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jueves, 3 de marzo de 2016

1786: Hambre y peste en Guanajuato

   El siglo XVIII en la Guanajuato estuvo lleno de altibajos. Fue el siglo en que, al principio de él, Mellado y Rayas ofrecieron enormes ganancias. A la mitad del él, el XVIII, sucedió el redescubrimiento de eso que conocemos como Valenciana que en su momento se llamó Mina de Ánimas y ya en la última década ocurrió una segunda bonanza en la que ya se había integrado como La Valenciana que ofreció tal cantidad de riquezas a sus dueños que eran considerados como los más ricos de toda la Nueva España y, más aun, de toda la Corona Española. Pero hubo también a lo largo del siglo, episodios trágicos: inundaciones, sequías, pestes... y en 1786 ocurrió que...

   "A consecuencia de la helada que ya mencionamos, verificada en 27 de Agosto del año anterior de 1785, se pierden completamente todas las cosechas, y una hambre horrible, acompañada de una asoladora peste, devasta por todas partes el suelo de la Nueva España: en la Ciudad de Guanajuato tienen lugar las más lastimosas escenas, semejantes á las que hemos descrito con motivo de otra igual calamidad en el año de 1714.

   Desde el momento en que la helada fatal echó por tierra las esperanzas de los labradores, que contaban con pingües cosechas, todos los comestibles comenzaron á encarecer progresivamente, subiendo al fin á precios verdaderamente fabulosos. La manteca llegó á valer 25 pesos la arroba, y vendiéndose al menudeo daban una onza por medio real, un piloncillo valía dos reales, y la harina 20 pesos la carga etc. á las tortillas les mezclaban biznaga, y otros ingredientes á veces perjudiciales á la salud; en las alhóndigas había terribles desórdenes por la multitud que las invadía, y la guardia que las autoridades hicieron poner en cada una de ellas, á fin de contenerla, tuvo muchas veces que recurrir á sus armas. 

  La peste en tanto competía con el hambre, para ver cuál de las dos hacia más víctimas. Las montañas, los barrios y aún las mismas calles y plazas eran teatro de los más tristes espectáculos: crecidas caravanas de miserables, de la Ciudad y de fuera de ella, andaban en todas direcciones pidiendo por amor de Dios un pedazo de pan, y frecuentemente se veían caer moribundos á varios de ellos que espiraban en pocos momentos. D. Bartolo Álvarez, en sus apuntes manuscritos, que varias veces hemos citado, refiere que había personas caritativas, que, desde la oración de la noche hasta las cuatro de la mañana, se ocupaban en recoger cadáveres que se encontraban tirados á cada paso, y los llevaban al panteón de S. Sebastián para darles allí sepultura. Su multitud fue tanta, que el mencionado panteón, único que entonces existía, hubo de llenarse de tal manera, que los miasmas corrompidos que exhalaba, se percibían desde grande distancia; y se hizo necesario por esta razón echar sobre toda su superficie un atierre de media vara de espesor, providencia que fue tomada por el Ayuntamiento el día 1° de Agosto. 

   Según el Barón de Humboldt excedieron de 8,000 las víctimas que hizo en la Ciudad de Guanajuato esta asoladora calamidad. Hubo no obstante muchas personas benéficas y caritativas, deparadas por la Providencia, que derramaron sus tesoros á manos llenas para aliviar en lo posible tanto sufrimiento, de suerte que los pobres de los contornos venían en multitud á Guanajuato, atraídos por tanta caridad. El Ayuntamiento á la cabeza de los particulares no omitió medio para hacer menos dura la suerte de los desgraciados: desde fines del año anterior estableció varias casas de misericordia, donde se curaban los enfermos y se alimentaban los menesterosos: una estaba en la hacienda de beneficiar metales llamada de S. Pedro, que fue proporcionada para el efecto por el Sr. Regidor D. Pedro Luciano de Otero, otra en una casa contigua que facilitó el Presb.

   [...] Pero como las necesidades crecían por instantes, y viera la corporación que ya no eran suficientes las casas mencionadas, por estarse experimentando que en las calles, plazas, barrios, cerros y minas, se morían innumerables personas, así por la peste como por el hambre, determinó en 16 de Abril establecer otras dos nuevas, como en efecto se verificó; y ocurrir á la protección divina por medio de un solemnísimo novenario y procesión de la venerada Imagen de Ntra. Sra. de Guanajuato, arreglados por los regidores D. Juan Vicente Alamán y D. León de Sein. Los Sres. Curas D. Juan José Bonilla y D. José Joaquín Carrillo, no solamente no quisieron quedarse atrás en estas obras de piedad, sino que tomaron a iniciativa desde 16 de Noviembre del año anterior de 1785, donando para compras de semillas, que se distribuyeron gratuitamente, y para otros socorros a los necesitados, la suma de $ 8,000 que se tomaron de la fábrica y de los fondos de cofradías.  

   [...] Otros varios particulares formaron en 26 de Abril una junta denominada "de pro visión de víveres" que hizo también grandes bienes, y para cuyos gastos, suplieron fuertes cantidades los Sres. D. Juan Vicente Alamán y D. Pedro González. Pero entre tantos piadosos caballeros, dignos todos de los más grandes elogios, se distinguía el Sr. Conde de la Valenciana, el cual, á más de las limosnas que hacia secretamente, que eran muchas, daba alimentos en el hospital de Belén á cuantos pobres se presentaban á recibirlo. El primer día que tuvo lugar este reparto se distribuyó una res entera y abundantes canastos de tortillas, pan y semitas; y habiéndose quedado sin parte cosa de 300 pobres, por no haber sido suficientes los alimentos preparados, entonces el benéfico Conde dio una limosna de dos reales á cada uno de los grandes y un real y medio á los pequeños, y mandó para los siguientes días triplicar la cantidad de comida, de suerte que las hileras de pobres se extendían desde el interior del hospital, por toda la calle de Belén. Gracias á tanta caridad, verdaderamente cristiana, los estragos del hambre calmaron algún tanto, sin llegarse á experimentar en Guanajuato los extremos horrores que en otros puntos, en que faltó la voluntad ó la posibilidad de hacer esos beneficios de tan grande cuantía."

Tomado del Tomo II de las Efemérides Guanajuatenses de Lucio Marmolejo. 

lunes, 29 de febrero de 2016

La proclama que hace el Gobernador Interino de Guanajuato en 1858

   En marzo de 1858 se escribió una página de la Historia de México en Salamanca, fue el inició de la Guerra de la Reforma y se le conoció como "la batalla de Salamanca", aunque también se le nombró como "la batalla de Arroyo Feo" debido a que fue en las inmediaciones de esa zona que se libró el enfrentamiento entre liberales y conservadores. Los hechos se dieron el 9 y 10 de marzo. La de por sí inestable política mexicana que se vivió primero con un fallido imperio encabezado por Iturbide, seguido de un entrar y salir de la presidencia de la República por Antonio López de Santa Anna que, cuando se fue finalmente exiliado del país, dejó tal cantidad de problemas que no se logró estabilidad alguna Ignacio Comonfort poco tiempo antes, de la fecha que ahora nos ocupa, pasó por Salamanca, se cree que vino a inaugurar la fábrica de Loza Fina del cura Luis Saavedra y, cuando ocurre la referida batalla, traerá por consecuencia que Juárez sea ratificado como Presidente, él había tomado ya el cargo el 15 de enero de 1858.

