jueves, 18 de mayo de 2017
La importancia de los Estandartes del Señor del Hospital de Salamanca
jueves, 4 de mayo de 2017
Día de la Santa Cruz en Salamanca
martes, 25 de abril de 2017
Sobre los rebozos de Salamanca... y del Bajío
domingo, 20 de marzo de 2016
La industria textil: Obrajes y élite en San Miguel el Grande
Fuente:
lunes, 21 de noviembre de 2011
Las vísperas de Santa Cecilia, santa patrona de los músicos en Salamanca, 2011.
jueves, 13 de octubre de 2011
De cuando Salamanca producía guantes de calidad. Expo Panamericana en Buffalo, NY, 1901.
Hemos oído en distintas ocasiones como fue, a finales del siglo XIX y principios del XX que, Salamanca, destacaba a nivel nacional en la producción de tres cosas: su tela de cambaya, sus rebozos y sus guantes. Pero nunca habíamos oído de que estos productos participaban en las Ferias y Exposiciones Internacionales, mucho menos que habían cobrado premios por la calidad de su manufactura. Hurgando en las bibliotecas digitales, específicamente en la que mantiene la Universidad de Nuevo León, encontramos el listado de las personas y entidades que obtuvieron algún premio durante la Exposición denominada Pan-Americana, celebrada de Mayo a Noviembre de 1901 en Buffalo, Nueva York, en los Estados Unidos.
Esta Exposición se destacó por haber sido el trampolín para la comercialización del producto más novedoso de la época: la luz eléctrica. Si bien en las Exposiciones anteriores, primero la de Chicago en 1893 y luego la de París en 1900, la luz fue el escaparate para dar a conocer a la humanidad de la creación máxima, en ese momento, del ingenio, fue ya en 1901 cuando se pasó a la comercialización de ese innovador producto. Por cierto, si analizas bien el concepto, entenderás el por qué a París se le denomina "La Ciudad Luz". Hemos visto en artículos anteriores sea en este blog o en El Bable, como fue que distintos productos, de diversas regiones de México participaron en estas ferias y Exposiciones, incluyendo también la que se celebró en Nueva Orleáns, en donde México lució su "Pabellón Morisco", mismo que luego se desmanteló para ser trasladado a la Alameda en la ciudad de México y luego fue nuevamente desmantelado para ser colocado en Santa María la Ribera.
Era la época porfiriana, México participaba en todas las Exposiciones internacionales con sus mejores productos, siempre encabezados éstos por la minería, el henequén y el café; pero, además, se llevaba todo tipo de mercancía que cada estado sabía era de primera calidad y se exponía con el fin de obtener pedidos y, evidentemente, generar un ingreso. Dentro de la gran variedad de productos que el Pabellón Mexicano expuso en la Pan-Americana de Buffalo, los guantes producidos en Salamanca recibieron mención honorífica: los de don Manuel Aboites y los de don Manuel Avilés. Habrá que mencionar que este listado incluye otros nombres de la región: a don Rómulo Moreno, del Valle de Santiago se le dio una mención honorífica por sus cigarros. A don Eusebio González, de Celaya, por sus casimires y a S. y J. de Celaya, por sus camisetas.
Para darnos una idea de la importancia de esta Exposición Pan-Americana, basta ver el recinto en donde se realizó y las muchas cosas que a lo largo de seis meses ocurrieron allí, como, por ejemplo, el lanzamiento del japonés, avecindado en Chicago, Satori Kato del café soluble. O ese reencuentro que el nacionalismo mexicano tuvo con don Jaime Nunó, de quién bien sabemos heredamos la música de nuestro Himno Nacional, el cual estaba en el olvido desde su creación hasta ese encuentro dado en 1901 en Buffalo, ciudad donde él vivía y que, al visitar el Pabellón Mexicano es reconocido e invitado a México, para que, el 15 de septiembre de 1901 se interpretara nuevamente el Himno en su presencia.
Esta Exposición Panamericana pasará a la historia negra también pues fue allí en donde el 6 de septiembre el entonces presidente de los Estados Unidos, William McKinley, es asesinado. Pero lo importante ahora para nosotros es saber que Salamanca brilló con sus productos durante la Exposición Pan-Americana de Buffalo en 1901.lunes, 4 de enero de 2010
Lo que fueron las fiestas de la Feria de Semana Santa en Salamanca
Este es el portal que en algún tiempo, hace ya mucho, era el lugar de los buhoneros de la barilla, es decir, los “Barilleros”, aquellos que se dedicaban a vender mercería en los arcos de los portales.
