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jueves, 14 de agosto de 2014

Lo ocurrido luego de la ejecución de Tomasa Esteves. A manera de Epílogo.

   El tratar de estudiar y esclarecer ciertos hechos que la historia registra que, con el paso del tiempo se vuelven los hitos en la memoria colectiva de los habitantes de las poblaciones se vuelve cosa complicada cuando encontramos pocas líneas escritas antes, durante y luego de los acontecimientos. Tal es el caso de lo ocurrido con María Tomasa Salvadora Esteves Frias, que era el nombre completo de la heroína salmantina ejecutada el 8 de agosto de 1814. De ella mucho se ha escrito, especialmente de su belleza, llegando al extremo de calificarla como La Friné Mexicana. Eso de "su belleza" lo genera Agustín de Iturbide al escribir en su diario que era "de bella figura", no dice más, y eso fue suficiente para que una buena docena de historias surgieran al paso del tiempo en torno a esta mexicana común y corriente que participó, con valentía y en lo que ella pudo hacer, durante la guerra de Independencia. Pero vamos por partes y veamos como se dieron los hechos.

   No sabemos desde cuando ella comenzó a participar al lado de los insurgentes. Sabemos que para 1814 contaba 18 años, esto quiere decir que nació en 1796, la fecha exacta no la sabemos, tal vez fue en abril pues al ver los registros de bautismo encontramos muchas personas de nombre Tomás en ese mes, consideremos que en el santoral hay el vetus y el novo ordo, lo cual quiere decir que ciertas festividades de ciertos santos han do modificándose al paso del tiempo. Santos de nombre Tomás hay dos: el de Aquino, cuya festividad es el 7 de marzo y el Apóstol que el vetus ordo lo establece el 21 de diciembre, pero ella llevaba un segundo nombre, el de Salvadora cuya festividad es el 18 de marzo. Estas posibles fechas las anoto debido a que era tradición en México y en el mundo católico en general, llevar el nombre del santo en que se nacía. 

   El 31 de julio de 1814, Agustín de Itrubide se encontraba en Salamanca, estaba detenido debido a que durante varios días azotaba un temporal en la región del Bajío y la conducta que venía de la ciudad de México con tabaco para ser vendido en la intendencia de Guanajuato, así como armas dirigidas para los realistas en Guadalajara, todo ello se encontraba detenido en Querétaro, los lodazales impedían continuar la marcha. Recordemos que un punto en donde los encharcamientos eran fuertes se localizaba entre Apaseo y Celaya, por donde cruzaba el río de La Laja, razón por la cual Tresguerras construyó allí un puente. Mientras que, el convoy que llevaría plata de Guanajuato a México seguía esperando a que mejoraran las condiciones del camino. Iturbide estaba en Irapuato y el día 13 llega a Salamanca, ya para el 26 anota que el río se ha desbordado al grado tal que las calles se han vuelto navegables. Y ocurrió que el 31 un desertor se le apersona, uno de esos que había sido convencido de cambiarse del bando realista al insurgente y es por él que se entera que en el pueblo de Valtierrilla son varios los desertores que, además, se dedican a robar los convoyes del rey. Esa misma noche Iturbide ordena que sean buscados esos desertores, la orden la lleva a cabo el Jefe de Patriotas de Salamanca, Ignacio García. La operación fue rápida y efectiva pues, al día siguiente son aprehendidos tres de ellos y allí mismo, en Valtierrilla se les abre juicio, ellos confiesan que es una mujer la que se encarga de convencer a los realistas para que pase al bando insurgente, confiesan, además que se encuentra en al Villa.

   El viernes 5 son ejecutados los tres desertores, uno de ellos es paisano, es decir, civil, los otros dos pertenecían a la tropa realista. Son fusilados y sus cuerpos enterrados en el cementerio que se localizaba a un costado del Santuario de Guadalupe. Ocurría algo en ese tiempo en el que la presencia de la iglesia era fuerte y lo establecido por ella se seguía al pie de la letra. Ese fin de semana se daban dos fiestas de guardar, una, la del sábado 6, que era el día de la Transfiguración, la otra, el tradicional Domingo. Sin embargo el Jefe de Patriotas de Salamanca trabajó ese día y localizó a la mujer encargada de seducir a la tropa. Por seducir debemos entender que ella se encargaba de convencer a los soldados realistas que era mejor pelear por la independencia de México que seguir bajo el dominio español. No sabemos cuando es aprehendida Tomasa Estéves, lo que si sabemos es que fue fusilada el 8 de agosto, según lo asentó el cura Zenón en el Libro de Defunciones y no el 9 como Iturbide lo anotó en su diario.

   Todo indica que lo sucedido ese día en Salamanca era algo tan cotidiano y habitual, que el mismo Iturbide anota en su diario que: "Martes 9.- Fue pasada por las armas la mujer seductora, cuya cabeza se ha puesto en la Plaza Pública. A las cinco de la tarde llegó el Teniente Coronel Manuera con la tropa y mulas del convoy". Consumatum est, podríamos agregar... Al día siguiente, miércoles 10 de agosto, sale Iturbide rumbo a Irapuato para luego continuar a Silao. Llegará a León y desde allí distribuirá el tabaco y enviará las armas a Guadalajara; allí permanecerá hasta el 22 y el 25 enfilará a San Miguel el Grande, pasando por Salamanca el 27, todo el grupo de jinetes se dirigen a esa población en donde hay pastos, pues, por Salamanca el lodazal los anuló. De San Miguel el Grande continuará más adelante a la Hacienda de Villela, en donde esperará el envío de los convoyes que contienen plata y una cantidad exorbitante de lana, sebo y aguardiente que entregarán, en parte en Querétaro y luego en la ciudad de México.

   Villela era punto estratégico en el Camino Real, pues estaba a corta distancia de San Luis Potosí y de allí partiría rumbo a Querétaro. Será en Villea, el 14 de septiembre de 1814 que envíe su parte al virrey Calleja, notificando, entre otras cosas, lo siguiente:

   Algunos días después, el enorme convoy que salió de San Luis Potosí, más lo que esperaba en Villela, que había sido enviado de San Miguel será despachado para que llegue a Querétaro el 23 de septiembre. Un convoy que era en verdad monumental pues, según lo anota Iturbide, eran seis mil las mulas cargadas más 21 mil los carneros que les seguían.... ¿Nos cabrá en la mente una imagen de esta dimensión? ¿Seis mil mulas, quizá en tres hileras, es decir dos mil en cada una? ¿Nos cabrá en la mente una escena en donde dos mil mulas ocupando un espacio de dos metros cada una, sumando cuatro kilómetros? Agreguemos los arrieros, y, más aun, agreguemos esos 21,000 carneros al final.... Así era la vida cotidiana durante la guerra de Independencia.








