miércoles, 9 de enero de 2013
Semblanza del Ing. Antonio M. Amor (1899-1949)
jueves, 17 de marzo de 2011
La Parroquia del Señor de Jalpa, Zacatecas.
miércoles, 16 de marzo de 2011
El Templo del Señor de Santa Teresa en Villa González, Zacatecas
Santo Mateo Correa Magallanes, (23 de julio de 1866, † 6 de febrero de 1927) sacerdote canonizado por Juan Pablo II. Nació en Tepechitlán, Zac. (Diócesis de Zacatecas) Valparaíso, México, lugar donde hoy es muy venerado. Mártir del secreto de la confesión, fue fusilado cerca de Durango, durante la guerra cristera por negarse a revelar los secretos que conoció en el ejercicio del sacramento de la confesión, de prisioneros rebeldes condenados a muerte, al general que les combatía. Sus restos quedaron abandonados tres días en el campo, y hoy descansan en la Catedral de Durango. La iglesia de Fátima en Zacatecas, y otra que lleva su nombre en Fresnillo, se dedican a su veneración.
viernes, 11 de marzo de 2011
Templo de Guadalupe, Trancoso, Zacatecas
La capilla fue construida por don Jesús y don Joaquín García Elías de
Desde la fecha de inauguración del Templo en 1880 se declaró a la Virgen de Guadalupe como Patrona del Templo y de la Hacienda de Trancoso, puesto que Loreto García, mejor conocida como la "Tía Loretito", quien donó su herencia para la construcción del templo, profesaba una devoción especial a la reina de los mexicanos.
Con el estallido de la revolución el 20 de noviembre de 1910, el hacendado de Trancoso, José León García, temió por su vida y la de los suyos, fue entonces cuando le prometió a la Virgen de Guadalupe mandarle hacer una corona a cambio de su protección.
La intención original era coronarla el 12 de diciembre de 1910, día en que tradicionalmente se celebra a la Guadalupana, pero la corona no fue entregada a tiempo por el joyero. Este fue el motivo por el cual la promesa hecha por el hacendado se cumplió hasta el 12 de febrero de 1911, fecha en que la Virgen de Guadalupe fue solemnemente coronada. Este es el origen de las fiestas patronales de Trancoso, donde los trancoseños demostramos el cariño especial que le tenemos a Santa María de Guadalupe.
Fuente: Nota en El Sol de Zacatecas, 2 de febrero, 2010.
jueves, 3 de marzo de 2011
La obra desaparecida de Candelario Rivas en la Catedral de Zacatecas.
“En 1893, Zacatecas comenzó la restauración de su Catedral histórica. El señor don Rafael León fue designado el contratista general para llevar a cabo dicha restauración. Fue su decisión que se hicieran tres murales grandes; uno en el fondo detrás del altar principal; y dos más, uno a cada lado de las naves laterales. El mural detrás del altar fue asignado al distinguido artista Manuel Pastrana, quien se había titulado en la Academia de San Carlos de la ciudad de México. Los murales para las naves laterales fueron comisionados al profesor Cleofas Almanza, un distinguido artista de renombre, graduado de la misma institución. Pero a la medida que el trabajo de la primera nave progresó lentamente, saltó a la vista que el profesor Almanza no iba a completar a tiempo la obra La Agonía en el Jardín de la segunda nave. Consciente del talento inusitado del joven Candelario Rivas de apenas diecisiete años, don Rafael León le asignó el mural restante. Esto resultó el primer gran éxito de Candelario; él ganó la alabanza del periódico local, y de allí en adelante fue reconocido como “el artista zacatecano”. (1)
Con esa intención fuimos a Zacatecas, la de ver el primer trabajo logrado por Candelario Rivas. Al entrar a la Catedral se recibe un fuerte impacto dadas las dimensiones del recinto, por un lado y, por el otro, luego de ver el intrincado barroquismo de su fachada, vemos un templo sobrio con un decorado excepcionalmente limitado pero de fuerte belleza… solo que no encontramos el lienzo que nos motivó conocer el lugar. Al preguntar al Cronista Adjunto de Guadalupe, Zacatecas, Víctor Manuel Ramos Colliere al respecto, nos comenta:
“No recuerdo con detalle de que se trata el óleo que está sobre las cómodas de la indumentaria de los obispos en la sacristía de Catedral, solo recuerdo que está algo deteriorado y que es la pintura sobreviviente de la época de los telones-murales. La primer nave, situada al norte, siempre ha sido la del Señor de la Parroquia y la nave sur la de Nuestra Señora de los Zacatecas, sin embargo, en las fotografías no se muestran murales, más que uno monumental que cubría toda la pared de fondo del presbiterio de la nave principal y era alusivo a la Asunción de la Virgen María, que era de Manuel Pastrana, en la década de los 20s del siglo pasado, fue retirado para poner un ciprés de mármol de Carrara, mismo que en la década de los 70s fue retirado para dar lugar a una sillería coral, misma que paso a mejor vida hace ya un año, cuando se estrenó el altar de Javier Marín que luce en la actualidad. La sacristía es la misma, mismos muebles, mismo acomodo, solo se restauró la decoración cuando era obispo el actual Cardenal Javier Lozano Barragán”.
