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viernes, 7 de junio de 2013

Los ángeles de Ponzanelli, similares en la Basílica de San Juan de los Lagos que en el Santuario del Señor del Hospital.

    Son varias las ocasiones que he estado en la Basílica de la virgen de San Juan, la mayoría de las veces ha sido en fin de semana y, con la multitud que allí se concentra, normalmente se dificulta el transitar por el templo entre tantos peregrinos. En esta ocasión voy en mitad de este agobiante calor y llego en un día en que es bajísima la afluencia de peregrinos, eso me permite ver con atención todo el templo y observar los detalles en su decoración, como estos ángeles que se encuentran en la parte central de la balaustrada del altar mayor.

       Estos ángeles me recuerdan de inmediato a los que hay en el Santuario del Señor del Hospital en Salamanca, son idénticos, tanto en tamaño como en la posición de manos, incluso en la caída de la tela.

    Este es uno de los ángeles en el Santuario del Señor del Hospital, obra del marmolista Ponzanelli, el más destacado de las primeras décadas del siglo XX en la ciudad de México, sin lugar a dudas las esculturas de ambos recintos católicos proceden del mismo taller.

  Hacia los extremos del altar mayor, al final de las balaustradas, en la Basílica de San Juan de los Lagos, se encuentran estas otras esculturas, de ángeles que portan al Santísimo, todos con la misma característica de Ponzanelli.

jueves, 8 de marzo de 2012

Un ángel similar al de Ponzanelli del Señor del Hospital en La Profesa de México.

Para todos quienes visitamos con frecuencia el Santuario del Señor del Hospital es una escena tan normal el ver a los ángeles custodios que aparecen al iniciar la escalinata central de acceso al altar mayor que normalmente no le ponemos atención y no notamos algunos detalles que tienen, como que, la función original era la de sostener entre sus manos una vela. Para eso fueron hechos, ya que de allí sale ese candelabro que supongo, cuando fue consagrado el templo se usó como tal pues, si observas bien el del lado izquierdo, se nota una decoloración en el mármol que, parece ser cera derretida que con el tiempo dio un tono amarillento. Observa bien este, y ahora pasa a la siguiente fotografía...


La cual la tomé en el templo de La Profesa en el ahora andador Pino Suárez, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Su similitud es impresionante, si bien no es copia exacta. Mantienen ciertos detalles de diferencia, como la posición de las manos, la caída de la sobrepelliz, sobre todo que en el de Salamanca el candelero está cubierto con una especie de tela y en el de La Profesa se nota claramente el candelero completo.


Indudablemente que ambos trabajos salieron del mismo taller de los marmolistas Ponzanelli, lo interesante será saber cual de los dos diseños fue primero, si el de Salamanca de 1925, aproximadamente, o el de La Profesa, cuya fecha desconozco completamente. Interesante similitud entre estos Ángeles Custodios.


jueves, 12 de enero de 2012

Algunas esculturas en las torres del templo de San Agustín en Salamanca.

Hace algunos meses habíamos hablado ya sobre las esculturas que aparecen en las torres del templo de San Agustín, esas que, estando a casi 30 metros de altura no las alcanzamos a distinguir, simplemente aparecen como bultos que, intuimos, son de santos pero nada más. No sabemos mucho acerca de ellos. Pues bien, los templos que fueron construidos en las primeras décadas de la colonia fungían como apoyo a los evangelizadores que contaban a los nativos de estas tierras que hoy llamamos México las historias de los pasajes bíblicos y de la santidad de algunas personas que, a lo largo del tiempo han tenido ciertas virtudes que han sido nombrados, por la Iglesia, santos. Estos santos, llegó el momento en que fueron tantos, que hubo la necesidad de incluirles sus respectivos atributos o, en este caso, objetos específicos que ayudaran a identificarlos. En la actualidad se dice que son 30 mil los santos que conforman el catálogo hagiológico del Vaticano, pero son cientos los que, al paso del tiempo, han sido desechados.

Un caso muy particular sucede aquí, en Salamanca, precisamente en las torres del templo de San Agustín, en donde aparecen doce esculturas en cada torre que nos dan cuenta de santos que han cobrado cierta importancia a la orden agustina a lo largo de su existencia. En la torre oriente, aparecen los doce apóstoles. En la poniente son doce de los principales santos de la orden agustiniana los que están representados.

En un artículo anterior que puedes leer aquí, habíamos dado cuenta de ellos. En cambio el día de hoy, aprovechando que pudimos hacer algunos acercamientos a las esculturas de las torres, los veremos un poco más a detalle:

Torre oriente, en la cara que ve precisamente hacia el templo, es decir corriendo paralelamente al río Lerma, vemos en primer termino, al lado izquierdo, al apóstol Simón el Cananeo.

Si los apóstoles tuvieran orden de importancia, el tercer lugar se lo disputarían los Santiago y Juan, luego de Pedro y Pablo. El que vemos ahora, en mitad de esa cara de la torre es a Santiago el Mayor.

Del lado derecho de esa cara sur de la torre oriente vemos al apóstol Santo Tomás.

El primero que aparece en la torre oriente es san Mateo apóstol y evangelista.

Ahora estamos en la torre poniente, en la cara que da justo a ese lado, es decir, la que corre paralela a la calle Andrés Delgado. El primero que aparece es Santo Tomás de Villanueva. Este santo era toda una novedad cuando el templo era construido dado que fue canonizado en 1658, cuando las torres estaban siendo construidas.