A través de un escrito que amablemente recibí del Cronista de
En un artículo anterior que aquí publiqué, mencionaba que el gremio de los Barrilleros era aquel que producía sosa de manera tradicional, quemando una serie de plantas que en el proceso de combustión generaban este químico que en la época, primer cuarto del siglo XX, era utilizado para la fijación del color en las telas que aquí, en Salamanca se producían y que por lo tanto, eran parte del gremio de los Textileros que en esa época era el que hacía la entrada con más pompa. Siendo en la realidad que el gremio en mención era el de los Barilleros, que eran las personas que como Buhoneros, es decir, como “puesteros” vendían sus mercerías, a la sazón normadas como Barillas.
“Las tres grandes fiestas de Salamanca, que atraían gentes y peregrinaciones de los lugares circunvecinos y hasta de algunos no tan próximos, eran el Martes Santo, el Jueves de Corpus con los Gremios de oficios y el jueves de
Estas grandes fiestas están ligadas directamente al culto que se profesa al Cristo del Señor del Hospital, cuya historia no se puede resumir en tres líneas, pero que ha sido la devoción tutelar, mayor que otra cualquiera de las varias que sucesiva o simultáneamente ha tenido el más fuerte sentimiento de fe y religión del pueblo salmantino.
Entre ellas los aspectos más pintorescos son las danzas; es decir, los grupos de danzantes étnicos que concurren a estas ya tradicionales fiestas religiosas y populares.
Desde ocho o diez días antes, empezaban a llegar los vendedores a instalar sus puestos, ya para el Viernes de Dolores, o para los domingos anteriores a los Jueves de
Los “puesteros” ponían sus mantas y sombrillas de manta que alquilaba don Ramón Cendejas y la plaza principal era un enorme entoldado blanco y multiforme. Había ventas de todo: zapatos y huaraches, trastos de peltre, cuchillos, baratijas de mercería o “BARRILLA”, monas y caballitos de cartón de gran colorido y folclor. Muchos y bien surtidos puestos de alfareros de Tlaquepaque y Tonalá. Macetas, floreros, botellones, muñecos, toda suerte de vasijas y juguetes y figurillas de vidrio, juegos populares y loterías, variedad de dulces (jamoncillos, ates, cajetas y productos de la empacadora “
El artículo donde aparece lo relacionado a los barrilleros, con doble “r” es en el siguiente:
http://elsenordelhospital.blogspot.com/2009/10/la-fiesta-de-gremios-en-salamanca-una.html
sábado, 2 de enero de 2010
La Santa Cruz y Santa Cecilia, otras celebraciones gremiales en Salamanca
Cruz atrial frente a
En artículos anteriores hemos visto como fue que las fiestas gremiales fueron cobrando auge en
Son pocas en realidad, las ciudades que mantienen vigente la fe en los patronazgos establecidos desde hace mucho tiempo, sin lugar a dudas es
La tradición de
La otra festividad que cobró auge en Salamanca desde hace tiempo es la de Santa Cecila y su celebración el 22 de Noviembre, año con año reúne a todos los grupos musicales de la localidad los cuales la reconocen como su Santa Patrona.
La historia de Santa Cecilia es un testimonio de fe y convicción hacia la palabra dada al Señor. Es Santa Cecilia una de las Santas más antiguas que hay en la historia del Martirologio Romano, su vida se ubica entre el año 180 y 230, aproximadamente. Se dice que pertenecía a la sociedad pudiente romana, al casarse informa a su marido que su virginidad la tenía ofrecida al Señor y que un ángel era quien la custodiaba, por lo que él debería respetarla, Valeriano, su esposo, dijo que si el llegaba a ver al ángel custodio se convertiría al Cristianismo, cosa que sucede.
Era el tiempo en el que por decreto, los romanos impedían que los Cristianos fueran sepultados, Cecilia, Valeriano y el hermano de éste último salían en las noches para sepultar los cadáveres, al ser sorprendidos son condenados a muerte, asignándose a Cecilia la asfixia, llevándola a los hornos en donde pasó más de un día entero resistiendo el suplicio de respirar aires contaminados, viendo esto, el verdugo decide decapitarla. Tuvieron que pasar tres fuertes cortes para que ella, cantándole al Señor resistiera el suplicio y cayera muerta.
De la santa no se supo más, se desconocía donde había acabado su cuerpo, fue hasta casi terminar el siglo XV, en 1599, que se sabe de su sepultura, se decía que su cuerpo estaba incorrupto, fue el escultor Maderna quien obtuvo el permiso para ver el cuerpo y hacer de él una réplica. En la actualidad podemos ver la escultura en mármol encima del sepulcro en el templo donde se le rinde culto en Roma. Debido a que ella decía que era a través de la música que llegaba a estar en contacto con Dios y que durante su martirio le cantó, es en 1594 que el Papa Gregorio XIII la declara Patrona de los músicos.
Riqueza tradicional de festividades gremiales se siguen dando año con año en Salamanca, Guanajuato, en donde cada 3 de mayo se celebra
Si te interesa leer más sobre la vida de Santa Cecilia, entra en este enlace:
http://www.corazones.org/santos/cecilia.htm