  La inestabilidad fue manifiesta en el Gobierno del Estado de Guanajuato, y ni que decir en el ayuntamiento de Salamanca, en donde no existía en ese tiempo la figura de Alcalde o Jefe Político, sino la de Subrefecto. No sabemos quien ocupaba el cargo aquí en la villa para ese año, pero el siguiente, 1858, será especialmente complicado pues hubo cuatro personas distintas en la Jefatura: José Ma. Espinoza, Cirilo Quiroz, Martín Brito e Ignacio Rodríguez.

  El documento que vemos nos dice qué tan complicada era la situación en el Estado, se trata de un desplegado que se distribuye por todas los pueblos, villas y ciudades de Guanajuato en el que se plantea la situación que don Manuel Chico y Alegre estaba viviendo en ese momento:

Guanajuatenses:

  El Excmo, Sr. General en jefe del ejército restaurador de las garantías, honrándome con una confianza que no merezco, se ha dignado nombrarme Gobernador del Estado. 

  En los momentos solemnes para esta Capital en que yo recibo el nombramiento, no puedo llevar adelante la resolución que siempre he tenido de vivir tranquilo en el hogar doméstico sin ingerirme para nada la política, ni filiarme jamás en ninguno de los partidos que por desgracia dividen mi patria.

  En la última revolución por la que estamos atravesando yo no podré negar que he tenido mis convicciones, y que en el seno de la amistad habré manifestado mis ideas, porque como todo el mundo tengo el derecho de pensar; pero jamás Guanajuatenses, he tomado un participio activo en los sucesos políticos que están pasando, y puedo aseguraos, bajo la fe de mi palabra, que el nombramiento de Gobernador que he recibido me ha sorprendido, tanto como era natural, para quien no ha querido mezclarse en las cuestiones políticas del día. Si hoy las circunstancias no fueran tan apremiantes: si esta Capital en que vi la luz primera no tuviese a sus alrededores un ejército desbandado y un porvenir que podía complicarse con una negativa por mi parte, no habría poder humano que me hiciera admitir el nombramiento de Gobernador, pero repugnándome todo egoísmo en estas circunstancias, he tomado posesión del Gobierno no con otro objeto sino con el de salvar la situación del momento; y luego que el orden quede establecido, yo volveré tranquilo y satisfecho a la vida privada, para lo que estoy determinado a renunciar un puesto que no merezco, y mis conciudadanos o el Supremo Magistrado de la República, nombrase quién reciba de mis manos el Gobierno par el que hay multitud de ciudadanos ilustres a quienes será honor mío ceder el puesto.

  En los pocos días que dure mi Gobierno, estad seguros, Guanajuatenses, de que nadie será perseguido, cualquiera que sea el partido a que pertenezca: reprimiré, sí con mano enérgica cualquier atentado a la paz pública; pero por lo demás, como quiera que piense cada uno de los Guanajuatenses, solo encontrará un guardián de sus garantías en su conciudadano y amigo.

Manuel Chico y Alegre
Guanajuato, marzo 11, 1858

martes, 4 de agosto de 2015

El Bajío en el último cuarto del siglo XVIII: Las reformas borbónicas

   "La intendencia de Santa Fe de Guanajuato fue una entidad territorial creada en 1787 por mandato de la Real Ordenanza de Intendentes, promulgada en Madrid (España) durante el gobierno de Carlos III como parte de las Reformas borbónicas. El primer intendente de Guanajuato fue Andrés Amat y Tortosa, quien llegó a la ciudad de Guanajuato en 1787".

  "A partir de 1787 el territorio estaba dividido en cinco alcaldías mayores que estaban conformadas por:

1.- La de Guanajuato, establecida en 1559 y que abarcaba la ciudad de Guanajuato, sede del intendente y capital de la intendencia, las congregaciones de Irapuato y Silao, así como los pueblos de Marfil y Santa Ana.
2.- San Miguel el Grande, establecida en 1555 y que abarcaba la ciudad homónima, así como el pueblo de San Felipe y la congregación de Dolores.
3.- León, fue establecida en el año de 1559 y abarcaba los poblados de San Francisco del Rincón, San Pedro Piedra gorda, La Piedad y Pénjamo, así como la ciudad de León.
4.- San Luis de la Paz, establecida a finales del siglo XVII con territorialidad sobre la ciudad de San Luis de la Paz, y sobre los pueblos de San Francisco de Xichú, Santa Catarina, San Pedro de los Posos, San Juan Bautista, Atarjea, Tierra Blanca y Casas Viejas.
5.- Celaya, con jurisdicción desde el año de 1571 sobre la ciudad de Celaya, los pueblos de Apaseo, Chamacuero, San Juan de la Vega, Acámbaro, Jerécuaro y Yuririapundaro, así como las villas de Jaral de la Cruz, Salamanca, Salvatierra y Valle de Santiago". (Tomado de Wikipedia.)

   Para entonces, siglo XVIII, la ciudad de Guanajuato se había posesionado ya del segundo lugar en toda la Nueva España en cuanto a población se refiere, solamente la ciudad de México presentaba una concentración mayor de población... y de riqueza. Al leer a una de las eminencias que han estudiado a fondo la economía local, encuentro una descripción de nuestro estado que nos dará una idea puntual de lo que era en esa época. Las comparaciones que hace y porcentajes que da nos dan un muestrario excepcional estadístico, de usos y costumbres y de movimientos de población.

   "Durante el siglo XVII la región fue más conocida por su agricultura que por sus minas. Mientras Celaya recibió el título de ciudad en 1655, Guanajuato no alcanzó ni siquiera el de Villa hasta 1679. La población del campo minero era igualmente pequeña; fue estimada en 4,000 habitantes en 1600 y se incrementó lentamente hasta alcanzar los 16,000 en 1700. De la misma manera, su producción de plata no alcanzó importancia hasta las últimas décadas del siglo. En la distribución de mercurio de 1636 se asignó a Guanajuato el 7.2 por ciento del total, en comparación con la tercera parte que se destinó a Zacatecas. Además, la comparación de la masiva pero sencilla parroquia de Guanajuato, construida en los años 1671-96, con su equivalente zacatecano, de un espléndido barroco, construido casi en el mismo periodo, nos revela que Guanajuato seguía siendo muy provinciana.

  Sin embargo, y a en el siglo XVIII el Bajío se había convertido en una zona intermedia muy próspera y bien diferenciada tanto de las despobladas tierras y campos mineros aislados del norte, como de los valles del centro, donde las comunidades indígenas se alternaban con los latifundios. En primer lugar tenía una población principalmente mestiza y muy urbanizada, además de que sus poblaciones eran industriales: Querétaro y San Miguel de Allende eran los centros productores de telas de lana más importantes de la Nueva España; Celaya y Salamanca tejían el algodón; León producía artículos de piel; y Guanajuato se había convertido en el centro productor de plata más importante de México. Con tan amplio mercado urbano que aprovisionar, la agricultura de la región prosperó enormemente, siendo precisamente esta combinación de urbanización, industria textil, minería y agricultura lo que hacía del Bajío una zona excepcional no solo en México, sino en toda la América española.

   Sin fuerza de trabajo numerosa y móvil, el progreso económico de la región habría sido imposible. Al mismo tiempo, la amplia gama de posibilidades de empleo o atraía inmigrantes de Michoacán y del centro, o en cambio ofrecía un medio particularmente propicio para el incremento demográfico natural. Cualquiera que haya sido la causa, el hecho es que la población de los cinco distritos que más tarde formaron la intendencia de Guanajuato, creció con mayor rapidez que en los valles centrales o en el sur. Mientras que para la Nueva España en su conjunto el crecimiento demográfico entre 1742 y 1793 fue aproximadamente del 33 por ciento, en la intendencia de Guanajuato alcanzó el 155 por ciento. En 1742 el territorio de la intendencia estaba poblado por el 4.6 por ciento de los habitantes de la Nueva España, pero este porcentaje se incrementó al 9.4 hacia 1793. Es difícil encontrar las razones de este fantástico aumento. Los registros parroquiales sugieren que en gran parte se debió a que los nacimientos claramente superaban a las defunciones y parece que ni siquiera la gran mortandad causada por las granes hambres y epidemias de 1759-60, 1779-80 y 1784-6 afectaron esta tendencia favorable.

