martes, 5 de julio de 2016

De cuando se propuso cambiar de nombre a la Plaza de la Penitenciaría

  El agua ha sido siempre clave en el desarrollo de Salamanca, sea por su abundancia que por su escasez, sea para el riego de los laboríos agrícolas que para el consumo humano. Ya desde la emisión de Merced de Fundación, en 1602 se veía la necesidad de construir una presa. Al principio, para el consumo humano cada quien se surtía del pozo que se tenía en muchas casas. Al crecer la población no todos contaban con un pozo, el abasto venía del río y, ya entrado el siglo XIX se trató de perforar un pozo que rindiera agua suficiente para todos. Esto no se logró, por carecer del equipo adecuado, hasta 1908, año en que se puso en operación el pozo artesiano, en la plaza de la Penitenciaría, es decir, en lo que hoy conocemos como Plazoleta Hidalgo alias Plaza de San Agustín.

 5 mil pesos fueron necesarios invertir para excavar el pozo, y una empresa, de capital norteamericano, fue necesario contratar, la F.B. Hoyt y Cía. S.E.C. de la ciudad de México. Los gastos correrían al 50% por la Penitenciaría del Estado y el Ayuntamiento de Salamanca, pero luego la suma se modificó pues el pago no fue hecho en una exhibición, por lo que la Penitenciaría, absorbió el pago de intereses. El 2 de noviembre de 1908 fue la entrega del Pozo Artesiano por parte de la mencionada compañía y se levanto un acta que a la letra dice:

  "En Salamanca, a las 4 de la tarde del día 2 de noviembre de 1908, pasé al Jardín de la Penitenciaría, a dar fe de la entrega del pozo artesiano que por cuenta de la Penitenciaría del Estado y de éste Municipio, estaba perforando en este lugar la casa F.B. Hoyt y Co. Sociendad en Comandita de la ciudad de México; y presente en dicho lugar se procedió a la medición de la profundidad del citado pozo por los mecánicos Señores K. Callihan y S.H. Prowell, para cuyo efecto se introdujo la barrrena perforadora hasta tocar el fondo de la excavación, lo que pudo comprobarse porque se vio que dejó de correr el cable que la sostenía, y que descansó la barrena quedando flojo el cable: enseguida comenzó a extraerse de nuevo la barrena, y a medir el cable que salía del fondo del pozo, resultando una longitud total de 497.60 metros hasta el extremo de la barrena que descansaba en el fondo del pozo, en cuya medición estuvieron conformes, así los mecánicos que por cuenta de la contratista hacían la entrega de la obra como de los señores licenciados Indalecio Ojeda, Director de la Penitenciaría del Estado y Jesús Espinoza, Jefe del Partido de Salamanca que la recibían en fe de lo cual se procedió a levantar la presente acta que firman conmigo las dos partes contratantes y los señores Lic. Rafael Partida, Eduardo Flores, Dr. Luis G. Ramírez, Dr. Vicente Flores, Vicente Casillas, Antonio Vega. Lic. Ramón Garcilita, Ramón N. Alemán, Vicente Aboites, Zabulón Puente, José Flores, Rafael R. Zamarroni, Aureliano Barajas y Pedro Guerrero. Quienes representaron el acto de medición y entrega del pozo que se consigna en el documento."

  Ese mismo día, 2 de noviembre, los principales ciudadanos de Salamanca de común acuerdo solicitaron al Jefe Político que la Plaza de la Penitenciaría fuera cambiado su nombre por el de Plaza Indalecio Ojeda, dado que fue él quien promovió la construcción del pozo artesiano el cual vino a proveer de agua potable a toda la población. Todo indica que tal solicitud no fue realizada pues la plaza se le llamaría indistintamente como de la Penitenciaria, como de San Agustín, para luego nombrarla del Mercado. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada