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jueves, 18 de mayo de 2017

La importancia de los Estandartes del Señor del Hospital de Salamanca

ESTANDARTE. Se llama tambien el que usan las Comunidades Religiosas y Cofradías, el qual es más largo que ancho, y se suele guarnecer de almenillas y llevar borlas pendientes. Hacese de varias telas y colores, pintando en él la imagen de su Comunidad o Cofradía. De este modo definía el Diccionario de Autoridades en 1732 el significado de la palabra y justo es en ese año que en Salamanca ya había una tradición que desde entonces se le denominaba como "ancestral" de sacar el Estandarte del Señor del Hospital en la procesión del Martes Santo.

   En Salamanca tenemos hoy en día que durante la Octava de Corpus salen los pendones o estandartes encabezando cada procesión que los diferentes Gremios hacen a lo largo de la Semana, eso lo podemos calificar como ya lo mencionamos, "ancestral" y bien lo podemos establecer en 1703 pues se dice, aunque yo no he visto aun el documento, que fue entonces que se organizó por vez primera la celebración que por siglos se ha arraigado en Salamanca. Pero lo que hoy nos ocupa es otro estandarte, por el cual hubo un pleito que duró 20 años, comenzando el 29 de marzo de 1779 cuando, el entonces Cura de Salamanca, Br. Salvador Sebastián Nieto, recibe del Gobernador del Pueblo de indios de Nativitas, Miguel Jerónimo González,  la solicitud de que sea él quien porte el estandarte el la procesión del Martes Santo. Para ello notifica que fue en 1736 que el Rey de las Españas, don Pelipe V les había dado la autorización de ser el Gobernador de la República de Indios quien encabezara la mencionada celebración.

   Cuando el pleito inicia era el Dr. Dn. Juan Ignacio de la Rocha el Obispo de Michoacán y el Mayordomo de la Cofradía del Santo Cristo del Hospital era quién alegaba tener tal privilegio. Son varios los documentos que van de Salamanca a Valladolid y regresan, son varios los Curas que intervienen en la solución del pleito, en su momento el Br. Pedro José Fernández de Agreda recibe de parte del Gobernador de Nativitas, de nueva cuenta la solicitud de que sea él quien lo porte, arguyendo una vez más que "desde inmemorial tiempo" es el Gobernador en turno quien lleva el Estandate. Para 1772 el Gobernador era José Martín Ramírez y será el 1° de abril de 1792 que se llegue a la salomónica solución.

  Como los documentos presentados al Cabildo catedralicio no eran del suficiente peso y el pleito continuaba, tocó al Cura Br. Eduardo Espinoza de los Monteros y Plata, decidir, por encargo del Obispado de Michoacán, que ambos tienen el derecho y que el estandarte se portará alternativamente, la mitad de la procesión por el Gobernador y la otra mitad por el Mayordomo. El problema fue solucionado.

  El documento parecerá simple y sin mayor importancia, pero yo veo ahí un poderoso sustento para afirmar que desde siempre, por aquello del "tiempo inmemorial" la festividad del Señor del Hospital ha sido el Martes Santo, de que era una de las celebraciones más importantes de la Villa y podemos intuir que mientras estuvo el construcción el templo que hoy conocemos como Expiatorio, la imagen del Cristo negro estuvo depositada en Nativitas, pues era el único templo que estaba terminado de ahí que el Gobernador del pueblo alegara el privilegio de portar el estandarte. Felipe V reinó del 16 de noviembre de 1700 al 9 de julio de 1746.

