jueves, 16 de julio de 2009

Nuestra Señora del Monte Carmelo

La Virgen del Carmen es también venerada dentro de la Parroquia de El Señor del Hospital.

Patrona de las fuerzas armadas, de los transportadores y de los comerciantes. Una de las devociones más populares en América ha sido siempre la de la Sma. Virgen del Carmen.

Su nombre viene del Monte Carmelo, en Israel o Tierra Santa. A este monte se retiraba a rezar el profeta Elías, y en una ocasión en la cual Dios había castigado a su pueblo rebelde con un verano de tres años, Elías estando rezando en la cima del Monte Carmelo envió a su secretario a que observara en el horizonte para ver si veía algo. El otro volvió a contarle que se veía una pequeña nube. Con esto entendió Elías que ya iban a llegar las lluvias. Y en efecto la nube fue creciendo y se convirtió en una inmensa y muy provechosa lluvia que alegró enormemente a aquellas gentes que llevaban 36 meses sin agua.

La Iglesia Católica ha creído que esa nubecilla que apareció en el Monte Carmelo era imagen o anuncio de María, la cual al aparecer en este mundo nos trajo la más bella noticia: la de que con Ella, por medio de su Hijo Jesucristo nos llegaría la más grande y provechosa lluvia de gracias sobre todos nosotros, pobres pecadores (Carmen significa: tierra fértil que produce muy buenos frutos. Eso es la devoción a N. Sra. del Carmen).

Desde hace muchos siglos se reunieron en el Monte Carmelo varios monjes a rezar y hacer penitencia, y la gente los llamaba Los Carmelitas. Estos religiosos le tenían una gran devoción a la Virgen Santísima y le erigieron un templo en esa hermosa montaña.

Pero en el siglo XI llegaron los mahometanos, terribles enemigos de la religión católica, y destruyeron todo a sangre y fuego. Muchos monjes, murieron mientras cantaban himnos a la Sma. Virgen, pero algunos lograron huir y embarcarse y llegar hasta Italia. Allá empezaron a propagar la devoción a la Sma. Virgen y las gentes los seguían llamando Los Carmelitas. Ahora los Padres Carmelitas y las hermanas Carmelitas siguen propagando en todas partes la devoción a Nuestra Señora.

Entre los monjes llegados del Monte Carmelo hubo uno que se hizo célebre por su santidad, por su amor a la Virgen y sobre todo por una aparición que recibió. Fue San Simón Stock. Dice la tradición que un 16 de julio (de 1251) la Sma. Virgen se le apareció y le prometió conceder ayudas muy especiales a quienes lleven el Santo Escapulario como un acto de cariño y devoción de honor de la Madre de Dios con deseo de convertirse y llevar una vida más santa.

Altar Mayor en el Templo del Carmen en Celaya, Gto. Obra maestra del Arquitecto celayense, Francisco Eduardo Tresguerras.

Muy pronto empezaron a notarse en todas partes las bendiciones y ayudas tan especiales que la Madre de Dios concedía a los que llevaban con fe y devoción el Santo escapulario. Incendios que se detenían. Inundaciones que se calmaban; tentaciones que se alejaban. Pecadores que se convertían. En Francia en plena batalla el rey Luis XI vio que a un soldado le llegaba una flecha dirigida hacia su corazón y en cambio se le clavaba en el escapulario y no le hacía ningún daño. Inmediatamente el rey y todos sus generales pidieron el escapulario y se lo colocaron. Ya sabemos que lo que salva de peligros no es el escapulario en sí, sino la Sma. Virgen que protege y defiende a quienes llevan esa insignia como señal del aprecio y la devoción que sienten por Ella. Ahora la Santa Iglesia Católica ha declarado que el Escapulario se puede reemplazar por una medalla de la Sma. Virgen. Y la Virgen Santísima sigue haciendo prodigios cada día en favor de quienes llevan con devoción el santo escapulario o su medalla y se esfuerzan por volverse mejores creyentes.

