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lunes, 10 de agosto de 2015

Una imagen de San Lorenzo en Salamanca, Guanajuato

    A Salamanca el culto a San Lorenzo mártir no llegó. Siendo él de los primeros santos de la Iglesia, de esa llamada Iglesia Primitiva su veneración y por lo tanto su nombre forma parte de una buena cantidad de barrios de la Ciudad de México, de pueblos en el Estado de México, Tlaxcala, Puebla y Morelos, que fue la región en donde se dio la primera evangelización, por Guanajuato, hasta donde buenamente sé, no hay rancho alguno que lleve por nombre el de San Lorenzo, en cambio, más al norte del país San Lorenzo está presente pues existe una asociación de él, por la fecha de su veneración que es el 10 de agosto, con la fiesta de la Vendimia, entonces por Parras, Coahuila es el santo patrono y allí es la sede de la productora de vinos Casa Madero.

  A San Lorenzo lo distinguimos con facilidad porque su atributo es una parrilla, en donde dice la leyenda fue martirizado al ponerlo a fuego lento, tan lento que (sigue contando la leyenda) les dijo a sus sicarios que le dieran vuelta porque ese dado de su cuerpo estaba ya bien tostado. A este San Lorenzo lo vemos retratado en un altar de ánimas que está dedicado a la Preciosa Sangre de Cristo, que es la imagen central del cuadro, a la derecha es dónde aparece el santo español originario de Huesca.

   Esta es la pintura completa, se trata de una "Devoción" mandada hacer por el que fuera el mayordomo y sacristán el templo del Hospital, actual Expiatorio, Gaspar de los Reyes Martín, en 1800. La pintura fue concluida el primero de Agosto, quizá fue develada un día como hoy, 10 de Agosto, de 1800, por ser el día del santo, pero más bien, la razón por la cual aparece allí es otra. Dado que esta es una pintura de Ánimas, y las ánimas están en el purgatorio, que no es otra cosa que el Infierno, allí lo que hay es lumbre, fuego, llamas, y esa es la idea que se asocia a San Lorenzo por el tipo de martirio que tuvo, pero la cosa va más allá, pues siendo su fecha de celebración un día como hoy, en el que (al menos aquí en Salamanca) la temperatura está verdaderamente infernal, entendemos mejor la razón de la parrilla pues, en buena medida, todos estamos siendo rostizados, más aun en el norte, en donde hace aun más calor que aquí, en el Bajío. A esta pintura, si aun no la has visto, te sugiero vayas al Expiatorio y la analices con mucha calma pues está llena de simbolismos.

   Debajo, sobre nubes, custodiando a Jesucristo aparece, a la izquierda el arcángel San Rafael, lo reconocemos por el pescado que lleva en una mano y el bastón de peregrino en la otra. A la derecha está otro arcángel, San Gabriel, con la azucena que es su atributo.

    La presencia franciscana está en Salamanca prácticamente antes de la fundación oficial de la villa, no es de extrañarnos que en esta Devoción aparezca él salvando con su cordón a las ánimas en pena del Purgatorio.

   Al centro, en la parte alta, aparecen las Tres Personas, que no es otra cosa que la Santísima Trinidad, si comparas este altar de ánimas con el de San Agustín, verás, entre otros detalles que aquí las Tres Personas están vestidas completamente de blanco, símbolo de la pureza. En el de San Agustín aparece cada una de color distinto, Dios Padre en azul, representando el agua; Dios Hijo en rojo, que es la sangre o el vino y Dios Espíritu Santo  en blanco. Seguramente sabes que al momento de consagrar se está invocando, precisamente a estas Tres Personas, razón por la cual se mezcla el agua con el vino.

   Este es San Rafael. Su nombre quiere decir Dios sana, razón por la cual está considerado este arcángel como un médico, en este caso está sanando a las ánimas del purgatorio para que sean rescatadas por San Francisco.