  Por supuesto que de estas cifras dispersas no se puede sacar en claro gran cosa, una persona tenía más probabilidades de ser cristianamente bautizada, que de ser enterrada con solemnidad; además, durante los años de hambre muchos indígenas y peones vagaban en busca de comida por los campos y morían sin atención en zonas despobladas. Tal movilidad distorsiona si no es que lo destruye el valor de las listas parroquiales. De todas maneras sirven de indicación útil como la paja que señala la dirección del viento.

  El grado de urbanización, aunque fue difícil de calcular, era notablemente alto. En 1790 las ciudad de Querétaro tenía casi 30 000 habitantes y San Juan del Río 6 173. Guanajuato tenía 32 000 personas en su centro pero si le agregamos la población de los centros mineros y de beneficio que se encontraban dentro de un radio de 5 kilómetros, que en realidad eran casi suburbios de la ciudad, el total alcanza la cifra de 55 000. Carecemos de cifras exactas en lo relativo a las ciudades de Celaya, San Miguel y León, pues las que tenemos se refieren a sus distritos, pero Celaya posiblemente tenía más de 20 000 habitantes y San Miguel por lo menos 12 000; León era mucho más pequeña pues en 1781 no llegaba a 6 000. Además de estos centros urbanos importantes el Bajío contaba con un gran número de poblaciones menores tales como Irapuato, Silao, Salamanca, Salvatierra, Acámbaro, San Felipe y Dolores. Quizá sea razonable suponer que hacia 1793 cerca de un tercio de la población el a intendencia de Guanajuato vivía en poblados de más de 5 000 habitantes. Un porcentaje similar era aplicable a la zona del corregimiento de Querétaro.

  Siendo esta la situación, no es de sorprender que en el Bajío predominara la población mestiza. Un resumen extractado de los sumarios publicados del censo de 1792 ilustra las proporciones.

  Como la mayoría de las personas consideradas como españoles indudablemente tenían alguna mezcla de sangre indígena o africana, podemos entonces dar por hecho que el Bajío, hacia fines del siglo XVIII, había logrado lo que otras provincias alcanzarían mucho más tarde: la formación de una población predominantemente mestiza estando ya los indígenas en minoría. Además, las pruebas que han llegado hasta nosotros indican que la población indígena estaba considerablemente hispanizada y en camino de perder su identidad como grupo cultural separado.

  Históricamente los otomís y tarascos del Bajío eran grupos colonizadores que habían fundado pueblos organizados en número relativamente escaso. En 1810 aparecen en las listas únicamente 62 pueblos de esta especie y en el censo de 1793 no se mencionaban más que 37. Además, como lo reveló en una encuentra hecha en 1797, estos pueblos conservaban muy pocas tierras comunales. En San Felipe y en Dolores no quedaban pueblos que tuvieran ni fondos comunales ni siembras de milpas comunes. La zona de San Luis de la Paz había 4 pueblos que conservaban algo de tierra, pero los 4 estaban litigando con los terratenientes locales sobre la posesión de dichas tierras. Más hacia el sur, en la región de Salamanca, los dos pueblos que todavía eran propietarios de las tierras las daban en alquiler, y en Salvatierra, la pequeña extensión que pertenecía a dos pueblos cercanos no producían nada. Ni en Celaya, ni en las poblaciones menores de su jurisdicción, tales como Apaseo, Jerécuaro o Chamacuero, tenían tierras los indígenas. En León, los 702 tributarios de San Francisco del Rincón carecían de tierras comunales. De San Miguel el Grande se informaba: “no hay repartimientos entre los indios laboríos que viven en las haciendas y ranchos de la comprensión y los que habitan en esta villas e mantienen con la industria de artesanos”. (1)


Fuente:

1.- Brading, David A. Mineros y comerciantes en el México borbónico (1763-1810). FCE. México, 2012, pp.302-307

lunes, 26 de enero de 2015

De las poblaciones de Guanajuato y sus cambios de nombre.

   Hay varias curiosidades que tiene el Estado de Guanajuato, una de ellas es su forma, que dicen es de un "lienzo". Lo que me parece más curioso es que Guanajuato no ha cambiado en mucho desde que se hizo la primera creación de Intendencias. Por ejemplo, San Luis Potosí, la intendencia, llegaba hasta Nueva Orleans, la intendencia de Guadalajara, antes de ser Xalisco, tuvo muchos cambios y casi todas las demás igual fueron sufriendo cambios en su territorio al paso del tiempo.

  Otra curiosidad, que estudiaremos más adelante, es que la parte nor-oriente, la llamada región de la Sierra Gorda, esa no era parte del Obispado de Michoacán, a que correspondía toda la Intendencia de Guanajuato, sino que era del Arzobispado de México. Pero lo que hoy nos ocupa es otra cosa, otra "curiosidad" que son los cambios que las poblaciones que conforman al Estado de Guanajuato han ido sufriendo en cuanto a su denominación:

   Sabemos que en Guanajuato se fundaron Villas y Ciudades de españoles, Pueblos de indios, Congregaciones, Haciendas y Ranchos. Todas dieron paso a las cabeceras de los 46 municipios en que está dividido, y los nombres que han tenido, algunas de ellas, han ido cambiando, según las necesidades que la política buscaba satisfacer en su momento. Quizá los casos más conocidos son los del Pueblo de Dolores, que cambió de nombre por el de Villa de Hidalgo en 1847, para luego cambiar al de Dolores Hidalgo y, después, en 1948 llamarse oficialmente Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional. Igual ocurrió en San Miguel el Grande que pasó a ser la Ciudad de Allende en 1847 y luego cambió a como la conocemos: San Miguel de Allende. Fue también en 1847 que la Villa de León pasó a ser León de los Aldamas. En el mismo año de 1847, tiempos de Antonio López de Santa Anna, la congregación de Xichú de Indios, pasó a ser la Villa de Victoria, en franca referencia al Primer Presidente de México: Guadalupe Victoria. Ya un año antes, en 1846, se le había dado categoría de cabecera municipal al Real de Minas de La Luz, al crearse la Municipalidad de La Luz, misma que al comenzar el siglo XX, bajó de rango al de pueblo, dependiente de Guanajuato.

   Los cambios seguirían en la segunda mitad del siglo XIX, pues en 1857 el pueblo de San José de Amoles pasa a ser la Villa de Cortazar y, en 1859, la congregación de San José de Casas Viejas cambia a Villa de Iturbide; en el mismo año, la congregación de San Diego del Bizcocho pasa a ser el pueblo de San Diego de la Unión. Poco después, en 1874, la congregación de San Juan del Vaquero pasa a ser la Villa de Ocampo; el pueblo de Chamacuero cambia a Villa de Comofort,  así como el pueblo de Santa Cruz, cambia de nombre por el de Santa Cruz de Galeana, para luego cambiar, ya en el siglo XX, al de Juventino Rosas.

