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miércoles, 28 de mayo de 2014

Filomeno Mata y su visión de Salamanca: Anuario Universal 1885-86

   En la actualidad solo sobrevive en México el Calendario del más antiguo Galván. En este 2014 se publicó la edición 188. La información que encontramos allí es el Santoral de cada día así como las notas relacionadas al tipo de celebración religiosa del día, el color del ornamento, la importancia de la misa, y más datos, todos relacionados a lo religioso y al Oficio. Esto era sumamente importante en el siglo XIX y en siglos anteriores dado que lo estipulado por la Iglesia era seguido por todos. Eran muchas las obras que se publicaban de este género en México, había un curioso "Calendario para Señoritas", Almanaques, y Guías de Forasteros que, estas últimas, además de contener los datos concentrados del calendario litúrgico, daban datos estadísticos de las más importantes poblaciones y nombres de comerciantes y profesionistas. En la actualidad este tipo de publicaciones se convierten en referencias de la vida cotidiana en México. Hay uno de estos compendios, el llamado Anuario Universal que se publicó en más de ocho ocasiones por su editor, el periodista Filomeno Mata.

   Filomeno Mata Rodríguez (San Luis Potosí, 5 de julio de 1845 - Veracruz, 2 de julio de 1911). Fue un periodista y profesor mexicano, uno de los más destacados durante el Porfiriato. Originario de la Hacienda de Carranco, Villa de Reyes, San Luis Potosí, ejerció el periodismo en algunos periódicos de la época, como lo eran El Monitor Republicano y La Patria. También participó en El Ahuizote, semanario feroz que apareció en 1874, cuyo contenido se oponía al gobierno del político Sebastián Lerdo de Tejada. Filomeno Mata era responsable de los corresponsales.También, dentro de su carrera como periodista, fundó y dirigió varios periódicos, algunos de ellos eran: El Sufragio Libre, El Cascabel, La Hoja Eléctrica y El Monitor Tuxtepecano, éste último partidario del gobierno del general Porfirio Díaz. Tras desempeñar su trabajo como uno de los periodistas mexicanos más exitosos de esa época, fue designado como director del Diario Oficial de la Federación y de la imprenta del gobierno. (Wikipedia)

   La primera campaña de alfabetización auspiciada por el gobierno federal mediante la Secretaría de Instrucción Pública tuvo como eje central el silabario, escrito por Filomeno Mata. (Presidencia de la República). Falleció en la ciudad de Veracruz, abatido y enfermo, el 2 de julio de 1911, tras haber apoyado la candidatura de Francisco I. Madero, a principios de la Revolución mexicana.

   En la octava edición del Anuario Universal, incluye una reseña sobre Salamanca, así como la lista de comerciantes y profesionistas correspondientes a los años de 1885 y 1886. Hace una especial mención y descripción de la Penitenciaria. De ella hemos leído varios artículos, algunos datos hemos publicado en este espacio, los puedes leer aquí abajo, dando click a la etiqueta que dice Cárcel. Regularmente se da la misma información pero, la persona que era el corresponsal de Filomeno Mata nos ofrece mayores datos, los cuales son los siguientes:

   "La población de Salamanca consiste en 10,000 habitantes, y el Municipio tiene 30,000. Su clima es benigno extremadamente; pues como tal lo reputan aun fuera del Estado. Salamanca a sus antiguas industrias, une hoy otra nueva, que goza ya de reputación en la República: el magnífico curtimiento de las gamuzas y la excelente fabricación de guantes y vestidos con ellas. La penitenciaría, que es sin duda la primera en la República, le da respetabilidad a la población. Tiene sus calles rectas, y se alumbra con aparatos de petróleo, distinguiéndose ahora, como las demás ciudades principales del Estado, en que no hay hombre que deje de usar pantalón.


   "No se citan las calles ni la numeración de las casas, porque actualmente se está cambiando la nomenclatura de las primeras y reformándose las segundas. A una cuadra de la plaza principal, hacia el Sur, pasa el río Lerma, pero los agrícolas no disfrutan del agua, porque sería necesario abrir un tajo río arriba, y esto importa una considerable suma de dinero. En tiempo de lluvias solo se puede caminar para el Valle de Santiago pasando el río en canoas, pues un puente, cuyo importe ha llegado a autorizar el Congreso de la Unión, hace gran falta. Se están construyendo un teatro y el rastro de la ciudad; el primero por cuenta de los particulares, y el segundo del ayuntamiento.

Penitenciaría del Estado

   "En el antiguo convento de Agustinos, cedido por el Gobierno Federal al del Estado, se empezaron el año de 1867 varias reformas para adaptarlo a una penitenciaría, siendo gobernador el general Florencio Antillón. Debido a la energía y constancia del C. General Miguel M. Echegaray en pocos años quedaron terminadas las principales obras. Año por año se mejora el edificio. El número de presos recibidos ha sido hasta hoy de 2,294, y se encuentran en el establecimiento 424 en la fecha.


   Existen los siguientes talleres: Carpintería, herrería, talabartería, tenería, velería, jabonería, panadería, hojalaería, sastrería, zapatería, tejidos de algodón, idem de lana, idem de plata, fábrica de fideo, taller de galvanoplastñia, fábrica de ladrillo, encuadernación e imprenta. El establecimiento tiene además, escuela de primeras letras, fotografía, hospital, botica, capilla, baños hidroterápicos, aljibe, y una pequeña biblioteca: un almacén bien surtido de toda clase de materiales para los talleres cuyas existencias importan hoy una suma de $10,949.45


    Los 424 presos están divididos por secciones para desempeñar las fatigas de servicio de aseo, molienda de tortillas, cocina, etc., asisten a la escuela y trabajan en los talleres; procurando que cuando saben bien un oficio pasen a otro. A cada preso se le asigna una parte del valor de la obra que construye, y de esa parte tienen la obligación de depositar la mitad en la caja de ahorros disponiendo a su arbitrio de la otra mitad, con intervención del comandante alcaide. La caja de ahorros tiene hoy una existencia  de $1,779.62


   Hay una orquesta compuesta de 25 músicos, notablemente adelantados. Todos los gastos de la Penitenciaría los cubre el Tesoro del Estado con la mayor puntualidad; el presupuesto del presente año es de $33,043.25, y las utilidades de los talleres se emplean en fomentar éstos, y mejorar el edificio. Los presos están uniformados con pantalón y blusa de dril.

   "El general Echegaray, fundador de la penitenciaría, logró con su energía moralizar extraordinariamente la prisión. La mayor parte, y aun puede decirse que un 85 por 100 de los presos llegan al Establecimiento en la mayor ignorancia, y cuando salen, saben leer, escribir, y uno o dos oficios contando con algún dinero en la "Caja de Ahorros". Los artefactos de la Penitenciaría se venden con estimación, y han figurado en las últimas Exposiciones de Irapuato, Querétaro y Toluca obteniendo premios de primera, segunda y tercera clase en Irapuato y Querétaro, de Toluca se ignora aun el resultado. 

   Desde 1867 han estado al frente de la dirección del establecimiento, los CC. general Miguel M. Echegaray, Antonio Galván, Jesús Marmolejo, Lic. Indalecio Ojeda, coronel Vicente Herrera, coronel Julián G. Llata y Juan N. Nieto, todos han procurado mejorarlo, embelleciendo el edificio y fomentando los talleres; también han ayudado al municipio, tomando por cuenta de la Penitenciaría la conservación del jardín público y el alumbrado de éste y calles que le rodean.

   Las obligaciones de los empleados, las del resguardo y las de los presos constan en un reglamento general, habiendo otro particular para el interior de la penitenciaría que marca las horas de trabajo, refectorio y descanso, obligaciones de los celadores, etc., ambos reglamentos están aprobados por el gobierno del Estado.

   Hasta aquí el texto del Anuario. Seguramente te sorprendió ese renglón (y no es para menos) en donde, con una sola frase, nos deja ver mucho de la Salamanca de la década de 1880, cuando menciona que todos los hombres llevaban ya pantalones, en franca referencia al estilo de ropa de manta que aun se usaba en todo México y que solo en las ciudades de vanguardia, habían sido ya eliminados. Menciona del teatro que está en construcción, se refiere al Juan Valle, y el rastro es aquel que estaba en la actual plaza Xidóo. Otro punto que me parece sobresaliente es lo relacionado a la manufactura de guantes de gamuza y al trabajo de los curtidores en esta especialidad, cosa en la que Salamanca destacó durante varias décadas del siglo XIX y que desde hace casi un siglo está totalmente desaparecida esa actividad. De relevancia son los comentarios que se hacen sobre la Penitenciaría, señalándola como de las mejores de México. Por último vemos que hace mención de todo el personal involucrado en la operación de la institución y nos da los nombres de sus directores, además del fundador que fuera Echegaray. A continuación el Directorio Político y Comercial de Salamanca en 1885-86:





lunes, 4 de febrero de 2013

1868: La Penitenciaria Estatal de Guanajuato en Salamanca.


      Una de las tantas funciones que ha tenido el convento agustino de San Juan de Sahagún ese que conocemos localmente solo como de San Agustín, una de ellas, en el último cuarto del siglo XIX y las primeras décadas del XX fue el de cárcel. Pero no fue una cárcel cualquiera, fue un excepcional centro de readaptación social que llegó a ser el mejor de todo México.

   Originalmente la cárcel de la villa de Salamanca se encontraba en lo que hoy es la 1ª Calle de Tomasa Estévez, dado que, toda la esquina era el edifico donde se ubicaban las oficinas administrativas, eso que hoy entendemos como Presidencia Municipal y que para el siglo XIX se entendía como el "Ayuntamiento de la villa". Fue en esa instalación que el Emperador Maximiliano mandó que se entregaran (de su bolsa) cincuenta pesos "para que se abrieran ventilas en la cárcel" durante su visita a Salamanca el 25 y 26 de agosto de 1864.


   Como consecuencia de las Leyes de Reforma, más todavía con la Ley de Desamortización en la que gobierno de Benito Juárez despojaba a todo el clero de sus bienes y, paralelamente, "la Constitución del 5 de febrero de 1857, entre las diversas disposiciones de mejoras sociales, de que se enorgullecía, dispuso en su artículo 23: 'Para la abolición de la pena de muerte, queda a cargo del poder administrativo establecer, a la mayor brevedad, el régimen penitenciario...'. En la capital de la Federación esa "brevedad" se alargó más de cincuenta años hasta fines de la administración porfiristas; en algunos Estados se hicieron penitenciarías en los finales del siglo pasado, pero quien primero y mejor cumplió fue el Estado de Gauanajuato, en el edificio que había sido convento de la Orden de San Agustín... En realidad, de 1860 a 1867, el edificio permaneció deshabitado pero sin ningún empleo". (1)

En esta fotografía de época vemos al personal administrativo de la Penitenciaría de Salamanca, quizá se trata de don Santiago Sánchez, el personaje de barba que vemos sentado al centro, que era el Alcaide para 1872 (2).

   "En la villa de Salamanca, y en el ex convento de San Agustín, se halla establecida la Penitenciaría del Estado, fundada en 1868 debido en gran parte al Sr. Gral. Miguel M. Echegaray, y cuyo retrato adorna el salón principal de la Penitenciaría, por disposición del Gobernador del Estado. En 30 de junio de 1886 había en dicho establecimiento 387 presos, ocupados en los talleres de imprenta, tejidos de algodón, talabartería, carpintería, zapatería, sastrería, tejidos de lana, galvanoplastía, encuadernación, panadería, alfarería, barbería, tejidos de palma, fábrica de ladrillo, hojalatería y jabonería, y como albañiles, enfermeros, celadores, y los trabajos de limpieza. En el establecimiento hay anexo un hospital. En 30 de junio de 1884 había en la caja de la Penitenciaría $141.98, y en el bienio de 1º de julio de 1884 a 30 de junio de 1886 hubo de ingreso $87,767.01 lo que da un total de $87,908.99. Hubo un egreso, en dicho periodo, de $87.835.17 y quedó una existencia de $73.82. En el referido bienio las utilidades líquidas que dejaron los talleres ascendieron $7,231.64

   "El establecimiento cuenta con una clase de música en la que se ha formado una regular banda, así como una escuela de instrucción primaria. Cuenta con catorce empleados y un resguardo compuesto de un comandante alcaide, un teniente alcaide, diez cabos y cincuenta y dos guardas. La Penitenciaría de Salamanca es uno de los mejores establecimientos correccionales que hay en la República. Los presidiarios usan un escudo cuyo color demuestra la conducta que han observado en determinado periodo de tiempo. (3)

Una persona, nacida en Salamanca, que fue Jefe Político, es decir, Alcalde de la villa de Salamanca fue don Pedro González, el conoció este establecimiento y nos lo refiere de este modo: 

"La penitenciaría de Salamanca es el principal establecimiento penal del Estado; su sistema es mixto, es decir que somete a los presos a completo aislamiento, sin trabajar, mientras se puede calificar su conducta y modo de ser moral, para luego integrarlos en trabajo en común, efectuado constantemente en diferentes talleres  guardando completo silencio. "que no se oiga más ruido que el que produce el trabajo" está escrito en los talleres. Por la clase de dormitorios se sabe que reos duermen en ellos y la conducta que observan  según el color del distintivo que se les ve en el pecho, sobre la región del corazón. 

   "A la penitenciaría van los presos sentenciados a más de cinco años, y a Granaditas los de menor tiempo; pero en esta cárcel y en la de todos los pueblos del estado los presos viven en completa ociosidad y generalmente salen de la prisión más corrompidos que como entraron. En Salamanca, para la corrección y reforma de los reos, se ha tomado un poco de cada sistema penitenciario, comenzando porque, como en Austria, el Gobernador del Estado tiene centralizada en él la autoridad y la ejerce por medio del director de la penitenciaría. De los estados Unidos se tomó la soledad, el silencio, el trabajo incesante y los severos castigos, así como la instrucción civil, la religiosa y la industrial y la rebaja de condena; del sistema Crafton de Suiza, la reducción de pena mediante la observación de buena conducta; del irlandés, los castigos morales y los corporales, los privilegios, los ascensos a mejor clase, el aumento de libertad y la reducción de pena; del belga, la entrega de parte de sus ganancias en dinero cuando dejan la prisión, y las recompensas; del italiano, que considera que de la buena conducta del preso depende su mejoramiento y que con elevar su dignidad se evita que se haga hipócrita, el establecimiento de distintivos de conducta para cada persona; calificando aquella de mala, en observación, regular, buena, muy buena y sobresaliente, y distribuyendo los presos por clases en dormitorios. Sería materia de una memoria especial la descripción de este establecimiento, honra de Guanajuato, el primer estado que implantó el sistema y que lo sostiene paternalmente". (4)

 En la imagen vemos un libro sobre Derecho Penal (5) publicado en 1874 que habla sobre la Penitenciaría de Salamanca. Y lo que a continuación sigue fue escrito por Rojas Garcidueñas en donde nos habla de cual era el funcionamiento de esta cárcel:   

  "El estado de salubridad era bueno, cuidándolo especialmente por el aseo riguroso que se exigía a los detenidos y de todas las dependencias de la prisión; se contaba con un hospital adecuado y una botica muy bien surtida; naturalmente servicios de médico. ... Todos los presos estaban asignados a una sección de trabajo, desde los del servicio de aseo, molienda de tortillas y cocina y los diferentes talleres y clases; se procuraba que cuando un preso ya conocía bien un oficio aprendiera por lo menos otro más. De todos los productos que elaboraban en los talleres, una parte de su valor correspondía a quien lo fabricaba y de esa parte la mitad tenía la obligación de depositarla en una Caja de Ahorros, donde se llevaba cuenta individual de cada uno, la otra mitad del producto de su trabajo se entregaba periódicamente y cada quien disponía de ella a su voluntad pero con conocimiento del alcaide comandante de la prisión.

   "Cuando el preso, cumplida su condena, dejaba la penitenciaría  salía siempre leer y escribir y conociendo por lo menos dos oficios, y se le entregaba la suma de dinero que hubiera ido depositando en la Caja de Ahorros. Se sabe que en algunas exposiciones industriales que se hicieron en varias capitales de los Estados, fueron presentados ejemplares de diversos objetos elaborados en los talleres de la Penitenciaría de Salamanca y obtuvieron premios, reconociendo su buena calidad. Como el sostenimiento de la Penitenciaría era cubierto por el presupuesto del estado de Guanajuato, las utilidades que dejaban los trabajos de los talleres se empleaban en mejorar esas mismas instalaciones, en mejoras del edificio y alcanzaban a pagar el mantenimiento del jardín que se construyó al frente y su alumbrado. En 1884 había en la penitenciaría 424 reclusos, un cuerpo de resguardo armado y algunos empleados civiles, todos bajo la autoridad de un director que era nombrado y dependía directamente del gobernador del Estado". (6)


