miércoles, 10 de marzo de 2010

El Altar de Dolores, tradición que debemos recuperar en Salamanca

Altar de Dolores levantado recientemente en Salamanca, Guanajuato.


La tradición lo marca, el próximo viernes 12 de marzo será el “día de la siembra”, el día en que el trigo, la lenteja, la chía, frijol, maíz, alpiste o la alegría se debe sembrar en los botecitos o macetas ya seleccionadas para tal fin, de este modo estarán listos, a la altura adecuada, para que quince días después luzcan en plenitud en el Altar de Dolores. Este año del 2010 el Viernes de Dolores será el 26 de marzo.


Lamentablemente no solo en Salamanca, sino en la mayoría de las ciudades del Bajío esta antigua tradición se ha ido perdiendo, son pocas familias las que todavía levantan un altar en el que se recuerdan los dolores de la Santísima Virgen. Sería muy bueno que ahora que estamos inundados por el gusto de que dentro de poco la Parroquia del Señor del Hospital será elevada a Santuario Diocesano, levantemos una vez más, con el gusto que las familias de antaño los hacían, un Altares de Dolores y preservemos de este modo la tradición. Un pueblo sin tradiciones es un pueblo sin alma. Un pueblo que pierde sus tradiciones es un pueblo desalmado. Salamanca merece que los que somos auténticamente salmantinos recuperemos las tradiciones que durante siglos nos han caracterizado.


La Dolorosa, imagen en el Templo de Nuestra Señora de la Soledad de Tzintzuntzan, Michoacán.


“Entre las diversas celebraciones de carácter religioso en las que involucraban toda la familia y que más movimiento ocasionaba en la casa estaba la instalación del altar de Dolores. Este se empezaba a preparar con 15 días de anticipación, que era el “día de sembrar”, ya que era menester realizar el cultivo del trigo, la chía la alegría y la lenteja que adornarían el altar y que deberían estar para el Viernes de Dolores. En esta actividad participaban desde las abuelas hasta los más pequeños. Era un acontecimiento en el que la casa se transformaba por completo”. (1)


Este texto que acabas de leer viene del interesantísimo libro, publicado por el Fondo de Cultura Económico que reseña el modo más tradicional de levantar el Altar de Dolores y nos remite al México del siglo XIX. Si leemos con atención podremos obtener una buena cantidad de ideas que nos ayuden a crear algo que Salamanca en verdad se merece: revivir sus tradiciones.


Altar de Dolores en la Presidencia Municipal de Guanajuato, Guanajuato, ciudad en donde se conserva aún la tradición del Viernes de Dolores.


Continuamente nos quejamos que la vida actual es carente de valores, civilidad y respeto. A estos tres elementos le agregaría cultura y tradiciones. Si no reforzamos todos ellos, el futuro que tenemos ya encima será caótico, según lo podemos corroborar al abrir cualquier periódico mexicano de los últimos días.


Se mencionan “las naranjas doradas”, que en el Altar de Dolores se incluyen pues solían pintarse de dorado ya que representan el corazón de María y es precisamente en una naranja agria debido a la amargura por la que ella estaba atravesando. Se habla de preparar con anticipación el papel picado, dorado y plateado que formaría también parte del decorado. “Este se instalaba en una de las piezas de la casa, de la cual ya se habían desalojado con anterioridad varios muebles. Se ocupaban mesitas, taburetes, cajoncillos y demás objetos para formar las gradas del altar, que eran cubiertas por colchas, tápalos de seda y pañuelos bordados, y con ramas de fresno, ocotillo, trébol, sauce y oyamel se simulaba el monte. Del techo colgaban cortinajes y, en la parte central, un dosel blanco con flecos dorados enmarcaban el cuadro de la Virgen de los Dolores. En cada una de las gradas se alternaban las macetas de trigo blanco, los papeles picados de colores, hileras de naranjas doradas, vasos y botellones con agua de colores, jarros de chía con collares de papel, así como pebeteros con el incienso o copal que aromatizaban el ambiente. Igualmente se utilizaban las macetas de flores con que contaba la casa. Todo esto cuajado de banderitas de papel dorado y plateado”. (2)


Altar levantado en la Secretaría de Turismo de Querétaro, foto tomada del sitio www.queretaromexico.com


El piso se tapizaba con aserrín, formando diseños, pues éste se teñía. Se usaban pétalos de flores. En las banderitas se utilizaba el anagrama de María o los símbolos de la pasión de Nuestro Señor. “A las ocho y media de la noche se rezaba el rosario que culminaba al entonarse el madre llena de dolores que , de acuerdo con las posibilidades de la familia, era acompañada por un grupo de músicos. Posteriormente se ofrecía a las visitas jícaras doradas o plateadas con aguas “lojas” (bebidas refrescantes) ya fuera de horchata con canela, chía, tamarindo con timbiriche (fruto comestible) o limón…”. (3)


Hay un fuerte carácter interpretativo dentro del Altar de Dolores, no es únicamente por decorar la casa en donde se levanta, es para recordar los siete dolores por los que Ella pasó durante su vida. Es por eso que en el altar se utilizan siete banderitas, doradas, plateadas, blancas o moradas, hechas de papel picado, que atraviesan el corazón de María, representado por la naranja agria. Estos siete dolores están basados en versículos bíblicos:


Altar Mayor en la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores en Dolores Hidalgo, Guanajuato. Hay que recordar que para esta Advocación, su celebración es el 15 de septiembre.


