegra. Pero ¿cuál de todos los Pérez de Bocanegra?

  “Durante el gobierno de Estrada en la primavera de 1528, Acámbaro estaba encomendada a Gonzalo Riobó de Sotomayor, mientras que Yuririapúndaro pagaba tributo al comendador Tovar (quizá Juan de Tovar, conquistador). Este último lugar puede haber pertenecido a Alonso del Castillo en 1539; para 1545 había pasado a la Corona. A la muerte de Riobó en 1538 Acámbaro fue asignado a Hernán Pérez de Bocanegra y Córdoba. Pérez fue sucedido primero por su hijo, Bernardino Pacheco de Bocanegra, y después (hacia 1565) por el hermano de éste último, Nuño de Chávez Pacheco de Bocanegra; el siguiente heredero, en 1603, fue Francisco Pacheco de Bocanegra y Córdoba. En 1625 aparece como encomendero un hijo de éste último, que había adquirido el título de marqués de Villamayor, Carlos Colón de Córdoba Bocanegra y Pacheco. Para 1664 más de la mitad de los tributos de Acámbaro se entregaban a la Corona, el resto se dividía entre Baltazar de la Cueva Enríquez y Juan Bautista Sauza Navarrete”. (3)

   Esta confusión que provoca la continua repetición del apellido Pérez-Bocanegra y la tradición de mantener el nombre de pila en todos los hijos, en este caso el de Alonso, la podemos aclarar al ver en el sitio electrónico Bisabuelos, el desglose que hacen de esta familia y sus breves biografías. Alonso Pérez, conocido por el mote de “El Viejo” fue Conquistador, pues llegó junto a Hernán Cortés. Nació en 1419, murió en 1562. El recibió varias encomiendas, las más conocidas son las del oriente del actual estado de Guanajuato. Su hijo las heredó, se llamaba Alonso Pérez, apodado “El Mozo” su nombre completo era el de Alonso Pérez de Bocanegra y de la Cavallería, nació en 1517, no sé el año de su muerte. Es su hijo, es decir, el nieto del Conquistador, el que recibe en herencia buena parte de las tierras, se trata de Alonso Pérez de Bocanegra y Jaramillo, aquí ya hace sentido la propiedad que tenía en lo que hoy es Salamanca pues, el apellido Jaramillo está asociado a otro Conquistador, el llamado “Caballero del Lagarto”, Jerónimo López Fernández, para ver parte de la vida de este personaje, entra aquí.

  Sobre Alonso Pérez de Bocanegra y Jaramillo encontramos que: “nació en la Ciudad de México y fue bautizado en la Parroquia del Sagrario de la Catedral el 5-XII-1556. Casó con Beatriz de Jaramillo y Andrada, en la misma parroquia, el 6-XII-1576. Fue rico encomendero. Recibió la herencia de su abuelo y de su padre. Además, adquirió tierras cerca de San Luis Potosí (región de Villeta), en San Miguel el Grande  y San Juan del Río. En esta última población tenía un solar en 1594 y tierras en las inmediaciones (por ejemplo, en Galindo). Fue Alcalde ordinario de México en 1597. Fue Alcalde de la Santa Hermandad de México. En esa época vivía en la Calle del Águila, muy cerca del Monasterio de la Concepción. Luego se trasladó a la ciudad de Santiago de Querétaro de donde fue vecino. Él y su mujer fundaron una capellanía de seis mil pesos sobre sus Haciendas. Murió en Querétaro entre 1618 y 1620.” (4)

  Hasta aquí logramos dilucidar a dos de los nombrados en el documento que conocemos como Merced de Fundación de la Villa de Salamanca: Barahona y Pérez Bocanegra. Se mencionan a otros que serán afectados, uno de ellos es Baltazar de la Cadena, otro se llama Gaspar de Valdés, y un tercero serían los descendientes de Juan Velázquez de Salazar, este último es el único Conquistador que es mencionado en el documento, y lo hace diciendo “los descendientes de…” surge, pues, la pregunta, ¿quiénes eran todos ellos? Eso lo averiguaremos en un siguiente artículo.

Fuentes:

1.-  Grunberg, Bernard. El universo de los conquistadores, resultado de una investigación prosopográfica. Revista Signos Históricos, UAM-Itapalapa. No. 12. Julio-Diciembre  2004. México. pp. 94-118

2.- González, Pedro. Geografía local del Estado de Guanajuato. Editorial La Rana. Guanajuato, 2004, p.109.