Una página más que nos dice de las glorias perdidas en Salamanca, esta que fuera la prisión modelo de todo el país, una de las mejores según hay constancia. Agregaremos esto a la lista de las cosas desaparecidas en nuestra ciudad que se va junto al recuerdo de: las canoas que cruzaban el río Lerma; la planta empacadora de conservas La Fortaleza; las plantas de Fertilizantes Mexicanos, las fábricas de guantes de gamuza; las fábricas de cambayas; la fábrica de loza fina; el tren de Salamanca a Valle y Jaral y, por si no fuera esto suficiente, el tren de Salamanca a Cerro Gordo y San Juan de la Vega.... la lisa de cosas perdidas es en verdad larga.


Fuentes:

1.- Rojas Garcidueñas, José. Salamanca. Recuerdos de mi tierra guanajuatense. Editorial Porrúa. México, 1982. p 141

2.- Colección de sentencias pronunciadas por los Tribunales Federales y pedimentos del Ministerio Público. Imprenta del Comercio. México 1872 p. 505

3.- Velasco, Alfonso Luis. Geografía y estadísitca de la República Mexicana. Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento. México, 1899

4.- González Gasca, Pedro. Geografía local del Estado de Guanajuato. Ediciones La Rana. Guanajuato, 2004 pp 285-286

5.- Derecho Penal comparado: o, el Código Penal del Distrito Federal y Territorio de la Baja Calfornia. México 1874.

6.- Rojas Garcidueñas. op cit. pp145-146

viernes, 24 de febrero de 2012

La capilla de la cárcel en Salamanca, siglo XIX

La pregunta había sido una constante para quienes valoramos la riqueza histórica de Salamanca. Pensaba que esa bóveda que destaca y podemos ver, incluso desde el Jardín Principal -si somos buenos observadores- como es que aparece entre las pocas construcciones que sobreviven de principios del siglo XX en esa manzana. Pensé fuera la capilla de la familia Casillas que por una buena cantidad de años vivió allí pero, gracias a la investigación del historiador Espiridión Contreras, publicada en los cuadernos que trimestralmente edita la Casa de la Cultura de Salamanca, ahora sabemos que esa capilla data de mediados del siglo XIX y que se ubicaba dentro de la que fue la cárcel de la villa de Salamanca antes de ser trasladada al ex convento de San Agustín. Consecuentemente ubicamos que luego de la consumación de la Independencia y hasta la Reforma, la cárcel se localizaba en lo que hoy es la primera calle de Tomasa Estévez.

En esta fotografía tomada en los años veinte del siglo pasado desde la torre del Señor del Hospital, vemos asomándose por entre lo que ahora es una tienda de equipos de radio, la bóveda de la capilla, la cual estaba ya, desde entonces, abandonada.

En la investigación de Espiridión Contreras vemos que para mediados del siglo XIX había una enorme hacienda se localizaba en la zona nor-oriente de Salamanca, se llamaba Sardinas, la última propietaria de esa enorme propiedad fue Isidra Gallegos que muere para 1860. Ella era la mecenas, mejor dicho, la devota, que mandó instalar la capilla en la cárcel. Sabemos, por parte de José Rojas, que cuando Maximiliano estuvo en Salamanca fue a la cárcel cuando era ya la tipo Modelo, y obsequió 50 pesos para reparaciones. Esto ocurrió en agosto de 1864, para entonces la capilla estaba en desuso, para 1880 la hacienda de Sardinas, de donde salía el mantenimiento de la capilla, había sido comprada por Aurelio A. Ojeda.

En esta fotografía de 1901, se ve el Palacio Municipal en construcción y, al fondo, la cúpula de la abandonada capilla, aun no había sido construida la casa de la esquina en los predios que habían sido precisamente de la presidencia municipal y que fueron comprados por don Octaviano Arredondo y su esposa, Felipa Ojeda, para construir su casa. Quizá ella era pariente, tal vez la hija de Mariano o de Aurelio Ojeda, quienes aparecen como propietarios de Sardinas. Todo esto se relaciona debido a que el predio conocido como El Jericó, cuya cabeza era el rancho El Baúl, era propiedad de Octaviano Arrendondo y buena parte de él se asentaba en terrenos que habían sido de la Hacienda de Sardinas. Sin lugar a dudas estas relaciones de familias habrá que estudiarlas más a fondo.