Sabemos muy bien lo apegado que era Candelario Rivas a la religión Católica, el mural en el que trabajó representaba una escena que está dentro del Evangelio de San Lucas (22, 39-46). Si recordamos, toda la temática que desarrolló Rivas, años más tarde en El Señor del Hospital en Salamanca giraba en torno a lo escrito por el mismo evangelista. Así pues tenemos que La agonía en el jardín es el primero de los cinco Misterios Dolorosos, que es el rosario que se reza martes y viernes.
Los Misterios Dolorosos
1.- Agonía del Señor en el Jardín de Getsemaní
2.- La flagelación
3.- La coronación de espinas
4.- Jesús carga la cruz
5.- La agonía y muerte de nuestro Señor.
Sabemos bien que los pintores de la segunda mitad del siglo XIX tenían por norma usar copias de los más afamados pintores europeos, Rubens entre otros, la obra de Rivas se basa mucho en el manejo del claroscuro y en una dulzura en los rostros, podremos imaginar en esta base como habrá sido la escena que él realizó de La Agonía en el Jardín, la cual ha sido desarrollada por muchos de los pintores más reconocidos del renacimiento: Andrea Mantegna. Tintoretto, Bellini y el Greco, entre otros. Al respecto de la obra de Mantegna (1431-1506) encontramos la siguiente descripción:

La agonía en el jardín es una representación del pasaje bíblico en el que, mientras Cristo reza y sus apóstoles duermen, Judas y un destacamento de soldados se aproximan para apresar al profeta. En esta obra del siglo XV, el pintor renacentista Andrea Mantegna nos muestra el tiempo en distintas duraciones.
El paisaje muestra las capas geológicas que han conformado cada peñasco, cada montículo, a lo largo de miles de siglos. En estas rocas vemos el tiempo de la Tierra. Quizá es un recordatorio de que la historia de los hombres, de apenas unos cuantos miles de años, es insignificante en relación a la historia natural o, si lo ponemos en el contexto cristiano, al tiempo de la Creación.
También encontramos en esta imagen el tiempo más corto de los hombres. El movimiento corporal con el que Judas y los soldados se dirigen al lugar donde se encuentra Cristo sucede en un tiempo "real", sabemos que, en cualquier momento, llegarán a cumplir con la orden de aprehensión.

¿Y cómo calificar la sensación temporal de aquellos que duermen, o de quien se abstrae en un momento de oración? En el sueño, el tiempo se detiene, se mantiene suspendido hasta que despertamos. A veces no podemos saber si hemos dormido una o diez horas. Algo similar sucede cuando rezamos.
Todos estos tiempos confluirán en un momento climático: el apresamiento de Cristo, que parece inevitable. Es interesante notar cómo en el Renacimiento, cuando el Hombre se convierte en el centro del Universo y vuelve a verse al mundo natural con una óptica más cientificista, pudo hacerse este cuadro, en donde el artista hace una alusión directa al tiempo, o la historia, de los hombres y de la Naturaleza. (2)

Fuentes:
1.- http://www.pgmagallanes.com/CRivas/familyhistory_e.htm
El arquitecto empírico Refugio Reyes Rivas, nació en Zacatecas; vivió en Aguascalientes.
En el terreno de la arquitectura religiosa el templo de San Antonio fue el equivalente casi exacto del teatro Morelos. Pacificado el país, instalados en él los capitales extranjeros, trazadas las principales líneas del ferrocarril y activado el conjunto de la economía, floreció de nuevo la vieja manía colonial de construir templos y monasterios. Por supuesto que los tiempos habían cambiado y que la ola liberal no había pasado del todo en balde. Ahora los recursos se orientaban sobre todo a la construcción de bancos, grandes locales comerciales, teatros y algunos otros monumentos de carácter laico, pero la iglesia mantenía un claro dominio sobre las conciencias y seguía siendo capaz de convocar a los particulares y de obtener de ellos recursos de bastante consideración.
Museo de Aguascalientes, antigua escuela de niñas, a un costado del Templo de San Antonio.
La más notable de las iglesias edificadas durante el Porfiriato en Aguascalientes fue la de San Antonio, situada en el remate de la antigua calle del Olivo, en la frontera entre la urbe trazada desde el siglo XVII y la nueva ciudad, la que inmoló huertas y acequias en el venerado altar de la industrialización. El proyecto le fue encomendado originalmente por los padres franciscanos al arquitecto José Noriega, pero ante su falta de interés se pensó en un joven y audaz arquitecto autodidacta: el zacatecano Refugio Reyes Rivas.
