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sábado, 18 de julio de 2015

Pago del Diezmo de la Villa de Salamanca en 1635

   El Diezmo era el pago que se hacía a la iglesia del diez por ciento de los ingresos que cada quien tenía anualmente, para su recolección (por no decir que cobro) se valían de los registros que cada parroquia levantaba de los habitantes de su región, de allí que esos documentos, en la actualidad, se hayan vuelto enorme fuente de información en cuanto a genealogías, incrementos o decrementos poblacionales y desarrollo que van teniendo las fundaciones que pueblos y villas van teniendo. En el caso de Salamanca contamos con uno de estos padrones que se levantaron en 1683, el cual es el más antiguo (al menos de los que conozco) y para entonces se dice que en la villa había 802 vecinos. Documentos más antiguos, según refiere Carrillo Cázares, son pocos los que mencionan a Salamanca, uno de ellos, el levantado por el fraile Issay, dice que no había más de veinte habitantes en la villa. Como quiera, en la zona rural la población era más numerosa, pero no contamos con el dato.

   En esta relación de recaudaciones por el Diezmo en el Obispado de Michoacán, al cual pertenecía Salamanca, vemos como son cada vez mayores las colectas, especialmente al comenzar el siglo XVII, cuando Salamanca estaba fundada como curato y se había vuelto cabecera o diezmatoria.

  "Las cifras anotadas deben tomarse como aproximaciones que reflejan un movimiento o tendencia determinada y no como cifras exactas pues en verdad resulta difícil de creer que las cuentas anuales fueran precisas, ya que a menudo los propios documentos de diezmos señalan la falta de algunas cantidades por ajustar. Es importante resaltar la gran inestabilidad registrada durante todos estos años, de manera que podemos suponer, de acuerdo a las cifras dadas, que durante la mayor parte del siglo XVI la diócesis de Michoacán padeció serios problemas económicos para sufragar sus gastos y no fue sino hasta la primera mitad del siglo XVII cuando, al igual que otras diócesis novohispanas, pudo consolidarse en el aspecto económico, merced a buena y suficiente recaudación de diezmos.

   "El sistema de recaudación diezmal era bastante complejo e implicaba todo un proceso cuya importancia no radicaba tanto en la recaudación misma de los frutos, sino en la conversión de éstos a capital líquido. En este sentido, resultaba imposible que los ministros ecelsiásticos pudieran llevar a cabo por sí solos todo el proceso y asegurar una ganancia considerable, de tal manera que, por lo común se recurrió a todo un sistema de organización y arrendamiento de los diezmos con el fin de hacer más fácil su manejo y de asegurar una ganancia redituable para la iglesia.

  "En realidad, las diócesis se dividían para ello en varios diezmatorios o cabeceras especiales que se arrendaban a particulares, cuya gestión les proporcionaba una ganancia en caso de que la recaudación de diezmos fuera buena, pero podía llevarlos a la ruina si sucedía todo lo contrario. Por ejemplo, a un arrendador se le otorgaban los diezmos de Pátzcuaro en 2 mil pesos, cantidad calculada por la Iglesia para ese diezmatorio; si la recaudación era superior a esa cifra el arrendador se quedaba con el excedente, pero en cambio, si el monto era inferior a los 2 mil pesos, el arrendador debería cubrir de su propia bolsa la diferencia. Para ello, se celebraba contrato por escritura y el arrendador depositaba un considerable número de fianzas.

  "Un documento de 1635, señala las 15 cabeceras o diezmatorios en que al parecer se dividía el obispado de Michoacán, menciona además las cantidades colectadas en ese año y en un rubro especial señalaba el monto de los diezmos pagados por los indios. De acuerdo con este valioso testimonio, la región que más aportaba era la del Bajío, seguido de la zona central de Michoacán y por último la Tierra Caliente; las cantidades se dividen así:


Fuente:

1.- León Alanís, Ricardo. Los orígenes del clero y la Iglesia en Michoacán 1525-1640. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.- IIH. Morelia. 1997. pp. 282-284.

Tabla: ACCM. Actas de Cabildo, vol. 4 años 1635-1638 f.31

martes, 14 de julio de 2015

El contexto histórico del Arzobispado de Morelia en 1978

   Recientemente tuve la oportunidad de acceder al Archivo Histórico del Arzobispado de Morelia, esta vez no iba a consultar documentos del siglo XVII o XVIII, sino de fechas más recientes, de los años sesenta y setenta del siglo XX, lo cual no quiere decir que no tengan la misma importancia, ha pasado casi medio siglo, que son un montón de años, consecuentemente, son parte ya de nuestra memoria colectiva que, en ocasiones, por estar relativamente cercana en el tiempo, no le damos el valor que tiene o la analizamos cabalmente.

   Me adentro en el Boletín Eclesiástico del Arzobispado de Morelia, es curioso, ver notas de acontecimientos que viví, pero esta vez desde el contexto de la Iglesia, como eso ocurrido en 1968, cuando los Juegos Olímpicos se realizaron en México y que fue tema tratado desde el punto de vista episcopal, al igual que el tema de la "conquista del espacio". Así, van apareciendo nombres que me son familiares, pues Obispos, Arzobispos, Presbíteros, Sacerdotes, muchos de ellos que estuvieron o pasaron por Salamanca en ese tiempo, los voy reconociendo, de pronto llego a un documento, de 1978 en el que se plantean los lineamientos del Plan Diocesano de Pastoral, lo comienzo a leer y me hace reflexionar enormemente en lo que es México hoy y lo que fue hace apenas hace 37 años. En él veo algo que es aquello de un paso adelante y dos pasos para atrás en cuanto a evolución como sociedad hemos tenido. Es por eso que me permito transcribir esto que es el Contexto Histórico, una visión de 1978 de lo que era la Diócesis de Morelia, a la que pertenecía entonces Salamanca:

 Elementos Socio-culturales:

   La población actual aproximada del país es de 63 millones de habitantes con una densidad de 31.4 habitantes por kilómetro cuadrado, con un ritmo de crecimiento de 3.5% al año. Una de las más elevadas del mundo. En nuestra diócesis contamos con 1,700.000 habitantes y 22,000 kilómetros cuadrados, con una densidad de 77.77 habitantes por kilómetro cuadrado. México cuenta de 9 a 10 millones de indígenas tradicionalmente marginados; la diócesis cuenta con 25,132 entre Mazahuas, Nahuas y Purépechas.

  México está considerado como el sexto país en índice de homicidios; en el país se comete un homicidio cada 50 minutos, un estupro cada 20 minutos, una violación cada 15 minutos, y una lesión intencional cada 18 minutos. Oficialmente se registran un promedio de millón y medio de abortos provocados al año y se calcula en un millón el número de abortos no detectados. La drogadicción aumenta cada día más, sobre todo entre los 10 y 20 años.