3.- Gerhard, Peter. Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821. UNAM. México, 1986, p.66

4.- Bisabuelos.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Comenzando a aterrizar la idea de Conquistadores en la región de Salamanca (Guanajuato).

   Me tildarán de exagerado al decir que he leído alrededor de cuarenta veces la merced de fundación de la Villa de Salamanca, pero no, no exagero, quizá sean un poco más, o un poco menos esas lecturas que he hecho del documento que al igual que la mayoría de los salmantinos, lo encontré por primera vez en el libro de Rojas Garcidueñas como anexo. Luego aquel grupo de salmantinos interesados en el rescate histórico lo reprodujo en una de las Gacetas de la crónica de Salamanca. Para 1996 la Biblioteca de Historia de América en Madrid incluyó en su número 16 llamado Normas y leyes de la ciudad hispanoamericana, Tomo II, la transcripción a lenguaje actual, de la propia Merced. Esto me ayudó a ver una interpretación más precisa de lo que allí se ordenó. Una lectura más, con una interpretación ligeramente diferente vendría apenas el año pasado cuando ocurrió aquel episodio en el que el Alcalde de Salamanca proponía que el festejo de la fundación se hiciera el 16 de Agosto y no el 1° de Enero y para ello en el Archivo Histórico Municipal localizaron un documento en el que a consecuencia de un largo pleito entre propietarios de tierras se incluyó en su alegato la Merced, que es el único testimonio con que localmente se cuenta en el que vemos lo dicho por el virrey y escrito en el documento del 16 de Agosto de 1602. Sale de sobra decir que cuando estaba preparando mis comentarios al libro de Rojas Garcidueñas, la meced la leí y la volví a leer, además de que la transcribí. 

   En este blog numerosas veces he hecho referencia a la tal Merced, en cada una de ellas hubo incluida una lectura, luego, en plan casi obsesivo, anoté una y otra vez los nombres de los personajes que aparecen anotados sea en la Merced que en el Acta de Fundación, esto debido a que no me cuadraban los nombres de los firmantes con lo que el acta establece, pues firman más de 30 de los que se supone fueron los autorizados a asentarse en la nueva Villa de españoles, que fueron 41. Comencé a indagar quién fue cada uno de ellos, ha sido mucho trabajo, han sido muchos los libros consultados y aun no logro dar con la información precisa. Sin embargo doy con un autor del que no tenía noticia y al leer lo poco que me ha sido posible encontrar en español (él escribe en francés, su legua natal), comienzo a dilucidar nombres, entornos, circunstancias y relaciones del que fue esta parte del Bajío antes de que se nombrara Villa de Salamanca. Vamos por partes.

  Bernard Grunberg nació en Francia, en 1949. Su investigación se centra en la conquista del Imperio Azteca y los inicios de la colonización en México. Inicia su carrera como profesor en la universidad y la escuela secundaria entre 1974 y1994. Luego de haber sido profesor en el Departamento de Estudios Ibéricos de la Universidad de Estrasburgo II, se convirtió en profesor de Historia Moderna en la URCA (Universidad Reims Champagne-Ardenne) en 1994. A partir de 1995 se convierte en profesor de historia moderna en la URCA; fue, además, responsable de la especialidad en "Historia de los espacios marítimos". En 2004 fundó el SHAC (Seminario de Historia de América Colonial), luego dirigió en 2008 al 2011, el programa ANR -CSA titulado Editado en español por un corpus completo de fuentes raros o inéditos sobre las Antillas Menores (1493-1660). En 2007, se convirtió en titular de la cátedra "Marcel Bataillon" en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Desde entonces ha sido invitado en varias ocasiones por las universidades mexicanas. Es profesor universitario adjunto a la URCA (Universidad de Reims Champagne-Ardenne) y IRIEC (Instituto de Investigación de Estudios Culturales de la Universidad de Toulouse Le Mirail)". (1)