  El caso se vuelve "cosa juzgada", lo cual quiere decir que el expediente es cerrado previo a la Semana Santa de 1792 y correspondió a Vicente García de León, Alguacil Mayor de la Villa, dar por terminado el asunto. Vemos ahí, pues, la importancia y antigüedad que las celebraciones en torno al Señor del Hospital tienen, pues, según lo vimos en el Martes Santo de este 2017, son los Estandartes los primeros en entrar al Santuario.


jueves, 4 de mayo de 2017

Día de la Santa Cruz en Salamanca

  Dentro de las tradiciones que hay en Salamanca están varias fiestas que son muy conocidas, las tres reúnen a Gremios, dos de ellas en forma individual, la del 3 de Mayo de los Albañiles y la del 22 de Noviembre, Santa Cecilia, de los Músicos. La Octava de Corpus se conoce popularmente como "Gremios" y reúne durante 8 días diferentes asociaciones que antes fueron gremiales y ahora son oficios los que allí se congregan, los Albañiles hacen de nuevo aparición pues tienen asignado el día lunes. Los músicos como gremio no participan, pero tienen presencia cada día ya que son quienes acompañan la "entrada de la cera" junto con todos los agremiados.

   Sabemos bien que el Día de la Santa Cruz es el día en que los Albañiles tienen su fiesta. La tradición marca colocar una Cruz en lo más alto de la construcción que trabajan en ese momento, la cruz va adornada con flores, listones o papeles de colores. Pero la tradición más arraigada en Salamanca no solamente es poner la Cruz y esperar el mediodía para la comida de celebración, sino asistir a la Misa de Función que ese día se oficia a las doce y las cruces son bendecidas.

   Se dice que en México fue fray Pedro de Gante quien comenzó a asociar a los trabajadores de la construcción con la Santa Cruz, esto debido a que uno de los primeros templos Católicos que se levantó en la ciudad de México fue el de San José de los Naturales y que, como suele ocurrir en toda gran construcción, hubo varios accidentes, e incluso muertos. Cada que eso ocurría fray Pedro tenía la costumbre de colocar una Cruz, razón por la cual comienza la idea de que el día de la Santa Cruz es el día de los Albañiles.

  Las imágenes las capté a la salida de la Misa de Función de la Santa Cruz, este 3 de Mayo de 2017 en el Santuario del Señor del Hospital.

martes, 25 de abril de 2017

Sobre los rebozos de Salamanca... y del Bajío

   Mucho tenemos pendiente por documentar no de fuente oral sino en base a documentos, de los talleres, telares u obrajes que hubo en Salamanca cuando aún era una Villa. Sabemos sobre la producción de guantes de gamusa que llegaron a tener premios en exposiciones internacionales, sabemos que en la villa la segunda fuente de trabajo luego del campo era la cosa textil, que hubo al rededor de 25 obrajes o talleres al finalizar el siglo XVIII y que en ellos se producían frazadas (sarapes) y rebozos, además de telas de manta.

  Sabemos también que Patricio Valencia introduce tecnología de punta de la época (1840 aprox.) con sus máquinas de vapor para la producción de mantas y cambayas, que su fábrica se llamo Valencia y Compañía y que luego fue Eusebio González, su yerno, quien decide llevarse los telares a Soria, Salvatierra y Celaya pero que la producción de cambayas siguió hasta mediados del siglo XX en talleres de diferentes familias por el rumbo del llamado Barrio Alto, que era la parte oriente de Salamanca.

  Pero, (siempre hay un pero), ante la producción textil de Puebla y la entrada de telas importadas, la industria salmantina se vino abajo...  incluida la de rebozos que eran "los de Salamanca", es decir se cotizaban bien entre quienes conocían, a finales del XIX y principios del XX, los que aquí se confeccionaban. 

  En la Parroquia Antigua existe un acróstico que dejó el Gremio Textil en noviembre de 1974, es el único Gremio que se ha manifestado de este modo, dejando testimonio en el templo que fuera el principal de Salamanca hasta 1924, cuando la sede parroquial fue trasladada al "nuevo" templo del Señor del Hospital. En su momento el Gremio Textil fue el más importante de la población, eso da cuenta de lo grande que fue la industria textil en la localidad y justo en esta placa se menciona a los Obrajeros, Manteros, Reboceros y Canasteros, oficios que se congregaban en torno al mencionado gremio. 