   Y si, por mera casualidad te estás preguntando que de dónde salió lo del María Tomasa Salvadora Esteves Frías, en esta parte de las Amonestaciones matrimoniales, declara ser española, natural de esta Villa y tener quince años. Hija de José Rufino Estebes y de Ma. Leonarda Frias. Ella, Tomasa, casa con Domingo Salas el jueves 29 de Agosto de 1811.

   Quiero agradecer al Alcalde de Salamanca, Justino Arriaga Rojas y a la Casa de la Cultura, encabezada por Concepción Rojas Moret la confianza en mí depositada para ser el ciudadano salmantino que comparta la información existente de María Tomasa Salvadora Esteves Frias con todos los interesados y, de una buena vez dejar recuperada la verdadera imagen de una trascendental salmantina, ejecutada en aras de la Independencia de nuestro país. Esto a doscientos años de los hechos.

sábado, 21 de junio de 2014

1814: Quien era quién en términos militares en la Villa de Salamanca.

   Finalmente logro encontrar el segundo tomo de la Correspondencia y Diario Militar de Agustín de Iturbide, en el cual vienen anotados los hechos ocurridos en 1814, año crucial para Salamanca pues es cuando Tomasa Estéves es descubierta, aparentemente sometida a juicio, sentenciada, fusilada, decapitada y enterrada... todo ocurrido entre el 4 y el 9 de Agosto de ese año.

   En los meses anteriores a la ejecución de Tomasa Estéves hubo muchos ajustes en las tropas de Iturbide en todo lo que era la jurisdicción de la Intendencia de Guanajuato y en toda el área asignada a él. Dentro de los cambios se dan nuevos nombramientos a los jefes de las tropas asentadas en la Villa de Salamanca, se volvieron a privilegiar a los Iruela, compadre y ahijado de Iturbide. Esto aumenta la sospecha de que eran ellos quienes vigilaban los intereses personales de Iturbide el cual, asentado en sus reales, controlaba para su propio beneficio el tránsito de las mercancías que iban y venían de la ciudad de México rumbo al norte y viceversa, todo oculto entre las conductas que iban cargadas de plata de las minas de Guanajuato como, en ocasiones, de Zacatecas y San Luis. Los cambios se dieron de la siguiente manera:

 
"Excelentísimo Señor:

   Con el oficio de V.E. de 22 de Mayo próximo pasado, recibí el despacho de Teniente de dicho Cuerpo, Don José Francisco Rubio, y orden para que proponga para Oficial al Cadete de Celaya, Dn. Manuel de Arroyo; al primero le remitiré oportunamente su despacho, y al segundo le propondré para Subteniente en cuanto me vengan las noticias conducentes de la Mayoría General del Cuerpo. De la misma manera daré a nombrar a V.E., las gracias al Capitán de Patriotas de Guanajuato, por lo bien que se portó en la expedición en la serranía de aquel Real, y yo doy a V.E. muchos años, Celaya. 7 de Julio de 1814. A las seis de la mañana. -Excelentísimo Señor. -Agustín de Iturbide. -(Rúbrica.) -Excelentísimo Señor Virrey Don Félix María Calleja.
   
   En el siguiente documento vemos los cambios específicos dados en Salamanca, esto ocurre el 14 de Julio que Iturbide lo notifica a Calleja, pero, como era su costumbre, los cambios los daba, aunque no se hubiera recibido aun la aprobación del Virrey, por lo cual podemos asegurar que todas las personas que aparecen mencionadas en el siguiente documento fueron quienes conocieron a Tomasa Estéves, en el entendido de que por "conocer" quiero decir que la vieron, alguno de ellos fue quien hizo la anotación de que era una mujer bella, ¿quién habrá sido? No lo sé.

Exclentísimo Señor:

     He dado el último arreglo a las Compañías Patrióticas de esta Villa, y para la 1ª de Infantería de paga, he nombrado Capitán, al Teniente que lo era de la misma, D. Celso de Iruela y Pamplona: para Teniente al que lo era de Caballería, D. José María Pernas, y para Sub Teniente al Sargento 1º D. Manuel Rangel.
   Para la 2º Compañía de Infantería sin paga de Capitán a D. Pablo Gallardo: para Teniente a D. Crescencio Rodríguez, que obtenía este empleo anteriormente, y para Subteniente a Don José María Fonseca.
    Para la1ª Compañía de Dragones de paga, de Teniente al Sargento de la de Voluntarios de Celaya, Dn. Juan Zárate, no teniendo por conveniente por ahora hacerla para el empleo de Capitán y Alférez.
   Para la 2ª de Voluntarios de Caballería sin paga, para Capitán al que lo era anteriormente, D. Ignacio García: para Teniente a D. Domingo García.
   Para la Artillería, de Teniente a D. Joaquín Gómez.
   Lo que pongo en conocimiento a V.E. para que si es de su Superior aprobación se digne mandarme los correspondientes Despachos. -Dios guarde a V.E. muchos años. Salamanca, 14 de Julio de 1814. -Excelentísimo Señor. -Agustín de Iturbide. -(Rúbrica.) Excelentísimo Señor Virrey D. Félix María Calleja.

   En el parte que envía Iturbide a Calleja fechado en la Hacienda de Villela el 17 de septiembre de 1814, concentra todo lo ocurrido en los primeros días del mes de Agosto de ese año; anota sobre los detenidos en Valtierrilla, dos desertores y un paisano. Los desertores eran Miguel Yáñez y José Esquivel, tal vez ellos habían sido seducidos por Tomasa Estéves. Aunque son anotados como desertores y no traidores, la duda queda. El tercero de los aprehendidos y fusilados, se anota como Eustaquio Hernández, pero, como ya lo vimos, en el registro de defunción de la Parroquia se anota otro nombre, el de Toribio Prieto, ese era el "paisano". Es en ese párrafo en donde anota a Igancio García. Y al ver los nombamientos dados pocos días antes, intuimos que el otro que conoció a Tomasa Estéves fue, seguramente, el ahijado, Celso Iruela y Pamplona.

   Y el Virrey confirma los cambios y nombramientos:

   "Conforme con lo que V.S. me propone en su oficio del 14 del presente, le acompaño para su curso los once adjuntos Despachos, que he mandado expedir en favor de los individuos consultados para Oficiales de las Compañías Patrióticas de la Villa de Salamanca, cuya organización y arreglo es de mi aprobación. -Dios, etc. -México, Julio 25 de 1814. -(Rúbrica.) -Sr. D. Agustín de Iturbide.