Cúpula del templo de San Antonio.
Las obras dieron comienzo el 12 de octubre de 1895, pero un año después fueron suspendidas por falta de dinero. Entonces hizo su aparición Antonio Morfín Vargas, un próspero hacendado e industrial que en la mejor tradición colonial aceptó figurar como padrino del proyecto. Morfín era michoacano, pero había amasado su fortuna en Aguascalientes, como dueño de diversas fábricas de tabacos labrados y, más recientemente, administrando la hacienda de La Cantera, una de las más ricas y mejor situadas del estado. El hecho mismo de que careciera de un lustroso apellido lo convertía en el mecenas ideal, pues esa obra sería una prueba evidente de su generosidad, de su espíritu piadoso y de su agradecimiento con la ciudad que lo acogió y lo hizo rico.
Antiguo Hotel Francia, actual almacén Sanborns
Desde el punto de vista técnico la obra ofreció dificultades que en su momento parecieron insuperables. La audacia con la que fue concebida su enorme cúpula, que según los críticos recuerda la de la catedral de San Pablo, en Londres, hizo pensar a muchos que se vendría abajo en cuanto retiraran la cimbra. Consultado al respecto, el ingeniero Camilo Pani dijo que era imposible que la obra resistiera el peso de una cúpula así. Se dice incluso que Pani, con ese airecillo de suficiencia tan propio de los académicos, llegó a saludar a Reyes con un burlesco: "¿Qué pasa, arquitecto sin título?", a lo que Reyes respondió sin inmutarse: "Nada, título sin arquitecto".
Cúpula en la Catedral de Aguascalientes.
En fin, el hecho es que la cimbra fue retirada y la cúpula no sufrió el menor rasguño. La obra se aderezó con algunas pinturas monumentales, con imágenes y ornamentos traídos de Europa, con unas campanas que fueron hechas en los Estados Unidos y con un órgano tubular de la casa alemana Wagner. Según las minuciosas y exactas cuentas llevadas por los franciscanos, el templo tuvo un costo total cercano a los 200 000 pesos, que casi en su totalidad fueron proporcionados por don Antonio Morfín. Aparte de las muchas plegarias enviadas al cielo en su favor, los padres tuvieron que pagar imponiéndole al templo no el nombre de su santo patrono, sino el de quien lo había honrado con su dinero.
Majestuoso templo de San Antonio.
La bendición del templo, que se realizó el 8 de diciembre de 1908, dio lugar a una de esas curiosas funciones en las que la élite política se quitaba la etiqueta liberal y se ponía las ropas de ocasión del catolicismo popular. El gobernador Vázquez del Mercado, los ex gobernadores Sagredo y Arellano, el presidente municipal y la mayoría de los diputados se apretaban en las primeras filas del recinto, haciendo como que no oían al fogoso predicador, que lanzaba excomuniones a Juárez y reclamaba lo suyo para la iglesia. La prensa toda, con excepción del semanario oficial, festejó ruidosamente el acontecimiento. Se ensalzó la notabilidad arquitectónica de la obra, su indefinible estilo, el trabajo de canteros y carpinteros, la audacia de Reyes y sobre todo la generosidad de don Antonio Morfín, gracias a la cual se había erigido "un monumento de cultura que embellece el terruño".
Casa señorial de la calle Carranza, actual Museo Regional de Historia.
Por sí solo, este notable monumento arquitectónico, audazmente concebido e imposible de etiquetar dentro de una corriente académica, hubiera asegurado la fama de Reyes y el reconocimiento de los aguascalentenses. Pero es necesario aclarar que la porción más valiosa de su obra se quedó en Aguascalientes, ciudad que lo acogió y con la que terminó identificado por completo.
La parte central del templo de San Antonio.
Entre las muchas obras que dirigió cabe destacar la capilla de la hacienda del Soyatal, la iglesia de La Purísima, las casonas en las que se establecieron las oficinas del Banco de Zacatecas y del Nacional de México, el proyecto de acuerdo con el cual se levantaron las torres del Santuario de Guadalupe, los hoteles Francia y París (actual sede del Congreso del Estado), una tienda llamada La Gardenia (que recientemente fue reconstruida y convertida en sede de la Biblioteca Central del Estado) y muchísimas casas de particulares, entre las que sobresalen la que hoy en día alberga al Archivo Histórico del Estado y la que sirve de sede al Museo Regional de Historia. Además dirigió la construcción de una escuela de niñas, edificio que en 1976 fue remodelado y convertido en la sede del Museo de Aguascalientes.
