martes, 24 de mayo de 2016

De los asaltos a la Diligencia de Salamanca en 1857

    Varias veces lo he anotado en este espacio: eso de la inseguridad en la que estamos actualmente no es cosa nueva, la inseguridad ha reinado en México desde cuando se llamaba Nueva España. Los asaltos en el Camino Real fue durante mucho tiempo cosa común, para contrarrestarlo se creó la Santa Hermandad, que era una especie de policía que vigilaba los caminos, estaba asociada a La Acordada, que eran las prisiones. El Bajío era asediado pues por aquí pasaban los cargamentos de plata que salían de Guanajuato rumbo a la ciudad de México y más al norte pasaba el camino que conectaba las minas de Zacatecas y San Luis Potosí. 

  En el año de 1731 el Bajío estaba asediado por una gavilla de ladrones, Lucio Marmolejo lo anota así: "Por esta época, D. Joaquín Velázquez de Lorea, capitán de la Acordada, extermina, entre otras, la famosa cuadrilla de salteadores llamada de los celayeños, capitaneada por Miguel de Ojeda, y tenía en constante alarma a Guanajuato y todo el Bajío" (1) . 

  Durante la guerra de Independencia siguieron los asaltos y esto no terminó hasta que llegó la llamada "Pax Porfiriana", de ello podemos darnos cuenta en los siguientes documentos que se guardan en el Archivo Histórico Municipal.

Secretaría del Gobierno de Guanajuato.
Sección Gobernación

  Siendo frecuentes los robos que se están cometiendo en ese partido, y siendo preciso evitarlos de cuantos modos sean posible, el E. Supremo Gobierno se ha servido ordenarme diga a V. que valiéndose de la fuerza de guardia nacional de ese punto y de acuerdo con el Jefe del partido de Irapuato dicte V. sus providencias a efecto de hacer la aprehensión de esos malhechores y evitar de que se comenta el crimen de que vengo hablando.
   Espera S.E. de la eficacia que le es a V. característica, que hará por dar cumplimiento a lo preservado en esta comunicación.
   Dios y Libertad.
  Guanajuato, Noviembre 14 de 1857.


Jefatura del Partido de Yrapuato.-

   Contesto el oficio de V. fecha 17 del corriente manifestándole que en mi concepto el único remedio eficaz que puede procurarse para evitar sean asaltados los pasajeros en el camino de esta Villa a esa del digno mando de V. es el de poner escoltas que custodien tanto al coche de postas como al de la Diligencia. Estoy dispuesto a dar aquí todos los días la escolta de tres soldados que caminen en el trecho de la Diligencia y si V. se encuentra en el mismo sentido para proporcionar igual número de hombres a caballo o infantes que puedan acomodarse en la covacha del coche de postas creo que será negocio enteramente arreglado y el único que nos dé el resultado que apetecemos sin perjuicio de dictar en nuestras respectivas jurisdicciones todas las providencias conducentes a expatriar de las rancherías la gente de mala fama pública.
   Espero la resolución de V. sobre el particular y entre tanto tengo el gusto de reproducirle las seguridades de mi atenta consideración. 
   Dios y Libertad. 
   Yrapuato, Noviembre 21 de 1857. (2)

  Los asaltos continuaron, esto forzó al Gobierno del Estado a crear una nueva policía que vigilara los caminos, para Mayo de 1858 se publica la Ley correspondiente la cual obligaba a los propietarios de todo tipo de negocios a pagar una contribución especial para mantener esa vigilancia, de ello hablaremos en otra ocasión.

Fuentes:

1.- Marmolejo, Lucio. Efemérides guanajuatenses. T II, p.36

2.- AHMS. Caja 400. Gobierno / Milicia, 1819-1860.

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