domingo, 6 de marzo de 2011

Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús. Templo del Apóstol Santiago en Coroneo, Guanajuato.


El P. Julio CHEVALIER, una vez afianzada en su mente la idea y la forma en que deseaba plasmar, ya de hecho, la promesa, que habían suscrito, de honrar a la Virgen "de un modo especial" y, convencidos, él y sus compañeros, de que la advocación "Nuestra Señora del Sagrado Corazón" era la adecuada, decidieron, en 1860, diseñar una imagen que expresara lo más objetivamente posible la doctrina contenida en el título: Las mutuas relaciones entre el Corazón de Jesús y su madre María. Y, una vez aquilatados todos los detalles, encomendaron a un artista la misión de plasmarlo en una bella vidriera que fue colocada en la parte alta y posterior del altar mayor.

Es la que hoy llamamos o denominamos como la primitiva o primera imagen ya que, años más tarde, por deseo de la Santa Sede, fue creado otro modelo. En esa primera imagen, la Virgen Inmaculada estaba de pie y, delante de Ella, también de pie, el Niño Jesús, a la edad de doce años, señalando, con su mano izquierda, su Corazón, y con la derecha, a su Madre. De esta imagen se editaron, en 1861, y distribuyeron, decenas de miles de estampas que, pronto, agotadas, volvieron a reimprimirse en cantidades mucho mayores, por centenares de miles, resultando la acogida realmente asombrosa.

El templo que vemos es el del Apóstol Santiago en la ciudad de Cornoeo, localizada en la parte sur este del estado de Guanajuato, zona en la que hay gran devoción por el mencionado Apóstol. Su estilo, característico del Neoclásico y la decoración tan usual en los templos del estado nos ofrecen un delicado trabajo y estupendo manejo de colores pastel.

Para leer más de la historia del culto a Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús, entra aquí:

http://www.mscperu.org/msc/nscc/nsscChev/nssCheval00.htm


sábado, 5 de marzo de 2011

Números y estadísticas en el Blog del Señor del Hospital

Comenzaré diciendo que las fotografías que acompañan este artículo fueron tomadas hace poco en el renovado Monumento a la Revolución en la ciudad de México. Si bien no entran en el tema que pretendemos desarrollar sobre el arte religioso, creo que, como punto de partida si lo es, pues el monumento es eso, monumental debido a que nos muestra lo que es en sí una cúpula. Esta lo iba a ser del Palacio Legislativo y ya sabemos que, debido al estallido de la Revolución no se pudo concluir, este monumento me remite de inmediato a una parte que siempre me ha atraído al visitar un templo Católico: la cúpula.

Pues estamos ante los resultados de lo que ha sido este espacio electrónico en el cual, como ayer te lo comentaba, se cumplieron dos años de publicar, si bien no diariamente, si fue casi cada tercer día, considerando que llegamos a los 298 artículos el día de hoy. Blogger, que es el sistema a través del cual yo publico y tú me puedes leer y ver, implementó las estadísticas a partir del mes de julio de 2010, desde entonces sabemos bien cuanta gente y qué artículo lee. Según el conteo del 1 de julio 2010 al 4 de marzo 2011 fueron 81,458 visitas las que hubo, si consideramos que en los meses que no se contaron del 2010 (marzo-junio) hubo 5 mil visitas mensuales, tenemos que en este segundo año llegamos a un total de 101,500 visitantes. Quiero pensar (es un eufemismo) que todos son lectores.

El artículo que más se leyó fue el que se titula La leyenda del Cristo de Jilotepec venerado en Salamanca, esto lo publiqué el 6 de abril de 2009, es decir, fue de los primeros artículos y continua siendo el más leído, cosa que me da gusto pues me deja ver que el primer objetivo que me tracé se cumplió: difundir la historia, leyenda, costumbres y tradiciones en torno a la imagen del Cristo Negro del Señor del Hospital. El segundo artículo que más se leyó también es de los publicados al principio, es el relacionado con el Cristo Negro de Chalma, esto lo hice encontrando la relación en que ambos Cristos son negros. Le sigue en tercer lugar el artículo que se llama La Guerra Cristera, parte de la historia del Señor del Hospital. El tema de los Cristeros es muy buscado, no me extraña que aparezca entre los de mayores visitas. El cuarto artículo más leído es el del Cristo de los Agonizantes que hay en Almería, España; este artículo lo publique debido a que el nombre original del Señor del Hospital era precisamente ese: Cristo de los Agonizantes, y más sorprendente aun, en Almería también se venera el Martes Santo, igual que en Salamanca, Guanajuato.