   Y dentro de la "cubetada de agua" de los nombramientos, va uno más para su muy querido compadre "Zamorita":

   "Estoy conforme con que el Capitán graduado de Teniente Coronel, D. Manuel de Iruela Zamora, por la continua fatiga que exige el mando de armas que ejerce en la Villa de Salamanca, disfrute además del sueldo que le corresponde como Capitán efectivo, las gratificaciones y raciones de campaña respectivas a dicho empleo; a cuyo fin dirijo la orden conveniente al Sr. Intendente de esa Provincia, y lo aviso a V.S. en contestación a su oficio Núm. 238 de 2 de Julio último. -Dios, etc. -México, Septiembre 13 de 1814. (Rúbrica.) -Sr. D. Agustín de Iturbide.

    Insisto en algo, todos los cambios y nombramientos se dieron apenas unas semanas antes de que se aprehendiera a Tomasa Estéves, todos querían quedar bien con sus jefes en sus nuevos puestos, todos sobre Tomasa Estéves.

Fuente:

1.- Publicaciones del Archivo General de la Nación. Correspondencia y Diario Militar de Don Agustín de Iturbide, 1814. Tomo II. Secretaría de Gobernación, Talleres Gráficos de la Nación. México, 1926. pp.162-164


lunes, 5 de mayo de 2014

Discrepancia en la muerte de Tomasa Estéves.

   Han sido días intensos para mi. Adentrarme en un tema que medianamente conocía y que por la consabida "falta de tiempo" no le había dado la suficiente importancia resultó ser una especie de plataforma para de allí seguir incursionando más en lo acontecido en Salamanca durante la guerra de Independencia que bien lo podemos catalogar como "eslabón" entre el esplendor que hubo desde que se pobló por españoles hasta la crisis ocasionada por la revolución de 1810, para luego retomar su paso una vez esclarecidos un sin número de problemas de tenencia de la tierra, a partir de los convulsionados tiempos previos a la Guerra de la Reforma. Haciendas y ranchos se vieron inmersos en un problema de inseguridad de tal dimensión que muchos de ellos fueron abandonados, otros incendiados, y otros apoderados por las huestes de quien menos podríamos pensar: los realistas.

    No me salgo del tema y enfilo a lo que hoy nos ocupa: esclarecer la fecha en que María Tomasa Estéves fue ejecutada pues encuentro una discrepancia, nada del otro mundo, tan solo un día, y dos personas; pero, a sabiendas de que las pequeñas imprecisiones al paso del tiempo van creando dudas en la veracidad de los relatos, creo prudente las aclaremos. 

   Todos en Salamanca sabemos que María Tomasa Estéves fue fusilada, se dice que junto a dos personas más, otros han dicho que tres. Se dice que ella pidió unos alfileres para colocárselos en las enaguas y evitar que al caer mostrara las piernas, detalle que me parece exagerado pues, independientemente del pudor, creo que a la hora de estar en el paredón de fusilamiento hay mejores cosas en que pensar en esos cruciales momentos y no en si se muestran o no los calzones. Se ha dicho que era bella, que era seductora y, para no seguir abultando el saco de mentiras, diré que en torno a ella se han tejido no mil, pero al menos una media docena de fantasías, todas basadas en lo anotado por Iturbide en su Diario Militar, y por él mismo en el reporte que envió al virrey Calleja y que se publicó en la Gazeta del Gobierno de México.

   Se dice que luego del fusilamiento se le cortó la cabeza y ésta fue colocada en una estaca en algún lugar de la Plaza principal, se dice que el paredón estaba localizado a un lado del Templo del Hospital, ese que conocemos ahora por Expiatorio. Lo que no se dice es quién le cortó la cabeza, por cuánto tiempo estuvo expuesta, no sabemos quién la bajó, en fin, hay una enorme laguna que envuelve todo el hecho en un manto de misterio. Lo único que sabemos es lo anotado por Iturbide:

   Dice la Gaceta del Gobierno de México:  “...Se fusiló también al mismo tiempo a María Tomasa Estéves, comisionada para seducir la tropa, y habría sacado mucho fruto por su bella figura, a no ser tan acendrado el patriotismo de estos soldados...”. Esto del "al mismo tiempo" dio paso para la confusión de que si dos, de que si tres los fusilados junto a Tomasa. Todo indica que ella fue fusilada sola.

   Escribe Iturbide en su Diario Militar:

   “Viernes 5 de agosto de 1814.- Fueron pasados por las armas los tres reos aprendidos en Valtierra; y como por sus declaraciones se averiguó que una mujer de esta vecindad ha sido la principal agente de procurar la deserción de los patriotas que escandalosamente se ha verificado en el mes anterior, después de aprehendida y sustanciado su proceso, mandé que se pusiese en capilla para que se le aplique la pena ordinaria, en castigo de tan enormes delitos y para escarmiento de las de su sexo.

   “Martes 9 de agosto.- Fue pasada por las armas la mujer seductora, cuya cabeza se ha puesto en la Plaza Pública”.

   Aquí ya aclaramos que los tres reos fueron fusilados un día y Tomasa en otro, pues, gracias a las declaraciones que hacen de ella se organizaron en su búsqueda y las consecuencias ya las sabemos. Aparece aquí lo de la cabeza, pero, siendo Iturbide uno de los aduladores más grandes que hubo en las tropas realistas, no es de dudar que muchos de sus textos, de sus reportes, de sus partes militares enviadas al virrey eran del tipo: "para quedar bien con el jefe".

    Así pues, vemos que Iturbide anota que el viernes 5 de agosto de 1814 fueron pasados por las armas tres personas, en la Gaceta se anotarán sus nombres: Miguel Yáñez, José Esquivel y Eustaquio Hernández. Se sabrá luego (desconozco la fuente) que dos eran soldados desertores y el otro un "paisano". Sí eran soldados, de seguro conocían sus nombres. Difícil sería saber el del paisano.

  Al ver el registro de defunción en el Libro Parroquial leemos, en primer término, la palabra "ajustisiados" eso se ve en la imagen de arriba, luego anotarán los nombres, de los tres juntos en un sólo registro: Miguel Yáñez, José Cornelio Esquivel y Toribio Prieto. No aparece el que Iturbide notifica al virrey: Eustaquio Hernández. Al revisar los registros previos y posteriores, no aparece ningún Eustaquio Hernández. ¿Error de dedo? más bien creo es un error de reporte, de los muchos que Iturbide recibía.

    Los ajusticiados fueron enterrados en el panteón de Guadalupe, que se encontraba en el costado poniente del Santuario Guadalupano de Salamanca, el registro no dice más.

  Este es el registro completo de los tres ajusticiados. Y hay un detalle más, la fecha anotada es del 6 de agosto, y no la del 5 como lo dice Iturbide. Ahora bien, dando credibilidad a todo, quizá el ajusticiamiento fue, efectivamente el 5, y hasta el día siguiente fue el Cura notificado y esa sea la razón.

