sábado, 12 de enero de 2013

1890: El Ferrocarril Central Mexicano en su paso por Salamanca.

 De la fascinación que tengo por el ferrocarril, su ritmo acompasado, sus silbatos que rompen la noche al anunciarse desde cinco kilómetros antes, de aquellos años pasados en los que la diversión luego de hacer la tarea era ir a la estación a esperar el paso del tren y ponerle en la vía unos veintes para que quedaran aplastados luego del paso de varias toneladas por encima de ellos, de aquellos viajes, ya míticos, luego de la media noche, que era cuando pasaba el Pullman a México, de los "pitos de San Juan"... son muchos, muchos los recuerdos que te he ido comentando no aquí, sino en el blog de Vámonos al Bable.

 Esta vez vamos a ver algo que me parece sumamente interesante para quienes tenemos un cierto embeleso con el Ferrocarril que pasó por Salamanca hace más de un siglo, cuando era una de las vías de comunicación más modernas de la República Mexicana. Era el tiempo del Porfiriato, en Salamanca se había ya construido, en 1882, el tren que conocimos como "La Burra" que era el que iba de Salamanca a Valle de Santiago y Jaral del Progreso, diez años después, en 1892, aparece a la venta el libro "De México a Chicago y Nueva York" que no era otra cosa que una guía muy precisa de todo lo necesario para conocer e ir bien preparado a lo que era una monumental aventura: recorrer México desde la capital hasta Chicago y Nueva York pasando por el punto más importante de la frontera con los Estados Unidos: Ciudad Juárez.

 El libro, por cierto, publicado en Nueva York, en su primera edición de 1890 fue un éxito rotundo, para 1892 se hace una edición corregida y aumentada y, por encargo del Señor Presidente de la República hay un sobretiro de 5,000 ejemplares que fueron obsequiados a los visitantes del Pabellón Mexicano en la Exposición Universal de Chicago en 1893. Y es en esta Expo que el tren que corría entre Salamanca y Valle envía planos, mapas y algunos artefactos para mostrar la avanzada tecnología de La Burra de Valle.

Como toda publicación, que se respete, de la última década del siglo XIX y la primera del XX, ésta incluye la dedicatoria al Señor Presidente así como su fotografía o, en este caso, una litografía en donde él aparece. Aquí fue utilizada una de los años mozos de don Porfirio, quizá cuando contaba con 45 años.

 El libro se convierte en una fuente de información completa de todo lo relacionado al paso del Ferrocarril Central Mexicano y sus ramales. En este acercamiento vemos la parte central del país, notamos claramente los puntos de entronque que eran en Irapuato para el ramal a Guadalajara y San Blas. Silao para Guanajuato y Aguascalientes para el San Luis Potosí y Tampico. Aquí no aparece aun la otra vía, esa que salia de Acámbaro a Laredo, entroncando en Celaya para continuar a Empalme, San Miguel de Allende y de allí al Norte.

 Así como ocurrió durante más de tres siglos en el Camino Real de Tierra Adentro que estaba marcado por jornadas, es decir, por trayectos diurnos que abarcaban dos puntos principales, convirtiéndolos en escalas forzosas en donde comer y dormir, en el Ferrocarril Central Mexicano se fueron estableciendo paradas estratégicas para tomar el alimento correspondiente a la hora adecuada. Así tenemos que la corrida entre México y Ciudad Juárez, que era el Expreso 51, salía de la ciudad de México a las 8:15 de la noche, llegando a las 2:45 de la madrugada a San Juan del Río, allí se daban tan solo 15 minutos para refaccionarse luego de 6 horas y media de camino. A las 3 de la mañana continuaba el viaje.

A las 6:21 de la mañana llegaba a Salamanca, luego de viajar durante 10 horas y 6 minutos. Habrá que considerar que si algo no funcionaba en el Central Mexicano era una cosa: la puntualidad. Esos eran los itinerarios marcados con tiempos muy precisos pero, habrá que tener en cuenta las condiciones del viaje, las lluvias, el cruce de ganado y, de cristianos, y todos los inconvenientes propios de un recorrido de tal magnitud en los que, estando en el 1890, las comunicaciones se limitaban, en el mejor de los casos, a los telégrafos. La parada larga para comer sería en Silao a donde se llegaba a las 7:45, deteniéndose por media hora. A las 8:15 continuaba el recorrido 

 Aguascalientes era una escala importante, allí llegaba a la 1:15 para comer, se detenía por 45 minutos y salía a las 2 de la tarde; a Zacatecas llegaba a las 5:45pm pero no era escala importante, ya que se establecía la parada para la cena hasta el poblado de La Calera, a donde se llegaba, de acuerdo al itinerario a las 6:45, media hora se quedaba allí, continuaba en la espesura de la noche por el norte de Zacatecas, la parada para la refacción (entiéndase desayuno) era en Jimulco a donde se llegaba a las 5:15 de la mañana. A este punto se llevaban recorridos 1065 kilómetros y el viaje se había prolongado por 33 horas sin contar las demoras, retrasos y accidentes del camino.

Las 5:30 de la mañana marcaba la hora de partida de Jimulco, a las 7:00 se llegaba a Torreón para hacer lo que en la época se estilaba: Almorzar. Las 7:30 se marcaba como la salida de Torreón, a la 1 de la tarde era la llegada a Jiménez, en el estado de Chihuahua, allí se comía y la salida era a la 1:30, a las 6:45 era la hora de llegada a la capital del estado de Chihuahua, hora de cenar pero solo se daban 15 minutos, a las 7 de la noche se salía rumbo a su destino final: Ciudad Juárez, a donde se llegaba a las 7:00 de la mañana. 1,970 kilómetros recorridos, luego de 60 largas y extenuantes horas de viaje, es decir, dos días y medio.

Todo tipo de información se encuentra en ese libro-guía, algo muy preciso, amén de interesante, es este corte longitudinal del trazo de la línea México-Paso del Norte del Ferrocarril Central Mexicano, dando las altitudes sobre el nivel del mar que había en los puntos más importantes del recorrido. Las altitudes aparecen en la columna del lado derecho, en la parte baja marca los kilómetros que hay, a partir de la ciudad de México rumbo Norte.

Y como lo que nos interesa en este blog es lo de Salamanca y el Bajío, hago un acercamiento a esta región. Recuerdo que una persona, en una ocasión me preguntó que ¿por qué se llama Bajío? creo que al ver esto tenemos bien clara la idea y es la respuesta ideal. El bajío se manifiesta claramente a partir de San Juan del Río, donde desciende a los 2,240 metros en México; a los 1,917; 1,820 en Querétaro; 1,760 en Celaya; 1,720 metros en Salamanca; 1,730 en Irapuato; 1,780 en Silao; 1790 en León y los 1,900 de Lagos nos dice que ya salimos de ese vaso que, dice, fue una laguna hace 50 millones de años. En concreto: Salamanca es el punto más bajo del Bajío.

 Informes útiles para el viajero.-

   Se permiten 150 libras (68 kilogramos) de equipaje libres de costo con cada boleto ó pasaje entero directo de cualquier punto de México á cualquier punto de los Estados Unidos. En esta clase de viajes no se cobra por los niños menores de 5 años; por los que tienen de 5 a 12 años se cobra 1/2 pasaje y pasaje entero por los mayores de esa edad. 
   Solo los pasajeros que posean boletos de primera clase tendrán derecho á viajar y procurarse camas en los Coches-Pullman, mediante el pago correspondiente. Los precios que se cobran en los Coches-Pullman de la ciudad de México a El Paso, en moneda mexicana, son: Cama doble, $9.00: Sección, $18.00; Gabinete, $35.00
   A los pasajeros destinados á puntos de los Estados Unidos les revisan los equipajes los agentes aduanales del citado país al detenerse el tren en la estación de El Paso, Texas, y a Juárez, México. Unos y otros cumplen cortesmente con este indispensable requisito. Los pasajeros deben tener listas las llaves de sus baúles y petaquillas para evitar demoras.
   Como suelen cambiarse las horas de partida y llegada de los trenes, buen es enterarse con el Conductor, en el hotel ó en la estación.

El Ferrocarril Central Mexicano tenía varios servicios más. Uno de ellos en la ruta México-León-México que pasaba también por Salamanca, era el Tren No. 53 que salía de México a las 7:30 de la mañana, llegando a Salamanca a las 4: 54 pm y a León a las 7:30 de la tarde. Un recorrido total de 12 horas. El tramo de regreso de León-Salamanca-México era en el Tren No.54, saliendo de León a las 6:30 de la mañana, a Salamanca a las 9:00, llegando a México a las 6:30 de la tarde.

 Veo aquí cosas interesantes que nos dejan una gran inquietud por investigar. Cuando vemos los viejos itinerarios de trenes pensamos solo en las poblaciones grandes: Celaya-Salamanca-Irapuato, por decir solo una pequeña ruta, pero nos estamos olvidando que entonces, en la época porfiriana, la población del Bajío y de México en general era eminentemente rural, por lo tanto el ferrocarril estableció paradas oficiales en los ranchos o haciendas que servían como punto de concentración de esas zonas rurales. Es así como tenemos a la Trinidad, entre León y Silao. Villalobos entre Silao e Irapuato. Chico, entre Irapuato y Salamanca. Sarabia, entre Salamanca y Villagrán (anotado aquí como Guaje). Empalme de Celaya, entre Celaya y Apaseo. Mariscala, entre Apaseo y Querétaro. Agregaremos aquí la de Los Lobos, entre Salamanca y Valle de Santiago.

Estaban luego los ramales. El que había en Salamanca no pertenecía aun al Ferrocarril Central Mexicano, razón por la cual no aparece en el itinerario, ese era el Ferrocarril de don Manuel González, el ex presidente de México que, dentro de sus propiedades se incluía el servicio de transportación entre Salamanca, Valle de Santiago y Jaral del Progreso. Los ramales que sí aparecen en el itinerario y que, evidentemente, no pasaban por Salamanca, eran los de Silao-Guanajuato- Silao que, en realidad no era el tren llegando hasta Guanajuato, la estación era en Marfil, y de allí el servicio continuaba en tranvía tirado por mulas. El ramal importante era el que iniciaba en Irapuato hasta Guadalajara y regreso.

Por si te estas preguntando los precios, aquí está la tabla. No apare detallado el de Salamanca, pero, usando el justo medio de los establecidos a Celaya e Irapuato, podemos deducir que a la villa de Salamanca  a México, que son justos 333 kilómetros, el precio era, en 1ª Clase: $9.50; 2ª Clase: $6.50; 3ª Clase $5.15. En coche dormitorio, Cama doble: $2.00 extras. En Sección $4.00 extras.

Imagina, a este punto que, luego de los 3 días de recorrido de México a Paso del Norte, había algunos viajeros que tomaban el tren hasta Chicago, otros aun más allá, hasta Nueva York, la travesía se llevaba 15 largos días.... A continuación un extracto de la guía publicada al momento que el tren sale de Querétaro hasta llegar a Irapuato y todo lo que por ahí se iba viendo.

 "Dijimos que el tren legaba a la estación de Querétaro a las 4:24 de la mañana, permanece allí cuatro o cinco minutos, continua luego su carrera y atravesando el valle del Bajío, arriba después de media hora a una pequeña estación llamada Mariscala, que es la primera que se toca en el estado de Guanajuato. Apaseo es la siguiente estación, la cual debe su nombre al pueblecito de Apaseo que queda inmediato. Es esta una de las más antiguas poblaciones de aquel estado y cuenta con unos tres o cuatro mil habitantes.

A las 5:24 am se detiene el tren en Celaya, distante 291 kilómetros de la ciudad de México y a 1,754 metros sobre el nivel del mar. Al detenerse el tren en la estación lo asalta una multitud de vendedores de las justamente afamadas cajetas de leche de Celaya y durante los cortos momentos que allí permanece se afanan todos, encareciendo a veces su mercancía, el sacar del viajero el mayor provecho posible. Desgraciadamente no todas las cajetas que venden estos pobres comerciantes de sarape son los que han dado a esta sabrosa producción de Celaya del buen nombre de que disfruta. Los principales hoteles son los siguientes:

Hotel Solís.- Hospedaje completo $1.50 al día, cuartos de 50 a 75 cvos. situado en la Calle Hidalgo No.69. Hotel de Guadalupe.- Cuartos de 50 a 75 cvos. al día. Hay restaurante en el hotel. Situado en la Plaza de Armas.
Hotel Cortazar.- Cuartos de 50 a 75 cvos. al día; comidas extra. Calle 1ª de la Cruz.

Administación de Correos en la Calle del Coliseo, número 56, cerca de la esquina de la Calle de la Requena

Baños de Las Delicias. Los mejores que hay en la ciudad. 1ª Calle de la Cruz, cerca de la Plaza de Armas, precio 25 cvos. Los coches de sitio cobran a razón de 50 cvos. por hora y 25 cvos. por un viaje que dure menos de media hora.

