jueves, 18 de febrero de 2010

Los personajes que participan en el relato del Señor del Hospital de Salamanca. 3ª parte.

Sabemos bien que el número 7 ha estado siempre muy ligado a la religión, su simbolismo nos lleva a la suma del 3, número de Dios con el 4, número del mundo, es decir, del hombre. Por lo tanto es el número que engloba toda la concepción de vida. Y son, casual o intencionalmente, eso no lo se, 7 los personajes que intervienen una vez muerto Acualmetzli, y una vez dada la revelación de que el Santo Cristo indicará el lugar en el cual quiere quedarse para siempre.


Las revelaciones a través de sueños es algo recurrente en los pasajes bíblicos, Señor San José es uno de ellos, lo vemos en Mateo 1: “20 Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo”. En la Biblia encontramos que muchas de las revelaciones son hechas cuando el personaje que la recibe cae en éxtasis, como es el caso de Pedro en el Libro de los Hechos 10: “Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. 10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; 11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra” (1). En consecuencia no es de extrañarnos que en el relato del Señor del Hospital, uno de los pasajes más importantes al principio del mismo es esa revelación. Veamos ahora a cada uno de los siete indígenas que intervienen en el relato.


8.- Pedro Coyohuatl.


Para traducir el nombre de Coyohuatl pedí el apoyo del Maestro Manuel de Santiago y me comenta lo siguiente: “…te comento que la partícula hua denota posesión, la cual se puede traducir al español como “perteneciente a… “o también habilidad, “el que hace…”. En este caso concreto Coyohuatl se refiere, probablemente, a un nombre propio –tezcucano—que significaría “del coyote”, aludiendo a su nombre totémico.


Ixtlixóchitl, se refiere a un subordinado de Nezahualcóyotl con ese nombre, quien negocia a nombre de éste una multitud de asuntos oficiales y personales. Cuando se trata de un nombre propio en la lengua náhuatl, el sustantivo pierde la terminación “tl” la cual es sustituida por la partícula reverencial tzin”. (2)


Aparece como el sucesor en la propiedad del Cristo de los Agonizantes, solo menciona el relato que Acualmetzli murió y que Pedro Coyohuatl se lleva la imagen y se instala en Xilotepec, la mantiene en su casa en donde hay un culto público “…a cuya propiedad perteneció a él y a su familia durante varias generaciones hasta pasados muchos años…” (3). Aquí hay una gran imprecisión pues menciona que la imagen perteneció a él y su familia por varias generaciones, solo que no hay más que una sola generación en un lapso de 20 años, que es el que separan la muerte de Acualmetzli con el sueño de la revelación.


De Pedro Coyohuatl no se vuelve a saber nada, no hay mayor rastro de su paradero durante el resto del relato, no se sabe si se quedó en Xilotepec o en algún otro sitio, tampoco se sabe si murió.


9.- Juan Cardona.


Si Acualmetzli fue el personaje central desde su huída del Colegio Imperial de la Santa Cruz hasta su muerte en la Sierra Gorda, en el resto del relato es Juan Cardona quién lleva la parte más importante.


Es quizá hijo de Pedro Coyohuatl, ya que es él, quien tiene la revelación a través de un sueño: “Juan Cardona, descendiente del ya dicho Coyohuatl tuvo un sueño en que el Santo Cristo le indicó que caminara con él tierra adentro hasta llegar a un punto en donde habiendo pasado la noche se encontrara con la novedad de que al despertar sin intervención de manos humanas viera que la Cruz de Nuestro Señor estaba enterrada en tierra”. (4) Presumo será su hijo, considerando que en esa época los frailes franciscanos y de cualquier orden, no aceptaban que los indios al ser bautizados usaran nombres indígenas, estos deberían ser españoles, para tal efecto tenían dos opciones, una usar el apellido del que era el encomendero o, más precisamente, el que los tuviera a su cargo. La segunda opción era usar el apellido del sacerdote que los estuviera bautizando, de allí que desaparece la referencia Coyohuatl y aparece la de Cardona.


