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domingo, 10 de diciembre de 2017

Las calles de los héroes de la Independencia salmantinos

  Siempre hay un encanto que se encierra en las fotografías antiguas, ellas contienen datos escondidos, cosa de verlas con atención, regularmente hay detalles que nos dicen algo. Como ejemplo tenemos esta de San Agustín de finales del siglo XIX, vemos que en la torre poniente había una escalera para llegar al campanario, resalta el Jardín de la Penitenciaría en cuyo centro había una columna, quizá solo como adorno o para conmemorar algún pasaje de la historia. Se ve el ángulo sur-oriente de una de las cuatro enormes casas que allí había.

  Vemos ahora la Calle de las Flores, lo que hoy conocemos como Zaragoza, y ahí esta el jardín, en el extremo izquierdo se alcanza a ver una base alta con una especie de tibor o jarrón, elementos ornamentales muy comunes en el porfiriato...

  Pero lo que nos interesa esta vez es conocer aquellas calles a las que se les decidió poner el nombre de los héroes salmantinos que participaron en la Guerra de Independencia, la decisión se tomó en sesión de Cabildo del 22 de agosto de 1877, el acta emitida asienta que las calles donde vivieron los héroes les será dado su nombre para honrarlos y  dar mayor lucimiento a las Fiestas Patrias, es así como la calle lateral de San Agustín adquiere el nombre de Andrés Delgado.

 La calle que actualmente conocemos como Negrete y que realmente no tiene función de calle pues está integrada a la Plazoleta Hidalgo llevó el nombre de Tomasa Frías y Esteves, sí la misma, Frías era el apellido de su mamá.

  La calle conocida como El Calvario o de los Santana fue la asignada para llevar el nombre de Albino García. La idea de que por allí vivían, es mera idea, pues no se sabe con exactitud el domicilio de Tomasa Esteves y todo indica que El Giro y El Manco no vivían en la villa, sino en algún rancho.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

De cuando pasó Félix Ma. Calleja por Salamanca, 1810

  Sabemos que Miguel Hidalgo estuvo dos veces en Salamanca, la primera una semana luego del "grito", cuando se enfilaba rumbo a Guanajuato; la segunda, luego de la Toma de Granaditas. También sabemos que uno de los virreyes en turno, Iturrigaray pasó también pero no se detuvo, el iba a Guanajuato y solo cruzó por Salamanca, ni siquiera sabemos si entró a la villa o se siguió de largo por Temascatío pues le urgía (de algún modo) llegar al real de Minas. Sobre el paso de Maximiliano hemos dado cuenta en este blog, y también fueron dos noches las que pasó en la villa. Humboldt es otro de los personajes que en su rumbo a Guanajuato se detuvo por Salamanca, de él todo indica que estuvo alojado en el mesón que había en Temascatío pero no lo asienta en su libro. Porfirio Díaz pasó de largo, quizá solo se detuvo en la estación, cuando iba rumbo a Paso del Norte para entrevistarse con el presidente de los Estados Unidos. Pancho Villa estaba asentado en Irapuato en 1915, quizá pasó por Salamanca al igual que Álvaro Obregón que si bien estaba en Celaya, pasó por Salamanca para luego estar en el enfrentamiento en Santa Ana del Conde en donde perdió el brazo. Varios son los personajes de la historia que han estado de visita o de paso por nuestra ciudad, ahora encuentro que uno más, el más obsesionado por destruir el movimiento de Hidalgo también pasó por Salamanca: Félix María Calleja del Rey Bruder Losada Campaño y Montero de Espinosa, que luego sería nombrado virrey de Nueva España y más adelante obtendría el título de Conde de Calderón.

  Algo bueno tenía este personaje, le gustaba escribir, y de todos los acontecimientos hace un reporte. Gracias a ellos podemos darnos una idea más clara de los acontecimientos de cuando estuvo en campaña, entre 1810 y 1818 y fue él quien pidió a los comandantes llevaran un diario de campaña, uno de ellos fue Agustín de Iturbide y es en ese diario Militar por el que nos hemos ido enterando de lo que ocurría en Salamanca durante la guerra por la independencia. Calleja estaba destacado en San Luis Potosí cuando ocurre el alzamiento de Dolores, entre que se entera de los hechos y organiza su ejército ocurre la toma de Granaditas y la entrada de los insurgentes a Valladolid, para luego seguir rumbo a la capital de virreino, teniendo el triunfo en Monte de las Cruces, en las proximidades de la ciudad de México, eso ocurre el 30 de octubre de 1810; Calleja estaba ya en Querétaro iba en busca de los insurgentes y el enfrentamiento lo tienen el 7 de octubre en las inmediaciones de Aculco, son derrotados, Hidalgo se va por un lado de nueva cuenta a Valladolid para luego seguir a Guadalajara, mientras que Allende lo hace rumbo a Guanajuato. Escribe Calleja:

  "Batido y derrotado el ejército de los insurgentes el día 7 del mes último en Aculco, levanté el campo al siguiente, y me dirigí a Querétaro, donde di algún descanso a las tropas; pero con noticia de que el mayor número de los enemigos que huyeron de aquella acción, se había reunido en Guanajuato con Allende y los principales cabecillas; y que en esta ciudad, al abrigo de numerosa plebe y fuerte situación, se proponía hacer la mayor resistencia, habiendo acopiado al efecto sus mayores recursos de artillería, municiones y gente, me encaminé a aquel punto por los pueblos de Apaseo, Celaya, Salamanca e Irapuato, con  el doble objeto de reducirlos a la obediencia y organizar su gobierno, como lo verifiqué, y asegurándome las subsistencias impidiéndoselas al enemigo."(1)

  Bien me puedo imaginar el terror que había en la villa de Salamanca cundo vieron pasar a las tropas de Calleja a mediados del mes de noviembre de 1810. La fecha exacta no la dice, para el día 8 estaban en Querétaro en donde pasaron algunos días, que fueron 2, 3 o más, no lo sabemos, por lo que deducimos que fue a mitad de octubre cuando él y su numerosa tropa pasó rumbo a Guanajuato. Allá el real de minas que había padecido el 28 de septiembre la masacre de Granaditas, ahora enfrentaría el odio incontenible de Calleja.

Fuente:

Gaceta de la Regencia de España e Indias del jueves 7 de marzo de 1811. No. 32, p.242.

lunes, 17 de octubre de 2016

Gelacio Barrera y José Vicente Cos, dos indultados en la villa de Salamanca, 1820


Por muchos años, especialmente en el mes de septiembre, se habla del inicio de la guerra de Independencia. Aquí en Salamanca se vuelve a enumerar el elenco de personajes que por uno u otro motivo participaron en el bando insurgente. Esos nombres nos son bien familiares, me refiero a sus nombres pues, de lo que hicieron y cómo lo hicieron poco se ha estudiado. Fuera del caso de Albino García (estudiado a profundidad por Fernando Osorno Castro) de los otros poco sabemos. A Tomasa Estéves la estudié, poco encontré, la publicación de esos datos la hice a través del Archivo Histórico de Irapuato. Sobre Andrés Delgado hay varias referencias en la Gazeta de México, en los Documentos de Hernández y Dávalos y en las Memorias de Robinson.

