martes, 28 de septiembre de 2010

Pedro Muñoz Maese de Roa en la historia de Salamanca,

Quizá a te suceda lo mismo, que cuando quieres buscar más sobre la historia de Salamanca te concentras en las fuentes tradicionales, rastreas los personajes obvios, los que siempre hemos oído y de los que ya se ha dicho casi todo, pero olvidamos dos cosas, una que lo que actualmente es el municipio de Salamanca colinda con el de Guanajuato, y fue allí, luego de descubrir las fabulosas vetas de plata que comenzó la ambición por poseer esos terrenos, primero por la existencia de los minerales, luego de poseer las tierras cercanas por ser allí la zona de pastura para las bestias que laborarían en las minas y para producir los granos que, tanto bestias como humanos requerían para sacar de la tierra sus riquezas, para sacar eso que nuestros antepasados mexicas nombraron “el excremento de los dioses”.


Don Antonio de Mendoza, primer virrey de la Nueva España.

La otra parte que debemos ver ahora es la relacionada a Irapuato, ya que fue allí en donde vivió originalmente Bartolomé Sánchez Torrado, antes de pedir la merced para la fundación de una villa. Esa parte la conocemos, a partir de la ubicación de los terrenos, en la estancia de Barahona, pero es momento de pensar ¿qué fue lo que pasó antes de 1603? ¿Quiénes vivían en lo que actualmente es el territorio del municipio de Salamanca y que colinda con Guanajuato? ¿Cómo se fueron dando los linajes, las truculentas, complicadas y torcidas historias en donde al final de cuentas los latifundios comienzan a surgir como el que hubo aquí y que fue propiedad de una de las personas que ha pasado desapercibida en la historia de Salamanca: Juan Pérez Quintana. Para ubicar a este personaje, es necesario adentrarnos aun más, escarbar más en las raíces de la auténtica slamantinidad, es decir, a la salmantinidad de la Salamanca criolla, la Salamanca de donde soy originario.


En amarillo se resalta la zona norte de los municipios de Salamanca e Irapuato, y el sur de Guanajuato

Así pues, comienza el reparto, los privilegiados tuvieron acceso a las tierras cercanas a las minas de Quanaxuato. El 3 de junio de 1546 se inicia el reparto de tierras en la zona, con la Primera Merced concedida a Rodrigo Vázquez para una estancia de ganado mayor en la tierra de los Chichimecas, cerca del rió que llaman Guanaxuato (distante del Paxtitlán), a la cual le siguen las otorgadas en 1547 a Pedro Muñoz Maese de Roa, Juan de la Cuenca y Hernán Sánchez de Mancera”. (1) Es así como buena parte de lo que es el norte del actual municipio de Salamanca, aparecen sus primeros pobladores venidos de España, uno de ellos se llama Hernán Sánchez de Mancera a quién el primer virrey de la Nueva España, don Antonio de Mendoza y Pacheco, le otorga tres estancias el 14 de agosto de 1548, esto es, para que nos sirva como punto de referencia, doce años antes de la llegada del Cristo negro del Señor del Hospital a Salamanca.


Don Luis de Velasco, padre. Segundo virrey de la Nueva España.

Este segundo personaje, el “Maese de Roa” lo veremos aparecer como dueño de una buena cantidad de terrenos, su habilidad y cercanía al grupo de poder virreinal le favorecieron grandemente. “Diego Núñez, natural de Sevilla, se le conoció como “Maese de Roa” y en algunos documentos le llaman “Rodas”. Sabemos que en 1530 llegó con el conquistador Nuño de Guzmán a la Nueva España y formó parte de sus ejércitos en la conquista de la Nueva Galicia donde fue testigo de grandes atrocidades cometidas por ese conquistador. La más antigua noticia que se tiene de su actuación es estos episodios históricos se encuentra en una carta de Nuño de Guzmán al rey, de fecha 8 de julio de 1530, en la que se menciona que curaba a los heridos y enfermos.


Según explicaba Bernal Díaz del Castillo, el apelativo con el que se conoció de “Maese de Rodas” le quedó como apodo a raíz de las fiestas que se celebraron en la Ciudad de México en 1538 para conmemorar la paz de Carlos V con el monarca francés, Francisco I. El cronista (Bernal) menciona que el cirujano también era conocido como Pedro Núñez o bien Pedro Muñoz.

El 14 de marzo de 1536 el Cabildo lo recibió por vecino de la Ciudad de México y el 21 del mismo le hicieron merced de un solar en la ciudad; el 31 de julio del mismo año, Juan de Villarreal reconoció ante notario que debía al licenciado Núñez 80 pesos oro de minas y el 1 de diciembre otorgó un poder geneal a Antonio Almazán. Además de tierras, dadas en encomiendas en la Provincia de Guanajuato. Varios años más tarde, en 1569 obtuvimos noticia de un proceso de oficio de la autoridad eclesiástica remitido a los inquisidores de Nueva España contra Diego Núñez, vecino de México, quien estando en la estancia de Irapuato de los Labradores, al cobrarle el diezmo y notificarle una excomunión, dijo palabras malsonantes.

Si bien, en algunos documentos, según refiere Somolinos D’Ardois se le consideró médico y jurisconsulto, no hay evidencia de que así haya sido, y nosotros, como este historiador, nos inclinamos por considerarlo solamente como cirujano. Según Remolinos, se ignora la fecha y el lugar de su muerte”. (2)


Y tenemos a otro personaje más, avecindado también, como los otros dos arriba mencionados, en la Congregación de Irapuato: Gaspar Mendoza, quién aparece en la historia de la región en el año de 1564 cuando hace un intercambio de tierras con el muy conocido Pedro Muñoz Maese de la Roa, tierras que a Pedro Muñoz le había mercedado el segundo virrey de la Nueva España, don Luis de Velasco en 1553. A Gaspar de Mendoza este mismo virrey, Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón le entrega la merced de un sitio de ganado mayor en 1558 que se volvió la Hacienda de San Jerónimo, casó con Catarina de Miranda, teniendo una hija de nombre Luisa de Miranda.


Ahora bien, ¿a qué nos conduce toda esta información?, pues a darnos cuenta de que antes de la fundación de la villa de Salamanca ya había fuertes intereses creados por obtener los títulos de propiedad de buena parte de lo que hoy es Salamanca, y nos aparecen dos nombres que bien podemos identificar como el origen de las haciendas de San Juan Temascatío, Mendoza y Mancera en Salamanca y las de San Jerónimo, San José Temascatío, San Nicolás Temascatío y San Antonio o Estancia Vieja en Irapuato, todas ubicadas en la parte norte de ambos municipios colindando con el de Guanajuato.


Fuentes:

1.- Plan de Gobierno Municipal de Guanajuato 2009-2012. H. Ayuntamiento de Guanajuato

2.- Rodríguez Sala, María Luisa. Los cirujanos privados del siglo XVI en las ciudades de México y Puebla. Colegio de Michoacán. Relaciones, volumen XXVII, número 105. Zamora, 2006.


Todos los datos de nombres y fechas fueron consultados en el libro Haciendas Virreinales de Irapuato, una aproximación a su historia económica e infraestructura física. Siglos XVI-XVIII. Coordinadora: Ma. Teresa Cruz Cuellar. H. Ayuntamiento de Irapuato. Irapuato, 2009.


Las fotografías fueron tomadas en la Hacienda de San José de Mendoza, para ver más fotos de ese lugar entra aquí:

http://vamonosalbable.blogspot.com/2010/07/hacienda-de-san-jose-de-mendoza.html

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