    Pero las cosas no quedan clara en la defunción de Tomasa Esteves que ahora estamos viendo. Allí dice que ocurrió el 8 de Agosto, Iturbide la anota el 9, al día siguiente. Dice que fue enterrada en el panteón del Hospital, pero no hay la palabra clave de "ajusticiada". Habrá que investigar aun más al respecto...

Dicen que era bella... ¿qué tan bella habrá sido Tomasa Estéves?

miércoles, 30 de abril de 2014

Manuel de Iruela y Zamora, el Comandante Militar y Político de la Villa de Salamanca que no se menciona en la ejecución de Tomasa Estéves.

    Difíciles y complicados han sido los últimos artículos que he publicado en este espacio. De los personajes que estamos viendo, fuera de Iturbide y Calleja (de quien vemos un retrato), los demás se vuelven complicados para rastrear pues no se les ha estudiado cabalmente a pesar de que, el que hoy nos ocupa dejó, al igual que Iturbide, una buena cantidad de documentos que se conservan en bilbiliotecas especializadas, como las de Carso y Condumex. Nos referimos al comandante Manuel de Iruela y Zamora.

   Para la Historia de Salamanca Iruela y Zamora se vuelve un personaje importante debido a que fueron varios los años que vivió en la Villa siempre ostentando cargos importantes. El llegó a Salamanca en 1812 a ocupar el cargo de Comanante de la demarcación. En un "Acta de la Villa de Salamanca, publicada en la Gaceta del gobierno de México se especifica mejor su cargo: "En la villa de Salamanca a 2 de agosto de 1815: el muy ilustre cabildo, justicia y regimiento compuesto de los seres. presidente teniente coronel D. Manuel de Iruela Zamora comandante militar y político de ella y su jurisdicción..." (1)

   Gran relación guardaba Iruela con Iturbide, eran conocidos de tiempo atrás. En el peculiar estilo adulatorio que Iturbide mantenía en su correspondencia se refiere a él en estos términos: "Nada tengo que añadir a dichas partes, sino que Zamora es uno de aquellos oficiales que tienen más celo y empeño por el bien de la patria y cumplimiento de sus deberes". Esto lo anota en uno de los partes que rinde al virrey Calleja, fechado en Apaseo, el 3 de abril de 1814. Todo indica que se entendían muy bien entre ellos, y que él, Iruela, protegía los intereses de Iturbide. Salamanca era un destacamento importante por ser el cruce de caminos y por ser el primer descanso que las conductas, en ocasiones cientos de mulas, que llevaban la plata de Guanajuato a México.

  Las cosas en Salamanca no eran nada fáciles: "En materia administrativa el caso de la Villa de Salamanca también nos muestra como el mando militar adquirió importancia durante los años de la guerra, modificando un serie de rutinas y dificultando la aplicación de las reformas constitucionales. Durante el mes de diciembre de 1813 Iturbide, atribuyéndose una vez más, funciones que no le corresponden, se encargó de designar  al administrador de alcabalas de esta Villa (I). El hecho en sí no tendría mucha importancia de no ser porque el funcionario, que al parecer tenía todo el apoyo del jefe de armas de Salamanca para que ocupara el cargo a título de propietario tenía muy poca idea de lo que debía hacer como administrador de alcabalas y ni siquiera se había preocupado por hacer el pago de sus finanzas. Para corregir estos contratiempos, el jefe de armas Manuel Iruela debió darle permiso para que pasara a Irapuato a hacer el pago de su finanza; por otro lado, a finales de diciembre de 1813, el promotor fiscal de la intendencia de Guanajuato debió comunicarle, vía el intendente, todas las contribuciones que estaba obligado a cobrar, aquellas que en ese momento estaban exentas y la forma de llevar la contabilidad".(2)

   Sabemos que dentro del proyecto de Iturbide para proteger las poblaciones del Bajío de ataques insurgentes, planeaba fortificarlas, en relación a la que se pensaba construir en Salamanca, los documentos nos dicen que ya había ciertos manejos de los recursos que no eran del todo claro y se comenzaban a dar ciertos visos de prepotencia pues "En enero de 1814, el jefe de armas de Salamanca, citando solamente una orden verbal de Agustín de Iturbide, solicitó al intendente de Guanajauto la remisión de 8,000 pesos "para la fortificación de esta villa, la de las tropas que estoy levantando y vistiendo, y las regladas que tengo para su defensa" (II). (3)

    El temor de la gente, especialmente de la pudiente, era grande en la villa, muchos preferían vivir en zonas más seguras, se había dado la orden de la proclamación de la Constitución de Cádiz, Salamanca no era la excepción, al respecto, Iruela anota: "Me hallo de comandante de armas de esta villa con el gobierno político mientras que se reúnen los vecinos más principales que están viviendo en diversos pueblos de esta provincia mandados venir para publicar la Constitución y poner en práctica los superiores decretos. (4) (III)
 
   Escribe Iturbide en su Manifiesto: "En el año de 1816 mandaba la provincia de Guanajuato y Valladolid y el ejército del Norte; todo lo renuncié por delicadeza, retirándome a vivir según mi natural inclinación, cultivando mis posesiones". Esa era su versión, lo que sucedió fue que: "Las denuncias acumuladas en su contra, sumadas a nuevas protestas de los comerciantes de Guanajuato, llevaron al virrey Félix María Calleja a destituirlo en 1816, acusado de malversación de fondos y abuso de autoridad" (5). En Salamanca los allegados a Iturbide seguían ocupando la Alcaldía, tocaba el turno a Plácido Sodevilla; quien lo haría en 1816, 1818  y 1819, sin embargo él estaba sujeto a las órdenes de Iruela..

  Ya para los últimos meses de la guerra de Independencia, Manuel Iruela Zamora ocupaba el cargo de Comandante para la región de Oaxaca, una vez dada la Consumación, es nombrado Comandante General e Intendente de ese Estado. Le fue otorgado el título de Caballero de Número por el Imperio Mexicano tanto a él como a su hijo ¿o era su hermano? Célso Iruela Zamora, quien, por cierto, también vivió en Salamanca.

   En resumen y en función al acontecimiento de la detención y fusilamiento de Tomasa Estevez ocurrido en Agosto de 1814. Iturbide no se encontraba en Salamanca, sino en San Luis Potosí. Celaya era, militarmente, el punto más importante de la región oriente de la Intendencia de Guanajuato, era una Comandancia a cargo del teniente coronel Francisco de Guizarnotegui. El capitán de patriotas de la Villa de Salamanca era Ignacio García, él fue quién aprehendió a los dos desertores y a un paisano. Se ha interpretado que fueron pasados por las armas junto a Tomasa Estévez. Pero ellos fueron ejecutados el 6 de agosto y ella el día 8. Las discrepancias en estos registros las veremos más adelante, ahora lo que nos interesa es ver los personajes que estaban encargados de la parte realista en la región de Salamanca.