  La lista continua, con el presbítero Rafael García, mejor conocido como el Padre Garcilita, cura de Salamanca que en algún momento se une a las tropas de Morelos. Poco sabemos de Manuel Resámano, fuera de lo comentado por el historiador Bustamante. Hemos agregado por ahí a unos desconocidos que disparaban desde la torre de la Parroquia Antigua. Esta vez agregaremos algunos más:

  El primero va de héroe a villano, caso común en la guerra de Independencia, concepto que igual aplica para la guerra de la Reforma o la Revolución, nos referimos a Luis García que, además del saqueo que hizo, incendió el archivo, de ahí que no contemos con documentos anteriores a 1811. 

  En el texto se menciona a Tiburcio Incapié, se le pone una interrogante, habrá que saber la razón, el caso es que él se convierte en cura de Salamanca, espero poderlo estudiar a fondo más adelante. Se menciona que Gelacio Barrera y José Vicente Cos "se acogieron a la gracia del indulto", no sé si eran de Salamanca o solo revolucionaban en la villa y sus rededores, más datos de estos personajes no he encontrado aun.

Fuente:

Ortiz Escamilla, Juan. Guerra y gobierno. Los pueblos y la Independencia de México. Universidad Internacional de Andalucía. Sevilla, 1997.

lunes, 10 de octubre de 2016

Gente de Salamanca que estuvo presente en la Toma de Granaditas

  Varias veces he comentado en los otros blogs que mantengo la idea que me genera el episodio histórico conocido como “Toma de Granaditas”, especialmente el que se haga una fiesta en la ciudad de Guanajuato que se considera dentro de las más importantes celebraciones que en el calendario cívico estatal se contienen. Sabemos de la ceremonia de la renovación del fuego que, tengo entendido se celebra o celebraba cada día 28 en la Alhóndiga para que siempre esté ardiendo el fuego, símbolo de la libertad, frente a una representación de Hidalgo. La idea es interesante y no es única, la hay en varios países del mundo, pero, el que se haga en relación a la toma de la alhóndiga nos dice que el fundamento no es del todo suficiente dado que no fue un hecho brillante, sino una revancha, una ira contenida por varias generaciones que se volcó en pocas horas aprovechando el temor de los españoles congregados en el recinto. De ello podemos hacer largas disertaciones pero no es el caso, el caso es saber quiénes de Salamanca estuvieron presentes en la Toma de Granaditas.

  Uno de ellos, que participó dentro del ejército realista, dado que era capitán de Dragones del Príncipe fue José del Rivero, alcalde que fue de Salamanca durante varios periodos, recordando que en la época virreinal los alcaldes eran elegidos para ocupar periodos de un año, entraban en función el 1° de enero y tenían la posibilidad de reelegirse cuantas veces fuera necesario, así que Rivero lo fue en 1801, 1803 y 1804, quizá en otros años también, pero documentos que lo avalen solamente he visto de esos años. Sobre su participación en la toma de Granaditas vemos que: “…El señor mayor general de caballería coronel don Diego García Conde, y el de infantería teniente coronel don Manuel de la Sota Riva con sus ayudantes don Esteban Munuera, capitán de dragones de Puebla y el teniente del príncipe don Casimiro León, el capitán de la Corona don Juan Cosío, que sacó una herida contusa en el pie izquierdo en el ataque del cerro de la Higuera, y el de la misma clase ayudante del batallón de Huichapan don Antonio Padilla, desempeñaron con acierto sus encargos y obligaciones, y lo mismo los del cuartel maestre general capitanes don Saturnino Samaniego, don Francisco Diez de Bustamante y don José del Rivero, habiendo sido el primero herido de un golpe de metralla en una rodilla, en el ataque de la entrada de la cañada de Marfil, a quien y al capitán de mi escolta don Ramón Falcón, recomienda mucho mi segundo el señor conde de la Cadena, como también a sus ayudantes el de infantería de Valladolid don Manuel Gutiérrez de los Ríos, y al alférez don José Ignacio de la Cuesta” (1)

  De los asesinados el 28 de septiembre de 1810 en el enfrentamiento vemos a Benigno Bustamante, dueño, junto con su padre y hermanos, de la hacienda de San José Temascatío de Salamanca, él no vivía ni en la villa ni en la hacienda, pero era de su propiedad y tenía residencia en la ciudad de Guanajuato: “….Entre los oficiales perecieron mucho jóvenes de las mas distinguidas familias de la ciudad y quedaron otros heridos gravemente, entre ellos D. Gilberto Riaño que murió a pocos días, y D. José María y D. Benigno Bustamante; de los españoles murieron muchos de los mas ricos y principales vecinos…” (2).

  El caso más penoso y triste de lo sucedido con los vecinos de Salamanca fue el del español, encargado de la Real Hacienda, es decir, quien veía los intereses monetarios de la Corona española en la villa lo era su recaudador, Cañas quien junto con su esposa, su hija y su yerno son aprehendidos por los insurgentes cuando Hidalgo hace su entrada en la villa, son llevados a Guanajuato y una vez concluida la “batalla”, son desnudados y ejecutados dentro de la misma alhóndiga, sobreviviendo su hija. Liceaga en las Adiciones dice que: “… D. Agustín Cañas, Administrador de alcabalas en Salamanca, al que acompañaban allí, su esposa, su hija y el yerno: y aunque solo la hija quedó con vida, pero desnuda y herida tan gravemente, que duró mucho tiempo su curación en la casa a la que la llevaron. A todos los cadáveres dejaron enteramente desnudos, y tirados en el suelo, saqueados los tercios, que con efectos estaban depositados en aquel edificio, del que se veían salir a los pelotones de plebe con las lanzas y puñales escurriendo la sangre, y con los colchones y toda la ropa que sacaban muy ensangrentada”. (3)

  Uno más, del que sabemos por Bustamante en su obra que era de Salamanca y que se unió al movimiento de insurrección fue Manuel Resámano, pocas noticias tenemos, pero, por los hechos podemos deducir que también estuvo presente en Granaditas. Seguramente hubo más salmantinos en el brutal encuentro de realistas e insurgentes, pero sus nombres y sus acciones las desconocemos.

Fuentes:

1.- Parte de la toma de Guanajuato rendido al virrey por don Félix María Calleja. México, 16 de diciembre de 1810. Número 159 - Tomo II

2.- Alamán, Lucas. La revolución del cura Miguel Hidalgo. Capítulo II, 2a. parte

3.- Liceaga, José María. Adiciones y rectificaciones a la Historia de México. Edición facsimilar conmemorativa. México, 1985. p 156

sábado, 7 de mayo de 2016

Abril 30: la festividad de Nuestra Señora de la Soledad en Irapuato

  De pronto asociamos las fechas cívicas con las religiosas o las religiosas con las cívicas, eso es recurrente, ente otras, el 30 de abril que bien sabemos es el Día del Niño en México y en varias capillas en donde hay devoción a algún Niño Dios, sea como el Niño Doctor o el Divino Niño (por decir solo dos), adoptan ese día asociando la idea del niño, siendo que (cosa curiosa) la fiesta del día 30 fue instituida por Álvaro Obregón el iniciador de la persecución religiosa que concluyó por un lado con su asesinato y por el otro con el conflicto Estado-Iglesia que conocemos como Guerra Cristera. 