El quinto artículo que más se ha visitado es el relacionado con el Cristo negro que existe dentro de la Catedral Metropolitana en la ciudad de México, El Señor del Veneno, una leyenda por demás interesante. En el que se llama El antiguo Obispado de Michoacán lo que hice fue transcribir una muy interesante historia que escribió uno de los estudiosos de la diócesis, cuando Salamanca era parte de la de Morelia y que se publicó en uno de los Años Jubilares. le sigue en lecturas uno que me sorprendió mucho cuando leí por primera vez una referencia que había sobre Salamanca con el nombre purépecha de Sirándaro, transcribí todo el capítulo y aquí lo puedes encontrar. El Colegio Imperial de la Santa Cruz fue el lugar que, de acuerdo a la leyenda, fue de donde Acualmetzli se robó el Cristo de los Agonizantes que daría paso a la historia del Señor del Hospital, ese fue otro de los que más se leyó durante el año.

El octavo es el relacionado a una idea que mantuve y que a medida de que más leía sobre el personaje más me "enamoraba" de él fue el relacionado con Tata Vasco, el cual definitivamente es fundamental en la historia del Señor del Hospital, por último otro Cristo con historia aparece en el décimo lugar, el del Señor de la Piedad... casualidades de la vida, al Señor Cura don Alfredo Gonzalez le tocó participar en el año Jubilar del Señor de la Piedad, como también en el del Señor del Hospital.

Por último encontramos en estas estadísticas que es a lo que yo tengo acceso todos los días y que hoy comparto contigo, vemos en donde están localizados los lectores del Blog del Señor del Hospital, la mayoría, claro es, están en México, esto representa el 70.2%; le siguen los que viven en los Estados Unidos con un 10%; el tercer sitio lo ocupan los lectores de España, que son el 4.6%. Tenemos luego lectores de Perú, Argentina, Colombia, Ecuador, Chile, Guatemala y Venezuela.

Esos son los resultados, del 2010... los del 2009 fueron solo al cálculo pues no contaba con cifras confiables, lo que sí te puedo decir es que, desde que se implementaron las estadísticas a través de Blogger, me sorprendo de ver la cantidad de gente que hay interesada en el tema.

viernes, 4 de marzo de 2011

Los Cristos en pasta de caña de maíz, la perfección del arte con el arte de la perfección.

El día de hoy este espacio de El Señor del Hospital cumple dos años de haber iniciado. El motivo para el cual fue creado ha sido logrado: difundir la imagen, historia y veneración del Cristo Negro que se conserva en Salamanca. En esta nueva etapa seguiremos complementando la información ahora no solo enfocada a Salamanca y su Cristo del Señor del Hospital sino incursionaremos en un tema que seguramente a ti que lees y ves este espacio te agrada: el arte religioso y la Hagiografía. Para concluir esta etapa, tengo la suerte de encontrar y compartir contigo un capítulo del libro del maestro Estrada Jasso sobre las imágenes hechas en pasta de caña de maíz.

Templo de Santa María en Villa González, Zacatecas. Antigua Hacienda de Carro.

“… las fechas más o menos exactas de los Cristos que voy a citar a continuación, obligan en efecto a situarlo en una época realmente muy temprana. El crucifijo que aparece fechado es el del noviciado de Santo Domingo de la ciudad de México donado a fray Domingo de Betanzos en 1538; por si este dato fuera poco, citaré al de Chalma, colocado en las cuevas por Nicolás de Perea y Sebastián de Tolentino en 1530 según Sardo, o 1543 según otros. Alonso de Villaseca donó el de Ixmilquilpan-Santa Teresa por 1540. Antonio de Roa adquirió el de Totoloapan, Morelos, en 1541.

Estas fechas siguen la presencia en México de un buen escultor ya en 1538, y este no puede ser más que Matías de la Cerda, con lo que queda confirmado el dicho de Mota Padilla, que sigue a Ornelas (ambos historiadores del arte virreinal).