Antiguas tradiciones narraban que la Sma. Virgen había prometido visitar en el purgatorio a sus devotos, el sábado próximo a la muerte de ellos y concederles descanso. Por eso la devoción a la Virgen del Carmen está muy ligada a la devoción a las benditas almas. Que Nuestra Señora del Carmen siga protegiendo a nuestro pueblo y le consiga la gracia de convertirse y llegar a la santidad.

Tomado de Church Forum www.churchforum.org.mx

Altar de la Virgen del Carmen en la Capilla lateral del Templo del Carmen en Celaya, Gto.

Virgen del Carmen, Estrella del Mar, Sella Maris.

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

Entrada de una de las cofradías durante en Novenario a la Virgen del Carmen en su templo de Celaya, Gto.

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo. La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde los carmelitas se establecieron.

Fachada del Templo del Carmen en Celaya, Gto. Del más puro estilo Neoclásico, catalogado como uno de los más bellos de todo México

miércoles, 15 de julio de 2009

Los diseños decorativos del Padre Ives Grall en El Señor del Hospital

Fue entre 1920 y 1924 que los trabajos en el interior del Templo del Señor del Hospital se desarrollaron, por un lado el Maestro Candelario Rivas creando las pinturas de la cúpula y los siete lienzos magistrales relatando la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Por otro el sacerdote francés, Ives Grall, que aplicando su conocimiento en las artes decorativas en boga a finales del siglo XIX toman una relevancia impecable en las bóvedas del Templo.



lunes, 13 de julio de 2009

La cúpula del Señor del Hospital, una invitación a la reflexión

Sería interesante saber quien fue la persona que seleccionó la frase que se puede leer en la base de la cúpula de El Señor del Hospital: SIC OPORTUIT PATI CHRISTUM ET ITA INTRARE IN GLORIAM, la cual está tomada del Evangelio de San Lucas, Capítulo 24, versículo 26 que dice: nonne haec oportuit pati Christum et ita intrare in gloriam suam. Aquí nos enfrentamos a un ajuste hecho con la intención de darle más fuerza a la frase contundente que durante lo relatado por Lucas a lo largo del Capítulo XXIV en el que se desarrolla lo acontecido en la Resurrección de Nuestro Señor y que de algún modo hace la frase central aquí expuesta aun más bella. Se le quita nonne haec al principio, suam al final y se le agrega sic. Sic quiere decir ASÍ, la contundencia está dada. Quizá esto fue hecho en términos de espacio para que la frase fuera entendible y cupiera alrededor de la cúpula.

La Agencia Católica de Información para América Latina dice en un interesantísimo artículo al respecto de la frase: “Por eso la Iglesia, cuando conmemora solemnemente los sufrimientos de su Esposo, mezcla sus sentimientos de compasión con acentos de triunfo. Los ornamentos de color negro o violeta, el despojo de los altares, las “lamentaciones” tomadas de Jeremías, el silencio de las campanas dan testimonio de la amarga desolación que oprime su corazón de Esposa en esos días aniversarios del gran drama. ¿Y qué himno hace resonar? Un canto de triunfo y de gloria: Vexilla regis prodeunt: El estandarte del rey avanza, brilla aquí el misterio de la cruz…eres hermoso, esplendoroso, árbol adornado con la púrpura real. ¡Dichoso tú que cargaste, suspendido en tus brazos, a Aquel que fue el precio del mundo!... ¡Me das, oh Dios, la victoria por la cruz; dígnate salvarnos, regirnos por siempre! “¡Exalta, lengua mía, los laureles de una acción gloriosa! Sobre los trofeos de la cruz, proclama el gran triunfo; Cristo, redentor del mundo, sale vencedor del combate entregándose a la muerte”. “Cristo es vencedor por la cruz”: regnavit a ligno Deus. La cruz representa las humillaciones de Cristo; pero desde el día en que Jesús fue clavado, ocupa un lugar de honor en las Iglesias. Instrumento de nuestra salvación, la cruz se ha convertido, por Cristo, el precio de su gloria: None haec oportuit pati Christum, et ita intrare in gloriam suam? Lo mismo es para nosotros. El sufrimiento no tiene la última palabra en la vida cristiana. Después de haber participado en la Pasión del Salvador, comulgaremos con su gloria”.