   Se nota un fuerte cambio de escala de valores en la niñez y juventud, que constituyen más del 70% de la población del país. Se relegan a segundo plano los valores fundamentales de la persona humana. El 30% de la población es analfabeta y es insuficiente el Sistema Educativo Nacional para tender la demanda escolar; en nuestra diócesis y en nuestra Nación el 12% de la población estudiantil es atendida en colegios particulares. Hay una gran deserción escolar sobre todo en el ambiente rural.

   El alcoholismo es uno de los mayores problemas de salud pública, México ocupa el cuarto lugar mundial en el consumo de bebidas alcohólicas y el 85.2% de los delitos y accidentes entre el sábado y el domingo se deben al alcohol.

 Elementos Político-económicos.-

  No existe una auténtica participación democrática en las decisiones; exigir información, denunciar abusos y criticar constructivamente se suele interpretar como una provocación al poder público. El Ejecutivo tiene un poder casi absoluto y el 87% de sus iniciativas son aprobadas sin casi modificarse. Existe una gran carencia de educación cívica y un desaliento e los sistemas políticos sobre todo electorales.

  Existe un laicismo oficial que a veces degenera en posición antirreligiosa. La situación económica se ha venido agravando con el fenómeno de la inflación y con la devaluación de la moneda. Sigue siendoinjusto y desproporcionado el ingreso per cápita.

Elementos Eclesiales:

  La religión ha sido transmitida por tradición y se ha tomado como una herencia y no como un compromiso personal. Es muy bajo porcentaje de fieles que vive una vida Sacramental con profundidad. Se nota gran indiferencia por los bienes trascendentales, al mismo tiempo que crece el afán por las comodidades y placeres. La mayoría de los padres de familia no se preocupan por la educación religiosa de sus hijos. En su mayoría reciben una instrucción solamente hasta la primera comunión.

  La extensión y la densidad de la población de la diócesis dificulta la acción pastoral del Obispo y del Sacerdote. En muchas ocasiones el Obispo no puede rechazar a fondo su labor pastoral por la escasez de sacerdotes y por la concentración de ellos en los centros urbanos. Las organizaciones parroquiales son, en general, muy deficientes y estamos lejos de que sean verdaderas comunidades que impulsen y acrecienten la vida cristiana.

  En nuestra diócesis hay un sacerdote por 5,745 habitantes en promedio y en varios lugares llega a ser mucho mayor. Nuestra intensidad pastoral apenas es superior a la media nacional, teniendo en cuenta el número de sacerdotes y religiosas sobre la extensión y la población de la diócesis. " (1)

  Hoy, luego de lo sucedido en la Cárcel del Altiplano, todos nos preguntamos ¿qué está pasando? y eso nos hemos venido preguntando en los últimos meses y, al menos, en los últimos cinco años. ¿Qué pasa?... creo que este documento, especialmente en la parte concerniente al panorama socio-cultural nos da la respuesta, eso que allí se vio, hace 47 años cuando yo y seguramente muchos de los que leen este blog eramos estudiantes universitarios que, cargados de ilusiones, veíamos el futuro promisorio, y no nos dábamos cuenta de lo que en rededor pasaba, y eso que hoy vivimos es el fruto de aquello que no vimos, no me gusta pensarlo pero lo pienso, no me gusta escribirlo pero lo escribo, somos una generación fallida, no dimos el paso para adelante, sino que fueron dos para atrás, al menos, eso es lo que veo hoy día.

Fuente:

Boletín Diocesano de la Arquidiócesis de Morelia. Septiembre-Octubre, 1978. pp.219-221

jueves, 12 de septiembre de 2013

Descripción de Salamanca del 19 de agosto de 1765.

   En diciembre 17 de 1754 se envió a Valladolid, sede del Obispo de Michoacán una relación detallada de los pueblos, barrios, ranchos y haciendas que conformaban el partido de Salamanca, fue realizado por el Br. don Luis María Fernando de Coz y León, comisario del Santo Oficio de la Inquisición, una década después, correspondería al Bachiller Pedro José Fernández de Agreda hacer lo propio solo que él no hace el detalle por escrito, sino que anexa un mapa de la región, mapa que aun no me ha sido posible localizarlo. La relación que hace es la siguiente:

Ilustrísimo señor, mi señor:

  En cumplimiento de lo mandado por vuestra señoría ilustrísima en su superior despacho de veintinueve de marzo del presente año de sesenta y cinco en que para llenar el católico deseo de su majestad demanda la descripción de este curato y sus distancias, salarios de sus respectivos ministros y observaciones parroquiales.

   Debo decir a vuestra señoría ilustrísima que este curato de la villa de Salamanca contiene cuatro leguas de distancia por los vientos del oriente, poniente y sur y por el norte siete leguas a un rancho que nombra de Dos Ríos y en este veinte a tres leguas y más de distancia, está una hacienda nombrada Mendoza en que se dice misa todos los días de fiesta y por donde concurren los del expresado rancho para oír misa y para la administración de los demás sacramentos; y a mayor abundamento concurren también los tenientes de cura de esta cabecera cada cuando son llamados, aunque raras veces, así por ser corto el número de los feligreses que contiene dicho rancho, como porque la mayor parte del año se retiran los más de sus habitadores a las carboneras con el destino de hacer carbón.

   "Los pueblos que contiene esta feligresía son tres: Santa María Natívitas que está contiguo a esta villa por el oriente; San Pedro, que asimismo está contiguo a ella por el poniente y Santa Cruz de Baltierrilla que dista de esta dicha villa por el oriente dos legua poco menos y contiene como trescientas cincuenta personas en sus ranchos adyacentes y dicho pueblo tiene una capilla de adobe ripiada por la parte de adentro y techada con tejamanil y un decente frontispicio de cal y canto. Tiene también paramentos sagrados una casulla de raso encarnado, un cáliz y patena de plata, un frontal de raso, misal, alba, amito y manteles; todo decente a excepción del alba.

  El pueblo de Santa María Natívitas con sus ranchos adyacentes contienen alrededor de cuatrocientas ochenta personas pocas más o menos a causa de que algunos desamparan el pueblo y otras se agregan a él. Tiene el dicho pueblo una capilla grande de cal y canto con sus portadas de cantería. Y de paramentos sagrados tiene una casulla de raso encarnada y no más.

  El pueblo de San Pedro tiene como doscientas personas grandes y pequeñas y tiene una capilla de adobe blanqueada por dentro sin paramento alguno sagrado y cuando se ofrece en ésta y las capillas de los otros pueblos dichos, celebrar el santo sacrificio de la misa, se les ministra de la parroquia lo necesario de paramentos y vasos sagrados.

   La contribución con que los dichos pueblos ministran al párroco sólo es la que está citada por el arancel general de este obispado, pues aunque les llaman pueblos vulgarmente, ninguno de ellos está fundado con título real aunque tienen sus respectivas repúblicas en que hay en cada uno de ellos alcalde regidor y alguacil mayor y en el pueblo de Santa María Natívitas, gobernador. Compone esta feligresía, entrando los habitadores de los dichos pueblos, nueve mil y más personas y los emolumentos que de ellas percibe el párroco, regulado por quinquenio a dos mil ochocientos pesos, aunque raro año se verifican así por la pobreza de muchos de dicha feligresía como por la malicia de algunos de sus individuos.