   Esta pintura, elaborada en 1800, mantiene toda la tradición gráfica de la época virreinal en cuanto a la manera de representar a las ánimas del purgatorio, en el cual igual hay moros (hay un moreno) que reyes (lo identificamos por la corona) que papas (lo identificamos por la corona pontifical) que letrados (lo identificamos por el tricornio) que sacerdotes (lo identificamos por el tonsurado de la izquierda), que mujeres, que hombres, y todos están allí. Te sugiero que luego de observar esta pintura, vayas a San Agustín y notarás exactamente lo mismo.

  Este es el arcángel Gabriel, el mensajero de Dios, quizá sea la razón de su presencia en esta pintura que él sea quién está avisando a las ánimas del purgatorio que han sido ya salvadas. La Iglesia era muy clara, el que no reza y el que no mantiene toda las órdenes que ella marca, el padecimiento en el purgatorio sería total, de allí ese continuo temor hacia la muerte y más que a la muerte a los padecimientos del Infierno. Razón por la cual la asistencia a cada misa, la confesión cada viernes primero, y la comunión correspondiente tenían un valor, un valor en días... en el mismo cielo. Increíble, pero así funcionaban las cosas en esa época. Había misas que valían por 10 000 días de "vida eterna".

  En la parte alta, debajo de las Tres Personas y custodiando aparece, en perfecto balance, hombres y mujeres. Recordemos que antes del Concilio Vaticano II los hombres se sentaban del lado izquierdo y las mujeres de lado derecho. Pues bien, en el cuadro vemos del lado derecho a la Santísima Virgen, debajo de ella, a los doce Apóstoles. San Pedro, a la izquierda con las llaves. San Pablo a la derecha con la espada.

   Mientras que, del lado izquierdo está Señor San José y, debajo de él, las Once Mil vírgenes, encabezadas, claro es, por Santa Úrsula.

  Fascinante... ¿no lo crees?

  Esta pintura fue rescatada gracias a la buena administración que el Padre Alfredo González tuvo en su administración a, frente del Curato de Salamanca.

A San Lorenzo se le hace una gran fiesta en Florencia, Italia; ver aquí.
Las Fiestas de San Lorenzo en Madrid, aquí.
Fiestas de San Lorenzo en Tarapacá, Chile.

martes, 28 de diciembre de 2010

La colección de retablos del Museo Zacatecano

Grata y soprpendente es la visita al Museo Zacatecano localizado en la que fuera la Casa de Moneda de Zacatecas, edificio espléndido que alberga una interesantísima museografía de distintos aspectos de la vida de ese Estado: los Huicholes, Manuel M. Ponce, la Acuñación de Moneda y una magnífica colección de retablos, entre los que se encuentra algo por demás sentido para todos los salmantinos, un retablo del Señor del Hospital.

Fue el pintor zacatecano Fernando Juárez Díaz, originario de la población de Nochistlán, en la parte suroeste del estado, quién donó al Museo su colección de retablos del siglo XIX, la cual contiene Santos, Cristos, Vírgenes, escenas de la vida de Jesús y una muy completa del Niño de Atocha. No pensé encontrarme con esta verdadera joya, pensaba que todos los retablos del Cristo Negro del Señor del Hospital de Salamanca estaban en colecciones privadas en los Estados Unidos, pero he aquí la sorpresa.

Son doce los retablos que forman la sección dedicada a los Santos Cristos venerados, principalmente, en la zona centro del país, aunque también se incluye al de Esquipulas, Guatemala. El primero a la izquierda que vemos es el Señor del Hospital de Salamanca. Gran orgullo y alegría me causó encontrar en este magnífico recinto una imágen del Cristo venerado en Salamanca.

Es indudable su manufactura, de artista anónimo, realizado sobre una placa de zinc y con esos característicos florones, tan usados en la segunda mitad del siglo XIX para ornamentar las imágenes de los Santos Cristos. Grata coincidencia es notar el cendal que viste el Señor, blanco, como el que hace apenas unos meses se le colocó en ocasión de su 450 aniversario de la llegada a Salamanca.