   Según se anota en la Monografía de Salamanca (6) en 1814 hubo dos períodos de Alcalde Ordinario, uno encabezado por Manuel Iruela Zamora, seguramente fue un cargo interino, pues luego se anotan a dos alcaldes: el Primero lo fue Tomas Agapito Machuca, el Segundo Alcalde era José María Fonseca; no se especifican las fechas de cuando ostentaron el título. Lo más seguro es que esto sea otra confusión pues, al final, quien estaba encargado de lo político y lo militar era Iruela. Sin embargo ninguno de ellos se menciona en el caso de la ejecución de Tomasa Estéves. ¿Por que?, la pregunta me la dejo de tarea para profundizar aun más en el tema.


Fuentes:

1.- Gaceta del gobierno de México. Volumen 11. p.46

2.- Jáurgui, Luis. La real hacienda de Nueva España: su administración en la época de los intendentes, 1786-1821. Facultad de Economía. UNAM. México, 1999. p.316

3.- ibid. p.314

4.- Ibid.

5.- Wikipedia.

6.- Monografía de Salamanca. Comité del Bicentenario del Estado de Guanajuato. Guanajuato, 2010. p.236

Las siguientes referencias las da Luis Jauregui en su libro de La real hacienda de Nueva España:

I.- Manuel de Iruela Zamora a Fernando Pérez Marañón, Salamanca, 6 y 22 de diciembre, 1813. CEHM, XXXVIII-I, E.R. carp. 1-3 dctos. 5, 7.

II.- Manuel de Iruela Zamora a Fernando Pérez Marañón, Salamanca, 3 de enero de 1814. CEHM ,XXXVIII-I, E.R. carp. 1-3, docto. 5.

III.- Manuel de Iruela Zamora a Manuel Abad y Queipo, Salamanca, 5 de noviembre de 1813. CEHM, XXXVIII-I, E.R. carp. 1-3. docto. 5.

jueves, 24 de abril de 2014

Arrebatos histórico-goegráficos. Cuando dijeron que Tomasa Estévez era potosina.

   Un potosino me comentó que no hay que creer mucho de lo escrito en el primer tomo de la Historia de San Luis Potosí que escribió don Manuel Muro Rocha. Buscando datos de su vida, encuentro lo siguiente en la bibliografía comentada de libro Breve Historia de San Luis Potosí, publicada por FCE: "La Historia de San Luis Potosí, de Manuel Muro, en tres tomos (San Luis Potosí, Sociedad Potosina de Estudios Históricos, 1973), pertenece a esta misma escuela. El primer tomo contiene mucha información basada en las fuentes secundarias de la época que carecían de base documental, pues no había de dónde tomarla. Los tomos II y III, que cubren el siglo XIX, son la parte más interesante y valiosa. Muro fue testigo presencial de muchos de los acontecimientos que relató". En buena medida confirma lo dicho por mi amigo al ver que ese primer tomo no tiene una base documental y se basa en otros autores o, peor aun, en "oídas" o en deducciones.

   Sigo buscando más datos del personaje y encuentro que: "Nació en 1839 y murió en 1911 en San Luis Potosí, San Luis Potosí. Abandonó sus estudios para combatir en la Guerra de los Tres años y después, como liberal, luchó en la Guerra de Reforma y contra la intervención y el Imperio. Presidente municipal de San Luis Potosí. Diputado. Gobernador interino de su estado. Historiador. Colaboró en los principales diarios potosinos y de la Ciudad de México". 

   Tenemos ya una leve idea de quien es el personaje que aparece en esta fotografía, don Manuel Muro. Su libro de Historia de San Luis Potosí se edita, como tal, en 1910, pero el libro es consecuencia de un estilo de publicación reinante en el último cuarto del siglo XIX, el llamado "entregas" que era una especie de suscripción que el lector hacía con el editor, para tener asegurada mensual, quincenal o semanalmente una "entrega", es decir, un fascículo que al completar la colección se formaría un libro completo. De esta manera sale a la luz su Historia en 1894, don Manuel lo menciona así en su exordio: "Hace diez y seis años que imprimí el primer tomo de la Historia de San Luis, y lo publiqué por entregas semanarias. El gasto fue muy superior a mis recursos, pues por haber empleado papel ministro y buenas láminas de litografía, entonces muy caras, me costó ese primer tomo más de mil pesos. La aceptación que tuvo la obra fue satisfactoria, pues pasaron de quinientas las subscripciones que se vendieron en todo el Estado, pero perdí tres cuartas partes del valor de aquellas, porque no pude cobrarlas de algunos de los corresponsales..."

   Se vuelve interesante para todo salmantino que gusta de la historia regional, de esa llamada Microhistoria, pues hay un punto en la obra de don Manuel en la que asegura que Tomasa Estéves es potosina y no salmantina.Sus motivos habrá tenido para hacer semejante afirmación, al final de este artículo anotaré cual es mi punto de vista; veamos el texto:

    "Iturbide en las Provincias de Guanajuato y Michoacán llegó a adquirir la triste y repugnante celebridad de Calleja. Se declaró el mayor enemigo de la independencia y su paso era marcado por huellas de sangre y exterminio. Reunidos algunos jefes insurgentes en Rincón de Ortega fueron allí batidos todos los que cayeron. Perseguidos los dispersos fue alcanzada por una parte de ellos en el rancho de Redondo inmediato a Villela cayendo en poder del perseguidor el jefe Rosas, tres oficiales y 20 soldados. Por orden de Iturbide el brigadier Rosas y los oficiales fueron conducidos a San Luis donde los fusilaron en la plaza principal y todo los soldados lo fueron igualmente en la misma hacienda de Villela.

   Por esos días había vuelto Iturbide a San Luis para conducir otro convoy, tomó el camino de Santa María del Río y al pasar por Villela dio parte oficial al virrey, no sin mandar fusilar antes a otros prisioneros que habían llegado allí, y entre ellos una mujer llamada María Tomasa Estévez, único ejemplo de esta naturaleza, que se dio en aquella guerra desastrosa. Un escritor conservador, y por ende decidido partidario de Iturbide y enemigo acérrimo de la insurrección, hablando de este suceso y pintando el carácter de Iturbide, no puede menos que expresarse así:

   "Inexorable (Iturbide) para con los prisioneros casi todos eran fusilados, sin que el sexo débil lo eximiese de esa pena y antes bien el buen parecer fue alguna vez motivo para imponérsela. En el parte que dio al virrey desde la hacienda de Villela, entre la multitud de personas que dice haber fusilado por diversos puntos de la Provincia agrega "haberlo sido también Tomasa Estévez, comisionada para seducir la tropa por su bella figura, a no ser tan acendrado el patriotismo de estos soldados".