   En 1890 vendrían más cambios, uno de ellos a la Villa de San Felipe, que pasa a ser la Ciudad Manuel González y el pueblo de Cuitzeo de los Naranjos, que pasó a ser la Villa de Cuitzeo de Abasolo, cambiaría a Ciudad Abasolo. Para 1897 el que fuera el mineral de Pozos, debido a su prosperidad pasa a ser la Ciudad Porfirio Díaz y la villa de San Pedro Piedra Gorda se elevaría a Ciudad Manuel Doblado. 

   Algunos cambios se darían en el siglo XX. Todos ellos ocurren en 1910, cuando el pueblo de Jaral, pasa a ser la Villa de Jaral de Obregón, esto habrá que aclarar, nada tiene que ver con Álvaro Obregón, sino con el que fuera gobernador del estado, Joaquín Obregón. Jaral, luego de la Revolución cambiaría de nuevo su nombre al de Jaral del Progreso. El que fuera Rancho del Guaje, pasó a ser pueblo con el mismo nombre, para, en 1910, cambiar a Villa Encarnación Ortiz, luego pasaría a ser la Ciudad de Villagrán. Tarimoro también cambió por algún tiempo su nombre, pues en ese año se le nombró Ciudad Joaquín Obregón González.

   En la década de los años veinte, el pueblo dependiente de Salamanca, Valtierrilla, cambió su nombre por el de Pueblo Andrés Delgado, nombre que, al poco tiempo se le quitó dejando el original de Valtierrilla.


martes, 25 de noviembre de 2014

Extraños movimientos subterráneos en Guanajuato, Enero 9 de 1784.

    Encontramos en la Gazeta de México, del 28 de Enero de 1784, un documento que me parece curioso pues habla de un suceso un tanto cuanto extraño que muchos seguramente calificaron con una antesala al fin del mundo o como un reclamo del Cielo ante los muchos pecadores que entonces había por la región. Lo transcribo completo para compartir contigo algo que si bien no nos dice de un evento histórico notable, si nos dice de los aconteceres en aquel ya nada apacible último cuarto del siglo XVIII por la Intendencia de Guanaxuato.

"Guanajuato.-

     El Cabildo, Justicia y Regimiento de esta Ciudad, con fecha 14 y 17 del corriente expone á S. Exa. la consternación en que se hallan sus habitantes á causa de los estruendos y movimientos subterráneos que se han sentido desde la madrugada del día 9 en todo el territorio; pues aunque en los cuatro díassiguientes solo se percibían con lentitud, el 13 repitieron con igual fuerza desde las tres y quarto de la mañana, siguiendo del mismo modo hasta el día 16 con muy cortos intervalos; y que aunque en todo ese tiempo no se había experimentado estrago alguno, temiéndolo por momentos, muchos de sus vecinos habían desamparado sus casas y salido en la Ciudad, sin embargo de los bandos promulgados para contener su fuga.

     Deseando satisfacer dichos Cavildo á la estrecha obligación en que se halla construido de precaver por todos los medios posibles el daño de aquel Público, y previniendo el que le amenazaba de alguna violenta irrupción, ocurrió ante todas cosas a implorar los divinos auxilios, disponiendo en la tarde del día 13 una devota Procesión, y que el siguiente se comenzase Novenario a María SSma. baxo la advocación de la misma Ciudad, su principal Patrona. Y para venir en conocimiento de la extensión a que llegan los movimientos subterráneos, dirigió las correspondientes cartas cordilleras a los Lugares comarcanaos; á las que contextando los de San Miguel el Grande, Querétaro, Celaya, Salamanca, Irapuato, los Dolores, San Felipe, villa de León y Silao, asientan uniformes no haber sentido movimiento alguno.

     Quedan tomadas las correspondientes providencias a fin de que no siga el desamparo de la ciudad y minas, y para que se regresen a ella los que intimidados del temido estrago, hubiesen verificado la fuga; y para que con este motivo no le tengan algunos malhechores para hacer robos y causar daños, se han puesto sobre las armas doscientos Soldados inclusos los de Guardia, para que rondando á todas horas la Ciudad, la pongan á cubierto de todo insulto.

      Las mismas noticias se han comunicado para los Oficiales Reales de aquellas Caxas de Gobierno, el que entendido de todos los acontecimientos referidos, los ha exhortado a que se conduzcan con la mayor actividad, zelo y constancia en custodiar los Reales Intereses, y en ocurrir á el auxilio de aquellos habitantes siempre que las circunstancias lo exijan".

Fuente:

Gaceta de México del 28 de enero de 1784.

domingo, 7 de septiembre de 2014

La Basílica de Nuestra Señora de Guanajuato ¿Lugar en donde descansan los restos del Padre Marocho?

    Uno de los personajes que encierran un cierto halo de misterio en la Salamanca del siglo XIX es el conocido como Padre Marocho, incluso hay una calle, que lleva su nombre en esta población. José María Marocho era su nombre, nació en Morelia y profesó con los padres agustinos, de su vida nos da cuenta José Rojas Garcidueñas de este modo:

    "El célebre padre fray José María Marocho nació en Morelia el 18 de maro de 1792; estudió latín con los agustinos y luego las humanidades en el Seminario Conciliar; decidió luego entrar en la Orden de San Agustín y en ella profesó en 1814, lo enviaron a Guadalajara donde estudió teología y otras materias con el doctor fray Joaquín de Valdecañas; “allí se hizo su apellido de Marocho sinónimo de sabio”, escribió años después su biógrafo fray Angel Gasca. Recibió las ordenes sacerdotales en 1820 y luego fue destinado a la predicación y al magisterio en Morelia, Querétaro y Celaya, donde fue prior en 1830. De sus años más importantes dice el cronista: Salamanca le atraía como un imán misterioso, como si allí estuviese su verdadero centro. Pensaba él sin duda en el antiguo proyecto de la Universidad Agustiniana y por eso, al enviarlo allí de vicario prior el Capítulo Intermedio de 1832, lo primero que hizo fue emprender el decorado general del monasterio... 

   "Preparado el edificio, siguió luego el ensayo universitario. El capítulo de 1834 lo eligió primer definidor, siendo provincial el padre García Trillo, con quien trabó la famosa polémica sobre los bienes inmuebles de la provincia, aconsejando Marocho su venta inmediata, pues previó el despojo que vino veinte años después. No obstante la divergencia de opiniones, García Trillo le permitió que abriese el Colegio de Salamanca y, para darle mayor facilidad de acción, lo propuso y fue electo vicario prior y lector de Teología. El 25 de enero de 1835, se hizo la solemne apertura del plantel, con una misa de tres ministros y una pulcra oración latina del regente Marocho, digna de una gran Universidad. No se limitó al curso teológico, sino que amplió la docencia a la filosofía y a las humanidades, para toda clase de alumnos, aun los que no tenían el propósito de seguir la carrera eclesiástica...”

   "En sus últimos tres años, 1840 a 1843, “entregado, con heroico ahínco a la cátedra, a la predicación, a las realizaciones artísticas (se refiere a pinturas al óleo, retratos y asuntos religiosos), al estudio del Derecho y de la Sagrada Escritura y a las mil consultas que le llovían de todas partes, el cuerpo se fue gastando lentamente y no pudo resistir la última prueba...” Estas últimas palabras se refieren al Capítulo de 1842 en el cual fue propuesto Marocho para ser provincial y fracasó ante enconados y terribles ataques que mucho lo amargaron, asunto al que luego me referiré. El padre Marocho murió en el convento de Salamanca el 18 de marzo de 1843; fue enterrado en una cripta de la sala De Profundis, junto a la sacristía, pero treinta años después fue exhumado por orden del general Echegaray, encontrándolo momificado fue enviado el cuerpo a Guanajuato dizque para ser analizado; logró rescatarlo allá el padre Garcidueñas, que había sido su discípulo y entonces era cura párroco de Guanajuato y le dio sepultura en la capilla de Santa Faustina de su parroquia". (1)

   Con esta idea nos fuimos a Guanajuato para ubicar la tumba en donde, se dice, fue enterrado, justo en el altar de Santa Faustina, la cual vemos en la segunda, tercera y cuarta fotografía, pero nada hay allí, quizá en laguna de las restauraciones del Iglesia Matriz, como se le decía a la Colegiata de Guanajuato, la tumba fue eliminada pero, al leer con atención el texto de Rojas, nos dice que fue sepultado en la capilla de Santa Fasutina, no en el Altar de Santa Faustina.