Si bien la ficha informativa no es precisamente la historia que todos nosotros sabemos, en donde dice del milagro al convertirse en color negro y evitar así su robo, como quiera, sabemos que esa es una de las tantas leyendas que entorno a Él existen. Será bueno señalar, para quienes no conocen su verdadera historia, que el milagro realizado es el haber marcado al clavarse "a una vara de donde me depositen esa noche" y pasar de una posición de Cristo Agonizante a un rictus de muerte. La colección de Santos Cristos incluye una buena docena de ellos, veamoslos uno a uno:

El Santo Cristo de las Ánimas. Tradición muy difundida en todo el mundo católico, especialmente en del siglo XV en adelante, en donde se representaba a los pecadores pagando sus penas en el purgatorio, y siempre con la esperanza de salir de allí y gozar de la infinita gracia del Paraíso.

El Señor del la Misericordia de Compostela, Nayarit.

El Señor del Saucito de San Luis Potosí. Cuenta la tradición potosina que se formó milagrosamente en un sauce, también que aparecía continuamente en el lugar elegido para su culto y que curó a una persona de mordeduras de serpiente.

El Señor del Misericorida en Erncarnación de Díaz, Jalisco. Santo Cristo venerado en esa población alteña. Su capilla se ubica en el antiguo cementerio del poblado.

El Señor de Villaseca en Mineral de Cata, Guanajuato. Antiguo Cristo traído desde España por el acaudalado Alonso de Villaseca y depositado en el templo del mineral, venerado fuertemente en la zona.

El Señor de Esquipulas, Guatemala. El culto a este Cristo, en buena medida, fue introducido a la zona del Bajío por los padres agustinos. Muestra de ello las tenemos en los templos de la orden de San Agustín en Salamanca y Moroleón, Guanajuato.

El Señor del la Salud de Zacoalco, Jalisco. Este Santo Cristo viene de la misma fábrica en que fue realizado el Señor del Hospital de Salamanca, pues su ejecución es del último cuarto del siglo XVI de los talleres de Matías de la Cerda en Pátzcuaro y fue ejecutado por su hijo, Luis de la Cerda.

El Santo Señor de Chalma, Estado de México. En esta curiosa alegoría del Señor de Chalma vemos lo que se conoce como La Preciosa Sangre de Jesús.

El Señor del Encino de Aguascalientes. Esta es una interesante leyenda que llega a Aguascalientes desde el barrio andalús de Triana, en donde se dice que dos hermanos estaban enamorados de una mujer y al pelear por ella, enun bosque, cae un rayo el cual desgaja un encino y surge de allí el Cristo que les hizo recapacitar de su error.

El Señor de la Salud de Zamora, Michoacán.

El Señor de los Plateros, Fresnillo, Zacatecas. Este Santo Cristo traído desde España fijó su lugar de culto en las ventas de las minas zacatecanas de Plateros, luegar en donde se le venera y que, en buena medida, su culto ha sido desplazado por el del Santo Niño de Atocha que tiene su sede en el mismo templo.
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El Museo Zacatecano, abierto de miércoles a lunes, cierra el martes. Hoario de 10:00 a 17:00, entrada $ 20.00 pesos.

viernes, 14 de mayo de 2010

Un testimonio sobre la devoción al Señor del Hospital y sus exvotos

El templo del Señor del Hospital, el original. Nótese que aun ni se construís la cúpula, mucho menos la torre del reloj.


Por fortuna hubo hace algunas décadas personas que mantenían el depurado arte de escribir, de hacerlo bien y transmitir una idea. No eran escritores de profesión ni tratadistas de altos y complicados temas, simplemente eran personas que gustaban de escribir y lo hacían bien.


Seguimos en la búsqueda (la cual ya se volvió incansable) de testimonios acerca de la existencia de los exvotos que colgaban por cientos en las paredes del que ahora conocemos por templo Expiatorio y que un día, el Señor Cura en turno decidió bajar, tirar y desaparecerlos.