   La iglesia parroquial de esta dicha villa es toda de cal y canto. Sus techos de bóvedas; su frontispicio, uno de los más pulidos del reino. Su ornato interior lo componen un retablo en la capilla mayor que costó dieciséis mil pesos. El retablo de San Antonio de Padua con una lámpara de plata que se regula por el mismo costo. El retablo del señor San José de moda antigua que se regula en tres mil pesos de costo. El retablo de las Benditas Almas del Purgatorio de pintura que costó quinientos pesos. El retablo de Nuestra Señora del Rosario y el retablo de la Santísima Cruz que están en blanco, costaron los dos, setecientos pesos. Otros dos altares, uno de Nuestra Señora de los Dolores y otro de Nuestra Señora de la Soledad, aunque no tienen retablos, sin embargo están decentemente adornados.

  Tiene dicha parroquia una sacristía asimismo de cal y canto, techada de bóvedas, cajonería de ornamentos dorada. paramentos de todos colores ordinarios y de primera clase con sus correspondientes albas, amitos, cíngulos, sobrepellices, misales, cuatro cálices con patenas, dos vasos para la sagrada Eucaristía, una custodia de plata sobredorada, correspondientes platos y vinajeras de plata sobredorada, una cruz alta con una imagen de Nuestro Señor Jesucristo, todo de plata de Martillo y de lo mismo las ánforas que contienen los santos óleos y crisma; el mismo metal las tres ampolletas con que administramos el santo óleo a los enfermos, sin la que tienen en la hacienda de Mendoza el capellán. Hay, a más de lo dicho, otro vasito de plata con su hijuela de lo mismo, sobredorada, para cuando se administra de noche el sagrado viático a os enfermos por la urgencia de las enfermedades.

   Los ministros de esta feligresía son el cura y sus dos tenientes. El salario de cada uno son trescientos pesos sin los manuales y un penitenciario que sólo sirve en el confesionario de adentro.

  Todas las haciendas y ranchos que pertenecen a esta dicha feligresía son contenidos en el mapa adjunto.

  Esto es, ilustrísimo señor, lo que ha entendido mi corta capacidad, debo informar según el tenor del decreto de vuestra señoría ilustrísima para que su alta comprensión, en vista de este manifiesto, providencie lo que tenga por más conveniente, pues aunque juzgo no haber necesitado de ministro en la predicha distancia  del norte por tener el auxilio en la hacienda de Mendoza que sólo dista tres leguas y más a la precitada ranchería de los Dos Ríos, que es menor distancia de la que se previene su majestad (Dios lo guarde) en su real cédula. Sin embargo, si vuestra señoría ilustrísima tuviera por conveniente el que se establezca otro u otros ministros, lo pondré por obra con la rendida obediencia sin que para esto se llegue al real erario ni vuestra señoría ilustrísima erogue cantidad alguna de las que promete en su superior decreto, llevado del celo del bien espiritual de las almas e innata pública generosidad.

  Dios Nuestro Señor Uno y Trino guarde la importante vida de vuestra señoría ilustrísima en perfecta salud los muchos años que le ruego. Salamanca y agosto 19 de 1765.

  Ilustrísimo señor, mi señor.

  A los pies de vuestra señoría ilustrísima su más reconocido siervo, súbdito y obligado capellán que le venera.

Bachiller Pedro Fernández de Agreda. (Rúbrica).

   Veo varias cosas, una que es de este documento que don Pedro González se basa para su descripción de la Parroquia Antigua. Veo que en ese tiempo se les consideraba pueblo no solo a Nativitas y Valtierrilla, sino también a San Pedro, aunque hay que anotar que Nativitas sí tiene acta de fundación. Veo que en esa época la región seguía siendo pobre a pesar de que fue la época de mayor prosperidad en la producción de trigo y algo también en lo referente a la producción de maíz. Me llama la atención la importancia que tenía Dos Ríos, aunque solo se le considera como ranchería, como quiera, estaba allí una capilla, la más importante del norte del partido.

Fuente:

1.- Mazín Gómez, Oscar. El gran Michoacán. Cuatro informes el obispado de Michoacán. 1759-1769. El Colegio de Michaocán. Zamora, 1986. pp. 285-287 

miércoles, 27 de marzo de 2013

Colonización y poblamiento del Obispado de Michoacán: La Jurisdicción de Celaya. Siglos XVI-XVIII.

   
   En verdad que cada vez se me hace más difícil incluir imágenes que vayan de acuerdo al tema que estamos tratando. Imágenes que nos digan algo del pasado de Salamanca pero no ese pasado que se ha estudiado y difundido un poco más que el resto. Me refiero a imágenes de las varias inundaciones que azotaron a Salamanca en diferentes épocas y que por encontrarse afectada toda la población la gente conserva las fotografías o sale a la calle a tomarlas. En cambio, de ese grandioso pasado que encierra la Historia de Salamanca, imágenes no hay, ya no hablemos de escenas campiranas, de ellas nadie absolutamente nadie se preocupó por guardar una imagen que nos de cuenta de cuando los arroyos y canales pasaban llenos de agua cristalina o de cuando el dominante en el horizonte era la espléndida geografía del, por así nombrarlo "valle de Salamanca", cosa que contrastaría fuertemente con esa desagradable vista que ahora tenemos de basura, grafiti y cables que por todos lados cruzan los magníficos campos salmantinos.


   Logré encontrar un documento más que, aunque habla más de Celaya, igual menciona algo de Salamanca. Es curioso que, cuando queremos escarbar en la abundante tierra que guarda la historia de la Villa de Salamananca recurrimos a los archivos de Guanajuato, esto por tener fija la idea de que es allí la capital del Estado, pero, escudriñando las bibliotecas de Morelia, la antigua Valladolid, vamos dando con más datos que, para ti, que eres de Salamanca y te interesa saber más de su pasado glorioso, como para mi, nos ayuda a formarnos un mejor panorama, ya que, como si fuera un rompecabezas, vamos encontrando las diferentes piezas que, luego de analizarlas, podemos embonar una en otra y aproximarnos a la meta de logar comprender cabalmente como fue que surgió Salamanca, especialmente con todas sus comunidades rurales y como algunas de ellas fueron "devoradas" por la mancha urbana, otras desaparecidas totalmente, algunas olvidadas y, las más con un pasado prodigioso en el total olvido y desconocimiento.


   "La colonización militar de la jurisdicción de Celaya se inició en el año de 1526, cuando los españoles encontraron importantes asentamientos indígenas en los pueblos de Acámbaro y Yuririapúndaro; mismos que más tarde fueron repartidos como encomiendas particualres y de la Corona. Estas tierras estaban ubicadas en un paraje que tenía límites con la provincia chichimeca, por lo que hubo necesidad de construir pueblos frontera de defensa, primero en Acámbaro, y años después, avanzando hacia el norte, en Celaya.