   En la Basílica de Nuestra Señora de Guanajuato hay una capilla lateral, pero está convertida en Museo Mariano, no sé si sea allí en donde estuvo (o sigue estando) el cuerpo, dicen que momificado, del Padre Marocho, un enigma más que agregamos a su vida la cual dejó gran impacto en Salamanca, por un lado porque el tenía la firme idea de fundar la Universidad Agustiniana, que llevaría el emblemático nombre de Universidad de Salamanca y, por el otro, esa habilidad de vidente que, se dice, tenía. Al grado tal que era consultado por encumbrados personajes de la política de entonces.

    Para saber más sobre el Padre Marocho, recuerda que ya tenemos disponible la reedición del libro Salamanca: Recuerdos de mi tierra guanajuatense. A la venta en la Librería Minerva de la calle Juárez, en el centro histórico de Salamanca, Guanajuato.





   Se dice que este es el retrato de fray José María Marocho, de quien su cuerpo momificado, fue enviado a Guanajuato, pero en Guanajuato aun no hemos podido localizar el sitio en donde descansan, en santa paz, sus restos, en una próxima visita que hagamos a esa ciudad, haremos una investigación más profunda con el fin de encontrar ese lugar en donde descansa...

Nota: Todas las fotografías que aparecen en este artículo, fueron tomadas en la Basílica de Nuestra Señora de Guanajuato.

Fuente:

1.- Salamanca. Recuerdos de mi tierra guanajuatense. Editorial Porrúa. México, 1982. pp.100-101.

lunes, 18 de noviembre de 2013

La recepción de S.M. Maximiliano I en la Villa de Salamanca.

   Los espléndidos arcos que vemos en el grabado fueron levantados en la ciudad de México como marco de la entrada triunfal del Emperador Maximiliano I. Muchos arcos, quizá no tan espectaculares, acaso solo enramadas, fueron colocados a todo lo largo del camino desde el puerto de Veracruz hasta México. Para el diez de agosto apenas en el segundo mes de su reinado, Maximiliano sale de la ciudad de México rumbo a Guanajuato, hay dos objetivos por realizar en ese viaje, quizá tres: el primero, el más noble: conocer parte de su Imperio, especialmente la zona más controlada por el ejército francés; el segundo, el más sensato: salir de la ciudad de México ante las posibilidades de un atentado; el tercero, el más patriótico: llegar al pueblo de Dolores para encabezar los festejos del 16 de Septiembre, se celebraría el 54º aniversario del inicio de la guerra de Independencia.

  La que vemos es una de las pocas fotografías, tal vez la única que existe, que muestra esa entrada triunfal a la ciudad de México; vemos al fondo uno de los arcos que para la ocasión se levantaron. Llegaría pues, el 10 de agosto y su salida de la ciudad. Luego del paso por Tepeji del Río se dice que la comitiva del Emperador fue interceptada por un grupo de mexicanos de la región, lo que querían era mostrale un acto que es tradición en nuestro país: el coleadero. Maximiliano quedó impresionado con la destreza y habilidad de los jinetes mexicanos, quizá fue en ese primer encuentro que tuvo con la charrería que se enamoraría de ella y tomaría el traje del charro mexicano como parte de su vestido habitual. Desconozco cuales fueron los puntos en los que pernoctó antes de llegar a Querétaro, uno de ellos, seguramente fue en Soyaniquilpan, paso obligado del Camino Real de Tierra Adentro.

  De haber pernoctado en el pueblo de San Francisco Soyaniquilpan, quizá fue en este Mesón que lo hizo; se dice que en ese paso, obsequió una fina palangana de porcelana al templo del lugar. En Querétaro fue una semana su estancia, el 23 salió rumbo a Apaseo y Celya; para el día 25 haría su llegada a la villa de Salamanca, en donde, de acuerdo a la Gaceta Oficial de Guanajuato, la Recepción que se le hizo a S. M. fue así:

Prefectura Política de Salamanca.
Salamanca, Agosto 28 de 1864.-

  Tengo la honra de poner en conocimiento de VS para que sirva elevarlo al de la superioridad que el 25 del que rige llegó a esta villa nuestro augusto y magnánimo soberano a la una de la tarde. En ese día un repique a vuelo a la hora del alba acompañado de una salva de cohetes y de un paseo por las calles de la marcha militar anunció al vecindario que se acercaba la hora en que debíamos tener la fortuna de recibir a S.M. Todas las calles se adornaron hasta donde lo permitieron las facultades de los vecinos y estaba preparada una comisión para salir a recibirlo al camino, cuando se recibió una circular en que se preveía que las autoridades recibirían a SM en la casa destinada para alojarlo; en consecuencia solo salieron el señor comandante superior francés y el comandante Rodríguez con la mitad del escuadrón de seguridad que es a su mando. SM hizo su entrada en medio de un repique general; una salva muy prolongada de cohetes, la salva real de artillería y el entusiasmo de todos los habitantes que lo victorearon sin interrupción, contestando SM esos vítores con suma amabilidad, lo que dejó prendado el corazón de todos los vecinos.

   "Esta autoridad, los empleados, jueces y algunos vecinos, esperaron a SM en la casa del Sr. cura D. Luis Saavedra que fue la que se destinó para alojarlo y que este señor adornó con la decencia que le fue posible. Allí SM descendió del carruaje y fue conducido por la comitiva a la sala, en donde SM dirigió algunas preguntas sobre el valor y existencia de maíz, retirándose en seguida, pues venía indispuesto lo que hizo que por ese día no recibiera más sin embargo ordenó que se convidara a la mesa a la autoridad política y cinco personas de los notables del lugar.

  "Por la noche hubo iluminación general, y no queriendo molestar a SM las músicas estuvieron tocando en la plaza hasta las diez. Al día siguiente SM salió después del almuerzo, visitó las escuelas de ambos sexos, las cárceles, la parroquia y el río que atraviesa esta población, en cuyo punto se le hizo observar la necesidad de un puente y ordenó que se invitara a los vecinos para formar una empresa que el Gobierno protegeira hasta donde le permitiera el estado del erario. De vuelta a su alojamiento recibió en audiencia al Sr. general Magaña y a una comisión del Valle de Santiago que vino a felicitarlo, y además a algunas otras personas de la población.

  "En la noche, dos músicas le dieron serenata hasta la hora que SM tuvo a bien retirarlos y al día siguiente una comisión de ocho personas prendidas por esta autoridad salió a dejar a SM hasta la hacienda de Buenavista en donde le esperaba la comisión de Irapuato. Debo concluir encareciendo la bondad de SM que no pudiendo ver con indiferencia la miseria de este lugar y el mal estado del local de la cárcel, ha destinado de su caja particular doscientos pesos para repartirlos entre las familias notoriamente pobres y cincuenta para que se les abran ventilas a los dormitorios de los presos.