Esta era la Botica de Guadalupe de don Luciano Roa, se localizaba en la hoy esquina de Zaragoza con Juárez; precisamente donde está el acceso al estacionamiento subterráneo.


Alguien un día me comento que algunos de ellos habían sido fundidos para darle una capa más a una de las campanas, esto sucedió al rededor de los años cincuenta o sesenta, no me lo supo precisar, del pasado siglo XX. Solo que esa teoría se antoja poco creíble; otra persona me confirmó lo del revestimiento de la campana, pero me aseguró que se hizo con monedas de plata y cobre, alguna que otra alhaja también. Además me contó que ella misma donó algunas monedas de plata para tal fin. Esta versión es mucho más creíble. De la misma persona oí, por primera vez, acerca de la gran cantidad de exvotos que allí había.


Y es de estas personas que cultivaron el arte de escribir, y que por fortuna, hubo alguien que conservó el documento que hoy, por casualidades de la vida cayó en mis manos y que me dispongo a compartir contigo, esto con el afán de reforzar la verdadera Salmantinidad que de una u otra manera nos une. Aquí el escrito:


En esta interesante escena de los Carros Bíblicos, aun vemos a un buey que jala de uno de los carros, el que representa el Rescate de Moisés.


El Señor del Hospital


“Imagen ennegrecida de Nuestro Señor Jesucristo clavado en la cruz; muerto después de una agonía terriblemente dolorosa; cuerpo flácido, encorvado, cabeza abatida hundida sobre el pecho, resintiendo todo un mundo de pecados; labios entre abiertos en el abismo de una desolación de cuyo fondo parece brotar aun aquel grito desgarrador: Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado!


Aquí prende toda resignación; aquí culmina el cumplimiento a la voluntad del Padre; aquí brota la esperanza de redención para la humanidad caída; aquí mana la misericordia infinita. Por todo esto, y con razón, Salamanca tiene a Cristo como centro y pulso de su vida religiosa.


Antes de sobrecargado y de mal gusto del templo actual, la imagen se veneraba en la pequeña y humilde iglesita fundada por el venerable Don Vasco de Quiroga. Su arquitectura sencilla, pobre, acorde con la vida humilde de Jesús sobre la tierra. Sus muros impregnados de fe por los votos pintados por manos movidas por el impulso de una gratitud por los favores recibidos. En ese pequeño santuario desfilaban las muchedumbres de peregrinos llegados de todos los rumbos en Semana Santa y en el jueves de la Ascensión cuando la ciudad perdía momentáneamente su tranquilidad. Ríos de creyentes ordenados en filas, caminando con lentitud con escapularios o imágenes sobre el pecho, entonando cánticos y alabanzas, inundando el ambiente de fervor, de esperanza, de fe de un pueblo que lleva al Señor el secreto de sus necesidades y los motivos de sus sufrimientos. Toda la población parece palpitar de sentimiento religioso.


Pasa la semana mayor y el jueves de la Ascensión y Salamanca vuelve a recuperar su tranquilidad”.


En el interior de la Botica de Guadalupe vemos al Dr. Don Antonio Roa (qepd), sentado detrás del mostrador.


Todo lo anterior fue escrito por Ramón Gracilita Partida, en un pequeño libro llamado Presencia de Recuerdos, homenaje a José Rojas Garcidueñas. Impreso en Istantesis. Guadalajara, 1982. Husmeando en la Biblioteca de mí siempre bien recordado Padrino, Doctor don Antonio Roa Sierra, fue que di con este precioso documento.


Curiosa escena captada en el que fuera el jardín de San Agustín, donde estaba el pozo artesiano. Los niños en el burro no se si fueron colocados para “decorar” o, efectivamente iban pasando por allí…



viernes, 7 de mayo de 2010

Un exvoto más del Señor del Hospital

La racha de suerte ha seguido y hemos podido dar con un exvoto más que se le hizo al Señor del Hospital, por las características de la obra, el colorido y la escena, deduzco que viene de la época de la Revolución.