  Pero ocurre que en Irapuato el día 30 de Abril no es la fiesta de ningún niño, sino la más solemne de las fiestas religiosas que allí se celebran pues es la dedicada a la Virgen de la Soledad, ocurriendo en Irapuato lo mismo que en León o Salamanca o Salvatierra, de que tienen un Santo Patrón y el fervor, la devoción o algún otro acontecimiento hacen voltear a otra imagen religiosa y el Santo Patrón se va casi al olvido. Por ejemplo, en Salamanca, que desde su fundación se dedicó al apóstol San Bartolomé su patronazgo, pero, ahora se entiende más bien al Señor del Hospital como tal patrono. O lo ocurrido en León, con San Sebastián y la Virgen de la Luz... en Irapuato, San Marcos era el nombre original de la Congregación, por lo que, deduzco, a ese santo se le tenía como Patrono pero ahora es la Soledad... ¿por qué? He aquí la razón de la fecha y la razón de la Advocación Mariana:

10870.- Sermón que en la solemne fiesta celebrada por la Congregación de Irapuato, diócesis de Michoacán, a su recién electa patrona la Santísima Virgen María de la Soledad, en su iglesia titular y de las RR. MM. de la Enseñanza, el día 30 de Abril, de mil ochocientos doce, predicó el Sr. Dr. D. Victorino de las Fuentes y Vallejo, capitán de Patriotas, cura y juez eclesiástico, interino de su partido, comisario que fue del Santo Oficio y visitador del mismo obispado, y últimamente electo diputado en Cortes por la Provincia de Guanaxuato. Dáse a la luz a solicitud de la R. M. priora María Gertrudis Gil de León para perpetuar la memoria de esta piisima elección en patrona de María Santísima Madre de Dios. Se dedica a la misma Dolorosa Señora.
-Consultese la 1.3. tit. 19 parte 2 & ibi Gregor. López. Imprenta de Doña María Fernández de Jáuregui. Con las licencias necesarias. 1813
 
  El detalle que veo aquí es debido a la fecha del evento 1812, plenos días de enfrentamientos en la zona del Bajío entre realistas e insurgentes, de ahí que el señor cura sea, además Capitán de Patriotas.

Fuente:

1.- Medina, José Toribio. La imprenta en México (1539-1821). T VIII, UNAM. México, 1989. pp. 14-15

lunes, 7 de marzo de 2016

1817: ¿Fraude electoral o imposición?

   Desde aquel documento dado a conocer por Rojas Garcidueñas en el apéndice de su libro Recuerdos de mi tierra guanajuatense, en donde transcribe la primera acta de Cabildo de la recién creada Villa de Salamanca, documento que, si mal no recuerdo, se había publicado en aquella revista de Vicente Aboites, Crisálida; en donde vemos como fue la elección de los primeros dos alcaldes que hubo en Salamanca (recordemos que se estilaba entonces el tener Alcade de Primero y de Segundo Voto y que luego se asignaría uno para residir en Salamanca y el otro en Valle de Santiago); pues desde entonces 1° de enero de 1603, no se había visto otra acta de elección hasta el 1° de enero de 1817... doscientos catorce años entre una y la otra. Y esto es lo que dice:

   En la Villa de Salamanca del Meromixto Ymperio a primero de Enero de mil ochocientos diez y siete: El Muy Ylustre Cabildo, Justicia y Regimiento compuesto de los Sores. Presidente Teniente coronel D. Manuel de Yruela Zamora, Comandante Militar y Alcalde Ordinario en quien se depositó la vara de Primero Voto de ella y su Jurisdicción; Regidores Dn. Vicente Martínez de la Parra, Alcalde Ordinario depositario de la vara, Segundo Voto de la misma y Dn. Plácido Soldevilla, con asistencia del Síndico procurador general Dn. Joaquín Marenco, estando juntos y congregados en la Sala Capitular de sus ___dos a efecto de celebrar la anual Elección de Alcaldes, mandó el Señor Presidente se procediese a la proposición que es de costumbre, y en su consecuencia el Sor. Regidor D. Vicente Martínez de la Parra propuso para Alcalde de Primer Voto al Sor. Regidor Dn. Plácido Soldevilla, y para de Segundo al Sor. Teniente de Artillería Dn. Joaquín Gómez. El Sor. Regidor Dn. Plácido Soldevilla propuso para el empleo citado de primer voto al Sor. Regidor D. Vicente Martínez de la Parra, y para el de Segundo al Sor. Republicano Dn. José Bernardo Barriga. De cuya proposición se le corrió traslado al Sor. Procurador ya citado, y nada tuvo que decir en contra de los propuestos individuos

  Y con atención a ello mandó el Sor. Presidente se haga la votación de dichos empleos en la forma ordinaria. En cuya virtud el Sor. Regidor Dn. Vicente Martínez de Parra eligió para Alcalde de Primer Voto al Sor. Regidor Dn. Plácido Soldevilla y para de Segundo al Sor. Teniente de Artillería D. Joaquín Gómez. El Sor. Regidor D. Plácido Soldevilla eligió para Alcalde de Primer Voto al Sor. Regidor Dn. Vicente Martínez de la Parra, y para de Segundo al mismo Sor. Teniente de Artillería D. Joaquín Gómez. La cual votación oída por el Señor Presidente, y con respecto a las excepciones que al tiempo de la proposición había representado el Sor. Regidor Dn. Vicente Martínez de la Parra, alegando la falta de vielo (sic), de vista, y de proporción de pasarse a este lugar con su familia, decidió su Sría. el Sor. Presidente en el Sor. Regidor Dn. Plácido Soldevilla para Alcalde de primer voto, y por lo respectivo al de Segundo, aprobó el indicado Sor. Presidente como legítima la elección hecha en el Sor. Teniente de Artillería Dn. Joaquín Gómez. Con lo que mandó el Sor. Presidente se entre en posesión de sus empleos a los Sores. Alcaldes electos quienes presenten el juramento debido, previo aviso que se le pase al de Segundo para que introducido a esta Sala, así se verifique.

  Para todo lo cual el indicado Sor. Presidente les reciba a los Sores. Alcaldes electos el juramento a costumbrado que hicieron en forma y conforme a dicho habiendo aceptado sus empleos. Y el Sor. Regidor Dn. Vicene Martínez de Parra los entró en posesión que tomaron, cada uno, de sus respectivo empleo dándoles el lugar que les corresponde. Y verificado mandó S. Sría. se de cuenta al Sor. Yntendente de la Provincia con testimonio de la presente acta para la confirmación de esta elección. Con lo que se concluyó y firmaron S. Srías. con los testigos de asistencia, de que se da fe.

Manuel de Yruela Zamora. Vicente Martínez Parra. Plácido Soldevilla. Joaquín Gómez. Joaquín Marenco. José Vicente Texeda. Claudio Gómez.