Hay una línea de Tranvías que hace viajes entre la estación y la Plaza de Armas.

 Salamanca.- Estación que queda a 40 kilómetros más al Norte; a las 6:24 a.m. el río Lerma pasa muy inmediato a esta ciudad, cuya población se estima en 12,000 almas. Su clima es benigno y sus habitantes se ocupan en la agricultura, el comercio, la fabricación de tejidos de lana, sombreros y rebozos, y el curtimiento de gamuzas con las que hacen guantes y vestidos. El viajero que desee llevarse de aquí algún recuerdo podrá comprarse un buen par de guantes, por módico precio pues los vendedores ambulantes del lugar tendrían buen cuidado en ofrecerle la oportunidad a la llegada del tren

Hay varios templos en Salamanca, siendo el principal de ellos el de San Agustín, que tiene magníficos altares y algunas pinturas por Cabrera. La Penitenciaría del Estado se halla aquí y es una de las mejor acondicionadas y mejor conducidas del país.

Irapuato es la siguiente estación de alguna importancia. Está situada a 352 kilómetros de México y el tren llega allí a las 7:00 de la mañana. Esta ciudad tiene poco más o menos el mismo número de habitantes que Salamanca y está rodeada también de grandes y numerosas haciendas que producen maíz, trigo y ganado

 Hay un tranvía desde la estación hasta la Plaza Mayor, le cual pasa por frente a los Hoteles Vargas y de Guerrero, que son los mejorcitos del lugar. Ambos hoteles cobran a razón de $1.50 al día. En esta Estación es donde cambian de tren los pasajeros que van para Guadalajara. De Irapuato a Guadalajara hay 259 kilómetros o sea 161 millas inglesas, y el tren parte para dicha ciudad a las 8:45 de la mañana, una hora y 45 minutos después de haber arribado el tren de México.

Esta pequeña detención en la partida del tren de Guadalajara es benéfica al público; pues tiene por causa esperar el arribo del tren local de León, que conduce pasajeros de esta importante ciudad así como de Guanajuato, Silao y demás estaciones intermedias, llegando a Irapuato a las 8:30 de la mañana.

Si los vendedores ambulantes ofrecen al viajero en Celaya las renombradas cajetas de leche, y en Salamanca guantes de gamuza y limas, en Irpuato se apresuran igualmente a ofrecerle dulcísimas y hermosas fresas, esto en cualquiera de las estaciones del año- colocadas con gusto en curiosos cestitos hechos expresamente para el efecto. El precio de cada uno de éstos es generalmente de 2 a 4 reales, según su tamaño.

En todas las más estaciones de la parte sur de México puede también conseguir el viajero un vaso de leche, una taza de café, un pocillo de chocolate, frutas o dulces, chalupitas o taquitos, enchiladas, tamales, etc. etc. todo sin moverse de su asiento y con sólo asomarse por cualquiera de las ventanillas del tren pues los vendedores ambulantes están allí, siempre listos para satisfacer cualqueira de sus deseos.

Pero para todos estos gastitos bueno es siempre que el viajero esté provisto de pequeño cambio, pues aquellos pobres comerciantes en pequeña escala están generalmente desprovistos y mientras buscan cambio puede el tren seguir su camino sin ocuparse de otra cosa más que de llegar al propio tiempo a la estación siguiente  Esta observación aprovechará sin duda algunos. El tren sale a las 8:45 a.m. de Irapuato. (1)

Es hora de bajarnos de este tren de la nostalgia... antes una cosa, esta que ves aquí es la tabla de precios de los pasajes de la ciudad de México a los Estados Unidos. Chicago, Cincinati, Denver, Kansas City, Nueva Orleans, St. Louis, Washington, San Francisco, San José, Los Ángeles y San Diego, los precios que aparecen son en dólares, por ejemplo $ 80.00 a Chicago por ida y vuelta, más $20 dólares por la cama doble.

Nota: Este artículo me llevó muchas semanas armar toda la información y varios años de documentar fotográficamente los artículos que doy en los enlaces. Ahora que lo escribo me llevó mucho más tiempo redactarlo y volver a verificar datos, horas, precios, rutas. Lo he disfrutado mucho, supongo que tú que esto lees, interesado en los mismos temas que me llegan a quitar el sueño lo has disfrutado al igual.... solo te digo una cosa: NO SE VALE... ve esto:


Epílogo:

Para 1892 los trenes que pasaban por Salamanca eran:

06:24 el México-Paso del Norte
09:01 el León- México
16:54 el México-León
20:31 el Paso del Norte- México.
Habrá que averiguar la hora en que salía y llegaba la Burra del Valle.