Dios guarde a VS muchos años.
El coronel subrefecto, Mariano Pacheco.

-Señor secretario general de la Prefectura superior política de Guanajuato. (1)

  Y fue así como terminó la visita del Emperador Maximiliano a la Villa de Salamanca, nadie sabía que ese malestar que sintió desde su llegada el día anterior, acrecentaría y en Irapuato cae enfermo. Luego de un tiempo, en agradecimiento a las atenciones recibidas obsequiaría a ese pueblo una fuente, otra igual para la ciudad de Guanajuato y, una tercera, idéntica, cuyo paradero se desconoce.

Para leer lo sucedido con la enfermedad de Emperador, entra aquí.

Para leer la reseña de la visita de Maximliano I a la ciudad de Guanajuato, entra aquí.
Fuente:

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El Señor de Ojo Zarco en San Miguel Istla, municipio de Apaseo, Guanajuato.

 Como bien lo sabrás -eso espero, como quiera ahora te lo cuento- este blog surgió a raíz de la celebración del 450 aniversario de la llegada del Cristo Negro del Señor del Hospital a Salamanca, dentro de lo mucho que publiqué sobre el tema, un capítulo importante consistió en la recopilación de las historias de los muchos Cristos que son venerados no solo en la región del Bajío, sino, prácticamente  en todo el país. Hoy retomo el concepto y llegamos al enigmático pueblo de San Miguel Istla en el municipio de Apaseo el Grande, estado de Guanajuato para ver allí al Cristo de pasta de caña de maíz denominado El Señor de Ojo Zarco. En su historia encuentro un dato que me indica una estrecha relación con El Señor del Hospital de Salamanca el cual, bien lo sabemos, mantiene una tradición franciscana que es del mismo origen de ambas imágenes.

 "Del olvido sólo se salvó la noción de que , en sus orígenes, Istla (lugar donde abunda la obsidiana) fue lugar de paso de las tribus chichimecas, y que las sucesivas tragedias que cayeron en el lugar obedecieron a castigo divino: según oyó decir a su padre el agricultor José Olvera, de 60 años de edad, el águila legendaria que hallaron los aztecas en lo que hoy es el DF, pasó primero por Istla, pero fue ahuyentada a pedradas por los indígenas. A raíz de aquel suceso, dice Olvera, no volvió a llover en Istla en muchos años, y precisamente por eso, cuando llegaron los españoles al lugar, comenzaron a "construir capillas a fin de atraer la gracia divina y terminar con las sequías (la licenciada Rosa María Sánchez Lara, en un estudio elaborado para el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, señala que la fundación de Pueblo de Istla se debió, quizás, a la necesidad de detener la invasión de tribu chichimecas hacia el centro del país). Al cabo, lo que pareció terminar con el tiempo de seca fue, según Eutimio Sánchez Ayala, antiguo delegado político del lugar, la aparición del Señor de Ojo Zarco.

 "En una época indeterminada, en el rancho de Ojo Zarco un campesino halló, entre 2 milpas, una planta de 3 mazorcas que semejaba la imagen de Cristo. El campesino mostró el hallazgo a su patrón y éste dio la noticia a las autoridades religiosas, quienes decidieron erigir una capilla en Istla, para agradecer el milagro. La capilla (en la cual permaneció el Cristo, hecho de caña de maíz hasta 1959, año en que fue trasladada a la a la iglesia principal) es una de las más bellas del lugar: su portada ostenta un par de ángeles guardianes, labrados en cantera, que por fortuna no fueron saqueados y permanecen intactos, al igual que la cruz atrial, "historiada" en bajorrelieve al estilo del siglo XVI. Según la creencia popular, en cuanto se comenzó a adorar la imagen, el cielo prodigó sus frutos nuevamente sobre Istla y el Señor de Ojo Zarco repartió milagros a granel: curó enfermos, resolvió problemas, atrajo a gente de los alrededores, revivió Istla.

 "Al correr de los años, la fama de la imagen se extendió y comenzaron a llegar al santuario peregrinaciones procedentes de lejanos puntos del país. El 31 de diciembre, día de la veneración, 40 autobuses hacen viajes de Querétaro a Istla para trasladar a los devotos: se ofrendan flores, se encienden veladoras, se colocan puestos de antojitos y fritangas por la calle principal, se cumplen mandas y se entregan generosas limosnas. En la capilla especial, adornada con una gran pila bautismal al centro, se colocan ex votos, trozos de cabello, cartas, fotografías, certificados de escuela y aun huaraches de los agraciados. Otra de las peregrinaciones importantes se realiza el Miércoles Santo: a los peregrinos se les cobra el derecho de entrada y, a los vendedores, el espacio para sus puestos. Hasta hace unos años, los encargados de cobrar eran los representantes de las autoridades municipales, por lo que el dinero rara vez beneficia a Istla. Lo mismo ocurre con las limosnas recaudadas por el cura del Santuario: sólo él sabe a dónde van a parar". (1)

 Hasta aquí una interesante reseña que encontré en la revista Contenido de hace 22 años, en donde nos dice, de modo muy puntual, como fue que surgió la veneración al Señor de Ojo Zarco; por cierto, por si no lo sabes, zarco era la manera en el siglo XIX y siglos anteriores a denominar algo que fuera de color azul. Ahora bien, en el texto que a continuación sigue, escrito por el cronista de Apaseo el Grande, encuentro esa relación intensa en cuanto a la concepción de la idea de veneración del Cristo Negro de Salamanca, que conocemos como Señor del Hospital, ese que, como San Miguel Arcángel, expulsa al demonio de los cielos:

 "No hay razones para creer que la evangelización, especialmente de un pueblo aliado, impidiera la continuación de la práctica de erigir capillas-oratorios, ahora en honor del Dios de los Cristianos y sus diversos atributos y de ciertos santos, particularmente San Miguel Arcángel, el santo soldado quien con su espad expulsó al demonio del cielo, como los otomíes expulsaron a los chichimecas del Bajío. (...) A partir de los anteriores datos, podemos deducir que en el siglo XVIII, los otomíes de la cuenca alta del Río Laja, que habían sufrido un sistemático ataque a sus derechos obtenidos durante la conquista del Bajío y que ahora habían sido desplazados de sus posiciones políticas en pueblos cabecera como Querétaro y Apaseo, deciden  que en el último de sus pueblos cabecera se erija por cada comunidad de la región una capilla, signo de reafirmación racial y política". (2)


 "Los habitantes de Istla y comunidades circunvecinas son tradicionalmente religiosos y profesan una devoción muy señalada a la imagen de Cristo crucificado, hecha con técnica de pasta de caña, a quien llaman el Señor de Ojo Zarco. Antiguamente venerada en otra capilla, se ha quedado permanentemente en el templo parroquial de Istla, a donde acuden peregrinaciones del municipio, de otros municipios, de Estados vecinos y del Distrito Federal, la fiesta principal tiene lugar el miércoles dela Semana Santa". (3)

Al recordar la historia, matizada de leyenda, de cómo fue la llegada del Cristo Negro a Salamanca, vemos que el trayecto fue, una vez llegados a Salamanca los otomíes que la traían, continuaron rumbo a Apaseo y ahora aprendemos que, en San Miguel Istla, era el paso del Camino Real justo al medio de ambas poblaciones. Esto, aunado a la idea marcadamente franciscana en cuanto a parámetros seguidos en la evangelización de lo que hoy conocemos como El Bajío nos da una posible escala más en el trayecto, pero, sobre todo, nos dice de una ruta "del alma", en cuanto a ideas religiosas se refiere.