Del exvoto no se dice nada pues se usa la ilustración solamente para dar una idea a lo que fue este arte ya perdido de México. El libro, por su nombre y temática, seguramente se basó en aquél que Gerardo Murillo, el Dr. Atl, realizó en 1920, cuando llegó hasta Salamanca para comprobar y maravillarse del estupendo trabajo que aquí se realizaba, lo llega a equiparar con el realizado en Purísima del Rincón por Hermenegildo Bustos. El libro se llamó igual, Arte Popular Mexicano, pero se publicó cincuenta años después y no hace mención alguna del escrito por el Dr. Atl.


La fotografía del exvoto fue tomada por Enrique Franco Torrijos, no da fecha, lugar, ni colección, simplemente dice de ella: “Retablo o Exvoto. Con estas denominaciones se conocen estas pequeñas pinturas de factura popular. Pintura al óleo sobre hojalata. No obstante la ingenuidad que hay en el tema, este retablo tiene una interesante composición”. Como lo comprueban, el texto no nos dice absolutamente nada.


Del texto que acompaña al exvoto en sí, alcanzamos a leer que la persona que lo dedicó lo hizo al verse envuelto en una emboscada, iba a ser ahorcado y fue cuando se encomendó al Señor del Hospital, el cual intervino en su salvación y pudo cumplir con su manda de ofrendar su milagro. No se alcanza a leer los detalles de si hubo una aparición o de que modo fue tan milagrosa salvación.


Este exvoto aparece en el libro Arte Popular Mexicano. Capítulo “La pintura popular”. Xavier Moysen. Editorial Herrero. México, 1975



sábado, 1 de mayo de 2010

La Galería de Arte de la Universidad Estatal de Nuevo México

Existe en los Estados Unidos la colección más grande de retablos y exvotos y todo lo relacionado al arte devocional que se desarrolló en México durante el siglo XIX. Esta colección pertenece a la Galería de Arte de la Universidad Estatal de Nuevo México, lugar al que, por donación de varios dedicados coleccionistas de estas manifestaciones de arte, llegaron y son preservados algunos de los retablos ofrecidos al Señor del Hospital y que todos, aquí en Salamanca los dábamos por perdidos.


Afortunadamente los coleccionistas norteamericanos Dr. Andrew Babey, Pamela Babey, Dr. Reginald Fisher, Dr. and Mrs. Ezra K. Neidich, Mr. C. Andrew Sutherland, Mr. Fran E. Tolland, Ms. Helen McClure and Mr. Victor E. Clarence, tuvieron a bien donar sus colecciones privadas y ahora, forman parte de una enorme acervo de 1700 piezas, todo esto ocurrió en la década de 1963-1973.


Actualmente la Universidad Estatal de Nuevo México mantiene una exhibición permanente, algunas itinerantes. Ellos se dieron a la tarea de restaurar y mantener en óptimas condiciones muchos de los retablos y exvotos donados. Los que podemos apreciar en estas fotografías son dos de los exvotos hechos al Señor del Hospital de Salamanca y que forman parte de la colección, el que los podamos ver aquí ha sido gracias a una larga tarea de investigación para rastrear el paradero de las singulares piezas que fueron hechas en agradecimiento al Cristo Negro del Señor del Hospital y que logramos encontrar en la Galería de Arte de la NMSU, quiero agradecer al director de la misma, Dr. Thayer, el que haya autorizado a que pueda publicar las fotos en este espacio electrónico. Asimismo a la Dr. Elizabeth Zarur por su amabilísima y pronta respuesta a mis peticiones.


Esta es una muestra fiel de quién sí tiene interés por el arte. Por preservarlo, por compartirlo y no de quedárselo para si mismo buscando intereses económicos.