Nota aclaratoria: Los datos que nos ofrece José Rojas Garcidueñas en su Salamanca, recuerdos de mi tierra guanajuatense no coinciden debido a que los presentados en ese libro son los del Ferrocarril de Guanajuato, antes de que fuera comprado por el Ferrocarril Central Mexicano, y que estuvieron vigentes de 1882 a 1890, año de integración al FCM. 

Fuente:

1.- De Cardona, S. Adalberto. De México a Chicago y Nueva York. Imprenta de Moss Engraving Co. New York, 1892.

jueves, 10 de enero de 2013

Tratando de recuperar la historia de la Hacienda de Sardinas en Salamanca, Guanajuato.

Ahora que son los primeros días del año 2013 me doy cuenta de que la única referencia que queda de la que fuera una de las Haciendas grandes de Salamanca, es solamente el canal que lleva ese nombre por encontrarse próximo a donde estuvo la Hacienda, de hecho cruzaba por la mitad toda su extensión en dirección oriente-poniente. En la actualidad el canal de Sardinas es el que marca el límite norte de la refinería RIAMA pero pocos saben que hubo una vez una enorme propiedad llamada Hacienda de Sardinas, quizá llevaba el nombre del santo patrono que en lo que fue la hacienda se sigue venerando: el Sagrado Corazón de Jesús.

De las dimensiones originales de la Hacienda de Sardinas no tengo datos, lo que sí se sabe es que para 1795 estaba valuada en 16,966 pesos que para esa época, finales del siglo XVIII, representaba una fuerte suma de dinero; para tener una idea, en ese entonces el precio de una casa, teniendo en cuenta que por casa se entendía un espacio que incluía un patio central y un huerto, además de las habitaciones que la conformaban, costaba 300 pesos. Su propietario fue durante la segunda mitad del siglo XVIII el capitán don Juan Antonio Santana, personaje que había hecho una cuantiosa fortuna al poseer 4 de las 24 barras (lo que ahora conocemos como acciones) de la mina La Valenciana en Guanajuato. El capitán Santana vivía en la villa de Salamanca, será interesante investigar cuál era su casa.

Salamanca fue escenario importante durante los largos once años que duró la guerra de Independencia, fue paso continuo de los Ejércitos insurgentes y realistas, sus haciendas fueron pasto de las llamas en varias ocasiones; testimonio de esto lo hay en la Hacienda de Temascatío. Nunca se mencionan en las partes oficiales del ejército realista acciones en la Hacienda de Sardinas de Salamanca, los hubo en la Hacienda de Sardina, en Romita, en donde Albino García estuvo presente. Me faltan datos para saber qué fue lo que sucedió con esa testamentaria de don Juan Antonio Santana para conocer el nombre de la persona que se volvió el propietario de la Hacienda de Sardinas.

Concluido el efímero Primer Imperio y durante los años de inestabilidad de algunos de los once periodos gubernamentales de Antonio López de Santa Anna, en algún momento entre 1835 y 1845 aparece una dama como propietaria de la Hacienda de Sardinas, ella era doña Isidra Gallegos quién, de acuerdo a la investigación hecha por el historiador Espiridión Contreras Enríquez, vivía en Salamanca pero no se sabe más de ella. Quizá fue su padre, quizá fue su marido, quién adquirió la Hacienda luego de que la testamentaria del capitán Santana se ejecutara. A la muerte de doña Isidra la Hacienda de Sardinas fue arrendada a varias personas hasta que, aproximadamente en 1880 es comprada por don Aurelio A. Ojeda avecindado en el Jaral, o lo que hoy conocemos como Jaral del Progreso.

No tengo el dato de que don Aurelio Ojeda halla comprado toda la Hacienda de Sardinas pues, para ese entonces se encontraba ya fraccionada, varios eran los ranchos que la confrmaban: El Baúl, El Jericó, El Devisador y, quizá, el de Tena. Comenzado el siglo XX, en el censo de 1900 aparece Sardinas con tan solo 84 habitantes; el Baúl con 65; el Jericó con 32; Tena o Tenita; con 111 y el Devisador con 321.

