lunes, 12 de octubre de 2015

Profunda es la huella dejada por Rafael Campuzano Cardona en Salamanca

    Tuvimos el gran gusto de colaborar, desarrollando la parte histórica de la llegada del Catolicismo a esta región del Bajío que es Salamanca así como el desarrollo del Barrio de San Antonio en el libro que recién se publicó en ocasión del 40 Aniversario de la erección en Parroquia del templo del Sagrado Corazón, si bien debemos agregar 16 años más, pues entes de ser Parroquia fue un templo que funcionó originalmente como capilla. El reseñar esta historia nos lleva a una persona que dejó honda huella en Salamanca: el padre Rafael Campuzano. Cada quien tiene su propia historia y tendrá mucho que decir de él, sean los que lo conocimos o los que saben de él por relatos de sus padres o abuelos. En mi caso personal te lo demuestro gráficamente pues ese niño que ves en la imagen soy yo, el día de mi primera comunión, el 14 de febrero de 1964, que la recibí de manos de él.  Lo que a continuación te comparto es un extracto del relato que hizo don Ramiro de la Garma en su libro de Recuerdos, con el cual ratificamos esa idea de la huella honda dejada en la vida de Salamanca:

  “Los que tuvimos oportunidad de tratar al presbítero don Rafael Campuzano Cardona estamos convencidos de contar con la satisfacción de haber conocido un santo. […]. Fue el segundo de siete hijos del matrimonio formado por el señor don Rafael Campuzano Stark y doña María Cardona Villaseñor. Vio la luz primera en Morelia, Mich., el 19 de diciembre de 1928, año difícil para las familias católicas ya que la ferocidad de Plutarco Elías y sus sicarios hacían estragos en ellas. Eso dio origen a que don Rafael trasladase a su familia a la capital de la república esperando tenerla más protegida. Sus primeros estudios tuvieron lugar en el Colegio Simón Bolívar de la ciudad de México, primaria y también hizo allá la secundaria. A los 15 años ingresó a la asociación Nacional de Charros en la ciudad capital y en ella participó hasta los 19, en una competencia se le asignó el Paso de la Muerte y se accidentó durante la suerte, fracturándose el hueso sacro y al abandonar la charrería manifestó a sus familiares sus deseos de hacer estudios sacerdotales. Don Rafael, su padre, se opuso aduciendo que no había vocación, que se sentía frustrado al no volver a participar en competencias charras y eso le hacía tomar una decisión equivocada. Rafael hijo insistió y obtuvo la aceptación de sus padres para inscribirse en el Seminario Diocesano de Morelia, ese mismo seminario tridentino cuya primera piedra fuera puesta el 18 de enero de 1761 por el señor Obispo de Michoacán don Pedro Anselmo Sánchez de Tagle pero esto es otra historia.

   "Fue ordenado sacerdote el 4 de junio de 1955, celebrando su Cantamisa al día siguiente en el templo de San Diego en su ciudad natal. De inmediato inició actividades en bien de su feligresía, norma y costumbres que no abandonaría jamás y que habría de practicar hasta el último momento de su vida. Convencido de la necesidad de sembrar temprano la semilla de la doctrina y de la fe, fundó en Morelia los grupos 5, 6 y 7 de los Boy Scouts. Se le comisionó a Salvatierra, Gto., para atender una capellanía, haciéndose notar su espíritu de trabajo y capacidad de organizador en los dos años y meses que duró en dicho lugar, donde también instituyó el grupo de Boy Scouts. La actividad desarrollada motivó su promoción a Salamanca, a donde llegó el 23 de octubre de 1958, para hacerse cargo de lo que hasta ese momento había sido la capellanía de San Antonio de Padua y que, con su llegada, se elevó a la categoría de Vicaría Fija. San Antonio fue un pequeño templo casi abandonado, que proporcionaba deficiente servicio religioso al barrio y con su llegada se inició un auge que dura hasta nuestros días y seguramente así habrá de seguir puesto que fue elevado a parroquia por su importancia. La celebración de su primera misa en la Vicaría Fija fue al día siguiente de llegada al tomar posesión del templo de San Antonio, o sea que este acontecimiento para el vecindario tuvo efecto el 24 de octubre de 1958 a las 6pm. Los vecinos organizaron una modesta cena para recibir a su Vicario y el que narra tuvo el honor de ser invitado y se le asignó un sitio junto al agasajado y con ello disfrutó de la satisfacción de conocer a este sacerdote ejemplar, con el cual siguió teniendo contacto siempre.