  Es en la Edición del 20 Aniversario de la Revista Artes de México, dedicada al rebozo, que la investigadora Teresa Castelló Yturbide, incluye en su texto lo que por estos rumbos del Bajío se producía en materia de tan singular prenda. La edición corresponde al número 90, Julio-Agosto de 2008.

domingo, 20 de marzo de 2016

La industria textil: Obrajes y élite en San Miguel el Grande

   Hablando de la historia comercial y económica de Salamanca, del tiempo de la Revolución hacia atrás, vemos que dos eran los giros más importantes que había, en ellos se cimentaba la riqueza de la localidad. Sin lugar a dudas los Labradores, (ese era el término que en el siglo XIX y antes se usaba para designar a los Agricultores) y los Tejedores eran las dos actividades principales, de allí se derivaban otros más, pues los Tejedores incluían a reboceros, y a todos aquellos asociados con la actividad textil. Será bueno dar una ojeada a lo que era la industria textil en la Nueva España en el último cuarto del siglo XVIII. Lo que hoy comparto es el caso sucedido en San Miguel el Grande, ese que conocemos actualmente como de Allende.

  "El poblado de San Miguel el Grande se hallaba a dos días de Querétaro en viaje a Caballo. La expansión de sus obrajes empezó después de 1740. La producción local de lanada declinó cuando las haciendas circundantes se dedicaron al cultivo de cereales, y en cambio hubo que comprar lana en Dolores, que también abastecía a Querétaro. La expansión de San Miguel como centro comercial estuvo unida a la creciente prosperidad de las haciendas locales y a la demanda cada vez mayor de los campamentos mineros de Guanajuato. Los primeros beneficiarios de la expansión económica formaron una compacta y próspera élite criolla compuesta esencialmente por familias como las de Sauto, Canal, Landeta, Lanzagorta, Uzcanga y Allende.

  "El progenitor de una de estas familias, don Baltazar de Sauto, nació en 1710 en el valle de Oquendo, en Álava. Ya se encontraba en Nueva España a la edad de 15 años, acaso fuese don Severino de Jáuregui quien trajo a Sauto a San Miguel pues también Jáuregui era inmigrante, y propietario del obraje del lugar. Sauto casó con su hija la criolla doña Juana Petra y adquirió así el obraje. A mediados de la década de 1740, Sauto era ya un magnate local, poseedor de haciendas, ganado y una tienda en San Miguel. Su empresa estaba bien integrada. Sauto llevaba vellón de la hacienda al obraje, y usaba trabajadores del obraje en sus empresas agrícolas. A mediados de la siguiente década el obraje operaba con 22 telares.

  "Como otros provincianos que poseían obrajes, Sauto ocupó el cargo de Regidor y de Alcalde Ordinario. Asimismo era miembro de la milicia local y administrador de la alcabala en San Miguel antes de la incorporación de la alcabala como función de la burocracia real. También el asentista local del alumbre, sin cuyo aguafuerte no podía teñirse casi ningún textil. Dicho discretamente, Sauto estaba bien colocado y era poderoso. Tal vez fuese inevitable que su creciente poder e influencia amenazaran a sus competidores de San Miguel. Sus “enemigos” (éste es el término empleado por Sauto) eran miembros de las familias Canal y Landeta, tan ricas y poderosas como él mismo. Por ejemplo Francisco José de Landeta, originario de San Miguel, llegó a ser primer conde de Casa de Loja en 1753. Dos de sus hijas, doña Francisca y doña María Anna, casaron con hijos de Manuel Tomás de la Canal, otro opulento criollo nacido en la ciudad de México en 1771, hijo de don Domingo de la Canal, poderoso miembro del Consulado. En conjunto, los Canal y los Landeta poseían casi 40% de los telares que había en la ciudad a mediados de la década de 1750. Además los miembros de sus familias ocupaban importantes cargos municipales, habían comprado asientos en el cabildo, y durante un tiempo ocuparon el puesto de Alcalde Mayor. Los Canal y los Landeta también estaban asociados con otra familia, los Lanzagorta, prósperos comerciantes, hacendados y ganaderos cuyas propiedades estaban cerca del pueblo de Dolores. Los textiles, el comercio y la ganadería eran las empresas que daban poder y riqueza a San Miguel el Grande.