El Baúl y El Jericó se volvieron propiedad de doña Felipa Ojeda y su esposo, don Octaviano Arredondo al finalizar el siglo XIX, luego de la Revolución estos dos predios fueron heredados por uno de sus hijos, José Refugio Arredondo Ojeda. Para el 13 de junio de 1945 más del 50% del predio conocido como El Jericó fue expropiado por el entonces presidente de la República, General Manuel Ávila Camacho para asentar allí la nueva refinería de petróleo que, para 1950 se inauguraría con el nombre de RIAMA. En la década de los años 70 del siglo XX, la Comisión Federal de Electricidad compra terrenos que fuera del Jericó para instalar allí la planta Termoeléctrica de Salamanca, la Hacienda de Sardinas quedaba borrada completamente de la historia de Salamanca.

Los únicos vestigios que sobreviven de la antigua Hacienda de Sardinas son la troje y el cortijo que se ubican en el Rancho El Baúl, los cuales fueron catalogados por el INAH en el año de 1991 de importancia arquitectónica e histórica. Lamentablemente, años después, en junio de 2007 durante una tormenta, un rayo destruyó la troje. Los vestigios de la centenaria Hacienda de Sardinas quedaron semidestruidos en ese momento.

En la actualidad la colonia Las Reynas se asientan en lo que fuera el rancho de Tena, hay quien lo nombra Rancho de Tenita, incluso quien le dice Rancho de San Antonio de Tena. La colonia El Vergel se asienta en terrenos que fueran de la Hacienda de Sardinas. La nueva generadora de energía eléctrica limpia, energía verde, energía eólica, Iberdiola de España está siendo construida, también, en terrenos fue fueran de la Hacienda de Sardinas. Indudablemente que hay una larga historia detrás del ya desaparecido lugar.

Y la Hacienda de Sardinas está ya tan desaparecida al grado que, ahora se conoce como Colonia Albino García. La Hacienda de Sardinas, como tal,  ya murió... lamentablemente.






En esta fotografía satelital que tomé de Google Maps, vemos la mancha urbana de Salamanca al centro eso que ondula es el río Lerma, las zona rayada con amarillo es la que, más o menos, abarcaba la Hacienda de Sardinas, colindando al oriente con la Hacienda de San Rafael de Cerrogordo; al noreste con la también desaparecida Hacienda de los Dolores; al norte con la Hacienda de Doña Rosa, no sé cuáles habrán sido sus vecinos del lado poniente. Al sur eran las huertas las que se ubicaban, esas que de donde salían las lechugas, zanahorias y rábanos para la fiesta de San Gonzalo, el 10 de enero.

miércoles, 9 de enero de 2013

Semblanza del Ing. Antonio M. Amor (1899-1949)

                        
El acrónimo RIAMA, lo sabemos bien quienes vivimos en Salamanca, Guanajuato, son las iniciales del nombre de la refinería de petróleo, propiedad de Pemex, que se llama Refinería Ingeniero Antonio M. Amor. Riama, para muchos, nos trae recuerdos de la infancia pues, también, es el nombre de una escuela primaria, yo asistí a ella y si ese es el nombre que tiene la refinería es debido a que el Ingeniero Civil zacatecano Antonio Manuel Amor Rico era uno de los principales personajes que trabajaba en la Dirección de Nuevos Proyectos de Petróleos Mexicanos y las primeras instalaciones de la refinería de Salamanca estuvieron a su cargo, él muere el 5 de octubre de 1949, pocos meses antes de que la planta fuera inaugurada. Fue el entonces presidente de la República, y Presidente del Consejo de Administración de Petróloes Mexicanos, Miguel Alemán, quien decide darle el nombre del ingeniero a la refinería que fue inaugurada el domingo 31 de julio de 1950.

Antonio Manuel Amor nació en la ciudad de Zacatecas el 13 de junio de 1889, hijo de don José Amor y de Ángela Ríos. Sus estudios profesionales los realiza en la Universidad Nacional, obteniendo el título de Ingeniero Civil en 1915. Ocupó distintos cargos en la administración federal, en diversas Secretarías, como la de Hacienda (Dirección de Catastro 1915-1917) y de Comunicaciones (FFCC 1917-1920), fue también profesor en la Universidad Nacional. Formó parte del consejo de administración de la radiodifusora XEX, (es por eso que, en muchas de las fotografías que hay de la inauguración de la refinería de Salamanca aparecen los banderines de esa estación de radio colgando de los micrófonos desde donde se transmitía a nivel nacional la ceremonia). Para 1920 entra en el mundo petrolero en la Compañía Internacional de Petróleo y Oleoductos, S.A. 