   La obra más emblemática de este autor es, sin lugar a dudas Dictionnaire des conquistadores de Mexico, (París, L’Harmattan, 2001, 633 p.), de ella se dice que es una “obra de consulta y rica en sorpresas, en verdad de grande interés, es ésta que debemos a la acuosidad del doctor Bernard Grunber. Es de consulta porque proporciona información a partir de fuentes de primera mano acerca de 1 172 conquistadores de México. Permiten ellas reconstruir sus biografías, valorar sus antecedentes y sus principales actuaciones en diversos tiempos y lugares. Asimismo, esta obra es portadora de sorpresas porque a través del gran cúmulo de noticias que reúne, es posible enterarse de los orígenes insospechados de algunos conquistadores, sus variadas formas y tiempos de llegada a México, si contrajeron matrimonio con españolas o con indígenas —no ya tan sólo de quienes se amancebaron con ellas o las violaron— y sobre los hijos que tuvieron, y desde luego sobre las acciones bélicas en que participaron. La información que proporciona la obra de Bernard Grunberg proviene de documentos del Archivo General de Indias (Sevilla) en ramos como los de Audiencia de México, Justicia e Indiferente General; del Archivo General de la Nación (México) en ramos como los de Mercedes, Historia, Inquisición y Hospital de Jesús; el Catálogo de pasajeros a indias; el Nobiliario de conquistadores; las Actas de Cabildo de la Ciudad de México; las Cartas de indias; las Informaciones de méritos y servicios de los conquistadores; los Fondos del Archivo de Protocolos de Sevilla; los Protocolos del Archivo de Notarías de México; la Colección de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organización de las antiguas posesiones de América y Oceanía; el Diccionario autobiográfico de conquistadores y pobladores de Nueva España, de Francisco A. de Icaza; el Epistolario de la Nueva España, de Francisco del Paso y Troncoso. También toma en cuenta Grunberg las principales crónicas e historias de españoles, mestizos e indígenas del periodo novohispano y las aportaciones de buen número de historiadores posteriores”. (2)

   Quizá te estás preguntando si todo esto tiene que ver algo con Salamanca, te diré que sí, pues, una vez que entendemos lo que Grunberg estudió a fondo encontraremos las primeras luces de ese episodio tan complicado de la historia regional que fue lo ocurrido en el capítulo de la Historia de México, que se conoce como Colonia, el cual siempre confundimos con los tres siglos de dominio español. Colonia es, específicamente el periodo que va de 1521 a 1535, es decir, desde la caída de Tenochtitlán, hasta la llegada de Antonio de Mendoza,  primer virrey de Nueva España. El periodo Virreinal va de 1536 a 1821 que abarca desde que Mendoza asume el puesto (el 14 de noviembre de 1535) hasta la Consumación de la Independencia. Y es justo entre uno y otro que viene ese antecedente de los propietarios de las tierras en donde se asentaría la villa de españoles de Salamanca. Vamos directamente a Grunberg:

   “El presente trabajo es el resultado de una larga investigación cuyos avances se han vertido en diversos artículos y libros, en ellos, se presentan los acontecimientos concretos referentes a los conquistadores de México. La investigación se realizó mediante la búsqueda de hechos reales más que imaginarios y con un fuerte espíritu crítico de las crónicas. El análisis de la trayectoria de vida de los conquistadores se llevó a cabo a partir de la revisión de las Informaciones de Méritos y Servicios (IMS) que ellos y sus descendientes o herederos escribieron para hacer valer sus derechos o solicitar mercedes por los servicios prestados a la Corona. 

  “Estos documentos, redactados entre 1524 y 1627, presentan gran dificultad para su desciframiento, quizá, por esta razón, la mayoría de los historiadores no los han explotado lo suficiente hasta ahora. Esta documentación se encuentra en el Archivo General de Indias (AGI) en Sevilla, fondos: Patronato Real, Audiencia de México y Justicia. Por otra parte, también me he servido de otras fuentes que están en los archivos mexicanos, particularmente, en los fondos: Inquisición, Mercedes, Tierras, Hospital de Jesús, entre otros, del Archivo General de la Nación (AGN); Actas de Cabildo del Archivo Histórico de la Ciudad de México (AHCM), y los protocolos de Notarías del Archivo General de Notarías.
 