Si observamos con atención las pinturas que hay en la cúpula veremos que la figura central es la Ascensión del Señor, lo cual nos hace reflexionar a que todo el trabajo artístico que se desarrolló dentro de la Parroquia del Señor del Hospital fue debido a un profundo conocimiento religioso que tuvo el pintor que realizó toda la obra, don Candelario Rivas (1877-1949), asistido por su hijo, otro excepcional pintor, José Rivas de la Torre (1899-1967). Son siete los lienzos que decoran los muros de la Parroquia, están dispuestos de tal manera que nos van relatando desde las tres etapas por las que Jesús, Nuestro Señor, pasó: Pasión, Muerte y Resurrección.

Quizá no siempre damos la importancia representativa que las cúpulas de los templos tienen, los decorados que allí hay, en ocasiones tienen un profundo significado, al menos así está expresado en esta Parroquia, dedicada a Cristo, en su advocación del Cristo de los Agonizantes bajo el nombre de El Señor del Hospital en la cual, vemos hacia el cielo y tenemos la representación de esa ascensión, completando de esta manera y en forma gráfica, desde su aprensión en el Monte Getsemaní, que es el primer lienzo al entrar del lado derecho, hasta la extraordinaria representación que el maestro Candelario Rivas pinta en la cúpula. Siendo la celebración principal del Cristo Negro del Señor del Hospital el Martes Santo y, continuando las peregrinaciones, especialmente el Jueves y Viernes Santo, entendemos ahora el por qué fueron elegidos los pasajes que el pincel privilegiado del maestro Rivas nos legó a todos los creyentes aquí, en Salamanca.

Una persona, conocedora de la Biblia, Pahorán, nos comparte su apreciación al respecto: “Lucas es conocido también como el "Médico Querido", tal vez eso tenga algo que ver con el hecho de que se encuentre en el Templo del Señor del Hospital, no se dice si fue médico o no, pero el Apóstol Pablo se refiere usando este sobrenombre debido a que utiliza muchos términos médicos en sus escritos; Lucas habla mucho sobre la infancia de Jesús o, por lo menos, mas que los otros 3 Evangelistas, Lucas no conoció a Jesús pero viajó a Roma después de convertirse al Cristianismo y conoció a María la madre de Jesús y al parecer fue ella quien le relató cómo fue la infancia de su hijo.

El capitulo 24 es muy importante porque relata la Resurrección de Jesucristo, su aparición a los Apóstoles y a otras personas y, por último, su Ascensión a los cielos, la frase que está escrita en el Templo del Señor del Hospital es algo que Jesús les dice a modo de reprimenda a Cleofás y a otro individuo que no se menciona su nombre, Jesús se acerco a ellos y les preguntó qué es lo que los tenía tan preocupados y ellos al no reconocerlo le platican acerca del Cristo que fue entregado y crucificado, Cleofás le dice que esperaban que él fuera el que habría de redimir al pueblo de Israel pero ya han pasado 3 días desde su muerte, también le dice que unas mujeres habían ido al sepulcro y al no ver su cuerpo habían avisado a los Apóstoles quienes también habían visitado el sepulcro vacío; la siguiente frase es la que al parecer causó la reprimenda de parte de Jesús, "pero a él (Jesús) no le vieron", esta frase la dice a modo de que Jesús era solo un ser mortal y que sus esperanzas fueron en vano.

Entonces Él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!

¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su Gloria?

Jesús debía de pagar por lo pecados de la humanidad, morir y al tercer día resucitar para de este modo, habiéndose sometido a la voluntad de Dios el pudiera heredar la Gloria, pero a pesar de todas las profecías que se habían dicho de él y de lo que el mismo había hecho la gente, no le creía.

Como bien se menciona más arriba, tal vez el escrito este ahí, en la base de la cúpula del templo para que la gente que asiste a visitar al Señor del Hospital no sean insensatos y tardos en creer y crean en el Cristo que murió por la humanidad”.