Copyright 2001 the New Mexico State University All rights reserved


Para ver la Galería Virtual que ofrece en la red la NMSU entra en el siguiente enlace:


http://artdepartment.nmsu.edu/faculty/zarursite/retablo/introduction.html



sábado, 24 de abril de 2010

Luego de poco más de un año de búsqueda, encontramos dos ex votos del Señor del Hospital de Salamanca

Esta fotografía de un retablo elaborado en 1940 del Señor del Hospital la he tomado del sitio electrónico del coleccionista Matt Couper que dice haberlo comprado en Santa Mónica, California en la Galería Historia-Antiques. Óleo sobre Lámina, 18 x 24 cms.


Sobre el paradero de los ex votos o retablos que en su momento, (antes de 1960, cuando se hizo una limpieza profunda al actual Templo del Expiatorio), atiborraban las paredes del recinto se ha especulado mucho, hay quien dice que los llevó a México para hacer una restauración, hay quien afirma que en las tiendas de antigüedades de San Miguel de Allende se venden a exorbitantes precios. Se sabe que en algunos catálogos de la Universidad Estatal de Nuevo México aparecen al menos dos de ellos, de este último lugar, al parecer no son solo dos, sin varios más, sin poder precisar aun el número exacto.


Esta fotografía la tomé del mismo sito de Matt Couper, en ella él mismo se tomó una foto en la Galería de Retablos del National Museum of Mexican Art en Chicago, al parecer, estos dos retablos son del Señor del Hospital, pero no está especificado, lo deduzco por la inclinación y color del Cristo.


Como la intención de este espacio electrónico creado con el fin de, por un lado celebrar el Año Jubilar del Señor del Hospital en ocasión del 450 aniversario de la llegada del Cristo Negro a Salamanca, y por otro, el de adentrarnos lo más posible a su historia, arte y leyenda, encontramos en la red la información de que durante el año 2001 hubo una exposición en el Museo Amparo de la ciudad de Puebla llamada “Retablos, Exvotos y Altares” en donde se incluyó en la muestra algunos de los exvotos que como veneración al Señor del Hospital de Salamanca se hicieron a finales del siglo XIX y principios del XX.


La tarea ahora será entrar en contacto tanto con el Museo Amparo como la Galería de Arte de la Universidad Estatal de Nuevo México para, al menos, obtener unas reproducciones.


Mientras eso sucede, aquí transcribo el artículo mencionado:


La necesidad de la imagen en la cultura Latinoamericana


Ramón Almela. Doctor en Bellas Artes


Se exhibe actualmente una recopilación de imágenes religiosas en el Museo Amparo (2 Sur, 708. Centro Histórico. Puebla). Piezas de retablos y exvotos pintados pertenecientes al propio museo y a la Universidad de Nuevo México: Retablos, Exvotos y Altares. No se trata de la acostumbrada exposición de carácter recopilatorio virreinal donde se exploran los usos simbólicos y la presentación pictórica de las imágenes de Santos y devociones. Esta exposición tiene una carga especial. Se adentra en el mismo corazón de las creencias, en el espíritu del pueblo y el manejo que hace de estas imágenes en un esfuerzo por conectar con la dimensión espiritual desde sus componentes terrenales; las obras fueron mayormente ejecutadas por artistas autodidactas. Esto nos lleva a reflexionar sobre la naturaleza artística de estas producciones que funcionan como encargos para agradecer algún bien recibido por la divinidad representada, o solicitar algún favor divino. En el fondo hay que rastrear esta actitud hasta la misma estructura ideológica religiosa que identificaba la sociedad azteca y las similitudes que llevaron a una asimilación de las impuestas devociones cristianas de la contrarreforma católica. Esto se aprecia con evidencia en la investigación realizada por Francisco Luna, especialista en la cultura otomí, sobre el Cristo Negro de Xido, patrocinada por el Museo Amparo.