 Esta es la capilla en donde estuviera depositado el Señor de Ojo Zarco, es una de las cuatro capillas restauradas, del total de cuarenta que se dice existen en el lugar, aunque hay quien dice de 60 o, incluso 72 capillas que hubo en un pueblo que abarca una superficie de 40 kilómetros cuadrados. (Foto tomada de Wikipedia).

Fuentes:

1.- De Mauleón, Héctor. Las fantasmales capillas de Ixtla, Gto. Revista Contenido, número 322. México, Abril de 1990.

2 y 3.- Buenrrostro López, José G. Apaseo el Grande, la primera frontera. Colección Monografías Municipales. Gobierno del Estado de Guanajuato. Guanajuato, 2010.

4.- Muñoz-Ledo C., Luis. Apaseo, monografía histórica. Edición Privada. Apaseo el Grande, 1995.

sábado, 14 de abril de 2012

Albino García: ¿Héroe o villano?

La idea que hay de Albino García, el héroe de la Independencia nacido en Salamanca, aunque algunos dicen que nació en el Valle de Santiago, es ambigua. Hay quién lo considera como un héroe que siguió revolucionando luego de que el movimiento de insurrección bajó de nivel debido a la aprehensión y muerte de los iniciadores del mismo: Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez. Otros lo consideran como un villano que aprovechó la circunstancia para realizar saqueos en los pueblos y haciendas del Bajío.


Por lo visto, según lo leemos en las Efémerides Guanajuatenses del padre Marmolejo, en la capital del estado se creía que García era un auténtico villano, pues, luego de 9 años de su ataque a Guanajuato y de más de ocho de su muerte, el 19 de noviembre de 1820, se realizaba una Octava en agradecimiento al amparo que la Nuestra Señora de Guanajuato había hecho a la ciudad:


"Comienza un octavario solemnísimo a Nuestra Sra. de Guanajuato, que concluye el día 26 siguiente con procesión y magnífica misa de acción de gracias en conmemoración del visible amparo que la Sma. Virgen había dispensado a esta ciudad nueve años antes al ser atacada por el caudillo independiente Albino García".

domingo, 1 de abril de 2012

Las Tandas, su significado en el siglo XVII.

Veíamos que en el pleito entre las villas de Salamanca y Guanajuato por la congregación de Irapuato uno de los argumentos que Guanajuato presenta es la importancia que tiene para su administración los ingresos que llegan de Irapuato por concepto de tandas, dice que "produciendo en tandas de mucha consideración para la Real Hacienda..." Esto no quiere decir otra cosa que los impuestos municipales que en la actualidad conocemos como "plaza". Pues cada que se instalan los puestos de comida o chucherías por motivo de alguna celebración, sea el grito de la Independencia que alguna fiesta patronal, los puestos deben pagar una cantidad al municipio para poder ejercer el comercio en la calle durante ese día, y lo que pasaba en Guanajuato, que es a lo que se refiere ese punto del alegato es lo siguiente:


"Desde esta fecha (1689) comienzan a figurar los Alcaldes mayores de Guanajuato, con el título de ´Jueces de Tandas´; y es, seguramente, porque en ellas se establecieron las que tenían lugar en esta población y en Irapuato, las cuales duraron hasta 1810; habiéndose suspendido en este año, porque las hizo impracticables la revolución de Independencia. Estas tandas consistían en una especie de feria, que se celebraba ocho veces en el año, y por espacio de tres días, durante los cuales solo pagaban derechos los efectos extranjeros y los nacionales de consumo diario, quedando libres todos los demás.


Deben de haber sido de grande importancia, pues que dieron origen a un nuevo título para la primera autoridad de Guanajuato, el cual requería nombramiento especial del Rey, que expedía independientemente del de Alcalde Mayor; y por otra parte, se recuerda por los que las presenciaron, que era tal la afluencia de gente que a ellas concurría, y tanta la multitud y variedad de efectos que venían a expenderse, que fue necesario distribuir éstos ordenadamente por los diversos rumbos y calles de la ciudad; habiendo sucedido que algunas de éstas recibieron sus denominaciones con este motivo, como por ejemplo, la calle del Truco, que durante largos años, se llamó "de los guadalajareños", por ser allí el punto destinado para la venta de la loza de Guadalajara.


Fácil es comprender el impulso que con estas tandas recibiría el comercio; pero cesaron en 1810, según arriba dijimos; y aunque el Congreso Constituyente las restableció en 1826, solo subsistieron ya un poco tiempo". (1)

Fuente:


Efemérides Guanajuatenses ó datos para formar la Historia de la Ciudad de Guanajuato. Obra escrita con presencia de los más auténticos e interesantes documentos. Por el presbítero Lucio Marmolejo. Guanajuato, Imprenta del Colegio de Artes y Oficios. 1883

viernes, 30 de marzo de 2012

La disputa por Irapuato entre Salamanca y Guanajuato, 9 años de pleito, 1643-1652