Cúpula del templo en la Ex Hacienda de Carro, Zacatecas. Recién nombrada (1/8/2010) como Patrimonio de la Humanidad.

Como el primer escultor que aparece claramente distinguido de los canteros es Juan de Arrué, llegado de Europa en 1549, y Matías de la Cerda tenía ya para esa fecha 11 años de radicar en estas tierras, es evidente que este es el primer escultor de nombre conocido que llegó a la Nueva España.

A su paso por la capital del virreinato dejó las esculturas mencionadas y algunas otras, como la hermosísima del Cristo de Nexquipaya, Tlaxcala. Sin embargo, el estilo renacentista, las facciones y el color moreno lo demuestran que sea de él.

Seguramente no se hallaba en Michoacán en 1538 cuando se hizo la Virgen de la Salud; pero tampoco creo que la presencia de De la Cerda en Pátzcuaro sea ajena al plan gigantesco de Don Vasco.

Santuario del Señor de Chalma en el Estado de México

Mariano Torres, otro historiador del arte, que confunde a los dos Cerdas, pone a Luis, el hijo “como viviendo en la ciudad de Pátzcuaro por los años de quinientos treinta y tantos, según parece”. Aunque la cita es problemática, es innegable que él fue el primero que enseñó el arte de la escultura a los tarascos y su aplicación a la estatuaria religiosa.

Casó con una india, tal vez tarasca, y de ella tuvo por lo menos un hijo que va a continuar su oficio: Luis de la Cerda.

Capilla del Señor de las Angustias en Rincón de Romos, Aguascalientes.

Su obra tuvo que haber sido muy abundante, aunque en la mayoría de los casos es difícil separarla de la de su hijo, pues los cronistas con frecuencia los confunden. Pero es lógico aplicarle las obras más tempranas, y en las que el sentido europeo sea más patente, tanto en los rasgos físicos como en las proporciones, elementos, que suponen un aprendizaje académico metódico, bajo buenos maestros y frente a un buen número de ejemplares, y respirando un aire de tradición cultural que no se puede suponer en el hijo en el ambiente patzcuareño.

Difícil es precisar la fecha de su muerte, don Manuel Toussaint, al hablar de los escultores renacentistas en la Nueva España nota que “dos escultores aparecen en la Nueva Galicia por los años de 1619 a 1625, uno llamado Gándara, que intervino en la restauración de la escultura de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, y otro, Matías de la Cerda, fue padre de Luis de la Cerda”.

El Señor de las Angustias en Rincón de Romos, Aguascalientes.

Si se conocen pocos datos de la vida del mejor heredero de la técnica de imágenes de caña, Luis de la Cerda, en cambio, se poseen más datos sobre su biografía espiritual. El arte de este mestizo, aprendido en el taller de su padre, en Pátzcuaro, es producto de una intensa vida de perfección cristiana. Ornelas nos lo pinta juntando “la perfección del arte con el arte de la perfección”, lo tiene por un excelente artista y modelo de cristiano “que comulgaba y confesaba a menudo, y siempre que comenzaba alguna hechura de un Santo Cristo”. De esta íntima unión con el crucificado obtenía su inspiración y las múltiples configuraciones de sus esculturas eran frutos de sus meditaciones contemplativas. Por eso podemos creer –concluye el cronista- que el Señor concurría a sus obras por su buen obrar”, y sus imágenes son tan tenidas por el pueblo como taumaturgas; pero si no se quiere creer en milagros, téngase por sabido que fueron ellas las que obraron el prodigio de la extensión y unidad de una fe entre pueblos a cual más diferentes en raza y cultura, unidad que aun existe hasta hoy, a pesar de las distancias.

Templo de Guadalupe, en Guadalupe, Zacatecas.

El autor de La Loza Americana lo juzgó un primoroso escultor (que hacía primores) que copiando en sí primero, con su ajustada vida, la imagen de Cristo crucificado, especialmente en la pureza, pues lo enterraron con las insignias de haber triunfado del más inmundo de los vicios… las sacó tan vivas, que hasta en hacer bien a los hombres, con sus milagros, salieron parecidas…”

Probablemente su único maestro fue su padre, cuyo obrador continuó en Pátzcuaro.