Si te interesa leer el artículo completo de la Agencia Católica de Información, entra en este sitio:
http://www.aciprensa.com/fiestas/cuaresma/muertejesus.htm

Si te interesa ver el Evangelio de San Lucas en latín, lo puedes encontrar aquí:
http://www.drbo.org/lvb/chapter/49024.htm

domingo, 12 de julio de 2009

Los Ex votos desaparecidos de El Señor del Hospital

Ex voto ofrecido a la Virgen de Sombrerete, Zac. Parte de la colección del Museo de la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato, Gto.

Una vez lo oí, fue en voz de una persona que conoció por dentro la Parroquia del Señor del Hospital en los años cuarenta del siglo XX, asistía con regularidad al templo e incluso ayudaba en los días tan especiales que eran cuando se le hacía una limpieza a la Santa imagen del Cristo Negro que era limpiada meticulosamente con algodones, en el afán de que quedara libre de polvo y humo de las veladoras. Me comenta que incluso los algodones eran codiciados por la gente que creyente en la religión y una gran fe en el Cristo Negro, aguardaban con paciencia recibir una reliquia de ese tipo. Me comenta que al entrar en el Templo Expiatorio, a finales de los años treinta del siglo XX, veía como las paredes estaban cubiertas de ex votos. Había una cantidad tal de ex votos que a todos impresionaban. Sabemos que en el México del siglo XIX la fe en los milagros era tal, que esos ex votos se les llamaba propiamente así, “milagros”, esas pequeñas pinturas que representaban la intermediación de una imagen venerada en la solución de alguna enfermedad o de algún problema que acongojaba al creyente.

Templo del Expiatorio, primer curato que hubo en Salamanca, originalmente estuvo dedicado a Nuestra Señora de la Asunción, allí desde 1561 se depositó el Cristo Negro, el cual no fue trasladado hasta finales de los cincuentas del siglo XX a la Parroquia del Señor del Hospital.

Era la época en que, dada la inestabilidad política y social del país, los asaltos a las carretas y diligencias que transitaban por los difíciles caminos se daban con regularidad. Los robos y asaltos eran relatados a través de los ex votos, ya que al invocar la ayuda de ese santo sentía como una intervención milagrosa había defendido al cristiano, evitaba la bala, hacia cambiar súbitamente de parecer al bandido, obraba milagrosamente y el acto no se consumaba. El creyente tenía la convicción de que el Santo de su predilección había intervenido, sentía la necesidad de agradecérselo, juraba una manda, un peregrinar hasta sus pies y dejar constancia del hecho. Los ex votos se multiplicaban y en El Señor del Hospital era cosa común. La gente de la región sabía de las bondades y milagros que el Cristo Negro había realizado, los muros del Templo comenzaron a llenarse de esos milagros o ex votos, hay quien los nombra retablos.

Este es uno de los retablos pintados por Hermenegildo Bustos en Guanajuato, al cual se le compara con el pintor que hacía los retablos del Señor del Hospital en Salamanca. Foto cortesía de Madreselvas.

En los cuarenta, el Padre Medrano fue asignado al templo del Expiatorio, notó como el templo se encontraba sucio, las paredes impregnadas de polvo y hollín, una capa negra cubría los espléndidos trabajos de pintura que regularmente se hacían a los templos en el siglo XIX, se dedicó a dar una limpieza profunda a las paredes, las cuales lucieron como en sus mejores momentos, pero fue en ese momento cuando desaparecieron los ex votos que colgaban en abundancia. Consultando la Monografía de Salamanca, publicada en 1987 por la Revista Radar dirigida por el Señor Guillermo Razo se comenta, en la pluma de Daniel Castro del Valle acerca de los ex votos del Señor del Hospital que en “Alguna ocasión en que Gerardo Murillo, el extraordinario Dr. Atl pasó por Salamanca, observó en el interior del Templo del Señor del Hospital cientos de retablos o ex votos, pintados por un pintor al que equiparaban con Hermenegildo Bustos. Esas pinturitas en lámina, decía, tenían gran valor pictórico. No sabemos donde están ahora”.