   "Dos décadas más tarde, los franciscanos emprendieron la penetración religiosa, en una amplia zona que comprendía a los pueblos de Acámbaro, Chamacuero y Celaya. Posteriormente, los religiosos agustinos entraron en Yuririapúndaro, allí construyeron un convento en el que además impartían cursos de artes. A finales del siglo, se asentaron en Celaya los carmelitas.

   "La colonización del territorio continuó en el siglo XVI con nuevas fundaciones de pueblos: Salamanca y San Juan de la Vega. Los franciscanos por su parte, levantaron un convento en Salvatierra, y los agustinos avanzaron hacia el norte para establecer conventos en los pueblos de Salamanca y Celaya.


   "Asimismo, en las primeras décadas del siglo XVII, la orden de los juaninos se asentó en la Villa de Celaya. En esos mismos años se levantaron hospitales en algunos pueblos de la jurisdicción.

   "Para el siglo XVIII, la jurisdicción de Celaya tuvo cambios de orden civil con formación de Tenientazgos en Acámbaro, Xerécuaro y Yuririapúndaro. la colonización religiosa continuó con la construcción de iglesias en poblados como San Juan de la Vega y Valle de Santiago. Además se hicieron propietarios de haciendas agrícolas en Santiago, y ganaderas en Salamanca.

   "Para fines del siglo, la jurisdicción fue  convertida en Subdelegación de la Intendencia de Guanajuato, y todas las parroquias estaban secularizadas.

   "La organización económica de Celaya giraba alrededor del cultivo de granos principalmente, además contaba con cosechas de chile, olivos, parras y frutos de la tierra. También se propagaban bien la cría de ganado mayor y menor.


Poblamiento.

   "Para mediados del siglo XVI, la población indígena de la jurisdicción de Celaya estaba concentrada principalmente en los pueblos de Acámbaro y Yuririapúndaro, con habitantes otomíes y tarascos. Esta concentración la realizaron los frailes franciscanos y agustinos, quienes encontraron el territorio con pueblos casi desiertos, debido a la epidemia de Malazahuatl de los años 1545-48. Ellos congregaron a los indígenas de una gran número de pequeñas rancherías otomíes y tarascas en los pueblos principales, acatando la orden dada por el Virrey Don Luis de Velasco. Tiempo después, en los años setentas, los habitantes de la región volvieron a sufrir otra epidemia que los diezmó nuevamente. A consecuencia de esto se realizaron en Acámbaro nuevas reducciones al inicio del siguiente siglo.

   "En el siglo XVII la jurisdicción ofrecía un nuevo panorama en cuanto a la distribución de su población. Tenía pueblos que se habían levantado en las últimas décadas del siglo XVI; la población indígena y blanca iba en aumento, motivo por el cual el panorama económico también se modificó. Por un lado, la población blanca penetró con la ganadería en los pueblos de Acámbaro, Celaya, Apaseo, Salamanca y Yuririapúndaro. Y por otro, le la Villa de Celaya se percibió un incremento en la población indígena que trabajaba en las haciendas de la región. Ante lo anteriormente dicho, es posible pensar que el incremento de la población indígena en esa zona, se debió a que hubo emigraciones de otros pueblos, de la misma jurisdicción o de otras, en busca de nuevas fuentes de trabajo.


   "Para mediados del siglo XVIII, la población indígena se había recuperado y sobrepasaba en buena medida a la blanca y de castas. la distribución de los habitantes era la siguiente: Ceelaya concentraba el mayor número de personas con primacía indígena; la seguían en importancia los corregimientos de Apaseo y Yuririra, en el primero sobresalía la población indígena y en el segundo las familias españolas, mestizas y mulatas. Otra localidad que tenía más de cinco mil habitantes era Salvatierra, en la que predominaban los vecinos indígenas.

   "Ya casi para concluir el siglo, la población de la jurisdicción de Celaya registró un gran incremento, en el que el incremento de la población blanca y castas creció aceleradamente y logró rebasar a la indígena. Salamanca ocupaba el segundo lugar en total de almas. Salvatierra con el tercer lugar en importancia en cuanto al monto de población, y después de Celaya, era la que concentraba el mayor número de castas. Acámbaro era el pueblo de menor número de habitantes . Yuriria en el siglo XVI tenía habitantes indígenas solamente, pero a fines del siglo XVIII se convirtió en un pueblo donde predominaba la población blanca y de castas". 

Fuente:

Nettel Ross, Rosa Margarita. Colonización y poblamento del obispado de Michoacán. Periodo Colonial. Gobierno del Estado, Instituto Michoacano de Cultura. Morelia, 1990.

martes, 5 de marzo de 2013

1765: Una breve descripción de los pueblos y ranchos que rodean a la villa de Salamanca.

    Una visión un poco distinta a la que habitualmente hemos oído sobre Salamanca es la que encuentro en este relación elaborada en 1765. Nos dice del trabajo que realizaban muchos de los pobladores del norte del actual municipio en las haciendas carboneras instaladas en las proximidades de Guanajuato para surtir del demandante carbón para mantener las fraguas vivas, nos habla ya de Haciendas establecidas y de importancia, pues existían ya capillas, vicarías dependientes del curato de la villa de Salamanca; nos dice también de la pobreza que en que vivían los que fueran pueblos de indios y que poco a poco se integraban a la villa. Creo este es un documento que nos hará ver cuales eran los avances que en un siglo había en la región.

   "Ilustrísimo señor, mi señor:

   En cumplimiento de lo mandado por vuestra señoría ilustrísima en su superior despacho de veintunueve de marzo marzo del presente año de sesenta y cinco en que para llenar el católico deseo de su majestad demanda la descripción de este curato y sus distancias, salarios de sus respectivos ministros y obvenciones parroquiales.

   Debo decir a vuestra señoría ilustrísima que este curato de la villa de Salamanca contiene cuatro leguas de distancia por los vientos de oriente, poniente, y por sur y por norte, siete leguas a un rancho que nombran los Dos Ríos y en este viento a tres leguas  y más de distancia, está una hacienda nombrada Mendoza en que se dice misa todos los días de fiesta y donde concurren los del expresado rancho para oír misa y para la administración de los demás sacramentos; y a mayor abundamiento concurren también los tenientes de cura de eta cabecera cada cuando son llamados, aunque raras veces, así por ser corto el número de feligreses que contiene dicho rancho, como porque la mayor parte del año se retiran los más de sus habitadores a las carboneras con el destino de hacer carbón.

    "Los pueblos que contiene esta feligresía son tres: Santa María de Nativitas que está contiguo a la villa por el oriente; San Pedro, que asimismo está contiguo a la villa por el poniente y Santa Cruz de Baltierrilla que dista de esta dicha villa por el oriente dos leguas poco menos y contiene como trescientas cincuenta personas en sus ranchos adyacentes y dicho pueblo tiene una capilla de adobe ripiada por la parte de adentro y techada con tejamanil y un decente frontispicio de cal y canto. Tiene también de paramentos sagrados una casulla de raso encarnado, un cáliz y patena de plata, un frontal de raso, misal, alba, amito y manteles; todo decente a excepción del alba.