  "Todas estas familias se vieron envueltas en un gran conflicto por causa del obraje de don Balthazar de Sauto, conflicto que duró de 1758 a 1771. No están muy claras las causas precisas del conflicto, pero Sauto consideró que sus “enemigos” otra de las familias conspiraban por envidia y despecho contra él, aunque don Balthazar fue formalmente acusado por el visitador de dar mal trato a los trabajadores de su obraje. En lo más caldeado de la lucha, Sauto fue encarcelado en Puebla y el joven inspector enviado para emprender acción contra él, don Diego Antonio Fernández de la Madrid, se casaba con un al hija de Manuel de la Canal. Esta inspección culminó en una cédula que ordenaba clausurar el obraje de Sauto, pero Sauto desafió la orden y obtuvo de la Audiencia una moción de obedezco pero no cumplo para impedir la clausura.

  "El asunto pasó, pero dejó demostrado cuan rápidamente la interdependencia podía convertirse en caos cuando resultaban abrumadores las tensiones de la competencia. En San Miguel, estas tensiones acaso se originaron por la escasez de mano de obra, recursos y capacidad empresarial, cuando el número de obrajes en operación se duplicó con creces entre 1744 y 1755. Además, no había allí Gremio que resolviera conflictos o que uniera a los productores ante unas autoridades civiles adversas a ellos. Desde esta perspectiva, los competidores de Sauto actuaron para acosar a un advenedizo que se había colado entre ellos, y para reducir la probabilidad de una mayor regulación o una represalia virreinal contra todos ellos. O acaso Sauto estuviese mentalmente perturbado: alguna de sus acciones desafían toda explicación racional. Pero toda una década de desorden claramente causó daño a los obrajes de San Miguel, solo uno o dos que producían las telas de lana más finas continuaron operando hasta el fin de siglo." (1)

  En entradas posteriores seguiremos analizando el asunto textil de Nueva España, con la intención de darnos cuenta de lo importante que era y la fuerza que llegó a tener, considerando que en Salamanca la producción textil fue sumamente importante y en la actualidad se encuentra casi en el olvido lo que eso fue. Las fotos que incluyo son de la pasada Octava de Corpus, en donde aun sigue participando el Gremio Textil.

Fuente:

1.- Salvucci, Richard J. Textiles y capitalismo en México. Una historia económica de los obrajes, 1539-1840. Alianza Editorial. México, 1992. pp. 134-137

lunes, 21 de noviembre de 2011

Las vísperas de Santa Cecilia, santa patrona de los músicos en Salamanca, 2011.

Mañana 22 se estará celebrando una vez más a Santa Cecilia, patrona de los músicos. Se dice que ella, cuando estaba siendo martirizada cantaba alabanzas a Dios y de allí su asociación a la música, por ende al patronazgo de los músicos. No se sabe cuando llegó a Salamanca el culto a Santa Cecilia pero, si su imagen se encuentra en la Parroquia Antigua, quiere decir que hace más de tres siglos y medio se eligió para estar allí.

En este templo existen altares laterales a San Francisco, a la Virgen María, a San José, a la Virgen de Guadalupe, al Sagrado Corazón de Jesús, a la Dolorosa, a Nuestra Señora del Rosario y a Santa Cecilia la cual, desde hace muchos años tiene el honor de ser trasladada de su nicho a ocupar el lugar relevante que toda imagen tiene al ser colocada del lado derecho del altar mayor. Y hoy, 21 de noviembre, comenzó ya su víspera, ya una banda hizo su peregrinación, creo que desde Nativitas, para llegar a "saludar" a Santa Cecilia y tocarle a ella eso que, de acuerdo a la tradición, ella hacía, cantar para alabar a Dios.