De ser esto cierto estamos ante un enorme descubrimiento, si efectivamente fue cierto que el Dr. Atl estuvo en Salamanca y que admiró esos trabajos, el que diga que son maravillas de la misma delicadeza que la obra realizada por el pintor guanajuatense Hermenegildo Bustos es un halago que va mucho más allá de lo imaginable. Quizá otro notable pintor de la época, el cual dejó el extraordinario trabajo mural en los seis lienzos de la Parroquia del Señor del Hospital, el zacatecano Candelario Rivas, seguramente los vio y, conocedor de pintura, se habrá, seguramente también sorprendido, lamentablemente estas son deducciones, como deducciones puede ser la visita del Dr. Atl, sería muy interesante contar con mas documentos que lo autentifiquen.

miércoles, 8 de julio de 2009

El testimonio del geógrafo salmantino Pedro González en 1904

Este es el actual altar del templo del Expiatorio, anexo al Señor del Hospital, luego de la remodelación en ocasión al inicio al Año Jubilar.

Existe un personaje por demás importante en la historia no solo de Salamanca sino de todo el Estado de Guanajuato, es el geógrafo Pedro González del que no se sabe mucho de su vida. Nació aquí en Salamanca en 1853, ocupó en tres ocasiones la Jefatura Política de la ciudad, que equivale a la actual Presidencia Municipal, lo fue no solo de Salamanca sino de varios lugares más, como Purísima, Valle, Apaseo, Moroleón, Dolores, San Miguel, Pozos y San Felipe. Hacia 1894 era el jefe de la sección de estadísticas, al año siguiente se convierte en el bibliotecario del Museo Nacional de Arqueología y se desempeña como profesor de Etnología. Publica varios libros, entre ellos la primera obra completa sobre historia y geografía de todas las poblaciones del Estado de Guanajuato, su Geografía Local publicada en 1904 es punto de referencia para todo estudioso de la historia de nuestro estado, de allí sustraemos los siguientes datos acerca de Salamanca y del Señor del Hospital:

“El templo viejo del Hospital, fundado por el venerable señor Quiroga, es coetáneo de la fundación de la población, lograda al reunir en barrios a los indígenas que se redujeron a ellos, como ya se dijo. El nuevo templo que se está construyendo, adyacente a aquel, lo fundó el señor cura don Tiburcio Incapié y dejó de trabajarse en él durante mucho tiempo, hasta que lo continuaron las señoras doña Cayetana Casca de García y doña Emeteria Valencia, el padre don Vicente Bustos y el padre don Ramón Partida, utilizando en la obra parte de los cuantiosos donativos que producen las romerías de los martes de las semanas santas. Entre los dos templos se levanta una alta torre que contiene un reloj público, comprado con donativos del vecindario a instancias del padre Bustos. Este señor, para colocar dicho reloj, reformó el cubo de la torre que lo sustenta, que había fabricado con igual fin el señor jefe don Cirilo Quiroz, en el año de 1862”.

Encima del arco de entrada al Baptisterio se ve una barda que era la que sostenía la pared a manera de torre, donde se encontraba el reloj instalado por el Padre Bustos.

Este testimonio es de lo más importante, pues nos da el nombre del cura Incapié, del cual no se había hablado en otras obras, asimismo menciona de cómo las obras estuvieron detenidas, cosa muy cierta pues siempre se ha anotado como inicio de la construcción del Templo del Señor del Hospital el año de 1888 y su terminación en 1924, 36 años que no fueron en realidad los que se llevó el levantar esta obra. Ahora lo sabemos, que sí, que estuvo detenida por muchos años, lamentablemente no da fechas precisas de cuando se reinició la edificación. Aquí el Sr. González, al igual que José Rojas Garcidueñas en su libro, nos comentan del reloj que el padre Bustos mandó colocar en la torre que ya no existe y que se ubicaba en lo que actualmente es el baptisterio.