    "El pueblo de Santa María Natívitas con sus ranchos adyacentes contiene alrededor de cuatrocientas ochenta personas pocas más o menos causa de que algunos desamparan el pueblo y otras se agregan a él. Y tiene dicho pueblo una capilla grande de cal y canto con sus portadas de cantería. Y de paramentos sagrados tiene una casulla de raso encarnada y no más.

   "El pueblo de San Pedro tiene como doscientas personas grandes y pequeñas y tiene una capilla de adobe blanqueada por dentro sin paramento alguno sagrado y cuando se ofrecen en ésta y las capillas de los otros pueblos dichos, celebrar el santo sacrificio de la misa, se les ministra de la parroquia lo necesario de paramentos y vasos sagrados.

    "Los ministros de esta feligresía son el cura y sus dos tenientes. El salario de cada uno son trescientos pesos sin los manuales y un penitenciario que sólo sirve en el confesionario de adentro.

   "Todas las haciendas y ranchos que pertenecen a esta dicha feligresía son contenidos en el mapa adjunto.

    "Esto es, ilustrisimo señor, lo que ha entendido mi corta capacidad, debo informar según el tenor del decreto de vuestra señoría ilustrísima para que su alta comprensión, en vista de este manifiesto, providencie lo que tenga por más conveniente, pues aunque juzgo el no haber necesidad de ministro en la predicha distancia del norte por tener el auxilio de la hacienda de Mendoza que sólo dista tres leguas y más a la precitada ranchería de Dos Ríos, que es menos distancia de la que se previene su majestad (Dios le guarde) en su real cédula. Sin embargo si vuestra señoría ilustrísima tuviera por conveniente el que se establezca otro u otros ministros, lo pondré con obra con la rendida obediencia sin que para esto se llegue al real erario ni vuestra señoría ilustrísima erogue cantidad alguna de las que promete en su superior decreto, llevado del celo del bien espiritual de las almas e innata pública generosidad.

   Dios Nuestro Señor Uno y Trino guarde la importante vida de vuestra señoría ilustrísima en perfecta salud los muchos años que le ruego. Salamanca y agosto 19 de 1765.

Ilustrísimo señor, mi señor.
   A los pies de vuestra señoría ilustrísima su más reconocido siervo, súbdito y obligado capellán que le venera.

Bachiller Pedro José Fernández de Agreda. (Rúbrica)

Fuente:

Mazín Gómez, Oscar. El Gran Michoacán. Cuatro informes del obispado michoacano 1759-1769. El Colegio de Michoacán. Zamora, 1986.
 

lunes, 4 de marzo de 2013

El hospital de indios de la Limpia Concepción en la villa de Salamanca.

    Quizá este pudiera ser uno de los artículos más importantes de este Blog. Lo digo por su nombre: El Señor del Hospital. Nombre que asociamos todos los que somos originarios del Bajío, especialmente los salmantinos, con la imagen del Cristo negro que lleva es nombre precisamente, el ser del Hospital. El hospital no como el término que entendemos en la actualidad de nosocomio, sino de la hospitalidad. Sabemos, los de Salamanca, que hubo allí, siguiendo las ordenes de don Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoacán, un hospital de indios. Creemos que su advocación estaba puesta en la Asunción de María pero eso, al parecer es un error pues la advocación a la que estaban puestos todos los hospitales de indios en el obispado michoacano eran a la Inmaculada Concepción de María, esto por disposición del propio tata Vasco. El documento que ahora vemos nos da las pruebas necesarias para sustentar que el dato que hemos mantenido es erróneo, el templo que conocemos como Expiatorio no llevó el nombre original de Capilla de la Asunción, sino Capilla de la Inmaculada Concepción
.
   "Como es sabido, en el obispado de Michoacán la fundación y organización de los hospitales comunales y organización de los hospitales comunales tuvo sus orígenes en el siglo XVI, gracias a la labor desplegada tanto por el obispo Vasco de Quiroga como por los misioneros de las órdenes religiosas de San Francisco y San Agustín. Dichos hospitales, entendidos en el amplio sentido de la palabra no solamente eran lugar de reposo y curación para los enfermos sino también servían como centros de atención para los pobres y desvalidos, lugar de hospedaje para los forasteros, recinto oficial de las autoridades civiles en los pueblos indígenas y centros en torno al cual se organizaba y giraba el culto y la religiosidad e toda la comunidad.

    "En este sentido, para el siglo XVII observamos que a pesar d los claros síntomas de decadencia y pobreza que se vivían en varios pueblos y comunidades indígenas de Michoacán, la organización y el funcionamiento de sus hospitales permanecía casi igual que en el siglo XVI, tan es así que  ese era tal vez el aspecto con el que mayor orgullo se describía la vida cotidiana de los pueblos en todas y cada una de las relaciones que hemos venido analizando. Por ejemplo, basta citar el breve texto escrito por el obispo Covarrubias en su relación de 1619, donde dice: (1)

   "Que en cuanto los pueblos de los indios de este obispado, así grandes como pequeños, cabeceras y sujetos, todos tienen un hospital y los bienes de él son de a comunidad de todo el pueblo, porque todos en común acuden a hacer sementeras para el sustento de los pobres, y de lo que de esto sobre, se gasta en pro y utilidad del propio hospital. Y asimismo, acuden a la guarda de los ganados menores de que se sustentan y esto con gran voluntad y devoción curándose en cada uno de todas enfermedades; sirviendo en ellos por semanas por naturales, así hombres como mujeres, en que se aventaja este obispado a todos los demás de esta Nueva España, pues en ninguno de ellos se halla semejante instituto, caridad y devoción, teniendo salas divididas para mujeres y hombres.

    "Y la advocación de todos es de la Limpia Concepción, a quien tienen  tal afecto y devoción, que en procesión llevan la imagen los sábados por la mañana, las mujeres en hombros, con guirnaldas en la cabeza, a la iglesia, a donde se dice y ellos oyen la misa de Nuestra Señora, pagando la limosna de la que recoge y junta el hospital. Y con el mismo orden, cantando himnos en su lengua -en que están traducidos todos los que canta la iglesia-, vuelven su imagen a la capilla del hospital, que en general son todas tan adornadas y curiosas en lo material que haya alguna que pudiera servir de principal iglesia de otras partes". (2)

   "Otro elemento integrador de la sociedad colonial, inspirado al igual que los hospitales en la advocación religiosa, fue la cofradía. En este sentido, poco cabe dudar que durante el siglo XVII las cofradías se erigieron como elemento más importante de integración entre los diferentes grupos sociales de la colonia y que su número aumentó cosiderablemente en unos cuantos años.

   "Al menos para el caso del obispado de Michoacán tenemos que, hacia 1619 -según la relación del obispo Covarrubias-, había un total de 30 cofradías en todo el obispado, y todas ellas funcionaban solamente en las ciudades de Pátzcuaro y Valladolid, las villas de San Miguel, Celaya y Colima, y el real de minas de San Luis Potosí. Estas cofradías eran en general pobres o "de limosna" excepto la del Santísimo Sacramento, que funciona en la Catedral de Valladolid, y la del Tránsito, que existía en la villa de Celaya, cuya renta ascendía a más de dos mil y tres mil reales, respectivamente, mientras que "en los demás lugares (del obispado), por ser cortos y las limosnas muy pocas (cofradías) no las hay.