Fuente:

AHMS. Gobierno, Caja 1.

viernes, 4 de marzo de 2016

De cuando el pueblo de Valle de Santiago se fortificó, 1818

  Fue en octubre de 1810, entre el 10 y el 11 que don Miguel Hidalgo pasó al frente del ejército insurgente por Valle de Santiago, se dice que allí durmió y que lo hizo en la casa de uno de los principales del lugar, don Benito González, justo en el portal sur de la plaza principal. Luego sería ese el rumbo por el que continuamente Albino García pasaría, igual fue escenario de las andanzas de Iturbide, del padre Torres y, creo, del padre Garcilita también. 

   Para 1817 será escenario por donde se desarrollen algunos pasajes de las páginas de la historia en las que el principal personaje es Francisco Xavier Mina, será en Valle que, de acuerdo a la (más bien) leyenda, se enamorará de Rita Roa. Yo más bien creo que ella es la que se enamora de él y él continúa su lucha no lejos de Valle, en La Zanja.

  Ante todos esto acontecimientos, el ejército realista decide fortificar al pueblo de Valle de Santiago, justo luego del paso de Mina es cuando se comienza a idear el modo de tener cercado el pueblo para evitar futuros levantamientos. El documento que vemos a continuación es contundente en cuanto a las instrucciones dadas para no tener precisamente un Fuerte o Fortín en Valle, sino, fortificar toda la villa.

   Ya desde 1814 Agustín de Itrubide, asentado en Irapuato, al frente de la Comandancia de la Provincia de Guanaxuato había planeado la fortificación de toda su comandancia. Bien conocidos son los fuertes de San Gregorio, El Sombrero, Los Remedios. En Salamanca estaba el fortín del Socorro, el de la Hacienda de Santa Ana de Cruces, en Yuriria tiempo antes, Liceaga se había fortificado en la Isla de San José y muchos más fuertes y fortines había en el actual estado de Guanajuato, de muchos no queda ni el recuerdo.

 Plan del Valle de Santiago y su Fortificación levantada en Febrero de 1818. Levantado y dibujado por el Teniente de Fernando 7º, D.n Manuel Sancho. Área de datos: Escala [ca. 1:2.600]. 400 [varas castellanas] [= 1,29 cm]. Publicación: Febrero de 1818. Descripción física: 1 plano: ms., col.; 42,3 x 54,6 cm.

Notas: Copia Digital. Real Academia de la Historia: 2010.
Memorias de la RAH, t. X, 1886, nº 58, p. 846; Manso Porto, Carmen, Cartografía histórica de América. Catálogo de manuscritos (Siglos XVIII-XIX), Madrid, Real Academia de la Historia, 1997, n.º 50, p. 60; Id., La cartografía de Nueva España en la Real Academia de la Historia durante el virreinato de Juan Ruiz de Apodaca (1816-1821), Revista de Estudios Colombinos, ISSN 1699-3926, n.º 4, abril de 2008, pp. 43-57 (p. 53).

   Escala gráfica expresada en varas castellanas, por conjetura con otros mapas de la misma colección. Orientado con lis en rosa de cuatro vientos. En la parte inferior, tabla explicativa de los principales puntos de la fortificación y de los caminos de comunicación con otras haciendas fortificadas, señalados en el plano por clave alfabética. Manuscrito dibujado a plumilla en tinta negra y sepia, e iluminado a la aguada en gris y verde. Presenta roturas en la parte superior izquierda. Sumario: Presenta un plano del valle de Santiago con su fortificación, en la que se incluyen la parroquia y varias capillas. Incluye las siguientes notas: "Todo lo que va de media tinta es lo que los rebeldes han destruido; y lo más obscuro es lo que está levantado. Por la parte del poniente sigue un arrabal adonde [está] situado el combento de la Merced, que por estar fuera de toda la fortificación no se han puesto".

Al verso anotado en tinta de bugalla: "Santiago" y a lápiz: "Nº 58". Donado a la RAH por su correspondiente Fernando de Gabriel y Ruiz de Apodaca (Memorias de la RAH, t. X, 1886, nº 58, p. 846).

 Explicación:

a.- Parroquia fortificada.
b.- Paredes que se hicieron para que no puedan ser tomados los parapetos para retaguardia.
c.- Parapetos.
d.- Capilla del Misterio.
e.- La Tercera Orden.
f.- San José.
g.- Sequía.
h.- Foso que aun no estaba concluido.
i.- Camino a Salvatierra.
j.- Id. de las tablas mandadas abrir por el Sor. Angel Díaz del Castillo para la más pronta y segura comunicación con Haciendas fortificadas.
k. y l. Caminos a Irapuato.
m.- Camino a la Hacienda fortificada La Gachupina y segura comunicación con Haciendas fortificadas.

Nota: El mapa se conserva en la Real Academia de Historia, en Madrid, España.

martes, 1 de marzo de 2016

Un plano de Guanajuato de 1818

   Creo este es un muy interesante plano de la provincia de Guanajuato en 1818, presenta ciertos datos, todos muy interesantes, como el camino que se marca como Línea del Ejército de Guanajuato, que era la que Iturbide tenía a su cargo, vemos que Salamanca y Celaya están marcadas con un ícono más grande que Irapuato, Apaseo o Valle, esto indica que eran más grandes, o más importantes las dos primeras.

   Aquí vemos que Salvateirra era considerada igual que Celaya o Salamanca, parece que Querétaro lo marcan aun más grande, al sur se ve Acámbaro.

   La sierra de Pénjamo es la que aparece marcada en gris, sito en donde se localizaba el fuerte de San Gregorio, vemos dos haciendas: Tupátaro y Corralejo, y los pueblos de Cuerámaro, Piedra Gorda, Huanímaro, La Piedad y Pénjamo.

   Los pueblos del Rincón, Silao, León y el fuerte del Sombrero. En café la línea divisoria de Nueva España y Nueva Galicia.

Orientado con media lis en cuadrante. Relieve por sombreado. Toponimia de poblaciones con signos convencionales (edificios), indicando la categoría de las mismas. Indica caminos. La ocupación del cerro y fuerte de San Gregorio el 1 de enero de 1818 y la rendición del de Xaujilla el 6 de marzo de 1818 sirven como referencia para situar la cronología del plano. 

Manuscrito dibujado a plumilla en tinta china, iluminado a la aguada en gris y caldero. Sumario: Plano parcial de las provincias de Guanajuato y Valladolid. En el centro, la "Laguna de Chapala y Río Grande que dividen la Nueva Galicia de Valladolid". Línea en color caldero: "Raya de la Nueva Galicia con la de Guanaxuato". A la izquierda, desde Lagos a Reyes, se señala, en punteado, la "línea del Exército de Nueva Galicia". A la derecha, desde León a Querétaro, también en punteado, la "línea del Exército de Guanaxuato".