Dentro de todas las festividades patronales que hay, una para cada oficio o profesión, en México son dos las que destacan y siguen vigentes: el gremio de los albañiles el día de la Santa Cruz y el gremio de músicos el día de Santa Cecilia. Hay patronazgos que pasan desapercibidos como el de San Crispín, patrono de los zapateros o el de san Homobono, patrono de los sastres. Si bien estos dos oficios están casi desaparecidos por la alta tecnificación, quizá pudiera ser esa la causa que ya poca gente lo recuerde, pero, en el caso de los músicos, aun con los teclados electrónicos y las luces estroboscópicas, su fe y devoción a Santa Cecilia no ha cambiado en nada, al contrario, cada vez es más la gente que participa de este festejo.

La música dentro de la Iglesia Católica ha sido de lo más importante, especialmente desde que se implementó el uso del órgano como instrumento oficial para las celebraciones, para marcarle la debida solemnidad a los oficios. Esto ocurrió desde el siglo VII, es decir, hace ya muchos años, tantos como 14 siglos. Ya en el México antiguo la música era algo esencial en todos los ritos, en esas 18 festividades que a lo largo del año se conmemoraban estaba siempre presente la música y los cantos. Con la llegada de los españoles y la nueva religión la música se volvió, junto a otras artes, parte viva de la evangelización.

La música era tan importante en los oficios divinos que uno de los cargos de mayor trascendencia que había además de los oficiantes era el que ejecutaba el Chantre, pues era él el encargado de la música, y más específicamente, de los coros que realzaban las misas que en ese entonces llegaban a ser, normalmente, de dos horas. En nuestro entorno el Chantre fue importantísimo ya que don Vasco de Quiroga, fundador de la diócesis de Michoacán, a la que Salamanca perteneció los primeros cuatro siglos desde su fundación, daba una relevancia por demás elevada a su Chantre, al grado tal que es él incluido dentro de su testamento para asegurarle su función de por vida.

Sabemos bien que en Salamanca tenemos tres siglos de tradición en la Octava de Corpus, festividad de Jesús-Eucaristía, en la cual los distintos gremios que aun existen, se organizan a lo largo de esa semana para ofrendar la cera al Señor del Hospital, de esos gremios no hay un día en que sea dedicado a los músicos pues ellos, tienen su día muy particular que es el 22 de noviembre. Si bien durante la Octava de Corpus, todos los días los músicos están presentes, desde la alborada a las seis de la mañana, durante la misa del medio día y en la entrada de la cera por la tarde.

En las fotografías que aquí te presento podrás ver la fiesta de las vísperas de Santa Cecilia. Dentro de poco será la media noche, se entonarán las mañanitas para luego, desde las cinco de la mañana iniciar la alborada y ya por la tarde el centro de Salamanca, especialmente la calle Juárez y el Jardín Principal se convertirán en salón de fiesta pues, siendo el día de los músicos, no hay mejor manera de celebrarlo que con la música que ellos interpretan, mañana en Salamanca será un largo día de fiesta.









jueves, 13 de octubre de 2011

De cuando Salamanca producía guantes de calidad. Expo Panamericana en Buffalo, NY, 1901.

Hemos oído en distintas ocasiones como fue, a finales del siglo XIX y principios del XX que, Salamanca, destacaba a nivel nacional en la producción de tres cosas: su tela de cambaya, sus rebozos y sus guantes. Pero nunca habíamos oído de que estos productos participaban en las Ferias y Exposiciones Internacionales, mucho menos que habían cobrado premios por la calidad de su manufactura. Hurgando en las bibliotecas digitales, específicamente en la que mantiene la Universidad de Nuevo León, encontramos el listado de las personas y entidades que obtuvieron algún premio durante la Exposición denominada Pan-Americana, celebrada de Mayo a Noviembre de 1901 en Buffalo, Nueva York, en los Estados Unidos.

