jueves, 4 de febrero de 2010

Una cruz en el templo de Nuestra Señora de los Remedios en Comonfort, Guanajuato.

No muy lejos de aquí, en la antigua Chamacuero, lo que conocemos como Comonfort, hay varias cosas que son muy interesantes para quienes gustan del arte sacro, de la historia y de las costumbres. Habíamos visto ya la historia del Señor de la Conquista, cuya imagen original encontramos en San Felipe Torresmochas, al norte del Estado. Sabemos que hay una réplica, tan venerada como la original que se encuentra en la Parroquia de San Miguel en San Miguel Allende, se le conoce también como El Señor de la Conquista.


La historia, se desarrolló en Chamacuero, cuando los indios chichimecas atacaron a los padres franciscanos que llevaban su preciosa carga, el cristo de pasta de caña de maíz elaborado en Pátzcuaro y que llevaban rumbo a San Felipe cuando fueron atacados y muertos en las inmediaciones de Comonfort, es decir, en Chamacuero.


Con esto comprobamos dos cosas, una, que la tradición de los Cristos elaborados con pasta de caña de maíz se remonta al inicio del período novohispano de nuestra historia y, dos, que los chichimecas no respetaban hábito ni jerarquía.


Pero, lamentablemente, al visitar el templo de Nuestra Señora de los Remedios en Comonfort, comprobamos una cosa más, algo lamentable, la barbarie producto de la inconciencia, la falta de educación, la falta de moral y la pérdida de valores que, lamentablemente, estamos viviendo hoy día.


Lo que estamos viendo en las fotografías es una estupenda manifestación del arte popular que florece en cada pueblo de nuestro país, esta cruz fue elaborada en 1931 para las celebraciones de los Fieles Difuntos, es algo único que guarda una línea artesanal que bien podemos catalogar como “Naif”, arte por demás valioso y que, aunado a su antigüedad y lo que representa, debería estar en un lugar más digno y no al alcance de manos salvajes que destruyen algo que no tienen idea del valor que guardan.


Casilleros mutilados, otros de plano robados. Si lo que vimos esta vez es maravilloso, bien nos podemos imaginar lo que esto sería si estuviera completo. Esta es una de las razones por las cuales los templos se cierran. Para evitar el vandalismo, entre otras cosas.


El altar principal del templo, es otro magnífico retablo de esos que, por fortuna siguen vivos, los han dejado seguir viviendo. Vaya desde aquí mi reclamo a estas manos inconcientes que sustraen lo que no es de ellos, es decir, me están robando a mí también. Es patrimonio de todos.




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