En otra letra se indican los fuertes en las siguientes localidades: Xiquilpán, Cotija, Reyes, Guaracha, San Simón, Vuenavista, Zamora, Piedad y San Pedro Piedragorda, en Nueva Galicia y en la línea del ejército de Nueva Galicia. En el centro, el cerro y fuerte del Sombrero o Comanja, y el cerro y fuerte de San Gregorio, este último, enemigo, al igual que el de Xaujilla, más al Sur. Al verso anotado en tinta sepia: "Fuerte de S. Gregorio, en tinta de bugalla: "Provincia de Guadalaxara" (sic.) y a lápiz: "Nº 95"

Fuente: Real Academia de Historia, Madrid.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Las haciendas incendiadas del Bajío.

  Lucas Alamán, que era de Guanajuato y conocía muy bien la zona lo anotó en su Historia de Méjico (con j), de que Salamanca no podía tomar parido y era tan realista como insurgente y que levantaba la bandera de uno o del otro dependiendo cuál era el ejército que entraba a la villa. Esto debido a que igual llegaban unos que otros, era imposible estar de parte de unos, pues, siendo este el paso continuo hacia Guanajuato, Valladolid, Salvatierra, Querétaro, México, y teniendo a Iturbide continuamente en la villa, el acomodo que hacían los habitantes (nuestros antepasados) era el "políticamente correcto" a fin de que las casas no fueran saqueadas, robadas o incendiadas, cosa que sí ocurrió con las haciendas. 

  Y el hecho de que las haciendas fueran saqueadas e incendiadas, al principio fue una novedad, ocurrió justo al inicio de la guerra, apenas una semana luego del Grito de Dolores, la hacienda de Temascatío fue saqueada, el pretexto era que el dueño, don Bernabé Bustamante era español. Ya para 1815 la escasez era grande, maíz, trigo, frijol, todo comenzó a cotizarse a precios altos, quien controlaba la venta era precisamente Iturbide, en un negocio alterno que tenía y que en Salamanca su fiel secuaz, regidor unas veces y alcalde otras, Plácido Soldevilla, era quien atendía sus órdenes. Los demás eran parte del grupo cercano, Zamora, Rivero, entre otros. Y es sobre esa problemática que encuentro un interesante escrito que comparto ahora:

  "Dada la permanencia de la revolución y la necesidad de continuar una vida económica entre ambos beligerantes, no es de extrañar que los comerciantes y tratantes realistas e insurgentes intentaran establecer contactos de beneficio mutuo. En el Bajío, comerciantes de las ciudades realistas acompañaban a los insurgentes para comprarles el producto de su pillaje. Existía mucho comercio entre León, Guanajuato y Zacatecas que operaban como mercados activos para la distribución de efectos hurtados. Ganado mayor y menor robado en Lagos, Encarnación, Aguascalientes y otros lugares, hallaban allí mercado sin importarles a los comerciantes de Guanajuato y León su procedencia. El jefe insurgente, el padre Torres, dirigía una empresa muy grande entre la costa del sur, Tierra Caliente y las ciudades grandes del Bajío. Sus vendedores insurgentes ofrecían sal, algodón, zapatos, sillas, toda clase de colambres, azúcar, harina y otros productos para las poblaciones realistas. Patrullas de soldados realistas descubrieron allí un campo cultivado y bien gobernado por los insurgentes. Cerca de León, en  la mesa de Santiago, los campesinos pagaban al jefe rebelde Pedro Moreno un impuesto de seis pesos por cada fanega de grano producido, y latierra floreció "...como si nos halláramos en tiempos tranquilos". Esta situación contrastó mucho con la región de Lagos, donde gobernaron los realistas y donde "...no se ve un palmo de tierra cultivado".

  "Los lazos comerciales entre insurgentes y realistas ataban no solo a los campesinos y artesanos urbanos, sino también a los hombres ricos, comandantes militares y oficiales del gobierno virreinal. El jefe Pedro Moreno funcionó como un intermediario entre Guanajuato y León y el mercado rural. Operaba un mercado en Santiago o Comaja para la venta de muebles, armas, ropa, plata y otros efectos manufacturados, para cambiarlos por mezcal, aceite, algodón, sal, ganado cigarros, granos. Según varios informantes realistas, Moreno obtenía ingresos de 1,000 a 2,000 pesos al mes, producto de un impuesto del 15% sobre las ventas y otras tasas sobre ventas de ganado. El problema del comercio entre los enemigos creció año por año, y en 1818 el coronel Hermenegildo Revuelta pidió instrucción a sus superiores para saber lo que debía hacer con los comerciantes, arrieros y otras personas (muchas mujeres) de Guanajuato, descubiertos en las montañas por fuerzas del ejército real. 

Desde Guadalajara, el general Cruz prohibió totalmente toda forma de comercio con el enemigo. Cruz echó la culpa al comandante de Guanajuato, coronel Antonio de Linares, y a otros comandantes de las ciudades, por falta de acción y por mantener contactos comerciales con el enemigo. Para justificarse, Linares y los otros oficiales realistas dijeron haber recibido ordenes muy contradictorias: por un lado debían destruir la insurgencia; pero por otro debían lograr el restablecimiento de las minas, industrias y agricultura. Al aceptar la realidad de la situación, Linares se veía obligado a hacer la vista gorda ante el comercio clandestino si quería revivir las minas y refinerías. Irónicamente, al mismo tiempo que los perseguía, Linares ayudaba a la economía de los insurgentes, y les ofrecía además muchas oportunidades para obtener información sobre movimientos de tropas y planes de los realistas". (1)

Fuente:

Archer, Christon I. Los dineros de la insurgencia, en Los soldados del Rey. Universitat Jaume I. Catelló de Plana. Valencia. 2005. pp. 228-229.


miércoles, 17 de febrero de 2016

1816: El año del hambre en Salamanca

   1815, 1816 y 1817 fueron años terribles para Salamanca por varios motivos, uno es el que genera todos los demás, pues fueron los años en que la guerra de Independencia se recrudece. Fue en 1815 que José María Morelos sigue revolucionando en el sur, los estados de Guerrero y Morelos son los escenarios de varios meses de lucha, el de Puebla será el lugar en dónde sea aprehendido y el de México donde fura ejecutado, un salmantino, el padre Garcilita se había unido a su movimiento. Seguramente varios salmantinos más andaban junto a él mientras que en la villa, y en todo el partido de Salamanca muchas de las haciendas y buena cantidad de ranchos estaban abandonados. Algunas haciendas habían sido saqueadas desde el inicio del movimiento de insurrección, otras incendiadas, para 1816, año que podemos considerar "sin rumbo" en cuánto al movimiento de Independencia se refiere, el abandono del campo cobraba ya su precio: la carestía.

  Si no había quien cultivara la tierra, y si ranchos y haciendas habían sido saqueados y abandonados, el panorama era caótico y así lo vemos en muchos de los documentos del Cabildo en los que se habla de hambre, de carestía y de necesidad de alimentos. El alcalde en turno era quitado y puesto según los caprichos e intereses de Agustín de Iturbide, la mayoría de los que estuvieron a cargo eran amigos, compadres y conocidos del Comandante General. Machuca, Iruela, Barriga, Soldevilla, unos se sucedían a otros, Itubide lo decidía. 