Petróleos Mexicanos fue creado luego de la expropiación petrolera del 18 de marzo de 1938, el Ing. Amor fue contratado como Jefe de Ingenieros y fue asignado a la base en Tampico, al poco fue ascendido a la Gerencia, eso que ahora entendemos como Superintendente en esa Refinería. Pasa luego a las oficinas centrales en la ciudad de México ocupando el cargo de Jefe de Departamento de Nuevos Proyectos, razón por la cual se hace cargo de los primeros trazos de la que fuera la más moderna de las instalaciones de Pemex en la década de los 40 del siglo XX.. Se hará cargo, luego, de la Subdirección Técnica de Prducción, muere en la ciudad de México.

domingo, 6 de enero de 2013

1895: Salamanca, encrucijada de caminos.

 Encontramos nuevamente el libro de la Geografía y Estadística de la República Mexicana, ese que publicó la Secretaría y Fomento durante el auge del porfiriato a finales del siglo XIX. La obra, como lo vimos en un artículo anterior en el que me permití transcribir completo el capítulo relacionado a la Municipalidad de Salamanca; tuvo varias reediciones, como esta que fue publicada en 1895, en cuanto al tomo del Estado de Guanajuato se refiere.

 Como todo libro que fuera auspiciado por el Gobierno, era amablemente (políticamente) dedicado a don Porfirio Díaz, esta no fue la excepción de don Alfonso Luis Velasco.

En las palabras de introducción leemos en forma contundente y muy breve, cual es la importancia y trascendencia del Estado de Guanajuato así como sus personajes más notables, me llama la atención que se mencione, entre otros, al arquitecto celayense Francisco Eduardo Tresguerras y al poeta guanajuatense Juan Valle.

 Y como lo que nos interesa esta vez son la comunicaciones que Salamanca tenía en esos últimos años del siglo XIX, vemos aquí la ruta que llevaba el Ferrocarril Central Mexicano.

Este es el Camino Real, en su variante que partía de Querétaro a Lagos.

 Este es el otro Camino Real que pasaba por Salamanca, seguía al norte pasando por la Congregación de Cárdenas hasta Temascatío, para seguir directamente a Guanajuato. En Temascatío había una bifurcación que seguía a Irapuato y otra a Jaripitío. La razón eran las charcas, esas grandes inundaciones que se daban regularmente en el verano por el rumbo de Chico y Buenavista e impedían el paso a Irapuato, incluso a la región se le conocía justo con el nombre de las Charcas.

 Salamanca ha sido siempre, desde su fundación en 1603 la bifurcación de caminos, incluso antes era el punto donde las regiones se dividían: tarascos de otomíes de guamares o chichimecas.

Y una curiosidad que hallo en este libro es que perteneció ni más ni menos, que al Obispo de León don Emeterio Valverde Téllez.

Fuente:

Biblioteca Virtual de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

sábado, 5 de enero de 2013

Rancho los Cenizos, al norte de Salamanca, Guanajuato.



 A unos once kilómetros al norte de Salamanca, luego de cruzar el puente de la Autopista Celaya-Irapuato, llegamos al entronque de un camino que, a la derecha sigue al Xoconoxtle y a la izquierda a Los Cenizos. Este camino no está pavimentado, va con rumbo al poniente a lo largo de poco más de un kilómetro vamos viendo la nueva forma de agricultura que MegaFrescos tiene, mientras que del lado norte hay un canal, mismo que seguimos viendo por un kilómetro más hasta llegar a otro cruce, al sur sigue al rancho de La Compañía y, al norte, a Los Cenizos... otro kilómetro más y estamos ya en nuestro destino.

De cuando comenzó a formarse este rancho, no tengo datos. El nombre aparece ya en los censos del último cuarto del siglo XIX, quizá el primer caserío se instaló allí a mediados de ese siglo, una vez que en el Bajío se logró una aparente calma luego de los destrozos producidos por los continuos enfrentamientos ente realistas e insurgentes, los cuales tenían por (mala) costumbre quemar las haciendas. De ello solo hay datos de las quemazones en la Hacienda de Temascatío, me imagino que las demás fueron pasto de las llamas también.