   "Sin embargo, ya para la segunda mitad del siglo XVII -de acuerdo con el estudio de Alberto Carrillo Cázares-, había más de 240 cofradías, tan sólo en 50 de los más de 120 partidos eclesiásticos en que se dividía el obispado. Dichas cofradías se encontraban bajo las más diversas advocaciones y sus rentas y bienes ascendían en muchos de los casos a varios miles de pesos, lo que nos demuestra su gran importancia tanto en el sentido religioso, como económico y social". (3)


Fuentes:

1.- León Alanís, Ricardo. Los hospitales y cofradías: Factores de integración Social. El obispado de Michoacán en el siglo XVII. Un análisis global a partir de cuatro descripciones generales. Novohispania. No. 2. UNAM. México, 1996. p.246

2.- Covrrubias, Baltazar. Relación del obispado de Michoacán dirigida al rey por el obispo Baltazar de Covarrubias de Michoacán 1619. p.159. Citado por León Alanís, Ricardo en Los hospitales y cofradías... p.p. 247-248

3.- León Alanís, Ricardo. op. cit. p. 249

sábado, 2 de marzo de 2013

1760: La Alcaldía Mayor de Celaya, de la que dependía la villa de Salamanca.

   Este dibujo es quizá uno de los más antiguos que hay del cerro del Culiacán, el que domina todo el panorama de la parte este del Estado de Guanajuato. Leyendo a Oscar Mazín es que encontramos algunos datos escuetos sobre Salamanca hacia 1760, cuando las haciendas estaban ya conformadas.

   "La poblacion de las ciudades no contrastaban tan marcadamente como hoy respecto al número de habitantes de las zonas rurales. En toda la jurisdicción de Acámbaro había en 1754 18,500 habitantes mientras que en la ciudad de Celaya sólo encontramos 15,000 en 1760. El recién secularizado curato de Yuririra estaba caracterizado por la gran dispersión de sus pueblos y casi ochenta puestos de indios; en 1760 lo habitaban  10,000 personas mientras que en Salvatierra y Salamanca tenían 10,000 y 9,000 respectivamente. Y es que  casi no existía división entre el campo y la ciudad: éstos se interrelacionaban. Las haciendas y pueblo de Chamacuero (actual Comonfort) en 1765 contaba con 10,300 personas mientras que la congregación de Valle de Santiago era habitada por más de 6,000 adultos en el mismo año. Casi 79,000 habitantes en una alcaldía tan poblada como las de Guanajuato y San Miguel el Grande juntas". (1)

   En el mismo libro, un poco más adelante aparece una relación elaborada el 16 de junio de 1760 en la que nos dice las poblaciones que formaban parte de la Alcaldía Mayor de Celaya. En ese documento recordarás que menciona que el vicario 'in capite' juez eclesiástico sustituto recibió dos despachos, uno para que se celebren las exequias fúnebres del rey Fernando VI y el otro "para que yo informe a la grandeza de vuestra señoría ilustrísima los lugres o pueblos de que se compone ese curato. A qué audiencia toca con su jurisdicción o si pertenece al marquesado del Valle. En qué pueblos son los que contribuyen, para lo cual se le notifiquen a este alcalde mayor para que declarase sobre el asunto y los demás puntos que contiene la carta inserta en dicho despacho superior de vuestra señoría ilustrísima, a quien en muestra de mi debido obedecimiento pongo en su soberana comprensión que in cotinenti se sacó testimonio de ellos, autorizados en forma, así para remitirlos con toda puntualidad al derrotero y lugar que se asienta en sus márgenes como para su más exacta observancia". (2)

   Lo que entendemos en el documento es que, al ser Celaya la Alcaldía Mayor, era allí que se recababan los   tributos que cada una de las poblaciones tenía obligación de entregar a las arcas reales, enumera a los poblados que dependen del curato de Celaya, así como los de la región, dentro de la cual se encuentra la villa de Salamanca:

   "Y el otro alcalde mayor quien respondió que esta ciudad y su jurisdicción está sujeta a la real audiencia de esa Nueva España en cuyas cajas reales pone la importancia de los tributos como se deja ver en su respuesta que a continuación del testimonio enunciado remito a la secretaría de cámara y gobierno de vuestra señoría ilustrísima, haciéndole presente (lo siguiente):

   Esta ciudad y los lugares de que se compone el cuarto pagan tributo los individuos a quienes les toca y son los siguientes, siendo de advertir que sirven de ayudas de parroquia: Señor San José de los Amoles, San Bartolomé del Rincón, San Miguel Octopan, San Juan de la Vega, Santa Cruz y Santiago Neuttla. Asimismo, este alcalde mayor recauda tributos en el pueblo de Apaseo y su jurisdicción, compuesta además de las haciendas y rancherías de San Bartolomé de Aguas Calientes, Ixtla y San Pedro Tenango. Idem en el curato de San Francisco Chamacuero y sus anexos. Idem en Salvatierra, Menguaro y otro pueblo pequeño. Idem  en Acámbaro, también curato aparte que tiene tres pueblos pequeños y uno grande que es ayuda de parroquia  nombrada Xerécuaro y que tiene inmediatos seis pueblos pequeños". 

   "Idem en la villa de Salamanca y Valle de Santiago con dos pueblos; asimismo, curatos diversos. Idem en el de Yurirahpúndaro cuyo distrito y administración además de otras poblaciones como son rancherías y haciendas , se compone de ocho pueblos pequeños. También reconocen a dicha real audiencia de México y en sus cajas reales han puesto los alcaldes mayores que han sido y el presente, los efectos de dichos tributos.

   Todo le consta al informante, quien puede asegurar a vuestra señoría ilustrísima como oriundo que es de esta ciudad, no advertir en el particular a más de lo que supramencionado, cosa digna que me pueda sufragar o sea congruente a los reales designios de su majestad.

   La Divinidad guarde la importantísima vida de nuestra señoría ilustrísima para bien de esta santa iglesia y de toda su diócesis prolongados años. Celaya 16 de junio de 1760. A los pies de vuestra señoría ilustrísima rendido criado.

Manuel de Agramont (Rúbrica).
Ilustrísimo señor doctor don Pedro Anselmo Sánchez de Tagle. (3)

   Así pues, luego de leer este documento, entendemos que los habitantes tributarios de la  villa de Salamanca pagaba dependían para este fin de la Alcadía Mayor de Celaya. Para leer más sobre las funciones de Corregidores y Alcaldes Mayores, entra aquí.

Fuente:

1.- Mazín Gómez, Oscar. El Gran Michoacán: Cuatro informes del obispado michoacano. 1759-1769. El Colegio de Michoacán. Zamora, 1986. p. XIII.