En primer plano uno de los ángeles del escultor Ponzanelli, al fondo el altar mayor con el Cristo Negro del Señor del Hospital.

lunes, 6 de julio de 2009

Virgen del Socorro



El 6 de julio de 1727, el P. Fr. Alejo López Menéndez hizo la proclamación del Patronato a la Santísima Virgen del Socorro, en la entonces Villa de Salamanca, consagrado al pueblo salmantino al amparo maternal, al auxilio y protección de María del Socorro. Cada 6 de julio, en memoria de aquella consagración, en la Rectoría de San Agustín, de Salamanca, se celebra la fiesta en honor a la Virgen, también Patrona de los Agustinos.

Para ver más sobre esta celebración, acceder al siguiente enlace:
http://vamonosalbable.blogspot.com/2009/07/una-tradicion-mas-que-salamanca.html

sábado, 4 de julio de 2009

La Octava del Jueves de Corpus, entrada de los Agricultores

Hacia 1955 Don Agustín Mosqueda es entrevistado por el Lic. José Rojas Garcidueñas. Esta entrevista será vertida tres décadas más tarde en libro “Salamanca, recuerdos de mi tierra guanajuatense”, de Editorial Porrúa, en donde comenta al respecto del Gremio de Labradores lo siguiente: “ y el jueves de la octava, último día de las fiestas, corre a cuenta de los Labradores, sin duda el que fue el más rico, puesto que la riqueza del Municipio fue principalmente agrícola, pero ya a mediados de este siglo en esto no participaba la población rural, los pequeños propietarios no se unen con los agraristas de los ejidos y hay otras diferencias que disminuyen la importancia del gremio.

Todos estos gremios entran a las 12 del día, hora en que recogen la cera, con música. Es la cera labrada. Cada gremio manda hacer mayor o menor número de velas, siempre varias docenas, que van suntuosas y artísticamente llenas de adornos de su propio material, la cera, las que cada día de la fiesta hace llevar, casi procesionalmente, por las calles y son entregadas en la puerta de la Parroquia para alumbrar las funciones religiosas correspondientes. A la 1pm queman pólvora, tiran cohetes.

A las 8pm vísperas o maitines con más pólvora y al día siguiente salen con la misa solemne con sermón, esto en cuanto a la fiesta religiosa, pero sigue la comida que da el mayordomo que entrega, porque en cada gremio hay un mayordomo y un diputado que son elegidos cada año y, en la tarde, el que recibe da refresco, adornan la mesa con flores de papel que costea el diputado. Antes de la misa hay la alborada a las 5 de la mañana, con repiques, cohetes, la música que pasea por varias calles tocando y tirando cohetes del grupo que va a entrar a las 12 de ese día…”

Fue ahora, en la pasada Octava del Jueves de Corpus, es decir, el 18 de Junio, siguiendo con la tradición, que los ya no denominados como Labradores, sino los Agricultores de Salamanca hicieron la entrega de la cera, no en la habitual procesión sino en camionetas, las de uso cotidiano en la labor del campo, en donde fueron transportadas las ofrendas, las velas, en este caso no labradas, pero igual de impecable manufactura en donde se veía el símbolo del Sagrado Corazón de Jesús, pues al día siguiente sería esta la celebración. Se transportaron también los candeleros, los floreros y una abundante cantidad de gladiolas rojas, las que harían el adorno de los pasillos y altares laterales. En el altar mayor una profusión de gerberas dio una atmósfera colorida y fresca.

En la noche el castillo fue, al igual que durante toda la semana un evento memorable, una vez más se dejó ver el dominio que sobre la pirotecnia tienen los maestros cueteros de Valtierrilla, el cielo de Salamanca se iluminó durante los casi treinta minutos de espectáculo pirotécnico, así, acabalando los 303 años de añeja tradición, los gremios cumplieron su promesa, cumplieron con llevar la ofrenda de cera ante los pies del Cristo Negro del Señor del Hospital, para celebrar hoy y siempre a Jesús Sacramentado. ¡Viva Cristo Rey!