Quizá el origen de Los Cenizos fue la Hacienda de Ancón, la cual, como toda hacienda del Bajío del siglo XVIII incluía varios ranchos y sus extensiones eran colosales. Aun no tengo datos certeros que nos den una mejor idea de lo que era Ancón y sus dimensiones, pero, considerando la ubicación de la misma y la de las haciendas próximas, por obvias razones, las de cercanía, podemos incluir al Rancho de Los Cenizos dentro de la posesión de Ancón. Pero habrá que tener en cuenta algo, ya qué se dice que el rancho de La Compañía tiene ese nombre debido a que era propiedad de los padres de la Sociedad de Jesús, los mejor conocidos como Jesuitas pero, de lo investigado hasta el momento, ellos poseían haciendas en el sur del municipio, quizá solo una, y las otras dos estaban en el actual Valle de Santiago. Estos eran los Jesuitas de Celaya pues, los de Guanajuato, heredaron algunas de las propiedades de don Pedro Baptista de Retana, el vallense más rico de toda la historia.

 En este mapa que tomé de Google Earth, aparece el punto rojo que nos indica la ubicación de Los Cenizos. Las líneas amarillas son las carreteras actuales, y, esa raya anaranjada nos indica el camino de haciendas que  conectaba a la de Cerrogordo, con la de Doña Rosa, para seguir a la Congregación de Cárdenas y de ahí a Temascatío, consecuentemente Los Cenizos quedaban ligeramente retirados del Camino Real, el cual luego de cruzar Salamanca enfilaba por la actual calle de Pasajero, rumbo norte a Cárdenas sitio en que el camino entre haciendas se unía. Por cierto ese camino de Cerrogordo venía de la Hacienda del Molino de Sarabia y de Temascatío se bifurcaba, uno hacia Irapuato, el otro hacia La Calera, Jaripitío y Burras.

 En la última década del siglo XIX, hacia 1893 Los Cenizos contaba ya con una población de 267 habitantes, al comenzar el siglo XX, en el censo de 1900 eran 331 los pobladores. En la actualidad, la cifra que arroja el censo de 2010 es de 408 habitantes. Lo que vemos en la fotografía es el templo del rancho, en donde se tiene por santo patrono a San Isidro Labrador.

 Desde que nos vamos aproximando a Los Cenizos vemos el cerro de Las Minas, el cual es, sin lugar a dudas, el punto de referencia del rancho, ya que se domina desde todos los ángulos y esto que vemos ahora es la excavación que en las faldas del cerro se viene practicando, ya que es de allí de donde se está tomando toda la piedra, cientos de toneladas, para hacer el terraplén de la Autopista Salamanca-León que se encuentra proyectada para entrar en servicio en el 2014.

 Y si San Isidro es el patrono, bien nos podemos imaginar la fiesta que allí se organiza cada 15 de mayo.

 A principio pensaba que el nombre de Cenizos se había tomado del masculino de la palabra ceniza, la cual tiene un color grisáceo, y es ese el color dominante en la tierra de esa región, pero... no solamente es ahí, sino prácticamente en todo el norte de Salamanca la tierra tiene ese color cenizo... entonces ¿de dónde viene el nombre cenizo?

 Consultando en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, encontramos que cenizo define a una persona que tiene mala suerte, a esa que las cosas no le salen bien o que siempre está pensando en que no le saldrán bien las cosas; ese es un cenizo, evidentemente que cenizos es el plural. Quizá por allá en el siglo XVIII o tal vez antes, hubo algún poblador del rumbo que tenía la característica o la cualidad de ser un cenizo y de allí se origino la referencia del nombre que desde hace muchos años lleva el rancho. Eso es una mera suposición.

 Pero eso de la mala suerte está por verse, ya que en Los Cenizos, como en los ranchos vecinos de Los Razos, el Coecillo y La Compañía, la tierra sigue siendo feraz, fértil, solo que, el agua no es suficiente para seguir produciendo aquel buen número de toneladas de maíz y trigo que, en los tiempos de gloria se producían...

 Y el campo por el rumbo de Los Cenizos es bello...

 ...así de bello.





La ruta 39 del servicio urbano de Salamanca es la que te lleva hasta allá y tienes una razón poderosa para visitar el Rancho de Los Cenizos, ya que ese es el punto más cercano a la desconocda zona arqueológica de Los Edificios.