2.- Mazín Gómez. op. cit. p. 75

3.- Mazín Gómez. op. cit. p. 76

viernes, 1 de marzo de 2013

El corregimiento de Yuririahpúndaro hacia el año de 1580.

    Encontramos documentos más antiguos que hablan no precisamente de Salamanca o de la villa de Salamanca, tampoco de Xidóo, sino de un pueblo llamado Sirándaro el cual me causa cierta inquietud ya que esta denominación la había visto anteriormente en el libro de Peter Gerhard, su Geografía histórica de la Nueva España. Ese artículo lo puedes leer completo aquí. En él aclaramos dos cosas; la primera, que la palabra tiene origen tarasco o phurépecha, la otra que el Sirándaro que existe en la actualidad, es una población del estado de Guerrero y se escribe con z: Zirándaro. Su ubicación es justo en el límite de los estados de Guerrero con Michoacán, que lo forma el río Balsas. La razón que tuvo el historiador para decir que la villa de Salamanca se asentó en lo que era Barahona o Sirándaro aun no logro saberla.

    Pero no sólo hemos tenido referencias de Salamanca con ese nombre phurépecha, pues en la merced que el virrey conde de Monterrey da para la fundación de la villa se menciona que "en la parte y lugar donde se ha de hacer la saca de agua del dicho río que es donde llaman Rincón de Alonso Hernández junto a Surumutaro y por nuevo nombre se le dio, Rincón de San Bartolomé..." (1) Esto que se escribió como referencia de un punto cercano al río Lerma, entre las Adjuntas y el Arroyo Feo llevó ese nombre, que en la lengua original se escribe como Tzurumútaro que quiere decir 'hierba con la que se hacen cordeles'. Así pues, será bueno que agreguemos a nuestro acervo de los nombres anteriores al de Salamanca y Xidóo, el de Tzurumútaro y Sirándaro.

   En esta antigua relación emitida "en la villa de Nuestra Señora del Concepción de Celaya, a los quince días del mes de Junio de mil quinientos y ochenta años" vemos aparecer el nombre de Sirándaro refiriéndose a una congregación dependiente de Acámbaro. Al ver esta fecha, 1580, y las referencias que hace Gerhard son precisamente de ese tiempo por lo que, supongo, es la base que tiene para referirse a Salamanca como Sirándaro. Pero ese Sirándaro lo ubica en lo que sería luego el vaso de la laguna de Yuriria, como lo podemos ven en la imagen de arriba en donde anota que "(en la laguna) Sirandaro, Ahao, Xanaquao".

   El documento es una descripción muy general de la parte física de las tres regiones conocidas bien por ellos ya que fue por ahí donde se dio la penetración  española a lo que hoy conocemos como Estado de Guanajuato. Celaya, Acámbaro y Yuriria son las ciudades que describieron, incluidos en ellos los nombres de pueblos, ranchos, villas y estancias que había en el momento. Transcribo solamente la de Celaya, debido a que las otras dos repiten casi lo mismo, de ese modo nos daremos una idea de cómo fue que describieron los sitos, si bien no en Salamanca, sí cercanos -35 kilómetros- de ella en el siglo XVI, específicamente en el año de 1580. Para ubicarnos mejor en el tiempo, 1560 es considerado el año de llegada del Cristo negro del Señor del Hospital, tiempo en el que había ya los pueblos de indios de San Juan de la Presa, que se dice se refería a él como Xidóo; y Nativitas, además de la siempre mencionada Estancia de Barahona. Quizá se mencione algo de Salamanca en el partido correspondiente a Guanajuato o León, eso será tarea de averiguar. Me permito hacer la transcripción al lenguaje actual con el fin de hacerlo más legible.

   "...Yo, Cristóbal de Vargas Valdéz, alcalde mayor de la villa de Celaya, corregidor del pueblo de Yuriria y justicia del pueblo de Acámbaro, por su majestad, en presencia de Domingo de Silva y de Hernando de Peralta, alcaldes ordinarios de la dicha villa y en cumplimiento de la instrucción de su Majestad, misma que me fue entregada por Gordián Cassasano, contador y administrador de la Real Alcabala de esta Nueva España, hice la relación siguiente en lo tocante a la villa de Celaya.

   La villa de Celaya está en términos del pueblo de Acámbaro. Se clima es templado, algo más caliente que frío; es tierra seca y de pocas aguas, aumentando en los meses de junio, julio, agosto y septiembre, los vientos son suaves y así se mantiene la mayor parte del año. Es tierra llana, hay abundancia de unos árboles llamados 'mezquites'. Está asentada en un rincón que hace la junta de dos ríos, uno que viene de de la villa de San Miguel que corre de norte a sur y, otro, que llaman Apaseo que corre del este al sureste, siendo aprovechados por los vecinos de tal manera que con ellos riegan sus labores y tierras de pan, de manera que cosechan entre diecisiete y dieciocho mil fanegas de trigo. Hay abundancia de pastos para el ganado, es tierra fértil para frutos traídos de España, como lo son: duraznos, membrillos, granadas, uvas, higos y otros. Se dan todo tipo de legumbres, así como trigo y maíz.

   En el mes de junio no hace sombra al mediodía (*). Se localiza a treinta y cinco leguas de la ciudad de México hacia el este y a siete leguas de la villa de españoles de San Miguel en rumbo norte, que es tierra llana.

    Fue poblada en el años setenta por mandato de don Martín Enríquez, virrey que fue de la Nueva España. Comenzó a poblarse con tres o cuatro vecinos, hoy tiene sesenta. Se llama Celaya por Juan de Cueva, secretario de la gobernación de esta Nueva España, y por ser él natural de Celaya, en las montañas de los reinos de Castilla. Está asentada en un llano y la traza de sus calles son anchas y derechas, corriendo del este al oeste, cruzadas del norte al sur, con su plaza grande. Tiene un monasterio de la orden del Señor San Francisco en el cual residen normalmente cuatro religiosos. 

   Tiene en rededor las poblaciones de indios, sujetos a la cabecera de Acámbaro, de acceso fácil por caminos planos. El pueblo es sano y de buena temperatura como ya se dijo, está a unas dos leguas de una serranía llamada de Juan Martín y Barajas y de la Sierra de Santa María, las cuales se dirigen hacia el sur. Como ya se mencionó, está entre los ríos de San Miguel y de Apaseo, desde allí están las casas a un tiro de piedra; el de San Miguel está a media legua. Hay cuatro molinos de pan para el servicio de la población, los cuales son aprovechados por la buena cantidad de trigos que se recogen, como ya se ha dicho.

   "Los árboles que hay en la comarca son, en el mencionado río Apaseo, muchos sabinos de los que se aprovechan sus maderas para sus casas, hay gran cantidad de unos árboles silvestres llamados mezquites, que dan una fruta en vaina, como algarrobas de España, que son muy buenas para comer tanto para los hombres como para el ganado vacuno, del cual hay mucho en los términos de la villa, de tal suerte que cuatro leguas en rededor se hierran cada año veinte mil becerros. 