Seguramente era una persona de gran fe y conocía de la religión pues es él quien hace el rezo del Padrenuestro luego que se dan cuenta del cambio prodigioso de color en la imagen del Santo Cristo. Además de marcarlo así en el relato: “Ellos con grande veneración se postraron ante tan milagrosa imagen y Juan Cardona rezó un Padrenuestro que contestaron quienes sabían hacerlo, después rezó un Credo muy despacio para que todos pudieran seguirlo palabra por palabra; estas oraciones fueron dichas en idioma otomite que era la lengua de estos pobres naturales”. (5). Cuando llegan a la Estancia de Barahona, Juan Cardona está enfermo de hidropesía. Fue el quién comprobó que la copia realizada del Cristo de los Agonizantes era exacta y es quién vuelve a tener un papel protagónico al asociarse su muerte precisamente con la señal que tuvo en su sueño, es decir, cuando muere, es cuando el Santo Cristo aparece clavado “como una vara en tierra”. Juan Cardona tiene el honor, de acuerdo al relato, de ser enterrado “a los pies del Señor”, en donde fue encontrada la Cruz clavada.


10.- Ignacio Cardona.


Es el hijo de Juan Cardona y la única vez que se el menciona en el relato es casi al final, cuando aparece cerrándole los ojos a su padre que acababa de fallecer.


Con él, con Ignacio Cardona podemos hacer un ejercicio para determinar las edades de estos tres personajes que son de la misma familia. Considerando las edades promedio que se establecen en este tipo de acciones, seguramente contaba con 18 años, por lo que su nacimiento sería en 1542, año de la muerte de Acualmetzli. Su padre, Juan Cardona, quizá lo engendró teniendo él 20 años, por lo tanto su año de nacimiento se puede establecer en 1522, dos años después del nacimiento de Acualmetzli. En consecuencia, manteniendo la misma lógica en las edades, si fue padre a los 20 años, de el que supongo fue su hijo, Juan Cardona, se puede establecer como año de su nacimiento el de 1502, en consecuencia, cuando el Santo Cristo partió de Xilotepec él contaba con 58 años.


11.- Francisco de la Cruz.


Partió en el grupo comandado por Juan Cardona de Xilotepec, no aparece en el relato hasta que, estando en la Estancia de Barahona, la señora de Ledesma le informa del plan de hacer una copia del Santo Cristo para que los xilotepecanos se la lleven y la original se quede en la Estancia.


12.- Juan Crisóstomo.


Parte también como parte del grupo de los 7 desde Xilotepec y es el quién se da cuenta del portentoso cambio de color del Santo Cristo en las inmediaciones de Dañú. Y nuevamente es mencionado, cuando la señora de Ledesma informa del plan de cambio de imágenes, pues aparece en el relato junto a Francisco de la Cruz en esta escena.


13.- José María Miñó.


De este personaje no se dice nada en todo el relato, fuera de que formaba parte del grupo de los 7 que salieron de Xilotepec.


14.- Cristóbal Buti.


El séptimo del grupo de 7 que partieron de Xilotepec, a él se le menciona casi al final del relato, diciendo que “…Cristóbal y yo estamos seguros de que nadie se quedó adentro”. Refiriéndose a que las campanas que doblaban a muerto no las tocaba nadie.


Para concluir esta tercera parte del recuento de los personajes que participan en el relato, anoto ahora un interesantísimo comentario de José de Santiago Silva, Director de la Escuelan Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, dice que “...también llama la atención la carga emblemática del nombre propio de algunos protagonistas…” (6). En efecto, Pedro, la piedra sobre la que se construyó la Iglesia; Juan, sea el Bautista o el Evangelista, ambos son de lo más importante en la Jerarquía hagiográfica; Ignacio, pensando en San Ignacio de Loyola, éste fue canonizado 1622, sesenta y dos años luego de que llegara el Santo Cristo a Salamanca; Francisco de la Cruz, este es un nombre imprescindible ya que todas las referencias del relato van relacionadas estrechamente a la Orden Franciscana. José María, nombre que combina la parte terrena del inicio de Jesús –Hombre. Cristóbal, significa “el portador de Cristo” (7), en torno a él hay una antiquísima leyenda, que en buena medida nos confirma la carga emblemática de los nombres usados en el relato.


Bibliografía:


1.- La Biblia


2.- Conversación personal con el Maestro De Santiago.


3.- Historia de la milagrosa imagen del Señor del Hospital de Salamanca. Introducción atribuida a José Rojas Garcidueñas. Imprenta del Bosque, México DF. 1967.


4.- Ibid.


5.- Ibid.


6.- El templo agustino de san Juan de Sahagún en Salamanca. José de Santiago Silva. Ediciones la Rana, Guanajuato, 2004.


7.- http://www.churchforum.org/santoral/Julio/1007.htm



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