De la abundante producción de este modelador da cuanta el mismo Ornelas; al relatar el viaje de fray Francisco de Guadalajara a comprar el Cristo de Amacueca, dice que “llegó a Pátzcuaro, supo la gracia de Cerda, fue a visitarlo, y entre muchas hechuras que tenía, tenía la admirable de este Santo Cristo. Su fama llegó hasta Europa y “fue muy nombrado por las muchas hechuras que de su mano se han llevado a los reinos de España y en estas partes hay muchos.”

El Señor de Zoacoalco, en Zacoalco, Jalisco.

Son de él, ciertamente, los Cristos de Zacoalco, Amacueca, Magdalena, Mezquititlán (San Juan de los Lagos) y otros muchos en los que los rasgos corporales y las proporciones, sobre todo la abundancia de la sangre y el excesivo realismo de las heridas acusan ya el alma mestiza. Nace así, a la historia del arte, el Cristo mexicano, distinto del imaginado por el europeo, con el dolor reflejado en el rostro, el color moreno, la sangre manchando todo el cuerpo en abundancia tal, que solo así se podía enternecer a los indios acostumbrados a verla derramada a chorros en las guerras, y untadas a los cuerpos de los ídolos.

Cúpula en la capilla del Señor de las Angustias en Rincón de Romos, Aguascalientes.

Tales extremos en el realismo dotan a éstas imágenes de un carácter impresionante tan fuerte, que a veces impone y sobrecoge, como miedo y pavor producían terrible de los ídolos. Y llegó a tanto este impresionismo que es el mexicano el creador de una serie de representaciones en la figura escultórica de Cristo paciente, como el Señor de la Columna, desollado, el que representa a Cristo sentado como Rey de burlas; o el Cristo expuesto a la mofa del pueblo deicida, etc. Todas ellas notables contribuciones mexicanas a la escultura universal.

Ignoramos el lugar y la fecha de la muerte de Luis de la Cerda, que podemos suponer en el primer tercio del siglo XVII. El juicio de la posteridad le es en todo favorable: “la perfección de sus hechuras fue reflejo de su perfección que podemos creer que Dios Nuestro Señor concurrió a sus obras por su buen obrar.”

El Señor de Amacueca, en Amacueca, Jalisco.

Fuente:

Estrada Jasso, Andrés. Imágenes en caña de maíz: estudio, catálogo y bibliografía. UASLP. San Luis Potosí, 1996.

jueves, 3 de marzo de 2011

La obra desaparecida de Candelario Rivas en la Catedral de Zacatecas.

“En 1893, Zacatecas comenzó la restauración de su Catedral histórica. El señor don Rafael León fue designado el contratista general para llevar a cabo dicha restauración. Fue su decisión que se hicieran tres murales grandes; uno en el fondo detrás del altar principal; y dos más, uno a cada lado de las naves laterales. El mural detrás del altar fue asignado al distinguido artista Manuel Pastrana, quien se había titulado en la Academia de San Carlos de la ciudad de México. Los murales para las naves laterales fueron comisionados al profesor Cleofas Almanza, un distinguido artista de renombre, graduado de la misma institución. Pero a la medida que el trabajo de la primera nave progresó lentamente, saltó a la vista que el profesor Almanza no iba a completar a tiempo la obra La Agonía en el Jardín de la segunda nave. Consciente del talento inusitado del joven Candelario Rivas de apenas diecisiete años, don Rafael León le asignó el mural restante. Esto resultó el primer gran éxito de Candelario; él ganó la alabanza del periódico local, y de allí en adelante fue reconocido como “el artista zacatecano”. (1)

Con esa intención fuimos a Zacatecas, la de ver el primer trabajo logrado por Candelario Rivas. Al entrar a la Catedral se recibe un fuerte impacto dadas las dimensiones del recinto, por un lado y, por el otro, luego de ver el intrincado barroquismo de su fachada, vemos un templo sobrio con un decorado excepcionalmente limitado pero de fuerte belleza… solo que no encontramos el lienzo que nos motivó conocer el lugar. Al preguntar al Cronista Adjunto de Guadalupe, Zacatecas, Víctor Manuel Ramos Colliere al respecto, nos comenta:

“No recuerdo con detalle de que se trata el óleo que está sobre las cómodas de la indumentaria de los obispos en la sacristía de Catedral, solo recuerdo que está algo deteriorado y que es la pintura sobreviviente de la época de los telones-murales. La primer nave, situada al norte, siempre ha sido la del Señor de la Parroquia y la nave sur la de Nuestra Señora de los Zacatecas, sin embargo, en las fotografías no se muestran murales, más que uno monumental que cubría toda la pared de fondo del presbiterio de la nave principal y era alusivo a la Asunción de la Virgen María, que era de Manuel Pastrana, en la década de los 20s del siglo pasado, fue retirado para poner un ciprés de mármol de Carrara, mismo que en la década de los 70s fue retirado para dar lugar a una sillería coral, misma que paso a mejor vida hace ya un año, cuando se estrenó el altar de Javier Marín que luce en la actualidad. La sacristía es la misma, mismos muebles, mismo acomodo, solo se restauró la decoración cuando era obispo el actual Cardenal Javier Lozano Barragán”.

Sabemos muy bien lo apegado que era Candelario Rivas a la religión Católica, el mural en el que trabajó representaba una escena que está dentro del Evangelio de San Lucas (22, 39-46). Si recordamos, toda la temática que desarrolló Rivas, años más tarde en El Señor del Hospital en Salamanca giraba en torno a lo escrito por el mismo evangelista. Así pues tenemos que La agonía en el jardín es el primero de los cinco Misterios Dolorosos, que es el rosario que se reza martes y viernes.

Los Misterios Dolorosos

1.- Agonía del Señor en el Jardín de Getsemaní

2.- La flagelación

3.- La coronación de espinas

4.- Jesús carga la cruz

5.- La agonía y muerte de nuestro Señor.

Sabemos bien que los pintores de la segunda mitad del siglo XIX tenían por norma usar copias de los más afamados pintores europeos, Rubens entre otros, la obra de Rivas se basa mucho en el manejo del claroscuro y en una dulzura en los rostros, podremos imaginar en esta base como habrá sido la escena que él realizó de La Agonía en el Jardín, la cual ha sido desarrollada por muchos de los pintores más reconocidos del renacimiento: Andrea Mantegna. Tintoretto, Bellini y el Greco, entre otros. Al respecto de la obra de Mantegna (1431-1506) encontramos la siguiente descripción:

La agonía en el jardín es una representación del pasaje bíblico en el que, mientras Cristo reza y sus apóstoles duermen, Judas y un destacamento de soldados se aproximan para apresar al profeta. En esta obra del siglo XV, el pintor renacentista Andrea Mantegna nos muestra el tiempo en distintas duraciones.

El paisaje muestra las capas geológicas que han conformado cada peñasco, cada montículo, a lo largo de miles de siglos. En estas rocas vemos el tiempo de la Tierra. Quizá es un recordatorio de que la historia de los hombres, de apenas unos cuantos miles de años, es insignificante en relación a la historia natural o, si lo ponemos en el contexto cristiano, al tiempo de la Creación.

También encontramos en esta imagen el tiempo más corto de los hombres. El movimiento corporal con el que Judas y los soldados se dirigen al lugar donde se encuentra Cristo sucede en un tiempo "real", sabemos que, en cualquier momento, llegarán a cumplir con la orden de aprehensión.

¿Y cómo calificar la sensación temporal de aquellos que duermen, o de quien se abstrae en un momento de oración? En el sueño, el tiempo se detiene, se mantiene suspendido hasta que despertamos. A veces no podemos saber si hemos dormido una o diez horas. Algo similar sucede cuando rezamos.

Todos estos tiempos confluirán en un momento climático: el apresamiento de Cristo, que parece inevitable. Es interesante notar cómo en el Renacimiento, cuando el Hombre se convierte en el centro del Universo y vuelve a verse al mundo natural con una óptica más cientificista, pudo hacerse este cuadro, en donde el artista hace una alusión directa al tiempo, o la historia, de los hombres y de la Naturaleza. (2)

Fuentes:

1.- http://www.pgmagallanes.com/CRivas/familyhistory_e.htm

2.- http://redescolar.ilce.edu.mx/

El arquitecto empírico Refugio Reyes Rivas, nació en Zacatecas; vivió en Aguascalientes.

