domingo, 11 de septiembre de 2011

De los cuatro rumbos y novenos decimales: El Obispado de Michoacán.

Al ir profundizando en la historia de Salamanca, hemos dado con el estupendo documento que forma en sus Noticias el canónigo José Guadalupe Romero. Esto nos conlleva a ir analizando ciertas palabras que se transforman en conceptos que, estando en uso durante el siglo XVI y XVII, al paso del tiempo cambian, se actuaizan y luego pierden su vigencia y pasan al olvido, como es el caso de lo que hoy nos ocupa: los cuatro rumbos en que fue dividida la parte del obpispado de Michoacán en donde se encontraba la villa de Salamanca y el beneficio que recibían los curas denominado novenos decimales y que no era otra cosa que un salario. "...Sea de esto loque fuere, lo cierto es que el Sr. Quiroga asignó a éste beneficio en 1563 los cuatro novenos decimales por la pobreza de sus productos..." (1). Esta vez, para entender mejor el concepto nos apoyaremos en el libro de Oscar Mazín Gómez de El Colegio de Michoacán.

El Obispado de Michoacán fundado en 1538 era de un territorio enorme, que abarcaba lo que hoy conocemos como estado de Michoacán e incluía al de Guanajuato, Colima, parte de Querétaro, San Luis Potosí y Jalisco. Fue don Vasco de Quiroga su primer obispo y la sede original fue en Tzintzuntzan, luego él decidiría moverla a Pátzcuaro. Eran apenas los primeros años de la conquista el norte del obispado sufría las hostilidades del pueblo chichimeca y la Iglesia si bien se había establecido en la Nueva España para encaminar almas de las ancestrales prácticas locales y sembrar el Evangelio, los curas requerían de dinero para poder continuar su labor. Para ese entonces el diezmo y la primicia, esa especie de impuesto era más que obligatorio, se hacían incluso censos para saber a cuanta gente se le tenía que colectar en sonante o en especie su contribución a la "santa obra". Consecuentemente, abusos, envidias, reclamos y un poco de todo se vino sobre la institución, en primer lugar hubo necesida de dividir en zonas el vasto territorio obispal, se crearon zonas con nombres por demás emblemáticos: La Zona del Viento, por ejemplo, que abarcaba el norte del actual Guanajuato y el sur del actual San Luis Potosí. Fue así como en el norte del Obispado de Michoacán se dividió en Cuatro Rumbos.

"El ajuste frecuentemente de la geografía decimal imponía a las propiedades el ceconocimiento de sus respectivas cabeceras parroquiales. Se definieron en 1684 cuatro rumbos o cordilleras de administración decimal directa en la porción norte de la diócesis. En lugar de encargarlas a agentes clérigos pagados a comisión se decidió asignar a cada una a un capitular.

Primer rumbo: San Miguel el Grande, San Felipe, más el diezmo del Viento y diferencias.
Segundo rumbo: León Silao, Irapuato y Marfil.
Tercer rumbo: Celya, Salamanca, Acámbaro, Yuririapúndaro, Valle de Santiago, Salvatierra, Chamacuero, Apaseo y San Juan de la Vega.
Cuarto rumbo: San Luis Potosí, Valle de San Francisco y Anexas. (2)

Sabemos bien de la existencia de los curatos, esas cabeceras en ciertas áreas que se van estableciendo de acuerdo al número de "parroquianos" en el extricto sentido de la palabra, a Salamanca, se dice, fue el obispo Quiroga quién le da el título en 1563, tres años después de la llegada del Cristo negro. Se dice que él, don Vasco, venía en un último recorrido por su obispado cuando pasó por la villa de Salamanca y otorgó el titulo de curato, además de definirlo como "beneficio" y otorgarle "los cuatro novenos decimales". Esto nos lleva a una nueva consulta, en ella veremos lo que era la administración tributaria, es decir, la administración del diezmo palabra que, si la analizamos, nos remite al número diez, y de allí se derivan los decimales del diezmo, el diez: diezmo: decimal. El autor en referencia nos da una explicación que, siendo un poco técnica y sin contar con toda a visión tributaria propia del complicado siglo XVII, nos da luz de eso que el canónigo Romero menciona de los cuatro novenos decimales.