   Para 1816, hace doscientos años, Plácido Soldevilla, propietario de una hacienda al sur de la villa, era uno de los Regidores del ayuntamiento de la villa y es él quien dirige la siguiente notificación al Coronel y Comandante General de la plaza de esta parte del Bajío:

  "Ya el año próximo pasado dirigí a V.S. mis letras en que le manifesté la triste situación en que se hallaba este lugar por la carencia de maíces que tanto le afligía; y su compasivo corazón penetrado de estos clamores se dignó socorrerle a virtud de su poderoso influjo nos facilitaron las tropas del Señor Comandante General don Agustín de Iturbide, por lo que agradecidos tributamos a V.S. un millón de gracias. Pero subsistiendo en el presente la misma necesidad, y está en sumo grado, por que todos los recursos nos faltan, no puedo menos que repetir a V.S. a nombre de este fligido vecindario igual súplica, rogándole como Padre benigno se apiade de la gran miseria que nos oprime con la falta de toda clase de semillas, y en consecuencia tenga la bondad de disponer que con el auxilio de las tropas de su mando, se introduzcan para el año inmediato venturo, tanto las de maíz, como de frijol, y otras de las varias que hay en la jurisdicción, en los propios términos que el anterior, de que resultara el beneficio común, y el particular, no menos que el Real Erario, y el de la conservación de la Patria.
 
  Señor, es crecido el número de estos habitantes, y mayor el de las miserias que padecen: pero teniendo a V.S. por su Jefe, y protector, no debería llorarse infelices, porque sus benéficas influencias estoy cierto en que nos ha de proporcionar todo alivio, como lo espero, y que este Pueblo fiel siempre se constituye obligado al más debido reconocimiento.

Dios guarde a V.S. muchos años.
Juzgado de Segundo Voto de Salamanca.
Noviembre veintiuno de mil ochocientos diez y seis.
Plácido Soldevilla.

martes, 8 de septiembre de 2015

La increíble y triste historia de María Baldonado

  El nombre te será, seguramente, familiar por aquello del cuento de García Márquez de la abuela desalmada de la cándida Eréndira. En buena medida esta es un relato de cierta candidez, ocurrido en Salamanca en 1805. De él da cuenta un personaje de esos curiosos que hay en la Historia de México y que participó, al lado del Generalísimo Morelos en el Sitio de Cuautla y en otros episodios más. A María Baldonado la conoce justo en Salamanca, al parecer en la plaza principal. La fecha exacta aun no la puedo determinar, como quiera la historia es sumamente interesante y más aún, curiosa.

  Peter Ellis Bean nació en lo que hoy son los Estados Unidos, en Tennessee, el 8 de junio de 1783. Inquieto de nacimiento a los 17 años decide conocer el mundo y se enlista en las huestes de Philip Nolan con la idea de encontrar riquezas en oro y plata, era 1800, tiempo en el que Texas formaba parte de Nueva España, por lo tanto eran invasores extranjeros, tuvieron serios problemas con el Ejército del Rey pues en uno de los enfrentamientos que sostienen en esta búsqueda, matan a varios de los soldados hispanos, son arrestados y se les abre juicio. 

   Philip Nolan y su grupo eran considerados forajidos, es decir, “personas que vive al margen de la ley y alejados de lugares poblados, huyendo continuamente de la justicia”. Su promesa de encontrar riquezas nunca fue tal, pues los detenidos fueron remitidos a Chihuahua que era el tribunal más próximo de la Corona española a la región en donde fue su captura. Vendrían luego oscuros episodios. El caso causó tal escándalo que fue llevado para ser esclarecido en los tribunales de España en tanto que “a los prisioneros se les dio libertad condicional mientras recibían su sentencia, con la condición de dormir todos los días en las barracas de los soldados españoles. A Bean se le permitió ser fabricante de sombreros hasta volverse el más famoso de la ciudad. Con las ganancias Salió de deudas y ahorró para poder fugarse más adelante.

   A los cuatro años de su oficio como sombrerero hizo el plan para escapar. Dejó la sombrerería a un contramaestre y con su compañero Thomas House hizo desertar a dos soldados españoles, compró armas y caballos. Su carta donde especificaba la forma de escapar cayó en manos de otro compañero de la expedición de Nolan llamado Tony Watters, quien denunció a los oficiales españoles el plan. A Bean le quitaron sus privilegios y fue encerrado en un calabozo con cepo por un tiempo.

  Al año, Bean planeó un viaje a Nuevo México con su amigo Thomas, recibiendo permiso de un General. La idea era fugarse con los indios comanches que encontraran en el camino. Sin embargo, Thomas enfermó gravemente y no pudo acompañar a Bean. Este fue alcanzado por un mensajero, regresó a chihuahua y de nuevo fue encerrado en un calabozo. También encerraron a sus ocho compañeros sobrevivientes de la expedición. La razón fue que había llegado la sentencia del tribunal de España: por haber disparado contra los soldados del Rey se ahorcaría un hombre entre cinco. Se decidió ahorcar sólo a uno y el sorteo fue por medio de dados, el número más bajo lo obtuvo Ephraim Blackburn y fue ejecutado. De los prisioneros, cuatro fueron liberados y otros cuatro fueron conducidos a la Prisión del Puerto de Acapulco” (Wikipedia). Bean era uno de ellos, comenzó su recorrido saliendo de Chihuahua por el Camino Real de Tierra Adentro, seguramente fueron varios meses los que le llevó llegar a Salamanca, sitio en el que, aparentemente, reposan para continuar luego rumbo al puerto de Acapulco.

  Cuenta uno de sus historiadores, Jack Jackson que estando en la plaza de la villa, eso que hoy conocemos como Jardín Principal o de la Constitución, una dama se le acercó y le ofreció ayuda. Ayuda para escapar le aclaró. Bean interpretó muy bien lo que ella le proponía y, al entablar conversación se dio cuenta de que más bien era ella quien trataba de huir. Huir de su marido que al parecer era viejo, y, todo indica que era poseedor de una fortuna, no que fuera el más rico de la villa, pero si el propietario de alguna hacienda o varios ranchos, pues ella, dentro de la propuesta estaba el ocultarlo en una de esas propiedades. Bean manifiesta en sus memorias que la dama, de nombre María Baldonado se había enamorado de él. Nuestro personaje no aceptó la propuesta que la enamorada (y cándida) dama le había hecho. Continuó su viaje rumbo a Acapulco para continuar su condena en el “castillo de San Diego”, es decir, en el fuerte construido para la protección del puerto, sitio que, pocos años más tarde se convierte en el objetivo de Morelos, luego de que Hidalgo le comisionara para su toma y el control de la región Sur de Nueva España.

   Es en 1811 que se encuentran Bean y Morelos, pues, al ser atacado el fuerte, Bean, que ya se había integrado a las fuerzas realistas decide pasar al bando Insurgente siendo pieza clave pues él sabía algo sumamente importante para el movimiento de insurrección: la fabricación de pólvora. Este conocimiento será clave durante el episodio que conocemos como  Sitio de Cuautla. Bean, siendo norteamericano, domina el inglés, razón por la cual es comisionado por el Generalísimo Morelos para ir a los Estados Unidos a comprar armas, además, para custodiar a su hijo, Juan Nepomuceno Almonte que es enviado a estudiar a Nueva Orleáns. 