   Esta heroína, Tomasa Estévez fue potosina nativa del Valle de San Francisco. Andaba en la campaña con su marido y acusada de que se pasaba al campo enemigo a seducir soldados realistas para que se pasaran con los insurgentes, fue aprehendida y fusilada en Salamanca por orden de Iturbide". (1)

   Lo que vemos en la foto son las ruinas de la Hacienda de Rincón de Ortega, en el actual municipio de San Felipe. Menciona de la Hacienda de Villela, en el actual municipio de Santa María del Río, San Luis Potosí, así como el rancho de Redondo, próximo a la misma. Quizá sea esa la razón por la cual, en un arrebato histórico-geográfico ubica a Tomasa Estévez como originaria de Villa de Reyes en el Valle de San Francisco, población que se ubica al norte de San Felipe, a unos escasos 20 kilómetros de la Hacienda de Jaral de Berrios. Si a todo esto agregamos que Calleja, casado con la potosina Francisca de la Gánadara y Cardona vivía en la Hacienda de Bledos, todos sitios en la periferia de Villa de Reyes y de ahí que ubique a la salmantina Estévez como nacida allí. Arrebato que luego de algunas décadas sería aclarado y certificada la salmantinidad de Tomasa.


Fuentes:

1.- Muro, Manuel. Historia de San Luis Potosí. Tomo I. Imprenta Litografía y Encuadernación de M. Esquivel y Cía. San Luis Potosí. 1910. pp.163-165.

lunes, 21 de abril de 2014

¿Realmente conoció Iturbide a Tomasa Estévez?

   Estamos viviendo este año que, a nivel municipal, se ha declarado "de Tomasa Estévez" heroína que, sabemos, es oriunda de Salamanca aunque, haya quien diga por ahí que lo es de Villa de Reyes, San Luis Potosí. La lista de mujeres que participaron de algún modo en la Guerra de Independencia es más bien larga aunque solo sepamos el nombre de cuatro o cinco de ellas. Fue, finalmente, durante los festejos del Bicentenario cuando el tema se volvió a tocar: el de la participación de la mujer en el movimiento Insurgente. Muchos fueron los libros que se escribieron tocando el tema casi olvidado del lado femenino de la insurrección, y varias las clasificaciones que se hicieron: amigas, hermanas, esposas, amantes, hijas. Otras que seductoras o adictas palabras de las que hay que hacer un profundo análisis para no confundir la idea que actualmente llevan con las que tuvieron a principios del siglo XIX pues, la palabra y sus conceptos, también evolucionan al paso del tiempo. Unas fueron correos, otras cocineras, enfermeras, unas cuantas, desde su privilegiada posición social, colaboraron en todo lo que pudieron; en fin, si la lista es larga, las clasificaciones que surgieron de ellas lo son también.

   De María Tomasa Estévez poco se sabe, de no haber sido por los tres renglones que Agustín de Iturbide incluye en uno de sus partes al virrey Calleja, nunca hubiéramos sabido de ella. Entonces la pregunta surge: ¿realmente se conocieron? yo pienso que no. De que Iturbide supo de ella no hay duda, pero de que la haya conocido no hay posibilidades y que ese concepto (que no es descripción lo que hizo) en torno a su belleza más bien fue de oídas que de vistas y, en eso de la belleza femenina, también debemos aplicar la casi regla de que la belleza más bien de quién, cuándo y cómo la vea.

    Iturbide fue asentado en Irapuato en 1811, cuando Calleja había ya mandado fusilar -y decapitar- al cura Hidalgo, cuando ya el movimiento de Insurrección había decaído un poco en su etapa inicial pero estaba recuperando fuerza en la zona central del Bajío, escenario en donde actuaba el salmantino Albino García, del cual había temor por parte de los realistas de que su movimiento creciera; Irapuato era el lugar ideal para instalar cuartel realista y desplazarse con facilidad por la región pero eso no quiere decir que Iturbide estuviera de fijo en Irapuato pues, entere las varias funciones que tenía era la de hacerse cargo proteger las conductas que de las minas de Guanajuato y San Luis Potosí eran enviadas a la ciudad de México. Iturbide tuvo con centro operativo Irapuato durante 4 años, y encontrándose en camino, entre San Luis Potosí y la ciudad de México, es cuando ocurren los hechos en los que pierde la vida Tomasa Estévez, razón por la cual el parte que rinde al virrey el 17 de septiembre de 1814 lo firma desde la hacienda de Villela, de la que estamos viendo una fotografía satelital de lo que fue su casa grande.

   Sobre Tomasa Estévez no había una línea de investigación, por lo que se antoja difícil de creer que Iturbide supiera de ella. Todo indica que fue sorprendida portando cartas en las que se manifestaba su tendencia revolucionaria, razón suficiente para que se ordenara su ejecución. Pero aquí lo que hoy queremos analizar es esa "relación", por así decirlo, entre los dos personajes: Itrubide y Tomasa Estévez, Tomasa Estévez e Iturbide. (En la imagen vemos la parroquia de Villela, por la dimensión del templo intuimos que la hacienda era rica).

   El parte es muy claro, la información que se da es la de todo lo acontecido en la región del Bajío, se habla de varias haciendas y las poblaciones de Apaseo, Celaya, Santa Cruz, Chamacuero Valtierrilla y Salamanca, pero nunca se enfoca al tema de la detención y muerte de Tomasa Estévez, solo aparece ella nombrada y breve, brevísimamente comentada. Comentado que ha dado pie a docenas de conjeturas. Leamos con atención todo el parte completo:

    Exmo. sr. -Acompaño a V.E. el parte original que el 28 del mes próximo pasado (se refiere a Agosto) dio el capitán comandante de patriotas de Apaseo D. Martín de Arritola al comandante militar de Celaya teniente coronel D. Francisco de Guizarnotegui, quien me lo dirige con igual fecha.


   Arritola con sus patriotas se ha hecho respetable en su distrito por su decidido valor, y es acreedor por él a la consideración del gobierno.


   En carta de 20 de julio que por un accidente llegó con atraso a mis manos, me comunica el teniente coronel D. Francisco de Guizarnotegui que habiendo caído una partida de insurgentes a la hacienda del Tunal el 18 del mismo mes, salió Arritola en unión de los patriotas de dicha hacienda en persecución de los rebeldes: que estos aparentaron presentar acción; pero al emprenderse huyeron dejando 7 muertos en el campo, como 180 bueyes que habían robado, algunos caballos y 4 fusiles.