Es preciso recalcar que los exvotos son una manifestación tan antigua como la humanidad. El término proviene del latín “de un voto” y se refiere a las ofrendas votivas otorgadas como pago a favores divinos recibidos o requeridos. Las culturas, en su carácter religioso, establecen un vínculo con la dimensión espiritual a través de objetos y representaciones. Pero, la particularidad que representan estos exvotos pintados es única. Existe una inmensa producción de estas imágenes que datan desde la segunda mitad del siglo XVIII concentradas principalmente en Zacatecas, Durango, San Luís Potosí, Aguascalientes, Jalisco y Querétaro. La tradicional imagen de pequeño formato en lámina de estaño encargada a los talleres regionales de exvotos era realizada por artesanos con sinceridad e ingenuidad plástica, combinando el mundo trascendente de lo divino con la descripción del acontecimiento terrenal. Fusionan la herencia espiritual del mundo precolombino y las tradiciones religiosas de la España católica medieval.


Una exposición en 1996 en el Museo de Arte Contemporáneo de la Ciudad de México hacía un repaso extenso a la producción de la tradición votiva y cómo permanecía en la actualidad. Hoy en día, en los santuarios por toda la república Mexicana se siguen produciendo retablos e imágenes con similar fin. Sus historias transmiten los sucesos de la vida moderna como las adicciones, extraviarse en la ciudad y cuestiones de empleo. La inclusión de objetos y elementos varios, junto a las imágenes pintadas o collage hace de los ejemplares modernos verdaderas piezas de arte comparables a las elaboradas composiciones de "creadores" contemporáneos en el collage, "assemblage" o instalaciones.


El alcance de esta práctica no se limita a encargar la imagen para un santuario. En el hogar se instala un retablo que sirve de centro de adoración a determinados santos y grupos religiosos. Esta práctica es desconocida o desusada en la cultura europea y en la estadounidense. Esto plantea cuestiones en torno a la naturaleza de la imagen y el poder estimulante de la psicodinámica de la percepción en una sociedad educada profundamente en el culto religioso.


Hay que señalar dos consideraciones en torno a esta colección de exvotos y retablos: El extenso uso de las imágenes y retratos en la cultura Latinoamericana, y la esencia del artista anónimo como chamán -sacerdote que enlace la dimensión espiritual con la terrenal-.


Resulta sorprendente comprobar la atracción y demanda del retrato en todas las clases sociales en la cultura latinoamericana a diferencia de la estadounidense y española. El latente deseo del retrato puede deberse a razones históricas de ambición y emulación de alcurnia establecidas en Hispanoamérica por la predominancia aristocrática de tiempos pasados. El retrato se convertía de ese modo en una puerta de acceso, aunque ficticia, a un status de posición. Esta inclinación ha sido abandonada en la cultura española y es inexistente en la estadounidense, a pesar de la fuerte influencia actual de la cultura de la imagen.


En la demanda del retrato, sin embargo, puede verse el inmanente poder de la imagen para corporeizar lo representado. La clara tendencia a la conservación de las imágenes de los seres queridos a través de las fotografías y el repertorio de un gran número de fotos enmarcadas en los muebles de las casas de cualquier estamento social en México- o el retrato pintado muestra un deseo innato en la cultura por la imagen. Este deseo puede rastrearse hasta ese inconsciente religioso precolombino que ha producido esa persistencia e inclinación por la imagen en lo popular.


Ambas sociedades, la azteca y la española del siglo XVI utilizaban objetos y representaciones para la difusión de sus creencias. En esencia, se conjuntaron la innata necesidad de representación icónica de la divinidad por la población indígena del continente americano con la tradición icónica romana desarrollada y extendida por la religión católica. Aunque el catolicismo proviene de la cultura iconoclasta bíblica compartida por judíos y musulmanes -que rechazan como mandato divino escrito en la Biblia el uso de la representación divina en imágenes-, sin embargo utilizó el sistema "pagano" romano para extender su poder y control sobre la población del imperio en tiempos del emperador Constantino. La población del imperio romano absorbió la divinidad católica ajustándola a sus creencias de divinidad solar, superponiendo las ideas judeocristianas sobre las establecidas. Algo similar a lo ocurrido con la actividad sincrética efectuada por la cultura azteca con la imposición de la religión católica. El hecho que sorprende es la vigencia actual de las creencias prehispánicas en muchos pueblos de la republica mexicana donde todavía persisten cultos a divinidades del pasado revestidas y disfrazadas de la ortodoxia de la religión católica, como es el caso del cristo negro de Xido, Señor del Hospital de Salamanca en El Bajío.


