jueves, 21 de enero de 2016

Memoria gráfica del puente más nuevo que hay en Salamanca

   Desde la fundación de la villa de Salamanca el río Grande entonces, ahora Lerma, fue una especie de frontera. Ya anteriormente se decía que el territorio chichimeca-guamare terminaba de este lado y del otro comenzaba el purépecha. Seis años después ocurre la fundación de Valle de Santiago, se ve la necesidad de tener un alcalde allá y otro acá, al igual que un cura allá y otro acá pues el río, especialmente en la temporada de lluvias impedía el transito de un lado para el otro.

  Varios eran los pasos que había, uno por la Hacienda de San Nicolás del Molino, sitio que conocemos en la actualidad como El Molinito, uno más estaba por Mancera y se le llamaba el paso de San Miguelito. Puerto de Valle era otro punto por el cual se cruzaba el río y cerca de las Adjuntas, el paso era del camino que venía de Salvatierra, no por el Lerma sino por el Laja.

  Seguramente fueron varias las peticiones que hubo al gobierno virreinal (dato aun no confirmado) de construir un puente, cosa que no ocurre, vendría luego la guerra de Independencia y la paralización de construcciones públicas, el cruce seguía siendo por algunos pasos y en determinadas ocasiones, las canoas eran quienes trasladaban gente, mercancía y animales de un lado para el otro.

   Entrado el siglo XIX y Maximiliano a la cabeza el Segundo Imperio, en su visita a Salamanca, el 25 de agosto de 1864, se le solicita la construcción de un puente, cosa que no ocurre, en 1882 se hizo de nuevo la petición y no fue hasta 1934, cuando Lázaro Cárdenas, estando en la Presidencia de la República ordena se haga el puente y se pavimente la carretera hasta Morelia. Es entonces que Salamanca tiene, luego de poco más de 3 siglos, su puente para vehículos; pues antes, en 1880 se construye el puente Manuel González que al poco fue sustituido por el Negro, para el cruce del ferrocarril a Valle en la emblemática Burrita.

   Será en los ochenta que se construya otro puente, el llamado "Nuevo", sobre la calle Obregón, haciendo en un sólo sentido el Molinito en dirección sur y el Nuevo en sentido norte. Al poco, con la creación del libramiento carretero, dos puentes serán puestos sobre el Lerma, uno por el rumbo de San Juan de la Presa, el otro por San Juan de Razos. Uno más será levantado como continuación de la calle Cazadora.

  Debido al crecimiento poblacional y el consecuente incremento de tránsito vehicular, al Molinito se le agrega uno al lado, volviéndose el paso de doble anchura.

  Y antes de concluir el 2015 fue puesto en servicio un puente más, de moderno diseño y, casualidades de la vida, a tan solo tres calles de un puente que hubo en la villa de Salamanca no sobre el río sino sobre un arroyo que cruzaba el Camino Real, el llamado Puente del Socorro. Otro puente hubo, en la calle Porfirio Díaz, era para cruzar el arroyo de San Antonio, y se llamaba Puente de San Antonio.

  Esta es una memoria gráfica de como fue construyéndose el más nuevo de los puentes sobre el río Lerma a su paso por Salamanca.








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