Esta Exposición se destacó por haber sido el trampolín para la comercialización del producto más novedoso de la época: la luz eléctrica. Si bien en las Exposiciones anteriores, primero la de Chicago en 1893 y luego la de París en 1900, la luz fue el escaparate para dar a conocer a la humanidad de la creación máxima, en ese momento, del ingenio, fue ya en 1901 cuando se pasó a la comercialización de ese innovador producto. Por cierto, si analizas bien el concepto, entenderás el por qué a París se le denomina "La Ciudad Luz". Hemos visto en artículos anteriores sea en este blog o en El Bable, como fue que distintos productos, de diversas regiones de México participaron en estas ferias y Exposiciones, incluyendo también la que se celebró en Nueva Orleáns, en donde México lució su "Pabellón Morisco", mismo que luego se desmanteló para ser trasladado a la Alameda en la ciudad de México y luego fue nuevamente desmantelado para ser colocado en Santa María la Ribera.

Era la época porfiriana, México participaba en todas las Exposiciones internacionales con sus mejores productos, siempre encabezados éstos por la minería, el henequén y el café; pero, además, se llevaba todo tipo de mercancía que cada estado sabía era de primera calidad y se exponía con el fin de obtener pedidos y, evidentemente, generar un ingreso. Dentro de la gran variedad de productos que el Pabellón Mexicano expuso en la Pan-Americana de Buffalo, los guantes producidos en Salamanca recibieron mención honorífica: los de don Manuel Aboites y los de don Manuel Avilés. Habrá que mencionar que este listado incluye otros nombres de la región: a don Rómulo Moreno, del Valle de Santiago se le dio una mención honorífica por sus cigarros. A don Eusebio González, de Celaya, por sus casimires y a S. y J. de Celaya, por sus camisetas.

Para darnos una idea de la importancia de esta Exposición Pan-Americana, basta ver el recinto en donde se realizó y las muchas cosas que a lo largo de seis meses ocurrieron allí, como, por ejemplo, el lanzamiento del japonés, avecindado en Chicago, Satori Kato del café soluble. O ese reencuentro que el nacionalismo mexicano tuvo con don Jaime Nunó, de quién bien sabemos heredamos la música de nuestro Himno Nacional, el cual estaba en el olvido desde su creación hasta ese encuentro dado en 1901 en Buffalo, ciudad donde él vivía y que, al visitar el Pabellón Mexicano es reconocido e invitado a México, para que, el 15 de septiembre de 1901 se interpretara nuevamente el Himno en su presencia.

Esta Exposición Panamericana pasará a la historia negra también pues fue allí en donde el 6 de septiembre el entonces presidente de los Estados Unidos, William McKinley, es asesinado. Pero lo importante ahora para nosotros es saber que Salamanca brilló con sus productos durante la Exposición Pan-Americana de Buffalo en 1901.

lunes, 4 de enero de 2010

Lo que fueron las fiestas de la Feria de Semana Santa en Salamanca

Este es el portal que en algún tiempo, hace ya mucho, era el lugar de los buhoneros de la barilla, es decir, los “Barilleros”, aquellos que se dedicaban a vender mercería en los arcos de los portales.


A través de un escrito que amablemente recibí del Cronista de la Ciudad de Salamanca, Juan José Rodríguez Chávez, el cual me parece de lo más atinado en lo que allí relata, quiero aclarar un grave error que cometí al anotar una cosa mal fundamentada en relación a los gremios que festejaban año con año las celebraciones de la Octava de Corpus.


En un artículo anterior que aquí publiqué, mencionaba que el gremio de los Barrilleros era aquel que producía sosa de manera tradicional, quemando una serie de plantas que en el proceso de combustión generaban este químico que en la época, primer cuarto del siglo XX, era utilizado para la fijación del color en las telas que aquí, en Salamanca se producían y que por lo tanto, eran parte del gremio de los Textileros que en esa época era el que hacía la entrada con más pompa. Siendo en la realidad que el gremio en mención era el de los Barilleros, que eran las personas que como Buhoneros, es decir, como “puesteros” vendían sus mercerías, a la sazón normadas como Barillas.


“Las tres grandes fiestas de Salamanca, que atraían gentes y peregrinaciones de los lugares circunvecinos y hasta de algunos no tan próximos, eran el Martes Santo, el Jueves de Corpus con los Gremios de oficios y el jueves de la Ascensión del Señor. Así fue desde fechas lejanas, yo me atrevo a mencionar que proceden desde mediados del siglo XVI, basándome en el templo antiguo del Señor del Hospital (hoy templo Expiatorio) que fue reconstruido en el siglo XVIII, señal que ya era visitado y había fondos del economato para atender su mejoramiento.