En el terreno de la arquitectura religiosa el templo de San Antonio fue el equivalente casi exacto del teatro Morelos. Pacificado el país, instalados en él los capitales extranjeros, trazadas las principales líneas del ferrocarril y activado el conjunto de la economía, floreció de nuevo la vieja manía colonial de construir templos y monasterios. Por supuesto que los tiempos habían cambiado y que la ola liberal no había pasado del todo en balde. Ahora los recursos se orientaban sobre todo a la construcción de bancos, grandes locales comerciales, teatros y algunos otros monumentos de carácter laico, pero la iglesia mantenía un claro dominio sobre las conciencias y seguía siendo capaz de convocar a los particulares y de obtener de ellos recursos de bastante consideración.

Museo de Aguascalientes, antigua escuela de niñas, a un costado del Templo de San Antonio.

La más notable de las iglesias edificadas durante el Porfiriato en Aguascalientes fue la de San Antonio, situada en el remate de la antigua calle del Olivo, en la frontera entre la urbe trazada desde el siglo XVII y la nueva ciudad, la que inmoló huertas y acequias en el venerado altar de la industrialización. El proyecto le fue encomendado originalmente por los padres franciscanos al arquitecto José Noriega, pero ante su falta de interés se pensó en un joven y audaz arquitecto autodidacta: el zacatecano Refugio Reyes Rivas.

Cúpula del templo de San Antonio.

Las obras dieron comienzo el 12 de octubre de 1895, pero un año después fueron suspendidas por falta de dinero. Entonces hizo su aparición Antonio Morfín Vargas, un próspero hacendado e industrial que en la mejor tradición colonial aceptó figurar como padrino del proyecto. Morfín era michoacano, pero había amasado su fortuna en Aguascalientes, como dueño de diversas fábricas de tabacos labrados y, más recientemente, administrando la hacienda de La Cantera, una de las más ricas y mejor situadas del estado. El hecho mismo de que careciera de un lustroso apellido lo convertía en el mecenas ideal, pues esa obra sería una prueba evidente de su generosidad, de su espíritu piadoso y de su agradecimiento con la ciudad que lo acogió y lo hizo rico.

Antiguo Hotel Francia, actual almacén Sanborns

Desde el punto de vista técnico la obra ofreció dificultades que en su momento parecieron insuperables. La audacia con la que fue concebida su enorme cúpula, que según los críticos recuerda la de la catedral de San Pablo, en Londres, hizo pensar a muchos que se vendría abajo en cuanto retiraran la cimbra. Consultado al respecto, el ingeniero Camilo Pani dijo que era imposible que la obra resistiera el peso de una cúpula así. Se dice incluso que Pani, con ese airecillo de suficiencia tan propio de los académicos, llegó a saludar a Reyes con un burlesco: "¿Qué pasa, arquitecto sin título?", a lo que Reyes respondió sin inmutarse: "Nada, título sin arquitecto".

Cúpula en la Catedral de Aguascalientes.

En fin, el hecho es que la cimbra fue retirada y la cúpula no sufrió el menor rasguño. La obra se aderezó con algunas pinturas monumentales, con imágenes y ornamentos traídos de Europa, con unas campanas que fueron hechas en los Estados Unidos y con un órgano tubular de la casa alemana Wagner. Según las minuciosas y exactas cuentas llevadas por los franciscanos, el templo tuvo un costo total cercano a los 200 000 pesos, que casi en su totalidad fueron proporcionados por don Antonio Morfín. Aparte de las muchas plegarias enviadas al cielo en su favor, los padres tuvieron que pagar imponiéndole al templo no el nombre de su santo patrono, sino el de quien lo había honrado con su dinero.

Majestuoso templo de San Antonio.