  Se identificaron 1 175 individuos (es decir, un poco más de la mitad de todos los conquistadores de México, que evalué en 2 100 más o menos). Realicé el análisis de estas informaciones y el estudio de estos hombres poniéndoles en relación con el tiempo en que vivieron (la España de la primera mitad del siglo XVI) y con el acontecimiento (la Conquista de México). Ambos elementos nos han permitido conocer su universo, es decir, la manera en que ellos vivieron su conquista, sus motivaciones, su implantación y su vida en este nuevo continente. El estudio de los conquistadores de México tiene una importancia capital porque, por primera vez, los europeos se enfrentaron en el Nuevo Mundo con pueblos que habían logrado un alto grado de civilización y porque la Conquista de México prefiguró el carácter de las siguientes que tuvieron lugar en la América continental.

  El uso de la palabra conquistador se remonta a la época de la reconquista, en el año 1238, cuando el rey de Aragón, Jaime I, liberó Valencia de la ocupación musulmana, por su hazaña, recibió el título honorífico de: El Conquistador. Posteriormente, esta palabra pasó a América con un significado particular, en estas tierras el conquistador es el hombre que hizo reconocer por las armas, el derecho de España y de la Iglesia sobre las tierras que a partir de entonces formaron parte de la Corona española (después de la donación pontificia). Ahora bien, para la monarquía española y para las autoridades de la Colonia, los conquistadores de México fueron aquellos que vinieron a la Nueva España antes de la caída de México Tenochtitlan". (3)

  Este es apenas una parte, muy pequeña, de la introducción que el autor francés hace de su trabajo. Antes de concretar la relación que podemos encontrar en su estudio de los mil y tantos personajes mencionados, es necesario continuar con esta breve introducción, cosa que veremos en la siguiente publicación, creo que con la información aquí dada es abundante y amerita ser digerida con calma.

Fuentes:

1.- Wikipedia-Francia.

2.- León-Portilla, Miguel. Reseñas Bibliográficas. Revista de Cultura Náhuatl No. 4. IIH-UNAM, México. pp.447-451.

3.- Grunberg, Bernard. El universo de los conquistadores, resultado de una investigación prosopográfica. Revista Signos Históricos, UAM-Itapalapa. No. 12. Julio-Diciembre  2004. México. pp.94-118

lunes, 21 de septiembre de 2015

Buscando y encontrando a mi Trastatarabuelo: José Juan Manuel Arredondo

   Esto que vemos es una de las sesenta y tantas páginas que forman el registro de habitantes de Salamanca elaborado en 1809 por la parroquia, cosa normal en tiempos coloniales la de hacer cada año un padrón que incluía a todos los mayores de 13 años con sus respectivos nombres, cada raya separa una familia de otra, aunque, dentro de cada familia se incluye al personal de servicio. Como esta página muestra la zona rural, no hay la marca si es o no de la familia. En cambio, en la villa se marcaba con una cc si era familia y con una c si era alguien que allí vivía junto con la familia, no puedo afirmar cabalmente que se trataba de personal de servicio, lo intuyo solamente. 

  Y eso que vemos es una familia, de apellido Arredondo que vivía en Baltierra el Grande, que es lo que hoy día conocemos como La Labor de Valtierra. Y se trata de mi Trastatarabuelo, que era el padre de mi Tatarabuelo y con ese dato ando en busca de mi Penta-Abuelo, que son, en con el mismo grado de parentesco los de mis hermanos, y primos, pero, de mis sobrinos aumenta en uno el grado pues el que fue mi Abuelo es el Bisabuelo de mis sobrinos. El que fue mi Bisabuelo es el Tatarabuelo de ellos. El que fue mi Tatarabuelo es su Trastarabuelo. El que fue mi Trastarabuelo es su Penta-Abuelo y el que fue mi Penta-Abuelo es su Hexa-Abuelo. Parece complicado pero no lo es tanto y sí, efectivamente, este es un ejercicio sumamente personal que hago público para que ellos, mis parientes tengan la información.

  Aclaro algo, no pretendo encontrar ninguna nobleza en esto, simplemente satisfacer una curiosidad de quién era, es decir, cómo se llamaba el padre del padre del padre del padre del padre de mi padre, nada más; pues sí algo he aprendido al ver los árboles genealógicos de personajes es que no siempre se llega a una nobleza que sé muchos ansían. Yo afirmaba, hace tiempo, cuando desconocía mucho de la Historia de México, que los "pasajeros de Indias" como se les llamaba en el registro a todo aquel peninsular que era autorizado a cruzar la mar océano (el Atlántico) tenían, algunos, apellidos, otros se ponían como apellido su gentilicio, es decir el nombre en donde vivían o habían nacido, de allí que muchos de los apellidos que hay en México sean nombres de pueblos, villas y ciudades españolas. Y como en Cantabria hay un pueblo llamado Arredondo, yo juraba que allá estaba mi origen y... pues no, no lo es. En algún momento imaginé que era descendiente de don Mateo de Arredondo, que era tan noble que tenía escudo y no, no es así.