   Con echa 24 del mismo julio me comunica el propio jefe, que había mandado pasar por las armas a José Gregorio Mauricio y a José Tierrablanca, que habían tenido la audacia de introducirse algunas veces a robar a los barrios de Celaya.


   Una partida de patriotas de Chamacuero, San Juan de la Vega y algunos dragones de la compañía urbana de San Fernando que pasaron a Salamanca a llevarse pliegos de Celaya a las órdenes del alferez D. Manuel Muñoz en el referido mes de julio, a su regreso encontró en la hacienda de la Tenería 10 insurgentes de la gavilla de Zavala, que fueron perseguidos cogiendo prisioneros a 3 de ellos con armas, con las que intentaron hacer alguna resistencia. Estos presos han sido pasados por las armas, como todos los que se cogen con ellas en la mano.


   En el mes de agosto próximo pasado se cogió por una partida que a las ordenes del teniente de dragones de Puebla D. Cayetano Cesarini comisionó al teniente coronel Gurzainotegui, se aprehendió en las inmediaciones del pueblo de Santa Cruz a Mariano Ramírez administrador general de haciendas por Pagola, a su segundo Ignacio Centeno y al asistente José María Olvera.


  En el propio mes se pasaron por las armas en Salamanca dos desertores y un paisano que aprehendió una partida que envié al efecto al pueblo de Valtierrilla a las ordenes del capitán de patriotas de la misma villa D. Ignacio Carcía, y en acción recomendable así por el trabajo que sufrió la tropa por la lluvia que duró toda la noche, y el camino tan malo por razón de los arroyos y fangales que desde las siete y media de la mañana siguiente invirtió sin descanso alguno en la operación. La acción repito, que es recomendable por la razón expuesta, e igualmente por la que de los presos que se cogieron Miguel Yáñez, José Esquivel y Eustaquio Hernández eran emisarios de la mayor confianza de los rebeldes, y fueron pasados por las armas. Se fusiló también al mismo tiempo a María Tomasa Estévez, comisionada para seducir la tropa, y habría sacado mucho fruto por su bella figura, a no ser tan acendrado el patriotismo de estos soldados.

   Villela, 17 de septiembre 1814. A las ocho de la noche. (1)

   Así pues, ¿qué más sabemos de María Tomasa Estévez? pues no mucho, que era casada, que su marido se llamaba Domingo Salas; que lo dejó viudo, eso según el registro de su defunción. Con esto podemos llegar a una conclusión sencilla y nada trascendente, que su nombre no era el de y Salas, sino de Salas. 

  Iturbide estaba lejos de Salamanca cuando se dieron los hechos, el andaba por San Luis Potosí. En su parte menciona a un personaje, en Apaseo, actual Apaseo el Grande, de apellido Arritola. Al consultar la monografía de esa población vemos el nombre completo: "El capitán de patriotas de Apaseo, el santanderino don Mariano Montero de Arritola da muestras de una sangre fría y determinación que ayudan en mucho a la defensa de Celaya". (2)

  Con este pequeño detalle nos damos cuenta de las muchas confusiones en las que podemos caer al averiguar sobre algún personaje, como aquí, que en el parte de Iturbide menciona a Martín de Arritola y en la monografía municipal aparece como Mariano Montero de Arritola.

   Otro de los personajes que aparece en el parte dado a Calleja por Iturbide es el teniente coronel Guizarnotegui, asignado en Celaya; al parecer comulgaba mucho con el modo cruel que Iturbide tenía, según lo podemos interpretar en la siguiente lectura:

   "El comandante de Celaya Guizarnotegui, que estaba bajo las ordenes de Iturbide, había recibido de éste  la orden de incorporarse a él en Irapuato, con objeto de celebrar con un simulacro de guerra (la batalla del puente de Calderón) la vuelta de Fernando VII a España. Terminada aquella farsa, Iturbide dispuso que las fuerzas que habían concurrido, se fraccionasen en varias partidas y marchasen para distintas direcciones, con objeto de sorprender a las fuerzas independientes que se hallasen desprevenidas, dándoles orden para que se reuniesen todas en el valle de Santiago, con los prisioneros que hubiesen hecho.

  "Por desgracia tocó a Guizarnotegui marchar por la Hacienda de la Quemada, en la que había una gran reunió de personas de campo, entretenidas en una de las diversiones más frecuentes entre ellos, en un rodeo, (que consiste en reunir todo el ganado de una hacienda en un punto, para poner la marca o distintivo de su dueño, y para cuya operación se invitaron a todos los hombres de las haciendas inmediatas.) Tranquilos permanecían los concurrentes en esta diversión, al entrar Guizarnotegui a la hacienda y seguían distraídos en ella, cuando fueron cercados por la fuerza realista, haciendo a todos prisioneros y acto continuo, mandó pasar a todos por las armas, sin permitírseles que se llamasen confesores que los dispusiesen por no haberlos allí, y sin entrar en ninguna clase de averiguación sobre si eran o no enemigos.

  "Puestos todos de rodillas fueron fusilados de la manera más cruel. Acto de tal barbarie podría tenerse por exagerado y como un cargo injusto hecho al partido realista por el independiente, si no estuviese confirmado por Bustamente y Alaman..." (3)

  Luego de leer esto me viene la interrogante si a Tomasa Estéve se le abrió juicio o, al modo de los seguidores de Iturbide, solo se les fusiló y ya. Seguiremos adentrándonos más, en medida de lo posible, en la vida de Tomasa Estévez... Lo que vemos en la imagen anterior a la de Calleja es el monumento que a Agustín de Iturbide se le levantó frente a la Cámara de Diputados en la ciudad de México.


Fuentes:

1.- Gaceta del Gobierno de México. Tomo V, Número 635. Sabado 1º de Octubre de 1814. pp.1082-1885

2.- Buenrostro López, J. Guadalupe. Buenrostro Servín, José Antonio. Apaseo el Grande: La primera frontera. Colección de Monografías Municipales de Guanajuato. Guanajuato, 2010. p.98

3.- Castillo Negrete, Emilio del. México en el siglo XIX. Tomo VII. Imprenta del Editor a cargo de Antonio Rosas. México, 1882. pp.241-242.

viernes, 22 de abril de 2011

María Tomasa Estéves y Salas, la versión de Carlos Hernández



La siguiente biografía es del personaje femenino mejor conocido, al menos por nombre, nacido en Salamanca, Guanajuato: Tomasa Estévez. De ella se han comentado varias cosas, todas relacionadas a su belleza, hay quien la considera la Friné Mexicana, unos dicen que fue Iturbide quien giró la orden de su ejecución, otros que esa seducción que realizaba en las tropas realistas era con el fin de llevarlos a las filas insurgentes. Es bien conocido el pasaje aquél en el que Tomasa Estévez, momentos antes de ser fusilada pide le den algunos alfileres para cuidar de que al caer víctima de la ejecución, sus enaguas le sigan cubirendo. No hay muchos datos de ella, sin embargo, ahora que, gracias al licenciado Rafael Reyes, Cronista vitalicio de Moctezuma, San Luis Potosí, que me hace llegar una copia del libro publicado en 1918 de Carlos Hernández, es que veo una versión ligeramente distinta de la historia que habitualmente leemos sobre la vida de la heroína nacida en Salamanca.