   Se da cualquier árbol de cultivo. Se da mucho trigo y maíz y cualquier hortaliza, todo ello sirve para sustento de los vecinos. Hay lobos y zorros grandes que por acá llaman coyotes, los cuales son dañinos para el ganado. Las ropas y algunos productos viene de la ciudad de México en recuas. Las casas están hechas de adobes y cubiertas de buenas vigas  y tablas y de tejas para que no les pase el agua. Los negocios que aquí se hacen es la venta de harina, además de llevarla a vender a otras partes.

   Celaya está dentro de la diócesis del Obispado de Michoacán, y está a diecisiete leguas de la catedral, localizada hacia el sur, se camina por tierra llana. El monasterio de la orden de San Francisco, donde residen cuatro religiosos, fue fundado por mandato del virrey don Martín Enríquez de Almanza." (1) 

   El documento continúa haciendo una descripción de Acámbaro, en él se anotan los datos, como los de Celaya, relacionados con aguas, población, antecedente de su fundación, montañas y cultivos, no lo transcribo completo porque sería alargar mucho sobre datos que no difieren en mucho de los que ya vimos. En el punto relacionado a su población encontramos algo que nos da la idea de que la importancia administrativa de Acámabaro era superior a la de Celaya:

   "Es provincia dos mil seiscientos vecinos, antes estuvo más poblada y, por causa de una peste que hubo en toda la Nueva España hace algo así como cuatro años, fue disminuyendo hasta bajar a la cantidad mencionada. Estos pobladores están congregados en pueblos formados de calles, casas e iglesia, de manera que garanticen una permanencia. Son gentes de buena razón. Los indios son de razonable entendimiento, inclinados al vicio de la embriaguez. Viven del cultivo de la tierra, algunas veces sirven de jornaleros a españoles que les pagan por su trabajo. Son cuatro las lenguas que se hablan: chichimeca, otomí, mazahua y tarasca. La tarasca es la más difundida". (3)

   Continúa el documento con más detalles de la vida cotidiana, de la razón del nombre de esta localidad y da un listado de lo ranchos o congregaciones "sujetos a este dicho pueblo de Acámbaro" pues "este dicho pueblo de Acámbaro cae en la jurisdicción del corregimiento del pueblo de Yuririahpúndaro y dista la una cabecera de la otra siete leguas". Es entonces que hace un listado de cada uno de los asentamientos que hay en la jurisdicción. Menciona estancias y villas, no dice la categoría de las demás nombres, igual son ranchos que congregaciones que caseríos. A fin de ubicarlos mejor, doy en la primera columna el nombre que aparece en el documento y en la segunda el nombre actual. (4)

1.- Tarandaquao - Tarandacuao, Guanajuato.
2.- Tepaqua - ¿?
3.- Chamaquero - Comonfort, Guanajuato.
4.- Menquaro - Eménguaro, municipio de Acámbaro, Guanajuato.
5.- Paroaqua -  Puruagua, municipio de Jerécuaro, Guanajuato.
6.- Chopiquaro - Chupícuaro, municipio de Acámbaro, Guanajuato.
7.- Piritzeo - Se integró a la ciudad de Acámbaro, Guanajuato.
8.- Yramoco - Iramuco, municipio de Acámbaro. Guanajuato.
9.- Vrireo - Urireo, municipio de Salvatierra, Guanajuato.
10.- Chochones - San Andrés, actual Salvatierra, Guanajuato
11.- Xerecuaro - Jerécuaro, Guanajuato.
12.- Acambaro - Acámbaro, Guanajuato.
13.- Laborranca - Hacienda La Barranca, municipio de Jerécuaro, Guanajuato.
14.- Aguas Calientes - Se integró a la ciudad de Acámbaro, Guanajuato.
15.- San Agustin  - San Agustín, municipio de Acámbaro, Guanajuato.
16.- Apaseo - Apaseo el Grande, Guanajuato.
17.- San Pedro - San Pedro de los Agustinos, municipio de Jerécuaro, Guanajuato.
18.- San Miguel - Quedó dentro de la presa de Solís, municipio de Jerécuaro, Gto.
19.- Santiago - Se integró a la ciudad de Jerécuaro, Guanajuato.
20.- San Lucas - Ex hacienda de San Lucas, municipio de Jerécuaro, Guanajuato.
21.- San Francisco - ¿?
22.- San Gerónimo - ¿?
23.- San Pedro Vecoreo - Ucareo, municipio de Zinapécuaro, Michoacán.
24.- Labor de Apaseo el Alto - Apaseo el Alto, Guanajuato.
25.- Acanbaro - Acámbaro, Guanajuato.
26.- Toquaro - San Mateo Tócuaro, municipio de Acámbaro, Guanajuato.
27.- Los Pescadores - Desaparecido, municipio de Acámbaro, Guanajuato.
28.- Nacaztepeque - Se integró a la ciudad de Tarandacuao, Guanajuato.
29.- Contepeque - Contepec, Michoacán.
30.- Pirihtsio - Se integró a la ciudad de Acámbaro, Guanajuato.
31.- San Juan Tehpaqua - Se integró a la ciudad de Acámbaro, Guanajuato.
32.- Vatzaquao - Se integró a la ciudad de Acámbaro, Guanajuato.
33.- Xanaquao - Desaparecido, estaba en lo que hoy es la laguna de Yuriria.
34.- Sirandaro - Desaparecido, estaba en lo que hoy es la laguna de Yuriria.
35.- Cachandurio - ¿?
36.- Paraquaro - Parácuaro, municipio de Acámbaro, Guanajuato.
37.- Santa María - Se integró a la ciudad de Celaya, Guanajuato.
38.- La Estancia de Tarimoro - Tarimoro, Guanajuato.
39.- Huripitio - Uripitío, municipio de Maravatío, Michoacán.
40.- Cusinjo - Cuhnio, municipio de Yuriria, Guanajuato.
41.- Catsirehpo - Estaba en Yuriria, Guanajuato.
42.- San Pedro - ¿?
43.- Villa de Salaya - Celaya, Guanajuato.
44.- Apatsio - Apaseo el Grande, Guanajuato.
45.- Portesuelo - Estaba en Acámbaro, Guanajuato.
46.- Coroneo - Coroneo, Guanajuato.

Podemos concluir, ya que el documento es muy claro en cuanto a la ubicación de los pueblos del Corregimiento de Yuririra, que todos son los de la parte este del actual estado de Guanajuato, y algunos que  están en el noreste de Michoacán. Por lo tanto el Corregimiento al que Salamanca pertenecía era el de Guanajuato o, en todo caso el de León.

Fuentes:

1.- De Solano, Francisco. Normas y leyes de la ciudad hispanoamericana 1601-1821. Biblioteca de Historia de América, T-II. Consejo Superior de Investigación Científica. Madrid, 1999. p19

2.- Ochoa S. Alvaro y Sánchez D. Gerardo. Relaciones y memorias de la Provincia Michoacana 1579-1581. Universidad Michoacana. Morelia, 1985. pp. 125-127.

3.- Ibid. p. 129

4.- Ibid. p. 128