"Del total recaudado por año correspondían a la catedral las siguientes porciones de la gruesa de diezmos: la cuarta espiscopal, es decir el 25%. La mesa capitular, esto es otro 25%. Como la otra mitad de la gruesa estaba dispuesta en nueve novenas partes (novenos), de estas también absorbía la catedral los siguientes: cuatro novenos para el pago de salarios de la capilla catedralicia y el coro (22.2%), noveno y medio para el gasto del hospital de Valladolid (8.3%) y noveno y medio para la fábrica espiritual (8.3%), el principal ramo de gastos de la catedral. Este solía a sí mismo socorrer la fábrica espiritual y el hospital de uno que otro beneficio de españoles, como fue el caso de San Miguel el Grande y de Zamora.

Estaba previsto que de la porción llamada cuatro novenos se erigieran beneficios simples, es decir, sin cura de almas, para aumento del culto en las parroquias de población hispana. Pero tal erección solo se efectuaría si el monto respectivo de diezmos por localidad lo permitía al irse incrementando la gruesa del obispado. No obstante, los curas desde muy temprano (ca 1560) ante la Real Audiencia de México que se les pagasen los cuatro novenos, se cumpliese o no con aquella condición. ganaron los pleitos a la catedral.

Existía una porción restante de otros dos novenos llamada novenos reales. Esta era la pare que el rey reservaba para sí de las rentas decimales y se pagaban a la real caja de México. Con todo, hasta 1611 el rey concedió los reales novenos a la catedral de Valladolid. Además de las rentas decimales la catedral también percibió, por lo menos hasta Ca 1752, los ingresos correspondientes a las vacantes menores esto es, la congrua o salario devengado entre la muerte de cada cura beneficiado y la presentación de su sucesor. (Cfr. ACCM, actas capitulares, sesiones del 23 de septiembre de 1667 y 7 de abril de 1671.)

"Un aspecto más habría de ausentar por temporadas a los prebendados de Valladolid. En su ánimo de aprovechar hasta el mínimo recurso para mejorar los ingersos de la mesa capitular, el cabildo entró en pleitos con algunos curas de las villas y congregaciones de españoles. Mucho más que en otras diócesis, en la de Michoacán el proceso de fundación de asentamientos hispánicos, consolidados durante el último tercio del siglo XVI, ganó para sus curas la porción llamada de los cuatro novenos de diezmos. Aplicada a la mesa capitular servía para pagar en la iglesia catedral los salarios de los acólitos, los músicos, el pertiguero y demás personal del coro. Además, la Erección de la iglesia prescribía en su número 27 que con los cuatro novenos se dotaran beneficios simples, es decir, sin cura de almas, en las ciudades y villas de españoles cuando lo permitiera el crecimiento de los diezmos. Sin embargo, desde tiempos del obispo Quiroga el cura de San Miguel entendió esta asignación para los beneficios curados y así ganó un pleito ante la audiencia. Este caso sentó precedente para que los demás beneficiados de lugares de españoles también pelearan el pago de los cuatro novenos. Por esta razón en el obispado de Michoacán estaban incluidos en esta porción los curas beneficados de San Miguel el Grande, León, Zamora, Silao, Irapuato, Salamanca, Colima y Zacatula. (3)

Fuente:

1.- Romero, José Guadalupe. Noticias para formar la historia, y la estadística del Obispado de Michoacán. Imprenta de Vicente García Torres. México, 1862.

2.- Mazín Gómez, Oscar. El Cabildo catedral de Valladolid Michoacán. El Colegio de Michoacán. Zamora, 1996.

3.- Mazín Gómez, Oscar. Op. cit.

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