sábado, 23 de enero de 2010

La parroquia del Apóstol Santiago en el Valle de Santiago, Gto.

Aunque este espacio está dedicado a la Parroquia, próximamente Santuario, del Señor del Hospital, ésta vez me tomaré la libertad de comentar algo sobre el Valle de Santiago. Son tres los motivos que tengo: uno, que “Valle”, así como nosotros lo conocemos, está a tan solo 22 kilómetros de distancia con rumbo sur de Salamanca; en primer lugar diré que a su parroquia no le hemos dado la debida importancia, me refiero a lo que como arte representa; en segundo que allí fue donde mi mamá se casó hace ya 67 años, el 31 de enero de 1943, para ser más preciso. Y otro motivo es que, el pintor zacatecano Candelario Rivas, el mismo que hizo los magníficos lienzos que decoran el recinto del Señor del Hospital, también hizo un estupendo trabajo en Valle, y él, don Candelario, estaría cumpliendo 133 años el próximo 2 de febrero, de allí su nombre, es decir, Don Candelario Rivas nació el 2 de febrero de 1877. Siendo todos estos los motivos, dispongámonos a conocer el recinto.


Lo primero que llama mi atención es el rico trabajo logrado en la entrada, lleno de detalles que, si no ponemos la debida atención, pasarán desapercibidos. Uno de ellos es ese “angelote”, término con el que se le denominaba a los trabajos escultóricos virreinales cuando era un ángel indiano, uno confeccionado por manos indígenas, apartándose de los cánones de belleza europeos, dándole una presencia definitiva a la raza de los llamados “originales” de esta tierra.


Vemos más arriba de esta escultura, un nicho en el cual aparece un santo que tal vez sea Señor San José, pues lleva un niño en brazos, no puede ser San Antonio pues esté de Valle lleva barba. Señor Santiago no es, pues él nunca ha sido representado cargando al Niño Jesús. Es en verdad muy interesante, y única, esta pieza.


Salta a la vista una serie continua de detalles esculpidos en la puerta, uno de ellos lo observamos en la parte alta, con estos seres mitológicos. Si prestamos atención veremos un ligerísimo parecido a los que en la puerta principal de San Agustín de Salamanca existen.


Y algo que no he podido aun identificar es ésta representación de un degollado, quizá San Juan Bautista, pero el siempre es asociado al cordero, no propiamente al acto de dogollamiento como el que se observa en esta interesante talla de la puerta principal de la Parroquia de Santiago Apóstol en Valle de Santiago.


“Fue erigida hacia 1730 como una respuesta hispana tardía a la construcción del modesto Templo Hospital de Tarascos. Por ello se planeó y realizó tan soberbia como es. Su torre campanera es una de las más altas, esbeltas y hermosas de El Bajío. Mi abuela contaba que, (dice el Cronista), cuando vino al Valle de Santiago el general Obregón en su campaña contra el general Rodolfo Fierro, decía que el Valle le gustaba mucho por sus torres tan altas y esbeltas.


En 1730, los ricos propietarios españoles y el pueblo en general dejaron en manos de Pedro Baptista de Retana, a quién nombraron “mayordomo en lo material”, la dirección de la edificación del templo parroquial. Cuando muere en 1744, la obra no estaba concluida. La torre campanera quedó construida únicamente en sus dos primeros cuerpos. Se terminaría, muchos años después con materiales de inferior calidad”. Todo esto lo comenta don Benjamín Lara González en su libro Microhistoria regional. Edición privada. Guadalajara, 2000.


La veneración a Señor Santiago fue la que más se difundió a la llegada de los españoles a México pues era considerado, el Patrono de España, especialmente de los ejércitos en su advocación de Santiago Matamoros que aquí fue cambiado por Santiago Mataindios, esto es cuando va a caballo. En el altar mayor de la Parroquia de Valle lo que vemos es a Señor Santiago en su advocación de Apóstol al llevar los atributos correspondientes: el bordón ó bastón y la calabaza que como cantimplora se usaba. En cuanto a la representación de Santiago como peregrino, la imagen del Santo fundió frecuentemente la indumentaria de apóstol con los diversos atributos de los peregrinos, esencialmente, los atributos de la peregrinación jacobea otorgados a la representación de Santiago fueron: el bordón o bastón para el camino; la escarcela o bolsa para las limosnas, que pendía en bandolera de uno de los hombros; el sombrero de ala ancha, frecuentemente decorado con la concha jacobea; y, más adelante, otros elementos como una calabaza, etcétera. (Texto tomado del sitio www.artehistoria.jcyl.es)


Son ocho lienzos los que existen en la Parroquia que fueron pintados por Candelario Rivas hacia 1920, se dice que no fueron totalmente trabajados allí, sino en el taller que él y su hijo, José, tenían en León, Gto. Aquí vemos el altar dedicado a la Virgen de Guadalupe, los Arcángeles que la custodian son Miguel y Gabriel, aunque los atributos de ellos no están del todo claros.


Ahora vemos el altar dedicado a la Dolorosa, custodiada por Arcángeles, es lo que creo; en este caso, Rafael con la corona de espinas y Uriel con la cruz, que aunque no son estos sus atributos, por lógica se puede deducir que son ellos los que complementan las jerarquías celestiales.


En el altar de San Ramón Nonato, encontramos también a Santa Teresa y San Antonio y en los lienzos de Candelario Rivas vemos a San Francisco de Asís y Santa Clara.


Un cuarto altar vemos, este dedicado a la Santísima Virgen María, al lado Nuestra Señora de las Mercedes y San Martín de Porres, en los lienzos aparecen Santo Domingo de Guzmán y Santa Rosa de Lima. Como detalle anecdótico, ya sabemos que el perro es uno de los atributos de Santo Domingo, pues bien, cuentan en el álbum de la Familia Rivas, que ese perro que allí se retrató era la mascota que don Candelario tenía, a la cual apreciaba mucho.


Estamos encontrando, una vez más, en don Candelario Rivas, un profundo conocimiento, además de lo artístico, en lo religioso, fue una persona que conocía perfectamente las reglas a seguir en cuanto a representación de santos, atributos y jerarquías se refiere. Hay un balance en lo expresado, además de que se mantiene aquella regla, ordenada por Inocencio III hace ya 8 siglos, en que siempre deberán estar presentes, nunca individualmente, las imágenes de San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán.


Son también obra del maestro Rivas los medallones que en las pechinas aparecen los cuatro evangelistas, solo que, yo diría que, una de dos, o todo lo pintado en magnífica representación de Ascensión del Señor en la cúpula fue obra de él, o, en todo caso diseñada por Candelario Rivas y ejecutada por pincel anónimo, o que dejó una profunda huella entre los pintores de la localidad.


No cabe duda de que “no hay otro valle, como el Valle de Santiago”…


Para conocer más de la vida de Candelario Rivas, entra en el siguiente enlace:

http://elsenordelhospital.blogspot.com/2009/07/candelario-rivas-pintor-de-los-lienzos.html



4 comentarios:

  1. hola yo vivo en valle y es muy bonito por sus iglesias y te felicito mucho , me encanto este blog ya que de aqui saque informacion para mi tarea

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  2. Pero que sabez acerca de los tuneles que se dice que comunican los tenplos y a barias casas del la zona centro??

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