   Peter Ellis Bean o Pedro Elías Bean, como se le conoció en México es nombrado Coronel durante la participación que tuvo al lado de Morelos de 1811 a 1816, ocurrió que ante la negativa de apoyo por parte de sus contactos en Estados Unidos, no regresa más a México, hasta que, consumada la Independencia se reintegra al Ejército Mexicano con el mismo grado de 1821 a 1836. Su vida se vuelve argumento de película, si así lo queremos ver pues va y viene, se casa en su país pensando que su esposa mexicana había muerto. De María Baldonado no sabemos más, fuera de lo que Bean anota en sus memorias. Lo interesante aquí es ver que hay un personaje salmantino que es rescatado en las páginas de la historia por este llamado “soldado gringo insurgente” pero la duda surge, ¿era de Salamanca o de Valle de Santiago?

   Al consultar los archivos parroquiales en Salamanca aparece solamente una persona con ese nombre, que, tal vez sea ella, Ana María Baldonado, casada con Antonio Redondo. Por el nombre de su marido podemos decir que vivían en Baltierra el Grande, es decir, lo que conocemos como Labor de Valtierra. Pero no es ella, pues el documento que encuentro es justo su defunción, la cual ocurre el 15 de enero de 1799. En cambio luego de revisar 9 páginas relativas a registros en los que hay el apellido Baldonado, damos con uno, en Valle de Santiago: María Josefa Baldonado Martínez, hija de José Ignacio Baldonado y María Martínez, bautizada el 27 de octubre de 1776 en la parroquia de Valle. La posibilidad de que sea ella es grande, pues, de todo lo revisado, es la más próxima en lugar y fecha, ya que para 1805, fecha del paso de Bean por Salamanca, ella contaría 29 años, él tenía 22.

   La bibliografía que registra las andanzas de Bean, el gringo Insurgente es grande pues él conoció además de José María Morelos, los Galeana, los Bravo y Matamoros a Guadalupe Victoria, a Juan Nepomuceno Almonte y a Antonio López de Santa Anna, entre otros. En varias de sus biografías se anota ese atractivo que ejercía en las damas y varias de ellas le ofrecieron algunos favores, casó con al menos tres de ellas, una mexicana, Magdalena Falfán de Godos de por los rumbos de Xalapa,  en Banderilla, Veracruz.

Fuentes:

Gálvez Cancino, Felipe. Ellis Peter Bean y su memoria mexicana. Los discursos de Clío. Anuario 2002. Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco. México 2003, pp. 131-142. Lo puedes leer aquí.

Jackson, Jack. Indian agent Peter Ellis Bean in Mexican Texas. Canseco-Keck history series. Nr. 6, 2005., pp. 15-16


martes, 30 de junio de 2015

Félix Calleja, otro de los personajes que pasa por Salamanca

  Hace poco hablábamos de los gobernantes que han pasado por Salamanca, dimos cuenta de que solamente un virrey, Iturrigaray, lo hizo cuando iba rumbo a Guanajuato. Pasó por aquí, pero no se detuvo, hubo otro que, si bien no tenía el título, lo recibiría un poco después, se trata de Félix María Calleja del Rey que era General del Ejército español, en 1810, cuando estalla la guerra de Independencia sería él quien encabezaría el movimiento en contra de la insurrección, su odio fue tal que llegó a proclamar la prohibición de la palabra insurgente o insurrección en cualquier documento. Sucedió, bien lo sabemos, que el 28 de Septiembre de 1810 fue la toma de Granaditas, enfrentamiento que se dice fue "glorioso" pero que en realidad fue sanguinario. Pero no nos metamos en filosofías de la guerra, sino en el paso de él por Salamanca, el cual ocurrió luego del enfrentamiento y derrota que los Insurgentes tuvieron en Aculco. De allí se dio una separación entre Hidalgo y Allende, cada uno cogió para un lado, Guadalajara y Guanajuato respectivamente. Calleja seguiría a Allende, así que enfila rumbo a Guanajuato el 8 de noviembre, llegando a Querétaro y permaneciendo allí algunos días. No sabemos cuando retoma camino pero él mismo asienta que pasaría por Apaseo, Celaya, Salamanca e Irapuato, para seguir a Guanajuato. Y lo hace de este modo:

   "Batido y derrotado el ejército de los insurgentes el día 7 del mes último en Aculco, levanté el campo al siguiente, y me dirigí a Querétaro, donde di algún descanso a las tropas; pero con noticia de que el mayor número de los enemigos que huyeron de aquella acción, se había reunido en Guanajuato con Allende y los principales cabecillas, y que en esta ciudad, al abrigo de su numerosa plebe y fuerte situación, se proponían hacer la mayor resistencia, habiendo acopiado al efecto sus mayores recursos de artillería, municiones y gente, me encaminé a aquel punto por los pueblos de Apaseo, Celaya, Salamanca e Irapuato, con el doble objeto de reducirlos a la obediencia y organizar su gobierno, como lo verifiqué, y asegurarme las subsistencias impidiéndoselas al enemigo.

   "La tarde del 23 tomé posición en Puerto Molinero, distante cuatro leguas de Guanajuato, y a las siete de la mañana siguiente emprendió el ejército su marcha hacia la cañada de Marfil, que es la entrada principal de aquella ciudad, no con otro objeto que con el de practicar un prolijo reconocimiento del terreno, y disponer en consecuencia el ataque para el día siguiente; pero la anticipación con que el enemigo empezó a batir con su artillería colocada en dos lomas a la orilla izquierda del camino, me puso en la necesidad de desalojarle de ellas para situarme y verificar después mi intento". (1)

  Así, pues, agreguemos a un personaje más que pasa, solamente pasa por Salamanca y sigue su recorrido: Calleja.

Fuente:

1.- J. E. Hernández y Dávalos. Historia de la Guerra de Independencia de México. Seis tomos. Primera edición 1877, José M. Sandoval, impresor. Edición facsimilar 1985. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. Comisión Nacional para las Celebraciones del 175 Aniversario de la Independencia Nacional y 75 Aniversario de la Revolución Mexicana. Edición 2007. Universidad Nacional Autónoma de México.

Versión digitalizada por la UNAM: http://www.pim.unam.mx/catalogos/juanhdzc.html

jueves, 9 de abril de 2015

Un mezquite con historia, en Valtierrilla, municipio de Salamanca.

    “Hubo en el patio de la escuela Mariano Matamoros hasta el año de 1964 un vetusto mezquite, ligado a un hecho trágico, asentado en los anales de Valtierrilla. Decía un jocoso maestro que, bajo ese mezquite el caudillo insurgente Andrés Delgado había llorado los desdenes de Tomasita Esteves, la noble heroína de la independencia. Pero esto no pasaba de ser más que un grosero chascarrillo del gárrulo maestro. Lo cierto es que en ese mezquite el pueblo justiciero ejecutó la sentencia, dictada por la necesidad y el derecho a la legítima defensa. Es el caso que durante los aciagos días de la Revolución, el pueblo entero estaba a la merced de maleantes y bandoleros, pues no había , ni justicia que lo contuviera, poniendo orden en la comunidad, y la vida se tornaba intolerable, y la gente vivía entre temores y sobresaltos. 