Calle central en Aguascalientes, justo frente al antiguo Hotel Francia
Refugio Reyes, un hombre que se formó a sí mismo, un artesano que tuvo más confianza en su genio y en su capacidad de trabajo que en las bendiciones que podría haber esperado de los académicos, es uno de los más notables artífices de la transformación que sufrió la ciudad de Aguascalientes durante la última década del siglo pasado y las tres primeras del actual. Su obra, de la que forman parte edificios públicos, iglesias y casas particulares, forma un conjunto nítidamente definido, sin duda una de las porciones más valiosas del patrimonio arquitectónico con el que por fortuna cuenta la ciudad de Aguascalientes.
Fuente:
Beatriz Rojas, Jesús Gómez Serrano, Andrés Reyes Rodríguez, Salvador Camacho y Carlos Reyes Sahagún. Breve Historia de Aguascalientes, Fondo de Cultura Económica. México, 1994
martes, 1 de marzo de 2011
El Señor de la Parroquia en la Catedral de Zacatecas
Hay en la Catedral de Zacatecas un Cristo que bien puede estar incluido en esta especie de catálogo que de Cristos de pasta de caña de maíz hemos venido anotando sus historias. Si bien no me fue posible encontrar más datos de la procedencia de El Señor de la Parroquia, encuentro, en cambio, una muy interesante entrevista realizada al español, maestro en historia del arte, Pablo Amador Marrero; esto en la revista del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. Antes de pasar a ella, solo anoto que esto que vemos en la foto es la fachada lateral, norte, de la Catedral de Zacatecas en donde hay un altorrelieve del Señor de la Parroquia.
Esta es la parte media de la fachada lateral en donde apreciamos las columnas con tan singulares cariátides.
¿Cuál es su definición de estofado?
El estofado es la imitación textil de las decoraciones en escultura. Es el ajuar del santo. Las razones por las cuales el santo se viste de tal manera, así como todas las características técnicas y estilísticas de las policromías, de lo que adorna al santo.
El entrevistador agrega otra definición de estofado: "Técnica de la imaginería en madera policromada. Tiene sus orígenes en el arte gótico y fue adoptado por el arte barroco español y por esa vía se traspasó al arte colonial americano. Se realiza aplicando finas láminas de oro sobre partes de la imagen; luego se colocan pigmentos de color encima y después el color mismo se raspa o rasguña haciendo dibujos, de manera tal que quede descubierto el oro."
Un artístico anagrama del IHS aparece en ambas bases de las columnas, siempre en la fachada lateral norte.
Estas esculturas se visten, tienen lágrimas de cristal, etcétera. ¿Por qué? ¿Acaso se busca realismo en las esculturas?
El oro es en sí mismo un elemento pagano, desde la época más remota, la prehispánica, en el caso de México. Al catolicismo el oro siempre le ha llamado mucho la atención. La riqueza ornamental hacia el dios, hacia lo sagrado en lo general, provoca su ostentación, su riqueza.
A mediados del siglo XVI en el Concilio de Trento se entendió perfectamente cuál es el poder de la imagen y lo que ello conlleva. Ese poder de la propia imagen significa provocar su ornamentación y decoración como un trámite para la conexión con lo divino.
México todavía es un país muy religioso; se observa claramente en el plano de las costumbres y de las tradiciones populares. Es posible percatarse de la ornamentación del santo porque está unida a la mentalidad de la gente. Cada pueblo se identifica con una serie de formas decorativas: las pelucas, las lágrimas, los ojos de cristal, las uñas postizas, las heridas sangrantes, los corazones que palpitan. Es una forma teatral que posee la imagen para acercar lo divino a lo humano. El estofado es una riqueza visual y a su vez es el realismo que se le da a la pieza al vestirla.
En la nave izquierda de la Catedral se encuentra el altar donde se venera a El Señor de la Parroquia.
El poder de la imagen está directamente relacionado con el carácter devocional de los pueblos. El cristiano necesita de la imagen. De eso se vale el Concilio de Trento en el siglo XVI en un momento histórico contrarreformista. La imagen es el arma perfecta de la que se vale el conquistador -según Andrés Ricardo- para la evangelización de los pueblos americanos. Ese poder visual sigue activo en nuestros días; le resulta mucho más fácil al devoto relacionarse con un elemento de bulto que con el concepto cristiano, cualquiera que éste sea.
Dicho lo anterior, entonces el estofado es una técnica meramente religiosa
La ornamentación estofada es prácticamente de devoción cristiana. Pero también la encontramos en ciertos elementos civiles de España como marcos de pinturas del siglo XVIII y XIX y en algunas tumbas. Pero en efecto es más bien religioso.
Las soberbias torres de la Catedral de Zacatecas, obra máxima del barroco novohispano.
Para ver toda la entrevista completa, entra en el siguiente enlace:
http://www.esteticas.unam.mx/revista_imagenes/dialogos/dia_pablo06.html