La bendición del templo, que se realizó el 8 de diciembre de 1908, dio lugar a una de esas curiosas funciones en las que la élite política se quitaba la etiqueta liberal y se ponía las ropas de ocasión del catolicismo popular. El gobernador Vázquez del Mercado, los ex gobernadores Sagredo y Arellano, el presidente municipal y la mayoría de los diputados se apretaban en las primeras filas del recinto, haciendo como que no oían al fogoso predicador, que lanzaba excomuniones a Juárez y reclamaba lo suyo para la iglesia. La prensa toda, con excepción del semanario oficial, festejó ruidosamente el acontecimiento. Se ensalzó la notabilidad arquitectónica de la obra, su indefinible estilo, el trabajo de canteros y carpinteros, la audacia de Reyes y sobre todo la generosidad de don Antonio Morfín, gracias a la cual se había erigido "un monumento de cultura que embellece el terruño".

Casa señorial de la calle Carranza, actual Museo Regional de Historia.

Por sí solo, este notable monumento arquitectónico, audazmente concebido e imposible de etiquetar dentro de una corriente académica, hubiera asegurado la fama de Reyes y el reconocimiento de los aguascalentenses. Pero es necesario aclarar que la porción más valiosa de su obra se quedó en Aguascalientes, ciudad que lo acogió y con la que terminó identificado por completo.

La parte central del templo de San Antonio.

Entre las muchas obras que dirigió cabe destacar la capilla de la hacienda del Soyatal, la iglesia de La Purísima, las casonas en las que se establecieron las oficinas del Banco de Zacatecas y del Nacional de México, el proyecto de acuerdo con el cual se levantaron las torres del Santuario de Guadalupe, los hoteles Francia y París (actual sede del Congreso del Estado), una tienda llamada La Gardenia (que recientemente fue reconstruida y convertida en sede de la Biblioteca Central del Estado) y muchísimas casas de particulares, entre las que sobresalen la que hoy en día alberga al Archivo Histórico del Estado y la que sirve de sede al Museo Regional de Historia. Además dirigió la construcción de una escuela de niñas, edificio que en 1976 fue remodelado y convertido en la sede del Museo de Aguascalientes.

Calle central en Aguascalientes, justo frente al antiguo Hotel Francia

Refugio Reyes, un hombre que se formó a sí mismo, un artesano que tuvo más confianza en su genio y en su capacidad de trabajo que en las bendiciones que podría haber esperado de los académicos, es uno de los más notables artífices de la transformación que sufrió la ciudad de Aguascalientes durante la última década del siglo pasado y las tres primeras del actual. Su obra, de la que forman parte edificios públicos, iglesias y casas particulares, forma un conjunto nítidamente definido, sin duda una de las porciones más valiosas del patrimonio arquitectónico con el que por fortuna cuenta la ciudad de Aguascalientes.

Fuente:

Beatriz Rojas, Jesús Gómez Serrano, Andrés Reyes Rodríguez, Salvador Camacho y Carlos Reyes Sahagún. Breve Historia de Aguascalientes, Fondo de Cultura Económica. México, 1994

miércoles, 2 de marzo de 2011

Cuando las Luminarias de Valle de Santiago tenían agua.

Gran impresión me llevé hoy cuando, al buscar ciertos datos que requiero para el otro blog que tengo, el de Cabezas de Águila, encontré en una revista de México Desconocido de las primeras que se editaron en la década de los setenta del siglo pasado, y en ella aparece esta serie de fotografías que me permití tomar para mostrarte aquí lo que eran las luminarias de Valle cuando tenían agua. La que vemos ahora es la Hoya de Parangueo, la reconocemos por su filo blanco, el salitre que sabemos allí existe.

Y mira nada más lo que era la Alberca, la que está apenas a un kilómetro del centro de Valle de Santiago, en ese entonces había paseos en lancha, pesca, y era el lugar favorito para ir a pasear los domingos... ¡como han cambiado las cosas!

Esta no se cuál de las Luminarias será, se ven esas como cajas alargadas que se usaban para colectar los moscos, necesarios para alimentar las peceras, consecuentemente era un negocio para la zona. Esto está desaparecido completamente.

Si vas ahora a la Alberca te sorprenderás por varias cosas, una darte una idea de la profundidad que tenía, la otra, evidentemente, que ya está seco por completo y una más: fíjate bien en el árbol de trueno que hay en la parte izquierda del embarcadero, ahora es gigantesco.

