miércoles, 17 de febrero de 2016

1816: El año del hambre en Salamanca

   1815, 1816 y 1817 fueron años terribles para Salamanca por varios motivos, uno es el que genera todos los demás, pues fueron los años en que la guerra de Independencia se recrudece. Fue en 1815 que José María Morelos sigue revolucionando en el sur, los estados de Guerrero y Morelos son los escenarios de varios meses de lucha, el de Puebla será el lugar en dónde sea aprehendido y el de México donde fura ejecutado, un salmantino, el padre Garcilita se había unido a su movimiento. Seguramente varios salmantinos más andaban junto a él mientras que en la villa, y en todo el partido de Salamanca muchas de las haciendas y buena cantidad de ranchos estaban abandonados. Algunas haciendas habían sido saqueadas desde el inicio del movimiento de insurrección, otras incendiadas, para 1816, año que podemos considerar "sin rumbo" en cuánto al movimiento de Independencia se refiere, el abandono del campo cobraba ya su precio: la carestía.

  Si no había quien cultivara la tierra, y si ranchos y haciendas habían sido saqueados y abandonados, el panorama era caótico y así lo vemos en muchos de los documentos del Cabildo en los que se habla de hambre, de carestía y de necesidad de alimentos. El alcalde en turno era quitado y puesto según los caprichos e intereses de Agustín de Iturbide, la mayoría de los que estuvieron a cargo eran amigos, compadres y conocidos del Comandante General. Machuca, Iruela, Barriga, Soldevilla, unos se sucedían a otros, Itubide lo decidía. 

   Para 1816, hace doscientos años, Plácido Soldevilla, propietario de una hacienda al sur de la villa, era uno de los Regidores del ayuntamiento de la villa y es él quien dirige la siguiente notificación al Coronel y Comandante General de la plaza de esta parte del Bajío:

  "Ya el año próximo pasado dirigí a V.S. mis letras en que le manifesté la triste situación en que se hallaba este lugar por la carencia de maíces que tanto le afligía; y su compasivo corazón penetrado de estos clamores se dignó socorrerle a virtud de su poderoso influjo nos facilitaron las tropas del Señor Comandante General don Agustín de Iturbide, por lo que agradecidos tributamos a V.S. un millón de gracias. Pero subsistiendo en el presente la misma necesidad, y está en sumo grado, por que todos los recursos nos faltan, no puedo menos que repetir a V.S. a nombre de este fligido vecindario igual súplica, rogándole como Padre benigno se apiade de la gran miseria que nos oprime con la falta de toda clase de semillas, y en consecuencia tenga la bondad de disponer que con el auxilio de las tropas de su mando, se introduzcan para el año inmediato venturo, tanto las de maíz, como de frijol, y otras de las varias que hay en la jurisdicción, en los propios términos que el anterior, de que resultara el beneficio común, y el particular, no menos que el Real Erario, y el de la conservación de la Patria.
 
  Señor, es crecido el número de estos habitantes, y mayor el de las miserias que padecen: pero teniendo a V.S. por su Jefe, y protector, no debería llorarse infelices, porque sus benéficas influencias estoy cierto en que nos ha de proporcionar todo alivio, como lo espero, y que este Pueblo fiel siempre se constituye obligado al más debido reconocimiento.

Dios guarde a V.S. muchos años.
Juzgado de Segundo Voto de Salamanca.
Noviembre veintiuno de mil ochocientos diez y seis.
Plácido Soldevilla.

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