En el mismo lado de la torre poniente vemos al centro a Santa Felícitas.. ¿o es santa Perpetua? Sea una o la otra lo mismo da, dado que se celebran simultanemente. Ellas, a pesar de ser propias de la Iglesia primitiva, dado que vivieron en el siglo III, fueron incluidas por San Agustín dentro de sus discursos de la pasión vivida por ellas, es decir, de su martirio.

En la misma cara de la torre aparece un beato que no es del todo conocido en la actualidad: Juan Bono de Mantua. El cual, para hacerlo aun más peculiar, es el santo patrono de los malabaristas.

Siguiendo en la misma torre poniente, viendo la cara sur, encontramos en primer término al Papa Gelasio, el cual tiene la virtud de haber introducido en la misa Católica el Kyrie Eleison (Señor ten piedad).

Aunque cortada de las manos, se ha identificado a esta escultura como la representación de Santa Clara de Montefalco.

El tercero representado es otro no muy conocido en estas latitudes: San Guillermo de Maleval.

Antes que esta santa, aparece en primer término un santo que no se ha podido identificar pero que se ubica como un Obispo, la foto no está incluida. Al centro de nuevo vemos a una mujer muy similar a la que está a espaldas de ella, en la otra cara de la torre, Santa Perpetua ¿o Felícitas? por cierto, a Felícitas se le traduce como Santa Felicidad. Lo blanco es producto de las "graciosas" palomas.

Por último, viendo al oriente en la torre poniente aparece San Nicolás de Tolentino cuyo nombre lleva la Provincia agustiniana en donde está Salamanca... los demás santos que no aparecen aquí, en total deberían ser 24 y solo incluí a 14, no me ha sido posible fotografiarlos dada la dificultad del ángulo y la iluminación solar.

La guía de santos la tomé del estupendo libro del maestro José De Santiago Silva publicado por Ediciones La Rana de Guanajuato.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Las esculturas de pasta de caña de maíz

Cristos de pasta de caña de maíz, siguen siendo una tradición de Guadalajara, Jalisco.

Las esculturas en caña de maíz constituyen un patrimonio precioso y original de México, ya que reflejan el proceso de evangelización de la Nueva España y el mestizaje artístico, religioso y tecnológico que tuvo lugar en la época colonial entre europeos e indígenas.

Según los cronistas, los indígenas desarrollaron la técnica original de las figuras de pasta de maíz en Michoacán. Hubo también manufacturas en Xochimilco y otros lugares del centro del país, desde donde se distribuían al resto de México, llegando a España y, posiblemente, a otros lugares de América. Se hicieron durante toda la época virreinal, en los siglos XVI, XVII y XVIII. Hubo escultores de renombre entre los que destacan los diversos miembros de la familia De la Cerda. Se destinaban al culto, generalmente en iglesias, conventos, capillas y otros recintos religiosos donde todavía continúan en uso. Hoy también forman parte de colecciones particulares y de museos.

Cristo de Sangre en Torrijos, Toledo, España.

En particular, Pátzcuaro es el corazón de la zona lacustre, uno de los puntos que más identifican al estado de Michoacán, ya que fue el principal centro religioso prehispánico, pues decían sus antiguos habitantes que ahí estaba la puerta del cielo por donde descendían y subían los dioses. En el año de 1540, Don Vasco de Quiroga trasladó de Tzintzuntzan a Pátzcuaro el Obispado de Michoacán, otorgándole a la ciudad la categoría de capital de Michoacán.

Fue ahí que se produjeron infinidad de imágenes de pasta de caña de maíz, tanto para las iglesias como para las procesiones que se realizaban en las calles durante los días de la Semana Santa. Cuentan los cronistas que eran tan abundante la producción que se exportaban a España, dicho comercio dio fama a los talleres de Pátzcuaro debido a la perfección y belleza de las esculturas, las cuales eran a escala humana. Se comenta que “Tata” Vasco al regreso de su segundo viaje a España trajo a dos escultores que tenían altos conocimientos en este tipo de arte, lo hizo con el fin de fundar una escuela para aprovechar los conocimientos tarascos en la técnica y arte de la escultura sobre madera.

Otro Cristo de pasta de caña de maíz lo encontramos en el Señor del Perdón en Zapotiltic, Jalisco.

El historiador del siglo XVIII, Matías de la Mota Padilla, oriundo de Guadalajara, Jal., dice que: “Luis de la Cerda fue el mas famoso escultor que a este reino llegó de Europa, fue el primer maestro de donde se ha derivado de padres a hijos, el que es hoy un oficio común entre los indios de la Sierra de Michoacán”.

Un distinguido jalisciense, nacido en el siglo XX en Tuxpan, Monseñor Luis Enrique Orozco Contreras cuenta como era la elaboración de la pasta de caña de maíz de la siguiente forma: “La pasta con que se elaboraban los ídolos se preparaba cortando las cañas de maíz ya secas, se hervían en agua con hierbas venenosas para matar las polillas, vueltas a secar al sol, les despendían la corteza y extraían solo la médula, la cual molían cuidadosamente antes de reducirla a polvo; estando bien martajada la caña, la mezclaban con la goma de una begonia de orquídea llamada en tarasco Tatzigui. Enseguida se ponían a cocer los bulbos de esta planta en agua; en este proceso, se desprendía la goma que era elemento aprovechable. De esa mezcla resultaba una pasta manejable, ligerísima y de gran duración”.

Estupenda foto de la Hermandad de la Pasión en Córdoba, España nos muestra al Cristo de Gracia que fue hecho en Puebla y llevado para su veneración en este lugar de Andalucía

Este es un interesantísimo sitio que nos muestra como son las tradiciones andaluzas en torno a la Semana Santa y otras festividades.
http://www.cristodegracia.es/