Estas grandes fiestas están ligadas directamente al culto que se profesa al Cristo del Señor del Hospital, cuya historia no se puede resumir en tres líneas, pero que ha sido la devoción tutelar, mayor que otra cualquiera de las varias que sucesiva o simultáneamente ha tenido el más fuerte sentimiento de fe y religión del pueblo salmantino.


Entre ellas los aspectos más pintorescos son las danzas; es decir, los grupos de danzantes étnicos que concurren a estas ya tradicionales fiestas religiosas y populares.


Desde ocho o diez días antes, empezaban a llegar los vendedores a instalar sus puestos, ya para el Viernes de Dolores, o para los domingos anteriores a los Jueves de la Ascensión y Corpus, era imposible transitar, si no era a pie por la Plaza Mayor y calles que la circunda, entre ellas la calle Revolución, y el antiguo jardín de San Agustín.


Los “puesteros” ponían sus mantas y sombrillas de manta que alquilaba don Ramón Cendejas y la plaza principal era un enorme entoldado blanco y multiforme. Había ventas de todo: zapatos y huaraches, trastos de peltre, cuchillos, baratijas de mercería o “BARRILLA”, monas y caballitos de cartón de gran colorido y folclor. Muchos y bien surtidos puestos de alfareros de Tlaquepaque y Tonalá. Macetas, floreros, botellones, muñecos, toda suerte de vasijas y juguetes y figurillas de vidrio, juegos populares y loterías, variedad de dulces (jamoncillos, ates, cajetas y productos de la empacadora “La Fortaleza” de Salamanca, alfajores de Colima, marquesotes blancos y rojos, frutas cubiertas y cristalizadas. Vendedores de aguas frescas y mesas con charamuscas de diversos estilos y sabores, pues, precisamente era costumbre obsequiarlas en el Martes Santo.


Como el motivo de las fiestas era visitar al Señor del Hospital, cuya imagen se bajaba al pie y al frente del presbiterio el Martes Santo, cerca de la entrada del templo había muchas mesas que vendían grandes cantidades de velas de cera blancas o amarillas, de todos los tamaños y grosores. En aquellos años y en realidad, posteriormente a 1925, la aglomeración humana, era grandísima. Los peregrinos y visitantes llegaban a pie, en burro, caballo o ferrocarril y, en cualquier caso, permanecían en Salamanca dos o tres días por lo menos. Los mesones estaban llenos, la gente se tendía en las noches a dormir, algunos aprovechando el resguardo de los toldos o mantas y sombrillas de los puestos y algunos otros se postraban en los portales de los lados de la plaza principal”.

El artículo donde aparece lo relacionado a los barrilleros, con doble “r” es en el siguiente:


http://elsenordelhospital.blogspot.com/2009/10/la-fiesta-de-gremios-en-salamanca-una.html



sábado, 2 de enero de 2010

La Santa Cruz y Santa Cecilia, otras celebraciones gremiales en Salamanca

Cruz atrial frente a la Parroquia de San Mateo en Huichapan, Hidalgo.


En artículos anteriores hemos visto como fue que las fiestas gremiales fueron cobrando auge en la Nueva España y como fue que se relacionaron con la celebración del Corpus Christi. Afortunadamente aquí, en Salamanca, las celebraciones han podido sobrevivir al paso del tiempo y siguen realizándose con solemnidad, pero, debemos anotar que hay dos gremios más que tienen bien definidos a sus santos Patronos y que año con año se celebran, Santa Cecilia y la Santa Cruz, los músicos y los albañiles, respectivamente.