"Son bien conocidos por los anales de la historia los duros acontecimientos verificados en los primeros días de la Independencia mexicana. Ocurridos los primeros combates en San Miguel el Grande, Guanajuato, Valladolid y Las Cruces, a causa de los inconcebibles desmanes que se desarrollaron por parte de los Insurgentes empezó una reacción realista que bien pronto puso a los peninsulares en condiciones de tomar la ofensiva. Fue entonces cuando en Zacatecas, el conde de la Cadena, don Manuel Flón, levantó un cuerpo de tropas, con hombres decididos, bien asalariados y que imbuidos en el arte militar, sus jinetes en defensa del rey, bien pronto fueron el terror de los patriotas.

El conde de la Cadena tomó una participación muy activa con su incontrastable caballería en el memorable hecho de armas del Puente de Calderón, pues fue segundo en jefe, pero este realista fue herido de gravedad y sucumbió. Este noble personaje tenía un hijo a quien pudo profundamente la trágica muerte del autor de sus días, y como en su corazón se abrigasen las más airadas pasiones, juró vengar la muerte de su padre derramando unas cuantas ocasiones se le presentase la sangre de los patriotas mexicanos, lanzándose en la lucha con furor Euménida: (se refiere a las Euménides (obra). Ese era el terrible Coronel Flón!


En todas partes los Insurgentes iban prendiendo terreno, y los realistas a su vez iban recuperando las más importantes plazas de la Nueva España. Salamanca, hermosa población de la Provincia de Guanajuato, situada a orillas del caudaloso río Lerma, fue evacuada por los americanos. Los realistas a tambor batiente se acercaron a ella, y cuando sus habitantes supieron que el jefe de la columna era el coronel Flón, se llenaron de terror, porque comprendieron que en el momento iba a empezar lo feroces actos de su venganza con que pretendiera hacerse tristemente célebre.


Algunos de esos vecinos abandonaron el caserío, refugiándose en despoblado; otros, confiados en la Providencia, se encerraron en sus hogares, no sin temer que de un instante a otro podrían ser conducidos al fusilamiento o a prestar sus servicios forzados en las filas realistas. La entrada del coronel Flón se verificó a la caída de la tarde. Cerradas a remache las puertas de las casas, por suerte nefanda en una de estas sus moradores dejaron su entrada enteabierta y al ver dos soldados de la columna, se desprendieron de ella sigilosamente, sin ser notados el hecho ni por los oficiales ni por los sargentos o cabos. Ya en el interior aquellos dos desventurdos, ocurrieron a la dueña de la casas, la joven de sorprendente hermosura, doña María Tomasa Estevés y Salas, echándose a sus pies y suplicándole encarecidamente los ocultase.


Eran dos mexicanos arrancados del lado de sus pobres familias por la presión de la leva realista, y aunque en el momento no se encontraba en la casa el esposo de dicha joven, al simpatizar ésta con las ideas de la independencia y ser patridaria decidida de la causa de los americanos, con alma bondadosa acogió a los desertores. en vano la madre de doña María Tomasa le hizo patente el peligro inminente a que se exponía, en vano le manifestó el riesgo con que comprometía a su esposo que en aquel instante se hallaba ausente, en vano hizo valer su ascendiente de madre... Todo fue inútil.


Ella dijo a la autora de su existencia que aunque perdiese la vida estaba dispuesta a salvar la de aquellos dos mexicanos víctima de la tiranía. Entre tanto, las fuerzas de los realistas se alojaron en sus cuarteles, y como se notase la desaparición de aquellos dos soldados, se dio la parte de lo ocurrido al coronel Flón. Este ordenó que inmediatamente se practicase un cateo y no fue difícil encontrar a los prófugos. Llevados a la presencia del coronel, juntamente con la señora Estevés los lastimó duramente y en su cólera mandó que fuesen pasados por las armas. La noticia conde con la velocidad del rayo y todos los vecinos se llenan de consternación al saber que sería fusilada una persona tan estimada por sus virtudes como doña María Tomasa. Su esposo se ofreció con objeto de recibir por ella la muerte, pero nada consiguió. Los vecinos más caracterizados hicieron valer sus gestiones con el fin de libertar a la condenada, pero todo resultó ineficaz. el conde Flón solo oraba al recuerdo de la muerte de su padre, el conde de la Cadena.


La señora Estéves serena, y con la mirada fija en el cielo, camina con paso firme sin dar a conocer la menor debilidad, una vez formado el cuadro, empezó a soplar viento, y como la ajusticiada notase que le descomponía sus vestiduras, pidió unos alfileres con que se las aseguró. Luego se hincó entre sus dos compañeros y suplicó a los soldados no se le apuntase a la cara. Los soldados con lágrimas en los ojos recibieron la orden de fuego y la atroz descarga se dejó escuchar. Mientras esto sucedía, la madre de la señora Estévez, rodeada de las personas de su familia y de su intimidad, al oír las señales de la ejecución, sin derramar llanto ni exhalar una queja, les dijo que ya era hora de levantar sus preces al Todo Poderoso por el descanso de aquella mártir.

Por su parte el coronel Flón dispuso que la cabeza de la señora Estévez y Salas fuese cortada de su cuerpo, y traspasada con una escarpia enorme se le afianzó a la extremidad de una viga, colocándosele en la citada plaza principal, para ejemplar de encubridores de Insurgentes que aspiraban a tener libertad.

Ahí permaneció por mucho tiempo la cabeza, provocando la admiración y el asombro de cuantos la contemplaban. Aquella testa hermosa, no presentaba en sus delicadas líneas los duros carcacteres de una fusilada, sino la apacible tranquilidad de una excelsa beatitud. Ligeramente pálida, mostraba la tenue calma de un reposado dormir, velado por los cadejos de una abundante y juvenil cabellera , cual si para despertar esperase la solemne hora de la justicia divina.



Fuente:



1.- Lic. Carlos Hernánez. Mujeres célebres de México. Casa Editorial Lozano. San Antonio, Texas. 1918.