Otra de las consideraciones al confrontar esta exposición de exvotos es la función de chamán con la que se reviste el artista autodidacta en la construcción de estas imágenes, y la validez artística en sí de las imágenes. No pueden abordarse estas piezas como elementos de producción netamente estética. La utilidad de las formas no deja lugar a lo "bonito". Son construcciones significativas que patentizan un fenómeno ambital. Hay que entender el ámbito como un espacio en donde interaccionan fuerzas; una realidad constituida de modo relacional. El hombre se convierte en una relación dialógica, acogedora, colaboracional. Esta es la red ambital que establece con su entorno. El empeño del arte es dar cuerpo a los ámbitos que contribuyen a formar el mundo del hombre.


Estas piezas de retablos y exvotos son producto de una necesidad de imagen, de la inmersión en una realidad espiritual que el pueblo demandaba. El gran uso del exvoto y del retablo se dio en situación de conflicto de Iglesia y Estado en los comienzos del siglo XIX. Se propagó el uso de los altares caseros e incrementó la devoción privada. El artista anónimo funcionaba como catalizador simbolista de dos realidades: La divina y la terrenal. Los símbolos y la teatralidad que las imágenes representan son una forma de luz que brota en la interacción de los ámbitos celeste y terrestre. Es la patentización luminosa de la verdad artística. Las composiciones, donde se conjuga la representación de la acción por la que se agradece el favor, el texto que lo narra y el espacio celestial, son desarrolladas dentro de esquemas simples de tiempo, espacio y perspectiva dirigidos a ser entendidos incluso por gente analfabeta.


Esta exposición muestra el papel que desempeñaban estas piezas en la religiosidad popular y abre la consideración a la significación del arte como un fenómeno ambital incrustado en la propia naturaleza relacional del hombre. El triángulo Forma-Función-Vida denota la infraestructura que late en la vivencia del pueblo creador.


Porfirio Velis se vió gravemente enferma de una pierna y no encontrando remedio que le aprobechase, ofreció al Sr. del hospital de Salamanca que pondría un retablo en su Iglecia ci le concedia su alibio. Lo concigió y precento este. Abril 18 de 1899


Óleo sobre lámina 25 x 18 cms. Colección de la Galería de Arte de la Universidad Estatal de Nuevo México, fotografía tomada de la revista del Departamento de Cultura del estado de Nuevo México llamada El Palacio.


En este Ex voto aparece el Señor de Esquipulas de Guatemala, si ponemos atención, veremos que es muy parecido al que en un artículo anterior, sobre los trabajos de José Guadalupe Posadas, aparece, quizá esa sea una confusión y se atribuye como del Señor del Hospital, siendo que es del Señor de Esquipulas, algo más por verificar en el futuro.


Fuentes:


Toda la nota transcrita viene del sitio:

http://www.criticarte.com


Artículo El Favor de los Santos de Carmela Padilla en la revista El Palacio:

http://www.elpalacio.org/articles/ElFavor.pdf


El sitio del coleccionista de Retablos y Ex votos, Matt Couper:

http://www.mattcouper.co.nz/usa2008.html


La Galería de Arte donde fue comprado un Ex voto del Señor del Hospital de Salamanca en Santa Mónica, California:

www.historia-antiques.com


Sitio de la revista del Departamento de Cultura del estado norteamericano de Nuevo México:

http://www.elpalacio.org/


Sitio del Museo Nacional de Arte Mexicano en Chicago:

http://www.nationalmuseumofmexicanart.org/collections.html