  Había otras personas que usaban el nombre de un animal como apellido, es el caso de los judaizantes. O los que usaban por apellido el nombre de la parte de un cuerpo o una característica de la persona como Bueno, Malo, Gordillo, Rubio, etc., El caso es que, como ya lo anoté en un artículo anterior, a Salamanca el, primer Arredondo que llegó fue, precisamente un español llamado Jospeh Martín Redondo, esto al finalizar el siglo XVII, será ya muy entrado el siglo XVIII que el apellido Redondo se transforme en Arredondo. Con todos estos antecedentes, esto es lo que encuentro:

  Esta historia de construcción del Árbol Genealógico comienza no en Salamanca sino en Valle de Santiago, no porque los ancestros vivieran allá, sino debido a que la parroquia más próxima a Balteirra el Grande (La Labor de Valtierra) era la de San José de Parangueo, agreguemos a ello que para llegar a la villa Salamanca había que cruzar el río Lerma y entonces no había puente alguno y los caudales de agua eran regularmente grandes, así que la opción quedaba al sur, en Parangueo, el origen sigue siendo en Valtierra. Ojo, antes se escribía con B, ahora lo hacemos con V.

  En este mapa satelital vemos en el punto rojo San José de Parangueo, la parte redonda, blanca, corresponde a la Hoya de Parangueo, a unas dos leguas al norte está Valtierra, ojo, no confundirla con Valtierrilla. Pues bien, fue allí en donde aparece el que puede ser nuestro Penta Abuelo (para mis hermanso y primos, pues para mis sobrinos sería su Hexa Abuelo y para los hijos de mis sobrinos sería su Hepta Abuelo) se llamaba Luis Redondo, estaba casado con Josefa Rivera. Luis Redondo tenía al menos 4 hermanos: Joseph María (1778), María Josfa (1781), José Cirilo (1789) y José Manuel de San Juan (1791), la fecha de nacimiento de Luis Redondo aun no logro encontrar, puede ser entre 1745 y 1755, en eso trabajaré cuando tenga acceso a los archivos parroquiales.

  Luis Redondo y Josefa Rivera casan entre 1765 y 1774, tienen (supongo) varios hijos, uno de ellos es José Manuel Redondo Rivera, que sería mi Trastatarabuelo.

  No sé si fue el primer hijo, pero uno de ellos, fue José Esteban, bautizado el 2 de 1798.

  José Juan Manuel Redondo casa con María Guadalupe Barrón, tienen varios hijos, uno de ellos nació en 1800, se llamaba Pedro Ramón Chrisanto... ¿acaso será mi tatarabuelo Pedro Arredondo? No lo sé. No te extrañe ver fechas de bautizo y no de nacimiento, así se estilaba en la época, registrar el bautizo.

 Otra hija de José Juan Manuel Redondo y María Guadalupe Barrón fue María Gertrudis Espiridiona, bautizada el 7 de diciembre de 1804.

  Un hijo más de José Juan Manuel Redondo y María Guadalupe Barrón fue José Julian, bautizado el 25 de diciembre de 1806.

   En el documento que ahora vemos ya no se anota ni Redondo ni Arredondo, cosa común en la época (por un lado) y en el paleógrafo por el otro, pues en esa época nadie brillaba precisamente por su ortografía, y como los paleógrafos de Family Search son norteamericanos el apellido Arredondo se vuelve difícil de pronunciar y de escribir para quienes hablan inglés, eso lo se muy bien pues trabajé 30 años con turistas norteamericanos y continuamente me cambiaban el nombre. Así pues, aquí lo que vemos es el registro del matrimonio de Pedro Arredondo, mi tatarabuelo, con María Antonia Gonález, mi tatarabuela. Esto ocurrió el 2 de abril de 1839.