1.- La profecía de San Simeón. El día de la presentación del Niño al templo. “Este niño está puesto para ruina y resurrección y una espada traspasará tu alma”. Lucas 2, 22-35


2.- La huída a Egipto. Mateo 2, 13-15


3.- El Niño perdido tres días y encontrado en el templo. Lucas 2, 41-50


4.- Cuando María ve a su Hijo humillado, cargando la Cruz al Calvario. Estación Cuarta del Vía Crucis.


5.- La Crucifixión y muerte de Nuestro Señor. Juan 19, 17-30


6.- Al recibir el cuerpo de su hijo muerto. Marcos 15, 42-46


7.- La sepultura de Jesús. Juan 19, 38-42. (4)


Altar de Dolores en Oaxaca, foto tomada del sitio www.gooaxaca.com


Como todo lo establecido en la Religión Católica, hay siempre su contraparte, la positiva que se reflejan en las Siete Gracias que la Santísima Virgen María otorga a todo aquel que le honre diariamente, considerando para ello, según lo estableció Santa Brígida, sus lágrimas y dolores, con siete Avemarías. Las Siete Gracias son:


1º. Pondré paz en sus familias.


2º. Serán iluminados en los Divinos Misterios.


3º. Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.


4º. Les daré cuanto me pidan con tal que no se oponga a la voluntad de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.


5º. Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y los protegeré en todos los instantes de sus vidas.


6º. Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte: verán el rostro de su Madre.


7º. He conseguido de mi Divino Hijo que los que propaguen esta devoción (a mis lágrimas y dolores) sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos “su eterna consolación y alegría”. (5)


Altar de Dolores en Puebla, foto tomada del sitio www.fotosdepuebla.org


Hemos oído y algunos recordamos que era tradición el ofrecer las “lágrimas de la virgen”, bebida refrescante hecha para tal ocasión que se servía en cinco vitroleros, los cuales también tienen un significado. Cada uno de los vitroleros se exhiben con un color distinto, para ello se utilizaban colores vegetales o se hacían combinaciones muy particulares par darles la tonalidad deseada, esos cinco colores significan los cinco Misterios Dolorosos del Rosario.


Hay quien incluye pájaros esto simboliza que con su trinar la Virgen mitigara su dolor. Estos pájaros pueden ser suplantados por palomas hechas con papel y algodón o de cualquier otro trabajo artesanal. Las velas que van dentro del altar son doce, según lo marca la tradición litúrgica.


A mi, muy en lo personal me parece mucho más interesante dedicarme a elaborar un Altar de Dolores, que sentarme a ver la televisión con su infinito brincar de canal en canal… no se tú.


Altar de Dolores en Michoacán, foto cortesía de Ernesto Jrz.


Bibliografía:


1.- Historia de la vida cotidiana en México. Tomo IV. Pilar Gonzalbo Aizpuru. FCE. México, 2005.


2.- Ibid


3.- Ibid


4.- Los 7 dolores de la Bienaventurada Virgen Maria. Historia, liturgia y tradiciones. Pbro. Luís Felipe García Álvarez. Edición privada, México, 1996.


5.- www.devocionesypromesas.com.ar


Escena de un Altar de Dolores en el siglo XIX, tomada de la Revista Arqueología Mexicana número 90.


El altar de Dolores es tan importante que se ha hecho un estudio ARQUEOLOGICO para interpretarlo mejor, una parte la puedes ver aquí:


http://www.arqueomex.com/S2N3nAltar90.html


Vitrolero con “las lágrimas de la virgen”, modo tradicional de llamarles a las aguas frescas de hechas para la celebración.


Receta:


Te comparto la receta que aparece en la Monografía de Salamanca 1987, publicada por Guillermo Razo en su Revista Radar, seguramente es receta de su hija Galia Guillermina, a quién agradezco me permita transcribirla:


Ingredientes: Naranjas, betabel, lechuga, cacahuates, plátano, manzana, hielo y azúcar.


Procedimiento: Se prepara un agua de naranja, endulzada al gusto. Se le agrega betabel crudo en cuadritos; lechuga picada, naranja en rebanadas o gajos y cuadritos de manzana.


Al servirla se le pone plátano en rebanadas y también cacahuates crudos sin cáscara. El hielo es para servirse bien fría.


Una modalidad es poner a cocer el betabel para tintura de la bebida a preparar. La naranja se agregaría en forma de gajos preferentemente. El betabel se pela una vez cocido, se pica o añade en rebanadas también.




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