   Los malhechores asolaban impunemente al pueblo, entrando las casas sin que nadie los detuviera y llevándose hasta los chiles y el nixtamal. Y a las personas que se oponían o se negaban a entregar lo que se les exigía, les propinaban tremendas palizas. La gente vivía atemorizada, sin saber qué hacer o a quién recurrir en demanda de protección. Llegó a tanto la osadía de los maleantes y se tornó tan intolerable la situación, que el pueblo decidió poner fin a tantos desmanes, haciéndose justicia con su propia mano. Una noche del año de 1914, los vecinos del pueblo salieron decididos a enfrentarse a los malhechores, a los que sorprendieron cuando intentaban asaltar algunas casas. Al verse sorprendidos los bandoleros, huyeron despavoridos antes la decidida actitud de la gente, sin embargo uno de ellos no tuvo la suerte de escapar y calló en manos del pueblo enardecido, que de inmediato lo llevó al pie del mezquite que se hallaba en lo que posteriormente fue el patio de la escuela Mariano Matamoros. Se trataba de colgarlo allí. 

  Allí no valieron súplicas ni lamentos, ni arrepentimientos tardíos, el pueblo necesitaba poner un escarmiento a tanto maleante y cumplió la sentencia que él mismo había dictado, colgando al facineroso de aquel mezquite. Allí murió aquel desconocido malhechor y balanceándose, suspendido de una rama del mezquite, que la justicia tomada por todo el pueblo, al estilo de la Fuenteovejuna, la obra teatral del célebre dramaturgo español, el inmortal Lope de Vega. Y los habitantes de Valtierrilla bien podían contestar a las autoridades lo que los de Fuenteovejuna contestaban al enviado del Rey, quien les interrogaba sobre quien había cometido aquel asesinato, y ellos respondían: -Fuenteovejuna, Señor.

  Es decir fue la justicia que el pueblo entero cobró por su propia mano, allí donde nadie osaba defenderlo. Tal fue el hecho real, ligado a ese mezquite que se levantaba en el patio de la escuela. En el año 1964, el Dr. Aurelio Sánchez Pérez, presidente municipal de Salamanca, ordenó que se derribara ese mezquite para mejorar el patio de la escuela, en ocasión de la visita que el Lic. Juan José Torres Landa, gobernador del Estado, hizo a ese plantel para inaugurarlo, el 23 de diciembre de ese año. Así concluyó su existencia el mezquite del patio de la escuela Mariano Matamoros”. (1)

  Curiosa es la historia que transcribo de una de las ya legendarias Gacetas que un grupo de salmantinos, interesados en el rescate histórico de nuestra población, publicaban trimestralmente en los años ochenta del siglo XX, durante la administración del presidente municipal Víctor Deschamps. En esta historia, revestida de un poco de leyenda, escrita por el Cronista de Valtierrilla, Aurelio Méndez Sánchez, encuentro varias referencias interesantes, todo en torno a un árbol de mezquite.

   Luego de estudiar los hechos ocurridos en la región durante 1814, año en que fue fusilada Tomasa Esteves, sabemos que era justo en Valtierrilla en donde había un numeroso grupo de insurgentes, que asaltaba la conducta que venía de Guanajuato y seguía a México, para ello se ocultaban en “el bosque” que había en Valtierrilla, bosque de mezquites, habrá que aclarar. Hay un episodio en el que, efectivamente, Andrés Delgado es el protagonista, junto a un mezquite, pero no en Valtierrilla, sino en el rancho del Divisador. Lo más interesante que encuentro es el que se haga referencia de Tomasa Esteves, ya que ocurrió justo en Valtierrilla la detención de los insurgentes “seducidos por una bella mujer”. 

   Todo esto lo ligo a otro personaje salmantino, el más distinguido, sin dudas, Rojas Garcidueñas. Él escribe en sus Recuerdos de mi tierra guanajuatense algo sobre el relato del Señor del Hospital, que igual aplica para este relato sobre la llamada “Capital mundial del nopal”, Valtierrilla, y dice: “… que contiene muchas referencias e información de tal época, (…) de manera que los de tal relato no deben ser menospreciados, por el contrario, resultan sumamente apreciables”. (2)

Fuentes:

1.- Gaceta de la crónica e historia de Salamanca. Número 7. Salamanca, Octubre de 1987, p.6

2.- Rojas Garcidueñas, José. Salamanca, recuerdos de mi tierra guanajuatense. Edición Comentada. Raíces. Salamanca, 2014. p.12

sábado, 15 de noviembre de 2014

Confirmando que si hubo un Fuerte en la villa de Salamanca, Guanajuato.

   Hace algunas semanas comentábamos en este espacio del plan que tenía Agustín de Iturbide cuando era el Comandante Militar de la Intendencia de Guanajuato, de construir fuertes en cada una de las poblaciones en donde había continuos enfrentamientos entre realistas e insurgentes. Salamanca era una de ellas. Comentamos también de que hubo, efectivamente un Fuerte construido en la Hacienda de Cruces, en la zona poniente del actual municipio, al norte de la comunidad de Cárdenas, ese fuerte de Cruces, es ahora lo que conocemos como Hacienda de El Fuerte y fue construido en 1816.

   Comentamos también que en el segundo tramo de la calle que hoy conocemos como Sánchez Torrado, según se anota de una fotografía de la inundación de 1913, esa calle se llamaba "Fortín", lo cual daba la idea de que allí estuvo ubicado eso que Iturbide ideó para defenderse de los ataques insurgentes. Ahora que hemos tenido la oportunidad de consultar un Padrón de los habitantes en Salamanca, levantado en 1824, cuando la población aun no se había recuperado del todo de los estragos de la guerra de Independencia podemos comprobar que en Salamanca existió, efectivamente un Fortín, pero no sólo eso, sino que hubo dos de ellos, hay la posibilidad de que hayan sido hasta tres los construidos.

   En las imágenes que ahora vemos podemos leer con claridad que, muy a la usanza antigua, las calles llevaban por nombre el de alguna construcción notable que hubiera, como templo, escuela, o, en este caso, un fortín. También era costumbre darle el nombre a la calle de a cuerdo a la casa de algún personaje acaudalado, o bien conocido en la población. En la imagen superior leemos: 2a Calle de las Carreras, esquina Frente del Fortín Grande, Oriente. La calle que llevaba por nombre Carreras, es la que hoy conocemos como Aldama, y ese Fortín Grande es la 2a. de Sánchez Torrado.

   Otro de los Fortines, como lo podemos ver en la segunda imagen, tenía por nombre Fortín de San Lorenzo, tenemos que ver con mucha atención todo el Padrón para identificar su ubicación, y uno más aparece con el nombre del Fortincito, quizá era el mismo que el de San Lorenzo, al haber un Fortín grande y uno chico, me queda la duda si por Fortincito debemos entender como el Fortín Chico o, efectivamente, se construyeron tres Fortines en la villa de Salamanca.