Y sí, efectivamente, si tu conociste la Alberca en sus mejores momentos, recordarás que esta era la escena habitual... pero eso es ya tiempo pasado, es evidente que la desertificación la tenemos ya encima del Estado de Guanajuato.

martes, 1 de marzo de 2011

El Señor de la Parroquia en la Catedral de Zacatecas

Hay en la Catedral de Zacatecas un Cristo que bien puede estar incluido en esta especie de catálogo que de Cristos de pasta de caña de maíz hemos venido anotando sus historias. Si bien no me fue posible encontrar más datos de la procedencia de El Señor de la Parroquia, encuentro, en cambio, una muy interesante entrevista realizada al español, maestro en historia del arte, Pablo Amador Marrero; esto en la revista del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. Antes de pasar a ella, solo anoto que esto que vemos en la foto es la fachada lateral, norte, de la Catedral de Zacatecas en donde hay un altorrelieve del Señor de la Parroquia.

Esta es la parte media de la fachada lateral en donde apreciamos las columnas con tan singulares cariátides.

¿Cuál es su definición de estofado?

El estofado es la imitación textil de las decoraciones en escultura. Es el ajuar del santo. Las razones por las cuales el santo se viste de tal manera, así como todas las características técnicas y estilísticas de las policromías, de lo que adorna al santo.

El entrevistador agrega otra definición de estofado: "Técnica de la imaginería en madera policromada. Tiene sus orígenes en el arte gótico y fue adoptado por el arte barroco español y por esa vía se traspasó al arte colonial americano. Se realiza aplicando finas láminas de oro sobre partes de la imagen; luego se colocan pigmentos de color encima y después el color mismo se raspa o rasguña haciendo dibujos, de manera tal que quede descubierto el oro."

Un artístico anagrama del IHS aparece en ambas bases de las columnas, siempre en la fachada lateral norte.

Estas esculturas se visten, tienen lágrimas de cristal, etcétera. ¿Por qué? ¿Acaso se busca realismo en las esculturas?

El oro es en sí mismo un elemento pagano, desde la época más remota, la prehispánica, en el caso de México. Al catolicismo el oro siempre le ha llamado mucho la atención. La riqueza ornamental hacia el dios, hacia lo sagrado en lo general, provoca su ostentación, su riqueza.

A mediados del siglo XVI en el Concilio de Trento se entendió perfectamente cuál es el poder de la imagen y lo que ello conlleva. Ese poder de la propia imagen significa provocar su ornamentación y decoración como un trámite para la conexión con lo divino.

México todavía es un país muy religioso; se observa claramente en el plano de las costumbres y de las tradiciones populares. Es posible percatarse de la ornamentación del santo porque está unida a la mentalidad de la gente. Cada pueblo se identifica con una serie de formas decorativas: las pelucas, las lágrimas, los ojos de cristal, las uñas postizas, las heridas sangrantes, los corazones que palpitan. Es una forma teatral que posee la imagen para acercar lo divino a lo humano. El estofado es una riqueza visual y a su vez es el realismo que se le da a la pieza al vestirla.

En la nave izquierda de la Catedral se encuentra el altar donde se venera a El Señor de la Parroquia.

El poder de la imagen está directamente relacionado con el carácter devocional de los pueblos. El cristiano necesita de la imagen. De eso se vale el Concilio de Trento en el siglo XVI en un momento histórico contrarreformista. La imagen es el arma perfecta de la que se vale el conquistador -según Andrés Ricardo- para la evangelización de los pueblos americanos. Ese poder visual sigue activo en nuestros días; le resulta mucho más fácil al devoto relacionarse con un elemento de bulto que con el concepto cristiano, cualquiera que éste sea.

Dicho lo anterior, entonces el estofado es una técnica meramente religiosa

La ornamentación estofada es prácticamente de devoción cristiana. Pero también la encontramos en ciertos elementos civiles de España como marcos de pinturas del siglo XVIII y XIX y en algunas tumbas. Pero en efecto es más bien religioso.

Las soberbias torres de la Catedral de Zacatecas, obra máxima del barroco novohispano.

Para ver toda la entrevista completa, entra en el siguiente enlace:

http://www.esteticas.unam.mx/revista_imagenes/dialogos/dia_pablo06.html