Son pocas en realidad, las ciudades que mantienen vigente la fe en los patronazgos establecidos desde hace mucho tiempo, sin lugar a dudas es la Santa Cruz, el 3 de mayo, la fiesta mas conocida en todo el país en la que los trabajadores de la construcción se unen ese día a dar gracias adorando engalanando su construcción con una cruz llena de flores y papel de colores que se vuelve el punto central durante el oficio, que en ocasiones, se lleva a cabo dentro de la propia obra.


La tradición de la Santa Cruz una celebración que tiene su origen en los primeros años del Cristianismo ya que va relacionada a Santa Elena, madre de Constantino I, de quién se dice que al morir Constancio Cloro, fue proclamado emperador por el ejército el hijo de Elena, Constantino, y después de una fulgurante victoria obtenida contra los enemigos en el puente Milvio en Roma (antes de la cual se cuenta que Constantino vio en sueños que Cristo le mostraba una cruz y le decía: "Con este signo vencerás"), el nuevo emperador decretó que la religión católica tendría en adelante plena libertad (año 313) y con este decreto terminaron tres siglos de crueles y sangrientas persecuciones que los emperadores romanos habían hecho contra la Iglesia de Cristo. Santa Elena fue proclamada Emperatriz por su hijo, aun así seguía siendo una persona humilde, se trasladó a Jerusalén destruyó el templo levantado a Venus e hizo excavar hasta dar con los restos la Santa Cruz. Al paso del tiempo fueron los Franciscanos quienes introdujeron el culto a la Santa Cruz el 3 de mayo, llegándose a arraigar como una de las celebraciones gremiales que se han podido mantener vigentes a lo largo y ancho del país.


La otra festividad que cobró auge en Salamanca desde hace tiempo es la de Santa Cecila y su celebración el 22 de Noviembre, año con año reúne a todos los grupos musicales de la localidad los cuales la reconocen como su Santa Patrona.


La historia de Santa Cecilia es un testimonio de fe y convicción hacia la palabra dada al Señor. Es Santa Cecilia una de las Santas más antiguas que hay en la historia del Martirologio Romano, su vida se ubica entre el año 180 y 230, aproximadamente. Se dice que pertenecía a la sociedad pudiente romana, al casarse informa a su marido que su virginidad la tenía ofrecida al Señor y que un ángel era quien la custodiaba, por lo que él debería respetarla, Valeriano, su esposo, dijo que si el llegaba a ver al ángel custodio se convertiría al Cristianismo, cosa que sucede.


Era el tiempo en el que por decreto, los romanos impedían que los Cristianos fueran sepultados, Cecilia, Valeriano y el hermano de éste último salían en las noches para sepultar los cadáveres, al ser sorprendidos son condenados a muerte, asignándose a Cecilia la asfixia, llevándola a los hornos en donde pasó más de un día entero resistiendo el suplicio de respirar aires contaminados, viendo esto, el verdugo decide decapitarla. Tuvieron que pasar tres fuertes cortes para que ella, cantándole al Señor resistiera el suplicio y cayera muerta.


De la santa no se supo más, se desconocía donde había acabado su cuerpo, fue hasta casi terminar el siglo XV, en 1599, que se sabe de su sepultura, se decía que su cuerpo estaba incorrupto, fue el escultor Maderna quien obtuvo el permiso para ver el cuerpo y hacer de él una réplica. En la actualidad podemos ver la escultura en mármol encima del sepulcro en el templo donde se le rinde culto en Roma. Debido a que ella decía que era a través de la música que llegaba a estar en contacto con Dios y que durante su martirio le cantó, es en 1594 que el Papa Gregorio XIII la declara Patrona de los músicos.


Riqueza tradicional de festividades gremiales se siguen dando año con año en Salamanca, Guanajuato, en donde cada 3 de mayo se celebra la Santa Cruz en su patronazgo de los albañiles, cada Octava de Corpus con el Señor del Hospital que concentra el patronazgo de los distintos gremios que existen aun en la ciudad y el 22 de Noviembre en la Parroquia Antigua en donde se venera a Santa Cecilia.


Si te interesa leer más sobre la vida de Santa Cecilia, entra en este enlace:

http://www.corazones.org/santos/cecilia.htm