Hemos oído algo sobre este pleito de posesión de tierras, ocurrido en el siglo XVII, y su consecuente generación de ingresos entre las villas de Salamanca y la de Guanajuato; cada una alegaba ser quien debería tener bajo su cargo la administración de la congregación de Irapuato. Hubo necesidad de la intervención de propio Virrey, mejor dicho, de varios Virreyes, para que el problema fuera solucionado. Originalmente se decretó que sería bajo la administración de Salamanca quedaría Irapuato, pero, ante la protesta de Guanajuato, el pleito se prolongó por largos 9 años. Aquí la reseña:
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10 de octubre de 1643.-
La población de Salamanca, recién erigida en Villa, como en el siglo anterior la de León, pretende que le pertenece la jurisdicción sobre la Congregación de Irapuato; desponjando con esta a Guanajuato de los derechos que legítimamente había ejercido desde tiempo inmemorial. Hacía ya tres o cuatro años que había gestionado Salamanca en tal sentido, pero sin resultado, ante el Virrey, Marqués de Cadereyta; pero, en esta fecha, obtiene de Don García Sarmiento de Sotomayor, Conde de Salvatierra y Marqués de Sobrosa, que gobernaba a la sazón la Nueva España, que expida un mandato favoreciendo sus pretenciones.
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Noviembre de 1643.-
D. Juan de Osorio y D. Juan de Alarcón Fajardo dirigieron al Virrey una extensa y fundada solicitud en que le piden derogue su decreto de 10 de octubre anterior, expedido en favor de Salamanca. En él le manifestaban: que Guanajuato ha estado en posesión desde tiempo inmemorial, del ejercicio de su jurisdicción sobre Irapuato: que esta es muy interesante para el progreso de sus minas, que están prosperando en esta fecha notablemente, y produciendo en tandas de mucha consideración para la real hacienda, porque de la subsistencia de esta jurisdicción depende que los vecinos de aquel lugar visiten con frecuencia la cabecera, dando con ella vida y movimiento de su comercio; que la extensión de territorio señalado para Salamanca es verdad que podrá tal vez comprender a Irapuato dentro de sus límites; pero que esta designación fue hecha con cláusula terminante y expresa de que debía entenderse sin prejuicio de tercero; a lo cual no atendió D. Juan de Soto, que fue quien entrometió a usurpar la repetida jurisdicción de Guanajuato; y, por último, que la Villa de Salamanca no es acreedora a las consideraciones del gobierno, porque al llegar a ella D. Juan Moreno Enríquez, Juez de comisión, enviado por el Virrey para el arreglo de estos asuntos, no solamente no lo auxiliaron en el desempeño de su encargo, sino que lo persiguieron hasta el extremo de haber tenido que recurrir a una precipitada fuga para salvar su vida; agregando todavía varias razones que omitimos por no ser difusos.
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20 de Febrero de 1644.-
El Virrey, Conde de Salvatierra, conformándose con el parecer del Oidor D. Melchor Gutiérrez de Torreblanca, dado el día 2 de este propio mes; y en atención a lo que pedido por Guanajuato, en la solicitud que hablamos antes "suspende los mandamientos despachados de pedimento de la Villa de Salamanca y manda no se haga novedad en manera alguna en el uso de las jurisdicciones sobre Irapuato, hasta que oídas las partes en justicia, y con conocimiento de causa, se provea lo que más convenga".
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2 de Marzo de 1644.-
No pudiendo el Alcalde mayor de Guanajuato, D. Gabriel de Morscoso, por sus ocupaciones y enfermedades; pasar personalmente a Irapuato y a Salamanca, a hacer que se cumpla el superior despacho que antecede, nombra a D. Melchor de Ledesma para que haga sus veces.
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12 de Marzo de 1644.-
Va Ledesma a Irapuato, y es allí acatada la orden provisional del Virrey.
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8 de Agosto de 1644.-
En esta fecha y después de alguna resistencia, es obedecido también en Salamanca el mandamiento mencionado.
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13 de Diciembre de 1652.-
Se decide por fin de una manera definitiva a favor de Guanajuato la competencia de jurisdicción sobre Irapuato, que le fue sucitada por Salamanca; y en esta fecha, el Alguacil mayor D. Diego de Sotomayor, y los Diputados de minería D. Damián de Villanueva y D. Alonso Rodríguez, presentan al Alcade mayor el mandamiento del Virrey Conde de Alba de Liste, en que "juzgando definitivamente ordena, que la Congregación de Irapuato pertenezca, como siempre ha pertenecido, a la jurisdicción de las minas de Guanajuato, y que la Villa de Salamanca se abstenga por completo de intervenir en ella".
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18 de Diciembre de 1652.-
Pasan a Irapuato el Alcade mayor y el escribano D. Francisco Rincón, y toman posesión del lugar a nombre de Guanajuato, pregonando el mandamiento del Virrey, y levantando el acta que ponemos a continuación literalmente copiada de su original pero modificando en parte su ortografía, que la hace demasiado confusa:
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"En la Congregación de Iripuato, en diez y ochos días del mes de Diciembre de mil y seis cientos y cincuenta y dos años, el Sr. D. Lorenzo Ramírez de Guzmán, Alcalde mayor de las minas de Guanajuato, por S. M. en cumplimiento del mandamiento de S.E. presentado por la República y Diputados de dichas minas, vino hoy día a esta dicha Congregación, para efecto de requerir con dicho mandamiento, a los alcaldes y justicias de la villa de Salamanca, se contengan en su jurisdicción y linderos y no pasen a los antiguos que tenía esta dicha Congregación en la administración de justicia, como se espresa en dicho mandamiento. Y habiendo ido a la casa donde suelen vivir los alcaldes de la dicha Villa de Salamanca, en compañía de los dichos Diputados y Alguaciles mayores de las dichas minas, y con otros muchos vecinos de la dicha Congregación, como son Tomás de Camalloa, Hipólito de Santoyo, Luis de Fonseca y Nicolás de Olael, y Bartolomé Santoyo, y otros muchos vecinos, no pudieron ser habidos los dichos Alcaldes, ni parecieron por todo el dicho pueblo de Iripuato, para hacerles el dicho requerimiento: por lo cual el dicho Sr. Alcalde mayor, para que venga a noticia de los dichos Alcaldes y de toda la dicha Congregación, mandó que se pregone el dicho mandamiento de S.E. el cual se pregonó en la Plaza pública de esta Congregación por voz de Nicolás, indio ladino que hizo oficio de pregonero en presencia de mucha gente, en altas e inteligibles voces, a lo cual salió el dicho Tomás de Camalloa y dijo que era Alcalde electo de la Villa de Salamanca y Regidor de ella, y que en nombre de su Villa tenía que alegar en contrario. Y visto por el dicho Sr. Alcalde mayor, mandó que se le requiera al dicho Tomás de Camalloa como tal Alcalde y Regidor y Justicia de la Villa de Salamanca, se contenga en los confines y linderos antiguos de dicha Villa, y no pase a los de esta Congregación en la administración de justicia, en conformidad del dicho mandamiento de S.E.; pregonando al cual le notifique e intimé al dicho Tomás de Camalloa, a quien yo, el Escribano público, se lo intimé y notifiqué, de que doy fé. Y el dicho Sr. Alcalde mayor alzó vara de la real justicia y sus ministros, y tomó posesión de la dicha Congregación y su jurisdicción antigua, paseándose por la Plaza y por las calles públicas y reduciendo la dicha Congregación de Iripuato a la jurisdicción de las minas de Guanajuato, conforme ha estado, a pedimento de la dicha República y Diputados de ella. Y en obedecimiento del dicho mandamiento de S. E. y en su ejecución, mando que yo, el presente Escribano público, valla a la dicha Villa de Salamanca o a la parte que hallare otro Alcalde o Alcaldes y les requiera con el dicho mandamiento de S.E. y con este auto de posesión y se lo intime. Y lo firmo siendo testigos los dichos vecinos arriba dichos y Alonso Beltrán y Antonio Perea y Salvador de Contreras y otros muchos vecinos de las minas de Guanajuato que fueron presentes.- Lorenzo Ramírez Guzmán.- Ante mi, Francisco Rincón, Escribano público.
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19 de diciembre de 1652.-
Se notifica por el mismo escribano el mandamiento definitivo del Virrey a las autoridades de Salamanca, y se ven obligados a obedecerlo.
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Nota: Toda esta cronología fue tomada del libro:
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Efemérides Guanajuatenses ó datos para formar la Historia de la Ciudad de Guanajuato. Obra escrita con presencia de los más auténticos e interesantes documentos. Por el presbítero Lucio Marmolejo. Socio corresponsal de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y miembro de algunas otras corporaciones literarias. Guanajuato, Imprenta del Colegio de Artes y Oficios a cargo de Francisco Rodríguez, 1883.


viernes, 9 de septiembre de 2011

Santa Cruz de Juventino Rosas, Guanajuato.





Si lograste identificar las escenas, estamos, efectivamente en Santa Cruz de Juventino Rosas, en el estado de Guanajuato, muy cerca de Salamanca, a unos 15 kilómetros rumbo oriente, cruzando la zona rural de ambos municipios. Y si notaste la festividad, es, efectivamente en mitad de mayo, cuando acababa de pasar el día de la Cruz, san Isidro Labrador y las apariciones marianas que dicen que "el 13 de mayo la virgen bajó" y que dejaron por consecuencia la tradición de ir a ofrecer flores a la virgen. Notamos también una imagen de bulto de Nuestra Señora del Monte Carmelo, mejor conocida como la virgen del Carmen, todo esto dentro del templo atendido por los hermanos menores de la orden franciscana.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Arte Estípite en la Parroquia Antigua de Salamanca, Guanajuato

Sobre la Parroquia Antigua de Salamanca ya hemos visto varias cosas, pero no está de más volver a ponerle atención a la parte central de su fachada, una obra muy bien lograda entre 1630-1660 del más puro barroco, del llamado Estípite. Como muestra tenemos las columnas que flanquean la ventana del coro.

Todo el conjunto luce mejor que nunca, luego de haber sido restaurado todo el frente, los trabajos en la parte interior, aunque ya se han realizado, deberán seguir.

Sin duda, la Parroquia Antigua es uno de los mejores templos que hay en la parte central del Bajío.