  Y para finalizar, vemos el registro de bautismo de José Octaviano Epigmenio Redondo González, mi Bisabuelo, cosa que sucedió el 24 de marzo de 1845, hace ya 170 años...

 Conclusión:

  En genealogía no están precisamente puestas reglas, pero sí nombres y se sugiere que una vez llegando al trastarabuelo, que es la quinta generación, el registro concluye debido a que el crecimiento generacional es geométrico: tenemos un padre y una madre. Ellos tienen a su vez los propios, que significan 4 abuelos para uno. El uno en genealogía se conoce como el ego. Los 4 abuelos tienen a su vez padre y madre, los cuales son 8 personas que son los bisabuelos, 16 serán los tatarabuelos y 32 los trastatarabuelos. Al continuar más atrás en el tiempo, tendríamos que investigar sobre 64 personas que serían los Penta-Abuelos y 128 Hexa-Abuelos. Por lo tanto, si hemos logrado identificar a don José Juan Manuel Redondo Rivera nacido en Baltierra el Grande en diciembre de 1775 hemos llegado a buen puerto. Esto significa casi dos siglos y medio de antigüedad genealógica.

   La razón por la cual pienso que él es nuestro trastatarabuelo la baso en los registros de habitantes en Salamanca realizado en 1809. Allí aparecen varias personas de apellido Redondo o Arredondo, al ir descartando cada uno de ellos, partiendo de una información que es de todos nosotros conocida, que refiere al origen de la familia en lo que hoy se conoce como La Labor de Valtierra, nos hace ubicar al mencionado como Juan Arredondo y María Guadalupe. En cuanto a las otras personas registradas con estos apellidos encontramos que había solamente una señora que tenía el título de Doña, lo cual para la época identificaba a alguien que era descendiente directo de españoles, ella era Doña Mónica Arredondo, vivía con Doña María Rafaela Arredondo, pueden ser madre e hija o hermanas, eso no lo sé. Vivían en la 2ª calle de la Estampa, esto quiere decir Guerrero, entre Albino García y Zaragoza.

  En la que se marcaba como 9ª Quadra, que era en el centro, vivía un Juan Arredondo, casado con María Guadalupe, al parecer tendían dos hijas: María Andrea e Ysabel Secundina. A pesar de la coincidencia en nombres, no pueden ser ellos pues todos sabemos del origen en Valtierra y este matrimonio vivía en el centro. Otra familia, que vivía en la 7ª Quadra eran Esteban Arredondo y María Casimira. Será bueno saber que aparece una buena cantidad de registros en distintas épocas del nombre Esteban Arredondo. Una tercera familia era la de Mathias Arredondo y María Josefa, ellos vivían en la Calle cerrada del Hospital, lo que es hoy Rayón. En lo que era la periferia de la villa, en las proximidades de Nativitas o San Pedro, encontramos a María Ysabel Redondo, era viuda. A José María Arredondo y María Andrea García. A Francisco Arredondo y María Magdalena, insisto en algo, los descarto a todos por la cosa de Valtierra.

  En la zona rural habían más familias de apellido Arredondo o Redondo: en Cerro Blanco estaban tres: José María Arredondo, José Ygancio Arredondo y José Mariano Arredondo. En Puerto de Guadalupe José Prudencio Arredondo. En la Loma Pelada María Guadalupe Arredondo casada con Joaquín Lozano, Ursula Arredondo casada con Pablo Ledesma. En la hacienda de Doña Rosa vivía Santiago Arredondo. En el rancho de Los Castaños vivía José Francisco Arredondo casado con María Josefa García. En la hacienda de Uruétaro José Esteban Arredondo y Juana Josefa. En la hacienda de Mancera eran tres familias encabezadas por Andrés Arredondo, José Agustín Arredondo y José Faustino Arredondo.

  Creo que la idea quedó clara: nuestro trastatarabuelo se llamaba José Juan Manuel Redondo Rivera, así fue bautizado, cuando casa y registra a su descendencia el apellido se había modificado a Arredondo. Me queda pendiente de sustentar todo, más allá de los registros escuetos en los formatos que aquí incluyo, eso lo podemos localizar en los libros de bautismo de la segunda mitad del siglo XVIII en la Parroquia de San Bartolomé, si mal no recuerdo son los libros 13, 14 y 15. Eso será algún día… así lo espero.