  "Hubo un acontecimiento importante en la vida del padre Campuzano que modificó a una familia salmantina. En la colonia Bellavista funcionaba en una casa particular un catecismo que se impartía cada semana y la señora Guillermina Solís de Velázquez se hizo presente al sacerdote para comunicarle de la dicha actividad y desde luego para ponerse a las órdenes de su Vicario y continuar los trabajos de catequesis, además, doña Guillermina se convirtió en su secretaría, su amiga, su madre y su enfermera; lo tomó a su cargo y lo llevó a vivir en su domicilio de Minatitlán No, 113 como si fuera uno de sus hijos, el mayor.  Cuando el padre Campuzano llegó a Salamanca aún se sufría el embate de las aguas que ese año la inundaron causando verdaderos estragos. El templo de San Antonio  había sufrido daños sumamente considerables y su incansable labor empezó a hacerse en el necesario mantenimiento al edificio que se encontraba muy deteriorado. Pero más que la obra material se nota la actividad espiritual y evangelizadora. Funda los Obreros Guadalupanos y la organización de agrupaciones católicas empiezan a fluir de la vicaría de San Antonio como manantial de bendiciones. Se funda el grupo número 1 de los Boy Scouts; surge el Movimiento Familiar Cristiano y se plantea la necesidad de contar con un templo en la misma Colonia Bellavista

  "Al recorrer la colonia para resolver el problema y de pronto está la solución.  Frente a él se encuentra la bodeguita abandonada donde se habían guardado los materiales que se usaron en edificaciones de la colonia misma. Da inicio a las gestiones para obtener en donativo el sitio, pero se encuentra en terreno federal; allí está la solución pero hay que moverse y el padre es de una actividad incansable, a las nueve de la mañana del mes de agosto de 1959 celebró la primera misa en la bodega,  que era ya una capilla dedicada al Sagrado Corazón de Jesús. Entre la generosidad de muchos caballeros y de muchas damas, estaba la de doña Longina Robledo de Muro y encargó a España la imagen de un Sagrado Corazón de Jesús, cuando la escultura llegó todos estuvieron de acuerdo en su belleza, como se le puede admirar en el templo actual, obra del señor cura don Tomás Ruiz. Y con la llegada de la imagen empiezan los problemas de don José Muro Lozano ante quien su esposa eleva la solicitud de resolución par aun nuevo problema: el techo de la bodega es muy bajo y no cabe la imagen. Y aquí se impone la organización de otros templos católicos y surge el primero de febrero de 1963 la Guardia de Honor del Sagrado Corazón, luego los cursillos de Cristiandad y las Jornadas de Vida Cristiana. El padre había conseguido una imprenta y de ella salió la hoja dominical de San Antonio y en la que corresponde al 9 de agosto de 1965 encontramos plasmada la idea de fundar la Ciudad del Niño que él no pudo realizar y que llevó a feliz término el padre Pedro Gutiérrez.

  "El padre Campuzano funda la escuela María Goretti, ya desaparecida, que fundó en el anexo del templo de San Antonio y que ofrecía enseñanza de cocina, artes y oficios para la mujer. Se le regaló un terreno en la colonia Tamaulipas e inició la construcción de la obra negra de un templo que ya no terminó y que es el de San Martín de Porres.

  "Hay una obra humanista fundada por él y que surge como una consecuencia de su amor al prójimo y de la pobreza en que quedaron numerosas familias salmantinas, a causa de la inundación de 1958. Llegaban personas hasta el sacerdote a solicitarle prestamos, que en muchos casos nunca fueron pagados, por cantidades de 10, 20 y 50 pesos  (tener presente el valor adquisitivo de entonces). En una ocasión llegó de Morelia feliz porque había tenido conocimiento de la existencia de una cooperativa llamada Caja Popular y creyó que en ella encontraría la solución a los pequeños préstamos que necesita la gente de medianos y escasos recursos. Buscó documentarse acerca del funcionamiento de dicha institución y procedió a hacerse del elemento humano a quien interesar en el la idea y así poder poner a funcionar una caja popular en Salamanca. La idea fructificó, se fundó la cooperativa y quedó constituía el 9 de agosto de 1964 en el anexo del templo de San Antonio. 

  "A la edad de 33 años el padre Rafael Campuzano adquirió un padecimiento gástrico y se le cerró el píloro, siendo necesario intervenirlo quirúrgicamente en febrero de 1977, después habría de adquirir el mal de Hopkins y más tarde el de Parkinson. Sus dolores eran terribles, pero jamás dejó de atender las necesidad es físicas y morales de sus feligreses y siempre lo hizo con dulzura mientras en su interior su organismo se consumía y el sufrimiento era creciente. Cíclicamente tenía que recibir atención médica especializada y así fueron transcurriendo años y quedó internado en el Hospital de Nutrición, en la ciudad de México. A las diez de la noche del 21 de junio de 1982 doña Guillermina, que le había acompañado como en otras intervenciones hospitalarias se dio cuenta de que en su lecho de enfermo estaba escuchando a un médico interno. Al día siguiente a las 8:30 dejó de existir por un paro cardíaco respiratorio". (Extracto de una de las Estampas que don Ramiro Garma publicó en su libro de Recuerdos.)

 El libro está ya a la venta en la Librería de la Parroquia del Sagrado Corazón, en la esquina de Tenixtepec con Árbol Grande.

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